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Día: 21 de junio de 2021 (página 1 de 1)

En Francia la dirección de la vacunación está en manos de un sicario de los Rothschild

El 3 de diciembre del año pasado el gobierno francés puso a Alain Fischer al frente de la campaña de vacunación. En Francia le llaman “Señor Vacunas”.

Fischer es profesor de inmunología y cuando los periodistas le preguntan por las personas que han fallecido tras la vacunación, dice que sólo son “incidentes”. Tampoco ha tenido empacho alguno en defender la vacuna de AstraZeneca contra viento y marea.

En 2016, durante la época de la gripe aviar, Manuel Valls ya le llamó “para responder a la creciente ‘rebeldía’ de una parte de la población” contra las vacunas infantiles.

La hoja de servicios del “Señor Vacunas” apenas menciona su otra faceta como presidente del consejo de administración de la Fundación Rothschild, a cuyo servicio también estuvo Macron antes de llegar a la Presidencia de la República.

Cuando aparece en la televisión, es difícil decir si el que habla es el doctor en inmunología o el sicario de Rotshschild, es decir, si los espectadores escuchan ciencia o un anuncio comercial.

También es difícil decir si, lo mismo que Macron, Fischer ocupa su cargo por méritos propios o porque sus padrinos le han ascendido. ¿No hay otros “expertos” en Francia que disimulen mejor su condición de lacayos del capital financiero? No había mucho donde elegir. El otro candidato al cargo era Louis Charles Viossat, un alto dirigente del Banco Mundial, embajador de la “lucha contra el sida” y miembro del elitista club Le Siècle, del que ya hemos hablado en otra entrada.

Tanto en un caso como en otro, la pregunta no es si las dos facetas, la comercial y la sanitaria, son compatibles. Lo que está claro es que la medicina no es más que un mercado como cualquier otro. “Donde algunos ven muertos otros ven negocio”, decíamos en una entrada anterior.

De la hoja de servicios del “Señor Vacunas” se pueden extraer interesantes datos biográficos, como su intervención en las elecciones presidenciales de 2012 dentro del equipo de campaña de Martine Aubry, es decir, del Partido Socialista.

Quizá el sitio web de la Fundación ayude a aclarar los motivos para que fuera elegido para el cargo: “Sus principales investigaciones se han centrado en la terapia génica” (*), y las vacunas que se están implementando no son otra cosa que eso. Como ya hemos expuesto en otra entrada, la terapia génica es otro de los programas sanitarios del Pentágono.

En 1999 puso en práctica su experimento de terapia génica que, lo mismo que en Estado Unidos, acabó en fracaso, con dos niños aquejados con leucemia, de los que uno falleció. El experimento se tuvo que suspender en 2002 y luego de nuevo en 2005 por la catarata de complicaciones en los niños enfermos.

Los “expertos” como Fischer forman una reducida camarilla de privilegiados que hace y deshace en la sanidad mundial. Por ejemplo, el “Señor Vacunas” tiene desde años una relación muy estrecha con Karine Lacombe, que participó en la puesta en marcha del laboratorio de Wuhan bajo la dirección de Yves Lévy.

Lo repetimos de nuevo, por si alguien aún no lo ha pillado: el ya famoso laboratorio de Wuhan no es sólo chino, sino estadounidense y francés.

(*) https://www.edmondderothschildfoundations.org/nous-connaitre/gouvernance.aspx

La multinacional farmacéutica Moderna ya tenía una vacuna contra el coronavirus antes de que la OMS declarara la pandemia

La empresa farmacéutica Moderna envió a los investigadores universitarios una vacuna de ARNm candidata a ser utilizada contra el coronavirus 19 días antes de que se hubiera notificado ningún caso de coronavirus en Wuhan y, desde luego, mucho antes de la declaración de pandemia por la OMS.

Un acuerdo de confidencialidad muestra que los potenciales candidatos a vacuna contra el coronavirus fueron transferidos de Moderna a la Universidad de Carolina del Norte en 2019, diecinueve días antes de la primera aparición del virus en Wuhan (*).

El acuerdo de confidencialidad establece que Moderna, junto con el NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas), acordaron transferir los candidatos a vacunas contra el coronavirus de ARNm desarrollados conjuntamente y propiedad del NIAID y Moderna a los receptores de la Universidad de Carolina del norte en Chapel Hill el 12 de diciembre de 2019.

El acuerdo de transferencia fue firmado por Ralph Baric por la Universidad de Carolina del Norte, y Jacqueline Quay, directora de Apoyo a la Licencia y la Innovación en la Universidad de Carolina del Norte, el 16 de diciembre de 2019.

El acuerdo también fue firmado por dos representantes del NIAID, incluyendo a Amy F. Petrik, especialista en Transferencia de Tecnología y Barney Graham, un investigador del NIAID, aunque esta firma no tiene fecha.

Los últimos firmantes del acuerdo fueron Sunny Himansu, investigadora de Moderna, y Shaun Ryan, consejero general adjunto de la misma farmacéutica. Ambas firmas se estamparon el 17 de diciembre de 2019.

Todas estas firmas se estamparon antes de que apareciera el “nuevo” coronavirus. Hasta el 31 de diciembre de 2019 la OMS no tuvo conocimiento de los casos de neumonía viral en Wuhan. Incluso en aquella tampoco tenían constancia de que el “nuevo coronavirus” fuera “culpable” de ninguna enfermedad, ya que las neumonías fueron registradas como de “origen desconocido”.

Hasta el 9 de enero del siguiente año la OMS no informó públicamente de que China había determinado que el brote neumonía se debía a un “nuevo coronavirus”, al que más tarde denominaron “Sars-CoV-2” y la supuesta enfermedad resultante “covid-19”.

Si algo de eso fuera cierto, entonces es imposible que la vacuna candidata de ARNm contra el coronavirus desarrollada por Moderna fuera transferida a la Universidad de Carolina del Norte el 12 de diciembre de 2019.

El remedio llegó antes que la enfermedad porque Moderna tenía una bola de cristal. Sabía más y sabía antes que la OMS y el resto del mundo. Claro que no se debería olvidar que, en realidad, Moderna es el mismo gobierno de Estados Unidos con forma de empresa farmacéutica. Los fondos y subvenciones de los presupuestos públicos de Washington ya se habían gastado en la invención de una vacuna y era necesario buscar una enfermedad y un virus que la causara.

Las vacunas de ARNm son una creación del Pentágono que, desde 2012, financió a multinacionales, como Novartis, Pfizer, AstraZeneca, Sanofi Pasteur y otras, para que desarrollaran este tipo de fármacos experimentales que, gracias, a la pandemia, están recuperando con creces el dinero invertido.

(*) https://s3.documentcloud.org/documents/6935295/NIH-Moderna-Confidential-Agreements.pdf

—https://dailyexpose.co.uk/2021/06/18/confidential-documents-reveal-moderna-sent-mrna-coronavirus-vaccine-candidate-to-university-researchers-weeks-before-emergence-of-covid-19/

Más información:

– Las vacunas político-militares contra el coronavirus registradas por Moderna
– Una de cada cinco cobayas humanas que han participado en las pruebas de la vacuna de Moderna han caído gravemente enfermos
– La mala imagen que Usted tiene de las empresas farmacéuticas se queda corta
– La vacuna de Moderna revaloriza sus acciones más de un 10 por ciento en Wall Street

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