La web más censurada en internet

Día: 5 de junio de 2021 (página 1 de 1)

La probabilidad de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas es cada vez mayor

Para 2025 internet aumentará la demanda de conectividad de alta velocidad en todo el mundo. Muchas multinacionales ya se están posicionando para aprovechar el crecimiento que se está produciendo en el mercado de la conectividad. Sin embargo, algunas de las soluciones que están aplicando los grandes monopolios de telecomunicaciones para satisfacer la demanda, incluso en las zonas más remotas del mundo, tienen un doble filo.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), algunos patrones de tráfico de datos se convertirán en permanentes como resultado de la pandemia. En su informe “Impacto económico de COVID-19 en la infraestructura digital”, publicado el año pasado, la UIT afirma: “La conectividad de banda ancha doméstica y los sistemas informáticos remotos seguirán siendo cada vez más críticos en términos de velocidad, latencia, seguridad, fiabilidad y coste”.

En este entorno de telecomunicaciones en rápida evolución, varios operadores de satélites, como Intelsat, Eutelsat, Yahsat, Inmarsat, SES y O3B, están acelerando su expansión. Algunos piensan en desarrollar constelaciones de satélites. Pero aunque prevén lanzar menos de 30 dispositivos espaciales, las empresas estadounidenses SpaceX y Amazon, la indobritánica OneWeb y la china Hongyan hablan de megaconstelaciones, algunas de las cuales tendrán más de 5.000 dispositivos desplegados en la órbita baja de la Tierra, es decir, entre 200 y 2.000 kilómetros de la superficie, bastante cerca en comparación con la órbita geoestacionaria tradicional, situada a casi 36.000 kilómetros.

El objetivo de las multinacionales es ampliar el mercado y llevar la conectividad de alta velocidad a todos los rincones del mundo, que hasta ahora han estado aisladas del espacio virtual. La expansión garantizará a las grandes empresas unos ingresos importantes con el emergente mercado del “internet de las cosas”.

El 26 de mayo SpaceX añadió 60 satélites a la constelación que inició en 2019. Con ese lanzamiento, la empresa ha aumentado su plantilla espacial a más de 1.500 dispositivos situados a 550 kilómetros de la Tierra. Este año ya han lanzado casi 700. Para 2025 Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, planea colocar un total de 12.000 satélites en el espacio.

OneWeb también está avanzando con su constelación, aunque no tan rápido como SpaceX. La empresa se quedó sin dinero en marzo del año pasado a causa de la pandemia, que frustró varias fuentes de financiación. Salvada de la quiebra en julio por Bharti Airtel y el gobierno británico, y posteriormente por la francesa Eutelsat, la empresa superó la marca de 200 satélites en el espacio el 28 de mayo. OneWeb planea rodear la Tierra con una flota de 650 satélites.

El cabecilla de Amazon, Jeff Bezos, está preparando el lanzamiento de más de 3.000 satélites de comunicaciones. La constelación se llama Kuiper. A finales de julio del año pasado, Amazon logró el acuerdo del instituto encargado del control de las frecuencias para el despliegue de sus equipos en altitudes de 590, 610 y 630 kilómetros, siempre que no interfieran con otras constelaciones que se estén desplegando y que al menos la mitad de los satélites estén desplegados en 2026. Amazon tiene previsto invertir 10.000 millones de dólares en el proyecto.

China también está trabajando en su propia constelación, un proyecto denominado Hongyan que incluye un total de 13.000 satélites. La empresa China Aerospace Science and Technology (CASC), el mayor contratista espacial de China, tiene previsto poner en órbita los primeros 60 satélites el año que viene.

En su informe “The State of Mobile Internet Connectivity 2020”, la Asociación Mundial de Operadores de Sistemas (GSMA) estima que casi la mitad de la población mundial utiliza ya internet móvil. 3.800 millones de personas ya están conectadas, pero 600 millones siguen sin acceso a la red de telecomunicaciones. Las constelaciones de satélites contribuirán a su incorporación al espacio digital.

El interés por una mejor cobertura de la conectividad mundial suscita muchas preocupaciones. Para las multinacionales que compiten con las constelaciones, el gran número de satélites que se dispersarán en la órbita terrestre baja, que ya utilizan los satélites de teledetección, telecomunicaciones y científicos, pero también la estación espacial internacional, congestionará el entorno espacial cercano.

El temor no preocupa a la UIT, que considera que “la órbita terrestre baja es en realidad un continuo de órbitas con altitudes que van de 200 a 2.000 kilómetros. Por lo tanto, todos esos satélites están situados a diferentes alturas. Algunas altitudes pueden quedar congestionadas, pero otras seguirán estando disponibles.

Sin embargo, la respuesta de la UIT a la congestión de la órbita baja es preocupante. “Con el fin de preservar los recursos de frecuencias para las futuras necesidades de los Estados miembros, la UIT ha elaborado e incluido en el Reglamento de Radiocomunicaciones planes espaciales que atribuyen a cada país miembro, en particular a los de África, un conjunto de radiofrecuencias asociadas a una o varias posiciones orbitales geoestacionarias. En esta fase, los planes espaciales sólo se refieren a la órbita de los satélites geoestacionarios, porque es la más rara en cuanto a características orbitales. Como las demás órbitas son continuas en cuanto a altitud y, por tanto, menos propensas a la escasez, no hay acuerdos similares hasta ahora”, explica la UIT.

Las órbitas bajas de la Tierra las ocupada el primero que llega, ya que el espacio no es propiedad de ningún país, ni empresa privada, según el Tratado Espacial de 1967. Es una gran desventaja para muchos países que aún están en las primeras etapas de desarrollo de las telecomunicaciones basadas en el espacio, especialmente los del Tercer Mundo.

Mientras los operadores de telecomunicaciones luchan por controlar la gestión de la órbita baja de la Tierra, los astrónomos quieren defender los intereses científicos. La Unión Astronómica Internacional (UAI) cree que las constelaciones complicarán el trabajo de los astrofísicos en el estudio de los cuerpos astrales. Las superficies de los satélites suelen ser de metal muy reflectante, y los reflejos del sol en las horas posteriores a la puesta y antes del amanecer los hacen aparecer como puntos en el cielo nocturno. Aunque la mayoría de estos reflejos son tan débiles que son difíciles de detectar a simple vista, pueden ser perjudiciales para la sensibilidad de los telescopios astronómicos terrestres, incluidos los telescopios de sondeo de gran angular que se están construyendo actualmente.

A pesar de los esfuerzos realizados para evitar las interferencias con las frecuencias de la radioastronomía, las señales de radio agregadas de las constelaciones de satélites pueden seguir amenazando las observaciones astronómicas. Los astrónomos han pedido a la ONU que apruebe un marco regulador que mitigue los efectos adversos sobre la exploración científica. Tras una reunión preliminar del 19 al 30 de abril, la Comisión de la ONU sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS) deberá tomar una decisión en agosto.

La Academia Internacional de Astronáutica también está preocupada por la creciente contaminación del espacio. El 20 de mayo de este año la Agencia Espacial Europea (ESA) calculaba que se habían enviado 11.670 satélites al espacio desde 1957. De ellos, 7.200 siguen en el espacio y 4.300 aún son operativos. La masa total de los objetos espaciales en órbita terrestre se estima en más de 9.400 toneladas.

Con las constelaciones es probable que se multiplique la masa total de desechos espaciales, así como las reentradas atmosféricas peligrosas. Ha habido unas 25.000 reentradas en la atmósfera desde el Sputnik de 1957. De ellas 10.000 objetos han sido de gran tamaño.

La Tierra tiene un 70 por ciento de agua, entre un 10 y un 12 por ciento de sabana y desierto y un 3 por ciento de zonas densamente pobladas. Por lo tanto, el riesgo para los seres humanos es bajo, pero no es cero. Mientras la situación sea como la de hoy, todavía no hay demasiados objetos. Mañana, el gran riesgo es la explosión del número de nuevos satélites en el espacio en las próximas décadas. Con la competencia de internet en la órbita baja de la Tierra, la probabilidad de que el cielo se caiga sobre nuestras cabezas es cada vez mayor.

Muriel Edjo https://www.agenceecofin.com/dossier/0406-88865-starlink-oneweb-kuiper-hongyan–les-enjeux-derriere-les-mega-constellation-de-satellites

Biden prohíbe a los estadounidenses invertir en 59 grandes empresas chinas

Biden ha firmado una orden ejecutiva por la que se prohíbe a los estadounidenses invertir en 59 grandes empresas chinas con el pretexto de que mantienen vínculos con los sectores de la defensa o la tecnología de vigilancia.

“Esta orden ejecutiva impide que las inversiones estadounidenses apoyen al sector de la defensa de China, al tiempo que amplía la capacidad del gobierno de Estados Unidos para hacer frente a la amenaza de las empresas chinas de tecnología de vigilancia que contribuyen -tanto dentro como fuera de China- a la vigilancia de las minorías religiosas o étnicas o facilitan de otro modo la represión y los graves abusos de los derechos humanos”, dice el comunicado oficial (1).

La medida se suma al bloqueo del gobierno de Trump y afecta finalmente a 59 empresas del sector de defensa, infraestructuras, aeroespacial, nuclear y tecnológico. Se trata de empresas como Semiconductor Manufacturing International Corp (SMIC), que es un actor importante en la estrategia china de desarrollo de microprocesadores y semiconductores, uno de los muchos ámbitos en los que Pekín compite con Washington (2).

La lista negra afecta a empresas como el gigante tecnológico Huawei, que ya ha sacado el mercado el nuevo sistema operativo HarmonyOs para sustituir a Android, la competencia en dispositivos móviles que elabora Google.

Huawei colabora con la Unión Africana en materia de tecnologías de la información y la comunicación y lo mismo ocurre con China Communications Construction Company (CCCC), una empresa de la construcción que, entre otras cosas, ha gestionado grandes obras de infraestructura en el Tercer Mundo.

Otra empresa afectada es China Railway Construction Corporation, que está presente en 39 países africanos y ha trabajado en infraestructuras ferroviarias en Angola, Malí, Senegal y Nigeria.

El portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Wang Wenbin ha criticado las nuevas medidas de bloqueo. En una rueda de prensa pidió a Washington que respete las leyes y los principios del mercado y retire la lista de prohibiciones.

(1) https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2021/06/03/fact-sheet-executive-order-addressing-the-threat-from-securities-investments-that-finance-certain-companies-of-the-peoples-republic-of-china/
(2) https://edition.cnn.com/2021/06/03/economy/biden-china-executive-order/index.html

Dinamarca pretende abrir un centro de internamiento para los solicitantes de asilo en Ruanda

Dinamarca pretende abrir centros para los solicitantes de asilo en el extranjero. El jueves el Parlamento danés aprobó una ley en este sentido.

Tras su aprobación, un inmigrante ilegal que llegue al territorio será registrado y luego enviado directamente a un tercer país para que se examine su solicitud. Si su solicitud es rechazada, tendrá que abandonar el país en cuestión.

Aunque le concedan el estatuto de refugiado, no tendrá garantizado el acceso a territorio europeo. “Dinamarca no tendrá que proporcionar protección si se concede asilo al extranjero (…) En su lugar, la protección tendrá que ser proporcionada por el tercer país en cuestión”, dice la ley.

Este cambio está en consonancia con el objetivo de “cero solicitantes de asilo” que persigue Dinamarca y preocupa especialmente a la ONU e incluso a la Unión Europea, que cuestionan la legitimidad de esta ley por vulnerar los derechos humanos.

Ruanda ocupa la primera posición en África como zona de acogida de los solicitantes de asilo. Kigali y Copenhague están en conversaciones avanzadas para la creación de un centro de internamiento para los solicitantes.

El país centroafricano defiende su acuerdo con Dinamarca, indicando que quiere ofrecer mejores alternativas a los refugiados. “Vamos a ofrecer una alternativa y una posibilidad, que será mejor que estar atrapado en un campo de refugiados, siendo asesinado cada día sin saber a dónde irás al día siguiente”, dijo el Presidente Paul Kagame hace un año.

—https://nyheder.tv2.dk/politik/2021-06-03-eu-forslag-om-asylcentre-i-udlandet-kan-ikke-lade-sig-gore

El confinamiento no ha tenido ningún efecto en la propagación del coronavirus en Alemania

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Múnich reitera que el confinamiento no ha tenido ningún efecto en la reducción de la tasa de propagación del coronavirus en Alemania.

Los estadísticos no encontraron “ninguna relación directa” entre el confinamiento y la reducción de las “tasas de infección”.

El estudio revela que en tres ocasiones, antes de que Alemania impusiera el confinamiento en noviembre, diciembre y abril, las “tasas de infección” ya habían empezado a descender (1).

El índice R que, según aseguran los epidemiólogos, indica el número de personas a las que un “infectado” transmite el virus, ya era inferior a 1 antes de que entrara en vigor el confinamiento.

El año pasado un estudio filtrado por el Ministerio alemán del Interior sostuvo que en Alemania el confinamiento podría acabar matando a más personas que el coronavirus, ya que las víctimas de otras enfermedades graves quedarían sin tratamiento.

Este estudio no es ni mucho menos el único que ha concluido que el confinamiento es totalmente innecesario. Otro estudio publicado en enero por investigadores de Stanford concluyó que el confinamiento obligatorio no frena la propagación del coronavirus más o mejor que las medidas voluntarias, como el distanciamiento social (2).

En marzo Jay Bhattacharya, profesor de medicina de Stanford, declaró a Newsweek que el confinamiento ha sido “el peor error de salud pública de los últimos 100 años”.

A principios de este año, académicos de Duke, Harvard y Johns Hopkins concluyeron que podría haber alrededor de un millón de muertes adicionales en las próximas dos décadas debido al confinamiento.

Otras investigaciones han llegado a la conclusión de que la contención “destruirá al menos siete veces más años de vida humana” de los que salvará.

(1) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/06/03/german-study-finds-lockdown-had-little-effect-virus-infections/amp/
(2) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13484

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