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Día: 19 de febrero de 2021 (página 1 de 1)

El confinamiento y las demás medidas restrictivas no tienen ningún fundamento científico

Un estudio científico de la Universidad de Stanford concluye que el confinamiento no funciona. Al comparar los datos de varios países, el estudio no encuentra “ningún efecto beneficioso significativo” del confinamiento en el hogar y el cierre de empresas.

La investigación se publicó el 5 de enero en la revista European Journal of Clinical Investigation (*), en la que se analizaron detalladamente las medidas adoptadas en Inglaterra, Francia, Alemania, Irán, Italia, Países Bajos, España, Estados Unidos, Corea del Sur y Suecia.

En el caso de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, se trataba de medidas muy restrictivas, mientras que Suecia decidió seguir una política completamente diferente, renunciando a las medidas estrictas de los demás países.

“Aunque no se pueden descartar pequeños beneficios, no encontramos beneficios significativos en el uso de medidas restrictivas como los cierres. La reducción de los casos de infección puede lograrse con intervenciones menos restrictivas”, escriben los investigadores en la conclusión del estudio.

En España a los “expertos” de la tele no les ha bastado el confinamiento, sino que han escalado sus imbecilidades exigiendo medidas cada vez más restrictivas para ocultar el fracaso de las medidas adoptadas en todas y cada una de las “olas” de la pandemia.

En algunos países, como Holanda, no se han visto confinamientos y toques de queda desde que fueron ocupados por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

(*) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13484

La inteligencia artificial al servicio de la guerra

Este año se cumple el centenario de la obra de ciencia ficción R.U.R. (Rossum Universal Robots) del escritor checo Karel Capek, que anticipó la palabra “robot” y los libros posteriores sobre el tema, así como películas del tipo “Terminator”.

La obsesión es siempre la misma: al principio los robots se diseñaron para ser ayudantes de los seres humanos, pero al cabo de un tiempo se rebelaron y nos destruyeron, con la excepción de aquellos que son necesarios para fabricar más robots.

Los robots comienzan siendo algo modesto. Sólo disponían de un conjunto limitado de funciones programables que requerían un mantenimiento, como cualquier otro artilugio mecánico. Pero luego se ponen a la altura, e incluso superan, a los seres humanos, e incluso pueden llegar a prescindir de nosotros.

La mecánica y las fantasías mecánicas siempre han formado parte del militarismo, especialmente en Estados Unidos. Numerosos laboratorios del Pentágono, con la ayuda de subcontratistas de defensa, completan prototipos de robots avanzados para las guerras imperialistas del futuro.

El buque no tripulado Ghost Fleet Overlord navegó recientemente con éxito 4.700 millas náuticas y participó en el ejercicio Dawn Blitz, donde operó de forma autónoma durante la mayor parte de la operación.

El Pentágono tiene planes militares detallados para atacar a China con sistemas autómáticos de armas y drones suicidas submarinos. Los robots de combate subacuáticos y de superficie ya están en proceso de fabricación.

Los demás países imitan a Estados Unidos que, a su vez, debe hacer planes para contrarrestar dicho armamento autómático. El mes pasado el Pentágono publicó una estrategia para combatir los pequeños sistemas de aeronaves no tripuladas.

La inteligencia artificial está en el centro de los planes modernos de guerra. Según el general Michael Groen, director del Centro de Inteligencia Artificial del Pentágono, “es posible que pronto nos encontremos en un espacio de batalla definido por la toma de decisiones basada en datos, la acción integrada y el ritmo. Si hacemos los esfuerzos necesarios para aplicar la inteligencia artificial hoy, nos encontraremos operando con una eficiencia y eficacia sin precedentes en el futuro”.

El Centro de Inteligencia Artificial se creó en 2018 y hoy es una de las principales instituciones militares que desarrollan programas “inteligentes” para los futuros sistemas de armas, comunicación y mando.

La inteligencia artificial es ahora el núcleo de la investigación militar en Estados Unidos. Es un nuevo tipo de carrera armamentística. El desarrollo de la inteligencia artificial dará lugar a una competencia feroz, ya que se diferencia de muchas tecnologías del pasado por su tendencia natural al monopolio, que agravará los desequilibrios militares internacionales.

Para impulsar la inteligencia artificial hay que convertirla en un negocio. Para 2030 podría generar un crecimiento de casi 16 billones de dólares en el PIB, el 70 por ciento del cual se engendraría en Estados Unidos y China.

Alemania: menos gastos sociales, más gastos militares

Los gobiernos sólo se acuerdan del déficit público cuando se trata de reducir prestaciones sociales, porque los gastos militares se disparan de un año para otro. En plena época de recortes, este año Alemania volverá a establecer un máximo de gasto público en defensa. El gobierno alemán ha comunicado a la OTAN que gastará 53.030 millones de euros este año. El gasto militar real es muy superior al presupuesto oficial de defensa de 46.930 millones de euros aprobado en diciembre.

En 2014 el presupuesto de defensa se situó en 32.400 millones de euros y el enorme aumento del gasto militar en los últimos años es solo el principio. El 9 de febrero, el Ministerio de Defensa publicó un documento titulado “Reflexiones sobre el ejército del futuro” que prepara la mayor ofensiva armamentística alemana desde el desarrollo de la Wehrmacht por parte del III Reich.

El documento recuerda los planes del imperialismo alemán de la primera mitad del siglo XX, que amenazaban a otras potencias, especialmente a la URSS y China. Se centra en la exigencia de que Alemania, en vista de su situación geográfica y su poder económico, no sólo encabece Europa, sino que desempeñe un papel central en el mundo, y para ello dote de las fuerzas armadas adecuadas para ello.

El rearme previsto es una preparación para guerras a gran escala. Alemania, dice el documento, tiene “un deber especial hacia la seguridad de Europa debido a su posición geográfica en el centro de Europa y a su fuerza económica”. Debe “aportar una contribución a la seguridad y la paz acorde con su situación y sus capacidades, incluso en el ámbito militar”.

En futuras guerras de aniquilación total, Alemania “debe estar en el lugar más rápidamente que nadie en caso de crisis, especialmente en las fronteras exteriores de la OTAN y la UE”. Esto se aplica “tanto al Báltico como a los Balcanes, al Mediterráneo como al Mar del Norte y al Mar Báltico”.

Además, “existe una contribución de tropas en la gestión de crisis internacionales también más allá del territorio de la Alianza”, es decir, de la OTAN, en las guerras neocoloniales de conquista en África, Oriente Medio y Asia Central. Para esta tarea, a menudo se requieren “valiosas capacidades especializadas”, como el reconocimiento, el reabastecimiento y el transporte aire-aire, la guerra electrónica o las fuerzas especiales”.

El despliegue del ejército en el interior de la propia Alemania es otra de las tareas. “La seguridad interna tanto en tiempos de paz como en tiempos de crisis» incluye “una fuerte reserva que está disponible en caso de catástrofe para apoyar a las autoridades en Alemania, así como un importante multiplicador de fuerzas para las otras funciones mencionadas”.

El proyecto de “Servicio Militar Voluntario en Seguridad Interior” es una invitación a los neonazis para recibir formación militar a cambio de una remuneración. Durante el Imperio, la República de Weimar y el III Reich se utilizaron las milicias fascistas para aplastar las protestas sociales y los levantamientos revolucionarios dentro del país.

En vísperas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la política de guerra en el exterior fue acompañada de una importante militarización de la sociedad en el interior. El documento lo llama “cultura estratégica”.

En varios lugares, el documento pide un aumento masivo del gasto en defensa. Al mismo tiempo, los fondos de otros ministerios deben utilizarse para financiar el rearme a gran escala y los planes de guerra. “La defensa es una tarea de todo el Estado que no puede reflejarse únicamente en el presupuesto de defensa” y la misión central de seguridad del Estado debe ser “ampliamente apoyada”.

El “reciente apoyo prestado por la Bundeswehr en la pandemia de coronavirus muestra claramente las debilidades relativas a las estructuras territoriales y los procesos de mando”.

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