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Día: 3 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

Un ‘disparo al aire’ que mata personas: el extraño caso de la Guardia Civil de Manzanares el Real

Los hechos sucedieron a las 03:30 de la madrugada del domingo 27 de septiembre, en este municipio de la Sierra madrileña. La Guardia Civil recibió un aviso de un varón con actitud violenta enfrentaba a varias personas con dos armas blancas; en un supuesto intento de reducirle, la Guardia Civil efectuó disparos al aire que terminaron alojadas, sorprendentemente, en la femoral de la víctima, con resultado de muerte. Leer más

Perspectivas de trabajo futuro en el capitalismo tecnocrático

“Algunos de los dogmas de fe del ámbito laboral que han caído con el mayor experimento de teletrabajo de la historia, abriendo la puerta a nuevos escenarios en los que el teletrabajo post-pandemia cobre mucha más fuerza que antes, y cuyas consecuencias también salpicarán a las oficinas, que podrán, si no eliminarse para muchas empresas, sí contraerse y cambiar su modelo. El teletrabajo ya está aquí, y aunque la transición de quienes se lo pueden plantear no sea total e inmediata, sí podemos empezar a ver una metamorfosis gradual en los próximos años con la pandemia prendiendo la mecha… La consecuencia será que ni siquiera haga falta tener a todos los empleados viviendo en la misma ciudad que la empresa. Podemos intuir un panorama en el que la proximidad con el lugar de trabajo ya no sea tan decisiva a la hora de escoger dónde vivir” (1).

Según el informe “Perspectivas del empleo de la OCDE 2020” de fecha 7 de julio de 2020, existe una menor probabilidad de que personas que antes se habrían considerado “típicos” trabajadores con una calificación media desempeñen empleos de esa calificación, y una mayor probabilidad de que ocupen uno de baja calificación. Esta tendencia se ha observado en los trabajadores con un nivel educativo medio en los 37 países de la OCDE que en mayo de este año contabilizaron 54,5 millones de desempleados y durante la pandemia en estos países un 39 por ciento de los trabajadores hicieron teletrabajo.

En España, la incidencia del teletrabajo en 2019 era de un 4,8 por ciento de las personas ocupadas, ya sea trabajando normalmente desde su domicilio o la mitad del tiempo, pero durante las semanas de los arrestos domiciliarios este porcentaje alcanzó el 34 por ciento mientras que según las encuestas del INE el total de trabajadores de todos los ramos de producción que no pueden realizar teletrabajo se sitúa en un 45,3 por ciento del total de las personas ocupadas (2).

La implantación de la Industria 4.0 lleva aparejada la desestructuración del trabajo asalariado. La perspectiva es que éste, en un porcentaje muy importante, ya no se realice en una ubicación física, llámese taller, oficina, consultorio o escuela, sino en el domicilio de las personas asalariadas, poniendo éstas el espacio físico ya sea de propiedad, alquiler o hipotecado,. Es un recorte importante de gastos para las empresas.

Un ejemplo: el coste de alquiler de oficinas en Barcelona es de alrededor de 30 euros el metro cuadrado. Una oficina de 500 metros supone un coste, incluyendo IVA, de 18.000 euros mensuales, sin incluir los demás gastos (limpieza, electricidad, teléfonos, agua, calefacción, aire acondicionado, etc.). Si el trabajo se realiza en los domicilios particulares, seguramente la sede empresarial precisará solamente de un espacio de 70 u 80 metros cuadrados lo que significará un coste de alquiler de 3.000 euros mensuales y un ahorro importante en el resto de servicios. En algunas empresas, como las financieras, significará el cierre de centenares o miles de oficinas que, o dejarán de pagar alquiler o si son de su propiedad las pondrán a la venta. El negocio está servido.

La legislación sobre el trabajo a domicilio y el teletrabajo, apunta que la empresa debe suministrar los utensilios de trabajo y cubrir los gastos para su funcionamiento (energía y teléfono) pero no hace mención a tener la obligación de pagar en concepto de alquiler por los metros cuadrados que utiliza el trabajador a domicilio.

Es la continuación de las sucesivas modificaciones que ha sufrido el sistema industrial o de servicios a lo largo de los años. Hace un siglo, las inmensas manufacturas agrupaban a miles de trabajadores bajo un mismo techo, bajo el cual se realizaban distintas operaciones fruto de las cuales surgían ya sea vehículos, máquinas de todo tipo, muebles, ropa, zapatos, alimentos, electrodomésticos… unas entidades productivas en las cuales se realizaba un proceso de producción integral, desde la manipulación de la materia prima, su transformación, su mecanización, su acabando, pintura, etc. A medida que los medios de transporte se han hecho más rápidos y han desaparecido las legislaciones que amparaban y protegían las industrias nacionales, siguiendo las directrices de la Organización Mundial del Comercio, las entidades productivas se fueron encogiendo: dejaron de ser procesos integrales de fabricación para convertirse unas en productoras de partes de un todo y otras en ensambladoras de piezas elaboradas en cualquier parte del mundo. Mediante estas operaciones no tan solo se diseminaron drásticamente a los trabajadores en diversas empresas de más reducido tamaño y en lugares geográficamente distantes, sino que se eliminaron los conocimientos profesionales y las transmisiones de dichos conocimientos, haciendo desaparecer multitud de profesiones y una visión integral de lo que se estaba produciendo, aumentando a escala geométrica la alienación respecto a lo producido.

Ante este proceso de desestructuración del trabajo por cuenta ajena, entendido de la forma tradicional de los últimos tiempos, no se trata de una defensa del trabajo asalariado como ideal de proletariado, esto sería un error, sino que la solución sería acabar con el trabajo asalariado y la alienación respecto al fruto del trabajo.

Para ello la Industria 4.0, si estuviese en manos del proletariado podría suponer un incremento de las capacidades, un incremento de los conocimientos y un control eficiente de que producir, como producir y para quién producir, controlando de forma fácil la totalidad del proceso productivo incrementando al mismo tiempo el número de personas que formarían parte del mismo no virtualmente, sino presencialmente con la condición de reducir drásticamente la jornada de trabajo. ¿Cuantas horas? Posiblemente dos o tres serían suficientes, con lo cual las relaciones sociales se intensificarían al máximo, la participación en el conocimiento global de lo que se produce aumentaría enormemente y junto a ello la capacidad organizativa del proletariado.

Si el control de la tecnología se rescatara de manos del capital, se tendría el control de la producción, el control de distribución y el control del consumo, evitando las sobreproducciones y los consumos superfluos. Pero a lo largo de los años se ha ido robando el saber obrero, su capacidad para saber que producía, aunque no fuera dueño de la producción. Ya no es tan solo la alienación respecto al producto de su trabajo, sino una doble alienación al convertirse en apéndice de una operación determinada, de la cual no sabe su finalidad, tanto puede estar produciendo una pieza para un aparato de destrucción, como una para mejorar el bienestar.

Burguesía, capitalismo, capitalismo liberal, capitalismo monopolista, capitalismo corporativo… y llegamos al capitalismo tecnocrático (del griego tékhnē, “técnica” y krátos, “poder, dominio”) en alusión al Krátos de la mitología griega que, como personificación del poder y la fuerza fue quién junto a Hefesto y a Bía, encadenaron y cegaron a Prometeo como castigo por haber robado el fuego a los dioses y entregarlo a los hombres.

Esta Tecnocracia la hemos visto entrar en funcionamiento en toda su dimensión a partir del mes de Marzo del 2020. Momento en que las decisiones en materia económica y de producción emanaron de los Tékhné-Krátos sanitarios, algunos de ellos siguiendo órdenes estrictas de las corporaciones químico-farmacéuticas, otros actuando como el autómata construido por Wolfgang von Kempelen (1769), que era capaz de replicar cada jugada de un jugador de ajedrez con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Dicho muñeco vestido de turco estaba sentado frente a un tablero de ajedrez puesto sobre una amplia mesa y un sistema de espejos daba la sensación que dicha mesa era trasparente por sus cuatro costados, pero en realidad dentro de ella estaba sentado un enano que era un maestro en el juego de ajedrez y que guiaba la mano del muñeco mediante hilos.

El fuego, que Prometeo robó a los dioses para entregarlo a los hombres, podemos entenderlo como la capacidad, el conocimiento, el arte, la técnica, la ciencia… que la clase obrera en su hacer fue perfeccionando a lo largo de los años al mismo tiempo que emergía la esperanza y la lucha por un mundo mejor. Pero a medida que fue disolviéndose la esperanza y paralizando la lucha, el fuego ha ido retornando a los dioses.

En la antigüedad griega, los mitos emanaban como explicaciones a la incomprensión de las causas de las adversidades, y los héroes, rebeldes, se construían a lo largo del tiempo mediante un proceso en el cual la población era al mismo tiempo creadora y receptora tanto de los mitos como de los héroes. Pero hoy, los mitos son alimentados por las necesidades del capital y los héroes creados al instante mediante la propaganda, y la población, pasiva, es solamente receptora. Asimismo, las funciones tanto de los mitos como de los héroes también se han modificado. A los mitos se les ha cubierto con un manto científico hecho a medida del sastre que lo ha confeccionado, y los héroes, transforman su rebeldía en pasividad a expensas de las subvenciones de los presupuestos del Estado, y de este modo su objetivo ya no es “traer el fuego a los hombres” robándolo a los dioses, como Prometeo, sino devolver a los dioses los rescoldos encendidos que quedan todavía en manos de los hombres.

Si miramos un poco más allá de nuestros espacios circundantes, según fuentes de la OIT hay 1.600 millones de personas trabajadoras de lo que se denomina la “economía informal” y cuyos ingresos se calcula que disminuyeron un 60 por ciento desde el inicio de la declaración de pandemia por parte de la OMS, fruto de las disposiciones político-militares de diversos países impidiendo los desplazamientos y los mercados en los cuales estas personas realizaban sus tareas.

¿Qué es la economia “informal”?

Según Karl Polanyi, es aquella economía que no está sometida a los cánones del capitalismo moderno. Es un tipo de economía de subsistencia o sobrevivencia basada en el mercado. Y, ¿qué es el mercado? Según la definición de Karl Polanyi “es un lugar de reunión para la realización del trueque o la compra-venta”. Y sigue Polanyi: “los mercados no son instituciones que funcionen principalmente dentro de una economía, sino fuera de ella” (3).

Pero en la “economía formal” es probable que muchos trabajadores con sueldos bajos y cuyos salarios se estancaron ya a raíz de la pandemia financiera del 2008 debido a la pérdida de poder y voluntad de los sindicatos y el cambio de situación contractual, tendrán una mayor erosión de sus ingresos a medida que aumenten las listas de desempleados, y otros simplemente engrosarán estas listas, con lo cual aumentará la depauperación de una parte muy importante de la población trabajadora mundial, mientras que en otra pequeña parte aumentarán los ingresos, especialmente en trabajos de alta y media tecnología.

Pero esto no será ninguna novedad, sino la repetición de los ciclos críticos del capitalismo que sin rubor, las Naciones Unidas en su informe de 1 de junio de 2020 constataba que “históricamente, las crisis económicas, las pandemias y las guerras han agudizado las desigualdades” (4).

Al capital se le planteado el interrogante de cómo penetrar y mantener en la conciencia colectiva un nuevo paradigma en una situación mundial en la que no le parece viable una guerra convencional interimperialista, como ha hecho con anterioridad acarreando grandes catástrofes como consecuencia de las guerras para imponer los grandes cambios tecnológicos. Tal vez haya encontrado la forma de realizarlo a través de la Tecnocracia.

En esta cruda realidad es preciso hacernos algunas preguntas: ¿Cual es la situación organizativa del proletariado mundial? ¿De qué formaciones políticas dispone que se mantengan coherentemente en lucha constante con la perspectiva de la toma del poder?

Encontrar algunas respuestas puede ser el inicio del retorno del fuego a los hombres.

(1) https://www.xataka.com/empresas-y-economia/oficinas-tradicionales-peligran-mundo-post-pandemia-teletrabajo-cambiara-concepto-que-tenemos-ellas
(2) IvieLab. Instituto valenciano de Investigaciones Económicas. Mayo 2020
(3) Karl Polanyi. La Gran Trasformación. Fondo de Cultura Económica. 1992
(4) https://news.un.org/es/story/2020/06/1475242

Los militares han convertido el mundo en un laboratorio para realizar experimentos de todo tipo con seres humanos

Uno de los aspectos que han salido a la luz con la pandemia (en casi todos los países, excepto en España) es la conexión del Pentágono con la salud. El ejército de Estados Unidos no sólo destina ingentes cantidades de dinero a fabricar armas biológicas, sino también a vacunas, es decir, que lo mismo fabrica la enfermedad que el remedio.

Los casos de Fort Detrick y Porton Down ponen de manifiesto que un laboratorio no es diferente de un cuartel militar. Como cualquier otro armamento, los virus y las vacunas se almacenan en silos especiales. También se llevan a cabo maniobras y ejercicios con su propio “campo de batalla”. Finalmente, se manipulan, se modifican mediante ingeniería genética.

Hoy es cada vez es más difícil diferenciar entre la realidad y el laboratorio. Hay quien cree que la letalidad del coronavirus es consecuencia de su manipulación genética. También hay quien supone que la pandemia es un ensayo de laboratorio y que los seres humanos desempeñamos el papel de cobayas.

Otros recurren a los atentados de “bandera falsa”, donde los desencadenantes son las propias víctimas. A los gobiernos de las grandes potencias nunca les ha importado nada que dichas víctimas formen parte de su propia población.

A nadie debería extrañarle que estuviera ocurriendo nada de eso porque los antecedentes son muy claros. Las armas biológicas están prohibidas pero una parte creciente de la experimentación científica se basa en ellas.

Cuando esos científicos reconvertidos en mercenarios convierten al mundo en un laboratorio, experimentan con él y con los seres vivos que lo pueblan, incluido el ser humano.

El ántrax salió de un laboratorio militar del Pentágono. En 2001 se llevó a cabo un ensayo con ántrax dentro de la Operación Dark Winter y tres meses después se utilizó durante los atentados a las Torres Gemelas.

Desde entonces el ejército ha seguido realizando ensayos de pandemia, con ántrax o sin él. En 2005 organizaron el simulacro “Tormenta Atlántica”, una pandemia que afectaba a los países de la OTAN.

Ahora todos miran para otro lado, hasta que dentro de unos años alguien escriba un guión para una serie de Netflix con el que poder lavar su mala conciencia y ganar mucho dinero.

La Operación Dark Winter fue obra de Tara O’Toole y Thomas Inglesby que dos años después pasaron a formar parte de UPMC. También son los mismos que el año pasado llevaron a cabo otro simulacro parecido: el Evento 201 que ensayaba una pandemia de coronavirus.

En este tipo de experimentos biopolíticos participan siempre los mismos perros con otros collares. Inglesby que, además de su cargo en el UPMC, también dirige el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, fue el moderador de aquel “evento”.

Aunque nadie se atreva a mirar de frente, los objetivos de esos experimentos son siempre políticos y en ellos aparece la ley marcial para conducir al ejército a participar en los asuntos del propio país, lo cual interesa sobremanera al Pentágono.

En 2018 se llevó a cabo otro ejercicio en el que también participaron O’Toole e Inglesby: un ataque con patógenos genéticamente modificados planteaba la continuidad del gobierno y se imponía la ley marcial.

Con las elecciones de este año el asunto vuelve a la actualidad. En medio de la pandemia, si pierde, Trump ha amenazado con negarse a reconocer los resultados electorales y las centrales de inteligencia pronostican la imposición de la ley marcial. A principios de este año un alto funcionario del gobierno ha hablado de la llegada del “invierno más oscuro de la historia moderna”.

Estados Unidos va de un invierno oscuro a otro. En 2007 la Operación Dark Winter cristalizó cuando Bush aprobó la Directiva Ejecutiva 51 que actualizaba los planes de “continuidad del gobierno”. Obama siguió aprobando decretos sobre el mismo asunto que otorgan un control casi total de las infraestructuras de Estados Unidos al Departamento de Seguridad Interior.

En el momento de la firma de aquellos decretos, O’Toole era la Subsecretaria de Ciencia y Tecnología del Departamento de Seguridad Interior. Actualmente es Vicepresidenta Ejecutiva de In-Q-tel, el brazo científico de la CIA. Es la mujer que aparece en la imagen de portada.

Derribando mitos pandémicos

Este año, marcado por la pandemia, parecería que se ha hecho énfasis en atemorizar a la población informándole continuamente cifras de muertes, en detrimento de las campañas de prevención (esenciales para comprender la importancia de adoptar nuevas conductas para reducir el riesgo de contagio).

Abruptamente, debido a la propagación de un nuevo virus en el mundo, todos comenzamos a ser vistos como contagiosos. La población general, sana y fuerte, hoy es tratada como vulnerable e indefensa. Si bien lo más frecuente y abundante es la falta de infección, se gobierna bajo la creencia de que todo ser humano está infectado. Los casos activos no superan los 140/150 mil (habría un total de 0,3% de infectados a escala de Argentina) pero se actúa como si el 100% estuviera enfermo.

Los mensajes que atemorizan generan una exagerada inestabilidad en la sociedad. Sería más efectivo, en cambio, centralizar la comunicación en mensajes que fomenten intensificar las medidas de prevención. Desde la epidemiología, es necesario derribar mitos.

Se ha duplicado el aumento de la mortalidad intra-hospitalara del infarto agudo de miocardio, debido a que los pacientes con síntomas retrasan las consultas por el temor al contagio del Covid-19

Una pandemia no necesariamente conduce a mayor mortalidad. Para evaluar el grado de gravedad que tiene, se suelen comparar las cifras totales de muertes de un mismo país respecto de períodos anteriores equivalentes, para establecer si la variación interanual está dentro de lo esperable o no. Las estadísticas vitales de Francia, por ejemplo, han dejado en evidencia que en 2019 y 2020 la mortalidad no sufrió variaciones significativas, es decir la pandemia Covid-19 no había producido un aumento de la mortalidad global con respecto a años anteriores. Esto se explica por el concepto de Sustitución Mórbida, la población que falleció era la que tenía mayor riesgo de morir por otros virus o bacterias que producían también patologías respiratorias.

Para comprender este fenómeno, es necesario tener en cuenta el significado de tríada epidemiológica. La Organización Panamericana de la Salud la define como “el modelo tradicional de causalidad de las enfermedades transmisibles; en este, la enfermedad es el resultado de la interacción entre el agente (virus), el huésped susceptible y el ambiente”. Es decir, un patógeno es necesario pero no suficiente para el desarrollo de un síndrome; tanto el estado del huésped (persona) como el ambiente van a influir en aumentar o no el riesgo de enfermar. Que circule un virus nuevo en una población no es una causa suficiente para concluir que todos corren riesgo de enfermar a no ser que los habitantes de esa región estén pasando una hambruna, una guerra o una situación particular en la cual su sistema inmune esté debilitado.

Gracias al concepto de “resistencia”, definido por la OPS [Organización Panamericana de Salud], como “el conjunto de mecanismos corporales que sirven de defensa contra la invasión o multiplicación de agentes infecciosos, o contra los efectos nocivos de sus productos tóxicos”, se puede comprender por qué, a pesar de la presencia de epidemias anuales, siempre es un pequeño porcentaje de la población el que se enferma.

Tanto la Sociedad Argentina de Cardiología como la organización Stent Save a Life Argentina advirtieron que se ha duplicado el aumento de la mortalidad intra-hospitalara del infarto agudo de miocardio, debido a que los pacientes con síntomas retrasan las consultas por el temor al contagio del Covid-19. Esto implicó que llegaban con mayor compromiso miocárdico e insuficiencia cardíaca.

Cuando sean analizadas las estadísticas de mortalidad anual de las enfermedades no transmisibles más prevalentes como la cardiovascular y las oncológicas, el hallazgo probable será un exceso de mortalidad en estas patologías.

La revista especializada The Lancet argumenta que “el exceso de mortalidad es la forma más objetiva y comparable de evaluar la escala de la pandemia”.

La presencia de un virus en el cuerpo no siempre es sinónimo de enfermedad. Ya en 2017, en un paper publicado por Kristine M. Wylie (*), se detectó que encontrar virus en las vías respiratorias de personas asintomáticas es frecuente. “Los métodos moleculares sensibles utilizados actualmente para el diagnóstico y muchas investigaciones demuestran que los virus pueden detectarse en individuos asintomáticos. En un Estudio de Utah, se detectó en niños y adultos asintomáticos la presencia de virus. El estudio explica que la detección de ácido nucleico viral con métodos moleculares no indica necesariamente que el virus haya infectado la célula y / o haya sido replicado exitosamente o que los síntomas son necesariamente el resultado del virus en particular que se detectó”, advirtiendo que la detección de patógenos no es suficiente para realizar un diagnóstico claro.

La infección respiratoria se confirma a través de síntomas, imágenes diagnósticas y análisis de laboratorio que confirmen la infección (la replicación viral en el cuerpo).

La administración masiva de tests, si bien da una idea de cómo está circulando el virus en la población, es insuficiente para realizar un diagnóstico preciso, ya que la técnica PCR, en ausencia de síntomas, es insuficiente para diagnosticar la presencia de una enfermedad. En el Boletín epidemiológico de Buenos Aires se han consignado 48.679 casos sin síntomas.

Ser positivo de Covid-19 no siempre es sinónimo de tener un síndrome respiratorio agudo. Las infecciones de las vías aéreas altas no revisten tanta gravedad como las infecciones de los órganos vitales (pulmones), por tal motivo, es tan importante poder realizar un diagnóstico y seguimiento adecuado en forma presencial.

En las epidemias anteriores, se consideraba “caso confirmado” a pacientes con evidencia clínica o radiológica de neumonía o con dificultad respiratoria. Hoy, se considera “caso confirmado” a cualquier persona con un test positivo, independientemente de la levedad o gravedad del cuadro clínico.

Las infecciones respiratorias pueden afectar a las vías altas (nariz, garganta) o a las vías respiratorias bajas. Las primeras son las más frecuentes. El SarsCov 2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus, sindrome respiratorio agudo) -si bien su nombre lleva el adjetivo agudo-, incluye también a los casos leves, es decir, a personas que transcurren infecciones respiratorias de las vías aéreas superiores. Esto puede conducir a confusión.

La apertura de escuelas no pondría en peligro a la población de 0 a 60 años. Según el Boletín epidemiológico de CABA, en menores de 60 años, la tasa de letalidad de Covid es 0.44% y en la población de 0 a 19 años, es cero. Si la tasa de letalidad en ese rango etario es correcta, ¿tiene sentido continuar evitando a tan alto costo, contagios en todas las franjas etarias? Reforzar los cuidados y controles en mayores de 60 años y en pacientes con comorbilidades pareciera ser la medida más necesaria.

Conservar la salud no es solo evitar contagios. La salud de la población es un concepto mucho más amplio que evitar una enfermedad transmisible responsable de la pandemia. La misma OMS define a la salud como “un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad”.

El déficit de atención médica de patologías no transmisibles prevalentes que originan la mayor mortalidad anual en el país, el deterioro de la salud mental, la falta de escolaridad, generarán inevitablemente un gran malestar en la población (la falta de escolaridad dejará grandes secuelas e inequidades en el futuro, profundizando la bien definida por Guillermo Jaim Etcheverry “tragedia educativa“).

Otras pandemias vendrán y la humanidad sabrá combatirlas. Pero el desafío más difícil para los argentinos es adelantarnos y construir políticas de Estado que nos permitan defendernos, basándonos en el conocimiento, la ciencia y la multidisciplina, transfiriendo el saber a la sociedad y recuperando la responsabilidad individual.

(*) El viroma del aparato respiratorio, https://sci-hub.tw/10.1016/j.ccm.2016.11.001

Solana Ini y Néstor Pérez Baliño,https://www.lanacion.com.ar/opinion/derribando-mitos-pandemicos-nid2465823

Ayuso compra las simpatías de Policía y Guardia Civil con ayudas indirectas de hasta 500 euros al mes

La Comunidad de Madrid ha acordado poner precios reducidos para familias de policías y guardias civiles en escuelas infantiles y centros docentes no universitarios, inéditas respecto a otros colectivos necesitados. Para ello, se creó en noviembre una «comisión de estudio» que se ha encargado de redactar las medidas de apoyo exclusivo a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinados en la CAM. Leer más

Ucrania quiere recurrir a la fuerza para resolver la Guerra del Donbas

Cuando las batallas empiezan mal, acaban peor. Lo que empezó con el desmantelamiento de la URSS en 1990, ha acabado con guerra en el Cáucaso y guerra en el Donbas. Es un tipo especial de guerra: de esas que no se acaban nunca, ni hay manera de darles fin porque los acuerdos de paz no son tales.

Para acabar con la Guerra de Ucrania las partes firmaron los Acuerdos de Minsk, de los que también son partes terceros países en calidad “garantes” de su cumplimiento. Ahora uno de esos garantes, el embajador ruso Boris Gryzlov, dice que Ucrania no admite los acuerdos de paz y tratará de recuperar el Donbas por la fuerza de las armas.

El nuevo Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, parecía algo diferentes de los nazis que le precedieron, pero no es así. En su sitio web se puede leer lo siguiente: “El principal objetivo de nuestra delegación, así como de todo el Gobierno, es la devolución de todos los territorios temporalmente ocupados exclusivamente en términos ucranianos”.

Al respecto, el comentario de Gryzlov apunta lo siguiente: “Esto contradice fundamentalmente la base misma de los Acuerdos de Minsk […] Por supuesto, esta posición es legalmente nula, pero sus consecuencias políticas son desastrosas. Las autoridades ucranianas están obligando a los representantes de Donetsk y Lugansk a adoptar medidas de represalia y no deben quejarse cuando se apliquen esas medidas. Kiev debería volver a la aplicación de los acuerdos de Minsk, a la aplicación de sus anteriores promesas electorales”.

Gryzlov recuerda también que la resolución del Parlamento ucraniano sobre las elecciones locales, violaba igualmente los acuerdos de Minsk y no había sido corregida.

Para Gryzlov la decisión de Zelensky de retirar a Vitold Fokin de la delegación de Kiev en los grupos de contacto es reveladora. En su opinión, era el único profesional entre los representantes de Kiev que llamaba a las cosas por su nombre.

En su mensaje el embajador ruso pide a los mediadores internacionales que pongan encima de la mesa la responsabilidad de Ucrania en las negociaciones. “Es la parte ucraniana la que está frenando cualquier acuerdo”, añade el embajador ruso.

Kiev trata por todos los medios de evitar grabar las actas de las reuniones del grupo de contacto y de fijarlas en vídeo o audio. Esta posición, dijo, muestra una falta de voluntad para cumplir las obligaciones asumidas.

“La parte ucraniana se ha retirado de las medidas adicionales para reforzar el alto el fuego. Se han bloqueado todas las propuestas para coordinar y supervisar el cumplimiento del alto el fuego, se han roto los acuerdos anteriores sobre inspecciones conjuntas de Ucrania y Donbas, y se están estableciendo posiciones de las fuerzas armadas ucranianas en las zonas de retirada. Todo esto sólo puede considerarse como preparación para una nueva acción militar ucraniana contra Donetsk y Lugansk”, concluye Gryzlov.

https://ria.ru/20200930/donbass-1578023881.html

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