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Mes: septiembre 2020 (página 12 de 15)

El día en que los negacionistas triunfaron sobre una seudociencia que defendía la gasolina con plomo

Un producto tan tóxico como la gasolina con plomo fue inventado por la multinacional química Du Pont de Nemours, que tuvo que rodearse de una legión de “científicos” a sueldo para ocultar los graves perjuicios de dicha sustancia para la salud pública.

Aquellos “científicos” formaron uno de los más poderosos grupos de presión, que luego sirvió de modelo para otras empresas “científicas” de parecida factura que han causado estragos en la salud de los trabajadores: tabaco, amianto, pesticidas…

Tras la Primera Guerra Mundial, Du Pont había saltado de la química al automóvil, convirtiéndose en accionista de la General Motors y, como es natural, quiso rentabilizar su inversión.

Contrató a un químico e ingeniero mecánico, Thomas Midgley, y le puso al frente de uno de sus laboratorios de investigación.

En aquellos tiempos no todos los vehículos circulaban con gasolina. En el campo se utilizaba etanol, un alcohol industrial fabricado con residuos agrícolas. Algunas empresas querían mezclar la gasolina con el etanol para mejorar el rendimiento del combustible, pero tenía un problema insalvable en una sociedad capitalista: no es patentable, cualquiera puede fabricarlo.

Midgley patentó una solución innovadora como aditivo para la gasolina: el PTE o plomo tetraetílico. Fue una de sus más cien patentes que le convirtieron en un científico muy famoso. General Motors y Du Pont incluso crearon una empresa filial con el nombre del nuevo compuesto químico: Ethyl Corp.

La producción de gasolina con plomo fue un problema desde el principio. En la primera fábrica creada por General Motors para producir el aditivo, la refinería Bayway de Nueva Jersey se produjo un “accidente” que mató a varios trabajadores de la fábrica intoxicados por el plomo. Otros quedaron con gravísimas lesiones de por vida.

El escándalo fue enorme y se nombró una comisión parlamentaria para evaluar el peligro inherente a la producción de gasolina con plomo. Entonces el grupo de presión seudocientífico al servicio de Du Pont se puso en marcha con las típicas triquiñuelas, en especial el soborno de los políticos y funcionarios. “Lo que es bueno para General Motors es bueno para América”, dijo el Presidente Roosevelt.

El ayuntamiento de Nueva York, que había prohibido la gasolina con plomo, se rindió ante la avalancha de presiones monopolistas. Lo mismo le ocurrió al Departamento de Salud después de agotadoras batallas con los expertos.

La estrategia de General Motors para eludir responsabilidades se enseña hoy en las escuelas de periodismo, comunicación y relaciones públicas como modelo de lavado de cara: buscaron a un científico, un mercenario que ejerciera de toxicólogo, para que el producto estrella de General Motors y Du Pont no quedara menoscabado.

Robert Kehoe

Aquel pelele fue Robert Kehoe, que llegó a General Motors de la mano de Charles Franklin Kettering, el inventor del arranque eléctrico de la marca “Delco”, que en ese momento era otra de tantas filiales del dúo General Motors y Du Pont. Dentro de la Universidad de Cincinnati ambas multinacionales crearon para Kehoe un laboratorio, que llevaba el nombre de Kettering. Se trataba de revestir la patraña con el aura del mundo académico y seudocientífico.

La Universidad de Cincinnati le nombró profesor de “medicina industrial” y parecía que Kehoe era uno de los mayores expertos del mundo en “salud laboral”. Como buen mercenario, trabajaba por encargo de las multinacionales. La Universidad se limitaba a poner el membrete en los papeles. Era una fábrica de mentiras, como la de que el compuesto 2-Naftilamina, entonces ampliamente utilizado por Du Pont, no era el carcinógeno que decían los negacionistas.

“Usted dice que nuestro producto es peligroso. Estamos diciendo que no lo es. Demuestre que estamos equivocados”, decía Kehoe. Eran los negacionistas quienes debían demostrar que tal o cual compuesto químico es tóxico y perjudicial para la salud pública. No había evidencias científicas y no se pueden tomar decisiones únicamente sobre la base de especulaciones.

Con el plomo Kehoe pasó a la ofensiva y comenzó a escribir artículos de propaganda vestidos de “ciencia”. Su laboratorio, financiado por General Motors, DuPont y Ethyl, realizó experimentos sobre los beneficios de la gasolina con plomo para la salud pública. El plomo existe de forma natural en el cuerpo humano, decía Kehoe. Los altos niveles detectados en enfermos contaminados con plomo son, por lo tanto, inocuos.

El derroche de dinero de General Motors y Du Pont transformó a Kehoe en un científico de esos que llaman “de referencia” en el asunto del plomo. El resto de la tarea consistía en vilipendiar e insultar a los negacionistas, que eran todos aquellos que se oponían a los manejos de las multinacionales y denunciaban los riesgos del plomo para la salud pública.

No hubo manera de destapar el fraude científico orquestado por Kehoe y sus padrinos en General Motors y Du Pont hasta los años setenta del siglo pasado. Mientras, la población del mundo entero se intoxicaba con el plomo y surgían enfermedades, auténticas plagas, como el cáncer, cuyo verdadero origen había que tapar.

Un ejemplo: el mayor hospital del mundo especializado en cáncer lleva el nombre de Kettering, el mismo del laboratorio de Kehoe. No le pusieron el de General Motors por una pizca de vergüenza.

Un geoquímico que intentaba establecer la edad de la Tierra, Clair Patterson, descubrió que el hombre moderno había aumentado su carga corporal de plomo cien veces y que los niveles de plomo de la atmósfera se habían multiplicado por mil.

Aquello no era ciencia; Patterson era un negacionista y la Inquisición seudocientífica le saltó a la yugular implacablemente. El Servicio Federal de Salud Pública no le renovó su contrato de investigación y el Instituto del Petróleo de Estados Unidos hizo lo mismo. El dúo General Motors y Du Pont también presionaron a la universidad para que le despidieran.

Al profesor Hebert Nedlemann, pediátra neurólogo que se había destacado en la lucha contra el envenenamiento por plomo, le ocurrió lo mismo. Nedlemann acusaba a las empresas petrolíferas de ser responsables de cientos de miles de muertes en Estados Unidos. La respuesta de los grandes monopolios se la pueden imaginar. Le llegaron a expulsar de la universidad y le recortaron los fondos para la investigación. Si no investigas no puedes demostrar nada. En las seudociencias los únicos que pueden demostrar son General Motors, Du Pont y empresas similares.

La gasolina con plomo no se prohibió en Estados Unidos hasta 1975 y en España hasta 2001. También se prohibió la pintura con plomo, las tuberías de plomo y todo lo que contuviera plomo. Kehoe quedó en evidencia silenciosamente, sin estridencias, como si detrás no quedaran los restos de una batalla, porque ya se lo han contado muchos patanes: sobre ciencia no se discute.

El plomo está prohibido, pero nadie lo ha eliminado de las superficies pintadas. Los edificios ya no llevan cañerías de plomo, pero nadie ha eliminado las existentes, que siguen intoxicando a los vecinos. La gasolina con plomo se sigue comercializando en el Tercer Mundo porque allí viven miles de millones de personas cuya suerte nos importa una mierda. Es posible que padezcan muchas enfermedades que, en lugar de prescindir del plomo, necesiten un tratamiento médico a base de fármacos, antivirales o vacunas.

Pero insistimos en lo que no deben perder de vista: el caso de la gasolina con plomo es un modelo de negocio que se ha aplicado con éxito en otras industrias sometidas a debates seudocientíficos similares con terraplanistas, magufos y demás. La verdad siempre está del lado de las empresas capitalistas y sus científicos de prestigio, como Kehoe.

Si quieren saber más sobre el asunto pueden recurrir al artículo publicado por Jamie Lincoln Kitman en la revista The Nation en 2000, o al libro que publicó cinco años después, titulado “The Secret History of Lead”, porque es una historia “secreta”, propia sólo de conspiranoicos y amantes de las revistas de automóviles.

Un marranada parecida de la multinacional Du Pont relata la película “Aguas oscuras”, estrenada el año pasado, también para amantes de los negocios “oscuros”, como el del petróleo.

Perspectivas del futuro trabajo pospandemia: convertir a los proletarios en sayones

Según el diccionario de María Moliner, “sayón era, en la Edad Media, el empleado de justicia encargado de hacer las citaciones, también el verdugo que ejecutaba las penas corporales a que eran condenados los reos; se aplica a la persona que a las órdenes de alguien maltrata a otros”.

Desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de México, Sandy Ramírez analiza en profundidad la situación de la economía mundial y realiza algunas observaciones acerca de los movimientos acelerados para “salvar el capitalismo”: “Las señales de la recesión ya se asomaban antes de la pandemia, a partir del crecimiento de la capacidad productiva utilizada.  Así, las medidas impuestas por la contingencia sanitaria, lejos de ser el origen de la crisis, pueden estar empujando aceleradamente a una reestructuración de la economía mundial que no “suspenda” al capitalismo, sino que lo refuerce a partir de una nueva ola de centralización y concentración del capital basada en la capacidad de aprovechar los cambios derivados de la pandemia” (Sandy E. Ramírez Gutiérrez. Observatorio Latinoamericano de Geopolítica (OLAG) en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.)

William I. Robinson, profesor de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara, en un reciente artículo realiza unos bien documentados análisis en los cuales dice: “Estimulado por la pandemia del coronavirus, el capitalismo mundial está al borde de una nueva ronda de reestructuración mundial basada en una digitalización mucho mayor de toda la economía y la sociedad mundiales. Esta reestructuración comenzó a raíz de la Gran Recesión de 2008, pero los cambios en las condiciones sociales y económicas provocados por la pandemia acelerarán enormemente el proceso. Es probable que aumente la concentración de capital en todo el mundo y que se agrave la desigualdad social. Gracias a las aplicaciones digitales, los grupos gobernantes, a menos que se vean obligados a cambiar de rumbo por la presión de las masas desde abajo, se dedicarán a reforzar el estado policial mundial para contener los próximos trastornos sociales” (Post-Covid economy may have more robots, fewer jobs and intensified surveillance. 30 jun 2020)

Por primera vez hemos podido contemplar, en multitud de países, un despliegue inusitado de militares por las calles en “tiempo de paz” con la excusa de luchar contra un virus. Ni es casualidad, ni los virus se matan con ametralladoras. Se trata de una puesta en escena de una futura “normalidad” en la cual militares y paramilitares se convertirán en los garantes de la salud pública, entendida ésta, a tenor de este despliegue, como la disposición de la población al acatamiento de cualquier medida por irracional que sea. Son los modernos sayones que realizan las “citaciones” emanadas de cualquier autoridad política, judicial o sanitaria. Queda por ver si estos modernos sayones serán también los encargados de dar cumplimiento al castigo impuesto.

Una pléyade de “rastreadores” y técnicos informáticos en número no determinado, policía nacional (65.000), guardia civil (78.000), policías locales (81.000), autonómicas (27.000), guardia forestal con funciones de policía judicial (6.000), a su lado 1.400 empresas privadas de seguridad con unos 89.500 vigilantes, de los cuales 35.000 con permiso de armas de fuego, más 30.500 escoltas, 10.000 directores y jefes de seguridad, todo ello con un total aproximado de 386.000 efectivos, sin contar los miembros del ejército que a propósito de la pandemia han ejercido y ejercen funciones policiales.

Estos efectivos, paralelos a los discursos sobre la necesidad de ampliar las plantillas de agentes de seguridad, no son algo coyuntural derivado de la pandemia, son efectivos estructurales in crescendo y estrechamente ligados a la nueva reestructuración del capital. Reestructuración derivada de la llamada cuarta revolución industrial que, de forma similar a los cambios de patrón tecnológico de finales del siglo XIX y principios del XX, asoló a una gran parte del planeta con una secuela de miseria y muerte, a la par que intentos revolucionarios de entre los cuales solamente uno se llevó a cabo. En sus conclusiones el Informe ESPA de la Unión Europea plantea: “El mundo se está volviendo más complejo y más inseguro… factores que podrían crear un clima de inseguridad y conflicto que recuerda a los momentos cruciales de principios del siglo XX… Cambiará radicalmente las categorías económicas tradicionales y los conceptos de trabajo, formación y jubilación… En casi todos los Estados miembros ya están en marcha medidas compensatorias o correctoras, como el retraso de la edad de jubilación legal, la reducción de las prestaciones, la introducción de cotizaciones adicionales o la prohibición del solapamiento de prestaciones”.

Algunas de las conclusiones que plantea dicho informe son las siguientes: “La atención debería centrarse en la mejora de la educación primaria y secundaria, una atención sanitaria inclusiva pero asequible, mercados laborales menos rígidos y menos barreras a la iniciativa y la competencia… un mercado de trabajo abierto y una participación más prolongada de más ciudadanos en la fuerza de trabajo, así como prácticas de jubilación consideradas a la luz del aumento de la esperanza de vida”.

Todo lo que estamos viviendo tiene un extraordinario parecido a un guión pre-elaborado, como mínimo la Unión Europea, ya en 2016 en el citado informe de ESPAS predecía lo que iba a ocurrir en los próximos años, entre otras cosas “una gran pandemia”. Parece ser que disponían de una bola de cristal o como mínimo los elementos suficientes para incorporar este fenómeno en las previsiones a corto plazo, lo cual, como mínimo pone en tela de juicio la aparición de la dichosa pandemia, tal como se había anunciado.

“… Es probable que en las próximas décadas se produzcan mayores turbulencias e incluso un cambio radical. En este clima de incertidumbre, volatilidad y riesgo sistémico, el margen para elementos negativos de cambio es considerable. Entre las posibilidades se incluyen una enorme crisis monetaria y financiera, una gran pandemia, una crisis energética a gran escala o un conflicto en la región de Asia y el Pacífico… El sentimiento antisistema puede seguir creciendo,… En general, no obstante, la diferencia entre las expectativas de los ciudadanos y las respuestas que ofrece el sistema político mundial reforzará el descontento social y creará frustración en todo el mundo. A nivel local, esta divergencia puede generar una dinámica revolucionaria en casos extremos” (ESPAS 2016. European Strategy and Policy Analysis System. Tendencias mundiales hasta 2030.)

Según el Real Instituto Elcano, el Parlamento Europeo, en Noviembre de 2017, aprobó un Informe sobre Empresas Militares y de Seguridad Privadas (EMSP) -Private Security Companies o Private Military Companies-, que según los datos de la patronal europea de 2017 tiene una dimensión de 45.000 empresas y unos 2 millones de trabajadores. “El Parlamento asume que la colaboración entre el sector público y el privado va a ir a más por lo que es necesario integrar a todos los sectores en la elaboración del propuesto Libro Verde, abriendo la participación al sector privado en una materia que hasta ahora estaba reservada al monopolio estatal” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari96-2017-satue-empresas-militares-seguridad-privadas-ue)

Continuando con los informes del Real Instituto Elcano, en abril de este año, en un informe titulado “La gestión de pandemias como el Covid-19 en España: ¿enfoque de salud o de seguridad?” plantea: “Hasta hace pocas décadas, los sistemas sanitarios se bastaban para proteger la salud de las sociedades avanzadas frente a las epidemias. La llegada de las pandemias plantea un problema nuevo tanto de salud como de seguridad porque sus efectos disruptivos trascienden el ámbito de la salud y perturban el bienestar y la prosperidad nacional… dos líneas principales de transformación seguidas por algunos países: añadir a los sistemas sanitarios de gestión un componente robusto de gestión epidémica (medicalización) o integrar el sistema sanitario dentro de los sistemas de seguridad nacional (segurización)” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari42-2020-arteaga-gestion-de-pandemias-covid-19-en-espana-enfoque-de-salud-o-de-seguridad)

Y, en Elcano Policy Paper de 4 de Junio de 2020 bajo el título “Implicaciones del COVID-19 para la Defensa” plantea: “La propia crisis sanitaria podríamos contemplarla como una gran operación logístico-sanitaria, con unos procedimientos de actuación técnicos muy similares a los que se emplean en conflictos convencionales”.

El Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del ministerio de Defensa, en un extenso informe de 2013, que tiene por título LA PRIVATIZACIÓN DE LA SEGURIDAD, entre muchas cosas planteaba: “Los rasgos de la soberanía estatal se han difuminado. «Lo privado» está desempeñando un papel cada vez más importante, influyendo de forma decisiva en las políticas pública… Al igual que sucede con otros actores no estatales, no necesariamente de carácter armado, las EMSP (Empresas Militares y de Seguridad Privada), se desenvuelven en un entorno en el que la iniciativa privada se ve favorecida por la búsqueda de la eficiencia económica… La seguridad ha dejado de constituir un valor para convertirse en una actividad comercial más” (http://www.ieee.es/Galerias/fichero/OtrasPublicaciones/Nacional/La_Privatizacion_de_la_Seguridad_T152-090212_MarioLaborie.pdf).

Según EULEN, una de las mayores empresas de seguridad privadas, en unas declaraciones a Forbes plantea: “En el sector de la seguridad privada, como en el resto de sectores, la tecnología es el motor del cambio. Ya estamos viendo que el big data, el blockchain (estructura de datos a través de una cadena de bloques), la inteligencia artificial, los robots o los drones empiezan a formar parte de los servicios que prestan las empresas de seguridad. El universo de las operaciones de vigilancia a las que se dedica el sector es amplio: edificios e instalaciones públicos, infraestructuras de transportes, industria y energía, entidades financieras, comercios, centros educativos y de salud, y servicios y residencial son los más frecuentes y demandados” (https://forbes.es/empresas/50348/la-seguridad-privada-cada-vez-mas-presente/).

El Grupo de Estudios en Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, el 23 de Octubre de 2019 emitió un informe denominado “El recurso a la contratación de Empresas Militares y de Seguridad Privada. Realidad, presente y necesidad futura: Estudio prospectivo objetivo 2030”, del que se puede extraer algunas de las actuaciones y declaraciones realizadas al inicio del estado de alarma y de reclusión forzosa de la población en arresto domiciliario, cuando los mandos militares proclamaban que “todos somos soldados”.

“Estos escenarios que estamos vislumbrando parecen encaminarnos a una realidad en la que las Fuerzas Armadas van a disminuir en tamaño, se van a ver limitadas en ciertas capacidades orgánicas y van a tener dependencias operativas muy importantes de la industria y las EMSP, que pasarán a jugar un papel cada vez más relevante. Esta, llamémosle Desmilitarización de la Defensa, no tiene que ser per se, limitativa, negativa ni problemática. Muy por el contrario, es una oportunidad real de incluir a grandes sectores de la sociedad como elemento activo y generador del concepto de la Seguridad y Defensa de la Nación. Con este modelo, ser militar no es el único camino para participar en la misma, disponiéndose ahora de herramientas que permiten una mayor cercanía, una implicación de la industria, de empresas, de trabajadores que ven como propia esta misión” (http://www.seguridadinternacional.es).

Siguiendo en esta línea diseñada ya con anterioridad a la pandemia, en los Cuadernos de Seguridad podemos leer: “El Gobierno de España de manera correcta, conceptuó a las empresas y personal de seguridad privada, como servicios esenciales durante el Estado de Alarma. Los servicios de Seguridad Privada sin duda alguna han contribuido y siguen contribuyendo a dar cumplimiento a las obligaciones impuestas por el Estado durante esta alerta sanitaria y al mantenimiento de la seguridad pública en nuestro país… Fundamentalmente, los nuevos cometidos de las empresas de seguridad privada se centrarán en asegurar la salud de las personas en lugares públicos y privados, como controlar aforos, observar si se lleva la mascarilla o tomar la temperatura” (https://cuadernosdeseguridad.com/2020/05/pandemia-seguridad-privada-aecra/).

No es de extrañar pues que el Gobierno español contratara a la empresa Quirón Prevención para el seguimiento de la pandemia o el Gobierno catalán contratara a Ferroser Servicios auxiliares para realizar las mismas tareas. Todo ello en sintonía con los elementos expuestos anteriormente.

¿Dejamos de ser proletarios sanos, para convertirnos en soldados enfermos y, como a tales no es permitido dudar de las órdenes recibidas y como a tales estar sujetos a la obediencia debida?

¿Podemos, en consecuencia, empezar a hablar de sayones en vez de proletarios?

El derecho a la vida

La vida no existe, lo que hay son las condiciones de vida y trabajo. Viven los animales y las plantas, la naturaleza. El ser humano, animal social, no. O existe desviviéndose, metafísicamente hablando.
– Tal vez -dice un lector de Kafka-, pero puedo pellizcarme y exclamar ¡ay!
– No sigues viviendo sino que sigues con vida.
– Bueno, tengo casa, trabajo, esposa, estoy abonado a Netflix y soy bueno al mus. No me quejo, vivo.
– Pero no eres libre. Tu queja sería porque no te alcanza para otro superfluo vicio. Os engañan y os confunden.
– Me amarga usted -dijo el hombre con atributos.
– No es lo mismo trabajar como necesidad realizadora de la persona que por maldición bíblica, como pasa bajo el capitalismo. Los animales no trabajan: el hombre, sí. Esta es la diferencia. Los primeros viven y el segundo se des-vive pues se «mata» a trabajar explotándolo. El animal come, bebe y engendra, pero no trabaja. Al igual que hacen los reyes y los parásitos con la diferencia de que para el animal la vida es un medio de vida y ambos (medio y vida) no se distinguen y son indiscernibles: animal y vida son la misma cosa. Para un rey o un parásito la vida no es un medio sino un modo de vida. El rey come, vive y engendra y se toma la vida (que le viene regalada) como medio para vivir a modo. El parásito, igual, pues aspira a vivir «como un rey», esto es, sin hincarla. Del proletariado querrían hacer lo mismo: comer, beber, engendrar y reproducir nuevos proletarios pero tomándose la vida como medio y no como modo. Como veo que no me hago entender, lo diré más claro: yo, capitalista y sujeto, te uso a ti como objeto y como medio para vivir a modo. Democracia y capitalismo son conceptos incompatibles. O llamar Estado de derecho donde se tortura. Es mentira, es la caverna de Platón. La ideología es tan real como la falsa conciencia. Se miente para recrearla y vivir a modo. Inteligencias, diría Carlyle, vulpinas, zorrescas, putas y putos de la pluma. Gente vendida.
– Vale, pero todo eso, que por sabido conviene repetir para que no se olvide, ¿qué tiene que ver con el derecho a la vida?
– Recurriré a Marx, quien decía esto de los partidos políticos burgueses: «vuestro derecho no es otra cosa que la voluntad de vuestra clase convertida en ley». Yo, burgués, maté, pero, una vez en el poder, a mí no se me puede matar. Esto es el derecho a la vida. Y aquí se acaba la historia y no hay más historias. Este es el fin de la Historia. Defiendo tanto el derecho a la vida como el derecho a morirse de hambre. Soy un liberal…

El ejército paraguayo asesina a dos niñas argentinas con el pretexto de atacar un campamento de la guerrilla

Las niñas son sobrinas de la presa política Carmen Villalba y habían viajado a Paraguay a visitar su familia como hacían de vez en cuando. Las niñas tenían once años y su asesinato vulnera toda regla, aún en un conflicto armado.

Dos menores de edad, presuntamente argentinas, murieron el miércoles en el enfrentamiento entre la Fuerza de Tarea Conjunta paraguaya y miembros del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) durante el ataque del ejército contra una base insurgente en el centro del país.

Los efectivos de la FTC asaltaron un campamento del grupo armado en Yby Yaú, en el límite de los departamentos de Amambay y Concepción, dejando un saldo de dos mujeres muertas. Aunque inicialmente las autoridades barajaron la posibilidad de que pudieran ser dos destacadas miembro del EPP, esta tesis ha quedado descartada, aunque sí se cree que estarían emparentadas con los hermanos Villalba, señalados como integrantes de la guerrilla”.

Tenemos la plena certeza que esta tenebrosa operación es heredera y continuadora de la tiranía stronista, y que la ausencia de un firme juicio y castigo a torturadores y saqueadores de ese tiempo, favorece el dominio inescrupuloso y violento de esta actual camarilla de delincuentes, asimilando el sanguinario libreto organizado por el Departamento de Estado norteamericano para el Plan Colombia, como el caso de los denominados “falsos positivos”, que son las personas que no están involucradas en el conflicto.

Exigimos que la Cancillería Argentina abandone su abstención selectiva: abandona a Facundo Molares en Bolivia, a Facundo Jones Huala en Chile y a las Villalba en Paraguay mientras socorre a miles de argentinos varados por el covid 19.

¡Libertad a todos los presos políticos de toda América!
¡Nadie suelte la mano de nadie!

El ejército paraguayo asesina a dos niñas argentinas con el pretexto de atacar un campamento del EPP

La televisión bielorrusa difunde la conversación sobre la falsificación del envenenamiento de Navalny

El canal de televisión bielorruso ONT ha difundido la conversación interceptada entre dos representantes de Alemania y Polonia sobre el envenenamiento de Alexei Navalny. En la pista de audio se escucha que ambos aluden al envenenamiento diciendo que no es importante porque “la guerra está en marcha” y “todos los métodos son buenos”.

La grabación contiene negociaciones entre Berlín y Varsovia por vía telefónica. En ella le preguntan a una persona, que se presenta como un representante alemán llamado Nick, si el envenenamiento está confirmado. El hombre señala que no es necesario porque “en la guerra todos los métodos son buenos”.

“Aparentemente todo marcha de acuerdo con el plan… El asunto Navalny está listo. Será transferido a la administración de la canciller. Estamos esperando su declaración”, dice el hombre que se presenta como representante del gobierno de Berlín.

“¿Se confirma el envenenamiento?”, pregunta el interlocutor, que se presenta como un representante del gobierno de Varsovia llamado Mike en la grabación. “Mira Mike, no importa. La guerra está en marcha… Y durante la guerra, todos los métodos son buenos”, responde el otro.

El 3 de septiembre Lukashenko le informó al primer ministro ruso Mijail Mishustin que la inteligencia de su país había interceptado una conversación entre Varsovia y Berlín que mostraba que las declaraciones del gobierno alemán sobre el envenenamiento de Navalny eran una falsedad. Lukashenko prometió entregar la grabación a los servicios de inteligencia rusos.

En la grabación el representante de Varsovia dice que el intento de Putin de “meter las narices” en los asuntos de Minsk y “abrumarlo” con los problemas de Rusia se tenía que acabar.

“La manera más efectiva de hacerlo es sumergirlo en los problemas de Rusia. ¡Hay bastantes! Además, pronto tendrán elecciones, votando en las regiones de Rusia”, dice el representante de Polonia.

“Esto es lo que estamos haciendo”, responde su interlocutor.

Navalny ingresó en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Omsk, en Siberia, el 20 de agosto. Se desvaneció en un avión con destino a Moscú.

Según las primeras pruebas realizadas por los médicos en Omsk, los trastornos metabólicos causaron una hipoglucemia grave. Más tarde declararon que no se había detectado ningún veneno en su sangre y orina.

Luego fue transferido al Hospital de la Caridad de Berlín. El 2 de setiembre el gobierno alemán declaró que había sido envenenado por un agente tóxico “de tipo novitchok”. Pero eso es una chapuza. En toxicología si no se identifica el veneno es porque no hay tal veneno.

En los medios convencionales presentan al novitchok como un veneno mortífero, pero hasta ahora no ha matado a nadie.

El ejército alemán tampoco ha enviado su informe sobre el envenenamiento a Rusia para que pueda ser comprobado por los expertos de aquel país.

Si el gobierno ruso hubiera intentado envenenar a Navalny, no tiene sentido que le dejaran marchar para que pudiera ser examinado en Alemania, donde deberían haber detectado el tóxico.

Otra teoría de la conspiración ‘buena’: Putin manipula las elecciones de Estados Unidos

El Ministerio de Interior de Estados Unidos (DHS) ya ha lanzado su profecía: Putin manipulará las próximas elecciones presidenciales diciendo que tal injerencia no es más que una suposición.

Vuelve el “candidato manchú”, dice el periódico The Hill: “Los medios de comunicación rusos y otros grupos están ‘amplificando’ intencionalmente la preocupación sobre el voto por correo para socavar las elecciones de Estados Unidos de este año, según reveló el jueves un informe publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS)” (1).

La bola de cristal no le falla a los intoxicadores: “Es probable que los medios públicos de comunicación rusos, los apoderados y los troles de las redes sociales que controlan los rusos promuevan denuncias de corrupción, fallos del sistema e interferencias extranjeras malintencionadas para sembrar la desconfianza en las instituciones democráticas y los resultados de las elecciones”, escribe la Oficina de Inteligencia y Análisis.

“Es probable que las elecciones provoquen violencia y una crisis constitucional”, aseguran el Washington Post (2) y el New York Times (3), porque si no echan a Trump el escenario va a ser de pesadilla.

En unas elecciones hablar de “lo más probable” no es más que un intento de manipular el voto que, naturalmente, nada tiene que ver con Rusia sino con los medios estadounidenses que no aceptaron los resultados electorales de 2016, como tampoco han aceptado los de Bielorrusia del mes pasado.

“Un grupo de personas con información privilegiada del Partido Demócrata y antiguos funcionarios de la época de Obama y Clinton y un grupo de republicanos neoconservadores llamados ‘Never Trump’ han pasado los últimos meses realizando simulaciones y ‘juegos de guerra’ sobre diferentes escenarios para las elecciones del ‘fin del mundo’ de 2020” (4).

En el plan para deshacerse de Trump no sólo está el Partido Demócrata, sino los medios de intoxicación más importantes y las instituciones de inteligencia. Se llama (TIP) o Proyecto de Integridad de la Transición (5).

Los medios de intoxicación dicen que el TIP prepara un escenario en el que Trump pierda las elecciones de 2020 y se niegue a abandonar su cargo, lo que podría conducir a una crisis constitucional.

Sin embargo, las simulaciones y los propios documentos del TIP pronostican una “clara victoria” de Trump en las elecciones que conducen a una crisis constitucional y, como consecuencia de ello Biden tiene que tomar “medidas audaces” para asegurarse la presidencia “independientemente del resultado de las elecciones”.

En román paladino, estamos en presencia de un Golpe de Estado en toda regla, como ya hemos asegurado en otras entradas, y Rusia vuelve a desempeñar el papel de chivo expiatorio que sirve para que los golpistas oculten sus verdaderos planes (aunque tampoco se esfuerzan mucho en ello).

(1) https://thehill.com/policy/cybersecurity/515047-russia-amplifying-concerns-around-mail-in-voting-to-undermine-election
(2) https://www.washingtonpost.com/outlook/2020/09/03/trump-stay-in-office/
(3) https://www.nytimes.com/2020/09/03/opinion/trump-election-2020.html
(4) https://unlimitedhangout.com/2020/09/investigative-reports/bipartisan-washington-insiders-reveal-their-plan-for-chaos-if-trump-wins-the-election/
(5) https://assets.documentcloud.org/documents/7013152/Preventing-a-Disrupted-Presidential-Election-and.pdf

Más información:
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Dos años de noticias falsas: se acaba la intoxicación periodística contra el ‘candidato manchú’

Científicos y -al mismo tiempo- mercenarios a sueldo de las grandes multinacionales: el caso Doll

Richard Doll fue un epidemiólogo de renombre mundial porque fue el primero en indicar la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón en 1954. Al mismo tiempo, era un lacayo a sueldo de las mayores multinacionales químicas del mundo.

Los estudios de Doll fueron reconocidos en todo el mundo y recibió más de diez títulos honorarios de diferentes universidades. Ganó innumerables premios, incluido el de la ONU para la Investigación del Cáncer en 1962 y la medalla de oro de la Sociedad Europea del Cáncer en 2000. También fue nombrado caballero por la reina Isabel II en 1971.

No es tan conocido que Doll era un sicario a sueldo -entre otras- de la multinacional Monsanto (*). Al morir en 2005, entre sus papeles, que se conservan en el archivo de la biblioteca de la Fundación Wellcome, apareció un contrato que firmó con la multinacional el 29 de abril de 1986.

El contrato del científico con Monsanto ampliaba por un año el acuerdo entre ambas partes que había comenzado en 1979 y mejoraba las condiciones económicas. “Durante el período de un año de esta prórroga, sus honorarios de consultoría serán de 1.500 dólares diarios”, dice el contrato.

Monsanto es la empresa fabricante del “agente naranja” utilizado en Vietnam por el ejército de Estados Unidos. El “agente naranja” también produce cáncer, pero eso no lo descubrió Doll, a pesar de que durante más de 20 años estudió el asunto. Monsanto le pagaba para que mantuviera la boca cerrada.

Doll descubría unas cosas y otras no. Como buen pelele de las multinacionales, se valió de su prestigio científico para escribir a una comisión australiana que investigaba las propiedades cancerígenas del “agente naranja”. No había pruebas de que el producto químico causara cáncer, les dijo.

Pero ese no era el único dinero que le pagaban las empresas. También cobraba 15.000 libras de la Asociación de Fabricantes de Productos Químicos de Reino Unido y de conocidas empresas químicas, como Dow Chemicals e ICI. Su “estudio científico” sobre el cloruro de vinilo (PVC) concluía que no tiene ninguna relación con el cáncer.

El estudio de Doll fue utilizado por los capitalistas del sector para defender el PVC durante más de una década. Desde los científicos hasta la Organización Mundial de la Salud, pasando por la universidades, hay quien cobra por mirar hacia otro lado.

El caso Doll recuerda que cuanto más “prestigioso” es un científico, más dinero tienen que poner las empresas para que convertirlo en un sicario a su disposición.

Por su parte, los falsificadores de la historia exponen los méritos de Doll con el cáncer, pero se olvidan de la otra cara del científico. También miran para otro lado. ¿Cobran por ello o simplemente no saben nada?

(*) https://www.theguardian.com/science/2006/dec/08/smoking.frontpagenews

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