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Mes: agosto 2020 (página 16 de 17)

Los franquistas asesinaron a más de un millar de republicanos en la cárcel de El Dueso

Durante 1936 y buena parte de 1937, Santander y Cantabria permanecieron fieles a la República. El avance de las tropas franquistas con el derrumbe del Frente Norte y la liquidación de la resistencia vasca hicieron que Cantabria cayera en manos de los sublevados en agosto de 1937. Comenzó la matanza, a los más de 2.500 cántabros asesinados por los franquistas, hay que añadir al menos 800 presos forasteros muertos en cárceles cántabras, fundamentalmente en el Penal de El Dueso.

Desde el 25 de agosto de 1937 el penal fue habilitado por las tropas italianas como campo de concentración para más de 3.000 detenidos Republicanos. Entre el 4 y el 7 de septiembre los soldados de Mussolini cedieron el control del campo a las tropas franquistas (incumpliendo así el Pacto de Santoña). Muchos reclusos pidieron inútilmente permanecer bajo el amparo italiano. Inmediatamente los franquistas comenzaron con los malos tratos, empeorando las condiciones de vida.

Ese mismo otoño, el tribunal militar instalado allí dictó 510 sentencias de muerte, muchas de las cuales se ejecutaron en la vecina playa de Berria. También se produjeron “sacas representativas”, eligiendo Republicanos al azar para asesinarlos. En una ocasión, como respuesta a una cacerolada de protesta por el apaleamiento de un compañero, se masacró a 42 prisioneros seleccionados aleatoriamente. La mayor parte de los sentenciados a muerte por fusilamiento eran trasladados en camiones a las tapias del cementerio de Ciriego de Santander, para su ejecución y posterior “desaparición”. En el mismo penal también se ejecutaba por medio de garrote vil. En el Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.

La comida era repugnante, muy escasa, desayunaban algarrobas molidas, aparecían gusanillos; para comer un cazo de caldo de lechugas o coles hervidas sin aceite, con tierra, babosas, sabandijas, parecía agua de fregar. Patatas, cereales, pan, legumbres, no existían. Había guardianes, que por su saña maligna los presos los motejaban: El Rápido, el Alemán, Pescadilla, el Chato de Laredo o Quinoya. Este último era el más sobresaliente en maldad. La vestimenta haraposa y remendada con saco, lona, manta. No daban a los presos ropa ni calzado. El hacinamiento producía abundancia de piojos, chinches, pulgas, ladillas. Eran abundantes los resfriados, bronquitis y pulmonías que, en muchos casos, terminaban con el débil soplo de vida de los más depauperados.

Tras el paso por El Dueso, como campo de concentración de decenas de miles de vascos, cántabros y asturianos, en el Penal fueron internados al menos otros 7.419 presos antifranquistas, en este caso ya con condenas en firme. De los 5.800 casos de presos recluidos por supuestos delitos políticos cometidos durante el desarrollo de la guerra, estudiados todos ellos por la investigadora Raquel Collado Quemada en su trabajo “Santoña y la Colonia Penitenciaria de El Dueso”, 1.884 lo fueron por Rebelión o Rebelión Militar, 3.857 por Adhesión a la Rebelión y 42 por Auxilio a la Rebelión.

De los 1481 casos de presos recluidos por supuestos delitos cometidos con posterioridad al 1 de abril de 1939, 895 lo fueron por Rebelión, 215 por Bandidaje, 245 por Actividades Subversivas de asociación o propaganda ilegal, y 63 por Delitos Contra la Seguridad del Estado. Entre los muchos detenidos en El Dueso, estuvo el dirigente del PSOE Ramón Rubial, o el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, condenado a muerte y que estuvo preso 7 años.

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2020/03/12/en-el-penal-de-el-dueso-cantabria-los-franquistas-asesinaron-a-mas-de-un-millar-de-republicanos/

La pandemia es la consecuencia y no la causa de la crisis capitalista

Desde el primer momento de la pandemia, la prensa burguesa creó el fetiche de que la crisis económica es consecuencia de un microbio y el tópico se mantendrá en lo sucesivo como una de tantas cortinas de humo que se han sacado de la manga en lo que llevamos de año.

“La mayor catástrofe natural deja el mercado de trabajo en mínimos”, titulaba el periódico El Mundo hace unos días (1).

Padecemos, pues, una catástrofe “natural” y hablan de “la crisis del coronavirus” porque el capitalismo nada tiene que ver con los despidos, ni con los ERTE, ni los cierres de empresas, ni con el brutal empobrecimiento de millones de explotados en todo el mundo. La “culpa” es de un virus. “Hay una histórica destrucción de empleo a causa del virus”, dijo Antonio Garamendi, el presidente de la patronal, en La Sexta.

Los demás siguen el surco que marca la CEOE y, por ejemplo, el Grupo Tortuga titula que “El hambre se extiende por el covid-19” (2). ¿No había hambre antes de la pandemia?, ¿había antes menos hambre que ahora?

Son tremendas las consecuencias que un virus puede tener en la salud y en la economía, aunque quizá la “culpa” no sea exactamente del virus sino más bien del confinamiento, precisan algunos para salir del apuro. El virus ha obligado al confinamiento que, a su vez, ha provocado una crisis económica mayúscula.

Entonces, los países que no han impuesto un confinamiento estricto, como Suecia, deberían tener una crisis menor o más suave, o quizá no deberían tener ninguna clase de crisis, ni tampoco destrucción de empleo, ni hambre, ni subida del precio del oro… Nada de nada.

No es el caso porque la crisis es del capitalismo que, en la etapa actual, concierne también al Estado y a los mercados mundiales. Es la crisis del capitalismo la que ha conducido al confinamiento, y no al revés.

Por ejemplo, en el primer trimestre del año, antes de la pandemia, Jerez perdió el 10 por ciento de sus empresas. En términos absolutos, 562 empresas con asalariados cerraron hasta el mes de marzo cuando nadie había oído hablar de ningún virus (3).

No obstante, hay quien tampoco entiende lo que es una crisis del capitalismo e incluso asegura que el confinamiento se ha impuesto contra los intereses de los capitalistas, que han sido los grandes perjudicados.

Es el ridículo lema de “la salud está por encima de la economía” (o al menos debe estarlo) y a lo largo de la pandemia hemos podido comprobar que a los capitalistas no les ha importado perder algo de su dinero por “culpa” del confinamiento a cambio de mejorar el bienestar general. Son así de generosos. Vivimos en un mundo donde quienes gobiernan se preocupan tanto por la salud de sus habitantes que no han vacilado en sacrificar el lucro privado.

Las crisis del capitalismo son crisis de superproducción, es decir, que se fabrica más de lo que el mercado es capaz de absorber, por lo que se genera un exceso que sólo se puede resolver mediante la destrucción de fuerzas productivas.

Hasta ahora las destrucciones más drásticas de fuerzas productivas se habían llevado a cabo mediante las guerras imperialistas. Hoy la pandemia ha sido un sucedáneo de la guerra, por lo que el confinamiento no ha sido contraproducente en absoluto.

La crisis que padece el capital no es una cualquiera sino la más importante de la historia del capitalismo, lo que ha permitido presenciar recientemente algunos de los espectáculos más sorprendentes de la historia de la economía, como han sido los tipos de interés negativos o los precios negativos del petróleo.

En términos económicos, la destrucción de fuerzas productivas significa varias cosas al mismo tiempo. En primer lugar es un cierre e incluso una aniquilación física de las instalaciones industriales, comerciales y bancarias. Los que cierran dejan el mercado abierto para que otros se apoderen de él. Lo que unos pierden pasa a los otros.

Los cierres no sólo son físicos sino también quiebras, suspensiones de pagos y liquidaciones de empresas, un fenómeno que corre paralelo a la concentración y centralización del capital, es decir, un refuerzo del monopolismo: en un mercado que antes se disputaban varias empresas, ahora quedan menos, las más fuertes. Es algo que antes de la pandemia ya se estaba viendo, sobre todo en determinados sectores, como el automovilístico o las aerolíneas.

Las quiebras no involucran sólo a las empresas sino a países enteros, como ocurre actualmente con Líbano y como es el caso de otros, como los del sur de Europa, cuya solvencia depende del apoyo momentáneo que les puedan prestar desde Bruselas.

Es una obviedad repetir que los cierres están conduciendo a la otra cara de la destrucción de las fuerzas productivas: millones de trabajadores van al paro, o a los ERE y la mayor parte de ellos no recuperarán nunca sus puestos de trabajo. Según la Cepal, en América Latina, por ejemplo, cerrarán más de 2,7 millones de empresas y se perderán 8,5 millones de puestos de trabajo (4).

Sin el pánico desatado por la pandemia, los despidos masivos hubieran provocado gigantescos levantamientos de masas contra la crisis, mientras que la cortina de humo sanitaria no sólo ha paralizado casi por completo las movilizaciones, sino que ha engendrado una confusión muy grande gracias a la complicidad de los sindicatos, los reformistas, e incluso de los más radicales “antisistema” y sus medios afines. Nunca una política destructiva del capital tuvo más y mejores apoyos.

Lo más significativo es, no obstante, que incluso un medio tan emblemático, como el Financial Times, ha tenido que dar un giro de 180 grados a sus postulados. Hay que aprovechar la pandemia, ha publicado, para imponer una nueva política económica a escala internacional al estilo prusiano.

Los Estados tienen que volver a funcionar como una locomotora económica, para lo cual se ha implementado el mayor drenaje de fondos desde el sector público al privado: 2,3 billones de dólares sólo en Estados Unidos.

El capitalismo tiene ambos aspectos: destruye fuerzas productivas para luego reconstruirlas. Destruye unos capitales para reforzar a otros. Destruye unos países para sostener a otros. La pandemia está justificando los dos aspectos de la ecuación porque es parte de esa nueva política económica que ha propuesto el Financial Times.

En esta crisis hay quien entiende que se debe poner en primer plano esa nueva política económica sin mencionar la cortina de humo que la justifica ante los millones de trabajadores que irán al paro creyendo que la “culpa” es de un virus. Es como pretender explicar la invasión de Irak sin hacer referencia a las armas de destrucción masiva que entonces desempeñaron el papel de cortina de humo. ¿Cómo entender una cosa sin la otra?

Pretenden hacernos creer que la catástrofe que padecemos es “natural” porque de esa manera parece que no tiene alternativa: no depende de un cambio social y político.

Aún peor: hay quien cree que puede combatir las consecuencias de la crisis pasando por encima de las causas que la han provocado. Quizá suponen que el remedio al paro y el hambre llegará también con la vacuna del coronavirus.

(1) https://www.elmundo.es/economia/2020/07/29/5f2071a9fdddff90788b462e.html
(2)  https://www.grupotortuga.com/Los-gigantes-de-la-alimentacion-se
(3)  https://www.diariodejerez.es/jerez/empresas-cierre-Jerez-Covid_0_1478852586.html
(4) https://www.informador.mx/economia/COVID-19-provocara-cierre-de-2.7-millones-de-empresas-en-America-Latina-segun-Cepal-20200702-0073.html

España será depositaria de parte de las tropas que Estados Unidos retirará de Alemania en otoño

Diego Herchhoren

El Comando Africano del Ejército de los Estados Unidos, cuya sede se encuentra en Stuttgart (Alemania), ha ordenado su retirada del territorio, según un comunicado difundido esta semana, y que afecta a doce mil soldados desplegados en el país.

El comunicado «analizará primero opciones en otros lugares de Europa, pero también considerará opciones en los Estados Unidos«, en un movimiento que llevará «probablemente tomará varios meses«.
Las consecuencias de esta retirada de tropas ordenada por Trump en Alemania afecta también a otro de los escudos que el ejército norteamericano tiene en suelo europeo: el Comando de Operaciones Especiales Europa, también con sede en Stuttgart, que tiene prevista su próxima mudanza a Mons, Bélgica, según declaraciones anteriores del Pentágono.
Asimismo y ante estos movimientos, el Gobierno español ya transmitió a Trump su interés por renovar cuanto antes el Tratado de colaboración en materia militar entre España y Estados Unidos firmado en 1988, que vence en mayo de 2021, y donde PSOE y Unidas Podemos dan por hecho que Rota y Morón serán un buen refugio de las tropas que migren desde el centro europeo, según informó la oficina de prensa de La Moncloa en enero de este año. 
El papel que jugarán los partidos de la coalición en la renovación de este acuerdo será doble: el PSOE será el encargado estratégico, y Unidas Podemos lo venderá como un importante «oxígeno económico» para Andalucía, donde juega un papel clave el ex JEMAD Jose Julio Rodríguez.
Este ofrecimiento de Sánchez a Trump se realizó en la reunión que tuvieron las delegaciones española y norteamericana en la Cumbre de la OTAN del pasado diciembre en Londres.
El principal competidor que tiene España es Marruecos, que tiene disponible la base de Agadir para albergar a los buques de la US Navy, añaden desde el Ejecutivo.
No obstante el gobierno español da por descontado que Estados Unidos quiere ampliar su presencia en Rota, y esto es visto con buenos ojos tanto por Sánchez como por Iglesias. Según un reportaje del diario El País, la prórroga del acuerdo supondría la llegada al arsenal naval de dos destructores más (en estos momentos hay cuatro -Donald Cook, Porter, Carney y Ross- que van a empezar su rotación en las próximas semanas) y 600 marines adicionales. 
Los plazos clave son dos: septiembre, en el caso de España, ya que será cuando se presente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, donde se verá si se recoge o no la exigencia de Estados Unidos de que España aporte al menos un 2% del PIB en defensa; y en el caso norteamericano, el mes de noviembre, donde hay un interés del gabinete de Trump en dejar este asunto cerrado antes de las elecciones presidenciales previstas para fin de año.
Si todo sale como el gobierno espera, entre septiembre y octubre, España se convertirá en uno de los principales depositarios de tropas norteamericanas fuera de zonas de guerra.

‘El régimen sacrificó a Juan Carlos para salvar a la monarquía fascista’

Llevamos varios meses que cada día nos desayunamos con alguna novedad, en clave informativa de las andanzas económicas de quien fue monarca español Juan Carlos I, por muchos y muchas llamado “El Campechano”

Según informaba la prensa europea sus negocios y tratos con los saudíes no eran todo lo transparentes que cabía esperar de una persona que ocupa tan alto rango (en realidad, el más alto rango) en el Estado español. Además de su vida amorosa, en la que no queremos entrar, pensamos que se trata de asuntos privados del ámbito familiar y no seré yo quien de “lecciones de moralidad”. Dejemos pues, ese asunto en el ámbito de su familia.

He tenido una conversación con Rebeca Quintáns, que ha escrito dos biografías del personaje en cuestión, la primera en los primeros años de este siglo, en Ardi Beltza, cuando aún al Sr. Borbón nadie osaba cuestionarle. Hoy es el día que los principales periódicos españoles, ante la evidencia de estas circunstancias a las que me refiero, no les ha quedado otra que publicar sobre el tema.

Rebeca, lo primero ‘eskerrik asko’ por darme algo de tu tiempo… Vayamos por partes y haciendo historia poco a poco… Este hombre cuando accede al reinado, parece ser que tenía un patrimonio más bien escaso

Más bien escaso… ¿comparado con quién? Alfonso XIII había salido de España con las joyas de la corona y cuentas millonarias en Suiza; la reina Victoria Eugenia recibía en el exilio de Laussana una “paguita” de Franco que le permitía dar grandes fiestas en su palacio Vielle Fontaine; Don Juan, en Estoril, también vivía en un palacio y dejó una herencia millonaria también en cuentas suizas… Cuando se habla de que no tenían nada, no sé a qué se refieren. Su codicia, cuando menos, siempre fue infinita.

Se dice que empezó a amasar su fortuna, pidiendo un préstamo a los saudíes y creo que también a los iraníes (era la epoca del Sha de Persia)…

Pedía contribuciones no sólo a los saudíes e iraníes… También a las grandes fortunas españolas y a los que se querían labrar un futuro en el régimen, como Ruiz Mateos. A algunos les resultó muy rentable, como a su íntimo amigo Villar Mir, que ha seguido haciendo negocios con él al menos hasta lo del AVE a la Meca. Y luego, con lo que sacaba, especulaba e invertía, e iba colocando los beneficios en cuentas opacas de paraísos fiscales.

¿Piensas que en aquella época ya pudo haber realizado operaciones económicas poco transparentes? ¿Ya relacionadas con comisiones del barril de petróleo?

Lo que se sabe de las comisiones por petróleo empezó en el contexto de la crisis de 1973, cuando los países de la OPEP decidieron no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel. Su mediación para desbloquear el suministro le resultó enormemente rentable, sin duda. Su papel político, todavía no se ha puesto nunca en cuestión. Ahí todavía estaba aprendiendo a sacar rédito a su posición de privilegio (de heredero de Franco, en aquel momento). Pero que conste que no estaba inventando nada que su familia -y toda la oligarquía franquista- no hubiera venido haciendo ya durante mucho tiempo: tráfico de influencias para conseguir adjudicaciones irregulares, cobro de comisiones ilegales, blanqueo de capitales y evasión fiscal. Lo que pasa es que Juan Carlos lo cogió con muchas ganas, siempre le gustó el “bussiness” y el trapicheo de guante blanco más que perder el tiempo haciéndose pasar por estadista preocupado por la democracia.

¿Consideras que la prensa, y hablamos de aquella época, ya lo sabía y sencillamente callaba y ocultaba?

Claro, por supuesto. La prensa sabe mucho más de lo que publica, y lo tiene guardado en “neveras” para evitar que salga a la luz. Lo ha hecho siempre. Cuando yo llegué a Madrid, a finales de los 80, los reporteros de publicaciones como “Interviú” te contaban muchas cosas que no les dejaban publicar. Como mucho, la publicación les compraba la información para meterla en un cajón, y luego jugar con ella a presionar o sencillamente vender el favor de haberla retirado de la circulación. Y hubo quien forjó su carrera profesional y se encumbró gracias a esos tejemanejes y manipulaciones, y aún presume de que vale más por lo que calla. Afortunadamente, también hubo periodistas de los otros, empeñados en romper todos los muros.

El supuesto golpe de estado de 1981… ¿Qué papel piensas que jugó este hombre realmente, usando el término “realmente” en su sentido de “realidad”, no de “realeza”?

Realmente estuvo involucrado en todas y cada una de las fases del proceso. Me refiero a la elaboración del plan, las reuniones con distintas personalidades para organizarlo, la ejecución el día de autos, y por supuesto, a la hora de recoger los bártulos y ponerle un punto final a aquel sainete. Hay multitud de testimonios al respecto, también en sede judicial, durante el juicio oral. Pero parece que interesa más seguir repitiendo la misma mentira mil veces, a ver si consiguen convertirla en (post)verdad. Hay que ser muy tonto o estar muy mal informado para seguir manteniendo la ridícula versión oficial.

Los 80 y 90 fueron 20 años en los que era un personaje intocable y con unos índices de popularidad altísimos… ¿Durante esa época piensas que siguió con ese tipo de actividades económicas gozando además de impunidad?

De hecho podría considerarse que fue su época dorada también en los negocios. Su actividad en la época del PSOE de Felipe González, en el entorno de la “beautiful people” y el frenesí de la cultura del pelotazo, tomó nuevos bríos. Todo se hacía de una manera bastante descarada… Y luego lo celebraban alegremente en los jardines del Palacio Real, en el Campo del Moro, llenando páginas de papel cuché. Muchos de sus amigos de aquella época acabaron luego en la cárcel. Sólo se libraron los verdaderos cabecillas.

¿Es con el escándalo de la cacería de elefantes cuando le explota todas estas cuestiones?

Yo creo que la sucesión de acontecimientos no fue exactamente así, no fue el escándalo de Botsuana lo hizo que todo estallara por los aires… Ya había habido otros, con cacerías de elefantes o de osos de por medio, y otras amantes que habían salido a la palestra antes de Corina, como Bárbara Rey. A Juan Carlos hubo que sacrificarlo para salvar a la monarquía, y para convencerle hubo que ponerle en el brete de que parte de sus escándalos salieran en la gran prensa (lo digo así porque en la prensa alternativa y local ya se estaban sacando muchas cosas desde hacía tiempo). Le obligaron a pedir perdón y a abdicar… Se ve que no fue suficiente para evitar que la mierda comenzara a salir a borbotones y salpicara a todos.

De todas maneras yo tengo una curiosidad… Si durante tanto tiempo se le ha logrado tapar este tipo de negocios, perfectamente la prensa europea podrá haber seguido tapándolo para no desestabilizar el estado español… que es una pieza importante en la geopolítica europea e imperialista, ¿por qué crees que lo saca la prensa europea y no opta por callarlo?, ¿y cuál ha sido el papel de la prensa oficialista española?

La prensa española podría haber mantenido el silencio durante décadas, pero llegó a la prensa extranjera y no, no es tan fácil de controlar. Hasta ahora no tenían interés, pero ahora tienen una carnaza muy buena, muy apetecible desde el punto de vista periodístico, con todas las filtraciones que va haciendo Corina y el tema judicial de Suiza. La prensa italiana y la francesa, sobre todo, siempre han sacado informaciones comprometidas cuando tuvieron ocasión… Yo no creo que ahora haya un interés geopolítico por desestabilizar España, ni de Europa ni de nadie… Pero es que la prensa en el resto del planeta no funciona como aquí. El Estado español tiene un tufo fascista tremendo, y el control de los medios de comunicación es una muestra más de ello, pero que estas cosas se publiquen en otros países es lo más normal del mundo. Que todo explotara tenía que pasar, iba a pasar… y está pasando. Insisto: la mierda está saliendo a borbotones y no se puede parar, porque la mierda estaba ahí y era mucha, cada vez más.

Se habla de que podría salir de Zarzuela… dado que es “intocable”. ¿Cómo crees que acabará todo este asunto en la figura de Juan Carlos?

Yo creo que a Juan Carlos ya no lo salva nadie, da igual donde lo escondan. Quiero decir que su prestigio está por los suelos, y ya nunca podrá volver a presidir un acto público institucional, ni a recibir más besamanos ni reverencias… Por lo demás, me imagino que seguirá viviendo como un rey, con sus cacerías y sus amantes de pago, entrando y saliendo del hospital entre operación y operación, mientras espera y retrasa lo que pueda la humillación pública de ser juzgado en Suiza, aunque sea por videoconferencia, como el vulgar gángster que es. Si deja la Zarzuela para irse a vivir a Sanxenxo o a la República Dominicana creo que no es realmente relevante.

¿Piensas que el actual monarca, su hijo, también debería ser investigado por este tipo de actividades?

Claro. Tiene todas las condiciones y privilegios para seguir haciendo lo mismo que su padre. Mantiene la impunidad y la misma falta de transparencia en sus actividades y su patrimonio. ¿Por qué nadie tendría que creer que es honrado? No nos queda más remedio que aceptar su inviolabilidad, impuesta constitucionalmente, pero ya tener que creer en su bondad y rectitud moral ya es cuestión de tener o no espíritu crítico.

¿Piensas que la monarquía española puede caer a consecuencia de este tipo de hechos?

Lo único que ha frenado su caída en picado por el momento es el confinamiento -también político- al que nos tienen sometidos, que ha servido como paracaídas. Pero lo normal sería que una crisis institucional tan profunda no dejara supervivientes en la familia real Borbón. Como sigan extirpando miembros como única vía curativa, pronto el organismo dejará de funcionar… Reconozco que sigo el espectáculo de cómo intentan salvar la monarquía con más interés que cualquier serie de Netflix, deseosa siempre de ver el siguiente capítulo…

No quiero terminar esta conversación sin que nos comentes algo de tus libros. El primero lo leí hace un montón de años, el segundo no, auque “lo tengo en cartera” ¿Nos podrías comentar algo sobre tus dos trabajos sobre esta persona?

Muchas gracias por vuestro interés. Mi primer libro está descatalogado, aunque creo que todavía hay una edición pirata circulando por Internet. El segundo, me supuso un gran esfuerzo como actualización y segunda parte del primero, intentaba que fuera una versión definitiva y completa del reinado de Juan Carlos… Pero parece que tendré que ampliar un poquito más y tengo pensado sacar una nueva actualización el año que viene, con lo ultimísimo, y cerrar por fin ese tema. Como te comentaba, yo creo que el tema Juan Carlos I está, históricamente, casi zanjado. Por otra parte, he comenzado a trabajar en un nuevo libro sobre Felipe, que espero que sea mucho más breve, por todo y en todos los sentidos. Y es que, además, si no lo saco rápido no me va a dar tiempo antes de que abdique. ¡La Tercera se nos va a echar encima!

Bueno, no te quiero quitar más tiempo. Agradecerte la conversación y expresar públicamente mi admiración por Rebeca que en un país donde se paga caro hablar sobre la monarquía y si no que le pregunten a Pablo Hasel, ella hace ya 20 años metió mano al tema en un libro que publicó Ardi Beltza en el cual no se cortó un pelo. Y también agradecerte el que hayas aportado tanto mediante esos dos libros.

https://lahaine.org/fT4M

Tres años de cárcel al ‘sindicalista’ de UGT que se forró sin necesidad de manipular los ERE

José Ángel Fernández Villa
No solo en Andalucía la UGT se enriqueció a costa de los parados. La condena firme para su líder asturiano dibuja una época de corrupción sindical que aún pesa como una losa.

De él decían que le bastaba con descolgar el teléfono para que José Luis Rodríguez Zapatero se pusiera al instante. Y con más rapidez aún, si cabe, el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián. Así era la influencia de José Ángel Fernández Villa en aquellos años, cuando encabezada a SOMA-UGT en Asturias, cuna del sindicalismo minero, pata negra en la organización.

Sus fotos con la “creme de la creme” del zapaterismo hicieron época, pero mientras levantaba el puño y ponía pose de minero, uno de los oficios más duros y mitificados, se aprovechaba de ellos para enriquecerse con un “modus operandi” muy similar al de sus “compañeros” andaluces de la época de los ERES: desviaba fondos públicos, destinados a causas nobles y obreras, a su propio bolsillo.

El Tribunal Supremo acaba de confirmar su condena a tres años de cárcel por apropiación indebida de 234.000 euros en dietas para el sindicato, por su asistencia a los consejos de Hunosa, que en realidad se quedó para sí mismo. La punta del iceberg, nada más, de una sombra inmensa que rodea su actividad durante 34 años al frente del sindicato.

Un informe de la UCO, difundido en septiembre de 2019 por El Mundo, elevaba a 31 millones de euros el dinero que aquella UGT despistó de una gran subvención lograda, tras forzar al Gobierno a cambiar incluso leyes, con la excusa de construir un geriátrico para mineros. Este episodio, sobre el que aún pesan las dudas, resume mejor la carrera de Villa.

Aquel muchacho que amamantó la vida minera desde niño, cuando veía a los exhaustos mineros de su Langreo natal, reponer fuerzas con las potentes comidas de cuchara que su padre servía en Casa Hermógenes.

Allí prendió la llama sindical que ahora se ha apagado de golpe, entre escándalos y episodios de codicia que darán con sus huesos en la cárcel y se resumen en un hito: él fue uno de los beneficiarios, en 2012, de la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro, que le permitió supuestamente repatriar 1,2 millones de dudoso origen.

Villa, que llegó a ser senador del PSOE entre 1999 y 2003, es ahora un apestado. Pero también un símbolo de una época de rapiña que destrozó la imagen del sindicato, entre los lujos de su capo en Asturias y las mariscadas de su élite en Andalucía.

La sentencia del Tribunal Supremo es un epitafio demoledor en su totalidad, pero en especial por este párrafo: “Se desprende una conducta ininterrumpida desde el año 1989 hasta el año 2012 en la que el recurrente, prevaliéndose del ejercicio de sus cargos sindicales, hizo suyas diversas cantidades de las organizaciones que representaba, no dándoles el destino que les correspondía, existiendo un dolo de continuidad en todos los hechos”.

https://www.esdiario.com/812458804/El-otro-sindicalista-que-se-forro-en-Asturias-sin-necesidad-de-manipular-ERES.html

A pesar del parón los accidentes laborales mortales crecieron en Pontevedra por un ‘efecto coronavirus’

La estadística sobre siniestralidad laboral en Galicia deja un panorama negro por el repunte significativo de los accidentes con resultado mortal. Preocupa especialmente el repunte en el periodo que abarca el estado de alarma -desde mediados de marzo hasta mediados de junio- con el siguiente resultado: 12 muertes en la comunidad, un 50 por ciento más que un año antes.

En el caso de la provincia de Pontevedra la Consellería de Emprego contabiliza dos en ese período, pero habría que sumar varios más ocurridos en las últimas semanas en Vigo y su área y que dejan un total de cuatro accidentes mortales sólo entre junio y julio. Galicia ya partía de una situación muy negativa, finalizó 2019 como cabecera absoluta en España en accidentes graves, que son la antesala de los mortales.

Los sindicatos apuntan a la incertidumbre generada por la pandemia como un factor desencadenante de accidentes en el puesto de trabajo que pueden causar despistes, ansiedad y estrés, así como el desánimo que acusan muchos trabajadores por la crisis sanitaria y económica. “No podemos despistarnos de los riesgos psicológicos que está causando el Covid, pero la siniestralidad laboral es un problema muy grave que ya teníamos y ahora aflora”, apunta Roi Fernández, secretario de salud laboral de CC OO.

En los cinco primeros meses del año la siniestralidad laboral en Galicia descendió un 26,8 por ciento con un total de 8.682 accidentes, y una  bajada de los leves y los graves, mientras que los mortales se mantuvieron igual que en el mismo periodo del año pasado, 19 casos, la gran mayoría en el sector servicios y la industria. En la provincia de Pontevedra los accidentes con resultado mortal aumentaron pasando de 4 a 6 hasta mayo. Los de junio y julio de la comarca de Vigo fueron en la industria naval, automoción y transporte.

El primer trimestre del año ya arrojaba muy malos datos con un repunte de accidente mortales en la provincia de Pontevedra pasando de 2 el año pasado a 5 éste y también los graves que crecieron en la industria, pesca y construcción. Entre las causas de los fallecimientos en el trabajo, la estadística revela que infartos y patologías no traumáticas están detrás de la mayor parte de los episodios mortales, junto con choques o golpes con objetos en movimiento, aplastamiento o amputación y ahogamiento y sepultamiento.

https://www.atlantico.net/articulo/economia/accidentes-laborales-mortales-crecen-provincia-pese-paron/20200802011745788195.html

Si no protestamos la pesadilla de la pandemia no acabará nunca

Ni brotes, ni rebrotes, ni repuntes, ni mascarillas. Ayer Berlín celebró con una gigantesca manifestación de protesta el fin de la pesadilla iniciada por el gobierno de Angela Merkel con el pretexto de la pandemia.

Al final la policía intervino y cargó contra los últimos manifestantes. Los organizadores han sido denunciados porque los participantes no llevaban mascarillas, ni guardaron la debida distancia social.

Las cifras de participantes en la protesta son las mismas que las de la pandemia. Hay mucho para elegir. Según la policía fueron 17.000 y según los organizadores fueron 1.300.000. Como ven la diferencia es de casi cien veces, pero las fotos no dejan lugar a dudas de que ha sido la más importante de los últimos años.

El tratamiento de los medios, sobre todo fuera de Alemania, ha sido el silencio y, cuando no ha sido posible, la intoxicación habitual: conspiranoicos, negacionistas, extrema derecha e incluso “populistas”.

Lo mismo asegura la socialdemocracia, el reformismo y la izquierda domesticada, convertidos en los más fieles defensores de la ley marcial, lo mismo que en España.

No obstante, las pancartas y los gritos de los manifestantes tampoco dejan lugar a dudas. “El virus de la libertad ha llegado a Berlín”, era una de las consignas. “Somos la segunda ola”, decían otros. Muchos se centraban en las mascarillas: “Nos obligan a llevar bozal”.

Lo mismo que en España, el gobierno y sus “expertos” de pacotilla no paran de alarmar a la población con los “repuntes”, mientras en la calle hay quien no se lo traga y opina de manera muy diferente: los rebrotes son un humo muy poco espeso. “Falsa alarma”, era otra de las consignas más coreadas.

La policía recurrió a los megáfonos para instar a los participantes a respetar la “distancia social” y a llevar bozal, sin ningún éxito.

En Alemania el número de muertes que se atribuyen al coronavirus, 9.150 personas, es especialmente insignificante en relación a otros, como España. El rendimiento político obtenido de la misma es, pues, muy grande. Ahora tratan de estirarlo lo más posible con los fantasmagóricos “rebrotes” y las declaraciones constantes de los “expertos” en las cadenas de televisión.

La obligación de llevar mascarillas sólo alcanza al transporte público y a los comercios.

 
Más información:
– Dossier coronavirus
– Berlín acogerá a medio millón de manifestantes este fin de semana para celebrar el fin de la pandemia

‘No somos esclavas’: huelgas de trabajadoras en las maquilas de todo el mundo

Josefina Martínez

Desde los suburbios empobrecidos de la península indochina hasta las barriadas obreras de Ciudad Juárez, capital del feminicidio y la maquila mundial, ¿qué experiencias comunes unen las vidas de las trabajadoras precarias a un lado y otro del mundo? ¿Qué rebeliones y resistencias dan forma a una nueva clase obrera global, feminizada y racializada, que produce para grandes emporios capitalistas?

La historia de Soy Sros me pareció tan increíble que necesité leerla varias veces y tuve que comprobar la información en distintas fuentes. La joven camboyana trabaja en la fábrica Superl, que confecciona carteras de lujo para marcas como Michael Kors, Jimmy Choo o Versace. El 31 de marzo, al conocerse el despido de un centenar de trabajadoras, Soy Sros cogió su teléfono y publicó el siguiente mensaje en Facebook: “Superl está incumpliendo las instrucciones de Hun Sen, el primer ministro del Gobierno camboyano. Ha rescindido los contratos de las trabajadoras de la fábrica, incluyendo una trabajadora embarazada, alegando la falta de materia prima debido a la covid-19”. El revuelo generado obligó a la empresa a dar marcha atrás con los despidos el mismo 1 de abril y a continuación Soy Sros borró el post de sus redes sociales. Pero la cosa no terminó allí. Dos días después, la trabajadora fue detenida por la policía, acusada por la empresa de “incitar disturbios sociales”, “difamar” y “difundir fake news”. Estuvo 55 días en una celda de 10×20 metros, hacinada con otras 70 prisioneras, sin condiciones de higiene, en medio de la pandemia. Eran tantas mujeres amontonadas allí, que no podían recostarse al mismo tiempo para descansar, debían hacerlo por turnos. Soy Sros tuvo febrícula varias veces, pero no recibió asistencia sanitaria. Dice que la ayudaron otras presas, que compartieron medicinas con ella.

Madre soltera de dos hijos, Soy Sros es referente del Sindicato Colectivo del Movimiento de Trabajadores (CUMW) de Camboya e intenta organizar a sus compañeras contra un sistema laboral basado en la precariedad y los abusos patronales. Superl Leatherware Manufacturing es un emporio textil creado en 2012, que emplea a 18.000 trabajadores y trabajadoras en sus plantas de China, Filipinas y Camboya, para la exportación a Europa y Estados Unidos. A unos metros de la Gran Vía de Madrid, en una tienda de Michael Kors, se puede comprar un pequeño bolso de piel con logotipo de la marca y tiras decorativas por 365 euros. Es más que lo que cobran mensualmente las compañeras de Soy Sros.

Se calcula que hay entre 40 y 60 millones de trabajadoras y trabajadores en la industria textil de exportación a nivel global. Son empresas especializadas en subcontratar grandes talleres con mano de obra barata en países pobres que fabrican ropa para marcas conocidas. La mayoría de las ocupadas en la industria textil son mujeres –esto es algo que se mantiene desde los orígenes del capitalismo–, y, en muchos casos, son ellas la principal fuente de ingresos en sus hogares. Largas jornadas laborales, bajos salarios y escasa mecanización; es la despiadada extracción de plusvalía absoluta, el verdadero secreto detrás de los grandes emporios de la moda.

La pandemia hizo colapsar en pocos días las cadenas internacionales de suministros, descargando la crisis con especial virulencia sobre las trabajadoras del sur global. De un lado, el freno de las exportaciones chinas impidió la llegada de materias primas a numerosos países. A su vez, grandes marcas europeas y norteamericanas suspendieron las órdenes de compra, dejando muy tocadas a las empresas proveedoras, cuando no al borde de la quiebra. Como resultado, cientos de miles de trabajadoras fueron despedidas o perdieron sus jornales en las maquilas de Bangladesh, Vietnam, Camboya, México o Centroamérica.

“No somos esclavas”

En medio de esta catástrofe, se está desarrollando una dura lucha de clases: las empresas aprovechan la excusa de la covid para barrer las nuevas organizaciones sindicales, y las trabajadoras están respondiendo con huelgas, concentraciones y protestas.

En mayo, 300 trabajadoras de la fábrica Rui-Ning de Myanmar fueron despedidas, poco después de haber registrado un sindicato. Un caso similar se vivió en la fábrica Huabo Times, donde 100 trabajadoras y trabajadores fueron enviados a la calle después de formar una organización sindical. Estas fábricas birmanas producen ropa para marcas como Zara y Primark. Las trabajadoras escribieron una carta al dueño de Inditex, exigiendo la readmisión y denunciando las condiciones laborales: “Cuando comenzó la pandemia, muchos trabajadores como nosotros continuaron fabricando su ropa, incluso cuando la dirección de la fábrica inicialmente no nos concedió medidas de seguridad como mascarillas y distanciamiento social para protegernos a nosotros y a nuestras familias de la covid-19. Ahora, la dirección ha aprovechado la crisis mundial como una oportunidad para destruir nuestros sindicatos, despidiendo masivamente a los afiliados”.

Amancio Ortega acumula una fortuna personal de 62 mil millones de euros y se encuentra en el podio de los 10 hombres más ricos del mundo. Pero poco se dice acerca de las bases de su fortuna, ese trabajo en condiciones semi esclavas. La buena noticia es que, después de varias semanas de concentrarse en las puertas de la fábrica y apoyadas por una campaña internacional de solidaridad, las trabajadoras de Rui-Ning lograron que las reincorporaran a sus puestos de trabajo.

En otra fábrica, que confecciona bolsos para los ordenadores Dell, las trabajadoras mantuvieron un piquete de huelga durante varios días. En sus redes sociales, compartieron un mensaje muy claro: “Nosotras hacemos vuestros bolsos en Myanmar. Hemos tratado de organizar un sindicato para pedir protección ante la covid-19 y hemos sido inmediatamente despedidas. No somos esclavas”.

Andrew Tillett-Saks es organizador sindical y vive en Myanmar. Conversamos sobre este proceso, tras intercambiar algunas opiniones en las redes sociales. Para él estas protestas han empezado a lograr algunos frutos: “Las trabajadoras de la fábrica de Rui-Ning ganaron la reincorporación y derrotaron al consorcio patronal con dos armas: acciones directas del sindicato dentro de la fábrica, y la solidaridad de otras organizaciones de trabajadores a nivel internacional”. El internacionalismo en este caso es algo muy concreto: “Dado que la producción y los mercados capitalistas son tan globales ahora, los trabajadores y sus luchas deben serlo también si quieren tener alguna oportunidad. En la industria de la confección, por ejemplo, los trabajadores producen en un país, el propietario de la fábrica suele tener su sede en un segundo país, y las marcas y los consumidores suelen tener su sede en un tercer país. Sin solidaridad y coordinación internacional se hace muy difícil ganar las luchas de los trabajadores”.

Los nudos que enlazan patriarcado, racismo y explotación laboral son el entramado del modelo capitalista en la industria maquiladora. “El capital utiliza el racismo tanto para facilitar la sobreexplotación de ciertos segmentos de la clase trabajadora, como políticamente para dividir a los trabajadores entre sí, y vemos ambas cosas en la industria de la confección”, asegura Tillett-Saks.

Lo novedoso es que todo indica que estamos ante una importante ola de conflictividad laboral, protagonizada por miles de trabajadoras en condiciones muy duras. Luchas que nos recuerdan a aquellas de principios del siglo XX, cuando las obreras organizaban huelgas salvajes en los centros del capitalismo mundial. Desde el terreno, Tillett-Saks nos confirma esta intuición:

“En los últimos dos años, el sector manufacturero de Myanmar ha experimentado una enorme oleada de huelgas. Casi el 90% de las trabajadoras son mujeres jóvenes, de entre 18 y 25 años, y casi todas las huelgas son autoorganizadas por las trabajadoras. A menudo son trabajadoras no sindicalizadas que se declaran en huelga por cientos de miles, y forman sindicatos mientras están en huelga. Se concentran en gran medida en la industria de la confección, pero también en otras manufacturas ligeras. En Myanmar, cada semana durante los últimos dos años, hubo nuevas y grandes huelgas. La prensa apenas lo cubre, pero es una lucha enorme que francamente empequeñece las luchas sindicales que están lanzando los sindicatos en cualquier otro país que yo haya visto. Las mujeres, por supuesto, siempre han trabajado y siempre han participado en la organización de sindicatos, pero las jóvenes que encabezan esta oleada de huelgas demuestran que las trabajadoras serán fundamentales para dirigir la lucha del siglo XXI por un movimiento obrero más fuerte y un mundo mejor”.

Paraíso capitalista, infierno de precarización laboral

Más de 15.000 kilómetros separan la capital birmana de Ciudad de Juárez, México, en el desierto de Chihuahua. Pero la experiencia vital de una trabajadora de las maquilas, a un lado y otro del mundo, se encuentra mucho más próxima.

“Paraíso capitalista, infierno de precarización laboral, emergente protesta obrera”. Así describe Pablo Oprinari, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, la situación de la industria maquiladora en este país en medio de la pandemia. El control estatal de las fronteras, abiertas para la circulación de materias primas y mercancías, pero cerradas para las personas, permite a las multinacionales aprovechar las desiguales condiciones a un lado y otro del muro, utilizando una mano de obra cada vez más feminizada y racializada. En las últimas décadas, industrias norteamericanas se han deslocalizado al otro lado de la frontera, creando nuevas ciudadelas obreras en medio del desierto, un desarrollo combinado de tecnología avanzada y mano de obra sobreexplotada.

En el pico de la pandemia, entre el 60% y el 80% de la industria maquiladora mexicana se mantuvo produciendo, sin tomar medidas de protección para las trabajadoras y trabajadores. El norte de México se transformó así en un foco del virus, tal como había ocurrido en el norte industrial italiano. En este contexto, en el mes de abril se multiplicaron las huelgas en la maquila, con la consigna: “¡Queremos vivir!”.

Por vía telefónica, conversamos con Yessica Tzunalli Morales, quien responde nuestras preguntas desde Ciudad Juárez. Ella tiene 27 años y trabajó un tiempo en la maquila, forma parte del colectivo de mujeres Pan y Rosas.

“Los trabajadores y las trabajadoras se empezaron a contagiar de covid dentro de las fábricas. Por eso hubo protestas, “paros locos” [huelgas salvajes], porque querían que las mandaran a cuarentena. Hay un video muy famoso de una obrera que dice que ella no quiere contagiar a su hija, que es un bebé. Entonces, las mujeres fueron las que más pelearon para que la industria parara y las primeras en salir a manifestarse a decir: ‘¡Respeta mi vida!’”.

Como en otras partes del mundo, las grandes empresas maquiladoras se basan en una mano de obra muy feminizada: “Hay más de 350.000 obreras y obreros laborando en la
maquila, y la mayoría son mujeres. Y de esas mujeres, muchas, la mayoría, son madres solteras. Hay una desigualdad social muy profunda, que la pandemia vino a develar
aún más. Estas mujeres también cargan con el trabajo doméstico”. Ahora, con la “nueva normalidad”, muchas empresas han reorganizado los horarios: “Todo el día haciendo
trabajos repetitivos, producción, producción. Doce horas dentro de la fábrica, con sueldos raquíticos. Es una explotación muy tremenda”, explica.

La maquila destroza los cuerpos. En Ciudad Juárez los cuerpos de las mujeres envejecen más rápido, hay cuerpos doloridos, cuerpos que desaparecen y cuerpos de mujeres asesinadas. Yessica Tzunalli Morales y otras activistas de Ciudad Juárez lo vienen denunciando: “Durante la pandemia el feminicidio no ha parado. Las trabajadoras salen de sus casas a las 4 de la mañana para tomar el camión de transporte de personal, pero estos no entran a las colonias, y en muchas ocasiones las obreras tienen que caminar largas distancias, atravesar parques a oscuras, solas. En ese tramo que ellas caminan, se han cometido feminicidios y han desaparecido mujeres. Por eso nosotras sostenemos que la industria maquiladora en Ciudad Juárez es caldo de cultivo para el feminicidio, por estas condiciones estructurales”.

La maquila devora cuerpos de mujeres, pero también genera nuevas olas de protestas y resistencia. “¡No somos esclavas!”, “¡Queremos vivir!”, son los gritos de insubordinación de una nueva clase obrera global, cuya mitad son mujeres. Ellas retoman los hilos rojos y morados de quienes mucho antes ya lucharon.

En 1912, las trabajadoras textiles de Lawrence, en Estados Unidos, protagonizaron la huelga de “pan y rosas”. La mayoría no estaba sindicalizada, pero comenzaron a hacerlo, apoyadas por la IWW (Trabajadores Industriales del Mundo). Miles de mujeres pararon las fábricas contra las condiciones laborales de superexplotación, largas jornadas y bajos salarios, sabiendo que podían caer presas. Crearon un comité de huelga donde se hablaba 25 idiomas, incorporando a las trabajadoras inmigrantes. Las huelguistas también organizaron de forma colectiva los cuidados, con comedores sociales, guarderías y enviando a sus hijos a otras ciudades, donde serían acogidos temporalmente por familias obreras. Después de dos meses de piquetes, enfrentamientos con la policía y enormes muestras de solidaridad (por ejemplo, los estudiantes de Harvard organizaron cajas de resistencia), la huelga logró su objetivo. Se redujo la jornada laboral y se consiguió un aumento de salario.

Desde entonces, el poema de James Oppenheim se identificó con la lucha de aquellas mujeres. Hoy lo seguimos cantando:

Mientras vamos marchando, marchando, gran cantidad de mujeres muertas
van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan;
sus espíritus fatigados no conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, a través del hermoso día
un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
ya que el pueblo nos oye cantar: ¡pan y rosas! ¡pan y rosas!


https://ctxt.es/es/20200801/Politica/32950/Josefina-Martinez-maquilas-industria-textil-esclavas-Asia-M

¿Se dirigían a Venezuela los mercenarios rusos de Wagner detenidos por el KGB en Bielorrusia?

33 mercenarios rusos de Wagner fueron detenidos en Bielorrusia por el KGB cuando se dirigían a Venezuela con escala en Estambul.

A partir de ahí, la imaginación puede volar muy alto. Bielorrusia asegura que 11 de los detenidos se dirigían a Venezuela, 15 a Turquía, dos a Cuba y sólo uno a Siria. Uno de los detenidos dijo que no tenía ni idea de adónde iba, mientras que otros tres se negaron a responder a la policía.

Por si no fuera suficiente, el gobierno de Minsk asegura que algunos de ellos eran ucranianos.

Según Rusia, todos los detenidos se dirigían a Estambul.

Otras fuentes aseguran que Wagner mantiene relaciones con Turquía o, más precisamente, con empresas turcas que operan a escala internacional, lo cual es paradójico, dado que en Libia ambas partes están enfrentadas. Wagner ha sido contratada por el Haftar en Libia, mientras Turquía sostiene al gobierno de Unidad Nacional.

Unos dicen que este año los esquemas se han roto; otros que el “enemigo de mi enemigo es amigo”; otros de que los mercenarios se venden al mejor postor, incluidos los rusos…

Lo cierto es que las relaciones entre Moscú y Minsk no son buenas, o son mucho peores de lo que suponemos. Con el pretexto de la pandemia, el Kremlin ha endurecido los controles fronterizos entre ambos países, que antes eran muy buenos aliados.

Putin ha convocado el Consejo ruso de Seguridad, aunque en Moscú se multiplican los llamamientos a la calma, mientras despliegan unidades del FSB y guardias fronterizos rusos en las aduanas. Las colas para cruzar la frontera alcanzas más de cuatro kilómetros.

Ante unas elecciones inminentes, la amenaza de desestabilización de Bielorrusia es evidente. La oposición vendida al imperialismo se manifiesta un día sí y otro también. Pero al Kremlin tampoco le gusta Lukashenko, o le gusta menos y presenta su propio candidato. Hay quien cree que la desestabilización de Bielorrusia puede tener su origen en Moscú y que eso es lo que explica la presencia de Wagner en el país en vísperas de los comicios.

No es el caso. Los mercenarios de Wagner no son especialistas en operaciones clandestinas. No se puede desestabilizar un país con ese tipo de mercenarios. Hacen falta otros cómplices, como ONG, partidos domesticados, prensa, provocadores bien adiestrados…

Moscú tiene suficientes simpatías dentro de Bielorrusia como para influir en el curso de los acontecimientos, sin necesidad de muchos alardes de guerra sucia.

Bielorrusia está sometida a una presión creciente de la OTAN, a través de países vecinos como Polonia y Ucrania. Lukashenko está muy mal visto por los imperialistas y su política ante la pandemia de coronavirus ha sido el remate. Les ha dejado en evidencia al denunciar el chantaje financiero para que ordenara el confinamiento.

Pero también es cierto que Moscú le reprocha su actitud en la Guerra del Donbas.


https://strategika51.org/2020/07/31/les-membres-du-groupe-pmc-wagner-arretes-en-bielorussie-se-dirigeaient-vers-istanbul-et-caracas/

Aparece un escondite en Siria donde los yihadistas descuartizaban los cadáveres para traficar con sus órganos

El ejército sirio ha descubierto un escondite utilizado por los yihadistas encargados de descuartizar los cadáveres para traficar con sus órganos en la aldea de Al-Ghadfah, al sur de Idlib. En el depósito han aparecido corazones, hígados y cabezas.

Los órganos se guardaban en frascos que contenían cloroformo. Cada uno de ellos llevaba el nombre de la víctima. Las identidades personales, tanto mujeres como hombres, también han aparecido en el escondite.

Un panel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York mostró pruebas de la participación de los Cascos Blancos en el tráfico de órganos en Siria. Sus miembros capturaban los cadáveres de civiles sirios. Las fotos de la agencia siria Sana muestran varias partes de cuerpos humanos embotelladas.

Los Cascos Blancos son un grupo criminal premiado y alabado por las ONG, las grandes cadenas de intoxicación y demás altavoces del imperialismo.

La localidad de Al-Ghadfah se encuentra cerca de la ciudad de Maarat Al-Numan y fue liberada por el ejército sirio y sus aliados en enero de 2020. Durante mucho tiempo ha estado controlada por el principal socio de Turquía en Idlib, Hayat Tahrir Al-Sham.

https://ahtribune.com/world/north-africa-south-west-asia/syria-crisis/4327-preserved-human-organs.html

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