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Mes: abril 2020 (página 13 de 17)

Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha

Lo mismo que en otros países, en Estados Unidos la falsificación de los certificados de defunción también se está imponiendo sobre la marcha porque necesitan de la pandemia imperiosamente. Antes contaban de una manera y a partir del 24 de marzo lo hacen de otra. Esto significa que el fraude es de gran calado y que en el futuro el coronavirus servirá para múltiples usos, tanto sanitarios como políticos.

Antes sólo podían hacer referencia a la gripe de 1918 como cortina de humo; lo de ahora está mucho más fresco en la memoria. Será como exhibir el látigo en presencia del esclavo.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades han enviado a los hospitales de Estados Unidos las instrucciones para imponer una determinada manera de contabilizar los fallecimientos por coronavirus (1).

Los hospitales están obligados a indicar el virus como causa de la muerte, independientemente de que existan o no pruebas reales que confirmen su presencia. Si el coronavirus sólo fuera un factor coadyuvante o si se sospechara que ha causado o contribuido a la muerte, se puede consignar como causa principal de la misma.

El CDI (Catálogo Internacional de Enfermedades y Problemas Sanitarios) establece el código U07.1 para las muertes por infección de coronavirus y existe un código secundario U07.2 para el diagnóstico clínico o epidemiológico de coronavirus cuando el informe del laboratorio no está disponible o no es concluyente, según las directrices de los CDC.

El CDI es un catálogo médico codificado que clasifica las enfermedades y una gran variedad de signos, síntomas, lesiones traumáticas, envenenamientos, circunstancias sociales y causas externas de lesiones o enfermedades. Lo publica la Organización Mundial de la Salud y se utiliza en todo el mundo para registrar las tasas de morbilidad y mortalidad en el ámbito de la medicina.

“Dado que los resultados de las pruebas de laboratorio no suelen figurar en los certificados de defunción en Estados Unidos, el NCHS no tiene previsto utilizar el código U07.2 para las estadísticas de mortalidad”.

La causa subyacente de la muerte depende del apartado que se consigne en el certificado de defunción. Sin embargo, las reglas para codificar y seleccionar la causa subyacente de la muerte establecen que el coronavirus “debe figurar en la mayoría de los casos como la causa subyacente”, según las directrices.

Los CDC inflan artificiosamente la tasa de mortalidad por coronavirus ordenando a los hospitales que hagan caso omiso de la ambigüedad o de otros factores implicados en la muerte. El resultado, por supuesto, será un aumento de la tasa de mortalidad.

Hay una diferencia importante entre una causa de muerte definitiva y el reconocimiento de los factores que también existen o contribuyen a ella. La forma en que estos elementos concluyentes son consignados determina para siempre esa parte del historial clínico del paciente. Habida cuenta del volumen de casos en cuestión, es poco probable que un segundo examen pueda separar las causas de la muerte para obtener una conclusión sobre la pandemia en el futuro.

“El Covid-19 debe figurar en el certificado de defunción de todas las personas fallecidas en las que la enfermedad haya causado o se sospeche que haya causado o contribuido a la muerte. Los certificadores deben incluir la mayor cantidad de detalles posibles basados en su conocimiento del caso, registros médicos, pruebas de laboratorio, etc.”

La orden de los CDC continúa diciendo que “si el fallecido tenía otras afecciones, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el asma, que también pueden haber contribuido a la muerte, se pueden consignar en la Parte II”.

“No tenemos ni idea de lo que está sucediendo aquí y ahora, y no sabemos lo que la gente va a hacer en el futuro”, dijo Jeffrey Shaman, un epidemiólogo de la Universidad de Columbia, al Washington Post. “Tampoco sabemos si el virus es estacional”, añadió Shaman, cuyo trabajo lo utiliza la Casa Blanca para determinar las tasas de mortalidad (2).

Que nadie sepa es normal. Podemos ponernos a buscar. Pero ese no es el problema. Quieren que nunca podamos llegar a saber lo que está ocurriendo. El coronavirus quedará en el futuro como una “cabeza de turco” al que siempre se podrá responsabilizar de cualquier cosa, como la crisis del capitalismo.

De ahí que no se estén practicando ni pruebas de laboratorio ni autopsias. Es curioso ese esfuerzo de los CDC, pero también de la prensa española, por buscar más carnaza, inflar aún más las cifras de la pandemia. Todo sensacionalismo les parece poco.

Cada vez está más claro que el coronavirus entra dentro del terreno de la psicología de masas, que su objetivo es influir en sus emociones, motivaciones y razonamientos objetivos y, en última instancia, en el comportamiento de los gobiernos, organizaciones, empresas, bancos e instituciones de todo el mundo.

En adelante bastará que el sargento grite “¡coronavirus!” para ponernos firmes a todos. Nuestro servilismo dará verdadera pena a las generaciones futuras.

Hasta el senador por el Estado de Minnesota, Scott Jensen, que es médico, ha manifestado públicamente en la cadena de televisión KX4 que los intentos de los CDC por inflar las cifras de muertos por coronavirus son “ridículos”. Los poderes públicos pretenden controlar a las personas mediante el miedo: “El miedo es un excelente medio de controlar a la gente y eso es lo que me inquieta. Temo que a veces no estemos interesados por el factor que […] como Usted sabe, a veces la capacidad de la gente para pensar por ellos mismos se paraliza si están suficientemente asustados”.

(1)
https://www.cdc.gov/nchs/data/nvss/coronavirus/Alert-2-New-ICD-code-introduced-for-COVID-19-deaths.pdf
(2) https://www.washingtonpost.com/health/2020/04/02/experts-trumps-advisers-doubt-white-houses-240000-coronavirus-deaths-estimate/

Más información:
– La falsificación de los certificados de defunción para inflar el alcance de la pandemia
– La salud pública como pretexto para la represión, el control y la vigilancia de masas

La lucha contra las epidemias en la URSS

Al socialismo en la URSS no solo le correspondió la tarea de dar el primer paso en la emancipación del trabajo de todas las cadenas del capital, resolviendo la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, es decir, de la explotación y opresión de la burguesía contra el proletariado mediante la instauración de un nuevo régimen social con la socialización de los medios de producción, con un Estado de dictadura proletaria, una revolución de donde se desprenden un sinfín de hazañas y proezas admirables inclusive hasta nuestros días; como eI papel de la liberación de la mujer, el desarrollo de las fuerzas productivas, la alfabetización y la lucha contra la ignorancia, el impresionante desarrollo cultural y científico, la derrota del nazi fascismo europeo y asiático, etc., sino que además tuvo el mérito de desplegar una victoriosa lucha por la salubridad pública y la erradicación de epidemias.

Tal es el ejemplo de la erradicación de la viruela, un virus que generó una mortal enfermedad que llevaba miles de años azotando a la especie humana y cobrando muchísimas vidas en cada brote, incluso en algunas momias en el antiguo Egipto hay rastros de dicha enfermedad. La viruela traída por los colonizadores europeos a América fue la principal causa de la casi total desaparición de los aborígenes en muchas partes de este continente, quienes fueron diezmados por la epidemia en el siglo XVIII después de su conquista. En el siglo XX, ese mismo virus cobró centenares de millones de vidas, que afectaba especialmente a niños con una tasa de mortalidad del 50%. Y aunque desde el siglo XIX se había descubierto una vacuna, el virus seguía generando muertes pues el capitalismo era Incapaz de destinar los recursos para difundirla ampliamente.

El creador del plan para erradicar la Viruela fue Viktor Zhdanov; viceministro de salud de la URSS, quien en 1958 presentó ante una asamblea de la OMS un detallado plan para erradicar la viruela en 5 años. Aunque ya la dirección del socialismo se había extraviado a manos de los revisionistas tras la muerte de Stalin en 1953, la URSS aún no había entrado en crisis y mantenía la inercia del potente desarrollo que venía desplegándose desde la década del 30. Fue solo gracias a esto que la URSS pudo destinar 23 millones de vacunas para iniciar la campaña que fue aprobada en la asamblea de la OMS, además puso a disposición a un millar de médicos soviéticos. En 1959 se dio inicio al plan y en 1977 se produjo el último brote del virus en Somalia. En 1980 la OMS declaró erradicada la viruela y su paso a los anales de la historia.

Otro importantísimo ejemplo de las grandiosas luchas contra las epidemias fue la librada por una comisión médica que visitó a un pequeño pueblo llamado Kjara, de un país asiático y vecino de la URSS que a inicios de la década de 1940 tuvo un mortal brote con la temible “muerte negra”, llamada así por los pobladores del lugar, pero conocida como peste negra en occidente. Los médicos soviéticos libraron allí una dura lucha, tal historia sirvió como fuente de inspiración para la novela “Esta es tu causa” de Yuri Guerman, en donde se registra cómo la peste fue propagada por la caza irresponsable y desenfrenada de las marmotas cuyas pieles se vendían en el mercado y su precio se comenzó a cotizar hasta en 6 veces su precio normal. Esta caza de marmotas incluso enfermas generó la epidemia, la cual se transmitía por la pulga que parasitaba a estos animales, que a la vez transmitía con su picadura una bacteria mortal, la forma pulmonar de la peste negra era terriblemente letal, con una tasa del 100% de mortalidad. En el país asiático sus habitantes se organizaban en aldeas, cuando la peste invadía una, se izaba una bandera negra en señal de contagio. La lucha de 105 médicos soviéticos allí no solo se libró contra la peste, sino contra el grave crimen de las fuerzas imperiales que ante la epidemia comenzaron a desarrollar cercos y masacres en las aldeas infectadas, a donde llegaban eliminando sistemáticamente a sus pobladores, sin discriminar entre sanos y enfermos.

El gran avance dado por las ciencias, sumado a la creación de universidades y la facilidad de ingreso a las mismas en la URSS y los recursos cuantiosos destinados además a la salubridad pública, ayudaron a que la población contara con un excelentísimo sistema de salud. Por ejemplo, en la década del 30 era obligatorio que cada obrero acudiera por lo menos cada 2 meses al médico, el cual le diagnosticaba una dieta adecuada según su trabajo y un deporte acorde a sus necesidades, con el fin de fomentar una medicina preventiva. La ingeniosidad y versatilidad fueron unas características fundamentales del sistema de salud soviético, que fue puesto a prueba en la segunda guerra mundial, a falta de haber descubierto los antibióticos, usaban bacteriófagos para combatir las infecciones bacterianas ocasionadas por las heridas en la guerra -los bacteriófagos son virus que afectan sólo las bacterias-, de esa forma combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

Hoy día no existe el socialismo en ningún país, aunque haya países que se autodenominen como tal, por ejemplo en China, Corea del Norte o Vietnam, que décadas atrás fueron socialistas, hoy sólo existe un capitalismo monopolista de Estado. La actual pandemia de Coronavirus (Covid-19) ha demostrado que tales países han resultado mejor librados que los países capitalistas donde el papel de Estado es menor y al servicio exclusivo de los monopolios privados, aunque si fueran realmente socialistas, hubieran derrotado la epidemia más fácilmente. Mientras que Italia, España y ahora Estados Unidos, países capitalistas donde predominan los sistemas de salud privados, están siendo devastadas por la epidemia, con poca posibilidad de maniobra y con toda la carga para los trabajadores de esos países.

Mirar el pasado y la lucha de la URSS contra las epidemias, hoy en el marco de la cuarentena del Covid-19, llama al proletariado consciente, a la intelectualidad revolucionaria y al pueblo en general a tomar las banderas de la salubridad pública como una forma de defenderse en contra del negocio de la salud y del inminente despido y posterior hambruna y hacinamiento, como una forma no solo de combatir la epidemia sino contra el negocio de la salud, una oportunidad para organizar la revolución proletaria y derrocar este caduco y podrido Estado.

http://www.revolucionobrera.com/covid19/la-urss-y-su-lucha-contra-las-epidemias/

La propaganda de Estados Unidos contra China pone a la OMS contra las cuerdas

Como ya anticipamos, Estados Unidos ha iniciado una ofensiva contra China que ahora alcanza a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que acusa de no haber suministrado información clave sobre el coronavirus en Wuhan y, por lo tanto, de haber “privilegiado la política sobre la salud pública”.

La campaña contra la OMS forma parte, pues, de la campaña contra China. Trump ha comenzado a decir que la OMS “ha fracasado” por sus posiciones “muy favorables a China” y ha amenazado con suspender su contribución económica al organismo internacional.

La Casa Blanca asegura que la falta de transparencia de China le ha hecho perder al mundo “un tiempo precioso” y que “las acciones de la OMS también han costado vidas”.

La OMS no declaró la “emergencia de salud pública de interés internacional” hasta el 30 de enero, dice el Departamento de Estado, a pesar de que había sido informada del brote en China en diciembre.

La declaración oficial se esfuerza por remarcar la vinculación entre el virus y China, donde habría tenido su origen, mientras destaca que Taiwan ya había advertido de la gravedad del brote con antelación.

“Nos preocupa profundamente que la información de Taiwan no haya sido compartida con la comunidad sanitaria mundial, como se refleja en la declaración de la OMS del 14 de enero de 2020, en la que se afirma que no hay pruebas de transmisión de persona a persona”, dice la diplomacia estadounidense.

“La OMS ha vuelto a poner la política por delante de la salud pública, como ha hecho con el estatus de observador de Taiwán en la OMS desde 2016”, añade el Departamento de Estado.

Taiwán ha quedado completamente excluido de la OMS en los últimos años por las presiones de China y ha tenido una respuesta ejemplar a la epidemia, a diferencia de China continental, afirma el portavoz.

Las instrucciones propagandísticas del imperialismo han sido asumidas por una parte de los portavoces del progrerío latinoamericano y europeo como si fueran de su propia cosecha.

Más información:
– La propaganda imperialista ya ha impartido sus consignas sobre ‘el virus de Wuhan’ a todas las cadenas del mundo

‘Ni un abuso más’, el nombre del grupo de jóvenes de Algeciras que planeaba emboscadas contra la policía

El mapa de los 14 barrios más deprimidos de CádizLa Policía Nacional ha detenido a tres jóvenes en Algeciras (Cádiz), que habían creado dicho grupo con consignas para agredir a los agentes de forma concertada tras varias denuncias de abusos policiales en los controles que los agentes tienen desplegados en la zona.
Se trata de tres jóvenes de 18, 24 y 30 años que han reaccionado así después de que varios usuarios del grupo de WhatsApp «Coronavirus Algeciras» subieran fotos de las lesiones que les habían provocado los agentes en los puestos de control del municipio.
Los detenidos crearon un grupo llamado «Ni un abuso más» en el que los jóvenes estaban organizando a varios usuarios para llevar a cabo conjuntamente emboscadas a la Policía y atentar contra ella «a modo de guerrilla«, según ha afirmado la Subdelegación del Gobierno.
El grupo, al que llegaron a sumarse más de cien usuarios, se discutían aspectos como cuál podía ser la zona más idónea de la ciudad para hacer tales emboscadas, qué material llevar, cuál podía ser el mejor momento del día o qué estrategia adoptar, como esperar una persona con pinchos para así hacer bajar del vehículo a los policías, e incluso sugiriéndose la posibilidad de contar con armas de fuego
«Aquí no vamos a robar más, a eso no nos vamos a
dedicar ahora. Aquí lo que vamos a hacer es dar palos a la policía
¿vale? Ya después buscaremos el pan para comer de lo que nos haga falta.
«

‘Nunca más deberíamos volver a estrechar la mano de nadie, incluso cuando esta pandemia haya terminado’

Estamos en manos de degenerados que, como Anthony Fauci, al que ya hemos mencionado en otras entradas, se han apoderado de la ciencia y hablan en su nombre para decir toda clase de estupideces.

Luego van los que siguen sus homilías porque creen que lo de Fauci es “ciencia pura”, por más absurdas que sean.

Durante una entrevista en la televisión Fauci ha recomendado que evitemos volver a estrecharnos la mano, incluso después de que acabe esta pesadilla.

No cabe ninguna duda que es este tipo de estupideces, no sus conocimientos, el que hace trepar a ciertos “expertos”, les permite abandonar el laboratorio y acolcharse en un cargo de asesor “científico” en la Casa Blanca, tanto con los demócratas como con los republicanos o con quien sea.

“No necesitamos darnos la mano”, dijo Fauci ante las cámaras. “Tenemos que romper esa costumbre. Porque, de hecho, esa es una de las principales formas en que puede transmitir una enfermedad transmitida por las vías respiratorias”.

Es pura ingeniería social para tarados. Quieren acabar hasta las más arraigadas e inocuas costumbres sociales. Quieren acabar con el hombre como ser social. Nos han confinado por la cara y no nos van a dejar salir de este agujero tan fácilmente.

Como en Valladolid, quieren que aplaudamos a los policías municipales que sacaron de su casa a la fuerza a una persona, la ataron a una camilla y la trasladaron al Clínico para que le practicaran un test de coronavirus (*).

No queremos ni imaginar la actitud de adoptaron los médicos del Clínico ante dicha situación, es decir, si se transformaron en apéndices de la policía o se comportaron como lo que se espera de ellos: como médicos.

Fauci forma parte de esa entelequia que algunos llaman “comunidad científica” y que, en efecto, no representa a los científicos, y lo que es más importante aún, tampoco representa a la ciencia. Es su peor enemigo.

Pero como hay algunos que no tienen claro nada de eso, nos veremos obligados a dar nuestra opinión al respecto porque nadie debería admitir que se confunda a un médico con un policía municipal.

(*) https://www.tribunavalladolid.com/noticias/la-policia-municipal-se-lleva-atado-a-la-camilla-al-clinico-a-un-hombre-que-no-queria-hacerse-el-test-del-coronavirus/158627

Más información:

— El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

La salud pública como pretexto para la represión, el control y la vigilancia de masas

Lo mismo que la educación es un vínculo directo entre un profesor y su alumno, la sanidad es otra igual entre un médico y su enfermo. El profesor se debe a su alumno y el médico a su paciente.

Los desastres contemporáneos de la sanidad han consistido en la creación de una burocracia sanitaria en la que el médico es un funcionario que se debe a su Estado, no a su enfermo. Como cualquier otro funcionario, el médico cumple unas rutinas de trabajo, ejecuta unos protocolos y se debe a quien le paga: el Estado.

El médico es un burócrata y el enfermo un robot varado en el taller mecánico. La punta de lanza que está destruyendo la sanidad son las enfermedades llamadas contagiosas, siempre con el mismo pretexto que, por lo demás, es paradógico: el médico ya no debe atender a un enfermo sino a todos los demás, a los que se pueden contagiar, que están por encima del anterior.

Además, de una práctica profesional, la sanidad se ha convertido en una compleja disciplina jurídica. Por encima de la salud hay que cumplir los decretos que la regulan que, en el caso de las epidemias, ponen en marcha una red de instituciones de control y vigilancia que funcionan como las demás que tiene el Estado: de la forma disciplinaria y represiva de la que somos víctimas ahora mismo.

Por ejemplo, un principio fundamental de la medicina ha sido siempre el secreto profesional, que está admitido en la Constitución española, por encima del cual han impuesto la obligación de “notificar” una enfermedad contagiosa.

Las enfermedades son siempre las mismas pero cada Estado no reacciona de la misma manera porque la medicina se rige por normas políticas, no sanitarias. Por eso hay diferentes catálogos de enfermedades contagiosas. Lo que para un Estado es contagioso para otro no lo es. Es fácil deducir que el pretexto de la infección es falso y que las enfermedades no contagiosas que se incluyen en los catálogos como si lo fueran no están ahí por razones de salud sino políticas, es decir, de vigilancia y control.

A medida que el Estado monopolista es más frágil, necesita un mayor control y el listado de enfermedades contagiosas aumenta. En 1995 había en España 35 y ahora hay 60, casi el doble. Ahora a los listados de la OMS, la Unión Europea, y el Estado central se suman las autonomías que han convertido a los contagios en un laberinto, como se ha puesto de manifiesto con el coronavirus.

Con el pretexto del contagio, el Estado ha puesto en marcha una burocracia paralela, la Red de Vigilancia Epidemiológica, que no trabaja con enfermos sino con números (la estúpida “curva”) y en la que no sólo participan médicos sino también los “cazadores de microbios”, los biólogos. El enfermo queda cada vez más lejos y las enfermedades también. Lo que interesa es la bacteria o el virus, por lo que el peso se traslada de los médicos a los biólogos.

Este tipo de enfermedades se llaman hoy de “declaración obligatoria” y su listado parece sacado de la serie de televisión “House”. Muchas de ellas no existen, es decir, el número de casos es cero (1), pero basta que existiera una para atraer un interés que no tienen otras enfermedades mucho más comunes.

Otras no son contagiosas pero el dispositivo se pone en funcionamiento de la misma manera, como si lo fueran, porque el contagio es el pretexto. De ahí que el Estado central adopte la típica terminología burocrática y aséptica (hipócrita) de llamarlas “enfermedades de declaración obligatoria”, mientras que algunas autonomías y países siguen con la vieja terminología de “transmisibles” (2).

La biología se ha acabado enfrentando a la medicina. La sanidad moderna comienza con el error fatal de asociar los microbios a las enfermedades y después sigue con un segundo error, que es su consecuencia: no hacer autopsias. Lo único que interesa hoy es la “carga viral” y las muertes se imputan siempre al microrganismo, lo cual es anticientífico, como bien saben los patólogos:

“La investigación basada en autopsias ofrece información útil y fiable en estudios sobre prevención y epidemiología en diversas áreas de la medicina. Esta información sobre las causas de la muerte es esencial en el desarrollo de políticas de salud nacional e internacional para la prevención y control de las enfermedades” (3).

Sin embargo, la burocracia impone lo contrario: “Si se sospecha una FHV [Fiebres Hemorrágicas Virales] en un fallecido, no se debe realizar autopsia, dada la elevada carga viral de los fluidos corporales” y el cadáver se debe incinerar (4).

Por lo tanto, la causa de la muerte se ignora y lo que es peor: nunca se podrá saber porque el cadáver se ha incinerado. Es lo que acaba de decir el ministro de Sanidad, Salvador Illa en una rueda de prensa: “Toda persona que da un diagnostico positivo y fallece es considerada un fallecido por coronavirus” (5). La sanidad y las políticas que de ella se derivan, funcionan en base a suposiciones, no a hechos comprobados.

Hubo un tiempo en que las cosas se hacían de manera científica. Por ejemplo, en 2010 en Aragón se notificaron 4 fallecidos por encefalopía espongiforme, una enfermedad que está dentro del listado maldito. Afortunadamente se les practicó la autopsia y sólo una de ellas se confirmó como causa de la muerte. Por lo tanto, el hecho de que se registre una “enfermedad de declaración obligatoria” y el paciente muera no significa, en absoluto, que la misma sea la causa de la muerte.

La campaña que ha iniciado la prensa española para deslizar que el número de fallecidos por coronavirus es mucho mayor de lo que establecen las cifras oficiales es, por lo tanto, una aberración. Dentro de un tiempo, cuando ya nadie se acuerde, las tasas de mortalidad pondrán a cada uno en su sitio.

(1) Para el caso de Murcia: http://econet.carm.es/inicio/-/crem/sicrem/PU_datosBasicos/sec112.html
(2) Es el caso de Extremadura: https://saludextremadura.ses.es/web/enfermedades-transmisibles
(3) Protocolo de actuación forense ante la sospecha de meningitis bacteriana y shock séptico fulminante, Cuadernos de Medicina Forense, núm. 37, julio de 2004, pg.8
(4) Protocolo EDO, pg. 217, https://sanidad.castillalamancha.es/sites/sescam.castillalamancha.es/files/documentos/pdf/20140813/protocolos_enferm_declaracion_oblig.pdf
(5) https://www.elindependiente.com/politica/2020/04/08/el-recuento-de-fallecidos-por-coronavirus-en-espana-genera-muchas-dudas/

De la derogación de la ley mordaza a su imposición a toda la población

Quién iba a decirnos que los mayores defensores de la derogación de la Ley Mordaza iban a extenderla a toda la población, a imponer el toque de queda en todo el Estado y a sacar al ejército a patrullar las calles con armamento de guerra incluido. Si tenemos que sacar una lección de estas últimas semanas es que lo que no consigue la crisis económica lo consigue una crisis sanitaria, la aceptación de que existe una represión “por nuestro bien”, por nuestra seguridad. Una represión brutal que hace tan solo unas semanas estábamos denunciando.

El balance es el siguiente. A día de hoy se han puesto 330.000 sanciones, que van desde los 600€ para las leves hasta 30.000€ para las más graves, es decir, 1 multa cada 6 segundos. Se han producido 2.850 detenciones, algunas de ellas acompañadas de actitudes intimidatorias y agresiones. Entre estas se han decretado varios ingresos en prisión acusados de desobediencia grave y atentado contra la autoridad. En total se han practicado más de 3 millones de identificaciones en controles a pie de calle, en controles de tráfico, en autobuses, Metro y Cercanías. Solo en Madrid se han puesto más de 37.500 multas, cerca de 2.400 al día, siendo el distrito de Puente de Vallecas donde más sanciones se han registrado. Y es que el confinamiento no se lleva de la misma forma en casas amplias con jardín que en pisos patera o con familias numerosas. De entre todos los identificados, sancionados y detenidos ¿Cuántos lo han sido por no tener más remedio que ir a trabajar y no poder justificarlo o por tener que ir a cuidar a algún familiar? En cuanto al trabajo, España es tradicionalmente uno de los países con las cifras de economía sumergida más altas de la UE.

Se calcula que 2 millones de trabajadores realizan trabajos en negro, es decir, sin contrato y por tanto sin poder ser justificados. ¿Qué ha sido de todos estos trabajadores que ya no figuran en las listas del paro ni reciben ninguna prestación? ¿En qué situación han quedado? ¿Cuántos de ellos se habrán saltado el confinamiento para tratar de llevar algún ingreso a casa?

Lo más preocupante de todo esto ha sido ver como muchas de esas actuaciones policiales han sido jaleadas desde algunos balcones, cuestión sobre la que hay que manifestarse radicalmente en contra. Es más, es nuestra obligación denunciar que no se puede decretar el confinamiento masivo de millones de personas de la noche a la mañana sin haber asegurado antes su sustento. Esto es igual de irresponsable y de criminal que enviar a miles de trabajadores sanitarios a hacer frente a esta crisis sanitaria sin medios de protección, sin personal suficiente y bajo unas condiciones de sobreexplotación insólitas.

Durante el Estado de Alarma seguimos exigiendo la derogación de todas las leyes represivas, el sobreseimiento de todas las causas abiertas por motivos políticos y sociales, la devolución de las multas y el fin del maltrato policial a los detenidos. Y por supuesto, llamaremos a la lucha si se vulneran aún más los derechos y libertades de las clases populares pasada la crisis sanitaria.

Ayer fueron los luchadores, los comunistas, los anarquistas, los independentistas, los medios de comunicación independientes, los activistas antidesahucios, los twitteros, los raperos…hoy son quienes se saltan por extrema necesidad el confinamiento.

Mañana puedes ser tú
No normalices la represión

Movimiento Antirrepresivo de Madrid

La tormenta perfecta: el comercio internacional se reducirá un tercio como consecuencia de la crisis

El comercio mundial se reducirá entre un 13 y un 32 por ciento este mismo año, muy por encima de la crisis financiera de 2008, reconoció ayer la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La crisis comercial, que se inició el año pasado, no sólo se inició por una caída de la demanda, sino también por el cierre de fronteras, los bloqueos económicos y las guerras comerciales emprendidas por los imperialistas, especialmente contra China.

La reducción va a ser particularmente severa para Estados Unidos y los países asiáticos, cuyas exportaciones podrían colapsar en más del 40 y el 36 por ciento respectivamente, según la hipótesis más pesimista. Europa y el Cono Sur también verían disminuciones de más del 30 por ciento.

La reducción “probablemente será mayor que la contracción del comercio provocada por la crisis financiera mundial de 2008-2009”, advierte la OMC. Si bien los dos episodios son “similares en algunos aspectos”, sobre todo en cuanto a que los gobiernos están interviniendo masivamente para apoyar a los bancos y las empresas.

Como resultado del cierre de las fronteras, el turismo se desploma, las aerolíneas también, así como la hostelería y las empresas de servicios ligados al transporte. Pero también afectará a la oferta de mano de obra.

Es la tormenta perfecta porque desde los años noventa del pasado siglo hasta 2008, el comercio internacional había ido creciendo más que la producción mundial, lo que disimuló el verdadero alcance de la crisis del capitalismo.

Ahora ya ni siquiera las exportaciones podrán frenar el desplome. De ahí que los economistas empiecen a mirarse en su propio ombligo, en su propio mercado interno, a la hora de buscar algún paño caliente.

La ley marcial aprobada en Gran Bretaña amenaza con la posibilidad de un Golpe de Estado en cualquier momento

La ley marcial, los estados de emergencia y demás formas de terrorismo de Estado no se acaban nunca por dos motivos: facilitan la dominación de clase y, además, la justifican. Cabe añadir que las normas que se imponen no expiran nunca, así como tampoco las instituciones que se crean por motivos extraordinarios.

Las formas de dominación se favorecen de tal manera que la burguesía suspira porque surjan dramas, como la voladura de las Torres Gemelas, o virus asesinos, hasta el punto de que si no aparecen conviene iniciarlos, magnificarlos e incluso inventarlos.

En Gran Bretaña la Ley sobre el Coronavirus recién aprobada (*) ha desatado, como es habitual, una campaña de prensa para dejar claro a los más temerosos que “no crea un estado policial” y que las facultades extraordinarias otorgadas a la policía y los militares “sólo” van a durar dos años.

Como todo lo que concierne a esta pandemia, también esa campaña de prensa es falsa, para lo cual no hace falta más que leer el artículo 89, que aclara las partes que son temporales, las que no lo son y las que pueden ser prorrogadas con diferentes pretextos y argucias del Primer Ministro o de cualquier otro miembro del gobierno que lo estime necesario.

Como consecuencia de ello, una cuarta parte (y quizás más) de toda la Ley nunca expirará, por más que la pandemia remita, deje de haber muertos, vacunen a toda la población en masa y los hospitales se vacíen.

Las leyes de emergencia se aprueban para formar parte del elenco represivo de forma permanente. “Per omnia saecula seculorum”, decían los jurisconsultos romanos.

Desde hace siglos un capítulo fundamental de toda ley marcial, pero especialmente en Gran Bretaña, es siempre la impunidad: lo que hagan o dejen de hacer quienes toman las decisiones y las ejecutan no son cuestiones sometidas a responsabilidad. El gobierno y sus funcionarios no rinden cuentas, tienen carta blanca para hacer cualquier cosa, algo que se puede denominar de muchas otras maneras, como “patente de corso” o impunidad.

Pues bien, varias secciones de la Ley británica aclaran que la carta blanca es permanente: los funcionarios públicos están eximidos de responder por cualquier daño que causen a un paciente que esté siendo tratado por el coronavirus e incluso de cualquier otra enfermedad de la que se “sospeche” que pueda estar relacionada con el coronavirus.

En otras palabras, la responsabilidad médica ha desaparecido, tanto para los médicos como para los hospitales. Si matas a un enfermo ya no hay consecuencias, lo puedes seguir matando tranquilamente tal y como ordenan los protocolos sanitarios que el propio gobierno ha aprobado.

Por ejemplo, si alguna multinacional inventa una vacuna, el gobierno puede acelerar su aplicación a los enfermos (y a los sospechosos) sin necesidad de seguir los protocolos habituales de seguridad. Por decirlo en román paladino: podemos utilizar a los enfermos y sospechosos de contagio como ratones de laboratorio.

¿Necesitan Ustedes más ejemplos? Vean: los artículos 59 a 70 permiten dar un golpe de Estado ya que el gobierno puede aplazar las elecciones y esa facultad no tiene un plazo de caducidad. El golpe de Estado es una amenaza que se quedará para siempre. “Per saecula seculorum”.

(*) http://www.legislation.gov.uk/ukpga/2020/7/section/89/enacted

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