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Día: 25 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

Estados Unidos realizó más de 239 pruebas con armas biológicas en ciudades densamente pobladas entre 1949 y 1969

Arthur González

Para quienes se declaren incrédulos ante las evidencias de que Estados Unidos puede ser responsable de la epidemia de la Neumonía de Wuhan o Coronavirus, con la malsana intensión de afectar la economía e imagen de China, es necesario exponerles algunos antecedentes sobre ese tema.

Según lo publicado por la revista estadounidense Whiteout Press y otras, en 1931 el Rockefeller Institute for Medical Investigations, usó como “conejillos de laboratorio” a ciudadanos norteamericanos, al ser infectados con células cancerosas, sin ellos saberlo.

En la misma fecha, el Pentágono abrió un Centro de Guerra Biológica en Panamá para realizar trabajos de laboratorio con gérmenes patógenos.

La doble moral de los yanquis es tal que después de la Segunda Guerra Mundial, otorgaron total inmunidad a alemanes y japoneses especialistas en guerra biológica, incorporándolos en el centro ubicado en Fort Detrick, para estudiar y desarrollar armas biológicas.

A inicios de los años 50 del siglo XX, el Departamento de Defensa realizó pruebas al aire libre, utilizando bacterias y virus generadores de enfermedades.

En esa fecha un buque de guerra yanqui empleó una enorme manguera, para rociar el aire con la bacteria Serratia Marcescens, causante de Neumonía entre los habitantes de la zona costera de San Francisco, California, según alegó el estudioso Leonard Cole, en su libro “Clouds of Secrecy: The Army’s Germ Warfare Tests Over Population Areas”.

En dicho material se describe que entre 1949 y 1969, se ejecutaron más de 239 pruebas de armas biológicas al aire libre en Washington, Nueva York, Key West y otras ciudades densamente pobladas.

No fue hasta 1970, que los ciudadanos se enteraron que fueron utilizados como animales de laboratorio, en los experimentos realizados por varias agencias y departamentos gubernamentales, principalmente el Pentágono.

Al divulgarse la “Operation Whitecoat”, ejecutada entre 1954 y 1973, la población conoció los detalles de aquel estudio del Departamento de Defensa, donde utilizaron creyentes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y a más de 2 mil 300 soldados, quienes ignoraban que fueron infestados con la fiebre Q, la fiebre amarilla, peste bubónica, tularemia y encefalitis equina venezolana, todo documentado en el libro “Anthrax: The Investigation of a Deadly Outbreak”,(1999), del escritor Jeanne Guillemin.

En los años 90 se probaron nuevos virus biológicos con prisioneros del Departamento Correccional de Texas, que posteriormente se usaron durante la invasión a Irak, acción relatada por el bioquímico estadounidense Garth L. Nicolson, en testimonio por escrito para el Congreso, donde afirmó: “Miles de veteranos norteamericanos de la Guerra del Golfo sufren de las consecuencias de haber estado expuestos a las armas radiológicas, químicas y biológicas”, (Written Testimony of Dr. Garth L. Nicolson, Committee on Veterans Affairs, United States House of Representatives, enero 2002).

Francis Boyle, profesor de derecho internacional de la Universidad de Illinois, afirma que el actual virus Zika, es un arma biológica patentada en 1947 por la Fundación Rockefeller.

Terroristas cubanos fueron entrenados por la CIA y el Pentágono en la base militar de Fort Gulick, en Panamá, para introducir en Cuba, en 1971, el virus de la Fiebre Porcina Africana.

El investigador William H. Schaap, asegura que el Dengue y otros arbovirus, son armas biológicas ideales.  El Dengue Hemorrágico es altamente incapacitante y lo trasmite el mosquito Aedes Aegyiptis, virus introducido en Cuba en 1981, publicado en “The 1981 Cuba Dengue Epidemic, Covert Action, Summer 1982”.

Se sabe que en 1981 biólogos militares norteamericanos realizaron pruebas con el Aedes Aegyiptis, en el laboratorio de Fort Detrick, Maryland, para introducir el Dengue Hemorrágico.

Ese laboratorio, denominado oficialmente “Instituto de Investigaciones Médicas en enfermedades infecciosas del Ejército de los Estados Unidos”, produce agentes biológicos como parte de las investigaciones de “armas de defensa”.

Estados Unidos tiene un programa ofensivo de armas biológicas, aprobado en octubre de 1941 por el presidente Franklin Roosevelt y el Secretario de Guerra.

Para eso construyeron inicialmente una planta de producción en Terre Haute, Indiana, pero al no tener las condiciones de seguridad, fue trasladada en 1954 a Pine Bluff, Arkansas, que comenzó a producir agentes biológicos.

Hoy Fort Detrick es el centro de investigación y producción de armas biológicas antipersonales y contra los cultivos, para infestar objetivos seleccionados, mediante tanques de aspersión aérea, latas de aerosol, granadas, cohetes y bombas de racimo.

Posterior a la construcción de cuatro laboratorios biológicos del Pentágono en Georgia, ex república de la URRS, se detectó un brote de neumonía atípica en el país.

A respecto, la revista estadounidense Veterans Today (06-10-2013), publicó que el Pentágono invirtió 300 millones de dólares en un programa secreto de guerra biológica, en el Central Reference Laboratory, de Tiflis, Georgia, donde los militares yanquis controlan las vacunas para animales, reemplazando a los veterinarios.

En Georgia también opera el “Walter Reed US Army Medical Research Institute”, y en Kazajstán, otra ex república soviética, funcionan dos laboratorios biológicos del Pentágono.

Gerald Colby y Charlotte Dennet, describieron en su libro, “They Will Be Done. The Conquest of the Amazon: Nelson Rockefeller and Evangelism in the Age of Oil” (1996), de los experimentos yanquis de armas biológicas en Latinoamérica, empleando científicos y religiosos estadounidenses al servicio de Instituto Lingüístico de Verano (ISL), creado por la Fundación Rockefeller.

En los años 1960-1970 la CIA asesinó a miembros de tribus nativas de la Amazonía, mediante la propagación de diferentes virus para apoderarse de sus tierras ricas en yacimientos de petróleo.

Las técnicas aplicadas en Brasil y Perú fue el envenenamiento del agua, la comida y regalarle a los nativos ropas, sábanas y frazadas, infectadas con el virus de la viruela.

Con ese crimen las corporaciones de Rockefeller obtuvieron el acceso al oro, petróleo, diamantes y metales raros, porque los indígenas se negaban a abandonar sus ricas tierras; el método empleado fue el “uso de la fuerza”, según escribió uno de los misioneros estadounidenses, conocido como “el padre Smith”.

Sobran elementos para señalar a los verdaderos responsables del Coronavirus y sus muertos, y como aseguró José Martí: “Callar un crimen es cometer otro”.

https://heraldocubano.wordpress.com/2020/02/06/estados-unidos-y-las-armas-biologicas/

Estado de sitio: más de 1.000 detenidos por incumplir el toque de queda

Un total de 1.057 personas han sido detenidas en toda España por incumplir el toque de queda, según los datos del Ministerio del Interior actualizados a fecha de hoy con las actuaciones de todos los cuerpos policiales, incluyendo policías autonómicas y locales.

En las últimas 24 horas en el conjunto del país se practicaron 129 detenciones y se elevaron 20.225 propuestas de sanción a través de la Ley Mordaza.

Estas propuestas suman ya 123.216 actas si se suman todos los expedientes desde que entrara en vigor el estado de alarma aprobado hace once días, tras el Consejo de Ministros del 14 de marzo.

La Policía Nacional ha detenido en total a 484 personas y propuesto 42.278 sanciones y la Guardia Civil a 151 personas y tramitado 34.332 propuestas de sanción. Las policías locales en su conjunto han realizado 245 detenciones -35 sólo en las últimas 24 horas- y tramitado 29.887 sanciones.

La Ertzaintza ha hecho lo propio con 81 personas y 2.619 propuestas de sanción, mientras que los Mossos d’Esquadra suman otras 91 detenciones y 13.576 sanciones.

La Policía Foral de Navarra ha detenido cuatro personas y propuesto 442 sanciones.

La Policía Canaria, de acuerdo a los datos de Interior, practicó este martes su primera detención hasta el 23 de marzo y lleva ya 82 propuestas de sanción, que se tramitan siguiendo las normas de la Ley Mordaza.

Los manejos previos al estallido del brote de coronavirus van saliendo a la luz

Paulatinamente, como era de esperar, los manejos previos al estallido del brote de coronavirus van saliendo a la luz y dibujan un panorama muy distinto del que pregonaron inicialmente.

Varios meses antes del inicio de la epidemia, el gobierno de Washington eliminó un cargo clave del servicio de salud pública de Estados Unidos en Pekín que tenía como objetivo ayudar a detectar brotes de enfermedades en China.

Se trata de la doctora Linda Quick, una epidemióloga estadounidense que trabajaba en los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) , quien dejó su cargo en julio.

Los primeros casos de coronavirus aparecieron en setiembre en Estados Unidos aunque, como consecuencia de la guerra económica entre ambos países, el gobierno de Trump se los imputó a China y criticó al gobierno de Pekín por “impedir el ingreso de expertos estadounidenses al país para ayudar”.

“Fue descorazonador verlo”, dijo Bao-Ping Zhu, un experto chino-estadounidense que ocupó el cargo, creado por los CDC entre 2007 y 2011. “Si alguien hubiese estado allí, las autoridades de sanidad pública y los gobiernos del mundo habrían actuado mucho más rápido”, agregó.


Quick, entrenaba a epidemiólogos chinos sobre el terreno que eran desplegados a epicentros de brotes para ayudar a rastrear, investigar y contener enfermedades.

Como empleada de los CDC, Quick era los ojos y oídos sobre el terreno de Estados Unidos y otros países para el brote del coronavirus, y podría haberlos alertado sobre la creciente amenaza semanas antes.

Ningún otro experto extranjero fue asignado para encabezar el programa después de que Quick dejara el cargo. Zhu dijo que un experto adjunto frecuentemente puede alertar de brotes antes, luego de formar una relación estrecha con sus homólogos chinos.

Quick pudo entregar información en tiempo real a Estados Unidos y a autoridades de otros países durante las primeras semanas del brote, cuando dijeron que el gobierno chino frenó la difusión de información y entregó evaluaciones erróneas.

Quick dejó el cargo en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, cuando se enteró de que su trabajo, que contaba con financiación federal, conocido oficialmente como asesor residente del Programa de Entrenamiento Epidemiológico en Terreno de Estados Unidos en China, finalizaría en septiembre.

Los CDC dijeron que se enteraron inicialmente de un “grupo de 27 casos de neumonía” de origen inexplicado en Wuhan, China, el 31 de diciembre. Es mentira porque ya había habido un brote previo en Estados Unidos, como ya expusimos en una entrada anterior.

En un comunicado, los CDC dijeron que la eliminación del cargo de asesor no entorpeció la capacidad de Washington para recibir información y “no tenía absolutamente nada que ver con que los CDC no se hayan informado antes de los casos en China”.

La institución afirma que la decisión de no tener un asesor residente “comenzó mucho antes del verano (boreal) y se debió a la excelente capacidad técnica de China y la madurez del programa”.

Los CDC dijeron que habían asignado a dos de sus empleados chinos como “mentores” para ayudar con el programa de entrenamiento.

Los CDC son una organización militar fundada en 1942. Siete años después de su surgimiento, lanzaron la alerta de un posible ataque soviético con armas biológicas. Se destinaron millones de dólares a “prevenir” una amenaza que no existía y que acabó en los bolsillos de los expertos.

https://lta.reuters.com/articulo/salud-coronavirus-china-cdc-idLTAKBN21912U-OUSLT?taid=5e77db575ef3770001783739

Yemen: la guerra y la muerte en tiempos del cólera

En medio de la histeria mundial, no podíamos dejar de hablar del cólera, otra de esas “enfermedades infecciosas” de las que hablan los libros de medicina. Pero si no podemos separar la “gripe española” de la Primera Guerra Mundial, tampoco podemos separar al cólera del colonialismo, el Tercer Mundo y la guerra imperialista.

Los expertos pueden decir lo que les de la real gana, que es lo que hacen: no hay manera de tragarse que dicha enfermedad no es consecuencia de la situación política por la que atraviesan los países que lo padecen en la actualidad, como Haití o Yemen.

Lo realmente extraño es que, empujados por las circunstancias, las grandes cadenas de prensa sólo hablen del cólera, si es que hablan, y no de que en Yemen también hay una epidemia de dengue.

Más de tres millones de yemeníes viven en campamentos abarrotados de refugiados y unos 24 millones, más de dos tercios de la población, sobreviven gracias a la caridad del mundo entero. De lo contrario, el país se habría llenado de tumbas.

Lo extraño es que la tierra aún no se haya tragado a toda una población yemení, cruelmente azotada por la hambruna que acompaña a cualquier guerra.

Si la red de atención sanitaria del país era precaria antes de la guerra, ahora las instalaciones están siendo sistemáticamente bombardeadas por los cazas saudíes. “El ya frágil sistema de salud está operando al 50 por ciento de su capacidad”, declara la delegación de la OMS en Yemen.

No hay comida, no hay agua, no hay higiene… Se dan todos los condicionantes necesarios para el exterminio inmisericorde de una población que, por lo demás, no le importa nada a nadie.

18 millones de yemeníes, incluidos 9,2 millones de niños, no tienen acceso directo al agua potable, el saneamiento y la higiene, se lamenta Bismarck Swangin, director de comunicación de UNICEF para Yemen.

Lo interesante es lo que viene después de esa lamentación: “El acceso al agua potable es esencial para prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por el agua”, añade Swangin.

Ya ven que la Unicef tampoco sigue los manuales de la medicina convencional y asegura que el origen del cólera radica en… el agua potable.

A este tipo de tinglados en cuanto les aprieta el cuello de la camisa de olvidan de lo que dice el manual. Le ocurrió lo mismo a Médicos Sin Fronteras con el cólera en Haití: se olvidaron del contagio (“contactu” en latín) de unas personas hacia otras para fijarse en que la enfermedad se “propaga” porque la guerra, la contaminación del agua y el hambre, debilitan el organismo humano en lugares de hacinamiento como los campamentos de los refugiados.

La epidemia de cólera comenzó hace tres años en Yemen y ya ha matado a 2.000 personas. Pero nadie ha lanzado las campanas al vuelo. No han cerrado las fronteras. No hay cuarentena. ¿El cólera no se propaga?, ¿tampoco es una enfermedad infecciosa?

Lo que le preocupa a la OMS no es que cólera se propague desde Yemen (o Haití) al mundo entero, sino lo contrario: que el coronavirus alcance Yemen (o Haití). No les preocupa lo que ya está pasando sino lo que puede pasar, lo que quizá ocurra. Más que curar hay que prevenir.

El colapso hospitalario no es consecuencia del coronavirus sino de los recortes y la privatización de la sanidad

El impulso que ha llevado a las personas a los hospitales en masa es el mismo que les ha llevado a ponerse una mascarilla para andar por la calle, un espectáculo que jamás habíamos visto.

Sin la campaña de histeria, la mayor parte de los que han acudido al hospital hubieran ido al centro de salud más cercano.

Toda esa estampida no es consecuencia, pues, de una infección sino de la histeria. No es consecuencia de que haya más enfermos, ni de que a todos ellos se les haya ocurrido acudir en masa, simultáneamente, a las salas de urgencia.

Los hospitales ya estaban colapsados mucho antes. Nos hemos olvidado muy pronto de las listas de espera, incluso para las intervenciones quirúrgicas más graves. “El colapso de las urgencias en Madrid es el resultado de la política del PP”, decía Acta Sanitaria el año pasado, cuando aún no se había desatado la histeria (1).

Lo que fallan no son los hospitales sino la política sanitaria (que es una parte de la política económica). No es ningún imprevisto, ni un fallo técnico, ni de ningún otro tipo, sino todo lo contrario: una decisión política deliberada de los diferentes gobiernos, tanto el central como los autonómicos.

Las cosas están tal y como siempre quisieron quienes impusieron los recortes y la privatización de la sanidad pública. “En los momentos de mayor demanda, los enfermos que deben ser ingresados permanecen retenidos en urgencias en condiciones inapropiadas”, decía el año pasado Acta Sanitaria (1).

Las repetidas protestas de las “mareas blancas” no lograron impedir el colapso de la sanidad. La mayor parte de los que ahora aplauden a los trabajadores de la sanidad, no estuvieron en dichas protestas porque creían (y siguen creyendo) que la sanidad es sólo para los médicos.

En estos años la sanidad pública no ha avanzado sino que ha retrocedido. Hay menos hospitales, hay menos camas, hay menos trabajadores, hay menos material…

En 2017 el número de camas hospitalarias se redujo hasta alcanzar el menor número de su historia, tal y como se refleja en el Catálogo Nacional de Hospitales que publica el Ministerio de Sanidad, que registra este parámetro desde hace quince años (2).

Pero eso es sólo una parte insignificante de esta historia porque las instalaciones sanitarias (hospitales, camas, infraestructuras) están infrautilizadas por falta de personal.

El colapso hospitalario no puede ser una sorpresa para nadie porque los trabajadores de la sanidad lo han denunciado miles de veces. Incluso lo gritaron por las calles. Quizá algunos no lo escucharon entonces o les conviene olvidarlo ahora.

Pero las víctimas de la histeria no están sólo entre la población, sino entre el propio personal sanitario, especialmente los médicos, que hace quince días daban el alta ante síntomas leves y ahora los mantienen hospitalizados “en observación”, tirados por los pasillos, hasta tal punto que si se habilitan campamentos, polideportivos, hoteles y cualquier tipo de recintos provisionales, los acabarán llenado todos.

Uno de los servicios que más ha padecido los recortes ha sido la atención primaria, lo que obliga a “acudir a urgencias como la única alternativa de atención sanitaria pública” (1), como llevan denunciando los trabajadores de sanidad desde hace muchos años.

Pues, bien, el sábado el gobierno autonómico de Madrid desmanteló todos los equipos de atención primaria para trasladarlos al hospital de campaña que han instalado en el IFEMA (Instituto Ferial de Madrid), lo cual acaba por redondear el infame circo que están organizando, en torno al coronavirus.

(1) https://www.actasanitaria.com/el-colapso-de-las-urgencias-en-madrid-es-el-resultado-de-la-politica-del-pp/
(2) https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/mas-hospitales-en-espana-por-primera-vez-desde-2008-pero-menos-camas-6635

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