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Día: 7 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

La masacre de Katyn: 80 años después el gobierno polaco prepara una campaña antisoviética

El mes que viene se cumplen 80 años de la matanza de Katyn y el gobierno polaco se prepara a marchas forzadas para desatar su campaña antisoviética (otra más).

Quizá para prevenirla, Vladislav Chved acaba de publicar un libro al respecto, seguido de una entrevista en la agencia rusa RIA Novosti (*).

Katyn es una localidad cercana a Smolensk, donde en 1943, en plena guerra mundial, los nazis prepararon un montaje para imputar a los soviéticos la ejecución de cientos de soldados del ejército polaco. Sería uno de tantos crímenes colectivos cometidos por Stalin, o por los bolcheviques, o por la URSS, que tanto monta.

La campaña fue preparada por el propio Hitler en persona, para lo cual se desplazó a Smolensk, donde se reunió con el coronel Hasso von Wedel, jefe del servicio de propaganda de la Wehrmacht, cuyos oficiales estaban preparando los materiales para montar el “Caso Katyn”, bajo la supervisión del ministro de Propaganda Imperial, Joseph Goebbels.

En aquel momento los nazis habían sufrido la derrota en Stalingrado y se habían dado cuenta de que la guerra con la URSS sería más larga de lo previsto. Su esperanza era dividir a los aliados, es decir, que Estados Unidos y Reino Unido participaran en la mascarada nazi.

El descubrimiento de 12.000 cadáveres fue anunciado por Radio Berĺín el 13 de abril de 1943 como algo “casual”, seguido por el periódico nazi Volkische Beobachter.

Después llegó el espectáculo de propaganda de la exhumación de los restos. Los nazis invitaron a numerosas delegaciones de varios países europeos para que vieran con sus propio ojos la barbarie bolchevique.

Los nazis estaban en contacto con el gobierno polaco en el exilio de Londres, según demuestran los informes de Rado Sandor, miembro del espionaje militar soviético. En consecuencia, los polacos jugaban a dos barajas.

A petición de los nazis, la embajada polaca en Berna redactó una solicitud sobre la masacre dirigida a la Media Luna Roja Internacional al mismo tiempo que a la embajada alemana.

La exhumación se llevó a cabo del 29 de marzo al 7 de junio. No obstante, como afirman los testigos, los nazis estuvieron en las fosas de Katyn desde febrero hasta agosto y contaron con la activa asistencia de especialistas de la Comisión Técnica de la Media Luna Roja polaca.

Los resultados de la exhumación e identificación de los cadáveres se consignan en el ”Documento Oficial sobre el Asesinato Masivo de Katyn” (Amtliches Material zum Massenmord von Katyn) publicado en 1943 en Berlín y conocido por el nombre de su autor Gerhard Buhtz.

El documento afirma que en marzo-junio de 1943 se exhumaron 4.143 cuerpos de la tumba de Katyn, de los cuales se identificaron 2.815, el 67,9 por ciento. Según la lista oficial de víctimas identificadas de Katyn publicada por los polacos en 1944 en Ginebra, de los 4.243 cadáveres exhumados se identificaron 2.636, es decir, el 62,1 por ciento.

Los polacos se vieron obligados a eliminar de sus listas los nombres de 179 oficiales polacos exhumados e identificados en el lugar porque estaban vivos. Eso confirma la falsificación por parte de los nazis de la identificación de los restos de las víctimas de Katyn.

En 1945, por orden de Berlín, los nazis quemaron los documentos que formaban parte del informe de Buhtz que confirmaban la responsabilidad soviética en el fusilamiento de Katyn. Según Josef Mackiewicz, un periodista polaco que fue uno de los primeros en investigar el crimen, la destrucción confirma que los documentos fueron falsificados y que la policía soviética no estaba de ninguna manera involucrada en la matanza.

En 1945, al acabar la guerra, el Fiscal de Cracovia, Roman Martini, inició una causa penal para esclarecer la muerte de los oficiales polacos, en la participaron los forenses más acreditados.

El informe se debía presentar al Tribunal de Nuremberg. “Se han demostrado suficientes defectos, errores e inexactitudes como para reconocer que las afirmaciones hechas por los alemanes en la publicación ‘Amtliches Material zum Massemmord von Katyn’ no superan la crítica científica y, por lo tanto, llamamos a este documento una pieza de propaganda”, concluían los forenses polacos.

Pero sucedió algo imprevisto. El 30 de marzo de 1946 el fiscal Martini fue asesinado y el informe de los profesores polacos no se presentó en Nuremberg. A pesar de ello, el Tribunal de Nuremberg acusó a Hermann Göring y a Alfred Jodl, comandante en Jefe de la Wehrmacht, por el crimen de Katyn.

Según Chved hay suficientes pistas para sostener la responsabilidad de los nazis en el fusilamiento de los oficiales polacos en Katyn.

En su informe, Buhtz afirma que la mayoría de los cadáveres exhumados iban vestidos con uniformes polacos. “Además de las condecoraciones y otros premios, objetos personales, documentos de identidad, recuerdos, cartas, cuadernos, había mucho equipo militar en los cuerpos”.

Es la mejor prueba de que fueron precisamente los nazis los que dispararon a los polacos, dice Chved, porque en la URSS se permitía llevar uniforme pero sin ningún signo distintivo que denotase el rango o la función militar.

En su informe Buhtz recuerda las numerosas municiones y cartuchos encontrados en la zanja. En los años 1994-1995 los expertos polacos encontraron 241 casquillos durante las excavaciones en Katyn, 79 de los cuales presentaban rastros de corrosión hasta el punto de que sus marcas no podían ser discernidas. Este es un rastro común dejado por los nazis.

Los cartuchos de las pistolas Geco 7.65 D (Gustav Genschow & Co) con casquillos de latón no oxidantes sólo se produjeron en Alemania hasta finales de 1940. En 1941, debido a la escasez de metales no ferrosos, los alemanes cambiaron a cartuchos de acero revestidos de cobre y luego a cartuchos de acero puro con pintura lacada gris-verde. En el suelo, las carcasas de cobre cubiertas de laca se oxidan rápidamente.

Además, se encontraron dos recortes de billetes polacos de dos zlotys impresos el 1 de marzo de 1940. Ese tipo de billetes eran anteriores a la guerra y fueron sustituidos por los de Cracovia entre el 8 y el 20 de mayo de 1940. El primer encarcelamiento de oficiales polacos en el campo de Kozelski de la policía soviética se llevó a cabo en Smolensk el 3 de abril de 1940 y el último se completó el 10 de mayo de 1940. Por lo tanto, si los prisioneros de guerra polacos fueron fusilados en abril-mayo de 1940, no podían poseer zlotys de Cracovia en los campamentos soviéticos.

Los forenses nazis tenían listas de los oficiales polacos que habían sido encarcelados por los soviéticos en Katyn. La administración del campo debía transferir los prisioneros polacos a la dirección de la policía soviética de Smolensk. Así lo comprobó el historiador Vladimir Sajarov en los archivos del Ministerio de Propaganda del III Reich.

Sajarov también descubrió otra importante falsificación: los nazis afirmaron haber encontrado 3.300 cartas y postales en los cuerpos y en las fosas, gracias a las cuales pudieron lograr una tasa tan alta de identificación de las víctimas. Analizando las direcciones a las que debían enviarse las cartas y tarjetas desde Katyn, Sajarov descubrió que la mayoría de las ciudades y calles polacas mencionadas en las direcciones ya habían sido germanizadas, a pesar de que la germanización de los territorios polacos ocupados por Alemania en septiembre de 1939 tuvo lugar en medio de grandes dificultades.

(*) https://ria.ru/20200305/1568164675.html

La crisis del capitalismo no encuentra vacuna que la remedie

Lo advertimos el miércoles en una entrada: van a decir que la crisis económica que ahora comienza está causada por el coronavirus y al día siguiente la OCDE lanzaba la cortina de humo, seguida por la prensa especializada, incluido El Boletín, con titulares insólitos como los siguientes:

“La Fed pasa al BCE la patata caliente  de la lucha contra la amenaza del coronavirus”

“Moody’s alerta de que Japón, Alemania e Italia podrían entrar en recesión por el impacto del coronavirus”

En efecto, es verdad: nos toman por idiotas; creen que los demás tienen la cabeza llena de su misma basura.

La crisis económica es tan mundial como la epidemia y las bolsas mundiales caen a causa de ella. El jueves Wall Street cayó un 3 por ciento. ¿Por qué? Por el coronavirus…

Los tipos de interés del mercado de bonos también cayeron. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años cayó a un mínimo histórico del 1,55 por ciento. ¿Por qué? Por el coronavirus, naturalmente.

Afortunadamente, el Financial Times tiene otro punto de vista y habla de una “espiral de deuda mundial”, lo cual es cierto. Pero a la espiral hay que ponerle cifras, que son espectaculares: hoy la deuda mundial asciende a 235 billones de dólares.

El Instituto de Finanzas Internacionales calcula que la relación entre la deuda mundial y el producto interno bruto mundial ha alcanzado un nivel sin precedentes de más del 332 por ciento.

La disminución de los rendimientos de los bonos del Tesoro indica que los especuladores están a la busca de un refugio que disminuya los estragos de la marejada inminente.

Desde 2008 la acumulación de deuda no se concentra en la banca sino en la industria. Pero cuando llegue la marejada, los Estados burgueses querrán rescatar a ambos (empresas y bancos) y no tendrán ninguna posibilidad de hacerlo.

Hoy la crisis es mucho más seria que hace 12 años. Entonces se originó en los mercados de la vivienda y las hipotecas y ahora se centra en los préstamos a las empresas o sea, en la industria y las finanzas simultáneamente.

Según la OCDE a finales del año pasado, los bonos de empresas no financieras alcanzaron un nivel récord de 13,5 billones de dólares, el doble que en 2008. El aumento fue más pronunciado en Estados Unidos, donde la Reserva Federal estima que la deuda de las empresas se duplicó. Pasó de 3,3 billones de dólares antes de la crisis financiera a 6,5 billones de dólares el año pasado.

La mayor parte de la deuda que han asumido las empresas no se ha utilizado para renovar el capital fijo, sino para financiar fusiones y adquisiciones, así como recompras de acciones para impulsar las cotizaciones del mercado de valores.

Los bancos no van a quedar inmunizados por el aumento de los impagos de los préstamos bancarios y una disminución del valor de las garantías en el sistema bancario.

Los especuladores van a empezar a soltar lastre, vendiendo en un mercado que está en declive.

Un resfriado, como el que causa el coronavirus, se cura muy fácilmente; la crisis del capitalismo no tiene remedio, por más que los laboratorios biomédicos se esfuercen.

Un caso típico de intoxicación mediática que pasó al olvido desde las primeras planas: los Skripal y el Novichok

Se ha cumplido el segundo aniversario de la intoxicación de los Skripal por Novichok y nos habíamos jurado a nosotros mismos que no volveríamos a hablar del asunto, porque ya nadie se acuerda de aquello.Los lavados de cerebro son así; van y vienen porque las grandes campañas de bulos hay que renovarlas periódicamente. Ahora es el momento del coronavirus y dentro de poco nadie se acordará tampoco de esta “epidemia” de imbecilidades.

Los Skripal han desaparecido, algo que si hubiera ocurrido en Rusia hubiera desatado la alarma de los plumíferos de la prensa, pero ha ocurrido en Inglaterra, cuna del Bill of Rights. El gobierno de Londres los mantiene a buen recaudo y les impide toda clase de contacto con la prensa. ¿Libertad de expresión?

El caso es que John Helmer ha escrito sobre el asunto varios libros para recordar una de las mayores fantasmadas orquestadas por el espionaje británico, naturalmente con la inestimable ayuda de sus cómplices de la BBC y otros medios. Incluso mantiene un blog sobre éste y otros casos, al que merece la pena echar un vistazo de vez en cuando.

Lo mismo cabe decir de Rob Slane y su “Blogmire” para seguir al corriente de uno de los mayores fraudes del periodismo de comienzos de este siglo XXI.

Parece ser (pero no es seguro) que Serguei Skripal fue envenenado porque trató de regresar a Rusia, pero el MI6 no le dejó por varias razones. El primero es que deja en mal lugar al lema principal de la intoxicación mediática: las URSS y Rusia son países de los que las personas huyen, no países a los que viajan.

El segundo es que antes y ahora los Skripal son una patata caliente que en cualquier momento se puede volver contra los patrocinadores de la intoxicación. Es probable que el MI6 impida su retorno a Rusia porque su caso está relacionado con el de Steel.

Como escribe Helmer, en el rocambolesco caso de un intento de envenenamiento de dos personas, lo más rocambolesco es que no hay ninguna investigación judicial abierta.

Ni siquiera hay una orden internacional de detención contra los dos rusos a los que todos los medios de comunicación del mundo acusaron de ser los autores del envenenamiento.

Recapitulando: hace dos años, el 4 de marzo de 2018, Serguei Skripal, un agente doble británico-ruso, y su hija Julia fueron envenenados en las calles de Salisbury, Inglaterra. El gobierno británico acusó a Rusia de tratar de matar a los Skripal con Novichok, una sustancia neurotóxica.

El montaje fue casi en paralelo con un incidente posterior en la cercana ciudad de Amesbury, en el que Dawn Strugess murió en contacto con una sustancia similar a la que envenenó a los Skripal, o al menos eso es lo que dijeron.

Recapitulando bis: Christopher Steele es el agente del MI6 involucrado en el caso de los vídeos sexuales grabados a Trump durante su estancia en un hotel de Moscú que sirvieron para intentar chantajearle y montar el caso del “candidato manchú”.

‘No a la agitación específicamente feminista, sí a la agitación socialista entre las mujeres’

Elena Linarez

“¡Preparémonos! ¡Calentemos nuestros músculos, pongámonos a trabajar en la lucha, para que el trabajo se convierta en espíritu y el espíritu se convierta en trabajo! ¡Espartaco, levanta tu bandera más alto! ¡Esclavos, adelante! ¡Todo por la revolución! ¡Todo por la revolución!” (Clara Zetkin)

Es un deber comunista recordar a la camarada Clara Zetkin, que nació en Alemania el 5 de julio de 1857 y murió en Arkhangelsk, cerca de Moscú, en 1933. Tenía 76 años, y su cuerpo fue enterrado con honores dentro de los muros del Kremlin. Esta gran mujer desarrolló, primero en el Partido Socialdemócrata Alemán y más tarde, como fundadora del Partido Comunista Alemán, un importante esfuerzo revolucionario con los proletarios, especialmente con las mujeres inmersas en los procesos de producción o reproducción material de la sociedad fundamentalmente europea.

En este sentido, sostuvo en su discurso político y en su práctica que “el principio rector debe ser: no una agitación específicamente feminista, sino una agitación socialista entre las mujeres”. No debemos poner en primer plano los intereses más estrechos de la mujer, nuestra tarea es la conquista de la mujer proletaria para la lucha de clases”; por lo tanto, la liberación y emancipación de la mujer está estrechamente ligada a la construcción del socialismo. En esta perspectiva, Clara Zetkin, como marxista, representaba a la trabajadora como inmersa en las relaciones sociales de la explotación capitalista, actualmente vigentes, precisando que las trabajadoras son doblemente explotadas, primero en las fábricas, al ceder su fuerza de trabajo a su patrón que la compra a cambio de un salario, para aumentar su capital con la venta de los bienes producidos por la trabajadora; y también en el hogar, donde realiza toda una serie de trabajos sin ningún tipo de remuneración económica como: limpiar la casa, planchar, lavar la ropa, cocinar, entre otros.

Clara Zetkin fue también organizadora del movimiento socialista feminista alemán e internacional, dirigió la lucha antirreformista e internacionalista durante la Primera Guerra Mundial, cofundadora y dirigente del Partido Comunista Alemán, figura destacada de la Internacional Comunista y amiga de Lenin (su famoso “Mis recuerdos con Lenin”), miembro del parlamento y propagandista. A pesar de su extraordinaria contribución, sus esfuerzos en la historia de la lucha por el socialismo son minimizados u olvidados. Para ella, el socialismo no era sólo una meta histórica, sino sobre todo una demanda inmediata. Sus actividades políticas militantes se extendieron desde los comienzos de la socialdemocracia alemana hasta 1932, un año antes de su muerte.

En opinión de Clara Zetkin, durante este período: “El desarrollo del imperialismo y la transición del capitalismo predominantemente competitivo al capitalismo monopolista, con la creación de monopolios nacionales y la agudización de las contradicciones imperialistas [que] causaron tan violentas tensiones en las relaciones entre el proletariado y la burguesía y en el seno del proletariado y sus organizaciones tradicionales -creación de la Segunda Internacional (1889), el surgimiento del revisionismo y la fundación de la Tercera Internacional (1919), la revolución en Rusia y la derrota de las revoluciones en Europa occidental” que la experiencia de la dirigente alemana nos presenta como extremadamente compleja y fragmentaria, difícil de sintetizar en un solo análisis.

En noviembre de 1882, Clara Zetkin fue perseguida por la policía y huyó como resultado, estableciéndose en París donde se casó con Ossip y permaneció allí durante ocho años sin dejar de cooperar con su partido. Durante este tiempo, Clara conoció y se hizo amiga de algunas de las figuras más notables del socialismo: Eugène Pottier, autor de las letras de la Internacional; Louise Michel, las hijas de Marx, Jenny y Laura; los líderes marxistas franceses Paul Lafargue y Jules Guesde, etc. A finales de la década, fue nombrada delegada de las Mujeres Socialistas de Berlín y participó en los preparativos del Congreso Constituyente de la Segunda Internacional en oposición a la Internacional Posibilista que también quería ser creada en París.

Al año siguiente, en 1890, tras la derogación de las “leyes antisocialistas”, volvió a Alemania para convertirse en uno de los cuadros más importantes del socialismo alemán, que hasta 1914 sería el espejo al que se dirigirían todos los ojos del socialismo internacional. En 1891, fundó y dirigió “Die Gleichheit” (La Igualdad), un organismo para mujeres socialdemócratas, que se convertiría quizás en el periódico feminista de mayor circulación y más influyente de todos los tiempos. Sus puntos de vista teóricos sobre los temas de la mujer se basan en dos obras clásicas del socialismo: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (Friedrich Engels), y La mujer y el socialismo (August Bebel).

En 1893 participó en el tercer congreso del Partido Socialdemócrata en Zurich, donde entabló amistad con Engels, quien murió dos años después. A partir de este Congreso, la presencia de Clara será inseparable de todos los Congresos Nacionales e Internacionales del Socialismo, lo mismo para todas las conferencias de los movimientos femeninos. En 1896, en el Congreso del SPD celebrado en Gotha, Clara presentó el primer informe importante del partido sobre la cuestión de la mujer y las tareas de la socialdemocracia, en el que se planteaba la exigencia del sufragio femenino, cuestión sobre la que muchos partidos socialistas no llegaron tan lejos. En 1899 enviudó y se casó por segunda vez, esta vez con el pintor George Friedrich Zundel, del que se separó poco después; unos años más tarde, se ocupó de los dos hijos que había tenido con Ossip a solas. Durante muchos años, su poderosa voz fue la de la izquierda revolucionaria y fue el martillo en los debates contra los oportunistas del partido y de la Internacional.

Durante el famoso Congreso de Stuttgart de 1907, en el que el trío Lenin-Rosa-Luxemburgo-Martov libró una dura batalla sobre la cuestión de la guerra, Clara Zetkin, por su parte, haría una violenta acusación en la Conferencia por el derecho al voto de las mujeres contra los austromarxistas, a los que acusó de haber abandonado la propaganda a favor de este derecho. En el Congreso de Copenhague (1910), propuso el establecimiento de un “Día de Mayo de la Mujer”. En los años anteriores al estallido de la Gran Guerra, Clara dedicó la mayor parte de sus esfuerzos a la lucha antimilitarista, por lo que en el Congreso de Basilea (1912) presentó un amplio y apasionado informe sobre la amenaza de la guerra y la necesidad de que la Internacional respondiera a ella con una huelga general y, si era posible, con la revolución.

Aunque no escribió ningún estudio específico sobre el tema, Clara demostró con el ejemplo indiscutible de la práctica que era posible organizar a miles de trabajadoras que engrosarían las filas del proletariado, dándoles una magnitud extraordinaria. La organización femenina de los socialistas alemanes sirvió de ejemplo para el movimiento socialista internacional. Extendió su horizonte al mundo colonial. Su conclusión práctica fue que no debería haber una organización autónoma de mujeres porque:

a) Sólo hay un movimiento, una organización de mujeres comunistas -antes socialistas- dentro del Partido Comunista junto a los hombres comunistas. Los fines de los hombres comunistas son nuestros fines, nuestras tareas, y esto se extiende a los otros niveles de organización tradicionales.

b) Tampoco hay exigencias específicas sobre cuestiones como la sexualidad y el matrimonio, y aunque no dejó de preguntarse a su manera, dijo con Lenin: “La preocupación de las mujeres comunistas, de las mujeres trabajadoras, debe centrarse en la revolución proletaria, que sentará las bases, entre otras cosas, para la modificación de las relaciones materiales y sexuales”.

c) No hay posibilidad de atraer a las mujeres de las clases explotadoras a las filas socialistas, ya que para ellas se trata de “el desarrollo moral y espiritual […] de su personalidad”, mientras que para la mujer trabajadora es algo más fundamental, derivado de “la necesidad de explotación del capital”, mientras que a ella le preocupa que para “su tarea de esposa, de madre […] sólo recoja las migajas que la producción capitalista derrumba”.

Bajo este prisma “clásico”, el objetivo principal de Clara Zetkin era extender el movimiento obrero a su otra mitad, que es más sumisa que la mitad masculina. Exigieron demandas fundamentales para las trabajadoras que, aunque parezcan moderadas, en realidad eran extremadamente radicales incluso para los sindicalistas que temían la competencia de las trabajadoras y querían que sus esposas se quedaran en casa para arreglar los calcetines. Tampoco dudó en ondear la bandera sufragista ya que era “no sólo un derecho natural, sino también un derecho social”, y por supuesto dio un contenido social a este derecho, pero rechazó demandas específicas como la de la protección materna. Cuando, después de haber sido una de las portavoces del internacionalismo contra la guerra, Clara Zetkin se puso del lado de la opción comunista, arrastró tras de sí a un importante número de mujeres socialistas, pero en la Internacional Comunista se encontró con un ambiente tan preocupado por la revolución inmediata que rechazó la idea de reproducir allí una organización similar a la existente en la socialista.

En uno de sus discursos ante el Komintern propuso la adopción de “soluciones concretas y organismos especiales para tratar la agitación, la organización y la formación de las mujeres […] teniendo en cuenta la especificidad cultural y moral de las mujeres”, y también “la agitación planificada y constante entre las mujeres que todavía están lejos del partido, mediante asambleas públicas, debates y asambleas de fábricas, asambleas de amas de casa, conferencias de delegados no partidistas y no políticos, agitación de puerta en puerta”.

Su último gran golpe de brillantez, que será recordado como sus mejores años, tuvo lugar el 30 de agosto de 1932, cuando estaba enferma y medio ciega, el día de la inauguración del Reichstag. Como decana, presidió la sesión.

En su memoria, el Movimiento de Mujeres Clara Zetkin no sólo toma su nombre como una forma de reivindicar su lucha y su inestimable contribución, sino también para mantener en su programa de lucha la necesidad de construir relaciones sociales en las que prevalezcan la igualdad y la equidad de género, defendiendo un espacio de organización de la mujer trabajadora y del pueblo, y continuando las indispensables luchas impulsadas por el revolucionario comunista.

Elena Linárez es presidenta del movimiento comunista ‘Clara Zetkin’ en Venezuela
el texto se publicó en 2010

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