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Día: 21 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

Franquismo = represión, robo y nazismo

Skorzeny: criminal de guerra de las SS
Darío Herchhoren

El fin de la guerra civil española, significó para los españoles una de las mayores tragedias de su historia, con cientos de miles de muertos por la misma contienda,y con más de un millón de muertos luego de la «victoria». Junto a esas cifras ya de por si espeluznantes hay que agregar los cientos de miles de exiliados, y la conversión de España en la mayor cárcel del mundo, donde la represión alcanzó cotas inimaginables, y todo ello con la indispensable colaboración de la iglesia católica, que es corresponsable de las crueldades del propio franquismo.

Pero hay una faceta poco explorada del franquismo, que es la colaboración de empresas vinculadas carnalmente con el nazismo a través de empresas alemanas que sentaron sus reales en España y pervivivieron al propio Franco, y que aún perviven bajo otros nombres en la actualidad.

Hay que destacar el caso de Otto Skorzeny, famoso piloto austríaco de la Luftwafe que liberó a Mussolini de Montecasino donde estaba prisonero de los partisanos italianos, y que luego de la derrota del Tercer Reich, se refugió en España con el beneplácito del franquismo y creó en España una empresa de pavimentación, donde a costa del erario público español ganó licitaciones para el asfaltado de algunas carreteras. Está enterrado en el cementerio de la Almudena, donde un monumento lo recuerda para la eternidad.

Otro tanto ocurrión con León Degrelle, un nazi belga, fundador del partido rexista (¿?) belga, también refugiado en Málaga, donde gracias a concesiones otorgadas por el estado se dedicó a obras públicas, viviendo allí hasta su muerte.

En la conferencia de Breton Woods, del 22 de julio de 1944, los aliados recomendaron a todos los paises que habían luchado en la guerra, proceder a identificar las empresas alemanas instaladas en ellos y sus inversiones y miembros para despojarlos de todos sus bienes y liquidarlos.

El franquismo a regañadientes tuvo que aceptar esas directivas, y dando largas, consiguió que la medida no alcanzara a ciudadanos alemanes en España que eran «particulares» y no representaban al estado alemán nacionalsocialista. Es así como la empresa alemana IG Farben, una de las mayores empresas químicas del nazismo relacionadas directamente con las SS y su aparato eonómico, se travistió en España bajo el manto de la empresa española Unicolor. En sudamérica se transformó en anilinas Colibrí y en Pelikan. Si buscamos en el registro mercantil del año 1946 veremos que casi todos los miembros del consejo de administración son alemanes, y algunos son catalanes como Alfonso María Gallardo, Juan Santiagosa, José María Planella, Salvador Mayoles, Juan Pittier, Félix Kotegan, Tomás Casanovas y Juan Llorena. Todos estos asiduos del Liceo de Barcelona, y recibidos allí con gran pompa, junto al cónsul alemán, que era recibido con honores de jefe de estado.

La IG Farben logró dividirse y se utilizó para ello a la empresa Flix de Tarragona, una antigua empresa española desde 1897 que giraba en plaza con el nombre de sociedad Electroquímica de Flix que pasó a formar parte de la empresa alemana Chemiske Fabrik Elektron, que financio a la famosa División Azul fascista y mandada a la URSS. Flix era visitada por jerarcas nazis con total naturalidad, y pagó los gastos de un monumento al «alzamiento nacional». Finalmente fue una de las fábricas químicas, que colaboró en la fabricación del DDT, y del gas Zyklon B, que era utilizado en las célenbres cámaras de gas, y colaboró con el creador de los camiones Rauff, donde se transportaban prisioneros y se conectaba el tubo de escape con la caja donde viajaban esos prisioneros para que murieran.

Finalmente la IG Farben se camufló en ERT (Explosivos Rio Tinto) que se asoció con la empresa Cross, dando lugar a la empresa ERCROS en la actualidad.

La gran burguesía catalana a través de sus grandes familias como José Valls Taberner, Luis Valls Taberner, Félix Millet, y con la colaboración del General Camilo Alonso Vega, director de la Guardia Civil, formaron un muro impenetrable que logró mantenerse hasta la actualidad.

Todo esto crea una atmósfera asfixiante en torno al franquismo, que muestra de esta manera su costado quizá más oculto, y que junto al saqueo de los bienes de los perdedores con las famosas responsabilidades políticas que sirvieron para robar sus patrimonios, más las concesiones a bancos y eléctricas, hicieron que una nueva clase burguesa, se hiciera enormemente rica y pasara a formar parte principal del apoyo al franquismo.

Hay que añadir, que el propio dictador amasó una ingente fortuna gracias a generosas «donaciones» que recibió. Hay un dato que es ilustrativo: el abogado de la familia Franco Miguel Herrero y Rodriguez de Miñón, dirigente otrora del PP, cobró honorarios de quinientos millones de pesetas, por la gestión de la liquidación de los terrenos de Xanadú, junto a la carretera de Extremadura hace pocos años. Esto da una idea de la monumentalidad del robo.

Una invasión para someter a los panameños con nuevas armas sicológicas: los equipos de sonido

Hace 30 años, el presidente Bush padre se dirigió a su país diciendo: “Ciudadanos, anoche di la orden a las fuerzas militares de invadir Panamá. Muchos han sido los intentos de resolver las cosas a través de la diplomacia, pero hemos sido rechazados por el dictador Manuel Noriega, acusado además de narcotraficante”.

Además Bush dijo que quería “proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses; salvaguardar los tratados; proteger el canal; capturar y conducir a Noriega ante tribunales de Estados Unidos y restaurar la democracia”. Lo que nunca dijo fue que la violenta invasión llamada Causa Justa, comandada por el general Maxwell “Mad Max” Thurman, usando 26.000 soldados de la 82ª división aerotransportada que llegaron furiosos, también buscaba atrapar a Pablo Escobar al que creían refugiado al lado del general.

Panamá fue un centro de experimentación de armas nuevas como los bombarderos Stealth F-117, invisibles a los radares; helicópteros artillados Apache AH-64 de alta tecnología, bombarderos AC-130 Spectre; vehículos todoterreno tipo Humvee; tanques de asalto Sheridan M-551, blindados M-113, y tecnologías nuevas para combate como chalecos Kevlar y cascos de visión nocturna. En el ataque al cuartel central de la guardia panameña en Chorrillos, en escaramuzas y en los incendios de los barrios adyacentes, murieron entre 600 y 3000 personas porque no hubo cifras oficiales; (la proporción fue de 25 panameños por cada norteamericano), además 18.000 personas perdieron sus viviendas.

Después del descomunal despliegue y de mucha destrucción, al no aparecer Noriega, y menos Escobar por parte alguna, Bush, ofreció 1 millón de dólares a quien entregara al general y 150 dólares por cada fusil recuperado; en respuesta, Noriega alcanzó a transmitir consignas radiales como “vencer o morir, ni un paso atrás”. Los norteamericanos comenzaron entonces la operación complementaria Nifty Package, con 48 miembros del cuerpo élite de la marina que debían destruir el avión privado de Noriega, el mismo que fue un regalo de Escobar, parqueado en el aeropuerto de Punta Paitilla y sabotear ciertos objetivos estratégicos.

La víspera de navidad, Noriega apareció en la Nunciatura amparado por el Nuncio Juan Sebastián Laboa; los soldados gringos que rodearon la embajada acudieron a la tortura sicológica usando el ruido de helicópteros rasantes y enormes parlantes con música estridente; como era navidad comenzaron con villancicos, pero al segundo día repetían una y otra vez episodios del Howard Stern Show y canciones como Panama de Van Halen; Welcome to the Jungle, de Guns N’ Roses y I Fought the law de The Clash, para desesperarlo con el estruendo; luego agregaron Paranoid, de Black Sabbath; Run Like Hell, de Pink Floyd; We’re Not Gonna Take It, de Twisted Sister; You Shook Me All Night Long de AC/DC y Your Time is Gonna Come, de Led Zeppelin, pero todavía aguantó una semana más, aunque hasta los periodistas que vigilaban la sede suplicaban que se apagara la tortura musical.

Luego todos los involucrados opinaban; las fuerzas especiales solicitaron Strange Days, de The Doors, la división canina recomendó Flesh for Fantasy de Billy Idol y los marines repetían una y otra vez Paradise City. El 3 de enero, el nuncio Laboa y el resto del personal casi sacaron a rastras a un Noriega aturdido; fue capturado y trasladado a los Estados Unidos como el más vil de los criminales donde sería condenado luego a 40 años de prisión.

https://www.las2orillas.co/de-la-invasion-de-panama-y-la-experimentacion-de-armas-modernas-y-tortura-con-rock/

Cómo despedir a más de 44.000 trabajadores y acabar con un sindicato de un plumazo

El secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, publica un artículo (1) sobre los motivos por los que el Presidente de México entre 2006 y 2012, Felipe Calderón, acabó con el sindicato que representa, dejando en la calle a más de 44.000 trabajadores. Lo califica como un Golpe de Estado encubierto.

El Sindicato Mexicano de Electricistas era uno de los que contaba con más trabajadores afiliados de México. Su liquidación es parecida a la que llevó a cabo Thatcher en 1985 con el sindicato minero en Gran Bretaña y por motivos equivalentes: tres años antes los electricistas habían prestado su apoyo electoral a López Obrador, el actual Presidente, en contra de Calderón.

Como en el caso británico, la liquidación del Sindicato Mexicano de Electricistas era necesaria porque desde los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox se había opuesto a los intentos de privatización de la empresa pública Luz y Fuerza del Centro, que llevaba energía eléctrica a la zona central del país centroamericano.

En México la nacionalización de la industria eléctrica se llevó a cabo en 1960 y desde entonces varios gobiernos intentaron acabar con la empresa pública.

El año anterior a su liquidación, facturó más de 55.000 millones de pesos (4.000 millones de dólares) y el valor contable de sus activos era superior a los 140.000 millones de pesos.

Antes de liquidarla, Calderón envió a la Policía Federal a las instalaciones para apoderarse de ellas y luego publicó el decreto presidencial.

Hizo algo más: envió el expediente oficial sobre la privatización al archivo secreto para que nadie se entere de lo que ocurrió. Pero cuando los mexicanos se enteren, aprenderán también que Calderón presidió un gobierno de narcos o, en otras palabras, que los narcos se hicieron con el poder político en el país centroamericano. Es lo mismo que relata Anabel Hernández en su reciente libro “El traidor” (2).

“El tema no era extinguir una empresa del estado sino querer extinguir un sindicato democrático e independiente ante sus intereses privatizadores, ya que el SME ha impulsado desde siempre la nacionalización de la industria eléctrica”, señala Esparza (3), que no fue reconocido por el gobierno de Calderón como dirigente del sindicato por supuestas irregularidades en el proceso electoral interno.

(1) https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2019/12/20/la-infamia-del-narcogobierno-de-felipe-calderon-al-sme/
(2) https://youtu.be/QxMFgflUXbA
(3) https://expansion.mx/nacional/2010/10/11/luz-y-fuerza-desaparecio-por-motivos-politicos-lider-de-electricistas

Los ‘talibanes de la energía eólica’ levantan la cabeza en Alemania

Alemania es el gran campeón de las políticas verdes. En materia seudoecologista los europeos hablamos alemán y traducimos “Energiewende” por transición energética, que no es otra cosa que una reestructuración del nervio industrial a medio plazo.

Los modernos molinos de viento son un estandarte de lo que llaman “energías renovables”, “limpias” y de “emisiones cero”, pero décadas después de las primeras instalaciones, la eólica se enfrentan actualmente a una crisis muy grave en Alemania, como constata el periódico financiero Handelsblatt: “Primero fue la esperanza que despertó la ‘Energiewende’ pero ahora el mercado alemán corre el peligro de colapsarse” (1).

Es el viejo cuento de la lechera, la frustración entre lo que quieres y lo que consigues. Cuando las realidades chocan con los planes, como ocurre siempre con las tonteorías, un materialista debería tener claro lo que está ocurriendo. Sin embargo, la verborrea no descansa porque todas las declaraciones retóricas nos hablan del futuro, de ilusiones y grandes esperanzas, mientras que al echar un vistazo al pasado se descubre el vacío.

En Alemania los aerogeneradores instalados han crecido en los últimos veinte años pero desde 2016 la tendencia se ha invertido. El desarrollo de la energía eólica está en su nivel más bajo en veinte años porque el abismo entre lo que quieres y lo que consigues se ha ido abriendo progresivamente. Lo que quieres te lo marcan las subvenciones públicas; lo que tienes aparece en la contabilidad privada.

El punto de inflexión se inició cuando el gobierno reformó la Ley de Energías Renovables para cerrar el
grifo de las subvenciones porque no había más dinero y porque el sector
había llegado a una situación de madurez, según decían. Querían promover la competencia capitalista y consiguieron lo contrario: los monopolios empezaron a bajar la persiana. El maná ya no es lo que era y los seudoecologistas se echan a llorar.

La Federación Alemana de Energía Eólica anuncia la pérdida de miles de puestos de trabajo (2). El fabricante de aerogeneradores Senvion, que cotiza en bolsa y cuenta con 4.400 trabajadores, se declaró en quiebra en 2017. En agosto anunció que echaba el cierre y 4.400 trabajadores se van a la calle. “Nosotros no somos más que la punta del iceberg, los primeros en caer, pero no los últimos”, advirtió Yves Rannou, el gerente.

Otro monopolio de la construcción de aerogeneradores como Enercon, que se encuentra entre los cinco primeros fabricantes de aerogeneradores del mundo con una facturación de 5.000 millones de euros, lamenta la pérdida de miles de puestos de trabajo. Nordex busca nuevas oportunidades en otros países después de despedir a cientos de trabajadores.

La crisis del sector se ha llevado por delante 26.000 puestos de trabajo, más que el cierre de las minas de carbón. “Está en entredicho el éxito de la transición energética en Alemania”, lamentó Hermann Albers, presidente de la Federación Alemana de la Energía Eólica.

Al mismo tiempo empezaron a aparecer los problemas, en primer lugar con los vecinos de los aerogeneradores. “Alemania era el paraíso de le energía eólica hasta que los alemanes empezaron a odiar los molinos de viento” (3). Han surgido más de 600 iniciativas ciudadanas contra los parques eólicos.  Nadie quiere un aerogenerador al lado de su casa. Los llaman “Verspargelung”, que se puede traducir por “contaminación con espárragos gigantes”. Los alemanes son muy ecologistas pero no quieren tener un aerogenerador en movimiento al lado porque son ruidosos y devalúan el precio de las viviendas. Se han disparado los pleitos judiciales contra los parques eólicos y con ellos la concesión de los correspondientes permisos de instalación.

El gobierno quiere prohibir la instalación de turbinas a menos de un kilómetro de la urbanización más cercana. En Baviera la distancia entre una turbina eólica y la primera vivienda debe ser 10 veces la altura del mástil, pero la estructura demográfica del estado no permite tanto espacio: o viviendas o aerogeneradores.

La polémica ha pasado a los partidos políticos. El SPD (socialdemocracia) y la Alianza 90 / Los Verdes presionan para que la energía eólica se siga desarrollando (o sea, subvencionando). A mediados de noviembre el vicepresidente de Alianza 90 / Los Verdes en el Bundestag calificó a los críticos como los “talibanes de la energía eólica” (3). Pero como a los alemanes ya no les gustan los molinos de viento, en las elecciones regionales de setiembre en Brandenburgo los neonazis de AfD convirtieron la batalla contra la energía eólica en uno de sus principales temas de campaña.

Es el famoso “auge de la ultraderecha”. El mes pasado en Turingia los verdes se hundieron al tiempo que los neonazis levantaron la cabeza con los molinos de viento como materia estelar de la campaña electoral.

¡Menudo dilema! En Europa pretenden forzar a elegir entre los pijos (proeólica) y los marrones (antieólica), otra cortina de humo para escamotear el fondo del asunto, que no es complicado de resumir y que no tiene nada que ver con la morralla seudoecologista.

El sector enérgético no es sólo un capítulo económico más, como los otros, sino que tiene un carácter estratégico. Es el corazón que mueve toda la industria.

Como consecuencia de ello, las fuentes energías se deben diversificar de tal manera que haya alternativas, como la eólica, por lo que las subvenciones son imprescindibles.

Las nuevas fuentes de energía se fundamentan en técnicas emergentes que acaban de surgir y que en una sociedad capitalista no pueden competir con monopolios asentados desde hace décadas, por lo que las subvenciones son imprescindibles.

Las nuevas técnicas de generación de energía permiten pequeñas instalaciones y formas de autoabastecimiento que quiebran el mercado monopolista, mientras que las políticas de  “transición energética” reproducen las políticas capitalistas, subvencionando los grandes molinos y las grandes instalaciones de las empresas y no las pequeñas, ni las formas de autoabastecimiento: polígonos industriales, edificios, escuelas, urbanizaciones…

(1) Die deutsche Windbranche steht vor einer schweren Krise, Handelsblatt, 12 de augosto de 2018
(2) Die internationale Windbranche schaut besorgt nach Deutschland, Handelsblatt, Katrin Witsch, 25 de mayo de 2018
(3) https://www.xataka.com/energia/alemania-era-paraiso-le-energia-eolica-que-alemanes-empezaron-a-odian-molinos-viento
(4) Erbitterter Streit: Politik für ‘Anti-Windkraft-Taliban’?, https://www.morgenpost.de/wirtschaft/article227687711/Windkraft-Altmaier-verteidigt-Plaene-fuer-Mindestabstand.html

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