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Día: 28 de febrero de 2019 (página 1 de 1)

4.556 violaciones de niños inmigrantes han cometido los funcionarios de Estados Unidos en la frontera

Cientos de funcionarios del HHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos) han cometido violaciones de niños inmigrantes, según un informe del propio organismo oficial.

En total, han recibido 4.556 denuncias de violaciones de niños inmigrantes no acompañados en las instalaciones en la frontera con México entre 2014 y 2018.

“Es un entorno de agresión sexual sistémica cometida por parte de los funcionarios contra los menores no acompañados”, declaró el martes el representante demócrata de la Cámara Baja de Estados Unidos, Ted Deutch.

La portavoz del HHS, Caitlin Oakley, aseguró que la investigación acerca de lo sucedido empezará rápidamente y prometió que se tomarán en serio las denuncias mencionadas.

Oakley señaló que se debe garantizar la seguridad de cada niño. “Estos son niños vulnerables en circunstancias difíciles”, añadió.

“Cuando se hacen acusaciones de violaciones abusos sexuales o negligencias, se toman en serio y ORR [Oficina de Reasentamiento de Refugiados] actúa rápidamente para investigar y responder”, subrayó Oakley.

En agosto del año pasado el diario mexicano El Universal registró 36.000 denuncias de violaciones y agresiones físicas contra inmigrantes indocumentados entre enero de 2010 y junio 2016, también basadas en datos oficiales (*).

El hostigamiento físico y sexual se realiza en los centros de internamiento instalados en la frontera estadounidense con México.

El senador estadounidense Richard Durbin pidió a la organización humanitaria Heartland Alliance de Chicago que investigue los “abusos físicos y emocionales” cometidos en algunos de los refugios destinados a niños separados de sus progenitores.

(*) http://www.eluniversal.com.mx/mundo/denuncian-en-eu-abusos-sexuales-contra-migrantes

Las mujeres comunistas que llegaron de Bélgica para combatir el fascismo en España

Feigla “Vera” Luftig era mujer, judía, belga y comunista. Su marido, un brigadista internacional que murió en la batalla de Madrid. Pronto advirtió la amenaza del nazismo, sobre todo cuando comenzaron a llegar a Amberes los primeros huidos de Alemania, a quienes atendió junto a otras colegas en un local marxista donde solían reunirse. Aunque al principio había reprochado a su pareja que se alistase como voluntario para defender la Segunda República, luego tomó conciencia, se infló de valor y convenció a sus hermanas Rachel y Golda para irse a España a luchar contra el fascismo. Al poco entendió que aquella guerra fratricida era un ensayo de Hitler para foguearse ante un combate mayor que todavía se estaba gestando. Cuando pusieron rumbo a Barcelona, eran veintiuna.

“Pese a que muchas no tenían formación, se enrolaron como brigadistas y ejercieron de enfermeras. Veían España como la tierra prometida. Muchas habían salido de los países del Este por el antijudaísmo reinante. Aquí abrazaban no sólo la posibilidad de defender una joven República, sino también de poder vivir en una sociedad socialista. O sea, además de frenar el fascismo, soñaban con tener un hogar y un futuro, porque ya sabían lo que estaba sucediendo en Alemania e intuían que se avecinaba algo grave. La guerra civil española era para ellas algo mucho más que una contienda, porque suponía la oportunidad de defender Europa frente a los totalitarismos de ultraderecha”, explica Sven Tuytens, autor del libro “Las mamás belgas”, como se las conoció popularmente.

El periodista belga ya había abordado su historia en un documental homónimo, pero aquí se centra menos en el aspecto hospitalario para ahondar en las trágicas biografías de las mujeres a partir de su correspondencia y sus diarios, profundiza en su investigación y vuelve a contar con el único testimonio vivo: Rosariet, apodada cariñosamente “La Peque”, porque cuando prestaba ayuda en el Hospital Militar Republicando de Ontinyent (València) tenía sólo quince años. A sus noventa y siete, sorprende su clarividencia y el revelado mental del retrato de Vera. “Fue el primer testigo directo con quien me encontré. Algo increíble, porque no pensaba que sobreviviese nadie de la época”, recuerda el corresponsal en España de la radio televisión pública belga VRT.

“Casi centenaria, es todo un personaje. Una mujer muy fuerte, lúcida, con una memoria impresionante y un gran sentido del drama. Empezó como ayudante de enfermería cuando apenas era una adolescente, ayudando en el quirófano sin saber nada de medicina, y se jubiló como enfermera. En realidad, ninguna conocía el oficio, pues lo aprendieron trabajando, aunque luego ella se formaría en el ramo y siguió ejerciendo hasta su jubilación”, señala Tuytens, quien ha enriquecido la edición española del libro, publicado originalmente en su país, con nuevas aportaciones. Allí, la crítica lo ha calificado como “un merecido homenaje a mujeres luchadoras, que defendieron la igualdad de derechos y la justicia social en momentos en los que reivindicarlos no era tan evidente”, en palabras de Lode Vanoost, del periódico De Wereld Vandaag.

No obstante, la verdadera protagonista es Vera. Y, por extensión, sus hermanas, y sus colegas residentes en Bélgica, y las brigadistas llegadas de otras latitudes, y todas las valencianas que arrimaron el hombro. “Era el motor del grupo y, además de decidida, la que tenía más carácter. Poseía un sólido bagaje político y su pareja, Emiel Akkerman, había sido un destacado sindicalista que falleció en la guerra civil. Aunque, en realidad, seis de ellas también habían perdido a sus novios y maridos, muertos en combate tanto en la Ciudad Universitaria, como en Guadalajara o en el Jarama”.

¿Pero cómo llegó Sven Tuytens a Vera Luftig? La vida, disculpen el tópico, es una caja de sorpresas. Y, precisamente, en una de cartón yacía la fotografía de once mujeres posando el primero de mayo de 1937 en la barcelonesa plaza de Catalunya. La conservaba en su despacho el director de un archivo belga, quien había investigado sobre los brigadistas internacionales de origen judío. “Los historiadores siempre tienen cosas guardadas”, ironiza el periodista, quien se preguntó quiénes serían aquellas enfermeras que esbozaban una contenida sonrisa, desconocedoras de lo que se les venía encima. “La historia de las mujeres ha sido secundaria. Nunca se ha contado y me interesaban mucho más sus vivencias en la retaguardia que las de los hombres en el frente”.

La historia de “Las mamás belgas” no es sólo la de su paso por aquel hospital militar republicano, antaño monasterio de los franciscanos y actual colegio de la Concepción. Cuando la República cayó, se trasladaron a Argelia, desde donde viajaron a Bélgica. Allí se sumaron a la lucha armada, mientras que los brigadistas permanecían detenidos en la capital de la colonia francesa, pues eran considerados peligrosos, según Tuytens. Ese gesto machista permitió que ellas siguiesen combatiendo el nazismo desde casa. “Vera se convirtió en un personaje clave de la red de espionaje soviética Orquesta Roja durante la Segunda Guerra Mundial, aunque luego fue desarticulada por los nazis y sus miembros, torturados y asesinados. Nuestra protagonista, en cambio, logró escapar al sur de Francia y esconderse, hasta que regresó a su país al final de la Segunda Guerra Mundial”.

Peor suerte corrieron sus hermanas. Rachel fue un enlace de la resistencia hasta que la capturaron y dio con sus huesos en un campo de concentración: afortunadamente, sobrevivió. Golda tuvo un hijo a quien llamó Madrid, pero ambos terminaron recluidos en el campo de exterminio de Auschwitz, de donde nunca volverían a salir. De las veintiuna enfermeras, otras cuatro sufrieron el mismo final. “Lo tenían todo en contra: eran mujeres, judías y comunistas”, explica Tuytens, quien durante el esbozo de sus vidas y sus muertes deja entrever tres olvidos. O, si se prefiere, menosprecios, tanto en España como en Bélgica. Antes de la nada y después de todo.

No habían venido aquí sólo para combatir, desde un hospital de la retaguardia, a las tropas de Franco, sino también para alcanzar la emancipación femenina. No querían estar subordinadas a un hombre, fuese un médico o un militar, pero el aura de aquella miliciana armada que aparecía en la foto había comenzado a difuminarse. “Eran brigadistas, mas los varones que ejercían de sanitarios las veían como enfermeras”. Pese a su causa, que iba más allá de la bélica, seguía habiendo una gran diferencia de estatus, por lo que chocaron contra el machismo de los doctores.

“Eran mujeres formadas, instruidas y modernas en un entorno masculino tradicional. Quizás en Barcelona y Madrid hubiese sido diferente, si bien les tocó un pueblo de València, lógicamente más atrasado que esas grandes ciudades. Un ejemplo: las vecinas no hablaban con extranjeros. Por ello, cuando algunas empezaron a trabajar en el hospital, se les abrió la  mente, porque algunas eran muy jóvenes y hasta analfabetas. De algún modo, para las autóctonas, fue una forma de conocer nuevas ideas y burlar el control social, familiar y eclesiástico”, cree el corresponsal de la radio televisión flamenca.

Sin embargo, lo más duro no fue curar las extremidades congeladas de los republicanos que regresaban del frente de Teruel, ni atender a los heridos por los bombardeos de los sparvieri de la Aviazione Legionaria sobre la estación ferroviaria de Xàtiva, una masacre que se llevó por delante a mujeres y niños que esperaban la llegada de un convoy republicano. El éxodo posterior tampoco tuvo un destino feliz, pues Hitler desencadenaba un nuevo conflicto que terminaría trayendo más muerte. Unas guerrearon y sufrieron el encierro. Otras murieron asesinadas. Todas fueron relegadas y, en el mejor de los casos, se traspapelaron en los libros de historia.

Las que permanecieron en Bélgica desconocieron la gloria, pues la historia no sólo la escriben los vencedores, sino también los perdedores que saben escribir bien. “Es llamativo que cayesen en el olvido, pese a que deberían ser consideradas unos ídolos”. ¿Qué ocurrió para que fuese así?, se pregunta años después Tuytens. “Pues lo mismo que le sucedió a los republicanos españoles que combatieron en Francia: la resistencia francesa se vendió muy bien y fueron postergados. Igualmente, en Bélgica, figuraron en un primer plano quienes habían luchado desde dentro, aunque las enfermeras también integrasen posteriormente la resistencia armada junto a los partisanos belgas”.

https://www.publico.es/politica/mujeres-brigadistas-enfermeras-guerra-civil-franquismo.html

Bolsonaro sí cumple sus promesas electorales: la policía de Río de Janeiro duplica el número de asesinatos

Los asesinatos cometidos por la policía de Río de Janeiro casi se duplicaron en enero de este año en comparación con el mes anterior, lo que sugiere que las promesas de “acciones letales” de Bolsonaro y el gobernador Wilson Witzel, antiguo infante de marina, se mantienen.

El 22 de febrero el Instituto de Seguridad Pública de Brasil dijo que la policía asesinó a 160 personas en enero, un aumento del 82 por ciento con respecto a diciembre. El alarmante número de víctimas de la policía coincide con el primer mes de los mandatos de Bolsonaro y Witzel. Ambos asumieron el cargo el 1 de enero y prometieron implementar tácticas policiales de tirar a matar.

Fue el segundo mayor número de asesinatos en el mes de enero desde 1998.

A pesar del fuerte aumento en el número de asesinatos policiales, el crimen callejero, como los atracos y los robos en el transporte público, han alcanzado su nivel más alto desde 1991, con 11.230 casos registrados.

Esta violencia ha continuado hasta febrero. En una operación realizada por la policía militar en las comunidades de Morro do Fallet y Fogueteiro el 8 de febrero, 15 personas murieron en
circunstancias sospechosas.

Los familiares de las víctimas alegan que varios de los jóvenes fueron detenidos dentro de una casa y ejecutados inmediatamente.

Otros han presentado quejas ante organismos públicos diciendo que algunas de las víctimas recibieron disparos en las piernas para evitar que se escaparan y luego las apuñalaron hasta la
muerte.

Sin embargo, cuando se le preguntó sobre la operación en Morro do Fallet, Witzel desestimó la controversia y elogió las acciones de la policía militar.

La Oficina del Fiscal General de Brasil abrió una investigación sobre el caso.

La represión no se dirige contra el crimen sino que va acompañada de ataques a políticos que se oponen a las tácticas de “carta blanca”. El asesinato de la militante Marielle Franco sigue sin resolverse, pero su asesinato se ha relacionado con sus críticas abiertas a la policía de Río de Janeiro.

El mentor político de Franco y un congresista de Río, Jean Wyllys, huyeron de Brasil a fines de enero tras recibir amenazas de muerte.

Dada la victoria de Witzel en las elecciones del año pasado y la alineación entre las políticas represivas estatales y federales, los crímenes de la policía continuarán.

https://www.insightcrime.org/news/brief/brazil-police-license-to-kill-rio/

El gobierno de Colombia promociona a oficiales del ejército involucrados en masacres de civiles

El gobierno de Colombia ha nombrado a nueve oficiales al menos del ejército para cargos de responsabilidad, a pesar de estar involucrados en asesinatos masivos de guerrilleros y civiles, según un informe de Human Rights Watch.

El informe alude a la promoción del general Nicasio de Jesús Martínez Espinel como jefe del ejército y otros ocho oficiales vinculados a graves crímenes. Están implicados en lo que se conoce como el escándalo “falso positivo”, en el que las tropas mataron a varios miles de civiles durante la ofensiva militar contra la guerrilla y los contaron como rebeldes para inflar las muertes en combate y obtener recompensas.

No es la primera vez que el gobierno de Colombia hace la vista gorda ante los crímenes y la represión al promover a los oficiales del ejército. En 2017 la ONG dijo que cuatro coroneles y un general vinculados a los asesinatos extrajudiciales se encontraban en una lista de candidatos para promociones.

Los tribunales colombianos han condenado a cientos de soldados, en su mayoría de baja graduación, por su papel en los asesinatos “falsos positivos”, pero la mayoría de los oficiales superiores del ejército han escapado impunes.

El tribunal especial “de paz” del país también está revisando los casos. Se estableció tras la firma del “acuerdo de paz” de 2016 con las FARC para poner fin a la guerrilla de más larga duración en América Latina.

Martínez Espinel fue el segundo al mando de la Décima Brigada durante los años en que los fiscales iniciaron las investigaciones de 23 asesinatos.

Martínez Espinel certificó el pago de alrededor de 400 dólares a un confidente que proporcionó información que condujo a “excelentes resultados” en los que dos supuestos guerrilleros fueron asesinados.

Los tribunales concluyeron que los dos muertos eran Hermes Carillo, un civil indígena y Nohemi Pacheco, un adolescente de 13 años. Dos soldados y un ex paramilitar fueron condenados en 2011 por secuestrarlos en su casa, asesinarlos y poner armas en sus cuerpos para que parecieran guerrilleros muertos en combate.

https://www.foxnews.com/world/report-slams-colombia-for-promoting-officer-tied-to-slayings

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