La web más censurada en internet

Día: 9 de noviembre de 2018 (página 1 de 1)

Venezuela se perfila como la segunda reserva de oro más grande del mundo

Venezuela ha certificado 32 campos de oro y va rumbo a constituirse como el segundo país que cuenta con las mayores reservas del metal dorado del mundo.

“Estamos certificando 32 campos de oro y todo apunta a que van establecer a Venezuela como la segunda reserva de oro más grande del mundo”, dijo Maduro la semana pasada.

Maduro destacó que con la puesta en marcha del Plan Oro, la nación avanzará en materia económica para garantizarle a la población venezolana la mayor suma de felicidad posible, a través de las misiones y grandes misiones socialistas, como son la educación gratuita y de calidad, viviendas dignas, pensiones, cultura, recreación y seguridad social, “reforzando el vivir viviendo”.

También informó sobre la instalación de 54 plantas procesadoras de oro a lo largo y ancho del Arco Minero del Orinoco, con nueva tecnología.

En la misma tónica, inauguró la planta de oro de Sarrapia en Finca Moriche del municipio Piar, estado Bolívar, cuya meta es de 45 kilos de producción aurífera al mes para ser certificado y legalizado nacional e internacionalmente y de esta forma promover la inversión del capital privado, especialmente extranjero.

La meta para mediados del año próximo es llegar a extraer 90 kilos de oro mensuales a través de un plan “ecosustentable y ecosocialista para avanzar en el desarrollo”, apuntó Maduro. “Todo ese oro pertenece a Venezuela […] Nos pertenece como patria”, concluyó.

http://vicepresidencia.gob.ve/index.php/2018/11/02/venezuela-se-perfila-como-la-segunda-reserva-mas-grande-de-oro-del-mundo/

Las campañas electorales ‘transversales’ de Hitler

Desde el punto de vista electoral, 1932 fue un año febril en Alemania, algo típico de las envejecidas democracias burguesas europeas. No había nada para comer pero podías votar continuamente: elecciones presidenciales a doble vuelta, otras dos elecciones legislativas…

La crisis del capitalismo se lo puso en bandeja a Hitler y los suyos. Si las papeletas electorales se pudieran comer, los alemanes se habrían empachado en 1932, o quizá se empacharon tanto que no les importó cuando los nazis acabaron de un plumazo con tantas votaciones. ¿Votar?, ¿para qué?, ¿a quién?

Cuando quemaron el Parlamento, nadie levantó la voz tampoco.

En la República de Weimar todo era viejo, todo estaba apolillado. Durante la campaña presidencial de 1932, los partidos de siempre, incluida la socialdemocracia, apoyaron a Paul von Hindenburg, que tenía 84 años y había ocupado el cargo desde 1925.

Su oponente fue Hitler, que entonces tenía 43 años, casi la mitad. El 13 de marzo ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta, lo que desencadenó una segunda vuelta el 10 de abril, en la que Hindenburg ganó con el 53 por ciento de los votos, que le permitieron seguir en el cargo de Presidente de la República.

Luego hubo elecciones el 24 de abril en varios Länder (comunidades autónomas), el 31 de julio se convocaron más elecciones al Reichstag, seguidas de otras iguales el 6 de noviembre…

En aquella época los partidos políticos burgueses no eran como hoy. Se reducían a un puñado de notables, personalidades y caciques en torno a un grupo parlamentario.

Pero, lo mismo que en Italia, el partido nazi era otra cosa: era un partido burgués construido a imagen de los partidos obreros, de tal manera que pudiera agrupar y movilizar a las masas. Por eso entre sus siglas aparecía la definición de “socialista”.

Naturalmente que se diferenciaba de los partidos obreros por su componente de clase: no se dirigía a una u otra clase social sino a todos los alemanes, sin distinciones de clase social. Como también decían sus siglas, el partido era igualmente “nacional” o, como diríamos hoy, “transversal”.

Aunque hoy eso parece anodino, hace un siglo era absolutamente novedoso, incluso en el lenguaje. Como tanto otros cretinos, antes y ahora, los nazis se creían por encima de las clases sociales y hacían campaña prometiendo promover el “bien común” y diciendo que “todos navegamos en el mismo barco”.

Las campañas electorales de Hitler también fueron totalmente novedosas. Por ejemplo, durante 1932 pronunció 209 discursos públicos, lo que era algo absolutamente impensable para los transportes de la época. Por eso los nazis fueron los primeros en llevar a su jefe en avión de un mitin a otro, de manera que el mismo día podía hablar hasta en tres lugares a la vez.

El 27 de julio Hitler asistió a un mitin con 60.000 fieles en Brandenburgo, luego tuvo casi el mismo número de seguidores en Potsdam, hasta que por la noche se dirigió a una audiencia de 120.000 personas reunidas en el estadio de Berlín, donde apareció otra novedad: desde el exterior 100.000 más siguieron su discurso gracias a la megafonía.

A veces se relaciona el éxito de Hitler con la radio, pero no fue el caso de las elecciones porque la red de radiodifusión estaba bajo el control del gobierno, que tenía vetado a Hitler.

A los nazis se les ocurrió una idea mejor: dos semanas antes de las elecciones de julio difundieron una grabación fonográfica de Hitler con un discurso de ocho minutos titulado “Llamamiento a la nación”, otra gran novedad publicitaria que ellos introdujeron en el panorama electoral.

Distribuyeron nada menos que 50.000 discos de aquel “Llamamiento”, lo cual no era nada sencillo entonces desde el punto de vista técnico y, sobre todo, no era barato. Las innovaciones nazis en materia de técnica electoral ponían de manifiesto que, a diferencia de los viejos partidos burgueses, deseaban dirigirse directamente a “todos y cada uno”, sin intermediarios, con un leguaje que calificaríamos de “populista”, que no era otra cosa que demagogia pura y dura.

Como ya hemos expuesto en otra entrada, todas esas innovaciones exigían cuantiosas fuentes de financiación que los demás partidos no tenían (ni necesitaban). En Hitler y el nazismo, más que en ningún otro movimiento, hay que poner en primer plano aquello de que “quien paga manda” porque quien sacó a aquella marioneta al escenario político alemán fue el capital monopolista y financiero. Por eso el fascismo es la propia dominación política del monopolismo.

Londongrado: en la capital británica viven 75.000 espías rusos

Lo de la Guerra Fría fue una bobada. Con lo de Skripal dieron un pequeño salto. Pero a los británicos aún no les han lavado el cerebro lo suficiente con el “peligro ruso”, que ya no es tal porque los rusos tomaron Londres hace tiempo, aunque muy pocos se dieron cuenta.

Así lo asegura un informe aprobado por Richard Dearlov, el antiguo director del MI6, el servicio secreto exterior de Gran Bretaña. Los términos no pueden más terroríficos: son numerosos, están decididos y sus intenciones hacia la sociedad británica son siniestras, dicen.

El informe lo ha elaborado un grupo de cretinos (perdón, queremos decir “expertos”) de la Henry Jackson Society (*), que incluye a Andrew Foxall, y ha sido ampliamente difundido en varios medios de intoxicación británicos.

Para quienes no estén  al corriente: Henry Jackson fue el autor de las sanciones antisoviéticas de 1974 y su busto se encuentra junto al edificio en el que el MI5 tiene su sede.

Ha sido recomendado por el parlamentario británico Malcolm Rifkind a aquellos que “están relajados o satisfechos con las actividades de la inteligencia rusa en el Reino Unido”.

Parece copiado del cuento de Caperucita Roja: los espías rusos son feroces y están implicados en muchos asesinatos, asegura. Se han infiltrado entre los inmigrantes rusos y están acosando a los británicos.

La magnitud de la amenaza del nido espías nos devuelve a las edades más oscuras de la Guerra Fría, que son términos literales del propio autor del informe, por más que la pesadilla nunca se concreta, lo que es mucho peor porque dejan a los británicos sobre ascuas.

Al mundo occidental y civilizado lo llevan del pánico yihadista al ruso: “Durante demasiado tiempo, la política de seguridad británica se ha basado en la ingenua suposición de que Rusia ha abandonado su mentalidad de Guerra Fría. Este informe muestra que el espionaje ruso está más decidido que nunca”.

Es imposible que te des un paseo por una calle de Londres y no te tropieces con un espía ruso, pero las comparaciones son aún peores: el entramado de espías rusos en Londres es 52 veces mayor que el del Reino Unido, dice la Henry Jackson Society y se quedan tan anchos.

Según sus cálculos, uno de cada dos inmigrantes rusos en Londres es un espía ruso. Para no asumir la plena responsabilidad de estas absurdas cifras, el autor del informe se refiere a “16 conversaciones oficiales y no oficiales con «personas que ocupan o han ocupado posiciones de influencia y poder, especialmente las de asuntos rusos”, que viven en Londres.

“Aunque aparecen en los titulares por el envenenamiento de Skripal, estos agentes no sólo están involucrados en asesinatos. Proporcionan todas las ‘medidas activas’ tomadas por Rusia como parte de un vasto y malicioso esfuerzo para socavar nuestra sociedad”, aseguran.

Es evidente que la paranoia se ha apoderado del escasísimo intelecto de aquellos que nunca se cansan de descubrir nuevos detalles del todopoderoso Kremlin.

(*) https://henryjacksonsociety.org/publications/as-many-as-200-russian-case-officers-in-london-handling-up-to-500-agents-and-75000-informants-report-finds/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies