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Día: 11 de octubre de 2018 (página 1 de 1)

La diferencia entre un español y un extranjero depende del dinero

La nacionalidad y los permisos de residencia se venden a cambio de inversiones en bonos del Tesoro e inmobiliarias, lo cuyal no parece preocupar en absoluto a los “patriotas” que presumen de la “marca España”.
Naturalmente que, como en cualquier otro mercadillo, donde hay compraventa hay corrupción. Los beneficarios del tráfico de nacionalidades en España y otros países de la Unión Europea, son multimillonarios, mafiosos de todos los pelajes y evasores de impuestos.

Dos organizaciones, Transparency International y Global Witness, publicaron ayer un informe titulado “En el mundo turbio de las visas de oro”, en el que denuncian la compraventa de la ciudadanía europea o el derecho a residir en la Unión Europea a cambio de dinero, sin mirar su procedencia.

Los mayores escándalos sobre esta venta de derechos ciudadanos se han producido en los países que comercian con la nacionalidad, Austria, Bulgaria, Chipre y Malta, habiéndose producido en estos tres últimos casos de delincuencia de alto nivel. Malta, tan católica ella, es una cloaca de la delincuencia financiera de las mafias internacionales y el año pasado por estas fechas fue asesinada la periodista  Dafne Caruana, explosionando una bomba en su coche, porque había publicado e investigaba la criminalidad en torno a la venta de la nacionalidad.

España encabeza la concesión de permisos de residencia a millonarios a cambio de dinero, una actividad que se realiza sin listas públicas. Desde que el gobierno de Mariano Rajoy lo instauró en 2013, se ha vendido la nacionalidad a 24.800 personas (inversores y familias de éstos) la residencia, ingresando anualmente por este negocio de dudosa moralidad anualmente alrededor de 980 millones de euros. España es el país que ha concedido más permisos de residencia mediante este tráfico de visados y el que más dinero ha conseguido, por delante de Chipre y Portugal.

Las condiciones que requiere España para conceder los visados de oro son la inversión de 2 millones de euros en bonos del Tesoro o 1 millón en un depósito en un banco nacional, fondo de inversión o un negocio, y la cifra baja hasta medio millón de euros si se trata de la compra de un bien inmueble. También se le concede a alguien que crea un negocio considerado de interés general. La agencia estatal que gestiona estos asuntos es la Unidad de Grandes Empresas  y Colectivos Estratégicos, dependiente del ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

De primeras se concede un visado de un año, prorrogable por otros tres si se mantiene la inversión y se visita España al menos una vez al año, más que nada para disimular. En el visado se incluye a la familia directa, mujer o marido e hijos.

El trabajo realizado por las dos ONG describe la nacionalidad de quienes han obtenido esta bicoca, y en el caso de España  figuran en primer lugar los chinos, con 7.118 permisos, seguidos de rusos (4.715), estadounidenses (4.327), indios (3.233) y venezolanos (3.116). Los latinoamericanos pueden conseguir además la nacionalidad dos años después. Estas cifras incluyen también a los familiares, siendo 4.592 las concesiones  a los titulares de la inversión.

Desde que se han implantado estos programas en bastantes países de la Unión Europea, al menos se han vendido 6.000 pasaportes y cerca de 100.000 permisos de residencia, con unos ingresos superiores a los 25.000 millones de euros. La Comisión Europea es consciente de que no se vigila adecuadamente la concesión de estas prebendas, cuya vigilancia es responsabilidad de los Estados miembros que las conceden, al igual que los requisitos de la concesión. El Ejecutivo de Bruselas prometió en su informe de ciudadanía de 2017 que este año publicaría un informe sobre los diferentes planes de visados de oro y las acciones que ha tomado, y la publicación de una guía de buenas prácticas, pero todavía no ha publicado nada.

La OCDE también abrió este año un período de consulta pública sobre la verdadera posibilidad de utilizar estos programas como elusión fiscal, y se está a la espera de que publique el resultado de esta consulta y las medidas que deben tomar los países miembros para evitar que las dobles nacionalidades y permisos de residencia se utilicen para la evasión fiscal.

http://www.lacelosia.com/espana-es-el-pais-que-vende-mas-permisos-de-residencia-actividad-aprovechada-por-delincuentes-millonarios-y-denunciada-por-organiza

India no entra en los planes imperialistas para aislar a China e Irán

El Primer Ministro Narendra Modi

La semana pasada el cambio de política exterior de India desintegró la estrategia del gobierno de Trump contra Rusia y China. Ahora empezarán a cambiar las declaraciones de las cadenas de comunicación sobre el gobierno dirigido por Narendra Modi, que será sometido a un fuerte ataque intoxicador.


El anterior gobierno firmó un contrato con la multinacional francesa Dassault para comprar 126 aviones Rafale por 10.600 millones de dólares. El 30 por ciento del mercado se destinaría al fabricante indio de aviones de propiedad estatal HAL, que se encargaría de ensamblar la mayor parte de los aviones.

Modi voló a París y modificó el acuerdo sin el conocimiento de su gabinete ni del ejército. India tendrá sólo 36 Rafales, pero pagará 8.700 millones de dólares para comprarlos. El 30 por ciento de los fondos se destinará a una empresa privada india perteneciente al grupo privado Reliance, que está en gran medida en quiebra, para proyectos no relacionados con el contrato y sin transferencia de conocimientos técnicos (1).

Fue un gran pelotazo. Todavía no se sabe cuánto pagará Reliance, propiedad de la familia Ambani, que alguna vez fue muy rica, a Modi y a su partido. A partir de entonces comenzaron las peticiones de dimisión de Modi. Para sumarse a la campaña de presión, el New York Times reprodujo la noticia (2) con dos semanas de retraso y sin citar la fuente originaria.

Estados Unidos esperaba atraer a la India, tradicionalmente no alineada, a su lado y utilizarla en sus pugnas contra China, Rusia e Irán. La estrategia trataba de establecer una alianza cuatripartita con Japón y Australia para aislar a China en los Océanos Pacífico e Índico.

Con la Ley de Contención de los Adversarios mediante Sanciones (CAATSA), el Congreso de Estados Unidos hizo lo que mejor sabe: amenazar a India con sanciones si compraba sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400.

Las amenazas de sanciones se reprodujeron por la compra de petróleo iraní.

A partir de entonces, en India le llueven las críticas a Modi con la excusa de la corrupción.

La semana pasada Putin visitó India, donde firmó varios contratos para vender 5 batallones (40 lanzaderas) del sistema SS-400 por 5.000 millones de dólares.

Ambas partes han firmado otro acuerdo para que las empresas rusas construyan seis reactores nucleares en India, donde ya hay dos reactores rusos en funcionamiento y otros dos en construcción. Los reactores cuestan unos 20.000 millones de dólares cada uno y se construirán en la próxima década.

Rosneft ha firmado un contrato de diez años para suministrar a la India 10 millones de toneladas de petróleo al año.

La declaración conjunta que emitieron Putin y Modi fue una patada a las políticas que trata de implementar Trump. En el periódico Indian Punchline, el antiguo embajador indio, M. K. Bhadrakumar, escribió: “Parece que hemos rechazado la idea del ‘cuadripartito’ del gobierno de Trump que fue, por supuesto, un intento apenas disfrazado de crear un sistema de alianzas dirigido por Estados Unidos en Asia-Pacífico para aislar a China en su región”.

En otro ensayo más amplio, Bhadrakumar desarrolla la perspectiva india: “Deberíamos poner en perspectiva el creciente entendimiento chino-ruso en lugar de mirarlo con escepticismo. El acuerdo señala que la estrategia estadounidense de alejar a China de Rusia y luchar contra ella por separado -China en el campo de batalla del Pacífico y Rusia en el campo de batalla europeo- no ha funcionado. Por el contrario, lo que está ocurriendo es una expulsión de Estados Unidos fuera de Oriente Medio y el sudeste asiático. Washington está mostrando signos de nerviosismo. Esto explica el desesperado intento de Estados Unidos de atraer a India a una alianza militar que satisfaga sus propias necesidades. Cometeríamos un grave error si creyéramos erróneamente que se trata del establecimiento de un ‘orden internacional liberal’ que, por supuesto, no es más que un mito estadounidense”.

A pesar de la amenaza estadounidenses de sanciones, el mes que viene India, el tercer mayor importador de petróleo del mundo,  comprará 9 millones de barriles de petróleo iraní.

China también continuará comprando hidrocarburos a Irán.

Todas estas transacciones no se realizarán en dólares estadounidenses, como era habitual, sino en monedas bilaterales o en forma de trueque. Los nuevos acuerdos entre India y Rusia, las declaraciones de la cumbre ruso-india y las continuas compras de petróleo de Irán son grandes derrotas para Trump en su intento de bloqueo de China, Rusia e Irán.

Esta es la verdadera razón por la que el New York Times llama ahora la atención sobre el escándalo de corrupción relacionado con el contrato Rafale, destaca la oposición a Modi y las peticiones de dimisión.

Con Modi India entra en la lista del Eje del Mal. Empezará la avalancha de propaganda. Muchos van a descubrir que Modi es un dictador y un corrupto. No se respetan los derechos humanos. Hay que cambiar “el régimen”. Llegarán las ONG, los moderados, los “progres”, los tertulianos, los expertos…

(1) http://www.caravanmagazine.in/business/india-gambles-defence-interests-reliance-group
(2) https://www.nytimes.com/2018/10/06/world/asia/india-narendra-modi-bjp.html

Los cambios en la estrategia de Rusia sobre el Mar Negro

Siete meses antes de lo previsto, el 16 de mayo Putin inauguró el puente del estrecho de Kerch, que conecta por tierra la península de Crimea con Rusia, lo que pone de manifiesto que en el Mar Negro todo es muy diferente del Báltico, que tras el desmantelamiento de la URSS ha caído en las zarpas de la OTAN, donde se dedica a su juego favorito, con toda suerte de provocaciones navales y martítimas.

Mientras la OTAN se introducía en el Mar Báltico, Rusia se concentraba en el sur. Las Guerras del Donbas y Siria así lo indican.

En tiempos de Catalina la Grande, en la segunda mitad del siglo XVIII, el artífice de la politica rusa en el Mar Negro era el príncipe Grigori Potemkin, una especide de virrey de la “Nueva Rusia” (Novorossiia), es decir, de la expansión zarista hacia los territorios del Imperio Otomano, para quien el Mar Negro era un lago interior.

A mediados del siglo XIX, Nicolás I y su ministro de Asuntos Exteriores, Karl Nesselrode, cambiaron las relaciones entre Rusia el Imperio Otomano para romper su tradicional asociación con las potencias de Europa Occidental. En 1833 ambas potencias firmaron el Tratado Unkiar Skelessi. A cambio del acceso al Mediterráneo a la Marina Imperial rusa, el sultán recibió el pleno apoyo del zarismo.

Las relaciones de buena vecindad entre rusos y otomanos duraron muy poco tiempo por la presión de británicos y franceses, que en 1853 desataron la Guerra de Crimea, en la que Rusia sufrió una derrota traumática: Sebastopol cae, el Tratado de París prohibe la entrada de buques de guerra en el Mar Negro.

Desde entonces ambas potencias se han enfrentado casi siempre, bien de manera directa o a través de intermediarios. En 1877 estalla una nueva guerra en la que los zaristas quieren imponerse en los Balcanes con el pretexto del paneslavismo. En el Tratado de San Estéfano Turquía reconoce la soberanía rusa en las regiones eslavas u ortodoxas del Cáucaso, lo que obliga los británicos y austriacos a reaccionar en el Congreso de Berlín para impedir que Rusia interrumpa el tránsito hacia la India.

En la Primera Guerra Mundial, la Sublime Puerta se alineaba con las potencias centrales, mientras Rusia con británicos y franceses, al tiempo que ambos imperios desaparecen, lo que condujo a una época de buena vecindad. Si el zarismo se había expandido territorialmente, en 1921 los soviets cedieron a Turquía las regiones de Kars y Ardahan. En 1925 ambos países firmaron un tratado de amistad y en 1936 el de Montreux, que define el trásito por los Estrechos del Bósforo y Dardanelos hacia el Mar Negro.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los imperialistas rompen la buena vecindad introduciendo a Turquía de cabeza en una organización, como la OTAN, que se definía por un supuesto atlantismo. Eso supuso la instalación de misiles nucleares en las mismas narices de la URSS que derivó en la crisis de 1962.

Tras la desaparición de la URSS, en Moscú siguen suspirando por las buenas relaciones con Estados Unidos y Europa occidental; lo que concierne a Turquía ocupa un lugar muy secundario. Pero ambos países siguen en bandos opuestos en las guerras de los Balcanes y de Chechenia.

Quien arroja a uno en los brazos del otro es el imperialismo. Rusia fracasa en camelar a las potencias occidentales tanto como Turquía en ingresar en la Unión Europea. El fracaso no sólo refuerza sus vínculos mutuos, sino también con los demás Estados de la región y, muy especialmente, con Irán y los países del Cáucaso.

Al mismo tiempo las contradicciones con los imperialistas han ido creciendo, al mismo ritmo que desataban las Revoluciones de Colores y Primaveras Árabes, lo que culminó en la Guerra de Siria y el Golpe de Estado en Kiev, dos fenómenos mucho más relacionados de lo que parece a simple vista.

Además de marginar al imperialismo, los acuerdos de Astana demuestran la capacidad de los Estados de la región para resolver por sí mismos conflictos tan peliagudos como la Guerra de Siria y la decisión de retirarse del acuerdo nuclear iraní ha acabado por sacar a Estados Unidos de la región.

En el primer semestre, el comercio entre Rusia y Turquía ha crecido un 37 por ciento; ahora Turquía es el cuarto socio comercial de Rusia. Este año los hoteles de Turquía esperan recibir seis millones de turistas rusos.

Para el año que viene Rusia habrá terminado de construir la central nuclear de Akkuyu, que satisfará el 10 por ciento de las necesidades energéticas de Turquía.

El gasoducto Turkish Stream, actualmente en construcción, suministrará gas ruso no sólo a Turquía sino a todo el sur de Europa y los Balcanes.

Aunque sigue siendo miembro de la OTAN, Turquía ha comprado los sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400, por lo que el Pentágono ha boicoteado la entrega de los cazas de combate F-35.

No obstante, las relaciones entre Rusia y Turquía no son idílicas. El caso de Siria es conocido; el caso de Georgia no lo es tanto. Pero además, Erdogan mantiene inmejorables relaciones con el gobierno fascista de Kiev, le vende armamento y no reconoce a Rusia ningún derecho sobre Crimea.


El puente de Kars que comunica Crimea con Rusia por tierra

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