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Mes: septiembre 2018 (página 7 de 9)

Las operaciones secretas del espionaje británico para apoyar a los terroristas sirios durante la guerra (3)

En el otoño de 2013 Gran Bretaña reorientó su campaña de apoyo a los terroristas sirios. Según el periódico The Guardian, el gobierno británico proporcionó 2,4 millones de libras esterlinas (unos 2,75 millones de euros) a empresas privadas de mercenarios para prestar apoyo estratégico a los medios de comunicación de los grupos que combatían en Siria.

Jaysh Al-Islam (Ejército del Islam), una coalición formada por unas 50 facciones yihadistas financiada por Arabia Saudí, fue uno de los grupos clasificados por Gran Bretaña como parte de la “oposición armada moderada”.

A finales de 2013 el espionaje británico y estadounidense se reunió en secreto en Ankara con los dirigentes de algunos grupos yihadistas para forjar una nueva alianza entre ellos. El diario Telegraph señaló que durante las discusiones, los terroristas exigieron la creación de un Estado confesional gobernado por la shariá, mientras las fuerzas laicas iban perdiendo terreno.

Aunque no sabemos con qué grupos yihadistas se reunieron los espías británicos, parece que en aquel período surgió una nueva coalición, el Frente Islámico, que incluía a Jaysh Al-Islam y Ahrar Al-Sham, que cooperaron regularmente con el Frente Al-Nosra y el Califato Islámico hasta enero de 2014. El cofundador de Ahrar Al-Sham, Abu Jaled Al-Suri, fue representante de Al-Qaeda en Siria antes de ser asesinado en febrero de 2014; una serie de transferencias de dinero y contactos personales le relacionan con los atentados de Atocha de 2004.

Durante los primeros años de la guerra las operaciones secretas británicas y estadounidenses estaban centradas en derrocar a Assad. Estados Unidos comenzó sus ataques aéreos contra el Califato Islámico en Siria en septiembre de 2014. No he encontrado ninguna prueba del entrenamiento británico de la oposición siria para combatir al Califato Islámico hasta mayo de 2015, cuando Londres envió 85 soldados a Turquía y Jordania para entrenar a los terroristas en la lucha contra Assad.

En julio de 2015 Gran Bretaña estaba entrenando sirios en Arabia Saudí, Turquía, Jordania y Qatar para luchar contra el Califato Islámico, pero la guerra contra Assad continuaba.

Durante varios años las operaciones desplegadas por los británicos con sus aliados en Siria incluyeron la creación y el apoyo a grupos yihadistas. En 2016 el antiguo embajador británico en Siria, Peter Ford, dijo a una comisión parlamentaria de investigación que la existencia de grupos “moderados” en la oposición armada era “en gran medida imaginaria”.

Aunque el “Ejército Libre de Siria” tenía algunas unidades laicas, fue un aliado de hecho del Califato Islámico hasta finales de 2013 y colaboró con dicha organización en el campo de batalla hasta 2014, a pesar de las tensiones entre ambos grupos. “Tenemos buenas relaciones con nuestros hermanos en el Ejército Libre de Siria”, dijo Abu Al-Atheer, dirigente del Califato Islámico en 2013 tras comprarles sus armas.

(Extractos del libro “Secret Affairs: Britain’s Collusion with Radical Islam” publicado este año por Mark Curtis)

Abu Jaled Al-Suri, representante de
Al-Qaeda en Siria y fundador de Ahrar Al-Sham, relacionado con los atentados de Atocha de 2004

Las operaciones secretas del espionaje británico para apoyar a los terroristas sirios durante la guerra (2)

La formación de terroristas por parte de Reino Unido en bases en Jordania para luchar contra Assad fue autorizada entonces por informes de que las fuerzas especiales que operaban desde esas bases “probablemente” habrían sido enviadas a Siria para ejecutar misiones militares. En agosto de 2012 la base militar y de inteligencia británica en Chipre también proporcionó inteligencia al “Ejército Libre de Siria” a través de Turquía, mientras que Reino Unido proporcionó teléfonos satelitales a los grupos terroristas para coordinar las operaciones militares.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores enseñó técnicas de negociación y estabilización a los dirigentes yihadistas y les asesoró sobre cómo debían dirigirse al pueblo sirio y al público internacional.

Estados Unidos era plenamente consciente de que la mayoría de las armas proporcionadas por sus aliados saudíes y qataríes estaban llegando a yihadistas terroristas y no a los grupos más laicos de la oposición. Sin embargo, la participación de Estados Unidos y Gran Bretaña en la guerra se intensificó aún más en noviembre de 2012, cuando en una conferencia en Qatar de los “amigos” de Siria, un grupo de países opuestos a Assad, Gran Bretaña anunció que estaba tratando de organizar a los terroristas sirios en una fuerza de combate efectiva.

El secretario de Asuntos Exteriores, William Hague, estudió la posibilidad de establecer un gobierno interino en el norte de Siria y reunir a las fuerzas de la oposición siria sobre el terreno para derrocar a Assad.

Dos días después, el general David Richards, jefe del Estado Mayor del ejército británico, convocó una reunión en Londres para intensificar el armamento de la oposición. Poco después Estados Unidos coordinó un transporte aéreo de 3.000 toneladas de armas para el “Ejército Libre de Siria” desde Croacia, con la ayuda de Gran Bretaña y otros Estados europeos, una iniciativa pagada por Arabia saudí.

Lord Ashdown, el dirigente de los Liberales Demócratas, afirmó más tarde que esta enorme cantidad de armas terminó “casi exclusivamente” en manos de los grupos terroristas más radicales. El Frente Al-Nosra y otro grupo yihadista islamista, Ahrar Al-Sham, incautaron algunas de las armas suministradas al “Ejército Libre de Siria”, mientras que otras fueron recuperadas por miembros del Califato Islámico en el vecino Irak.

Gran Bretaña estuvo estrechamente asociada al programa “Timber Sycamore” de Obama, iniciado en abril de 2013, que se convirtió en la principal operación estadounidense para suministrar armas y entrenamiento a los terroristas sirios. Las salas de mando de Turquía y Jordania, gestionadas por funcionarios de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Turquía, Francia, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, suministraron misiles y cohetes antitanque a diversos grupos de la oposición.

Una vez más, muchas de las armas cayeron en manos del Califato Islámico y Al-Qaeda, a veces después de haber sido comercializadas en el mercado negro. Estados Unidos gastó más de mil millones de dólares en la Operación “Timber Sycamore”, que Trump clausuró en 2017, cuando quedó en evidencia que todo el esfuerzo había sido inútil.

(Extractos del libro “Secret Affairs: Britain’s Collusion with Radical Islam” publicado este año por Mark Curtis)

Las operaciones secretas del espionaje británico para apoyar a los terroristas sirios durante la guerra (1)

Durante más de seis años Reino Unido ha ejecutado operaciones secretas con sus aliados para derrocar al Presidente Bashar al-Assad, y esa política contribuyó a prolongar y radicalizar una terrible guerra. Pueden pasar varios años antes de que se conozca toda la historia de esta operación secreta, pero algunos elementos ya se pueden reconstruir.

El Reino Unido y sus aliados vieron la oportunidad que durante mucho tiempo habían buscado para eliminar un régimen nacionalista independiente en la región y fortalecer su control general sobre el Oriente Medio.

En la primavera de 2011 Qatar comenzó a enviar armas a grupos de oposición en Siria con la aprobación de Estados Unidos. En pocas semanas, el gobierno de Obama recibió informes de que estas armas estaban llegando a los grupos terroristas. En noviembre el agente de la CIA Philip Giraldi escribió que a Turquía llegaban “aviones de combate no identificados de la OTAN”, que transportaban armas y que 600 cazas despegaron de Libia para apoyar al “Ejército Libre de Siria”.

El MI6 británico y las fuerzas especiales francesas ayudaron a los terroristas sirios y evaluaron sus necesidades de entrenamiento, armamento y comunicación, mientras que la CIA proporcionó equipo de comunicación e inteligencia. 

El gobierno de David Cameron inició la operación secreta en Siria después de que acabara de derrocar a Muammar Gaddafi en Libia, donde también trabajó junto a los yihadistas. Algunos de los terroristas libios que se unieron a los yihadistas sirios fueron entrenados por fuerzas británicas, francesas o estadounidenses en Libia para luchar contra Gaddafi. Algunos de ellos se unieron más tarde al Califato Islámico o a la filial de Al-Qaeda en Siria, el Frente Al-Nosra, que se convirtió en el grupo terrorista sirio más poderoso.

Gran Bretaña participó en una red de transporte de armas entregadas a Siria desde Libia a través del sur de Turquía, que fue autorizada a principios de 2012 tras un acuerdo secreto entre Estados Unidos y Turquía. Revelado por el periodista Seymour Hersh, el proyecto fue financiado por Turquía, Arabia saudí y Qatar, mientras que la CIA, con el apoyo del MI6, era responsable del transporte de armas desde los arsenales de Gaddafi hasta Siria.

La operación no fue revelada a las comisiones de inteligencia del Congreso de Estados Unidos, lo cual es necesario por la ley de Estados Unidos, y la participación del MI6 permitió a la CIA eludir la ley al clasificar la misión como una operación de enlace.

Hersh señaló que un gran número de terroristas en Siria que finalmente recibieron las armas eran yihadistas, algunos de los cuales estaban afiliados a Al-Qaeda. Qatar, principal aliado de Reino Unido en el derrocamiento de Gaddafi y que recuperaba su papel en Siria, ha estado suministrando armas y dinero al Frente Al-Nosra. El diario Telegraph informó de los comentarios de un diplomático de Oriente Medio de que Qatar era responsable del hecho de que el Frente Al-Nosra tuviera dinero, armas y todo lo que necesitaba parea la guerra.

En 2012 el ejército británico desarrolló planes para formar un ejército de 100.000 terroristas sirios “moderados” con el objetivo de derrocar a Assad, que iba a avanzar sobre Damasco bajo la cobertura aérea occidental y de los países del Golfo. Cameron fue informado de que esta iniciativa de extracción, equipamiento y formación tardaría un año en desarrollarse, pero el Consejo de Seguridad Nacional Británico rechazó la idea por considerarla demasiado arriesgada.

El plan estadounidense de formar una gran fuerza terrorista siria, que apareció en 2013, ha sido descrito como un eco de aquel plan británico.

(Extractos del libro “Secret Affairs: Britain’s Collusion with Radical Islam” publicado este año por Mark Curtis)

La primera batalla de la guerra contra Irán se libra en Irak

El Primer Ministro irakí Haidar Al-Abadi
Desde que en 2003 Estados Unidos invadió Irak los primeros ministros (Iyad Allawi, Ibrahim Al-Jaafari, Nuri Al-Maliki, Haidar Al-Abadi) los han elegido los invasores.

Pero con Trump en la Casa Blanca y las elecciones legislativas de abril, las cosas se han complicado. Tienen que impedir la elección de un candidato amable con Irán y su enviado especial en Oriente Medio, Brett McGurk, despliega una intensa actividad para que los diputados voten por Al-Abadi para que reanude su mandato.

Al-Abadi es un agente del MI-6. Vivió 30 años en Gran Bretaña, tiene nacionalidad británica y no regresó a Irak hasta la invasión de 2003. Es miembro del partido Al-Dawa desde hace 15 años y quien le puso en el cargo que ahora ocupa es McGurk, el auténtico virrey de Bagdad.

En Irak le comparan con Nuri Said, Primer Ministro irakí en la década de los cincuenta, nombrado por el espionaje británico para gobernar bajo los reyes Faysal I y Faysal II para apuntalar la OTAN de Oriente Medio, el Pacto de Bagdad, más tarde rebautizado CENTO.

Eran los tiempos de la Guerra Fría y Said fue ejecutado por los nacionalistas cuando el general Abdul Karim Kassem derrocó la monarquía en 1958. Al-Abadi y sus patronos de Washington saben que los acontecimientos se pueden reproducir en cualquier momento y por eso no sacan a las tropas de Irak.

Irak está al borde de la guerra civil y el motivo inmediato es la presencia de las tropas estadounidenses; el mediato es que Irak tiene una larga frontera con Irán.

El Pentágono tiene entre 5.000 y 7.000 soldados repartidos en 9 bases situadas en el oeste del país que la aviación irakí no puede sobrevolar. Pero a los imperialistas no les basta y pretenden levantar hasta 12 bases.

En la Conferencia de Seguridad de Munich de febrero de este año, Al-Abadi acogió con satisfacción la presencia estadounidense en Irak y más recientemente Ihsan Al-Shamri, uno de sus asesores, dijo que el gobierno quería camuflar la ocupación militar. Había que “cambiar las misiones de los asesores militares estadounidenses de la guerra a la etapa de paz”, lo que supone que las tropas estadounidenses permanecerían en Irak indefinidamente.

El gobierno de Al-Abadi ha ignorado un acuerdo del Parlamento irakí de establecer un calendario para la retirada de las fuerzas extranjeras.

Como buen lacayo, el 7 de agosto dijo que Irak cumplirá con las sanciones contra Irán, lo cual no sólo le enfrenta a Irán sino a los propios irakíes que padecieron en sus propias carnes los estragos del criminal embargo impuesto por los imperialistas durante 12 años.

Quizá el mundo ya no se acuerde de aquello, pero difícilmente los irakíes lo olvidarán jamás y se sienten hermanados con Irán, hasta tal punto que el 14 de agosto dio un paso atrás al decir que le habían malinterpretado, que no cumpliría con las sanciones, sino sólo con la prohibición de comerciar en dólares con Irán.

La torpe política de Al-Abadi le está haciendo perder aliados, lo cual es muy peligroso para su reelección. Unos 15 diputados electos de su Alianza para la Victoria (Al Nasr), han cambiado de bando y han pasado al bloque Amiri-Maliki, partidarios de una relaación más estrecha con Irán.

La fuerza de choque más importante que tiene Irán en Irak son las milicias Hashd Al-Shaabi, que forman parte del ejército regular por medio de Faleh Al-Fayyad, asesor de seguridad de Al-Abadi desde 2011.

Algunos querían relevar a Al-Abadi por Al-Fayyad pero los imperialistas (e Israel) tienen otros planes. Quieren desarmar a Hashd Al-Shaabi, forzaron la dimisión Al-Fayyad y miles de irakíes salieron a la calle para protestar.

Pero quien se tambalea no es sólo Al-Abadi, sino toda su coalición, de la que forma parte Moqtada Sadr, que hasta ahora ha podido alardear de “nacionalismo” sólo por su oposición a Irán, lo que le ha llevado a arrojarse en brazo de los saudíes que, como siempre, es en Oriente Medio la tercera pata de la mesa, con Estados Unidos e Israel.

Las lenguas viperinas aseguran que Sadr cobra 8 millones de dólares al mes de los países del Golfo.

El exterminio de los indios norteamericanos aún no ha acabado

Las indias se manifiestan en una reserva
En las reservas indias de Estados Unidos y las ciudades circundantes las mujeres amerindias son asesinadas y agredidas sexualmente en mucho mayor número que otras mujeres. Sus atacantes son a menudo blancos u otros hombres que no pertenecen a las naciones nativas americanas, y sobre quienes la policía tribal no tiene control.

En algunos condados americanos donde hay tierras amerindias, la tasa de asesinatos de mujeres indígenas es hasta 10 veces más alta que el promedio nacional, según un estudio realizado para el Departamento de Justicia de Estados Unidos por sociólogos de la Universidad de Delaware y la Universidad de Carolina del Norte, en Wilmington.

Y ciertamente no todas las víctimas están en la lista. En 2016 se denunciaron 5.712 casos de mujeres amerindias desaparecidas al Centro Nacional de Información sobre la Delincuencia.

“Las cifras son probablemente mucho más altas porque muchos casos no se denuncian y los datos no se recopilan sistemáticamente”, dijo Heidi Heitkamp, senadora demócrata de Dakota del Norte, que presentó un proyecto de ley para mejorar el seguimiento policial de las mujeres amerindias desaparecidas y asesinadas.

“El miedo [al asesinato y a la agresión sexual] está muy extendido entre las mujeres indígenas estadounidenses”, dice Lisa Brunner, codirectora del Colectivo de Derechos Humanos de la Mujer Indígena Americana, profesora y coordinadora cultural del White Earth Tribal and Community College de Mahnomen, Minnesota.

“Las mujeres amerindias somos víctimas de mucha más violencia que otras mujeres del país por la sencilla razón de que somos amerindias y encarnamos nuestras naciones tribales”, dijo la Sra. Brunner.

Más de la mitad de las mujeres indígenas norteamericanas han sido agredidas sexualmente a lo largo de su vida y, de éstas, más de un tercio han sido violadas, una tasa de violación casi 2,5 veces mayor que la de las mujeres blancas, según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Justicia en 2016.

Las mujeres nativas americanas son más propensas a ser atacadas sexualmente por hombres que no son nativos americanos que las mujeres de cualquier otro grupo racial. Un estudio realizado por la Universidad de Delaware y la Universidad de Carolina del Norte reveló que más de dos tercios de las agresiones sexuales contra mujeres amerindias son cometidas por blancos y otros no amerindios.

Pero los hombres que atacan a mujeres amerindias en las reservas no pueden ser detenidos o procesados por las autoridades tribales cuando no son amerindios, según una sentencia del Tribunal Supremo de 1978.

“Cuando los ‘blancos’ cometen asesinatos o violaciones contra los indígenas americanos, el crimen cae dentro de la jurisdicción del gobierno federal y no del gobierno de la tribu o del estado”, dijo Cheryl Bennett, profesora de la Universidad Estatal de Arizona que estudia los crímenes de odio contra los pueblos aborígenes.

Además, los fiscales federales han cerrado más de dos tercios de los casos de abuso sexual que la policía tribal ha remitido al FBI y a las fiscalías de Estados Unidos, según un informe de 2010 de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno.

No es un caso de impunidad sino de complicidad del Estado con el exterminio.

https://greedmedia.com/cases-of-missing-and-murdered-native-american-women-challenge-police-courts/

Estados Unidos se prepara para responder militarmente a un levantamiento contra sus tropas en Irak

En Estados Unidos se preocupan por la interferencia rusa en sus elecciones, pero no les importa nada la que ellos llevan a cabo en las irakíes. En un Irak militamente ocupado por las tropas del Pentágono, quien domina es el ocupante y sus continuas injerencias están fomentando un movimiento de resistencia en su contra.

Un bloque de partidos irakíes ha amenazado a los estadounidenses y británicos si continúan interfiriendo en los asuntos internos. No se puede descartar la posibilidad de que este año estalle una revolución en Basora contra Estados Unidos y sus aliados en el gobierno, que recuerde la gran revolución de 1920 contra los británicos que comenzó en Bagdad.

En 2003, cuando las fuerzas estadounidenses anunciaron su intención de ocupar Irak, muchos en el país creyeron que la ocupación militar estadounidense pondría fin a la era de Saddam Hussein y que se avecinaba un futuro diferente. Inicialmente, la mayoría de los irakíes apoyaron el control de Irak por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero con el tiempo, se desarrolló una resistencia nacional contra la ocupación extranjera, avergonzando a la quinta columna que apoyaba a los ocupantes.

Sin embargo, esta resistencia se volvió contra la población y se convirtió en una guerra sectaria dirigida por el sangriento Abu Musab al-Zarqawi, que mató a muchos chiítas, pero también a sunitas, kurdos laicos y otras minorías. Quería una guerra entre sunitas y chiítas a pesar de la advertencia de su emir, Osama bin Laden, transmitida por su comandante adjunto, Ayman al-Zawahiri. Zarqawi ignoró la advertencia de su emir y logró provocar una sangrienta reacción chiíta contra los sunitas, creando una fractura sectaria en Irak en pocos años, que Saddam Hussein no había logrado en 23 años de gobierno.

Unos años más tarde, los chiítas crearon su propio movimiento de resistencia contra las fuerzas de ocupación apoyadas y financiadas por Irán. Han llevado a cabo numerosos ataques contra las fuerzas de ocupación (el más llamativo fue el ataque diurno contra Asaib Ahl Al-Haq en Karbala, que ejecutó a un marine estadounidense y tomó como rehenes a cuatro soldados y oficiales del municipio en el que se encontraban, que posteriormente también fueron ejecutados).

Pero este movimiento se desvaneció tras la retirada de las fuerzas estadounidenses y británicas del país en 2011. Con el ascenso del Califato Islámico y su ocupación de Mosul y un tercio de Irak en 2014, la resistencia chiíta apoyó a las Fuerzas de Movilización Popular (Hachd al-Chaabi), en respuesta al llamamiento del ayatolah Sayyed Ali Sistani. Junto con el reorganizado ejército irakí y la policía federal, lograron derrotar al Califato Islámico, pero sin haber puesto fin a su insurgencia en forma de guerra de guerrillas que estaba teniendo lugar antes de 2014.

Muchos de estos combatientes se unieron a las fuerzas regulares oficiales, pero muchos otros regresaron a sus partidos políticos y mantuvieron su independencia. Estos combatientes tienen ahora una nueva razón para tomar las armas y librar una nueva guerra contra las fuerzas del Pentágono.

De hecho, Asaib Ahl Al-Haq, la Organización de la BADR, Kataeb Hizballah Irak, Harakat Al-Yihad wal Bina, Kataeb Sayyed Al-Shuhada, Harakat Al-Nujabaa, Yund Al-Imam y otros grupos han advertido a Estados Unidos y al Reino Unido que “dejen de interferirse en los asuntos locales”.

“Se revela otra sucia conspiración, que muestra a los políticos estadounidenses, británicos e irakíes intentando abiertamente establecer un gobierno débil. Esta conspiración está dirigida por Brett McGurk [enviado de Estados Unidos a Irak] y Thamer Al-Sabhan [antiguo embajador saudí en Irak, ahora ministro]. Tenemos el poder de intervenir en el momento oportuno para frustrar esta conspiración, porque hoy somos más fuertes que nunca. Nuestra meta es proteger los intereses de nuestro pueblo y mantener el proceso electoral democrático libre de interferencias”, dijeron en su declaración.

Estos grupos exigen que el partido Dawa ponga fin al “comportamiento irresponsable” de algunos de sus dirigtentes (Haidar Abadi) y que Sayyed Moqtada Al-Sadr “se oponga a esta repulsiva conspiración y a la presencia ilegal de fuerzas extranjeras en Irak”.

Si Estados Unidos cree que puede imponer a sus peones, debe prestar atención a las primeras señales de la resistencia, que está dispuesta a atacar no sólo a sus fuerzas, sino también a la quinta columna irakí.

Estados Unidos se prepara para responder a un nuevo levantamiento contra sus fuerzas en Irak, lo que explica las recientes declaraciones del coronel Sean Ryan, portavoz de las tropas estadounidenses en Irak, afirmando que seguirán ocupando el país “el tiempo que sea necesario”, es decir, hasta que logren imponer a sus peones locales.

Los nazis no llegaron al poder en Alemania por las urnas

Hay que soportar muy a menudo a los que aseguran que Hitler llegó al poder por las urnas, apoyado por un amplio movimiento popular, lo cual es falso. Lo que permitió a Hitler acceder a la Candillería fue un golpe de Estado.

Su principal apoyo no fueron los votos sino el capital monopolista y financiero alemán, los altos dirigentes del ejército y el Vaticano.

Uno de los principales partidarios del régimen nazi fue Carl Friedrich von Siemens, cuyo apellido no requiere más precisiones.

Entre 1918 y 1923 la reacción alemana había intentado varios golpes de Estado para deshacerse del sistema parlamentario burgués y suprimir los derechos adquiridos por el movimiento obrero. La reacción fue apoyada por una parte del ejército.

Muchos capitalistas consideraban que había que apoyar a los nazis. En 1923 un monopolista del acero, Hugo Stinnes, le dijo al embajador estadounidense: “Debemos encontrar un dictador que tenga el poder para hacer lo que sea necesario. Un hombre así debe hablar el idioma del pueblo y ser un civil. Tenemos un hombre así”.

Con la crisis económica de 1929, los capitalistas decidieron concentrarse en apoyar a los nazis. Gracias a sus millones y a la crisis, Hitler pudo reclutar a una parte del lumpen con algo parecido a lo que hoy hacen los de Hogar Social.

Durante la campaña presidencial de 1932 los nazis utilizaron por primera vez películas y discos de propaganda. Hitler usó un avión privado para volar de una reunión a otra. En 1932 sólo el mantenimiento de las SA costaba dos millones de marcos a la semana. ¿Quién pagaba todo eso?

En las elecciones federales de septiembre de 1930 los nazis se convirtieron en el segundo partido más votado, con más de 6 millones de votos. A Hitler le invitaron a presentarse ante los círculos de grandes capitalistas y varios de ellos se unieron al partido.

Sin embargo, los monopolistas aún estaban divididos porque Hitler propugnaba un control muy estricto sobre la política económica. Pasará otro año antes de que los patrones confíen la cancillería a Hitler porque temían la reacción del movimiento obrero.

Pero en las elecciones federales del 6 de noviembre de 1932 el Partido Comunista Alemán aumentó considerablemente su influencia entre los trabajadores en detrimento del Partido Socialista. El capital temía otro levantamiento revolucionario.

Los nazis perdieron dos millones de votos. Un nuevo declive del partido podría arruinar todas las esperanzas de los grandes monopolistas. Los monopolistas (Thyssen, Krupp, Siemens) zanjaron sus disputas internas y decidieron apostar por Hitler de una manera decidida.

Fueron ellos quienes impusieron la política económica de Hitler. Entre los miembros del Alto Comité Económico del gobierno nazi estaban Krupp von Bohlen, rey de la industria de armas, Fritz Thyssen, barón del acero, Carl Friedrich von Siemens, rey de la electricidad, y Karl Bosch, de la industria química.

El 27 de octubre de 1931 Siemens se dirige al capital financiero estadounidense para disipar los temores ante un gobierno nazi. Sobre todo, insistió en el deseo de los nazis era erradicar el movimiento obrero en Alemania.

El 26 de enero de 1932 Fritz Thyssen, el magnate del acero, organizó una conferencia de Hitler frente a más de 100 grandes capitalistas durante la cual aseguró que para ellos la propiedad privada era la base de la economía alemana y que su principal objetivo era erradicar al marxismo de Alemania.

El 19 de noviembre de aquel año banqueros, grandes monopolistas y terratenientes exigieron al presidente alemán Paul von Hindenburg que nombrara a Hitler para la Cancillería. El acuerdo se ratificó el 3 de enero en la mansión del banquero Kurt von Schröder. Todo estaba preparado.

El 30 de enero del mismo año nombró Primer Ministro a Hitler de manera oficial. El primer gobierno de Hitler tenía sólo tres nazis, incluido el propio Hitler. Ni siquiera se atrevió a comparecer ante el Parlamento porque se encontraba en una posición minoritaria. Lo que hizo fue exigir a Hindenburg que lo disolviera y celebrara nuevas elecciones, previstas para el 5 de marzo.

La maniobra le permitió gobernar durante cinco semanas sin control parlamentario. Fue un golpe de Estado legal, porque entonces la Constitución alemana permitía al Presidente disolver el Parlamento o suspenderlo temporalmente. 

El 4 de febrero Hindenburg aprobó un decreto de emergencia que prohibía cualquier crítica al gobierno, suprimiendo la libertad de reunión y de prensa para el Partido Comunista de Alemania y otras organizaciones progresistas.

El 27 de febrero el Reichstag, el Parlamento alemán, fue incendiado, el típico montaje que hoy calificaríamos de “bandera falsa”. Muchos historiadores están convencidos de que el incendio fue causado por las secciones de asalto nazis (SA).

Los siguientes acontecimientos confirman esa tesis. Antes de que se iniciara cualquier investigación, las emisoras de radio (los falsimedia de la época) afirmaron que los comunistas eran los culpables del incendio. Esa misma noche, con listas elaboradas de antemano, más de 10.000 comunistas, socialistas y progresistas fueron detenidos. Toda la prensa comunista y varios periódicos socialistas fueron prohibidos y se suspendieron las libertades de prensa y de reunión.

De esa manera, aplastando a los antifascistas, querían apañar las elecciones. Empezaba un golpe de Estado “desde arriba”. Pero les salió mal. Con todo a su favor, las urnas tampoco le dieron la mayoría a los nazis, ni siquiera los dos tercios de los escaños al gobierno de coalición que encabezaba Hitler.

Fue necesario un segundo apaño, el segundo acto del golpe: el gobierno de Hitler eliminó de un plumazo los 81 escaños de los comunistas sin que ningún partido se atreviera a protestar.

Con los comunistas fuera del Parlamento es como apañaron otra votación parlamentaria que, como estaba previsto, se resolvió a favor del gobierno de Hitler, al que autorizaron a promulgar decretos ley que no necesitaban al Parlamento para nada. Fue una especie de hara-kiri parlamentario, una autodisolución.

La socialdemocracia actuó como siempre: votaron en contra de la habilitación al gobierno para que aprobara decretos ley, pero concedieron legitimidad a las elecciones, pasando por alto la represión política.

Las consecuencias son las que ya se saben. En dos años, gracias a la patente de corso que les concedieron, los nazis prohibieron los partidos políticos, mataron a más de 4.200 personas y detuvieron a 317.800 antifascistas.

El 20 de marzo de 1933 el comisario nazi de la policía de Munich, Heinrich Himmler, estableció el primer campo de concentración para presos políticos en Dachau. Otros 40 le seguirán en el mismo año. A los obreros los amenazaron con recluirles en dichos campos si se declaraban en huelga.

Más información:
— ¿Quién llevó a Hitler al poder en Alemania?

— Los financieros que auparon a Hitler al poder
— El imperialismo occidental al rescate del III Reich
— Las estrechas relaciones de Estados Unidos con el Tercer Reich
 

Tirabuzón final y huida hacia adelante

Darío Herchhoren

La crisis de Argentina que se ha desatado ahora es el resultado de un proceso que tuvo su inicio en el mes de diciembre de 2015, con la llegada a la presidencia de la república de Mauricio Macri.

Mauricio Macri, es un ingeniero civil, egresado de la Universidad Católica Argentina, uno de los institutos universitarios mas exclusivos y reaccionarios de Argentina, que hay que decirlo no tiene un gran nivel académico, ni tiene grandes cantidades de alumnos.

Macri, es egresado del colegio secundario Cardenal Newman, otro lugar exclusivo en la localidad de San Isidro, en el gran Buenos Aires, que es un conglomerado que abarca un diámetro de 60 kilómetros a la redonda de la ciudad de Buenos Aires, y que alberga a unos quince millones de habitantes. San Isidro es una ciudad dentro de ese círculo y donde vive una buena parte de la oligarquía argentina.

Toda la formación de Macri se desarrolló en ese ambiente exclusivo, y este aprendió muy bien los valores  de la clase a que pertenece.


Desde el principio de su gobierno se dedicó a desarmar cuanta política inclusiva se había puesto en práctica durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y muy especialmente todo aquello que significaba una protección del ahorro, de las finanzas y el trabajo nacional.

Argentina no está entre los paises centrales del mundo. Se trata de un país de la periferia; y por lo tanto dependiente; y también por lo tanto es un país incapaz de generar cambios profundos en la estructura económica del país.

Toda la economía argentina gira en torno a la producción agricolo ganadera, y últimamente a la producción en masa de la soja, que es un haba ajena al país y cuyo cultivo ha sido impuesto por las grandes multinacionales de alimentos como Cargill, Purina y la Monsanto, que ha sido adquirida por Bayer.

Este cultivo ha sido utilizado para alimentar animales y humanos y se ha escrito hasta el cansancio sobre sus virtudes alimenticias, utilizando para ello el comodín de que puede reemplazar a la carne. Si ello fuera cierto, que nos dejen la carne a nosotros y se coman la soja ellos. Obviamente no es así. La proteina vegetal es muy distinta de la animal y no son fungibles.

Pero hay un problema básico en cuanto al sustento ideológico de esta política neoliberal. Todos los paises desarrollados, antes de alcanzar ese status fueron proteccionistas; y por esa simple razón alcanzaron el lugar donde se hallan. Al mismo tiempo; obligaron a los paises dependientes como Argentina, a aplicar políticas librecambistas; es decir de abrir sus economías a la competencia. Nada más falso que eso. Argentina no puede competir con paises como EEUU, ni como Inglaterra, ni como Francia ni como Italia. Carece de la tecnología propia para ello, y depende de las patentes extranjeras, y debe pagar royalties para su uso. Es decir que tiene un grillo en el pie.

Un país como Argentina no tiene más camino a seguir que el proteccionismo, y para ello deberá acabar con el gobierno de Macri y los chicos de Milton Friedman los Chicago Boys.

Una política proteccionista necesita del control de cambios, es decir que no puede dejar librado el valor de su moneda a los vaivenes del «mercado». Debe prohibir la importación de manufacturas que se puedan fabricar en el país, y debe implementar una política de créditos a largo plazo y bajo interés para fomentar y proteger la producción nacional.

Además de ello deberá fomentar el gasto en las universidades, para que los científicos argentinos diseññen tecnología propia que no dependa de las patentes extranjeras y que no tengan que pagar royalties por su uso.

Ahora bien; hay un paso que se deberá dar inexorablemente; y es el desconocimiento de la deuda externa, en aplicación de la teoría de la «deuda odiosa» que es un concepto acuñado en Rusia sorprendentemente antes de la revolución bolchevique, y que consiste en no pagar la deuda que no haya sido beneficiosa para el propio pueblo.

Indudablemente las políticas de Macri y su pandilla van en dirección contraria, y se basan en una milagrosa «lluvia de inversiones» que prometió. Hasta ahora esa lluvia ha sido  de desgracias y males de todo tipo. Se trata de la misma política de la dictadura militar y de Menem, que endeudó el país, y lo hundió en la miseria. Esa política solo puede imponerse con violencia y represión que ya se está aplicando por ese gobierno ilegítimo.

¿Hay alguna economía en el mundo que soporte intereses del 60% como ha fijado el Banco Central de Argentina? ¡El mismo Banco Central ha emitido letras a 100 años! Es escandaloso. Si no hay un cambio de rumbo inmediato Argentina caerá en un abismo del cual no podrá salir en mucho tiempo. Es imperioso por salud democrática acabar con ese gobierno.

Acabará muy pronto.

Los nazis eslovenos se organizan y entrenan para la guerra

En Eslovenia ha aparecido una banda nazi integrada aparentemente por un centenar de matones armados para “velar por el orden” en las calles del país.

La banda grabó y difundió un vídeo en las redes sociales con sus entrenamientos militares, según el diario Delo de Liubliana.

La grabación, hecha supuestamente cerca de Maribor, en el nordeste del país, muestra el entrenamiento del “Primer batallón de la guardia de Estiria” (Baja Estiria es una región del nordeste de Eslovenia, mientras Alta Estiria forma parte de Austria).

Las imágenes son de una marcha de varias decenas de varones en uniformes militares y encapuchados, algunos armados con rifles y hachas, que luego entrenan en un terreno rodeado de bosques tras saludar a su comandante con gritos de “¡Por Eslovenia!”

El dirigente declarado de la banda es el jefe del partido extraparlamentario “Eslovenia Unida”, el fascista Andrej Sisko, un antiguo tarado del fútbol que el año pasado se presentó sin éxito como candidato a la Presidencia del país.

En declaraciones a la agencia eslovena STA, Sisko aseguró que su banda cuenta con un centenar de miembros, parte de ellos armados, y rechazó el calificativo de paramilitar.

Su objetivo es asegurar el orden y «la defensa de nuestra patria y de nuestros hogares», lo que implica también impedir la entrada al país de inmigrantes irregulares, explicó.

La policía eslovena se cruza de brazos y dice que está investigando a la banda terrorista. Por su parte, el presidente esloveno, Borut Pahor, y Miro Cerar, primer ministro saliente y candidato a ministro de Exteriores en el Gobierno de coalición de cinco partidos dirigido por el populista Marjan Sarec, manifestaron su preocupación.

Cerar calificó el acontecimiento como “absolutamente inadmisible” y advirtió de que el grupo “incita el miedo y propaga el odio”, mientras que Pahor dijo esperar una reacción de «los órganos competentes, conforme a la ley».

Un impresionante concierto contra el nazismo y el racismo convoca a 65.000 antifascistas en Chemnitz

Los medios sólo hablan del ascenso del fascismo en toda Europa, por lo que no dirán nada del impresionante concierto musical contra el nazismo y el racismo que se celebró ayer en Chemnitz, al que acudieron 65.000 personas bajo los lemas “Somos más” y “No hay sitio para las cacerías de odio ni para el racismo”.

De forma gratuita en el concierto han tocado los raperos Trettmann y Casper und Marteria, grupos de pop como Kraftklub y las bandas de punk-rock Feine Sahne Fischfilet y de Die Toten Hosen.

Uno de esos grupos, Feine Sahne Fischfilet, está vigilado por los servicios secretos por unas letras en las que defiende los ataques contra la policía.

El concierto empezó sobre las 17.00 hora local con un minuto de silencio en memoria de la persona acuchillada el 26 de agosto y terminó pasadas las 21.30 horas.

“Vivimos distinto y pensamos distinto. Y eso está bien. Pero en algo estamos todos de acuerdo. No hay sitio para las cacerías de odio y para el racismo. Somos antifascistas y no vamos a dejarles ni esta ciudad ni ninguna otra de Alemania a los racistas y a los nazis. Somos más», dijo para abrir el acto una portavoz de la organización desde el escenario.

El concierto, al que han animado a ir distintos representantes políticos, empezando por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se celebró en el centro de la ciudad, cerca de donde el pasado sábado se celebró una manifestación nazi.

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