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Día: 7 de mayo de 2018 (página 1 de 1)

Se desata la guerra comercial entre Estados Unidos y Alemania

Macron, Trump y Merkel
La temperatura ha subido recientemente un punto en las relaciones entre Estados Unidos y Alemania. Contra los repetidos intentos de Washington de alinear a sus aliados dentro de la OTAN en reacción a un “enemigo común” manufacturado -en este caso Rusia-, el peso pesado económico europeo sigue molestando a su socio extranjero reforzando sus propias posiciones.

La primera razón de esta divergencia es puramente económica. Si nos fijamos en el panorama general, Alemania ha seguido siendo políticamente un protectorado estadounidense; incluso ha seguido siendo oficialmente un país ocupado militarmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Pero, desde el punto de vista económico, se ha establecido gradualmente el patrón opuesto: Estados Unidos es ahora, en la práctica, una colonia alemana. La balanza comercial de Estados Unidos muestra un déficit cercano a los 70.000 millones de dólares anuales, lo que la convierte en el segundo mayor déficit en volumen, sólo superado por el déficit de Estados Unidos hacia China. Esta situación no complace a Trump, que quiere cambiar las reglas del juego. Pero sea cual sea su deseo expreso de actuar para proteger los intereses capitalistas de Estados Unidos, hay razones para creer que su objetivo principal es perjudicar a los rivales y debilitar las posiciones de Berlín.

Los planes comerciales de Trump podrían empujar a Alemania a la recesión. Hay varios elementos muy concretos que son preocupantes: el riesgo de recesión, estimado en un 6,8 por ciento en marzo de 2018, se estima un mes más tarde en un 32,4 por ciento, es decir, que esta probabilidad casi se ha quintuplicado. Las declaraciones proteccionistas de Trump tienen profundas consecuencias para los mercados financieros y la economía de Alemania.

Este es el quinto año de un crecimiento económico rápido e ininterrumpido. Se trata de un buen rendimiento a largo plazo según las pautas actuales, especialmente teniendo en cuenta los problemas económicos de otros países de Europa. El desempleo alemán ha alcanzado un nivel tan bajo que no es raro que las empresas rechacen pedidos por falta de mano de obra. Los niveles récord de impuestos recaudados por el gobierno de Merkel también son notables. Pero al final, el punto fuerte de la economía alemana, su orientación hacia las exportaciones, podría ser su mayor debilidad. El proteccionista Trump está mal dispuesto hacia los países con un superávit comercial con Estados Unidos y, especialmente, de Alemania, un país del que Trump declara que chupa la médula de la economía americana. Berlín ha sido objeto de críticas específicas por parte de Trump con mayor frecuencia, incluso, que China y Japón.

En enero de 2017 el Departamento de Finanzas de Estados Unidos impuso una multa de 425 millones de dólares al Deutsche Bank por violar las leyes estadounidenses contra el lavado de dinero en un caso en el que aproximadamente 10.000 millones de dólares salieron de Rusia entre 2011 y 2015. El jefe del Departamento de Estado reprobó públicamente al mayor banco de Alemania: “En la actual red financiera interconectada, las instituciones financieras internacionales deben estar más vigilantes que nunca en la guerra contra el lavado de dinero y otras actividades que pueden contribuir al crimen cibernético y al terrorismo internacional”. Había que entender que el banco había trabajado con clientes a los que se habían impuesto sanciones tras el Golpe de Estado en Ucrania en 2014.

Más o menos al mismo tiempo, Trump golpeó duramente a la industria automotriz alemana. En una entrevista con el periódico alemán Bild, en la que declaraba que defendía los intereses de los fabricantes de automóviles estadounidenses, criticó violentamente a BMW, Volkswagen y Daimler por su deseo de exportar vehículos a Estados Unidos en lugar de construirlos en suelo estadounidense, amenazando a los fabricantes alemanes con un impuesto de importación del 35  por ciento.

Las reacciones no tardaron en llegar. Tras el escándalo de las emisiones de, Volkswagen tuvo que firmar un acuerdo con el Departamento de Justicia de Washington para pagar una multa de 4.300 millones de dólares y admitir “medidas adicionales para reforzar el sistema de control”.

Trump eligió a la industria automovilística alemana como escarmiento para aplicar políticas proteccionistas. No sólo tomó a Alemania como “víctima” sino como símbolo de la hegemonía estadounidense. Alemania ya no es el “socio especial” que era en Europa, sino el principal rival económico contra el que se puede declarar una guerra.

En enero de 2017 Peter Navarro, asesor de política comercial de Trump, en una entrevista con el Financial Times, acusó a Alemania de manipular un euro infravalorado, dejando que Alemania favoreciera sus exportaciones y “explotara” a Estados Unidos y a sus propios socios europeos. Señaló que entre 2015 y 2016 las emisiones récord de divisas del Banco Central Europeo han reducido el valor del euro en un 25 por ciento. Lo que el asesor de Trump no dijo fue que Berlín sólo seguía el ejemplo de Washington, al igual que Pekín. Para colmo, Navarro identificó a Berlín como el principal obstáculo para el Tratado TTIP de Asociación Transatlántica de Comercio Inversión.

https://orientalreview.org/2018/04/24/trade-war-between-the-us-and-germany/

El terror de los falangistas y la Guardia Civil en León: los ‘paseos’ de 1936

Las nuevas investigaciones sobre lo ocurrido en los primeros meses de la Guerra Civil Española apuntan cómo se desarrollaban los ‘paseos’. Incluso con documentos tan extraordinarios como la denuncia, con nombre y apellidos del delator, que provocó el del abogado izquierdista José Fuertes; siendo la primera vez que se publica uno de estas características. Los diarios de los Roa de la Vega cuentan también cómo se asesinó al famoso abogado del Estado Esteban Zuloaga, que apareció muerto con once tiros en la carretera de San Andrés. Además, las autoridades tuvieron que ‘imaginar’ que algunos ciudadanos habían desaparecido extrajudicialmente al emitir certificados de su paradero.

Por ‘paseado’, cuando no se refiere al participio del verbo pasear, hay que entender que se trata de todo aquel asesinado —en particular durante el período de la Guerra Civil—, que no fue sometido a un juicio previo ni ‘ajusticiado’ de modo regular por las autoridades gubernativas del momento. Es decir, que no ha sido procesado formalmente, aunque sí ha podido ser detenido.

Tanto en las listas publicadas de represaliados (fusilados tras consejo de guerra y ‘paseados’), como de presos ‘residentes’ en San Marcos, es común encontrar graves errores en publicaciones recientes. De lo que no  cabe la menor duda es de que las muertes reales son superiores a las publicadas y de que los leoneses presos en San Marcos fueron muchos más que los que aparecen en ellas. Sencillamente hubo cientos de leoneses de la capital que fueron retenidos en San Marcos, pero al no habérseles abierto proceso no figuran en lista alguna.

José Fuertes Martínez, el ‘paseado’ que no está en ninguna lista

Así sucede con el abogado, natural de Trobajo del Camino y residente en León (avenida del Padre Isla número 33), José Fuertes Martínez, quien, como tantos otros ‘desaparecidos’ tampoco figura en lista publicada alguna y que, sin embargo, también fue ‘paseado’. José Fuertes era un joven conocido abogado soltero de 24 años, que aparece citado en la prensa de la época junto a los casos profesionales en los que intervenía defendiendo a todo tipo de presuntos delincuentes. Además, como él reconoce en sus propias declaraciones, pertenecía a Izquierda Republicana y después de la Revolución del 34 intervino y recogió firmas para solicitar la libertad de los presos. También ayudaba en asuntos jurídicos a miembros del Sindicato Minero Castellano liderado en León por Antonio Fernández Martínez. En agosto de 1936 José Fuertes fue detenido. Un despiadado informe de la Comisaría de Investigación y Vigilancia decía:

1º. A raíz del comienzo del Glorioso Movimiento Nacional fue detenido por su significación extremadamente izquierdista, y puesto más tarde en libertad, sin saberse más de él. Era mala persona en su conducta moral, pues se acompañaba continuamente de mujeres de vida pública, formando escándalos, por los que alguna vez fue presentado en esta Comisaría. En el aspecto religioso también era malo, pues no sólo no cumplía sus deberes en tal aspecto, sino que maldecía de ellos, y parece ser que en una ocasión con otros colocó una bomba en la casa de un sacerdote; en su ideología coincidía con las del partido de Izquierda Republicana, habiendo contribuido con dos pesetas para regalar un pergamino a Azaña; virtudes no se le conocía ninguna, en cambio tenía muchos vicios, pues además de lo expuesto solía embriagarse.

2º. Se dedicaba a dar mítines por varios pueblos, y en uno de ellos dado en Armunia, dijo que había que hacer desaparecer a la Guardia Civil, a la que odiaba como igualmente a los agentes de Policía. Fue siempre gran propagandista y especialmente durante el período preparatorio de las últimas elecciones, siempre de las ideas más avanzadas e incitaba a los obreros a la violencia.

3º. Después del Alzamiento Nacional, y antes de ser detenido, no se le vio actuar, pudiéndose asegurar que, dada su manera de ser y de pensar, no podía estar conforme con este Movimiento.

4º. Como arriba queda indicado, parece ser que estaba afiliado a la Izquierda Republicana, figurando también como socio del Ateneo Obrero, de tendencias marxistas.

5º. Carece en absoluto de bienes propios y el único medio de vida se lo daba su carrera de abogado, si bien, por su poco amor al trabajo, los ingresos debían ser pocos.

Además, José Fuertes había tenido unos días antes del ‘alzamiento’ más problemas con la Justicia. Otro informe de la Comisaría le acusaba de haber intentado violar a una mujer «que reclamó auxilio» el 8 de julio de 1936, ante lo que un mozo del hotel Nieto le amenazó con una escopeta de caza «al tratar de penetrar con una tanguista en dicho hotel» y se asegura que se negó «a firmar [José Fuertes] la comparecencia en esta Comisaría por no haber sido redactada por él como abogado, observando una conducta poco correcta con los funcionarios de servicio».

A pesar de lo aquí expuesto, el 22 de agosto de 1936 el juzgado de instrucción certifica que José Fuertes carece de antecedentes penales y tampoco ha sido condenado en ningún juicio de faltas. Éste explica en sus declaraciones que no tuvo parte activa en el ‘alzamiento’, y de este modo propone a varios testigos, algunos de reconocido prestigio y considerados ‘hombres de orden’ como el médico Olegario Llamazares, el farmacéutico Matías Robla Contreras, el procurador Manuel Menéndez Ramos o Sira San Pedro, viuda de Zarauz.

La denuncia del vecino que ‘condenó’ a Fuertes

Con lo que no contaba José Fuertes es que un personaje de Trobajo llamado Gumersindo de Toledo Fernández lo había denunciado el 16 de agosto. A Gumersindo se le puede localizar en los archivos durante el mes de agosto de 1936 efectuando numerosas aportaciones económicas para la suscripción Pro Fuerza; algunas en su nombre pero otras muchas a nombre «del pueblo de Trobajo», o «por orden de un tejero de Trobajo». Estas prácticas eran comunes que las realizaran importantes falangistas, como así las realizaba el conocido jefe de centuria Florentino Borge, quien enviaba a la Comisión Pro Fuerza, oro, dinero y todo tipo de suministros en especie desde San Emiliano.

Esos días de agosto de 1936 fueron terribles en cuanto a la presentación de denuncias. El propio doctor Eduardo Pallarés se queja amargamente de que su encarcelamiento se debe a una denuncia de otro reputado doctor llamado Joaquín Valcarce. Eduardo Pallarés acusa directamente al doctor Valcarce de ser el causante de la denuncia que lo llevó a prisión ese mismo 17 de agosto (causa 493/37, Archivo Intermedio Militar del Ferrrol, folio 44 vuelto): «Fui detenido por orden del médico presidente de la Cruz Roja Sr. Valcarce […]». Este delator era el oculista del hospital San Antonio Abad y sustituyó en la presidencia de la Cruz Roja de León al ex seleccionador nacional de la Selección de Fútbol Joaquín Heredia Guerra que a finales del noviembre del 36 sería ‘paseado’ cerca de Mansilla de las Mulas.

Y, sin embargo, esas denuncias tan difíciles de demostrar documentalmente existieron. Y para muestra, la que tal vez le supuso la muerte al abogado José Fuertes Martínez. En la fotografía se lee una de las primeras denuncias que se hacen públicas en España con el nombre y apellidos del delator. Las hay en los archivos, pero pocas, ya que la Guardia Civil se deshizo de muchos. Este tipo de documentos ofrecen consistencia al dato frente a la ‘memoria oral’, que no suele ser nada fiable en estos casos como se está demostrando con ellos.

Cuando encuentran el cuerpo de Fuertes, en el expediente de incautación se adjunta un certificado de defunción en el que se especifica que: «[…] natural de Trobajo del Camino […] fue hallado junto a otro en una huerta en las afueras de esta Villa, vestía gorra negra, mono y pantalón claro, gabuchas claras, piso goma, el cual se le encontró un mechero de mecha y un pañuelo en el bolsillo de color, que quedó en poder del Juzgado. Falleció […] a las dos horas a consecuencia de heridas de arma de fuego según resulta de dictamen facultativo […]».

Once tiros para el abogado Esteban Zuloaga

Otra de las historias versa sobre Esteban Zuloaga Mañueco, que se cuenta entre las víctimas de los abogados del Estado. Manuel Santamaría Andrés entre los catedráticos de Instituto. Aquilino Huerta del Río en el Ayuntamiento y otros tantos. Ahí residía la idea, porque las víctimas no fueron elegidas al azar. Así funciona el terror, como si se tratara de «una inevitable, aséptica y quirúrgica amputación que evitará que el cáncer se extienda por todo el cuerpo [o nación]», según palabras de los militares sublevados.

El caso es que este abogado del Estado (defensor de Alfredo Nistal, líder de la Revolución del 34 en León, y cuñado de José Pallarés Torres), realizó donaciones a la causa sublevada. Se le detecta en los archivos ofreciendo una segunda ‘donación’ de 250 pesetas (otras 200 ya las había entregado el 10 de agosto) a la ‘Suscripción’ el 24 de agosto.

Sin embargo, una semana más tarde un grupo de hombres vestidos de falangistas lo van a buscar y lo sacan de la casa de su cuñado José Pallarés Torres. Esteban Zuloaga, que había sido el abogado defensor del líder de la Revolución de Octubre en León, Alfredo Nistal, aparece muerto en una cuneta con once impactos de bala.

La noticia del asesinato conmociona a la ciudad. Hasta Roa de la Vega lo indica en su diario personal: «Viernes, 4 de septiembre. Aparece en la carretera de San Andrés el cadáver de Zuloaga muerto la noche anterior. D.E.P.»

Juan Manuel Roa, hijo de este ex alcalde monárquico Francisco Roa de la Vega, escribió en en su libro ‘La memoria olvidada’ lo que ocurrió con él en las páginas 339 y 340: «Tal fue el caso del Abogado del Estado don Esteban Zuloaga, que sufrió el más humillante de los paseos, por no hacer caso a los consejos que le dio mi padre, al que le llegó el soplo de que D. Esteban no se recataba de hablar en cualquier parte reprobando en voz alta las atrocidades que en León se cometían. Fue el mes de agosto del 36 cuando más cadáveres aparecían en las carreteras leonesas, y en el que mi padre se presentó en casa de Zuloaga, que también tenía su familia en zona roja, para decirle que las tropas nacionales no tardarían en conquistar San Sebastián, donde veraneaban su mujer y sus dos hijas, en una situación parecida a la nuestra. Le aconsejó, sin poder disimular el apremio, que saliera de León lo más pronto posible y se instalara en cualquier pueblo guipuzcoano próximo a la capital, para poder entrar en ella detrás de los soldados, como él también pensaba hacerlo cuando se acercasen a Celorio, pero añadió: «Tú debías quedarte en San Sebastián durante el mayor tiempo posible, prolongando el veraneo con Maravillas y las niñas, ya que no tienes hijos en el frente que te den preocupación, así podrás volver a casa cuando esto se apacigüe».

«No era fácil engañar a un hombre tan inteligente y suspicaz como era don Esteban Zuloaga; ¿pero qué te crees?, respondió, ¿piensas que me van a matar? No hubo manera de convencerle de que en León corría un serio peligro, y mi padre fue a decirle a D. José Pallarés, cuya esposa era hermana de doña Maravilla [quiere decir Enriqueta], para ver si ellos conseguían vencer la tenacidad de su cuñado, porque estaba seguro de que su compañero y amigo corría un gran peligro. No pudieron con él […] Don José Pallarés, llorando, se lamentaba de que no hubiese hecho caso del consejo de mi padre».

El asesinato a tiros de un abogado del Estado, que no parecía ser enemigo declarado sino simple servidor de la Administración, demuestra que cualquier excusa era válida para las ejecuciones extrajudiciales. Sólo haber defendido al líder de la Revolución del 34 en León, aparte de otras circunstancias y odios personales, serviría para condenarlo. Y, de paso, atenazar a toda la población leonesa para que se mantuviese sumisa a la nueva ‘causa’.

El ‘terror’ de los falangistas y la Guardia Civil

Por los archivos se conoce que los grupos incontrolados de falangistas, requetés, miembros militarizados de la CEDA e incluso grupos formados por los propios militares, se dedicaban a protagonizar todo este tipo de razzias contra «el adversario», cumpliendo órdenes, por acción directa u omisión, del Gobernador Militar. Lo que conocemos como policía, dependía del Gobierno Civil y de la Delegación de Orden Público. Las cúpulas policiales, al igual que el Gobierno Civil, estaban militarizadas. En León, la cúpula de la Guardia Civil formaba parte de los cuadros de Falange; es el caso de Luis Medina Montoro, donde ya tenemos constatación de su militancia en Jaén, de donde era nativo.

Un documento sobre Serapio Pedrejón nos demuestra cómo se solicita información sobre una persona a la que, como en muchas de las ejecuciones de ésa época, se la ha eliminado sin procedimiento alguno.

Las muchas autoridades que lo han eliminado son incapaces de tener constancia documental sobre el crimen, por lo que especulan con la posibilidad de que haya sido ejecutado valiéndose de la única fuente que poseen, que es la declaración de los funcionarios hecha a su mujer. Y escriben años después un documento ultrajante.

Este tipo de situaciones son las que impiden a los historiadores cuantificar el número de personas asesinadas. Serapio Pedrejón de la Fuente no aparece en ninguna lista de presos de San Marcos, ni de fusilados, ni de procesados. Sin embargo fue de los primeros en sufrir la más radical de las represiones. Como se constata en el documento, otra vez se repite el patrón sobre la actuación de la Guardia Civil, que es quien lo detiene y quien presuntamente se ‘deshace’ de él a los pocos días. Así funcionaba la máquina del terror.

Esta primera etapa de violencia dará paso en 1937 a otro tipo de ejecuciones ‘regulares’, que son las de las sentencias de muerte producidas tras juicio militar, y en especial sobre todos los huidos a zona ‘roja’ que lucharon en los frentes de batalla y que son capturados cuando cae el Frente Norte en octubre de 1937.

Javier González Fernández Llamazares http://www.ileon.com/actualidad/065744/los-paseos-en-leon-en-1936-los-asesinatos-de-los-abogados-fuertes-y-zuloaga

220 albañiles mueren cada año por accidente de trabajo en México

Mientras las empresas y constructoras celebran cada año el Día de la Santa Cruz con comidas, conciertos o bailongos, cada año mueren en México 220 trabajadores de la construcción por lesiones y accidentes de trabajo.

Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en territorio mexicano, cada 75 segundos hay un accidente laboral y cada 8 horas muere un trabajador a causa de lesiones en el trabajo.

En 2015 se registraron 425.000 y murieron 1.107 trabajadores, de los cuales, 37.000 accidentes y 220 muertes corresponden a trabajadores de la construcción.

Para ellos, las condiciones son muy adversas: 70 por ciento no cuenta con seguro social y miles están subcontratados de manera temporal.

Sus condiciones de trabajo son aún peores, en las obras no existen las mínimas condiciones de seguridad. Además, no cuentan con el equipo de protección básico, lo cual los expone constantemente.

Mientras un trabajador de la construcción gana alrededor de 110 pesos al día, poco más de tres mil pesos al mes, las grandes empresas constructoras ganan millones de dólares al año.

Un oficio que no es distinto en otras partes del mundo. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, más de 100.000 trabajadores de la construcción mueren en el lugar de trabajo cada año, una cifra que representa alrededor del 30 por ciento de todos los accidentes mortales ocurridos en el trabajo.

Datos de diversos países industrializados muestran que los trabajadores de la construcción tienen una probabilidad entre 3 y 4 veces mayor de morir a causa de accidentes en el trabajo, que otros oficios.

En los países en desarrollo, los riesgos asociados con el trabajo pueden ser de 3 a 6 veces mayores.

https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/220-albaniles-mueren-cada-ano-mexico-accidentes-trabajo/

Queipo de Llano y la violación como propaganda del terror en la Guerra Civil

Félix Población

El golpe de Estado de 1936, que trajo consigo una crudelísima Guerra Civil, supuso la caída de la segunda República y, con ella, la pérdida de los derechos y libertades democráticas logradas bajo el régimen del 14 de abril de 1931, entre los que estaban los adquiridos por la mujer en España por primera vez en la historia. Tal como se podía leer en la publicación Mundo femenino, en octubre de 1931, «la República, mujeres españolas, nos ha elevado a la categoría excelsa de ciudadanas, reconociéndonos la plenitud de derechos igual al hombre».

Se puede afirmar, por lo tanto, que en el contexto de la Segunda República se dieron las condiciones necesarias —aunque no suficientes— para una transformación radical de las relaciones de género, ya fuera en el ámbito público o en el privado. La igualdad jurídica y política entre hombres y mujeres se recogió por primera vez en los artículos de la Constitución de 1931. Mientras el artículo 2 reconocía la igualdad ante la ley de todos los españoles, el 25 establecía que el sexo, la naturaleza, la filiación, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas no podían ser fundamento de privilegio jurídico. En el capítulo primero del título III, el artículo 36 establecía los mismos derechos electorales para todos los ciudadanos mayores de 23 años de uno y otro sexo, algo que en Francia no se consiguió hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

La dictadura supuso para la mujer un drástico retroceso histórico en esa igualdad de derechos jurídicos y políticos, que la retrotrajo al papel doméstico y servil de la pasada centuria. Con toda seguridad, las mujeres que defendieron la bandera tricolor fueron conscientes del riesgo que en ese sentido podría comportar la victoria de los golpistas. Sobre todo si se repara en la personalidad de uno de los más señalados generales felones, al que siempre que se habla del delito de violación en España convendría tener en cuenta.

Las airadas soflamas de Gonzalo Queipo de Llano a través de Radio Sevilla, durante la Guerra Civil, fueron numerosas. Se han contabilizado hasta seiscientas, día tras día, desde que las tropas sublevadas ocuparon la ciudad andaluza en los primeros días de la contienda. Las emisiones se prolongaron hasta el 1 de febrero de 1938 como expresión desbocada de un odio visceral hacia quienes se aprestaron a defender el régimen legal y democráticamente constituido.

Al general Queipo se le atribuye la muerte de al menos 14.000 civiles, solo en Sevilla, una ciudad en la que durante el primer trimestre de la contienda se registraron hasta tres millares de ejecuciones

Esa grabaciones son a no dudar un explícito documento de lo que aquel levantamiento militar iba a representar para el país. Al general Queipo se le atribuye la muerte de al menos 14.000 civiles, solo en Sevilla, una ciudad en la que durante el primer trimestre de la contienda se registraron hasta tres millares de ejecuciones. También participó en la llamada Desbandá, la masacre contra la población civil que huía de Málaga a Almería en febrero de 1937 y en la que murieron cinco mil personas.

Las crónicas del conflicto armado se refieren a la voz aguardentosa del militar golpista, incitando al asesinato y a la violación, y de su lenguaje desfachatado, burdo y amenazador, propio de un retablo esperpéntico: “Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos —gritaba Queipo desde los micrófonos de la emisora—, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré matar”.

Conocido como el virrey de Andalucía, por ser el hombre del general Francisco Franco en esa región, en sus alocuciones radiofónicas ordenaba “perseguir a los rojos como a fieras, hasta hacerlos desaparecer a todos”. Pero si cabe acordarse estos días de Queipo es, sobre todo, por lo que voceó acerca de las mujeres republicanas, cebando los más bajos instintos de las tropas coloniales africanas para acometer violaciones múltiples: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.

Quien había sido teniente general de caballería y falleció en 1951, cuando todavía la dictadura ejercía una dura represión sobre un país sumido en la miseria, fue enterrado en la Basílica de La Macarena de la capital andaluza -de la que sigue siendo hermano mayor honorario-, donde aún permanecen sus restos en compañía de los de su esposa. Dos leyes deberían impedirlo, pero hasta ahora no lo han logrado: la de Memoria Histórica, de carácter nacional, aprobada hace más de diez años, y la Ley de Memoria Democrática de Andalucía.

Desconozco en qué archivo se encuentran las arengas del virrey de Andalucía, pero sería conveniente tenerlas a disposición de las jóvenes generaciones, junto a tantos otros referentes de la memoria histórica no suficientemente conocidos o difundidos para reconocer la España de nuestros padres y abuelos. Evidencian la catadura del régimen franquista y son un anuncio de la sumisión medieval que para la mujer iba a reportar la dictadura naciente, con la bendición complacida y decisoria de la católica iglesia.

https://www.elsaltodiario.com/los-nombres-de-la-memoria/queipo-de-llano-y-la-violacion-como-propaganda-del-terror-en-la-guerra-civil

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