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Día: 13 de febrero de 2018 (página 1 de 1)

Los Papeles del Pentágono: lo que va de la realidad a la gran pantalla

La última película de Steven Spielberg sobre los Papeles del Pentágono (“The Post”) es una excusa para que los espectadores, sobre todo los más jóvenes, descubran un período de la historia del siglo XX, la Guerra de Vietnam, que influyó mucho en los más veteranos.

El guión relata la filtración a la prensa (New York Times y Washington Post) en 1971 de una masa gigantesca de material documental sobre la Guerra de Vietnam. Es lo más viejo del mundo: la historia oficial, todo lo que sobre Vietnam habían contado en Estados Unidos desde los tiempos de Truman, era mentira, pero algunos tragan con carros y carretas, hasta que llega la maravillosa prensa “made in USA” y les saca de su estupor.

¿Qué había contado esa prensa antes de la filtración de 1971? Las mismas mentiras que los portavoces de la Casa Blanca, los políticos y los parlamentarios.

Luego llega Hollywood para que saquemos la siguiente conclusión y nos la metamos en nuestra cabeza: una prensa libre como la que disfrutan en Estados Unidos (y no en otros países como la URSS) es imprescindible porque sirve de contrapeso al poder político y bla, bla, bla, bla, bla… Los verdaderos héroes de la democracia no son los políticos sino los periodistas y bla, bla, bla, bla….

Vean una de las primeras mentiras: los Papeles del Pentágono son 4.000 volúmenes de documentos que ningún periódico ha publicado nunca, entre otras razones porque es materialmente imposible.

La segunda mentira: el filtrador, un espía con mala conciencia llamado Daniel Ellsberg, tampoco filtró todos los papeles sino sólo algunos. Por ejemplo, no informó de que el presidente Johnson estaba negociando la retirada con los malvados (el Vietcong).

La tercera: la publicación de los Papeles no supuso ningún riesgo para la prensa porque lo autorizó expresamente el Tribunal Supremo. El levantamiento del secreto para que se pudieran difundir íntegramente no se levantó hasta… 2011. Sólo pasaron 40 años más.

La cuarta es muy importante: el Tribunal Supremo autorizó la publicación parcial de algunos de los documentos porque en Estados Unidos las movilizaciones contra la guerra eran un clamor popular, una insurrección cotidiana. De lo contrario hubieran dado el acostumbrado carpetazo.

Moraleja: sin una lucha tenaz en la calle, no hay leyes, ni derechos, ni tribunales, ni libertades, ni democracia, ni nada de nada.

Robert MacNamara
Aquí ya hemos desnudado en más de una ocasión al Washington Post, entre otros estafadores, sobre los que podemos seguir contando batallitas sin parar, como su silencio en el caso Irán-Contra: el presidente Reagan vendiendo armas clandestinamente al eterno enemigo iraní en 1981 para financiar así a los terroristas que luchaban contra el gobierno sandinista en Nicaragua (también clandestinamente).

El Washington Post conoció desde el primer momento que su país estaba financiando a los teroristas nicaragüenses (¿les suena esto?) y no lo publicó. ¿Dónde quedó su heroísmo?, ¿dónde estaba la prensa independiente?, ¿dónde los contrapesos del poder político?

Pero la cosa es aún más fuerte: la afamada editora del periódico, Katherine Graham (Meryl Streep en la pantalla), había pasado un fin de semana en compañía del no menos famoso Henri Kissinger hablando de los papeles antes de su publicación. Nadie se los filtró; ya los conocía.

En la película la larga velada se resuelve con un cara a cara entre Graham y Robert MacNamara, secretario de Defensa de 1961 a 1968 bajo las presidencias de Kennedy y Johnson. La editora demuestra mucha familiaridad con el jefe del Pentágono y le reprocha haber ordenado la compilación de toda la gran masa documental y, a pesar de ello, continuar con la guerra de agresión que los imperialistas no podían ganar.

Al aspecto fundamental de todos los Pepeles del Pentágono, las movilizaciones populares, hay que sumarle, pues, el otro punto capital: que en las altas esferas todos sabían, al menos desde 1971, incluida la prensa, incluido MacNamara, que habían perdido la guerra. Pero, ¿qué hubiera ocurrido si creyeran que la podían ganar?

La deducción es: la publicación de los Papeles del Pentágono no se hizo con propósitos pacifistas, sino para presionar a la Casa Blanca a fin de que buscara una salida honrosa, negociada, que disimulara una derrota en toda regla. No se trataba de la paz sino de guardar las apariencias.

No podemos dejar de mencionar al presidente Nixon, porque la publicación de los papeles se produce dos años antes del Golpe de Estado periodístico de Watergate. Nixon es el presidente más amortizado del siglo XX y en Washigton sus alias circulaban de boca en boca: “Dick” el mentiroso, el tramposo, el estafador…

Nixon abandonó la paridad del dólar con el oro, bombardeó Camboya salvajemente (más de medio millón de toneladas) sin autorización del Congreso, negociaba con la URSS y con China, orquestó el Golpe de Estado contra Allende en Chile en 1973… La película deja claro que en 1971 los demócratas ya preparaban la caída de su presidente, como ahora preparan la de Trump.

¿Qué deben esperar de la película? Una extraordinaria puesta en escena, como todas las de Steven Spielberg, un sionista de primera línea, que en 2006 financió al criminal Estado de Israel con un millón de dólares por la criminal agresión contra Gaza. Spielberg está en la línea de todos los demócratas “made in USA”. Forma parte de eso mismo que denuncia.

En Oriente Medio Rusia no resolverá ningún problema que las partes no sean capaces de resolver

En Siria la bandera de la URSS también desfila
Darius Shahtahmasebi publica unas apasionantes reflexiones en Information Clearing House (*) sobre los motivos por los que Rusia no hace nada ante los bombardeos israelíes contra Siria. ¿Por qué Rusia los consiente?, ¿acaso es un apoyo discreto a Israel?, sugiere un lector.

La pregunta se puede extender a otros aliados del gobierno de Damasco, como Irán o Hezbollah, o al propio gobierno. ¿Por qué nadie hace nada?, ¿se debe a que Israel amenaza con lanzar bombas nucleares contra cualquier objetivo?, ¿le tienen miedo a Israel?

Shahtahmasebi comenta que en la pregunta hay varias hipótesis que se dan por supuestas: Rusia puede hacer algo para frenar las agresiones israelíes y, además, está obligada a hacerlo.

Nosotros añadimos una tercera que también se podría poner encima de la mesa: lo que quiere Israel es precisamente provocar que alguien haga algo, que siempre ha sido muy típico de las tácticas sionistas.

Por su parte, Shahtahmasebi comenta que no está de acuerdo con ninguna de las dos hipótesis que, a falta de argumentos, siempre conducen a una paradoja hipócrita:

a) todo lo que hace Rusia está mal, es erróneo
b) cuando no es así es porque debería hacer más de lo que hace

Pero, ¿cómo podría Rusia frenar las agresiones isrelíes? Podría haber puesto en marcha su maquinaria diplomática, plantear una queja al Consejo de Seguridad de la ONU, expresar su protesta en público y en privado, o bien pasar a la acción y abatir alguno de los cazas israelíes.

Medio siglo de experiencia demuestra que eso se hace sólo para quedar bien ante los espectadores del mundo. A Israel nunca le han frenado las resoluciones de la ONU, los comunicados y las lamentaciones. Ellos sólo entienden el lenguaje de la fuerza.

El sistema ruso de defensa antiaérea se localiza alrededor de las bases de Hmeimim y Tartus, escribe Shahtahmasebi, porque la aviación israelí, a diferencia del ejército de tierra, está muy bien preparada y guarda un distancia de seguridad con los misiles rusos.

Pero supongamos que un misil ruso alcanza a un bombardero israelí, ¿qué pasaría? A la inversa, supongamos que es el bombardero israelí el que destruye un arsenal ruso. ¿Cómo debería reaccionar Rusia?, ¿debería declarar la guerra a Israel?, ¿debería atacar?

La respuesta ya la sabemos: en noviembre de 2015 Turquía derribó un caza ruso en la frontera de Siria, mató al piloto Oleg Peshkov y no ocurrió nada de eso; ni siquiera tomaron represalias contra los turcos.

El sistema antiaéreo ruso en Siria es -con gran diferencia- el más avanzado del mundo y podría acabar con una parte de la aviación israelí, pero son pocos y no bastarían para acabar con todos ellos. Por el contrario, un ataque sostenido de los cazas israelíes sí podría acabar con las defensas antiaéreas rusas en Siria.

Por lo tanto, si Rusia no incrementa la escala de sus operación aéreas en Siria, está condenada a una derrota sin paliativos frente a Israel, por lo que se impone el principio número uno de cualquier estrategia militar: no te metas en ninguna guerra que no estés en condiciones de ganar.

La segunda hipótesis es: ¿tiene Rusia alguna obligación de frenar los bombardeos israelíes contra Siria? Es una pregunta muy extendida desde que en 2014 se produjo el Golpe de Estado en Kiev. Algunos están convencidos de que los entuertos que el imperialismo causa a los países del mundo tienen que ser resueltos por Rusia.

Pero formulen Ustedes la pregunta al revés: ¿qué países han corrido en auxilio de Rusia cuando lo ha necesitado?, ¿en la guerra de Chechenia?, ¿en la de Georgia?, ¿la de Osetia del sur?, ¿la de Abjasia?, ¿en la anexión de Crimea?

No tienen más que acudir a las hemerotecas para recordar las declaraciones públicas de los mandatarios del mundo en esos conflictos. Repasen las votaciones en la ONU de los diferentes países. Recuerden lo que dijeron los países árabes “amigos” durante la Guerra de Kosovo…

¿Quién pagará los gigantescos gastos del despliegue del ejército ruso en Siria?, ¿quién consolará a los familiares de los soldados rusos que han muerto en el campo de batalla?, ¿el gobierno de Damasco?, ¿Irán?, ¿Hezbollah?, ¿la Liga Árabe? ¿la Organización de Cooperación Islámica?

En este tipo de debates lo único que se olvida es justamente lo principal, que es lo que Putin no se ha cansado de repetir y nadie le ha hecho ni caso: el ejército ruso está en Siria defendiendo los intereses de Rusia y por eso su despliegue es limitado. A partir de ahí podemos empezar a entender los demás asuntos de Oriente Medio, que Rusia no puede resolver si los países implicados no los resuelven por sí mismos.

Pero que no se confunda nadie; también aquí hay un punto de partida obvio: en Oriente Medio al imperialismo y sus acólitos no les interesa resolver ningún problema, sino más bien todo lo contrario.

Si no confundimos las cosas, lo cual es bastante corriente, caeremos en la cuenta de que, en efecto, Rusia no sólo ha defendido a Siria en el terreno militar sino que ha apoyado siempre al gobierno de Bashar Al-Assad por un principio también muy simple y muy sencillo: el gobierno de Damasco es el único que tiene legitimidad en Siria.

A partir de ahí se puede avanzar cuanto se quiera: si dicho gobierno no sirve a los intereses de la población siria, o los contradice, es algo que sólo concierne decidirlo a ella.

Aparte de Rusia, el país que más ha trabajado por Siria durante la guerra, ha sido Irán que, lo mismo que Rusia, tampoco es un país árabe, lo cual está teniendo efectos contraproducentes porque la reacción árabe se preocupa mucho en ponerlo de manifiesto a cada paso para alinearse en favor de Estados Unidos e Israel.

Tiene absoluta razón el dirigente de Hezbollah, Hassan Nasrallah, cuando califica a los países árabes de traidores y cómplices del imperialismo y el sionismo.

Si eso está claro podemos pasar al otro aspecto de la cuestión, que es la alianza entre Siria, Rusia, Irán y Hezbollah, un compromiso singular porque no aparece en ningún tratado mutuo de defensa, por lo que son independientes: ninguno tiene ninguna obligación hacia el otro.

Eso también requiere una explicación. Todas esas partes tienen objetivos comunes y otros que no lo son. Ninguno de ellos puede ni debe verse involucrado en batallas que no le conciernen. En noviembre de 2015 Siria, Irán o Hezbollah no podían declarar la guerra a Turquía por haber derribado el caza ruso. El tiempo ha demostrado que eso hubiera sido un gravísimo error.

En una guerra nadie se puede andar por las ramas: los bombardeos de Israel demuestran que el desenlace de la Guerra de Siria es uno de los mayores desasatres para sus planes. Israel ha sido uno de los grandes derrotados en los campos de batalla de Siria y Rusia ha contribuido a ello de una manera muy importante.

Eso no quiere decir que Rusia deba ignorar la potencia militar de Israel en ninguna parte del mundo, y menos en Oriente Medio, no sólo por su armamento nuclear sino por sus estrechos vínculos con Estados Unidos.

La relación de Rusia con Israel es compleja, viene de lejos y no va a cambiar -si es que tiene que hacerlo- de la noche a la mañana. Los hechos decisivos que marcarán el futuro de Siria y de Oriente Medio son los siguientes:

a) hay una parte que demuestra interés por resolver los complejos problemas de la región y no por aumentarlos, ni por crear otros nuevos


b) en la mesa de negociaciones donde esos problemas se discuten no están ni Estados Unidos, ni Israel, ni los países del Golfo

c) Rusia no trata ni a Siria, ni Irán, ni a Hezbollah de la manera que el imperialismo pretende, como parias, sino todo lo contrario: como protagonistas en la lucha por la paz y en la resolución de los problemas de Siria y Oriente Medio

Una causa justa, como la que persigue el Eje de la Resistencia en Oriente Medio, no busca enemigos; no lo necesita porque son los enemigos los que les buscarán a ellos para aplastarlos.

(*) http://www.informationclearinghouse.info/48576.htm

La niña de 14 años violada y asesinada por los falangistas en Pamplona jamás será olvidada

Con apenas 14 años, la menor Maravillas Lamberto fue secuestrada junto a su padre y fusilada. Antes de morir fue violada delante de su progenitor. Los verdugos fascistas, conocidos e identificados por los lugareños, nunca pagaron por sus crímenes. No tenían alma ni corazón. Mucho menos piedad. Sólo les movía el placer de humillar y matar, independientemente de la edad o situación de la víctima. Nada, absolutamente nada, parecía detenerles.

Maravillas lo experimentó en carne propia. Nunca mejor dicho. Nunca tan terriblemente dicho. Tenía 14 años. Y ellos, los verdugos que enarbolaban la bandera franquista, la violaron repetidamente delante de su padre. Cuando se cansaron, o parecían cansarse, la sometieron por última vez. Y entonces sí, también con su progenitor de testigo, la fusilaron. Para ella ni siquiera hubo una cuneta: según distintos relatos, sus restos fueron arrojados a los perros.

“La noche los vio entrar
eran hombres sin luz
venían a todo gritar
eran la muerte azul”

Así dicen las primeras estrofas de “Maravillas”, escrita y cantada por el músico navarro Fermín Valencia. Este frío sábado de febrero, la canción-himno recorrió el aire gélido de Lezkairu, uno de los barrios más nuevos de Pamplona. La emoción también estaba en el aire, donde se mezclaba con la rabia y el dolor: desde esta mañana, la plaza de esta zona de la capital navarra lleva el nombre de Maravillas Lamberto. El acto, tan emotivo como simbólico, fue impulsado por el ayuntamiento.

En una Navarra que suma 3.500 víctimas del franquismo, el nombre de esta niña resume los sufrimientos de cada una de ellas. “Es un símbolo de la fuerte represión que hubo en este territorio”, comenta el presidente de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36), Jokin de Carlos Mina, también presente en el acto. Junto a él estaba Josefina Lamberto, la única hermana de Maravillas que aún vive y que entonces, cuando la muerte llegó a su casa, tenía siete años. Es, por tanto, el último relato viviente del horror vivido aquel 15 de agosto de 1936 en Larraga, el municipio situado a unos 40 kilómetros de Pamplona donde vivía junto a su familia.

Era de noche. De repente, sonó la puerta. El mensaje era claro: o la abrían, o la tiraban. Así lo advirtieron los dos guardias civiles del puesto de Artajona que se presentaron en el hogar de la familia Lamberto. “Hicieron levantar a mi padre, que estaba en la cama. Mi hermana Maravillas, que sabía lo que estaba pasando esos días en el pueblo, les preguntó qué le iban a hacer”, recuerda Josefina.

Los temores ya rondaban desde hacía varios días. Vicente Lamberto, marido de Paulina Yoldi y padre de Maravillas, Josefina y Pilar (ya fallecida), era un humilde campesino afiliado a UGT. Con eso era suficiente para que los falangistas del pueblo lo pusieran en la diana. Primero amenazaron con expulsarle de Larraga. Luego optaron por ir a buscarle a casa, despertarle a punta de metralleta y llevárselo para siempre. Maravillas pidió ir con él. Los captores, que sabían cómo transcurrirían las horas posteriores, cogieron a la niña y la subieron al camión. En este secuestro participaron, además de los dos agentes de la Benemérita, el falangista Julio Redín Sanz y otro hombre que fue identificado como “el hijo del churrero de Larraga”.

El relato más terrible de la represión franquista en Navarra se completa con una serie de hechos difíciles de describir con palabras. Vicente fue encerrado en el calabozo del ayuntamiento, y Maravillas fue subida a la Secretaría. Allí comenzaron las violaciones. “En el pueblo cuentan que se oían sus gritos”, dice el presidente de AFFNA-36. El calvario duró, como mínimo, lo que dura una noche de verano. “A la mañana siguiente –apunta Josefina-, los vecinos vieron salir a mi hermana con la ropa destrozada”.

Maravillas y su padre fueron llevados hasta el término municipal de Ibiricu, situado a unos 40 kilómetros de Larraga. Según reconstruye el historiador Iñaki Egaña en el libro “Los crímenes de Franco en Euskal Herria. 1936-1940” (Editorial Txalaparta), el vehículo se detuvo a la altura del kilómetro 12 de la carretera de Estella a Etxarri Aranaz. “La volvieron a violar delante de su padre y luego los mataron a ambos”, añadió De Carlos Mina.

En ese contexto, Egaña incluye en su obra el testimonio de un vecino de la zona que fue recogido en su momento por el historiador navarro José María Jimeno Jurío. “Tardaron en descubrir el cadáver de Maravillas una semana. Lo descubrieron por el olor. Era verano, tiempo de mucho calor, y se descompuso. Además, los perros le habían comido los gordos de las piernas. Porque estaba desnuda del todo. Desnuda del todo. Eso ya nos acordamos bien. Hubo que matar a los perros por eso. Tratamos de cogerla para llevarla a enterrar a esa huerta nuestra, pero no se podía. Estaba destrozada por los perros y los gusanos. Así que bajaron al pueblo, trajeron de la trilladora de Ibiricu gasolina y la quemaron. No quedó nada de ella. Hasta el pueblo bajó el olor de carne quemada”, describió el lugareño.

Siguiendo la tónica habitual, los autores de este crimen disfrutaron la absoluta impunidad. De nada sirvió que en Larraga todos conocieran sus nombres. En cualquier caso, Josefina se niega a bajar los brazos. No lo hizo cuando era una niña y vio cómo se llevaban a su hermana y a su padre. Tampoco cuando los franquistas, para aumentar el dolor y el daño, les robaron la tierra que trabajaban. Su madre incluso acabó en la cárcel. Tras ser puesta en libertad, se marchó a vivir con sus dos hijas a Pamplona, la ciudad que hoy, por fin, dedica una plaza a Maravillas.

“La muerte no fue capaz

de sepultar tu mañana
ni podrá pintar de olvido
la acuarela de tu alma”
Así continúa la canción de Fermín Valencia que este sábado volvió a conmover a los presentes en la plaza de Lezkairu. “Desde el ayuntamiento hemos hecho distintas cosas en torno a la memoria, pero posiblemente este acto sea, a nivel emocional, el más sentido”, confesaba a este periódico el concejal de EH Bildu y tercer teniente de alcalde Joxe Abaurrea, una de las personas que se involucró para conseguir que la plaza de este barrio lleve el nombre de Maravillas. “Su historia es un ejemplo de hasta dónde puede llegar el nivel de brutalidad de un ser humano –subrayó el responsable municipal-. Del mismo modo, también nos muestra hasta dónde fue capaz de llegar el régimen fascista”.

La historia no termina ahí. Josefina, que acabó haciéndose monja y fue una de las fundadoras de la asociación AFFNA-36, consiguió llevar los asesinatos de su hermana y su padre hasta un juzgado de Buenos Aires: desde hace cuatro años, el caso de la familia Lamberto forma parte de la querella contra los crímenes del franquismo presentada en Argentina. Las esperanzas, en cualquier caso, siguen siendo pocas. “Sabemos quiénes siguen mandando en este país, y también sabemos que nunca va a haber justicia para los nuestros”, afirma el presidente del colectivo memorialista. 82 años después, la sombra de la impunidad sigue cubriendo el cielo de Navarra.

http://m.publico.es/politica/2031584/maravillas-lamberto-la-nina-violada-y-asesinada-por-falangistas-jamas-sera-olvidada-en-pamplona

 

Acusan a los kurdos irakíes de cometer crímenes de guerra contra el Califato Islámico

Fuerzas kurdas Assayech
El viernes la ONG Human Rights Watch acusó a las milicias peshmergas del Gobierno Regional del Kurdistán irakí de perpetrar crímenes de guerra contra los yihadistas del Califato Islámico que tenía encarcelados en Al-Maliha, a 70 kilómetros al noroeste de Mosul.

Lama Fakih, directora adjunta de la ONG para Oriente Medio, leyó un comunicado de denuncia que se apoya en los relatos de un antiguo miembro de los peshmergas y seis civiles (1). Según estas fuentes, los milicianos kurdos encarcelaron a un número indeterminado de irakíes y extranjeros en el centro escolar de Al-Maliha.

Luego los servicios de seguridad kurdos Assayech los trasladaron a la cárcel de Shiglia, a unos 45 kilómetros de distancia, y posteriormente a dos lugares cercanos a la localidad de Zumar, donde los ejecutaron y entrerraron en fosas comunes.

Las pruebas que presenta Human Rights Watch dan la impresión de que durante una semana los kurdos han llevado a cabo ejecuciones extrajudiciales masivas por la noche, estimando que centenares de yihadistas han sido ejecutados por ese procedimiento.

En 2015 Amnistía Internacional lanzó una acusación similar contra las milicias kurdas YPG, que habrían cometido crímenes de guerra al provocar el “desplazamiento deliberado de miles de civiles” árabes y turcomanos y la destrucción de pueblos enteros habitados por estas etnias en el territorio bajo su control (2).

En una guerra nadie se libra de cometer crímenes de guerra o, por lo menos, de ser acusado de cometerlos. En 2013 la ONU aseguró que tanto el ejército regular como “los rebeldes” los estaban cometiendo porque atacaban “a la población civil”(3). Pero si la Guerra de Siria es una “guerra civil” o un levantamiento de “la población civil”, ¿a quién hay que atacar?, ¿dónde está la línea de separación entre civiles y combatientes?

No existen guerras humanitarias, ni ejércitos humanitarios. Los Convenios de Ginebra no forman parte de los manuales de instrucción de los reclutas en los cuarteles militares.

(1) https://www.hrw.org/news/2018/02/08/kurdistan-regional-government-allegations-mass-executions
(2) https://elpais.com/internacional/2015/10/12/actualidad/1444686889_203833.html
(3) https://es.wikinews.org/wiki/ONU_denuncia_cr%C3%ADmenes_de_guerra_y_lesa_humanidad_en_Siria

Para lograr el voto las mujeres británicas recurrieron a la lucha armada hace un siglo

La semana pasada el Reino Unido recordó a las sufragistas, cuya lucha, muy polémica en la época, permitió que las mujeres consiguieran el derecho a voto hace exactamente 100 años.

La primera ministra británica, Theresa May -la segunda en la historia del país, tras Margaret Thatcher- pronunció un discurso en Manchester en homenaje a esas militantes “heroicas”, como su dirigente Emmeline Pankhurst, como Emily Davison, que murió en una acción de protesta al lanzarse a los pies de un caballo en el Derby de Epsom de 1913, o quienes realizaron huelgas de hambre.

Las militantes se encadenaban a las vías del tren, rompían ventanas y saboteaban líneas eléctricas. Llegaron incluso a lanzar una bomba contra la casa del entonces ministro de Finanzas, Lloyd George.

Muchas fueron juzgadas y condenadas. Aprovechando el centenario, se abre paso una petición para que la ministra de Interior, Amber Rudd, perdone a las más de mil que fueron a la cárcel.

“La campaña de las militantes fue absolutamente esencial para hacer avanzar la causa del voto”, explicó Krista Cowman, profesora de historia en la Universidad Lincoln en Reino Unido. “Antes, hubo cincuenta años de campaña pacifista que, en realidad, no sirvió para nada”.

Finalmente, el 6 de febrero de 1918 el parlamento británico adoptó la ley sobre la representación popular que permitió que ocho millones de mujeres, de más 30 años, fueran sumadas al censo electoral.

Hubo que esperar todavía diez años para que las mujeres pudieran votar a los 21, como los hombres.

“Aquellas que lucharon para instituir su derecho -mi derecho, el derecho de todas las mujeres- a votar en las elecciones, a ser candidatas y a ocupar plenamente su lugar en la vida pública, lo lograron afrontando una feroz oposición”, dijo May en su discurso en Manchester, cuna de Pankhurst.

“Perseveraron pese a todo el peligro y el desaliento porque sabían que su causa era justa”, añadió May, apelando a la tolerancia con la discrepancia y la lucha de las minorías.

“Aunque hay mucho que celebrar, me preocupa que nuestro debate público se está volviendo agresivo. Que para muchos, discrepar es cada vez es más difícil”.

“Persisten las injusticias para las mujeres, para el colectivo LGBT, los negros y los británicos de minorías étnicas, para quienes vienen de familias más pobres y para los discapacitados”, enumeró la primera ministra.

El centenario llega con otros frentes abiertos, como el de la brecha salarial entre hombres y mujeres, que ha provocado un escándalo en la BBC británica, o el de los abusos sexuales, tras las revelaciones sobre el poderoso productor cinematográfico estadounidense Harvey Weinstein o la cena benéfica para empresarios de Londres en la que hubo manoseos a las azafatas, tal y como reveló una periodista encubierta.

La lucha de las sufragistas británicas es quizás la más notoria de su clase, pero hubo otras heroínas como la uruguaya Paulina Luisi, la brasileña Bertha Lutz o la mexicana Elvia Carrillo.

De hecho fue Nueva Zelanda el primer país del mundo en aprobar el voto femenino, en 1893, seguida por Australia, en 1902, Finlandia en 1906 y Noruega en 1913.

La Unión Soviética lo aprobó en 1917, Alemania en 1918, Estados Unidos en 1920, Uruguay en 1927, España en 1931 y Brasil en 1932, mientras que en Francia hubo que esperar a 1944 y en Suiza mucho más, hasta 1971.

Hoy en día siguen existiendo restricciones en algunos países, como en los del Golfo.


Sufragistas españolas posan en Madrid, en la calle de Alcalá, hace 100 años.
En España el voto de la mujer tuvo que esperar a la Segunda República.

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