La web más censurada en internet

Día: 12 de febrero de 2018 (página 1 de 1)

Pablo Hasel y la censura

Antonio Gómez Movellán
Pablo Hasel es un cantautor rap y un poeta. En mi opinión, un gran poeta. Muchos dicen de Pablo Hasel que es un estalinista, un prosoviético y un largo etcétera y que parece salido de otro tiempo; se equivocan: son de este tiempo sus canciones y, si las escuchan, verán que son muy contemporáneas. Los fiscales ahora le vuelven acusar, por unas canciones y unos tweets, de diversos delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona.

El problema de fondo es un cantautor y se expresa como un poeta. Todo es una expresión, una opinión, sea esta cual sea. Para la opinión y la expresión no debería haber ningún límite. Particularmente estoy en contra también de que el enaltecimiento de cualquier ismo sea un delito.

En este país, además, esto es para partirse de risa: ¡pero que más enaltecimiento al nazismo puede haber que el Valle de los Caídos! Las tipificaciones de odio, enaltecimiento y opiniones deberían salir del código penal deprisa y corriendo. También debería salir del código penal el humillante y bochornoso delito de blasfemia maquillado como delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Por cuestiones de libre expresión cualquiera, en este país, te puede acusar de cualquier cosa y según el juez te toque ser condenado o no. Esa percepción está muy extendida y es una percepción que, por desgracia, se corresponde a la realidad.

La censura es la historia del poder y se ha ejercido de mil maneras a lo largo de la historia. Hoy la censura burda, decimonónica, la del funcionario en manguitos censurando una galerada todavía pervive en muchos países del mundo y tiene que ser condenada con todas las fuerzas se justifique ésta en tal o cual ideología; pero la censura que hoy se ha impuesto es la censura de los oligopolios informativos, la de la manipulación informativa y la de la televisión basura.

Y es paradójico que en este país se quiera seguir, en la era digital, censurando a palos la libertad de expresión. Puesto que es imposible controlar lo que se dice en las redes sociales, lo que se hace es castigar para ejemplarizar. Los procesamientos y condenas últimas de Strawberry, Valtonic, Casandra o la joven Rosamaría de “Femen” son algunos ejemplos. En realidad estas acusaciones y condenas no son más que avisos para navegantes.

La detención y encarcelamiento de sindicalistas y activistas por realizar protestas sociales son casos muy peligrosos ya que lo que se pretende es criminalizar la protesta social sin más y por tanto limitar la libertad de manifestación. La ley mordaza es la culminación de la criminalización de la libertad de expresión.

Las limitaciones a la libertad de expresión o manifestación es posible porque todavía persisten en las leyes y en el código penal unas tipificaciones que permiten una censura burda y decimonónica de palo y tentetieso y que se justifican de mil maneras (orden público, honor de las instituciones, defensa de las religiones, lucha contra el terrorismo etc., etc.). En realidad son justificaciones para imponer legislaciones de excepción, que trasgreden las libertades y derechos fundamentales de las personas, legislaciones típicas de estados autoritarios que pisotean las libertades individuales y la libertad de conciencia en favor de un supuesto interés general.

Mientras halla condenas como la de la joven Casandra o la joven Rosa Maria de Femen tiene razón Pablo Hasel: en España no hay una plena libertad de expresión. Si Quevedo estuviera vivo ya tendría varias acusaciones como las de Pablo Hasel tiene ahora.

La libertad de conciencia de las personas es un elemento imprescindible para la democracia y quiere decir que nadie puede ser molestado por sus opiniones y/o creencias. La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano lo expresó precisamente y también de forma rotunda lo expresó la primera enmienda de los EEUU de América: “El Congreso no podrá hacer ninguna ley (…) limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas” [otra cosa es que se respete]. Todo lo contrario al Código Penal español que amenaza en decenas de tipificaciones a la libertad de expresión y a la libertad de conciencia.

El efecto de la censura es el que Pablo Hasel refleja en uno de sus más hermosos versos:

“Sopla el viento fuerte
y me devuelve todas las palabras que nunca dije
y debí gritar”

Calpu


https://www.lahaine.org/aD7T

Israel, agente provocador

Darío Herchhoren

La conocida «guerra de los seis días», donde el general israelí Moshe Dayan derrotó al ejército egipcio, significó no solo esa derrota, sino que galvanizó a Israel como «potencia militar regional» al servicio de los USA, y significó un retroceso mayor en las luchas de los pueblos árabes de la zona por su soberanía.

Luego de la sospechosa muerte de Gamal Abd El Nasser, asumió el mando de Egipto Anwar Sadat, que era el candidato a la presidencia del imperio USA, con lo cual los imperialistas americanos se aseguraban el dominio de todo el Medio Oriente.

Sin embargo la resistencia del pueblo egipcio obligó a Sadat, que era un peón de los USA, a hacer una extraña pirueta política, y viajó a Israel a entrevistarse con Menahem Begin, primer ministro israelí y antiguo terrorista protegido por el imperio inglés, para firmar un acuerdo por el cual Israel «devolvía» la península de Sinaí a Egipto (devolución puramente formal), pero Israel se quedaba con los pozos de petróleo de esa península, y Egipto reabría el Canal de Suez, lo cual permitía el paso de buques de bandera israelí desde el Mediterráneo al Mar Rojo.

Todo este movimiento cambiaba la geopolítica de la zona a favor del estado sionista, que de esa manera podía ejercer una mayor presión sobre el Líbano, sobre Siria y sobre Jordania.

Es necesario destacar que Israel buscaba desesperadamente un mayor «espacio vital», una doctrina acuñada por el nazismo alemán que llevaba a apoderarse de territorios a costa de sus vecinos, con el argumento de que necesitaba esos territorios por el crecimiento de su población, que no cabía dentro de sus fronteras.

Dicha doctrina está plenamente vigente para Israel, que no cesa de ampliar su tierra a expensas de comerle terreno a los palestinos con sus «asentamientos», donde ya viven y laboran seiscientos mil israelíes, al igual que lo hace en los Altos del Golán (territorio sirio), y en las «granjas de Sheba» (territorio libanés).

Otro de los intentos de los diversos gobiernos israelíes, es su política de convertir a Israel en un estado judío; es decir que se trataría de unificar el concepto de «israelí» con el de «judío».

Esta incentivada confusión lleva a hacer una reflexión: Israelí es una nacionalidad, mientras que judío es el que ejerce y practica la religión judía. Por lo tanto se trata de asimilar por la fuerza a todos los israelíes a la condición de judíos, con lo cual Israel, o sea la entidad sionista, se arroga la representación de todos los judíos del mundo de la diáspora. Se trata de un modo sutil de imperialismo que encaja perfectamente con la doctrina nazi del espacio vital.

Pero es que entretanto la guerra de Siria ha dejado dos derrotados de enorme importancia; y ellos son los USA y el estado de Israel o entidad sionista.

Aprovechando la guerra en Siria; Israel viene efectuando acciones de guerra y sabotaje contra el país árabe en forma sistemática, prestando ayuda logística a los grupos takfiríes en colaboración con el otro gran valedor del terrorismo como es Arabia Saudí.

La guerra de Siria ha hecho emerger a Rusia como el gran árbitro de la paz en lo que se llama ya el Medio Oriente ampliado que engloba también a Irán y a Turquía aunque como socios minoritarios, y ello ha llevado a que Israel, su ejército y su gobierno que son profundamente fascistas, aunque no tontos se han dado por enterados que de que no podrían soportar una guerra contra Hezbollah y contra Siria e Irán, y que tampoco pueden esperar gran cosa de los USA, que solo se limitan a acciones de provocación, y que saben que han perdido la guerra, a buscar el apoyo y la ayuda de Rusia para salir del avispero donde ellos mismos se han metido al atacar a Siria.

Las defensas antiaéreas sirias, han logrado detener a los misiles que la entidad sionista lanza contra su territorio y además les han derribado un cazabombardero y matado a su piloto. Sabe la entidad sionista que su supremacía militar se ha acabado y corren prestos a pedir la intervención rusa y a cantar la palinodia diciendo que no quieren una escalada de la guerra. Les han visto la orejas al lobo. Israel ya no le sirve a los USA como agente provocador, y veremos a medio plazo cómo la entidad sionista desaparece para bien de los pueblos del Cercano Oriente ampliado y de la paz.

El fascismo y el evangelismo van de la mano en Latinoamérica

En el diario “El País” de Costa Rica, Alfonso J. Palacios Echeverría publica un interesante artículo (*) sobre el triunfo de un partido evangelista en las últimas elecciones, que es una oportunidad para volver a analizar las relaciones entre el fascismo (al que califica como “ultraderecha”) y la religión, en este caso, la evangélica en cualquier contexto internacional y, en particular, en Latinoamérica.

En Brasil, los diputados del Frente Parlamentario Evangélico propusieron una ley para otorgar a las iglesias la autoridad de cuestionar las decisiones del Tribunal Supremo, hasta poder declararlas “inconstitucionales”.

En Colombia, los evangelistas son una fuente de poder político para el fascismo. Los dirigentes evangélicos coinciden con los fascistas en campañas contra ciertos grupos sociales creando conflictos artificiales con los valores patriarcales, familiares, machistas y los del colectivo LGTBI.

No obstante, lo mismo que en España, este tipo de ofensivas -católicas o evangelistas- son una mera coartada ideológica para imponer otro tipo de políticas reaccionarias, alineadas con el imperialismo estadounidense en todos los terrenos.

En Costa Rica los votantes evangélicos suponen un 15 por ciento aproximadamente del censo electoral, aunque obtuvieron un 25 por ciento de los votos en las pasadas elecciones. Aunque no representan una mayoría significativa de la totalidad, si se mantiene el nivel de abstención en la segunda vuelta, o aumenta, el riesgo de que una minoría religiosa se haga con el gobierno, traería consecuencias desastrosas para Costa Rica, escribe Palacios Echevarría.

La penetración del evangelismo en América Latina estuvo fuertemente apoyada por el imperialismo estadounidense para que Latinoamérica pasara de la teología de la liberación (católica) a la teología de la prosperidad (evangélica). Las iglesias evangelistas no suponen, pues, nada diferente de Estados Unidos y están tan financiadas por la Usaid como los yihadistas.

La financiación les ha permitido crear un gran emporio mediático que alcanza a toda Latinoamérica. Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, los predicadores evangelistas explotan políticamente su fuerza mediática gracias a sus propias emisoras, canales de televisión y redes sociales, operando con ventaja respecto a los demás candidatos políticos.

El dominio mediático dota a los evangelistas del marca sesgo demagógico y populachero de su programa y sus discursos, que son un canto al neoliberalismo, a la sociedad de consumo “made in USA”.

Los evangelistas están cada vez más presentes en la vida política de América Latina. En países como Costa Rica, República Dominicana, Perú y México han organizado marchas en contra del movimiento LGBT.

En Colombia, donde representa el 20 por ciento de la población, los evangelistas, asociados con el ex presidente Álvaro Uribe, tuvieron un rol fundamental en la derrota del plebiscito de 2016 para ratificar el Acuerdo de Paz, debido a que implementaba los derechos de la mujer y del colectivo LGBT.

En Brasil, con unos 22 millones de pentecostales, Eduardo Cunha, antes de ser condenado a 15 años de prisión por corrupción, dirigió la bancada evangelista en contra de las reformas a favor de los derechos reproductivos de la mujer y la dudosa destitución juicial de Dilma Rousseff.

En Guatemala, donde el evangelismo prácticamente ha alcanzado al catolicismo, el gobierno está encabezado por Jimmy Morales, un humorista y teólogo evangelista, que en sus discursos exhibe aires de predicador.

La asociación entre religión y política no es cosa nueva, y menos en América Latina. La religión católica siempre ha estado presente a través de la democracia cristiana y de los partidos conservadores más reaccionarios, que en algunos países llegó a la presidencia.

A partir del Concilio Vaticano II, el movimiento de la Teología de la Liberación tuvo una gran influencia entre los grupos reformistas latinoamericanos. En la actualidad, el catolicismo sigue presente pero ya no es monopólico. Ha ido cediendo terreno durante las últimas décadas frente al evangelismo, que es practicado por casi el 20 por ciento de la población de América Latina y en algunos países centroamericanos está cerca de alcanzar a la mitad de la población.

Además, los evangelistas han penetrado en el lumpen y los sectores más empobrecidos y marginados de la sociedad para ponerlos al servicio de una reacción de la peor especie. No es de extrañar que en Costa Rica relacionan al evangelismo con el fascismo y la reacción, dice Palacios Echeverría.

(*) https://www.elpais.cr/2018/02/11/ultraderecha-y-evangelismo-como-peligro-inminente/

Más información:

— El evangelismo mediático gana las elecciones en Costa Rica
— El fascismo católico en Latinoamérica
— Católicos y fascistas

Guerra de Libia: los secretos inconfesables que escondía Berlusconi

Entre otras muchas cosas, la Guerra en Libia fue una auténtica guerra colonial que, además de condenar a toda la región del Sahel a una matanza sin final, también fue una “guerra contra Italia”. Según Berlusconi, perjudicó los intereses económicos italianos y las sólidas relaciones entre ambos países.

Berlusconi, que se encuentra en plena campaña electoral, realizó sus comentarios en la cadena de televisión SkyNews.

Entre Libia e Italia había una alianza militar y estratégica. En 2009, dos años antes de la agresión, Italia había firmado el Tratado de Amistad, Asociación y Cooperación con Libia. Berlusconi pidió perdón a Gadafi por la ocupación colonial italiana entre 1911 y 1943 y prometió indemnizar a Libia con 5.000 millones de dólares en 20 años, abriendo así una intensa fase de entendimiento económico y político.

 “Yo luché para que Gadafi no fuese derrocado de esa manera”, ha manifestado. ¿De qué manera hay que derrocar al Jefe de un Estado extranjero? Berlusconi no lo dice, pero traslada la responsabilidad del “desastre” a Cameron y Sarkozy, o sea, a Inglaterra y Francia. Ellos efectuaron los primeros bombardeos en Sirte, Bengasi y Trípoli, siguiendo sus propios objetivos imperialistas.

Uniéndose a Macron, el antiguo Primer Ministro italiano también define aquella guerra como un “desastre”, pero él no fue el culpable. “Fue el Presidente de la República Giorgio Napolitano en 2011 el que pidió la intervención militar en Libia”, asegura.

La injerencia de la OTAN ha causado un caos humanitario sin precedentes. Gracias a Gadafi los flujos migratorios procedentes de África estaban controlados. En 2010 las patrullas de ambos países en aguas libias frenaron en un 90 por ciento la llegada de refugiados a Sicilia. Tras 7 años de guerra, hoy ha vuelto la emigración incontrolada de miles de africanos que intentan llegar a Europa.

Norman Bethune: un comunista canadiense en ‘La Desbandá’

Norman Bethune, a la derecha
“España es una cicatriz en mi corazón”
(Norman Bethune)

“Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape. Y este camino, encajonado entre los altos picos de la Sierra Nevada y el mar, cortado en sus mismos tajos, sube y baja, desde el nivel del mar a las montañas, en declives de más de 30 metros”. Quien escribe este párrafo no se lo imaginó. Lo vivió. Lo fotografió. Lo contó. Y ayudó a muchos de esos hombres, mujeres y niños a salvar sus vidas. Es Norman Bethune, un médico canadiense que llegó desde Barcelona a Almería, con un camión con sangre para practicar transfusiones, el 10 de febrero de 1937, en plena desbandá del pueblo malagueño.

“En Almería supimos la noticia de la caída de Málaga y nos aconsejaron que no siguiésemos nuestro camino”, cuenta Bethune en su relato “El crimen del camino Málaga-Almería”, que fue reeditado en 2014 por la Consejería de Aministración Local y Relaciones Institucionales. Él y su ayudante, Hasen Sise, continuaron a bordo de la UVI móvil de aquel momento. Un cambión ambulancia pintada de gris, conducida por otro canadiense, con el siguiente letrero: “Servicio permanente de transfusión de sangre”. “Llévate a este, mira este niño. Este va herido. Niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados; niños sin zapatos, con los pies hinchados; niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio. Doscientos kilómetros de miseria. Imaginaos lo que serían cuatro días de andar escondiéndose en el puerto”. ¿A quién elegir? ¿A quién ayudar ante la multitud de padres clamando ayuda? El doctor y sus ayudantes terminaron desmontando el interior de la ambulancia y la usaron para trasladar a los más necesitados, sobre todo a los niños.

En 2014 el Centro Andaluz de Fotografía publicó las únicas fotos que dan testimonio de aquel horror, acompañada por una publicación trilingüe (español, inglés y francés) que contiene, junto a las imágenes, las narraciones del propio Bethune y de cómo vivió la tragedia que sufrieron los civiles malagueños, e incluso, testimonios de quienes entonces eran unos niños recopilados por Jesús Majada. “Yo me encontré con ese horror de casualidad. Me dedicaba a estudiar cómo los extranjeros veían a los andaluces y tuve noticias sobre un médico que había escrito un libro sobre el crimen del camino Málaga-Almería. Lo encontré en una biblioteca de Cataluña”.

El profesor Majada no tenía ni idea en ese momento de lo que habían vivido estas personas a pesar de que llevaba treinta y tantos años viviendo en Málaga. Hasta que un día, delante del televisor, horrorizado por las imágenes de la guerra de Yugoslavia, se dijo: “Esto es lo mismo que lo que vi en aquellas fotografías”. Nada decían los libros de esa historia tan cercana que, sin embargo, sí estaba presente en muchas familias malagueñas. “Era una historia muy viva que estaba silenciada”, añade Majadas. Entonces tampoco se hablaba de memoria histórica. Ni cuando se expuso por primera vez esta muestra, hace diez años, que ha recorrido ya una docena de ciudades españolas y ha pasado por Montreal y México.

Durante cinco días, sin apenas descansar ni dormir, este médico canadiense salvó vidas y ayudó a muchas familias desfallecidas y hambrientas, “a costa de poner él mismo en riesgo su propia existencia y la de sus heróicos ayudantes”, escribe el director general de Memoria Democrática de Andalucía, Luis Naranjo, en el prólogo del libro reeditado. Héroes, sin embargo, ignorados en España. “Hasta hace muy poco el hospital principal de Málaga se llamaba Carlos Haya, el aviador que bombardeó la ciudad”, recuerda Majada. “Bethune debe ser recuperado como parte importante de la memoria democrática de este país, ya que representó como pocos los valores de solidaridad, resistencia y lucha por la libertad y la justicia que constituyen el mayor patrimonio histórico de las clases trabajadoras”, añade Naranjo.

“Deliberadamente arrojaron diez bombas en el centro mismo de la ciudad, en la calle principal, donde, amontonados en el pavimento, dormían exhaustos los refugiados. Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola frente al Comité Provincial de Evacuación, esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan, único alimento disponible. La calle parecía un degolladero, con los muertos y los agonizantes, alumbrado por las llamas de los edificios que ardían”, escribió Bethune. “¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento?”, se preguntaba el médico. “Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”.

En 1938, Bethune viajó a China para unirse al Ejército Popular, donde ejerció como cirujano de campaña. Las condiciones insalubres en las que operaba le provocaron una septicemia que le causó la muerte el 12 de noviembre de 1939. En China es una figura legendaria. En Canadá, un genio. En España, de momento, un desconocido.

http://www.asturbulla.org/index.php/politica/republica-e-historia/24485-norman-bethune-el-medico-que-ayudo-a-las-victimas-de-la-desbanda

Más información:

– La fascinante historia del doctor Bethune, el pionero de la donación de sangre en la Guerra Civil española que es venerado en China

– Mao Zedong: En memoria de Norman Bethune
– Exposición de posters chinos de Norman Bethune
– La desbandá: el ametrallamiento indiscriminado de los malagueños que huían de la Guerra Civil 

Bethune en Almería con la primera ambulancia para la realización de transfusiones de sangre que él diseñó

Mao Zedong con Norman Bethune, conocido por ‘Baiqiuen’ en China

‘Recuerdo el sufrimiento y la necesidad que pasé en la carretera’

Emilio Chamizo. Huyó con 5 años.

El recorrido: Los padres de Emilio y sus cuatro hijos salen de Ardales cuando ven que está a punto de caer el frente republicano que hay allí. Al poco tiempo de llegar a Málaga, cuando es inminente su ocupación por los nacionales, han de salir para Almería. El padre se pierde en el trayecto y la madre no consigue pasar de Motril. La familia se reencuentra, de vuelta, a la altura de Rincón de la Victoria.

Su historia: El frente republicano retiene a los nacionales en Ardales, donde residen José Chamizo, panadero de profesión, su mujer Rafaela, y sus cuatro hijos, Pepa (10 años), Aurora (8), Emilio (5) y Rafael (2). Preocupados por el cariz que van tomando los acontecimientos, deciden marchar para Málaga. Pronto caerá también este frente y el resto. El día 7 de febrero, las tropas nacionales e italianas están ya a las afueras de Málaga. La única salida posible es Almería.

Desde su corta edad, a Emilio le sorprende, sobre todo, la cantidad de gente que avanza por la carretera. “Iba igual que cuando va una romería. Es que no se cabía de tantísimas criaturas como íbamos andando, porque no era Málaga sola, era Málaga y la provincia la que venía”. También recuerda los bombardeos y la angustia por buscar un refugio. “Mi padre nos metía en un agujero hasta que ya terminaba aquello, que solía ser por la noche. Caminábamos más de noche que de día”.

La sed del pequeño Emilio le lleva a separarse de sus padres cuando contempla que un grupo de personas está sacando agua de un pozo. “Mi padre vio que me despistaba y fue en mi busca. Pero yo me fui a buscar a mi madre y, entonces, ya no volvimos a ver a mi padre”. Rafaela se hace cargo, sola, de sus cuatro hijos y sigue adelante, pero no puede evitar que le embargue el temor de que su marido pueda ser alguno de los muertos que encuentra por la carretera. “Mi misma madre me decía: ‘Ay, ¿será tu padre?’ y yo levantaba la cabeza a los cadáveres para mirarles la cara”.

En Motril, les resulta ya imposible continuar. Allí han llegado las tropas italianas, que les cortan el paso. La vuelta será a pie porque no hay camiones para todos. En el camino de regreso se reencuentran con el padre, que marcha a lomos de un burro. “Nos subió a mi hermano de dos años y a mí y ya nos volvimos para Málaga”.

http://www.diariosur.es/malaga/desbanda-testimonios-huida-20180206145526-nt.html

‘No llevábamos tres pasos andados cuando una bomba voló la casa’

Dolores Jiménez. Huyó con 11 años.

El recorrido: Huye con su padre José, su madre Dolores y su hermano José, de dos años. En el trayecto, en un momento de confusión, el grupo se divide en dos. Su padre y su hermano consiguen llegar a Valencia. Ella y su madre son interceptadas por las tropas nacionales en Almuñécar y deben regresar a Málaga antes de tiempo.

Su historia: Un colchón le sirve a la familia Jiménez como improvisada maleta para ocultar todo lo que tienen de valor. El rumor en la calle es insistente. “Vinieron diciendo a mi madre y a mi padre que venían los fascistas matando a los hijos delante de los padres”. No esperan para comprobar si es verdad. Deciden llenar el colchón de alhajas y empezar a andar. Ella tiene 11 años, su hermano José, tan sólo dos. Los cuatro comienzan el recorrido, pero pronto sus destinos se separan. Su padre, José Jiménez, vendedor de pescado, es un hombre recio, acostumbrado a andar, y lleva al pequeño a hombros. “Empezó a andar y andar con el niño a cuestas y al final se perdieron”.

La pequeña Dolores se queda sola con su madre. “Por la carretera iba la gente chillando, la gente llorando, buscando a la familia. Nosotros íbamos buscando a mi padre y a mi hermano. Le preguntábamos a mucha gente que le conocían de Málaga si los habían visto…, pero nada”.

Ante los insistentes bombardeos, madre e hija deciden adentrarse campo a través. El hambre les pasa factura y provoca desvanecimientos a la joven. El cansancio también hace mella. “Mi madre iba con los pies hechos polvo, los pies iban echándole sangre”. Es entonces cuando se cobijan en una casa, atestada de refugiados. Uno de los hombres, al parecer un miliciano, decide salir del cortijo y empieza a disparar al cielo, contra los aviones que sobrevuelan la zona. “Todo el mundo empezó a gritar: ‘¿Pero qué ha hecho usted? Tuvimos que salirnos deprisa y corriendo de allí porque entonces los aviones y los barcos se dieron cuenta de que aquello estaba lleno de gente. Y fue salir, no llevábamos ni unos metros andando, cuando la casa entera cayó. Habían tirado una bomba encima”.

Sin embargo, no es el episodio que más impacta a Dolores. “Una de las veces me voy a orinar a un lado y entonces siento llorar a un niño. Miro y es una criaturita, con la madre muerta al lado, que no se me olvida que llevaba una chaqueta azulina. Me impactó mucho. Mi madre me dijo que me tranquilizara porque de esas cosas íbamos a ver uchas por el camino”.

Pasado el pueblo de Salobreña, aparecen camiones llevándose a algunos refugiados. Algunas personas le aconsejan a su madre que suba a la pequeña a uno de los vehículos, pero se niega. “Ella se opuso. Les dijo: ‘Si yo voy andando, va mi hija andando. Mi madre no se quería separar de mí”.

El recorrido de Dolores acaba antes de tiempo, en Almuñécar. Allí las tropas italianas les cortan el paso y las obligan a dar media vuelta. Su padre y su hermano sí llegan hasta Valencia, pero no volverán hasta acabada la guerra. “Mi padre no sabía ni leer ni escribir, pero nos escribió otra persona y nos dijo que estaba vivo y que el niño estaba bien”. Ella y su madre, mientras tanto, deben hacer frente a la miseria que les espera en Málaga. Su casa ha sido desvalijada y todo lo que tienen de valor quedó en aquel colchón, que dejaron tirado en el camino.

http://www.diariosur.es/malaga/desbanda-testimonios-huida-20180206145526-nt.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies