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Día: 22 de enero de 2018 (página 1 de 1)

Mussolini inició su carrera política como mercenario al servicio del espionaje británico

La historia recuerda a Benito Mussolini como un político fascista italiano, aliado del III Reich durante la Segunda Guerra Mundial, pero no fueron esos sus orígenes. Hay una parte desconocida de su biografía que no quiere salir de la penumbra: el inicio de su carrera política como espía y mercenario al servicio del Imperio Británico, lo que vuelve a confirmar el nulo carácter “nacionalista” de los fascistas, que no dudan en venderse al mejor postor, aunque se trate de un país extranjero.

Como los demás fascistas, Mussolini era un oportunista que empezó cobrando un salario semanal de 100 libras esterlinas pagadas por el MI5, el servicio secreto británico. Fue una buena inversión. En 1917 Europa vivía en plena guerra imperialista, que fue seguida por la Revolución de Octubre en Rusia y Mussolini era un periodista de 34 años que escribía en “Il Popolo d’Italia” dispuesto a garantizar que Italia continuara luchando junto con los aliados en la Primera Guerra Mundial, para lo cual estaba dispuesto a publicar propaganda en su periódico y a enviar matones a “persuadir” a los manifestantes por la paz de que se quedaran en casa.

Los pagos a Mussolini fueron autorizados por Sir Samuel Hoare, diputado y hombre del MI5 en Roma, que en ese momento dirigía un equipo de 100 agentes de inteligencia británicos en Italia.

El historiador de Cambridge Peter Martland, que descubrió los detalles del acuerdo alcanzado con el italiano dijo: “Desde que Rusia abandonó la guerra, el aliado menos fiable de Gran Bretaña en la guerra en ese momento era Italia. A Mussolini le pagaron 100 libras esterlinas a la semana desde el otoño de 1917 durante al menos un año para mantener la campaña en pro de la guerra, equivalentes a unas 6.000 libras esterlinas semanales de hoy”.

En 1954 Hoare mencionó el reclutamiento en sus memorias, pero Martland tropezó con detalles de los pagos por primera vez mientras revisaba los papeles de Hoare. Además de mantener las rotativas en Il Popolo d’Italia, el periódico que editó, Mussolini también le dijo a Hoare que enviaría veteranos del ejército italiano para golpear a manifestantes por la paz en Milán, una carrera en seco para sus unidades fascistas de camisetas negras.

“Lo último que Gran Bretaña quería eran huelgas a favor de la paz que detuvieran las fábricas de Milán. Era mucho dinero para pagarle a un hombre que era periodista en ese momento, pero comparado con los 4 millones de libras que Gran Bretaña gastaba en la guerra todos los días, era dinero insignificante”, dijo Martland. “No tengo pruebas para probarlo, pero sospecho que Mussolini, que era un notable mujeriego, también gastó mucho dinero en sus amantes”.

Después del armisticio, Mussolini comenzó su ascenso al poder, asistido por el fraude electoral y el terror de los camisas negras, imponiendo el fascismo en 1922. Sus ambiciones coloniales en África lo pusieron en contacto con su antiguo jefe de pagos en 1935. Ahora el ministro británico de Asuntos Exteriores, Hoare firmó el pacto Hoare-Laval, que dio a Italia el control sobre Abisinia, la actual Etiopía.

“No hay ninguna razón para creer que los dos hombres eran amigos, aunque Hoare tuvo un romance perdurable con Italia”, dijo Martland, cuya investigación está incluida en la historia del MI5 de Christopher Andrew, “Defence of the Realm”, que se publicó en 2009. La impopularidad del pacto Hoare-Laval en Gran Bretaña obligó a Hoare a dimitir. Mientras, Mussolini se apoyó en su nueva influencia colonial para aliarse con Hitler, entrando en la Segunda Guerra Mundial en 1940, esta vez para luchar contra los aliados.

Depuesto tras la invasión aliada de Italia en 1943, Mussolini fue asesinado junto con su amante, Clara Petacci, por guerrilleros italianos en 1945 cuando ambos trataban de huir de Italia para llegar a Suiza. “Mussolini terminó su vida colgado boca abajo en Milán, pero la historia tampoco ha sido amable con Hoare, condenado como un apaciguador del fascismo junto a Neville Chamberlain”, dice Martland.

Con el fascismo no valen apaciguamientos de ningún tipo.

—https://www.theguardian.com/world/2009/oct/13/benito-mussolini-recruited-mi5-italy

El ejército británico lanzó armas bacteriológicas contra su propia población

El Ministerio de Defensa convirtió a Gran Bretaña en un laboratorio gigante para llevar a cabo más de 100 pruebas secretas de guerra bacteriológica entre 1940 y 1979 con sus propios conciudadanos. Un informe del gobierno de 60 páginas publicado en 2003 reveló los ensayos por vez primera.

Muchas de las pruebas consistieron en liberar sustancias químicas y microorganismos potencialmente peligrosos sobre amplios sectores de la población sin anunciarlo públicamente.

El personal militar fue instruido para informar a cualquier “indagador curioso” de que los ensayos formaban parte de proyectos de investigación sobre la contaminación atmosférica y climática. Las pruebas, llevadas a cabo por científicos gubernamentales en Porton Down, fueron diseñadas para ayudar al Ministerio de Defensa a evaluar la vulnerabilidad de Gran Bretaña si los rusos hubieran liberado nubes de gérmenes mortíferos sobre el país.

En la mayoría de los casos, los ensayos no utilizaron armas biológicas sino alternativas que los científicos creían que imitarían la guerra bacteriológica y que, según el Ministerio de Defensa, eran inofensivas. Pero las familias de ciertas zonas del país que tienen hijos con defectos congénitos exigieron una investigación pública.

El capítulo del informe titulado “The Fluorescent Particle Trials” revela que entre 1955 y 1963 varios aviones volaron desde el noreste de Inglaterra hasta la punta de Cornualles a lo largo de las costas sur y oeste, lanzando enormes cantidades de sulfuro de zinc y cadmio sobre la población. El producto químico se desvió tierra adentro varias millas y su fluorescencia permitió el seguimiento de la dispersión.

En otro experimento en el que utilizaron sulfuro de zinc-cadmio, remolcaron un generador a lo largo de una carretera cerca de Frome, en Somerset, donde emitió la sustencia química durante una hora.

Aunque el gobierno insistió en que los productos químicos son seguros, es sabido que el cadmio es una causa de cáncer de pulmón y durante la Segunda Guerra Mundial fue considerado por los Aliados como un arma química.

Otro capítulo, “Large Area Coverage Trials”, describe que entre 1961 y 1968 el Ministerio de Defensa expuso a bacterias a más de un millón de personas a lo largo de la costa sur de Inglaterra, desde Torquay hasta el Nuevo Bosque, incluyendo E.coli y Bacillus globigii, que imitan el ántrax. La emisión procedió de un barco militar, el Icewhale, anclado frente a la costa de Dorset, que pulverizaba los microorganismos en un radio de 5 a 10 millas.

El informe también revela detalles de los ensayos del DICE en el sur de Dorset entre 1971 y 1975. Participaron científicos militares estadounidenses y británicos pulverizando en el aire cantidades masivas de bacterias de Serratia marcescens, con un simulante de carbunco y fenol.

Entre 1952 y 1964 emitieron bacterias similares en “The Sabotage Trials”. Se trataba de pruebas para determinar la vulnerabilidad a los ataques contra grandes edificios gubernamentales y de transporte público. En 1956, las bacterias fueron liberadas en el metro de Londres a la hora de la comida a lo largo de la línea norte entre Colliers Wood y Tooting Broadway. Los resultados muestran que los gérmenes se dispersaron a lo largo de unas 10 millas. Pruebas similares se llevaron a cabo en túneles que discurren bajo los edificios gubernamentales de Whitehall.

En los experimentos llevados a cabo entre 1964 y 1973 pusieron bacterias en los hilos de las telarañas y las metieron en cajas para comprobar si los gérmenes podían sobrevivir en ambientes diferentes. Estas pruebas se llevaron a cabo en una docena de lugares en todo el país, incluyendo el West End de Londres, Southampton y Swindon. El informe también da detalles de más de una docena de ensayos de campo más pequeños entre 1968 y 1977.

Luego el Ministerio de Defensa encargó a dos científicos que revisaran la seguridad de estas pruebas. Ambos informaron de que no existía ningún riesgo para la salud pública, aunque se sugirió que los ancianos o las personas que padecían enfermedades respiratorias podían haber resultado gravemente perjudicados si inhalaban cantidades suficientes de microorganismos.

Sin embargo, algunas familias en las zonas más afectadas por las pruebas secretas están convencidas de que los experimentos han llevado a sus hijos a sufrir defectos de nacimiento, discapacidades físicas y dificultades de aprendizaje.

David Orman, oficial del ejército de Bournemouth, exigió una investigación pública. Su esposa, Janette, nació en East Lulworth en Dorset, cerca de donde tuvieron lugar muchas de las pruebas. Tuvo un aborto espontáneo y luego dio a luz a un hijo con parálisis cerebral. Las tres hermanas de Janette, que también nacieron en la aldea mientras se realizaban las pruebas, también han dado a luz a niños con problemas inexplicables, al igual que varios de sus vecinos.

Las autoridades sanitarias locales ha negado que haya un grupo de afectados, pero Orman cree que no es así. “Estoy convencido de que algo terrible ha sucedido. El pueblo era una comunidad muy unida y tener tantos defectos de nacimiento en tan poco tiempo tiene que ser algo más que una coincidencia”.

Un diputado, Norman Baker, consideró “inaceptable que el público haya sido tratado como conejillos de indias sin su conocimiento, y quiero estar seguro de que las afirmaciones del Ministerio de Defensa de que estos productos químicos y bacterias utilizados eran seguros son ciertas”.

El informe del Ministerio de Defensa traza la historia de la investigación del Reino Unido sobre la guerra bacteriológica desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Porton Down produjo pienso con esporas mortíferas de ántrax que se arrojaron en Alemania para matar al ganado. También da detalles de los infames experimentos con ántrax en Gruinard en la costa escocesa, que dejaron la isla tan contaminada que no pudo ser habitada hasta finales de los años ochenta.

El informe también confirma el uso del carbunco bacteridiano y otros gérmenes mortíferos en pruebas a bordo de barcos en el Caribe y frente a la costa escocesa durante la década de los cincuenta.

Cuando a Sue Ellison, portavoz de Porton Down, le preguntaron si este tipo de pruebas todavía se estaban llevando a cabo, respondió: “No es nuestra política discutir las investigaciones en curso”.

https://www.theguardian.com/politics/2002/apr/21/uk.medicalscience

Arde la Iglesia católica en Chile

Uno de los pilares fundamentales e históricos de la burguesía chilena, la Iglesia católica, ha quebrado definitivamente. La reciente visita de Bergoglio a Chile originó la quema y destrucción de seis iglesias católicas, lo cual no ha sido noticia porque no las ha incendiado ningún islamista.

El movimiento obrero vive una explosión de huelgas sin precedentes y la visita de Bergoglio ha actualizado la crisis de legitimidad de un régimen político heredado de la dictadura con la colaboración de la Iglesia católica. La destrucción de templos católicos sólo es un reflejo de su verdadero hundimiento, que las encuestas ponen de manifiesto.

No se trata sólo del típico encubrimiento de las violaciones sexuales, con 160 denuncias en las que están involucrados 80 sacerdotes y una monja. Una portada de El País consigna que “la crisis ha hundido el apoyo a la Iglesia, que ya venía bajando, hasta convertir Chile en el país con menos personas que se declaran católicas de toda Latinoamérica, solo el 44 por ciento. El 38 por ciento de los chilenos dice que no tiene ninguna religión, un récord regional que dobla la media”.

Las mujeres en Chile trabajan tres horas diarias más al día por las cargas familiares. La crianza de los hijos, el trabajo doméstico y el trabajo precario e inestable, sin derechos maternales, es un laberinto difícil de sortear para las mujeres de la clase obrera.

Siguen los asesinatos de mujeres. El grito de #NiUnaMenos, movimiento que en 2016 estalló en Argentina, inflamó las calles de Chile, alcanzando una protagonismo sin precendentes en la lucha contra la violencia hacia las mujeres en el país.

Todos los días las mujeres obreras se someten a abortos clandestinos e inseguros por los que se exponen a ir a la cárcel ya que la Iglesia católica impulsó la criminalización del aborto.

En todo el mundo las mujeres están en guerra con la Iglesia católica, y Chile no es una excepción. La demanda de aborto libre, seguro y gratuito, no sólo cuestionó a la Iglesia, también despertó a la sociedad. Han surgido protestas contra la criminalización de las mujeres que abortaban y manifestaciones organizadas por espacios tradicionales de coordinación de mujeres y se sumaban iniciativas en universidades y sindicatos, logrando llevar el debate a escala nacional.

En 2013 centenares de ellas interrumpieron una misa del arzobispo de Santiago Ezzati. Irrumpieron en la Catedral en el contexto de una protesta contra la obligación de llevar a término el embarazo de una niña de 11 años, que había sido violada reiteradamente por su padrastro. A la convocatoria difundida a través de redes sociales asistieron más de 10.000 personas.

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