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Día: 15 de enero de 2018 (página 1 de 1)

Estados Unidos sigue avanzando en la creación de un protectorado en Rojava

Un kurdo de YPG con su instructor americano
El sábado el ejército turco y las milicias bajo sus órdenes en el norte de Siria lazaron un ataque contra las fuerzas kurdas en Afrin, al noroeste de Alepo, según informó el diario kurdo Hawar News.

El objetivo del ataque fueron la colinas próximas a dos ciudades de Jalameh, en la región de Jandariseh e Iska, donde cayeron misiles y disparos de artillería.

Al mismo tiempo, desde un puesto de control en Hatay, el ejército turco atacó la región de Shieh y la ciudad de Deir Baloit, también en la región de Jandariseh.

El mismo sábado Erdogan declaró que el ejército turco aplastaría a las fuerzas kurdas que controlan Afrin. “Si los terroristas que controlan Afrin no se rinden, los abatiremos”, dijo en el congreso de su partido, el AKP.

“Si rompen sus promesas en Manbij, tomaremos cartas en el asunto hasta que no haya más terroristas. En una semana verán lo que haremos”, añadió Erdogan.

La frontera norte de Siria se está convirtiendo en un problema estratégico. Ayer la coalición encabezada por Estados Unidos anunció a la agencia Reuters (*) que trabajaba con las FDS para crear una fuerza fronteriza de seguridad de 30.000 soldados originarios de las regiones próximas.

Es un paso más hacia la creación de un protectorado de Estados Unidos en Rojava, que para Turquía supone una amenaza aún más directa que para Siria.

El 24 de noviembre del año pasado Trump le prometió a Erdogan que dejaría de apoyar militarmente a los kurdos, lo que no tiene ninguna intención de cumplir.

(*) https://southfront.org/us-led-coalition-forming-30000-strong-force-to-control-syrian-border/

Guinea Ecuatorial desarticula un golpe de Estado auspiciado ‘desde Francia’

Teodoro Obiang hijo
En diciembre el gobierno de Guinea Ecuatorial frustró un  golpe de Estado preparado en territorio francés, dijo el miércoles el ministro de Exteriores del país africano.

“Desafortunadamente parte de la estrategia de orquestar esta desestabilización o intento de golpe de Estado provendría del territorio
francés”
, dijo el ministro Agapito Mba Mokuy en una rueda de prensa.

“Esto no tiene absolutamente nada que ver con Francia, ni con el gobierno de Francia”, añadió, asegurando que su gobierno colaborará con las
autoridades de París.

Según el ministro, en diciembre un total de 27 “terroristas o mercenarios” fueron detenidos tras un presunto intento de golpe de Estado frustrado.

Cerca de 150 mercenarios estarían todavía en el territorio de Guinea Ecuatorial, según esta versión, en la frontera con Camerún.

Las relaciones entre Guinea Ecuatorial y Francia son tensas desde que la justicia francesa juzgó y condenó en octubre a Teodoro Obiang, vicepresidente del país e hijo del presidente.

Obiang hijo fue condenado por blanqueo de dinero a tres años de prisión exentos de cumplimiento y a una multa de 30 millones de euros. pero que si no reincide no tendrá que pagar.

El ministro de Exteriores también anunció la suspensión de la participación de Guinea Ecuatorial en un acuerdo regional de libre circulación en África Central, que había sido ratificado en octubre por seis países de la zona.

“Debemos decir que lamentamos que este intento de desestabilización ocurra meses después de firmar el acuerdo de libre circulación”, dijo Mokuy.

En Guinea Ecuatorial el colonialismo francés ha sustitido al español. Es uno de los mayores productores de petróleo del África subsahariana, pero está obligado a depositar el 85 por ciento de sus reservas bancarias en el Banco Central de Francia, sin poder disponer libremente de ellas.

Desde 1979 está presidido por Teodoro Obiang Nguema, de 75 años.

Un modelo de juicio farsa al más alto nivel: el proceso contra Mladic ante el ‘tribunal’ de la OTAN

El general serbo-bosnio Ratko Mladic
El denominado Tribunal Especial para los Crímenes de Guerra en Yugoeslavia no puede engañar a nadie. No es más que la OTAN que se quita el uniforme de campaña para disfrazarse con una toga, como si ya estuviéramos en Carnavales.

El Tribunal ha demostrado en 2.400 folios lo que buscaba demostrar: que los criminales eran los serbios, única y exclusivamente, una conclusión que repite al pie de la letra la acusación de la fiscalía/OTAN.

Los jueces ni siquiera se han esforzado en disimular. Por ejemplo, los que declararon como peritos, como Richard Butler, eran miembros del Consejo de Seguridad Nacional, es decir, el espionaje de Estados Unidos, colocados dentro del propio personal de la fiscalía del Tribunal.

Butler ya había declarado como “perito” en el juicio contra el general Kristic siguiendo la misma farsa. Aparte de su parcialidad, que le inhabilita como perito, su intervención significa que la acusación procede de Estados Unidos y juega en los dos campos a la vez. Aparte de acusar se traviste de “experto”.

Lo mismo cabe decir de Reynaud Theunens, otro “perito” que, además de trabajar para la fiscalía, es miembro de la inteligencia militar de Bélgica, que es tanto como decir más OTAN. En otros casos se trata de “expertos” de la CIA o del Departamento de Estado.

Los peritos son la OTAN, los fiscales son la OTAN y otro tanto se puede decir de los jueces peleles, que no han admitido ni la más mínima mención a los criminales que no se han sentado en el banquillo: Javer Solana y demás carniceros de la OTAN y los criminales bosnios.

Naturalmente, los testigos también eran la OTAN, oficiales que combatieron contra el general Mladic en la guerra, además de los propios milicianos bosnios que lucharon junto con los anteriores.

La mayor parte de los testigos ni siquiera eran tales. No hablaron de lo que habían presenciado por sí mismos, sino de rumores que habían escuchado o de referencias de segunda mano.

En ocasiones sus declaraciones no se prestaron ante el Tribunal en audiencia pública sino ante juristas que investigaban por cuenta de la fiscalía/OTAN y que trasladaban al papel una manifestaciones después de “tunearlas” a la medida de las necesidades. En otras ocasiones, se trata de declaraciones redactadas por los propios acusadores que los testigos se limitaron a firmar.

En los procesos por los crímenes de guerra cometidos en Yugoeslavia, la matanza de Srebrenica ocupa un lugar especial y dentro de ella, la reunión del 11 de julio de 1995 entre el general Mladic y el coronel al mando de los Cascos Azules holandeses. La OTAN tuvo la mala fortuna de que la reunión se grabó y hoy se puede ver en Youtube.

La reunión se convocó para organizar la evacuación de los civiles de la ciudad y que la 28 División del Ejército bosnio depusiera las armas. En momento dado de la entrevista, Mladic pregunta por qué los aviones de la ONU/OTAN masacran a sus hombres, mientras no hacen lo mismo con los bosnios. Incluso pregunta: “¿Por qué tratan  de asesinarme a mí personalmente”. El holandés se disculpa, mientras Mladic le arrincona: “¿Quiere Usted morir”, le pregunta Mladic. El holandés le responde de que no. “Pues mis hombres tampoco”, le replica el serbio. “Entonces, ¿por qué dispara sobre ellos?” El coronel holandés no le responde, ni puede hacerlo. Se limita a cumplir órdenes. Nada más.

En 2.400 folios la sentencia no reserva ni una sola mención a este vídeo, que todo el mundo conoce, menos el Tribunal, que se atiene exclusivamente a lo suyo: a las referencias de los “testigos” de la acusación, una vez más, miembros de la OTAN o de la ONU que manipulan el contenido de la misma.

Del vídeo se deduce que los miembros de la 28 División que defendían Srebrenica bosnia se negaron a rendirse y trataron de abrirse camino a tiros hacia Tuzla. Fracasaron; muchos murieron y el resto fueron hechos prisioneros. Los bosnios aseguran que los presos fueron asesinados, pero hay algo muy extraño en esos testigos que hablan de la matanza de los demás, mientras no explican por qué ellos salieron con vida.

Creo que es ocioso decir que, aunque algo de todo eso fuera cierto, no hay absolutamente ninguna prueba de que el general Mladic ordenara ninguna matanza o consintiera en ella. Como dice la sentencia es “culpable por asociación”. El jefe siempre tiene la culpa de todo lo que pasa. El fiscal podría haberse ahorrado el juicio, porque para eso no hace falta ninguna prueba. Bastaba con presentar su nombramiento.

20 años después la Guerra de Yugoeslavia sigue oyendo disparos… aunque sea en los estrados de un teatro de marionetas que trata de excusar los crímenes de la OTAN y humillar a la desaparecida Yugoseslavia y a la nueva Serbia. No hay que extrañarse de que el secretario general de la alianza imperialista haya manifestado su satisfacción por la sentencia de sus sicarios togados. “Los Balcanes tienen una importancia estratégica para nuestra alianza”, confiesa.

Paraguay: aparecen los restos de un secuestrado por los guerrilleros del EPP

Los restos encontrados en una fosa común en la provincia norteña de San Pedro corresponden a un colono menonita secuestrado hace dos años y medio por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). “Estamos 90 por ciento seguros de que el cuerpo pertenece a Abraham Fehr”, dijo el fiscal Joel Cazal a los periodistas en la oficina del médico forense en Asunción.

El forense Pablo Lemir dijo que aunque el estado de los restos hacía prácticamente imposible determinar cómo había muerto Fehr, había podido descartar los disparos o las puñaladas como causa de muerte. El cuerpo podría haber sido enterrado hace dos años.

Los restos fueron descubiertos el jueves después de que aparecieran en un rancho en San Pedro papeles del EPP con el nombre de Fehr acompañados de coordenadas geográficas. Los padres de Fehr llegaron a Asunción el viernes para ayudar en la identificación de los restos.

Fehr, de 38 años, fue secuestrado el 8 de agosto de 2015 mientras trabajaba en los campos en el asentamiento agrícola menonita de Manitoba. El EPP solicitó un rescate de medio millón de dólares que la familia confesó que no tenían.

El EPP se ha atribuido la responsabilidad de los secuestros ocurridos hace cuatro meses por otros dos colonos menonitas, mientras que el del suboficial de policía Edelio Morínigo se remonta a julio de 2014 y también está desaparecido, lo mismo que un ranchero de San Pedro, Félix Urbieta. El gobierno sospecha que fue secuestrado por un grupo disidente del EPP.

Es la primera vez que un secuestrado muere a manos de la guerrilla. Según la policía paraguaya, el EPP es responsable de la muerte de 21 miembros del ejército, 13 policías y 27 civiles desde 2008.

Hace un año, el EPP liberó a Franz Wiebe, que había sido secuestrado en julio de 2015.

El EPP es un grupo guerrillero surgido en 2008. Se autodenomina marxista-leninista y ambientalista y opera en Paraguay con más de 500 militantes, sobre todo de extracción campesina.

Su máximo dirigente es Osvaldo Villalba, aunque en 2014 se escindieron, surgiendo un nuevo grupo denominado Agrupación Campesina Armada, dirigida por Albino y Alfredo Jara Larrea, ambos muertos por la policía.

200 manifestantes heridos en enfrentamientos con los antidisturbios en Honduras

Más de 200 manifestantes resultaron heridos durante las protestas del viernes en Tegucigalpa, Honduras, para impugnar la reelección del actual presidente, Juan Orlando Hernández.

Las medidas utilizadas por los antidisturbios contra los manifestantes se extremaron cuando aquellos se acercaron al Palacio Presidencial. Cuatro periodistas de UNE TV fueron golpeados, junto con otros.

Los vídeos y fotografías muestran al antiguo presidente Manuel Zelaya, depuesto en un golpe de Estado en 2009, siendo atacado con gases lacrimógenos lanzados por la Policía Militar.

El incidente ocurrió cuando Zelaya se acercó a miembros de la Policía Militar, quienes le arrojaron el bote y luego lo agredieron físicamente. Más tarde, sus guardaespaldas lo rescataron.

El parlamentario Jari Dixon, del partido Libertad y Refundación (Libre), también resultó herido durante la protesta. Fue golpeado por los antidisturbios después de que intentara defender a los manifestantes que estaban siendo agredidos.

Los manifestantes también fueron atacados en un hotel Marriot cercano, así como en el Consejo de la Empresa Privada, donde 27 organizaciones se reunieron en apoyo del presidente en ejercicio. “Vamos a evitar que Hernández asuma el cargo el 27 de enero”, dijeron Nasralla y Zelaya.

Los partidarios del candidato opositor Salvador Nasralla protestan contra la reelección del presidente Juan Orlando Hernández (JOH) en Tegucigalpa porque las elecciones fueron fraudulentas. Alguna pancarta dice “JOH Out, Narcodictator”.

La huelga general, convocada del 20 al 27 de enero, exige a los hondureños que denieguen la presidencia a Hernández y reconozcan a Nasralla como presidente.

Nasralla insta a los hondureños a no utilizar el transporte público, los bancos ni pagar los peajes durante la semana. La oposición también está haciendo un llamamiento a los hondureños para que boicoteen a varias cadenas de comida basura con sede en Estados Unidos, incluidas Wendy’s, Dunkin Donuts, McDonald’s, Denny’s y Pizza Hut.

Un centro de torturas: la comisaría de la plaza de la Gavidia en Sevilla

La comisaría de la plaza de la Gavidia en Sevilla es hoy un espacio recogido como Lugar de Memoria. Sin embargo sus instalaciones están abandonadas, con viejos calabozos y tétricos sótanos donde se realizaban terribles interrogatorios y torturas durante el franquismo. Aún continúan intactos.

El documental “Comisaria de la Gavidia. Lugar de Memoria Democrática” realizado por CCOO Sevilla rescata, a través de un proyecto con el Ayuntamiento, las vivencias de los que padecieron vejaciones, insultos y maltrato psicológico, buscando que este edificio no se pierda. Tampoco el rastro de sufrimiento de cientos de víctimas.

Aquel espacio tiene los peores recuerdos de los días más oscuros de la represión franquista. Y sobre todo, la sombra de las arengas que desde el micrófono de Radio Sevilla insuflaba el general Queipo de Llano a la población vencida de Sevilla. En esta misma plaza el último sábado de cada mes se reúnen las asociaciones memorialistas y sus representantes.

Carlos Carreño recuerda que esta comisaría fue “el último reducto de la ciudad contra todo elemento que fuera contrario al régimen”. Por sus oficinas pasaron cientos de hombres y mujeres sevillanos, fundamentalmente. Jóvenes obreros y estudiantes, que durante la década de los sesenta y setenta lucharon por la conquista de las libertades y derechos democráticos.

Construida a principios de los 60, su propiedad ha pasado por manos del Ministerio del Interior. Hoy pertenece al Ayuntamiento de Sevilla sin actividad ni uso desde el año 2003, cuando el Ministerio traslada la comisaría a nuevas dependencias.

La Jefatura de la Gavidia tiene un aspecto curioso. Fue paralela a la creación del Tribunal de Orden Público que cambió de nombre en 1977 por el actual de Audiencia Nacional.

Los agentes que integraban la Brigada Político Social dentro de la Gavidia no han podido ser olvidados por sus víctimas. Francisco Beltrán Ortiz era uno de los más sádicos que sufrió un grave atentado por parte del GRAPO en 1979. Francisco Colina Neto y el inspector jefe José Soriano realizaban también interrogatorios y torturas. El jefe de la Brigada Político Social (la policía política de la dictadura) en aquellos años era José Martín Fernández. Sus testigos recuerdan que este último “no se pringaba en los interrogatorios. Sólo aparecía para ver cómo iban los presos en los sótanos. Vigilaba, hacía gestos para que apretaran más, para decir que ahí estaba él”, dirigiendo al grupo de inspectores que podían tener en los sótanos a los detenidos casi sesenta horas.

Aunque todos torturaban, insultaban y asustaban por igual, cada uno tenía una actuación particular. Dentro del documental se destaca que “todos provocaban para justificar su crueldad. Se metían con el preso y cuando este saltaba encontraban el momento perfecto para torturarlos”.

Soriano es recordado por los detenidos como un hombre “gordo, bajo y con mucha barriga provocado por el alcohol que bebía”. Tenía asignado como vigilancia especial la fábrica de Hispano Aviación y era asiduo a la oficina de personal de dicha fábrica.

Beltrán ha sido descrito como un hombre “alto, corpulento, con bigote a lo mejicano y mirada descarada. Golfo y chulo en los interrogatorios y ante los detenidos mostraba un trato totalmente ofensivo”. Su negocio de espartería en la Avenida Marqués de Pickman era muy popular. Recibió un tiro cerca de su negocio que le atravesó la cara por parte del GRAPO. Aún se encuentra con vida.

Colina era el último de los inspectores. “Seco, más cortante e hiriente”. En cada interrogatorio, intentaba a toda costa “asustar al detenido”. Sus víctimas lo califican como un policía “alto, corpulento y moreno”. Vivía en uno de los barrios obreros de Sevilla, el Polígono San Pablo.

En julio la Junta de Andalucía concedió la distinción de Lugar de Memoria. “No queremos que caiga en la especulación urbanística ni que retoquen el edificio. Sería una manera de que los ciudadanos conozcan la verdadera historia de la Sevilla más reciente”. CCOO reclama que los futuros usos deben estar enfocados a la creación de un centro de interpretación de la dictadura. A pesar de la distinción memorialista de la Gavidia, el consistorio no ha revelado qué uso le va a dar a dicho inmueble.

Los testimonios de aquellos días en la Gavidia resultan escalofriantes, como el que de Kechu Aramburu que en aquella época no superaba los 18 años de edad. “En esos años era estudiante de la Universidad y dirigente de la liga comunista revolucionaria. Teníamos un peso muy fuerte en el movimiento estudiantes desde la corriente trotskista”.

Aramburu era menor de edad. Y su familia procedía de la alta burguesía sevillana. “Vivir aquellos días no era fácil aunque no teníamos tanto miedo, el que teníamos estaba interiorizado. Estábamos seguros de estar luchando con un gigante que no nos iba a vencer y sabíamos que aquella policía nunca nos iba a dejar en paz”.

Recuerda a los agentes Colina y Beltrán antes de su detención. “Iban con gabardinas y el cuello subido por la universidad. Nadie podía decir que no sabía quiénes eran. Eran visibles, se hacían notar y teníamos que tener mucho cuidado de que no averiguaran nuestra reuniones”.

Aramburu recuerda con dificultad el año de su detención. 72, 73 o 74. Una reunión nocturna que acabó con la detención de casi veinte jóvenes de la Liga Comunista. “Solo éramos dos mujeres. El restos eran compañeros y a todos nos trataron con la misma dureza”, dice Aramburu.

Kechu sabía que la Gavidia era la casa de torturas por las que muchos amigos habían pasado. Y los sótanos daban un fiel reflejo de lo que allí ocurría. “El franquismo no tenía consideración con nadie y todos éramos enemigos”. Primero los detenidos estaban separados, luego los juntaban en los sótanos a los que subían a través de una campana. “Sabíamos que al no tener pruebas a la mayoría nos tendrían que soltar a las 72 horas pero nadie se libró que de que estos comisarios sanguinarios nos insultaran y nos dieran patadas. Era el método para destrozarnos psicológicamente”.

Después de insultar y llevarnos al límite, a Kechu y sus compañeros los sacaban por los pelos a la ventana. “Allí te decían que podías caer desde alguno de los pisos como un huido y que ellos nunca cargarían con las consecuencias”. La impunidad, el coraje y el rencor de aquellos días ya está disipado. Kechu no ha querido olvidar lo que ocurría en aquel edificio, hoy abandonado.

Paco Sánchez Legrán era también menor de edad y trabajador de la empresa de Hispano Aviación, en Triana. Con 17 años participaría en una asamblea de trabajadores de Comisiones Obreras Juvenil. Aprendía el oficio de oficial tornero.

Su primera detención en la Gavidia sucedería tras las pintadas realizadas ante la fábrica de textil de Hytasa en 1969. “La BPS me pilló y fui directo a los calabozos”. De las 72 horas que se mantuvo dentro de las dependencias a Paco le estuvieron pegando casi 60 horas. “Nunca supe si era de día ni de noche pero nunca lograron que tuviera miedo hasta que me vi la cara destrozada por los puñetazos y las patadas en el estómago”. Un grupo de madres de presos acudieron a pedir clemencia al entonces cardenal Buero Monreal. Así se libraría aquel joven de llegar hasta la cárcel provincial en esta primera detención.

Paco recuerda que en su “paso al juzgado de Sevilla reclamaría ante el juez palizas y torturas por parte de los inspectores”. El magistrado no levantó ni la mirada. Solo se hacía silencio ante aquellas declaraciones. “Si me pude marchar fue porque a pesar de hablar de mi militancia en Comisiones nunca llegaron a conocer mi compromiso político con las juventudes comunistas”.

El comisario Beltrán fue el encargado de practicar la tortura de Paco. “Era un torturador psicológico que venía cuando terminaban de pegarme los de la rueda”. Eso significaba que un grupo más amplio de agentes que “te pisaban, te tiraban al suelo, te volvían a levantar. Eso ocurría en la tercera o cuarta planta y en el sótano estaban los calabozos”.

El comisario Colina y Suárez fueron los que jugaron el rol violento. “Me insultaban y me decían que sabían que mi tío había estado en un campo de concentración. También me ponían la cabeza en la mesa diciendo que sino hablaba detendrían a mi propio padre”.

Ese era el peor momento en los calabozos, la presión psicológica. “Cuando alguien largaba era siempre porque no podía soportar esa tortura psicológica. Las palizas, los puñetazos se soportaban con los ojos cerrados”. En el tercer procesamiento de Paco llegó su condena más larga. “Me condenan a un año de cárcel por asociación ilegal y propaganda ilícita”. Paco destaca con ironía como por ser año santo compostelano, cumpliría solo seis meses de cárcel. “Una obra social del dictador”. Su etapa carcelaria finalizaría en 1972.

A Ramón Sánchez lo detienen en la fábrica de Hytasa a principios de 1968. Lo llevan directamente a la Jefatura de la Gavidia. “Yo estaba trabajando en la textil y estábamos organizando una protesta porque hubo una intoxicación y se organizó una asamblea de trabajadores”.

Rápidamente llegó la policía. En aquella fábrica las condiciones laborales eran miserables. El régimen disciplinario dentro de la empresa fue lo que llevó a Ramón a sumarse a la lucha. “Había un régimen muy fuerte y te ponían multa por cualquier cosa o suspensión de sueldo” durante días.

Ramón era también menor de edad como la mayoría de los que pasaban aquellos días por los calabozos de la Gavidia. “Me llevaron a la comisaría de la Gavidia. Y allí empiezan a interrogarme. Estoy 72 horas en comisaría y nunca olvidaré el sonido del timbre que sonaba. El que lo escuchaba sabía que era el momento de la próxima paliza”.

Beltrán fue el inspector encargado de sacudir a golpes al joven Ramón. “Fueron insultos, vejaciones y puñetazos en los costados”. Era un miedo interior. Ramón nunca olvidará aquel camino hacia los sótanos.

No fue su única detención. “A principios del 69, me detuvieron en preventiva dentro del estado de excepción. El año anterior me detuvieron cinco o seis veces. Si estabas fichado ya podías aparecer por la Gavidia cada vez que ellos quisieran”. En una de aquellas ocasiones fue tal la paliza recibida que de una patada en la boca, le desencajaron la mandíbula.

Este militante guarda recuerdos del comisario Colina que hizo en su interrogatorio de “poli bueno”. De Beltrán relata como disfrutaba pegando y amenazando. “Te ponía un Mundo Obrero encima de la mesa y se reía después de darte un puñetazo en la cara y patadas en los testículos”.

Ramón señala de aquellos interrogatorios una escena que se le ha quedado grabada: “Entré a las seis de la mañana en la primera ocasión que llegué a la Gavidia y salí a las cuatro de la tarde. Les dije que tenía sed y hambre después de tantas horas. Y se rieron durante un rato. Era unos sádicos. Y sus miradas te infundían un odio profundo” como enemigo del sistema.

http://www.publico.es/politica/torturaba-vieja-comisaria-gavidia-centro-sevilla.html

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