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Día: 30 de octubre de 2017 (página 1 de 1)

El gobierno fascista ucraniano conduce a su país a la desintegración total

El gobierno fascista ucraniano conduce a su país a la desintegración total. Acabarán siendo como Sudán del sur y no podrán echar la culpa ni a los rusos ni a los prorrusos del Donbás. Es difícil demostrar más torpeza e ineptitud que el gobierno de Ucrania.

En otra entrada ya hablamos de la ley que pretendían aprobar sobre la enseñanza de los idiomas maternos en la escuela que, con la excusa del ruso, ha levantado las iras de Rumanía, Hungría e incluso Bulgaria, cuyos idiomas también se hablan en Ucrania.

Lo que los fascistas ucranianos pretendían era prohibir el idioma ruso, pero no lo podían decir claramente, por lo que entraron a saco y atacaron a todas las minorías lingüísticas.

Los húngaros se lanzaron entonces a torpedear los esfuerzos de Ucrania para acercarse a la Unión Europea y, sobre todo, a la OTAN, que en diciembre tenía prevista una cumbre con el gobierno ucraniano, con tan mala fortuna que se requería unanimidad de los países miembros y Hungría ha impuesto su veto. La OTAN no podrá celebrar una cumbre con Ucrania y no será por culpa de Rusia.

“Hungría no puede apoyar la aspiración de Ucrania a la integración y por ello ha impuesto el veto a la convocatoria de una cumbre Ucrania-OTAN en diciembre”, ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores magiar, Peter Siyarto, en la página web oficial del Ministerio.

Ante esta situación, los fascistas empiezan a recular porque están empeñados en meter al país en la OTAN a costa de lo que sea. Es entonces cuando se quedan con el culo al aire: la ley no se aplicará a las minorías lingüísticas rumana, húngara y posiblemente tampoco a la búlgara. En otras palabras: sólo quieren agredir a los niños rusófonos.

Se pone así de manifiesto que la ley es una completa arbitrariedad, antes y ahora. No tiene nada que ver con la educación ni con la pedagogía sino con los intereses geopolíticos del gobierno, que utiliza a los niños como un puro instrumento.

El ruso puede ser marginado en Ucrania porque, a diferencia de Rumanía, Hungría y Bulgaria, Rusia no puede presionar a los ucranianos para defender su idioma.

Ucrania ya negocia con el gobierno de Varsovia un anexo a la ley para que el idioma polaco también quede fuera de la prohibición. Es posible que haga lo mismo con los demás países vecinos… siempre con la excepción de Rusia, a pesar de que el ruso en Ucrania está muy lejos de ser precisamente un idioma minoritario.

Kiev se enreda con sus propios calcetines. Interpuso una denuncia contra Rusia ante el Tribunal Internacional de Justicia porque Moscú discrimina a los tártaros de Crimea cuyos niños, sin embargo, se educan en su lengua materna gracias -precisamente- a que abandonaron Ucrania y se integraron en Rusia.

Suponemos que en Lugansk y Donetsk la población asiste atónita a este espectáculo y su voluntad de resistencia se habrá multiplicado ante los desmanes del gobierno ucraniano que, por cierto, demuestra otra vez más que para él los Acuerdos de Minsk, que obligan a federar el país, son papel mojado.

Si alguien aún vislumbraba una remota posibilidad de que el Donbás retornara al redil ucraniano, habrá visto esfumarse sus esperanzas. Más bien al contrario. Bogdan Bezpalko, que es miembro del Consejo interétnico en el Kremlin, ya ha dejado caer que Moscú podría reconocer a las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk y firmar con ellas tratados de mutua asistencia militar.

Más información:
– El gobierno fascista ucraniano impone la uniformidad lingüística en las escuelas
– ¿Próxima parada?, ¿cómo?, ¿qué ha dicho? No le he entendido…

Apareció una fosa común en Bengasi, Libia, con 36 cadáveres con signos de tortura

Gadafi con Zapatero
El viernes apareció una fosa común en el extrarradio de la ciudad oriental de Bengasi, en Libia, con 36 cadáveres con signos de tortura. La fosa fue encontrada por responsables del Ministerio de Interior de Trípoli en la zona de Abiyar, próxima al área donde existe una de las mayores bases miliares controladas por el mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte del país.

Capital del golpe de Estado de la OTAN en 2011 contra Muamar al Gadafi, Bengasi ha sido escenario de una cruenta guerra desde que en mayo de 2014 las fuerzas de Hafter levantaran un cerco sobre la ciudad.

El mariscal, reclutado por la CIA y devenido su principal opositor en el exilio, reclamó la vitoria meses atrás sobre grupos islamistas moderados y salafistas violentos que controlaban distintos barrios de esta ciudad, la segunda en importancia del país.

Medios locales apuntan a que las víctimas son presos que estaban en una cárcel secreta y apuntan a las tropas de Hafter y a la milicia Al Saiqa, liderada por Mahmud Al Warfalli, como responsables de la masacre.

Sobre Al Warfalli ya pesa una orden internacional de detención por presuntos crímenes de guerra, delito que también imputan a Hafter alguna milicias del país, como las que están bajo el control de la ciudad estado de Misrata.

Libia es un estado arrasado por la OTAN, víctima del caos y la guerra civil desde 2011. Desde 2014, el estado está dividido en dos, con una autoridad en el este, bajo el control del Parlamento en Tobruk y la tutela de Hafter, y otra en Trípoli, sostenida por la ONU y representada por el primer ministro, Fayez al Serraj.

Ambas se apoyan en diferentes milicias que a menudo cambian de bando, y que mantienen difusas relaciones con grupos yihadistas y con mafias dedicadas a todo tipo de contrabando.

En los últimos dos meses, y tras ser expulsados en diciembre de la ciudad de Sirte, su bastión más a occidente, grupos afines al Califato Islámico han comenzado a reorganizarse en el centro y este de Libia, donde han asumido el control de diversas poblaciones y carreteras.

Recientemente varias ONG africanas han anunciado una querella contra el antiguo Presidente francés Sarkozy ante el Tribunal Penal Internacional por ser uno de los promotores del golpe de Estado de 2011 contra Gadafi.

Para tratar de impedir el golpe y congraciarse con los imperialistas, en 2007 Gadafi financió la campaña electoral de Sarkozy, un asunto que lleva tres años en manos de los jueces.

Cuatro mujeres más se suman a las acusaciones de abuso sexual contra George Bush padre

Desde que el pasado miércoles la actriz estadounidense Heather Lind acusara al expresidente George Bush padre de haberle tocado el trasero en dos ocasiones, otras cuatro mujeres han confesado públicamente haber sido manoseadas por el antiguo Presidente de Estados Unidos y director de la CIA.

Lind, de 34 años, explicó en una publicación de la red social Instagram -actualmente eliminada- que el incidente tuvo lugar mientras posaba para una foto con Bush padre durante la promoción de la serie televisiva Turn: Washington’s Spies en el año 2014 y según relataba además de tocarla “por detrás” el expresidente le hizo una “broma obscena”.

También denunció tocamientos Amanda Staples, una ex candidata republicana al Senado, que escribió en una publicación de Instagram que Bush la toqueteó en 2006. Staples, que tenía 29 años en ese momento, visitó al ex presidente en Walker’s Point cuando él le “agarró el trasero y bromeó diciendo Oh, no soy ESE Presidente”, según describió Staples, que publicó una foto posando junto a Bush.

Se sumó a las acusaciones públicas la autora de best sellers Christina Baker Kline, que publicó el jueves por la noche en Slate un relato en el que aseguraba que había sido manoseada por Bush en 2014. También habló la actriz Jordana Grolnik, que aseguró haber presenciado cómo Bush tocó el trasero a su compañera durante una sesión de fotos en el Ogunquit Playhouse en 2016 y aseguró que el ex presidente se había ganado una reputación entre el personal por manosear el trasero de las mujeres durante sus visitas al teatro.

La quinta mujer en denunciar la conducta de Bush padre fue la exeditora Liz Allen, que publicó en Facebook que Bush la había tocado inapropiadamente durante un evento en 2004: “recuerdo que me sentí incómoda con esa palmada en mi trasero”.

http://www.20minutos.es/noticia/3173597/0/cuatro-mujeres-mas-suman-acusaciones-abuso-sexual-contra-george-bush-padre/

Barzani dimite al frente del gobierno regional de Kurdistán

Ayer el dirigente kurdo Masud Barzani confirmó su intención de abandonar definitivamente su cargo como presidente del gobierno regional de Kurdistán el próximo miércoles y no perseguirá una extensión del mismo, según ha hecho saber en un discurso pronunciado ante el Parlamento kurdo.

“Me niego a continuar en el puesto de presidente tras el 1 de noviembre de 2017”, ha declarado Barzani antes de pedir al Parlamento que no permita “un vacío legal” en la región.

“Yo, Masud Barzani, seguiré unido a los peshmerga para garantizar los justos derechos de nuestra nación y proteger sus logros”, ha añadido el todavía presidente en el discurso recogido por la agencia de noticias kurda Rudaw.

Un total de 70 diputados kurdos han apoyado la petición de Barzani, mientras que 23 la han rechazado, según han informado medios kurdos, que destacan que la iniciativa incluye la distribución de los amplios poderes presidenciales entre el Parlamento y la Judicatura. La aprobación de esta medida ha provocado que un grupo de manifestantes asaltara la sede del Parlamento del Kurdistán irakí, en la ciudad de Erbil.

Algunos de los asaltantes, que se autoproclamaban peshmergas o combatientes kurdos, estaban armados con palos y se pudieron escuchar disparos. Mientras, desde fuera, manifestantes han jaleado el asalto para “castigar” a los diputados que han “insultado” a Barzani por su negativa a prorrogar su mandato.

La decisión de Barzani se enmarca en el contexto de la crisis entre Bagdad y Erbil que se agudizó tras el referéndum del 25 de septiembre, en el que un 93 por ciento de los electores, según datos oficiales kurdos, votó por separarse de Irak y proclamar la independencia.

La consulta popular, calificada de ilegal por Bagdad, también se llevó a cabo en áreas en disputa, entre ellas la provincia de Kirkuk, una zona que alberga grandes yacimientos de petróleo. El 16 de octubre el Primer Ministro de Irak, Haider Al-Abadi, lanzó una operación para recuperar la provincia controlada desde 2014 por los peshmergas.

Los militares irakíes tomaron el control de Kirkuk y varias instalaciones estratégicas. El Gobierno del Kurdistán irakí ofreció a Bagdad declarar un alto el fuego y empezar el diálogo y a cambio prometió congelar los resultados del referéndum de autodeterminación.

Poco después de formalizarse su petición ante el Parlamento, Barzani se ha dirigido a los kurdos en un discurso televisado en el que ha lamentado el nulo apoyo internacional recibido tras el referéndum pese a que la abrumadora mayoría de la población votó a favor de la secesión de Irak.

“Tres millones de votos a favor de la independencia del Kurdistán han hecho historia y eso no se puede borrar […] Nadie ha estado con nosotros. Solo nuestras montañas”, se ha lamentado en un discurso televisado emitido tras la confirmación en el Parlamento kurdo de que dejará su cargo.

Barzani ha criticado en particular a Estados Unidos por permitir la utilización de carros de combate estadounidense Abrahams contra los kurdos y ha denunciado que también los chiíes de las Unidades de Movilización Popular tenían armas estadounidenses.

“Sin la ayuda de los peshmergas, las fuerzas irakíes solas no podrían haber liberado Mosul del Estado Islámico”, ha argumentado. “¿Por qué Washington quiere castigar al Kurdistán?”, se ha preguntado en su comparecencia, franqueado por banderas kurdas e irakíes.

Además, ha acusado de “alta traición” a los seguidores del fallecido Jalal Talabani por haber entregado la ciudad de Kirkuk a las fuerzas federales irakíes.

Esta ofensiva militar irakí iniciada el pasado 16 de octubre y el rechazo del Gobierno de Bagdad a negociar respaldan que “Irak ya no cree en los derechos kurdos”, ha subrayado Barzani.

Barzani es presidente del Kurdistán irakí desde 2005. Ganó las elecciones de 2009 y su mandato se prorrogó ilegalmente a partir de 2013 en hasta dos ocasiones. Con anterioridad, fue clave en la construcción de las instituciones autónomas kurdas en Irak.

http://www.europapress.es/internacional/noticia-barzani-confirma-no-buscara-renovar-mandato-dejara-cargo-miercoles-20171029151758.html

La Guerra de Afganistán ha sacado de la jerga militar imperialista las palabras ‘victoria’ y ‘derrota’

Hamid Karzai, expresidente afgano
Juan Manuel Olarieta
El curriculum de Hamid Karzai no deja lugar a dudas. A través suyo Estados Unidos ha estado dirigiendo Afganistán durante 13 años, desde la invasión de 2001 hasta 2014, cuando no pudo optar a un tercer mandato. Es un hombre fabricado en Estados Unidos al modo propio de allá, aunque su origen es pastún, una de las tribus mayores de Afganistán.

Su evolución política está siendo cada vez más significativa, por lo que sus palabras ya no aparecen en los medios de comunicación… excepto en los rusos. Hace poco concedió una entrevista al diario Izvestia y participó en una reunión del Club Valdai que se celebró en Sochi, en la costa rusa del Mar Negro, donde pronunció un interesante discurso, que no ha tenido el eco que merecía (*).

Sus palabras hay que interpretarlas partiendo del error común de todos aquellos que suponen que la invasión militar de Estados Unidos en 2001 tenía por objeto “derrotar” a los talibanes, pero esa terminología ya no tiene sentido porque una “victoria” del Pentágono les obligaría a abandonar al país, cuando de trata de permanecer en él y para ello necesitan alguna excusa.

Sus palabras también son tópicas en cuanto a otra invasión, la de la URSS en 1980, cuando Afaganistán se convirtió en un “punto de caliente” de la Guerra Fría, como dijo Karzai, “porque la URSS trató de introducir el comunismo en Afganistán” y Estados Unidos trató de “utilizar” nuestra resistencia, convirtiendo a la religión en un “arma contra la URSS”. El final de aquella guerra (“conflicto” la llamó) dejó dos perdedores: la URSS y Afganistán.

Hasta aquí todo fueron tópicos de uso común y corriente que no explican lo más obvio: desde 1979 en Afganistán se ha levantado una parte -al menos- de la población a la que los dos ejércitos más poderosos del mundo, el soviético-ruso y el estadounidense, no han sido capaces de “derrotar” después de casi 40 años de guerra. Un acontecimiento de esa magnitud debería ayudar a reflexionar un poco más sobre la cuestión.

Las palabras de Karzai empiezan por otra obviedad: la constatación de que los talibanes jamás reconocieron la ocupación militar de Estados Unidos, ni a Karzai como su virrey, y siguen controlando gran parte del país. Por lo tanto, se han ganado su derecho a ser considerados como una de las fuerzas beligerantes con la que se debe negociar (bien entendido que la negociación es una parte de la guerra misma).

No obstante, al plantear así el asunto, se traslada el centro de gravedad hacia los talibanes, lo cual es erróneo. El problema en Afganistán no son ellos sino Estados Unidos. Diré de paso que siempre fue así, pero esa es otra cuestión.

En 2001 Estados Unidos invadió el país para destruirlo, desatando una guerra a la antigua usanza, con fuerzas propias, algo que ha cambiado recientemente en las últimas estrategias imperialistas que hemos visto por todo el mundo y que se pueden describir con una paradoja: hay que “invadir los países con fuerzas ajenas”. Entre otros motivos porque es mucho más barato, mucho más sencillo y la guerra no se acaba nunca.

En Afganistán esta estrategia ha tenido una nota muy característica: el Pentágono ha utilizado a un ejército creado por ellos, el oficial, contra otro ejército que también crearon ellos, el talibán. Una vez creados los ejércitos y desatada la guerra, Obama dice a los micrófonos que se largan de allá y al comprobar que es mentira, que nunca se fueron, Trump confiesa que no entiende nada del asunto y que tienen que abandonar al país. Otra de sus promesas electorales con el mismo destino que las demás: el cesto de los papeles.

En medio de ese rompecabezas ha estado casi siempre Karzai, al que todos consideré y traté como una marioneta sin vida propia, de manera que cuando escucho que habla por sí mismo me quedo estupefacto. O no era tal marioneta o en algún momento de la historia le ocurrió como a Pinocho: se convirtió en un ser humano.

La sorpresa sube de tono cuando la marioneta (“il burattino”) resulta tan importante que acaba convertida en la protagonista del cuento y, para colmo de males, se vuelve contra Gepeto, su creador, Estados Unidos, y pretende liberarse de él como los ateos se liberan del “dios creador”, el “factotum”, antes de que la obra de creación del mundo haya culminado. Claro que Karzai no reconoce haber cambiado; quien ha cambiado es su hacedor.

“Me opongo firmemente a la nueva estrategia americana para Afganistán porque contradice los intereses nacionales del país”, dice Karzai al Izvestia. “Estoy categóricamente en contra del incremento del papel de las empresas privadas militares en la campaña americana en Afganistán”, añade siempre en términos contundentes.

¿Cómo sacar a las tropas estadounidenses de Afganistán? Algo así sólo puede lograrlo Rusia, convertida en el nuevo “factotum” mundial cuando se trata de sacudirse al Pentágono de encima. “Hoy me he convertido en uno de los principales detractores de la política americana en Afganistán, no porque sea un crítico de occidente, ya que soy un demócrata convencido, tengo una educación occidental y amo su cultura. Pero estoy en contra de su política porque es un fracaso, engendra una cantidad de problemas y el crecimiento del extremismo, del radicalismo y del terrorismo”. Así se explicó Karzai en Sochi, sentado al lado de Putin.

Karzai ya no es el que era. Ha cambiado porque se cree que Estados Unidos ha fracasado en Afganistán y pretende, además, que lo reconozca. “De lo contrario su juego no acabará jamás”, añadió el antiguo presidente afgano. No ha entendido que se trata precisamente de que el juego no acabe nunca. Quizá ese sea el motivo de que no proponga claramente la retirada de las tropas estadounidenses de su país, que sería el único inicio de cualquier solución.

Es otra de las obviedades de esta guerra: quienes se tienen que marchar de Afganistán no son los talibanes sino Estados Unidos. Por eso en Washigton el Departamento de Estado afirma que Putin “flirtea” con los talilbanes, e incluso que les suministra armas, es decir, que los talibanes habrían pasado del brazo a unos (Estados Unidos) al brazo de los otros (Rusia) y lo mismo sucede con Karzai. ¿Todo el mundo se está haciendo pro-ruso o qué está pasando?

Otra de las propuestas de Karzai, el inicio de una negociación multilateral con los Estados vecinos de la región, desde Irán a India, tampoco puede prosperar porque Estados Unidos no se puede poner a la altura de esos países y porque cree que con sus tropas dentro no necesita recurrir a nada más.

Desde luego que también es inaceptable -para Estados Unidos- que de esa negociación forme parte Rusia, como quiere Karzai, y mucho menos la Organización de Cooperación de Shanghai en la que van entrando progresivamente los países de Asia central. Más bien la prolongación de la Guerra de Afganistán es la respuesta de Estados Unidos a dicha Organización y mientras se prolongue la invasión militar, los talibanes no van a ceder ni un ápice, como han repetido por activa y por pasiva.

Hasta ahí, hasta la exigencia de que se vayan las tropas estadounidense, no llega Karzai, cuyo discurso sólo merodea en torno a la guerra. Estados Unidos está en Afganistán en medio del tablero. Es la mejor atalaya imaginable. A su alrededor tiene, entre otros, a Irán, a Rusia y, sobre todo, a China. En Afganistán han puesto la barrera más importante a la nueva Ruta de la Seda. Por las buenas nunca permitirán que los chinos empiecen a explotar las minas afganas.

Este año, por vez primera, Rusia ha empezado a exigir a Estados Unidos que saque a sus tropas de Afganistán. El comisionado especial del gobierno ruso para Afganistán, Zamir Kabulov, así lo ha solicitado oficialmente para evitar que el país siga siendo “el incubador mundial del terrorismo internacional”.

Pero, ¿a quién le interesa acabar con el terrorismo internacional?, o en otros términos: ¿a quién le interesa acabar con la Guerra de Afganistán?

(*) https://vz.ru/politics/2017/10/20/891813.html

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