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Día: 20 de junio de 2017 (página 1 de 1)

Israel paga 5.000 euros al mes a los dirigentes de los grupos terroristas que combaten en Siria contra el gobierno

El gobierno de Israel apoya en secreto a los terroristas que combaten en Siria contra el gobierno, reconoce el Wall Street Journal (*). El objetivo es que los terroristas creen una zona tampón en la frontera entre ambos países, para lo cual lleva años entregando dinero a los dirigentes, así como armas, carburante, alimentos y material sanitario.

Según el periódico, en 2012, al inicio de la Guerra en Siria, el ejército israelí creó una unidad especial para ayudar a los comandantes de las milicias yihadistas, a los que suministra información y coordina sus operaciones contra el ejército sirio en la región. Los oficiales de dicha unidad se entrevistan regularmente en la frontera con los dirigentes militares de los yihadistas.

Abu Suhaib, comandante del grupo terrorista Fursan Al-Joulan, reconoce en el periódico que Israel les paga unos 5.000 euros al mes por mantener la guerra en Siria. Este grupo contactó con Israel en 2013 cuando el ejército regular les atacó en el frente sur de Siria.

El grupo Fursan Al-Joulan tiene unos 400 mercenarios luchando en la provincia de Quneitra, situada a 70 kilómetros de Damasco, y está aliado con al menos otros cuatro grupos terroristas que también reciben ayuda de Israel, según reconocen sus miembros al  Wall Street Journal.

A través de sus propios tentáculos, Israel es uno de los instigadores de la Guerra contra Siria desde el primer momento. Forma parte de la estrategía “Clean Break” aprobada en un documento de 1996 por un grupo de estudios estratégicos que trabaja para el ejército.

El documento alude abiertamente a la necesidad de una guerra en Siria para preservar la seguridad de Israel, que se debería llevar a cabo por grupos interpuestos y en la que también participarían otros países de la región.

El yihadismo es, pues, la suma del imperialismo, el sionismo y el wahabismo confluyendo en una guerra contra determinados gobiernos árabes.

(*) http://www.wsj.com/articles/israel-gives-secret-aid-to-syrian-rebels-1497813430

Bashar Al-Assad ganaría unas elecciones presidenciales en Siria con el 90 por ciento de los votos

El senador Richard Black
El senador estadounidense Richard Black asegura que de celebrarse presidenciales en Siria, Bashar al-Asad obtendría un 90 por ciento de los votos. “En este momento, yo diría que si se pudieran celebrar elecciones en Siria […] el presidente Al-Asad probablemente sería reelegido con un 90 por ciento de los votos y esto incluye también las áreas ocupadas por los terroristas, dijo ayer Black.

Citando a fuentes de los servicios de inteligencia estadounidenses con las que “ha trabajado muy de cerca” en el desarrollo de sus misiones, el senador republicano afirmó que sus informes incluyen “puntos interesantes” sobre la realidad de la crisis siria.

En particular, mencionó el “apoyo total” de los sirios al presidente Al-Asad y la primera dama, Asma al-Asad: “Son personas totalmente abnegadas […] A diferencia de muchos dirigentes del mundo, no son codiciosos, no acaparan la riqueza nacional y se están sacrificando por el futuro de su nación, así que el pueblo los ama”.

De igual manera, prosiguió el senador, existe una “unidad total” en el ejército sirio, así como entre la población con distintas creencias religiosas del país. “Todos están luchando juntos para mantener Siria”, resaltó el senador.

En otra parte de sus declaraciones, Black hizo referencia a los planes de Washington para establecer bases militares en el suelo sirio pese al fuerte rechazo de Damasco, que calificó de “clara violación del derecho internacional”.

Siria es un “país soberano que nunca ha emprendido ninguna acción ofensiva hacia Estados Unidos”, argumentó, para luego añadir que el presidente Donald Trump ha autorizado a personas “que no son bien intencionadas y están usando esa autoridad militar en Siria”.

“Incluso hemos establecido una base en Al-Tanf (sur), una base estadounidense dentro de Siria […] No hay violación más evidente del derecho internacional que ir, meterse y establecer una base militar en un país soberano”, concluyó.

http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/345020/elecciones-siria-alasad-eeuu-base-militar-altanf-black

En Francia la clase obrera ha dejado de votar y luchará en la calle

No es ninguna novedad volver a consignar que en Francia la abstención ha sido la nota dominante en las elecciones. Ha sido la más elevada desde 1969, más del 25 por ciento del electorado.

Los votos en blanco y nulos registraron otro récord: más del 11,47 por ciento. Sumados a los anteriores, han vuelto a ganar las elecciones una vez más.

El fenómeno es mucho más claro entre la clase obrera: el 66 por ciento de los trabajadores no ha votado. La mayor parte de los que votan son los electores con talante gregario: los jefecillos, los enchufados…

Si el asunto se analiza en función del nivel de ingresos, el resultado es el mismo. El 59 por ciento de los electores con un ingreso mensual inferior a 1.250 euros dieron la espalda a las urnas, frente al 42 por ciento de aquellos con sueldos superiores a los 3.000.

Las estadísticas muestran que los que votan son los viejos, los abstencionistas son los jóvenes: el 29 por ciento de los que tienen entre 18 y 24 años no votó, porcentaje que es sólo del 12 por ciento para los mayores de 70 años.

La población ha dejado de votar porque sabe que no sirve absolutamente para nada y que da lo mismo uno que otro, que son intercambiables. En palabras de Melenchon, un candidato seudoreformista del estilo Podemos, la altísima abstención equivale a una “huelga general cívica” de los que permite aventurar una dura “resistencia popular” a los recortes de libertades y derechos laborales que les esperan.

Pero esa resistencia se hará en la calle con los que no han votado y los desengañados de haberlo hecho.

El fascismo no está de moda en Francia, a pesar de que la prensa diga lo contrario. Le Pen ha sido la candidata menos votada de entre los cinco principales partidos. El Frente Nacional sólo ha alcanzado ocho diputados y, por lo tanto, no va a tener grupo parlamentario propio.

El Frente Nacional es un partido irrelevante; no tiene diputados ni votos, a pesar de lo cual seguirá en el candelero mediático porque la burguesía le necesita para meter miedo.

A pesar de todo los medios les seguirán poniendo en primer plano para tratar de sostenerles aún más.

Los reajustes políticos en Oriente Medio

Thierry Meyssan
La crisis diplomática alrededor de Qatar ha congelado varios conflictos regionales y disimulado varios intentos de arreglos vinculados a otros. Nadie sabe cuándo se levantará el telón, pero lo que sí es seguro es que cuando eso suceda veremos una región profundamente transformada.

1 El conflicto palestino

Desde que la mayoría de los palestinos fueron expulsados de su tierra –el 15 de mayo de 1948, en lo que hoy se designa como la Nakba– y que los pueblos árabes rechazaron aquella limpieza étnica, lo único que había modificado parcialmente la distribución del juego era la paz separada israelo-egipcia pactada en los acuerdos de Camp David (en 1978) y la promesa de resolver la cuestión palestina mediante la creación de dos Estados, surgida de los acuerdos de Oslo (en 1993).

Sin embargo, cuando la existencia de negociaciones secretas entre Irán y Estados Unidos se dio a conocer, Arabia Saudita e Israel decidieron conversar entre sí. Al cabo de 17 meses de encuentros secretos, se concluyó un acuerdo entre el Guardián de las Dos Mezquitas y el Estado judío [1]. Este acuerdo se concretó a través de la participación del ejército de Israel en la agresión contra Yemen [2] y de la entrega de bombas atómicas tácticas israelíes al reino de los Saud [3].

Recordemos que ese acuerdo también preveía hacer que Arabia Saudita evolucionara de forma tal que su sociedad siguiera siendo salafista y sus instituciones pasaran a ser laicas. Estipulaba además la independencia del Kurdistán iraquí –donde se realizará un referéndum en septiembre– y la explotación simultánea de los yacimientos de gas del desierto de Rub al-Khali (a menudo designado como The Empty Quarter), en territorios de Arabia Saudita y Yemen –yacimientos que son la verdadera razón de la actual guerra contra Yemen– y los de la región de Ogadén –lo cual explica la retirada, esta semana, de las tropas qataríes de la frontera con Yibuti.

Finalmente, Egipto cedió a Arabia Saudita las islas de Tiran y Sanafir, cumpliendo así el compromiso que había contraído hace un año. Al aceptar la posesión de esas islas, Riad reconoce de facto los acuerdos de Camp David, que estipulan la libre circulación de los barcos israelíes en las aguas circundantes. Israel incluso confirmó que ha recibido garantías de Arabia Saudita en ese sentido.

Es importante observar que lo que llevó a Egipto a ceder las islas no fue la presión de Arabia Saudita –aunque Riad bloqueó tanto sus entregas de petróleo al Cairo como un préstamo de 12 000 millones de dólares– sino la crisis diplomática del Golfo. Los Saud oficializaron su ruptura con la Hermandad Musulmana, que ya venía avanzando desde que el presidente egipcio al-Sissi les entregó una serie de documentos que demostraban la existencia de un proyecto de golpe de Estado en Arabia Saudita en el que estaban implicados varios miembros de la cofradía. Al principio, Arabia Saudita creyó ser capaz de separar a los “buenos” de los “malos”, entre los miembros de la Hermandad Musulmana. El reino ya había acusado a Qatar de aportar respaldo a los golpistas, pero en aquel momento las cosas se desarrollaron pacíficamente. Actualmente, Riad tiene intenciones de luchar contra toda la Hermandad Musulmana y eso lo obliga a revisar su posición hacia Siria.

La cesión de las islas de Tiran y Sanafir, egipcias desde la Convención de Londres de 1840, no tiene otra razón de ser que permitir que Arabia Saudita reconozca de forma implícita –al cabo de 39 años– los acuerdos de paz separada firmados en Camp David entre Egipto e Israel.

Por su parte, Teherán acogió a la dirección política del Hamas –que se compone principalmente de miembros de la Hermandad Musulmana–, tanto en nombre de la solidaridad con la causa palestina como por el hecho que comparte con los dirigentes del Hamas la misma concepción del islam político.

La próxima etapa será el establecimiento de relaciones comerciales públicas entre Riad y Tel Aviv, que ya se mencionan en la edición del 17 de junio del diario británico The Times –varias empresas israelíes parecen haber sido autorizadas a operar en Arabia Saudita y la compañía aérea israelí El-Al podría utilizar el espacio aéreo saudita [4]–, y después vendrían el reconocimiento de la iniciativa de paz del príncipe saudita Abdala –adoptada por Liga Árabe en 2002– y el establecimiento de relaciones diplomáticas –el príncipe Walid ben Talal se convertiría en embajador del reino en Israel [5].

Ese proyecto podría conducir a la paz en Palestina (reconocimiento de un Estado palestino e indemnización para los refugiados), en Líbano (retirada israelí de las Granjas de Shebaa) y en Siria (cese del apoyo a los yihadistas y retirada israelí del Golán).

El tema del Golán ha de resultar particularmente difícil ya que el gobierno de Netanyahu ha reafirmado –en son de provocación– su anexión mientras que Estados Unidos y Rusia reaccionaron duramente ante la expulsión de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) y la sustitución de sus cascos azules por los yihadistas de Al-Qaeda [6]. No sería, sin embargo, imposible que durante la guerra en Siria, Washington o Moscú se hayan comprometido con Tel Aviv a mantener el statu quo en el Golán.

Ese proyecto de arreglo general es un reflejo del modus operandi de Donald Trump y Jared Kushner como hombres de negocios: crear una situación económica que impone un cambio político. Y encontrará probablemente la oposición de la Hermandad Musulmana (el Hamas) y del triángulo del islam político conformado por Irán, Qatar y Turquía.

2. El conflicto en territorios de Irak y Siria

Todos los actores regionales están de acuerdo en considerar que Irak y Siria constituyen en este momento un solo campo de batalla. Pero los occidentales, que se aferran a las mentiras de la administración de George Bush hijo –incluso cuando admiten la inexistencia de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Saddam Hussein– y a la versión romántica de las «primaveras árabes» -incluso cuando reconocen que ese movimiento nunca trató de favorecer la libertad sino, por el contrario, de imponer el islam político– se obstinan en considerarlos dos escenarios diferentes.

En este punto, remito a nuestros lectores a mi libro Sous nos yeux en cuanto a cómo se inició esta guerra [7]. El hecho es que, desde el inicio de la crisis alrededor de Qatar, la guerra en Irak y en Siria se ha limitado a

(1) la lucha contra el Emirato Islámico (Daesh), en Mosul y Raqqa, y a
(2) la lucha contra Turquía, en Baachiqa y al-Bab [8].

Lo que resulta evidente para todos en la región es que, desde la llegada al poder del presidente chino Xi Jinping con el proyecto de creación de dos “rutas de la seda”, Washington ha estimulado la creación de un «Sunnistán» en territorios pertenecientes a Irak y a la República Árabe Siria. Con ese objetivo, Washington financió, armó y dirigió las fuerzas del Emirato Islámico para que bloquearan el eje de comunicación terrestre Beirut-Damasco-Bagdad-Teherán-Pekín.

Desde hace 4 meses, la administración Trump estudia y negocia de qué manera pudiera modificar esa política y reemplazar por una asociación con Pekín la actual situación de enfrentamiento [9].

Mientras que en el terreno asistimos a una verdadera sucesión de acontecimientos contradictorios, los ejércitos de Irak y de la República Árabe Siria han avanzado rápidamente desde el inicio de la crisis alrededor de Qatar. En su rápido avance hacia la frontera común, ambos ejércitos han liberado del control del Emirato Islámico sus zonas fronterizas y hoy están a punto de entrar en contacto –con lo cual restablecerían la ruta de la seda. Ya sólo los separan, en el punto de confluencia, unos 200 metros de terreno ilegalmente controlado por fuerzas de Estados Unidos [10].

En cuanto a los combates en el sur de Siria… han cesado inesperadamente. Damasco proclamó unilateralmente un alto al fuego en Deraa. En realidad, Moscú y Washington dieron a Tel Aviv garantías de que Siria sólo permitirá frente a la frontera israelí el despliegue de fuerzas rusas, excluyendo la presencia allí de fuerzas iraníes o del Hezbollah libanés.

En pocas palabras, si el Pentágono sigue las órdenes de la Casa Blanca, debería producirse un amplio cese del conflicto. Sólo quedaría por resolver entonces la ocupación turca de territorios en Irak y Siria, según el modelo de la ocupación turca en Chipre, situación a la que la Unión Europea se ha acomodado en una evidente muestra de cobardía. En la nueva situación, Estados Unidos y Arabia Saudita, hasta ahora enemigos de Irak y Siria, se convertirían nuevamente en sus aliados.

3. El conflicto en Yemen

Es posible que los yemenitas salgan perjudicados del actual cambio de situación. Aunque resulta totalmente evidente que Arabia Saudita entró en guerra para instalar en Yemen un régimen favorable a la explotación conjunta de los yacimientos de hidrocarburos del desierto de Rub al-Khali y para dar al príncipe Mohamed ben Salman la posibilidad de “acumular méritos”, la ayuda que Irán ha aportado a los Huthis y al ex presidente Saleh desvía las miradas de los países árabes y de la llamada «comunidad internacional» de los crímenes que allí se cometen.

En efecto, cada cual tiene que escoger su bando y casi todos han optado por ponerse del lado de Arabia Saudita contra Qatar y los aliados turcos e iraníes del pequeño emirato. Lo que pudiera ser positivo para Palestina, Irak y Siria resulta negativo para Yemen.

Desde el 5 de junio de 2017 y la ruptura de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita y Qatar, las cancillerías se preparan para una posible guerra, aunque sólo Alemania ha mencionado públicamente esa posibilidad. La situación es extremadamente sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que no es Arabia Saudita sino Qatar quien ostenta el estatus de observador en el seno de la OTAN [11].

Mientras tanto, anuncios de dimisiones siguen llegando constantemente de Doha y van desde la embajadora estadounidense Dana Shell Smith hasta el entrenador uruguayo de la selección de futbol de Qatar, Jorge Fossati. Y no sólo los países que se han puesto del lado de Arabia Saudita han cortado sus relaciones comerciales con Qatar. También lo han hecho, ante el riesgo de guerra, numerosas empresas sin vínculos particulares con la región del Golfo, como la China Ocean Shipping Company (COSCO), la mayor compañía naviera de China y una de las más grandes del mundo.

En todo caso, aunque sus reclamos –basados en la historia– están realmente justificados, parece a todas luces imposible que Arabia Saudita anexe Qatar, teniendo en cuenta que antes se opuso a la anexión de Kuwait por parte del Irak de Saddam Hussein, basada exactamente en las mismas razones históricas. Una regla se impuso en el mundo desde los tiempos de la colonización británica: nadie tiene derecho a modificar las fronteras que Londres impuso con un solo objetivo, que es precisamente perennizar problemas insolubles para los Estados nacidos de los procesos de independencia.

De hecho, así logra Londres que esos Estados sigan dependiendo de su antigua metrópoli. En el caso que ahora nos ocupa, la próxima llegada de 43 000 soldados pakistaníes y turcos que asumirían la defensa de Qatar debería fortalecer su posición.

Notas:

[1] Exclusivo: Los planes secretos de Israel y Arabia Saudita, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de junio de 2015.
[2] La Fuerza “Árabe” de Defensa Común, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de abril de 2015.
[3] ¡El Medio Oriente está nuclearizado!, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2016.
[4] Saudi trade talks with Israel are historic first, Michael Binyon y Gregg Carlstrom, The Times, 17 de junio de 2017.
[5] Exclusivo: Arabia Saudita construye una embajada en Israel, Red Voltaire, 30 de mayo de 2016.
[6] El Consejo de Seguridad de la ONU se dispone a exigir que Israel rompa con al-Qaeda, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 3 de julio de 2016.
[7] Sous nos Yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Éditions Demi-Lune, 2017.
[8] Invasión militar turca en Irak, por Ibrahim Al-Jaafari, Red Voltaire, 19 de octubre de 2016.
[9] Trump: los negocios contra la guerra, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 14 de febrero de 2017.
[10] ¿Impedirá Estados Unidos la reapertura de la ruta de la seda?, Red Voltaire, 17 de junio de 2017.
[11] Israel y emires en la OTAN, por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 14 de mayo de 2016.

http://www.voltairenet.org/article196900.html

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