La web más censurada en internet

Día: 25 de abril de 2017 (página 1 de 1)

El Estado español recompensa y asciende a los policías condenados por torturas

El flamante nuevo jefe de Policía de Cantabria, Héctor Moreno García, fue condenado por torturas en 1994 e indultado por el PP de José María Aznar. La sentencia judicial de la Audiencia Provincial de Madrid nunca fue un lastre para la carrera de Moreno García, que continuó ascendiendo en la jerarquía policial hasta llegar a su actual destino. El caso de este comisario no es una excepción. Es más, la impunidad para los miembros de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad denunciados y/o condenados por torturas es una práctica habitual en este país llamado España.

Así lo atestigua, por ejemplo, José Manuel Sánchez Fornet, histórico líder del Sindicato Unificado de Policía, del que ya no forma parte. «Esto es lo habitual en la Policía desde al menos 1980, que es cuando yo entré. Los ascensos a agentes que han vulnerado los derechos civiles de los ciudadanos forman parte de la cotidianidad. El problema es que prácticamente nadie les ha prestado atención hasta ahora», denuncia Sánchez Fornet, que pone como ejemplo el también reciente nombramiento como jefe superior de Policía en Castilla‑La Mancha de Félix Antolín, investigado por un delito contra la integridad moral y otro de lesiones por un presunto caso de acoso a un subordinado.

Son dos casos recientes. Entre todos los policías disponibles, el ministro del Interior ha elegido estos dos para ser ascendidos. Sus razones tendrá, aunque de momento permanecen ocultas. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se ha dirigido por escrito a Interior, sin éxito. El PSOE también ha solicitado la comparecencia del ministro Zoido.

Sánchez Fornet justifica sus palabras anteriores echando la vista atrás. Pone como ejemplo, entre otros, el caso del guardia civil Manuel Sánchez Corbi, que fue condenado el 7 de noviembre de 1997 por la Audiencia de Vizcaya a cuatro años de prisión y seis de inhabilitación por torturar a Kepa Urra en un descampado, antes de trasladarle detenido al cuartel de La Salve, en Bilbao. Sería indultado en 1999. A pesar de esta condena, Sánchez Corbi continuó su imparable ascenso hasta coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

http://www.publico.es/sociedad/espana-tierra-impunidad-torturadores.html
Joseba Arregi, torturado hasta la muerte en 1981

La lucha clandestina del PCE en la posguerra española

Sin duda, el momento de mayor desesperación e impotencia del Gobierno republicano durante la Guerra Civil fue el golpe de Casado. Dentro del bando leal se emplearon los mismos subterfugios y excusas baratas para romper la legalidad republicana. En marzo de 1939, que el pueblo español hubiera logrado vencer a las fuerzas de la intervención nazi y fascista era ya prácticamente imposible, pero todavía se podía administrar la derrota. Los golpistas de Casado, sin embargo, esperaban poder rendirse ante Franco a cambio de que no hubiera represalias.

Al final, no ocurrió ni una cosa ni otra. Los casadistas fueron a la cárcel y al pelotón de fusilamiento como los demás. Y la derrota no se pudo gestionar, no pudo haber evacuaciones ordenadas ni preparar la salida de muchos de los republicanos más destacados y comprometidos. Algunos de ellos, solamente pasaron de las cárceles de Casado a las de Franco.

En ese momento histórico, en la huida precipitada hacia los puertos de Valencia, Gandía, Cartagena, Almería y Alicante, comienza el documental Espías en la arena de Pablo Azorín y Marta Hierro. Con la desesperación de los republicanos que huyeron a bordo de cargueros de fruta, como el Stanbrook, que se estuvo un mes en el puerto de Orán sin que les dejaran desembarcar. En Argelia fueron ocho mil los refugiados españoles, cuatro mil en Túnez y mil en el Marruecos francés. Y al igual que los que escaparon por los Pirineos, fueron a parar a campos de concentración, especialmente los que se consideraron “peligrosos izquierdistas”. Un trato que no esperaban como luchadores antifascistas.

Con la ocupación nazi de Francia y ascenso de Petáin, su situación no hizo más que empeorar hasta que los aliados ejecutaron la Operación Torch, la invasión del norte de África. Los antifascistas españoles entonces fueron liberados, pero lentamente. Y los que habían trabajado en la inteligencia militar de la República o tenían preparación para ese tipo de misiones fueron reclutados por los estadounidenses. En la recientemente establecida OSS (Office of Strategic Services), matriz de la CIA, valoran a los españoles y brigadistas que han perdido la guerra civil por su probado compromiso antifascista.

El documental se ha estrenado en Madrid, Valencia, Palma, Alicante y Málaga y seguramente este año se emita en RTVE e IB3. Marta y Hierro y Pablo Azorín venían de filmar Agente Sicre, el amigo americano, la biografía de Ricard Sicre, ilerdense que fue agente de los estadounidenses, obtuvo información de los nazis apresados durante la contienda y organizó una misión que iba a ser el preámbulo de la invasión de España por parte de los aliados: la Operación Banana.

Los aliados querían conocer hasta qué punto estaba implicado Franco con el Eje. Los republicanos seleccionados tendrían que infiltrarse en España para informar sobre movimientos de tropas, lo que permitiría a los aliados anticiparse a una ofensiva contra sus ejércitos en el norte de África. Las misiones de los espías en cada ciudad recibieron nombres de frutas. En Barcelona, Operación Cereza; en Madrid, Limón; Cartagena, Naranja; Melilla, Albaricoque y Cádiz, Uva. La misión en su conjunto: Banana.

Si los nazis hubieran penetrado con sus tropas en España, estaba previsto tomar Ceuta y Melilla para desde ahí bombardear los puestos de artillería y las comunicaciones de la península. En 1943, los cines estadounidenses proyectaron la película Inside fascist Spain para preparar a su población ante la llegada de un nuevo conflicto. Los documentalistas han conseguido imágenes de este film que nunca antes se habían visto en España. Franco a su vez construyó centenares de búnkeres en las costas.

En julio de 1943, los espías españoles desembarcaron en Río de la Miel, en Málaga. Eran ocho hombres. Manuel Lozar, radiotelegrafista de la Marina de Guerra Republicana, Ignacio López, teniente radiotelegrafista de aviación, Pedro Royo, telegrafista de artillería antiaérea, Jaime Pérez Tapia, comandante de batallón de la 207 Brigada Mixta y Guillermo Garrido de las Heras, sargento del Tercer Batallón de la primera brigada de carros blindados. Junto a ellos, iban tres guías veteranos del ejército republicano que conocían el terreno, Joaquín Centurión, Francisco Bueno Ledesma y Luis Ruiz Aguayo, que tenían como objetivo conectar a la misión con el PCE de Málaga y redes clandestinas que pudieran darles apoyo y lugares seguros para cobijarse y esconder las radios.

Llegaron a las cinco de la mañana. Escondieron su armamento en una cueva y se vistieron con trajes. A quien iba vestido en aquella época con cierto nivel no le paraban, dice el documental. Estuvieron siete meses transmitiendo información. Sobre los movimientos militares y sobre algo que les pilló de sorpresa, la situación en España era mucho más complicada de lo que les habían hecho creer.

Les enviaron al matadero, sentencia uno de los entrevistados. Hablo con Pablo Azorín sobre este aspecto y explica: “En África los responsables norteamericanos y principalmente de Unión Nacional Española, organización pantalla del PCE, crearon un retrato de lo que ocurría en España que nada tenía que ver con la realidad con la que se toparon cuando desembarcaron en la costas de Nerja. Unión Nacional Española, organización que tenía que proporcionales apoyo en la península, simplemente no existía, la vigilancia y represión policial era extrema y fruto de ello el PCE se hallaba muy debilitado, asediado y penetrado por la policía y los delatores”.

A la presión de la policía hubo que añadir que se quedaron sin dinero. Las importantes sumas que recibieron para llevar a cabo la misión tenían orden de entregárselas a un enlace del PCE enviado a Málaga desde Francia, Víctor Moreno, que a su vez se lo dio a un contacto del partido en Madrid. Los espías se quedaron sin dinero hasta para los gastos más elementales. Se les rompieron las radios, además, y podían transmitir pero no escuchar a los estadounidenses. Reclamaron fondos de lo entregado, pero el enlace del PCE no volvió a contestar sus demandas.

Desesperados, decidieron arriesgarse y viajar a Madrid a contactar con el PCE. Lo logran, tras un mes intentándolo, con Apolinario Poveda Francisco y enlaces del PCE en Argel, a los que les transmiten su decepción y sentimiento de abandono. Pero a día de hoy no se conoce aún qué pasó con los fondos de la misión, según cuenta Azorín: “No tenemos ninguna evidencia de lo que ocurrió con el dinero que los agentes entregaron al enlace que el PCE envió desde Francia. En un principio pensamos que alguien se lo podía haber apropiado. Tras estudiar el momento que vivía el PCE en el 43 y 44, con una grandísima presión de la policía política, en el que el miedo, la tortura, los infiltrados y delatores acosaban al Partido Comunista, nos dimos cuenta de que la organización de este en el interior de España estaba totalmente descompuesta con enormes problemas de coordinación y comunicación entre los dirigentes y las células activas, sufriendo una gran precariedad de medios. Las necesidades económicas para mantener una organización en la clandestinidad son muy grandes, crearse una cobertura adecuada y moverse en un Estado policial militarizado consumía los escasos recursos económicos con gran celeridad”.

Por otra parte, las intrigas políticas también condicionaron la misión. Los comunistas no querían colaborar con los americanos. Si en aquellos días estaban en el mismo bando, resulta extraño. Azorín tampoco tiene respuesta: “La verdad es que lo desconozco, intuyo que el PC quería, con cierta lógica, controlar y dirigir a sus militantes y evitar que fuesen utilizados como carne de cañón por otros. Es la misma directiva que el PCE dictó desde Moscú a todos sus militantes de no integrase en fuerzas regulares de los ejércitos aliados. Por ejemplo, los comunistas españoles tuvieron una fuerte presencia en la Resistencia Francesa en unidades ligadas al Partido Comunista Francés, pero inapreciable en el Ejército Francés Libre del general De Gaulle”.

Otra desgracia fue que los ingleses, por medio de su embajador en Madrid, Sir Samuel Hoare, habían desarrollado otros planes para España. Por medio de una red de sobornos a los generales de Franco, detallados recientemente en el libro Sobornos (2016, Debate) de Ángel Viñas, pretendían asegurarse la neutralidad del país sin necesidad de intervenir. La Operación Banana podría poner en riesgo todos sus planes. No querían oír nada de agentes infiltrados. De hecho, desde febrero de 1943, la misión Blackbone ya estaba cancelada por el alto mando aliado. Con la neutralidad de España, la guerra finalmente no pasaría por la península.

En marzo de 1944, la Brigada Político Social, a través de un delator infiltrado, Antonio Rodríguez López el Chato, los miembros de la misión son arrestados. Tras los interrogatorios, cayeron doscientas personas involucradas. Fue uno de los golpes más graves recibidos por el PCE en toda su historia. Pero para no tener problemas con los aliados, fueron juzgados por “auxilio a la rebelión”, en lugar de por espías, que es lo que eran. La instrucción del caso la llevó el coronel Enrique Eymar Fernández, famoso por solicitar favores sexuales a las mujeres de los presos que acudían a pedirle ayuda, como se detalla en Espías en la arena.

Los aliados se lavaron las manos. A través de Luis Pérez Tapia, hermano de uno de los detenidos, el 13 de marzo en la embajada de Estados Unidos en Madrid recibió una petición de ayuda. En la instrucción que recibieron en el norte de África los agentes, se les dijo que si atravesaban dificultades acudiesen a la embajada a solicitar protección. El 22 de marzo de 1944 se envió desde la embajada en Madrid a Washington un despacho con detalles sobre la operación policial y las detenciones. La prueba de que el Gobierno americano conocía su situación y decidió abandonarlos a su suerte.

El agente Salvador Rodríguez Santana y sus colaboradores José López Iglesias y Francisco Muriel Martín fueron fusilados en Melilla. Salvador Soler López, José Cerezo Fernández, Enrique Tirado Cobos, Antonio González Torres y Adolfo Pacheco Mateos, todos ellos  miembros del PCE que colaboraron con la operación, en Málaga. Manuel Lozar Feliz, Ignacio López Domínguez, Pedro Royo Sanz, Guillermo Garrido de las Heras, Víctor Moreno Cristóbal, junto a los militantes comunistas Jesús Carreras Olascoaga, Félix Pascual Hernández Piedecasas y José Vicente, en Alcalá de Henares. Carreras había asumido la jefatura del PCE en el interior tras las sucesivas caídas de Heriberto Quiñones y Jesús Bayón. Pascual Hernández era el responsable de las estafetas o puntos de enlace del partido.

A Jaime Pérez Tapia, Francisco Alaminos y José Jiménez Martín les conmutaron la pena capital por treinta años de cárcel; salieron de prisión a principios de los sesenta. En un informe de la OSS, se califica a la Operación Banana como el mayor descalabro del espionaje aliado en toda la II Guerra Mundial, solo excusable por la inexperiencia de la agencia de espionaje americana en el momento de ponerla en marcha.

Para los agentes reclutados solo hubo olvido. Azorín relata que desgraciadamente era previsible su destino: “Fue algo común a la mayoría de los agentes irregulares de la OSS. Pero, además, la mayoría de los republicanos españoles que participaron en la operaciones de la OSS en España militaban en el Partido Comunista. El advenimiento de la Guerra Fría, el posterior reconocimiento internacional y apoyo a la dictadura por parte de Estados Unidos, los convirtió en personajes incómodos a los que era mejor enterrar en el olvido. Si en su momento, cuando fueron hechos prisioneros, encausados y condenados a muerte, no se les ayudó ni reconoció, ¿qué beneficio puede obtener Estados Unidos en reconocer oficialmente a un grupo de comunistas españoles que sirvieron en su principal servicio de inteligencia militar?”.

En los testimonios recogidos por el documental se explica que los americanos veían a los españoles como a una “panda”, más que como a unos compañeros. Los tenían como peones. Sin más. La madre de Manuel Lozar intentó pedir clemencia arrojándose al vehículo que trasladaba a la esposa de Franco, sin éxito. Ricard Sicre, coordinador de los espías desde África, quedó marcado por el fracaso de la operación, aunque, como cuenta su documental biográfico, luego volvió a España con una empresa de importación americana —fue el responsable de traer, entre otros productos, la Pepsi-Cola pero, tal y como confiesa su hijo, impactado por el mundo real en el que no contaban las personas ni los ideales—.

Durante su investigación, Marta y Hierro y Pablo Azorín han tratado con familiares directos aún vivos de los represaliados. Ellos también sufren el olvido y el silencio, tal y como cuenta Azorín: “Los más mayores, ya muy pocos, que vivieron directamente la detención, cárcel y fusilamiento de su familiares y las cuatro décadas de dictadura, sufren todavía el trauma del silencio y del temor social sin haber tenido, hasta ahora, la ocasión de reconciliarse con ese pasado tan duro. Los más jóvenes no llegan a comprender ni aceptar que la memoria de sus familiares, defensores de la legalidad republicana y la democracia, sigan siendo ignorada por gran parte de la sociedad, que los juicios sumarísimos, carentes de toda garantía jurídica, por los que fueron condenados a muerte no sean declarados nulos y sus restos debidamente honrados, como todas las víctimas de la Guerra Civil y su larga posguerra, por una sociedad que en su conjunto se declara defensora de la democracia y enemiga del totalitarismo”.

“Madre mía, madre mía… Muchachos, mi último adiós”, fueron las últimas palabras de Manuel Lozar en la cárcel antes de ser fusilado en las tapias del cementerio de Alcalá de Henares la mañana del 16 de enero de 1945, a menos doce grados, junto a siete personas más. Sus cuerpos están enterrados en las fosas comunes 38 y 39. El responsable de su destino, Dwight Eisenhower, abrazaba a Franco el 21 de diciembre de 1959 en Torrejón.

http://www.jotdown.es/2017/04/los-olvidados-la-operacion-banana-franco/

El gatopardo y las elecciones francesas

Darío Herchhoren
Seguramente Giuseppe Tomasi de Lampedusa, autor de la novela «Il Gattopardo» nunca sospechó que su personaje el príncipe de Salina iba a ser tan mentado en materia política en todo el mundo.

Esto viene a colación de las últimas elecciones francesas donde todo apunta a un triunfo de un «paracaidista» (porque cayó del cielo) llamado Macron, que se postuló a partir de un partido de reciente creación que se llama En Marcha.

En esta elección había en liza cuatro candidatos que tenían posibilidades de pasar al ballotage o segunda vuelta, ya que ninguno de ellos iba a imponerse con la suficiente mayoría en la primera.

La fascista Marine Le Pen partía como favorita, y había un candidato de izquierda Jean Luc Melenchon que pintaba bien en las encuestas, pero que fue derrotado. La primera minoría la conquistó Macron que deberá lidiar con Marine Le Pen por la presidencia de Francia.

Los pronósticos auguran el triunfo de Macron, ya que todos los adversarios de la primera vuelta con la excepción de Melenchon, han llamado a los electores a votar por el primero.

Lo que más llama la atención de todo esto es el hecho de que alguien sin un partido político consolidado, sin un discurso coherente, lleno de vaguedades y lugares comunes, haya logrado el favor de tantos franceses. Es interesante leer lo que dice Macron y compararlo con los discursos de Susana Diez, y se parecen como dos gotas de agua. Se trata de algo vacío y sin sustancia, que se queda en palabras huecas, y donde se adivina el intento indisimulado del trilero que solo quiere engañar al público.

Pero Macron fue ministro de economía  de Hollande, y bastaría solo con eso para saber quién es, pero hay que rascar un poco más. Macron es egresado de la Escuela de la Administración Pública de Francia, que es el lugar donde se forman aquellos que conforman la élite gobernante francesa, y donde se prepara a la clase gobernante.

Hay que destacar de Macron lo que se llama el discurso transversal; es decir un discurso que atraviesa a muchas clases sociales, que promete gobernar para todos los franceses. ¿Es ello posible? ¿Se puede gobernar para la clase obrera y para la burguesía al mismo tiempo? Seguramente no. Macron como el Gattopardo quiere cambiarlo todo, para que todo quede como está. Sabiamente, Melenchon es el único candidato que no ha llamado a sus seguidores a votar a Macron.

Ello significa más de lo mismo, y una nueva frustración para la clase trabajadora francesa. Macron significa que un banquero gobierne Francia; y ¿que se puede esperar de un banquero? Que beneficiará al capital.

Ni una palabra de la OTAN, ni de la intervención en Siria y en Libia. En cambio habla mucho de la continuidad de la UE y del Euro y, sobre todo, ni una palabra de las agresiones terroristas que viene sufriendo Francia por cuenta de los yihadistas, armados por sus amigos y socios de la OTAN. Sin duda el pueblo francés ha perdido el norte y lo pagará muy caro. Hollande y la vieja derecha francesa de la mano de Fillon están frotándose las manos. Todo cambiará pero todo seguirá igual.

Graves enfrentamientos internos durante una reunión del PCPE que conducen a la escisión

El domingo, durante una reunión del Comité Central del PCPE, se produjo un fuerte enfrentamiento interno entre dos facciones enfrentadas que acabó en una escisión.

La minoría escindida ha abierto una nueva página en internet (1) con las mismas siglas y eligieron al asturiano Ástor García como nuevo Secretario General en sustitución del anterior, el canario Carmelo Suárez, que se mantiene a la cabeza del otro grupo administrando el mismo sitio en internet (2).

En unos y otros la escisión carece por completo de contenido ideológico o político. En el cruce mutuo de acusaciones no hay divergencias de línea política sino rencillas personales.

Los escindidos califican a la mayoría de “grupo liquidador” por haber publicado la crisis interna que vive el referido partido, una decisión “irresponsable” según ellos.

La otra parte utiliza términos parecidos, pero tampoco muestra ningún motivo de fondo sino que se limita a lamentar la falta de unidad interna y el trabajo fraccional y antipartido de los opositores, de los que anuncia su expulsión.

Las juventudes CJC, que numéricamente tienen más afiliados que el propio partido, son la más afectadas por la escisión. Hace semanas decidieron por unanimidad “suspender” sus relaciones con la dirección del partido a pesar de lo cual participaron en la reunión del domingo.

Aunque en una entrevista a Canarias Semanal el Secretario General habla de unos “problemas ideológicos”, en lo que se explaya realmente es que los escindidos “son gente que quiere prosperar, que quiere triunfar pronto. Por eso les ha entrado la prisa y se han echado a correr pensando que por ahí van a conseguir resultados exitosos a corto plazo” (3).

El PCPE damos espectáculo gratuito en Facebook –escribe uno de los expulsados—. Tenemos todos los ingredientes: dos direcciones, dos páginas web, acusaciones cruzadas de fraccionalismo, traición, trostkismo, socialdemocracia y carrillismo. Enhorabuena: hemos conseguido ser una caricatura de nosotros mismos”.

(1) http://www.partido-comunista.es/
(2) https://www.pcpe.es/
(3) http://canarias-semanal.org/not/20221/grave-ruptura-en-el-seno-del-comite-central-del-partido-comunista-de-los-pueblos-de-espana/

La apertura de los archivos de la ONU desvela aspectos inéditos de los crímenenes de guerra cometidos por los nazis

Por primera vez la semana pasada se publicaron los archivos de la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU. Se trata de las prácticas criminales nazis, tanto antes como en la propia Guerra Mundial.

Se han expuesto en la Wiener Library de Londres y el catálogo ya se puede consultar en línea. Lo fue formando el doctor Alfred Wiener desde la llegada de los nazis el gobierno alemán en 1933. Al comenzar la guerra trasladó el archivo a Londres.

Aunque alguno de los archivos se utilizó en los procesos de Nuremberg, se han mantenido en secreto durante más de setenta años, porque la verdad histórica es política, o sea, muy incómoda para quien ordenó que se ocultaran bajo llave: Estados Unidos.

En 1945 había que transmitir otro mensaje distinto: el que el imperialismo necesitaba para sostener la Guerra Fría contra la URSS. En la posguerra Alemania dejó de ser un enemigo y se convirtió en un aliado. Al mismo tiempo había que reciclar a los nazis para que siguieran dirigiendo al país con un formato distinto. Se acabó el III Reich y empezó la República Federal Alemana.

Algunos privilegiados, como Dan Plesch, director del Centro de Estudios Internacionales y Diplomáticos de Londres, tuvieron acceso a los mismos duranbte años. Con dicho material Plesch escribió su obra “Los derechos humanos después de Hitler. La historia perdida de la persecución de los crímenes de guerra cometidos por el Eje”.

La historia de la posguerra no es sólo muestra el feroz acoso imperialista contra la URSS y la complicidad en el mismo de los imperialistas aliados a los viejos nazis de toda la vida, sino otro tipo de datos que ya se sabían o se sospechaban, pero que ahora resultan estridentes. Por ejemplo, los documentos demuestran que las potencias imperialistas no conocieron los crímenes de guerra cometidios por los nazis después de acabar con Hitler, sino antes.

Pero hicieron caso omiso de ello porque el plan de los imperialistas siempre contó con el apoyo de los nazis para luchar contra la URSS, que si bien no fue su único enemigo, siempre fue el enemigo principal. El viraje a la Guerra Fría en 1945 no fue un cambio tan brusco, sino la continuación de la misma política por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Al doctor Wiener no le preocupaban la represión nazi contra los comunistas, por lo que sus archivos reinciden en el tópico del famoso “holocausto”, manido hasta la saturación histórica. Parece que los nazis y la guerra fueron una lucha de los nazis contra los judíos, lo cual es un burda falsificación histórica, por más que se repita una y mil veces.

No obstante, incluso en esos aspecto los archivos contienen documentos interesantes que podrían traserse a la actualidad. Como el gobierno británico conocía la persecución de los judíos desde el primer minuto, algunos plantearon la posibilidad de acoger a los refugiados que trataban de huir de Alemania, a lo que un ministro, Cranborne, se opuso en 1943 porque Inglaterra ya tenía demasiados refugiados y los judíos no constituían “un caso distinto”.

Antes y durante la guerra, los judíos sólo tuvieron un país que les acogiera: la URSS. Los que no se quedaron a vivir en la URSS, lograron huir a a través de la URSS. Habrá quien piense de otra manera, poniendo encima de la mesa nombres de judíos ilustres que huyeron a otros países. Aquí nosotros hablamos de las masas y del proletariado judío, que son los que más nos importan.

Más datos curiosos. Si el lector creía que en 1945 las exigencias de condenar a los criminales de guerra fascistas procedió de Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, se equivoca. Ni siquiera fue iniciativa de la URSS, que no hizo más que acoger las peticiones otros países asolados por los criminales fascistas, como Polonia o China.

Si creía que la consideración de las violaciones y abusos sexuales como crímenes de guerra comenzó con la Guerra de los Balcanes, también estará equivocado por es algo que ya hicieron Polonia, Filipinas o Grecia.

Tayikistán declara la guerra a la moda integrista

La moda tiene muy poca espontaneidad. Desde luego que los creadores de tendencias en la manera de vestir son modistos individuales, pero hacer que una prenda se difunda masivamente requiere algo mucho más importante: que alguien la difunda.

La vestimenta de los integristas islámicos, sobre todo la femenina, la ha impuesto el imperialismo a través de sus cómplices del Golfo y quien no quere caer en dichas zarpas tiene que hacer un esfuerzo propagandístico importante para contrarrestarla.

Es el caso del gobierno de Tayikistán, un país de mayoría musulmana que desde 2015 trata de frenar la ola integrista, empezando por la prohibición del único partido islamista que había, llamado “Renacimiento”, al que ha catalogado como organización “terrorista”.

Luego ha seguido haciendo algo parecido con el ropaje, el hiyab y el velo femenino, para lo cual ha impulsado una campaña en favor de la vestimenta más tradicional del país.

Hay que agradecérselo al gobierno tayiko porque la ropa tradicional Atlas, en seda o en algodón, no puede ser más colorida y ha sido elevado a la categoría de prenda oficialmente recomendada para “inculcar patriotismo en la población, así como un estilo nacional”.

El gobierno tayiko se considera, pues, ajeno a las vestimentas integristas, a pesar de ser una país islámico. No las consideran desde el punto de vista religioso sino nacional. Son extranjeras.

El presidente Emomali Rahmon ha dicho que en Tayikistán las mujeres jamás han portado vestimenta de color negro, “ni siquiera para los funerales”, por lo que ha ordenado el cierre de las tiendas que venden ropa integrista. Por su parte, los hombres están obligados a afeitarse las barbas.

Tayikistán es un pequeño país de Asia central fronterizo con Afganistán, con el que comparte muchas afinidades, y es una de las más importantes fuentes de reclutamiento que tienen los yihadistas, especialmente el Califato Islámico.

El gobierno calcula que hay 1.000 tayikos combatiendo en las filas yihadistas y tras. Tras el desplome de la URSS se produjo una sangrienta guerra civil entre los comunistas y los islamistas, apoyados, armados y financiados por el imperialismo.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies