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Día: 2 de abril de 2017 (página 1 de 1)

La policía alemana, acusada de encubrir lo que sabían sobre los preparativos del atentado de Navidad

Resultado de imagen de atentado berlinNuevos documentos sugieren que la policía alemana sabían más cosas sobre la amenaza planteada por el terrorista tunecino Anis Amri que las declaradas, según los informes.
El 19 de diciembre del año 2016, Amri asesinó a un transportista de Polonia  y robó su vehículo, que luego condujo hacia un mercado de Navidad y atropelló a varios peatones.
El tunecino, que utilizaba múltiples identidades, se le había rechazado su solicitud de asilo, e incluso había sido objeto de una orden de expulsión antes de cometer su ataque.
También se le había relacionado con el yihadismo desde hacía tiempo, pero la policía le retiró la vigilancia en septiembre de 2016, alegando que no se habían encontrado pruebas de ser una amenaza.
Sin embargo, el Irish Times ha publicado que los documentos de la investigación sugieren que la unidad de investigaciones de la policía de Renania (Landeskriminalamt o LKA) ya consideraba a Amri una amenaza para la seguridad pública poco antes de tomar esta decisión.
El periódico cita un informe de agosto de el año 2016, que describe a Amri como una “violenta y creciente amenaza” para la seguridad pública. Para ese momento, las autoridades ya habían decidido cortar el pinchazo telefónico al que le habían sometido.
Hans-Christian Ströbele, un político que representa al Partido Verde oposición, dijo que estaba “convencido de que el ataque podría haberse evitado. Necesitamos una investigación parlamentaria plena en el caso Amri” tras las revelaciones.
El ministro del Interior de la ciudad-Estado de Berlín, Andreas Geisel, dijo no estar al tanto de los nuevos documentos, pero confesó que se plantearon dudas acerca de la versión de la policía. Los políticos locales han exigido una investigación federal completa, para determinar si la policía actuó correctamente previo al ataque.
Esta noticia surge pocos días después de que el propio diario Bild informara que el ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Ralf Jäger, fue informado de que “Amri representa una amenaza de ataque terrorista” por las autoridades, pero intervino personalmente para evitar su expulsión.

La ayuda humanitaria de EEUU y Europa con destino Siria termina siempre en manos del ISIS

Diego Herchhoren

Desde que comenzó la guerra en Siria, miles de camiones de Estados Unidos y con ayuda occidental han estado fluyendo en territorio controlado por los yihadistas. La colaboración humanitaria se ha convertido en un importante mecanismo de financiación y soporte occidental al ISIS, financiación que no solo permite a esta organización mantener a sus mercenarios, sino que también facilita el trabajo de retaguardia.

La ayuda de estas entidades, principalmente alimentos y equipos médicos, se supone que es para los sirios desplazados de sus lugares de origen, y para los civiles hambrientos. Es ayuda financiada por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), los donantes europeos, y las Naciones Unidas.
Según un reportaje realizado en 2015 por el magazine británico Daily Beast, los convoyes de ayuda tienen que pagar para entrar en los feudos de Raqqa y Deir ez-Zor, proporcionando una nueva fuente de ingresos para los militantes ISIS, dinero que se suma a los ingresos obtenidos con el contrabando de petróleo, la extorsión y la venta de lo que pueden saquear, incluyendo antigüedades babilónicas que son adquiridas por altos ejecutivos de Europa y EEUU.

El Estado Islámico gobierna gracias a la ayuda humanitaria

Los convoyes que ingresan a las zonas controladas por el ISIS tienen que ser aprobados previamente y los accesos hay que pagarlos: estos sobornos se disfrazan en la contabilidad y se suman a los costes de transprote” dijo un coordinador de la ayuda que habló con The Daily Beast con la condición de no ser identificado. Las comisiones son pagadas por las organizaciones no gubernamentales extranjeras o locales encargadas de la distribución de la ayuda, o por las empresas de transporte de Turquía o Siria contratadas para entregarlo.
Esta ayuda facilita al ISIS no tener que desviar el dinero de su presupuesto de guerra para ayudar a alimentar a la población local o a las personas desplazadas, lo que le permite concentrar sus recursos exclusivamente en los combatientes , en propaganda y en la guerra.
Una de las diferencias notables entre el ISIS y otros grupos terroristas conocidos en el pasado es su deseo de retratar el territorio que ha conquistado como un lugar bien organizado y que funciona sin problemas, es decir, su idea parece ser la de fundar un Estado propiamente dicho. “Los soldados de Alá no liberan un pueblo o ciudad, sólo para abandonar a sus residentes e ignorar sus necesidades”, declara uno de los número de Dabiq, la revista del ISIS, que no sufre ninguna censura en España o en los propios EEUU, país donde se alojan los servidores que la almacenan y que proveen su dominio web, registrado por la también norteamericana GoDaddy.
Una de las publicaciones muestra imágenes de soldados kurdos sacrificados y una fotografía de la cabeza cortada del periodista estadounidense Steven Sotloff sobre la parte superior de su cuerpo. Sin embargo, otras páginas del magazine muestran al ISIS ejecutando obras de restauración de la electricidad en Raqqa, la construcción de un hogar de ancianos, un centro de tratamiento contra el cáncer en la provincia de Nínive, y la limpieza de calles en otras ciudades. 
Me alarma el hecho de que estamos proporcionando apoyo a la gobernabilidad ISIS”, dice Jonathan Schanzer, un experto en Medio Oriente de la Fundación para la Defensa de las Democracias, con sede en Washington. “Estamos indemnizando a los militantes del ISIS por la satisfacción de las exigencias básicas de la población local”.

Las ONG financiaron a Al Qaeda en Somalia

En diciembre de 2014, el Overseas Development Institute, un grupo de trabajo británico centrado en cuestiones humanitarias, informó que las agencias de ayuda en Somalia habían estado pagando a militantes de la rama de Al Qaeda para acceder a las áreas bajo su control durante la hambruna de 2011.
Al Shabab, la filial local de la red exigió a los organismos un “derecho de inscripción” como agencia de ayuda de hasta 10.000 dólares. Y en muchos casos al-Shabab se encargó de la distribución de la ayuda. Este grupo de expertos detectó también el desvío de la ayuda alimentaria de al-Shabab en la ciudad de Baidoa, que la utilizó para la manutención de sus combatientes. Al-Qaeda ha llegado a crear una “Oficina de Coordinación Humanitaria» en Somalia.
Algo similar parece estar en marcha ahora en las provincias sirias de Raqqa y Deir ez-Zor. donde las ONG’s, USAID y otras agencias gubernamentales occidentales, incluyendo el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, emplean a militantes del ISIS en la distribución de los envíos que se hacen desde EEUU y Europa. “Siempre hay al menos una persona del ISIS en la nómina“, dice el coordinador de la ayuda. “Y cuando se está preparando un convoy, las negociaciones van a través de ellos. Se ponen en contacto sus emires y se pacta un precio». Y añade:“ninguno de los combatientes se atreverá a tocarla, si un emir ha dado permiso”. La culminación de todo esto son los conocidos como Cascos Blancos, donde se entremezclan las funciones de «cooperante» y de mercenario.

La batalla de Raqqa no tendrá lugar porque al Califato Islámico le permiten evacuar sus fuerzas hacia el este

Estados Unidos espera la llegada de otros 300 soldados más para atacar junto a sus aliados kurdos del FDS lo que califican como el “bastión de Raqqa”, donde tiene su sede el Califato Islámico. Para ello ambos, estadounidenses y kurdos, han creado un mando conjunto que se reparten las tareas: los primeros dan las órdenes y los segundos las cumplen.

Las tropas de Estados Unidos se despliegan en los alrededores del aeropuerto de Tabqa en espera de nuevos refuerzos y del adiestramiento a los kurdos en material pesado de combate.

La ofensiva se ha demorado a causa de la oposición turca a la participación de los kurdos en la misma pero, según fuentes kurdas, comenzará a mediados de este mes de abril, a lo más tardar y abrirá tres frentes simultáneamente en torno a la ciudad. Mientras tanto, van a proceder al desminado del pantano de Tabqa y a la evacuación de la población civil de los alrededores de Raqqa.

Las mismas fuentes calculan que ofensiva podrá durar “varios meses” y tendrá el apoyo de la aviación del Pentágono, aunque las informaciones procedentes del interior de Raqqa muestran algo muy diferente, según Al-Manar: el Califato Islámico está evacuando sus fuerzas de Raqqa y llevándolas hacia Deir Ezzor. La esperada batalla no se producirá.

Es harto evidente que si la noticia de Al-Manar es cierta, también lo es que Estados Unidos está permitiendo que el Califato Islámico ponga sus fuerzas a buen recaudo y se desplace libremente, por lo que debemos preguntarnos por los motivos de ello.

Si Raqqa cae sin coste alguno, Estados Unidos se apuntará un tanto propagandístico a los ojos del mundo como vanguardia de la lucha contra el yihadismo, no como esa parte del mismo yihadismo que es en realidad.

Además, Estados Unidos dejará a sus aliados kurdos bien instalados en Raqqa en una posición de fuerza para negociar una retirada con el gobierno de Damasco a cambio de concesiones políticas y de una autonomía al estilo Irak.

En tercer lugar, con la excusa de la batalla de Raqqa, las fuerzas kurdas estarán perfectamente equipadas y adiestradas para hacer frente no sólo al ejército regular sirio, sino también el turco, una posición que Estados Unidos utilizará como moneda de cambio en las negociaciones con ambos gobiernos.

Tras la “victoria” de Raqqa, Estados Unidos enfilará hacia Deir Ezzor, la provincia petrolífera del este de Siria, siempre en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. Acabarán instalando tropas en dicha región que servirán de tapón con Irak y privarán al gobierno de Damasco del acceso a su más importante fuente de ingresos.

Es el modelo Afganistán, es decir, un gobierno central débil enfrentado a una sucesión interminable de atentados y escaramuzas en la región oriental, un escenario ideal para que el Pentágono vuelva a repetir por enésima vez al mundo entero: “nosotros también queremos marcharnos de Siria e Irak, pero los terroristas no nos dejan”.

Siria quedará repartida militarmente en varios pedazos, del que el gobierno actual sólo dispondrá de uno. En el norte estarán los kurdos, sostenidos por la OTAN y en guerra más o menos permanente contra los turcos. Los altos del Golán seguirán ocupados por el ejército de Israel, una zona militarizada desde hace varias décadas. En el este Estados Unidos seguirá “combatiendo el yihadismo” durante décadas.

La guerra no acabará nunca; el imperialismo quiere convertir a Siria en una pesadilla.

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