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Día: 20 de febrero de 2017 (página 1 de 1)

El soviético que descifró el código maya

Yuri nació en Járkov (actualmente Ucrania) en 1922. De pequeño le gustaba tocar el violín, dibujar, escribir poesía. Siempre era un niño introvertido, solitario, enamorado de los libros. En 1940 ingresó en la facultad de Historia de la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov, pero poco tiempo después, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, se alistó al ejército como soldado de artillería.

En mayo en 1945 formó parte de las tropas soviéticas que entraron en Berlín. Allí, en medio del caos, rescató dos libros que marcaron el rumbo de su vida. Hay fuentes que afirman que Knorozov logró salvar los libros de un incendio, pero el propio lingüista lo desmintió en una entrevista: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca [actualmente la Biblioteca de Berlín] “para su evacuación y tenían que llevarla supuestamente a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces, escogí dos”, confesó el científico.

Aquellos libros fueron la edición de 1933 de Los códices mayas de los hermanos Villacorta y Relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa. El joven Yuri todavía no tenía claro lo que iba a hacer con estas obras, pero sentía una atracción irresistible por la cultura maya. Su amigos y alumnos cuentan que de joven leyó un artículo sobre la historia de los maya y se quedó con ganas de saber más de esa civilización.

Knorozov volvió a Moscú con este “trofeo” de guerra. Continuó sus estudios de egiptología, la lengua árabe y los sistemas de escritura de la antigua India y China en la Universidad Lomonósov de Moscú. Después de defender su tesis, se fue a Leningrado donde ingresó en el Instituto de Etnografía para dedicarse por completo al estudio de la escritura maya.

Muchos pensaban que era una locura, que Knorozov no lo iba a conseguir, que era demasiado joven e inexperto para eso. Sin embargo, su maestro, Serguei Tokarev, confiaba en él y le apoyó plenamente, aunque tuvo que advertir a su alumno de que el camino iba a ser muy largo y lleno de dificultades. Los académicos dejaron a Knorozov seguir su propia metodología. Entonces, el científico se puso manos a la obra.

“Cuando era estudiante, leí el artículo ‘El desciframiento de la escritura maya: problema irresoluble’ del prestigioso investigador alemán, Paul Schellhas”, cuenta Knorozov en una entrevista. “Decidí que no podía aceptar su tesis. ¿Cómo puede ser un problema irresoluble? Mi tesis era y siempre será la misma: lo que fue creado por una mente humana puede ser entendido por otra mente humana. En este sentido, los problemas sin solución no existen y no debe existir en ninguna área científica”, afirmó Yuri. Y así fue.

Yuri empezó por el alfabeto del fray Diego de Landa, un misionero español de la Orden Franciscana en Yucatán que fue obispo de esa misma provincia en los años 1570 e hizo las primeras investigaciones de las escrituras mayas. “En realidad, no hice nada -contaba Knorozov- solo seguí a Landa. Y es así cómo llegué al éxito”.

A lo largo de cinco siglos, cientos de científicos intentaron descifrar el código maya, sin embrago, solo lo consiguió el ruso Knorozov. Yuri encontró los fallos en la metodología de Diego de Landa, lo que le llevó al descubrimiento del código maya. Landa quería encontrar un equivalente de los signos mayas para cada letra del alfabeto español, pero no había equivalencia, ya que la escritura maya era silábica. Knorozov averiguó que la lectura estaba compuesta por 355 signos de los códices, y estos signos correspondían con la escritura fonética y morfémico-silabica. Es decir, los glifos escritos por los mayas contenían tanto logogramas (signos que representan una palabra entera), como signos fonéticos. Esa fue la clave que le permitió descifrar la escritura maya.

Cuando le preguntaban a Knorozov por qué fue precisamente él quien lo consiguió, el científico respondió que la gran mayoría de los que lo intentaron habían sido arqueólogos, mientras que él era lingüista.

Pero el descubrimiento no tuvo reconocimiento internacional. Knorozov publicó sus primeros artículos en 1952. Sus obras desataron una gran polémica por todo el mundo. Su principal rival fue el británico Eric Thompson, el especialista en mayas más respetado de la época. Frente a él, Knorozov era un don nadie, un representante de la ciencia soviética basada en los principios del marxismo-leninismo. La Guerra Fría también se desató en el campo lingüístico. Thompson incluso llegó a cuestionar la integridad personal y científica de Knorozov. Tuvieron que pasar más de veinte años para que el mundo reconociera el descubrimiento de Knorozov.

En 1992 el investigador británico Michael Coe publicó el libro “Breaking the Maya Code (Rompiendo el Código Maya, en español) en el que reconoció oficialmente el acierto de Knorozov y los errores de su compatriota. “Todos ahora somos “knorozovistas”, dijo Coe en una entrevista.

Lo curioso es que Knorozov hizo el descubrimiento sin haber estado nunca en las tierras de los mayas. Y, por cierto, tampoco hablaba español. La URSS era un país cerrado, de hecho, trabajar sobre un tema tan poco relevante (en los ojos del gobierno soviético) como las escrituras mayas, era en sí un reto para el científico. Su primer viaje a Centroamérica Knorozov hizo en 1990, 38 años después de su descubrimiento. Entonces, visitó Guatemala invitado por el presidente del país, que le entregó la gran Orden del Quetzal, la distinción más importante del gobierno guatemalteco.

En 1994 el gobierno mexicano le otorgó la Orden Mexicana del Águila Azteca en la Embajada de México en Moscú. En 1995 Knorozov visitó México para participar en el III Congreso Internacional de Mayistas y en 1997 el científico emprendió su último viaje a México, donde visitó varios sitios arqueológicos de Yucatán.

En los años posteriores al desciframiento, Knorozov leyó un sinfín de textos, sobre todo los que estaba grabados en las vasijas, e hizo importantes observaciones sobre el mundo maya.

Por ejemplo, averiguó que en Palenque debía de haber la tumba de una mujer. Y efectivamente, en 1995 se descubrió allí la tumba de la Reina Roja (se llamaba así por la cantidad de cinabrio rojo que la cubría).

Yuri Knorozov murió en 1991 en San Petersburgo a causa de un derrame cerebral que se le complicó con una neumonía, que desarrolló en un hospital donde no estuvo debidamente atendido.

Poco antes de su muerte Knorozov explicó en una entrevista por qué dedicó toda su vida a la cultura maya: “La creación de una civilización que se puede comparar con las del Antiguo Oriente fue lo que me fascinó a mí y a todos los investigadores. Además, creo que los mayas consiguieron hacer una observaciones más exactas que las del Viejo Mundo. Por ejemplo, su zodiaco tenía 13 constelaciones, mientras que en el Viejo Mundo se conocían 12. Pero los mayas tenían razón: son 13 constelaciones. También su sistema de numeración está perfectamente elaborado, su observaciones históricas y astronómicas. En ciertos aspectos, sus logros superaron los del Viejo Mundo realizados al mismo tiempo”, afirmó el científico.

—http://es.rbth.com/technologias/ciencia/2017/02/20/el-ruso-que-descifro-el-codigo-maya_706061

Se multiplican las acusaciones contra la policía francesa por violar a los detenidos

Cuando aún no se ha apagado el eco de las manifestaciones por la violación del joven negro Theo Luhaka, en la localidad de Bobigny, cercana a París, se ha abierto otro juicio esta mañana contra otro policía acusado de violar a otro detenido con su porra en 2015.

Durante la detención, uno de los policías le introdujo su porra por el recto a un joven de 27 años en el furgón en el que le encerró para trasladarle a la comisaría.

Lo mismo que en el caso de Theo Luhaka, el detenido también tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital para ser operado de un desgarro. Tuvo que estar ingresado durante 10 días bajo observación médica.

El informe de los facultativos que le atendieron dejaron constancia de la brutal violación del detenido y el juez ordenó la detención de tres de los policías que intervinieron en la agresión. A uno de ellos le intervinieron la porra con restos de ADN.

El abogado del detenido acusa a los tres policías de participar en una “violación colectiva”, mientras que el fiscal sólo ha pedido seis meses de prisión para el autor material de la agresión sexual.

Las torturas de la policía francesa son un tabú en un país que alardea de ser la patria de los derechos humanos, motivo por el cual agrede a terceros países, como Libia, Mali o Siria.

Pero dentro de la policía se han creado “brigadas de apoyo” que atacan por la noche los barrios obreros de las grandes ciudades, deteniendo, golpeando y agrediendo a los jóvenes. En algunos casos, los detenidos han referido a los jueces violaciones, especialmente con la introducción de los dedos en el ano.

Los barrios viven en un estado de terror policial permanente. Los casos se repiten asiduamente en el caso de minorías raciales, habiéndose denunciado casos de violaciones anales colectivas por parte de la policía, así como de pedofilia, además de los habituales insultos y ofensas verbales.

Las violaciones de los detenidos van seguidas de amenazas, incluso a los familiares, en el caso de que las torturas se denuncien, si bien algunas han trascendido incluso a la prensa (1). Recientemente un profesor universitario denunció que la policía le amenazó con detenerle y violarle porque había grabado la detención violenta de un joven en el metro de París.

Una turista canadiense fue violada en los locales de la dirección regional de la policía judicial en París y a pesar de que los violadores se vanagloriaron de su fechoría a través de mensajes de SMS, el tribunal los absolvió porque los mensajes desaparecieron “misteriosamente” en el propio tribunal que juzgaba el caso (2).

En 1999 Francia fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las torturas padecidas por un detenido, que incluyeron ataques sexuales con las porras. No obstante, hasta enero de este año sólo hay un policía condenado por agresiones parecidas, que no cumplió el castigo impuesto ya que el tribunal le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.

(1) http://www.lemonde.fr/police-justice/article/2015/12/18/espece-de-libanais-de-merde-connards-sales-noirs-des-adolescents-portent-plainte-pour-violences-policieres_4834472_1653578.html

(2) https://rebellyon.info/Justice-pour-Theo-et-pour-tous-les-autres-17468

Mueren cuatro militares rusos en Siria al estallar una mina al paso de su vehículo

Alexander Projorenko
El jueves cuatro militares rusos murieron en Siria al estallar un explosivo al paso del vehículo en el que viajaban en la ciudad de Homs, en el centro de Siria.

Una mina activada a distancia causó la muerte de los cuatro soldados rusos e hirió a otros dos. El vehículo formaba parte de un convoy del ejército regular sirio que marchaba hacia Homs desde el aeropuerto de Tiyas.

El Ministerio ruso de Defensa no ha proporcionado datos oficiales del número de bajas rusas desde que en setiembre de 2015 se inició la intervención en Siria del ejército de aquel país.

El 7 de diciembre de pasado año se informó que el coronel Ruslán Galitski había fallecido a raíz de un ataque artillero contra uno de los barrios residenciales de Alepo.

Dos días antes se dio a conocer que dos médicas rusas murieron en un ataque contra un hospital de campaña en Alepo.

El 1 de agosto un helicóptero ruso Mi-8, que realizaba una misión humanitaria, fue derribado en la provincia de Idlib.

El 22 de julio se dio a conocer que el soldado ruso Nikita Shevchenko fue asesinado en la provincia siria de Alepo cuando acompañaba a una caravana de vehículos del Centro ruso para la Reconciliación en Siria que trasladaba alimentos y agua para los habitantes locales.

En la entrada a una localidad cerca del automóvil en el que iba detonó un explosivo colocado por los yihadistas.

El 8 de julio dos pilotos rusos, el coronel Riafagat Jabibulin y el teniente Evgueni Dolguin, murieron a bordo de un helicóptero Mi-25 que fue alcanzado por un proyectil disparado desde tierra.

El ataque se produjo en la provincia de Homs, poco después de que los pilotos rusos atacaran un grupo del Califato Islámico que intentaba romper las defensas del ejército sirio en la zona.

El 19 de junio el Ministerio ruso de Defensa informó de la muerte del sargento Andréi Timoshenkov, un guardia militar del convoy humanitario del Centro ruso para la Reconciliación en Siria, que detuvo el vehículo de un terrorista suicida que lo hizo explotar.

En mayo otro militar que murió en una misión de combate en Siria, Asker Bizhoev, recibió en su natal Kabardia-Balkaria, una condecoración póstuma del presidente ruso.

En mayo murieron los militares Antón Yeriguin y Mijail Shirokopoyas por ataques de los yihadistas.

El 12 de abril un helicóptero Mi-28N Cazador Nocturno de las Fuerzas Armadas de Rusia se estrelló en el área de la ciudad de Homs en Siria y los dos miembros de la tripulación murieron en el accidente.

El 24 de marzo un portavoz de los militares rusos de la base aérea Hmeymim en Siria informó que el oficial ruso Alexandr Projorenko había fallecido en un ataque aéreo después de proporcionar coordenadas a las Fuerzas Aéreas de Rusia sobre objetivos del Califato Islámico en la región de Palmira.

El 1 de febrero a raíz de un ataque de mortero de los yihadistas de Daesh contra una guarnición militar, donde se ubica una de las unidades del Ejército sirio, un asesor militar ruso Iván Cheremisin fue herido de muerte.

El 25 de noviembre de 2015 fue enterrado otro oficial ruso fallecido en Siria, Fiodor Zhuravliov, que perdió la vida mientras guiaba los misiles estratégicos de largo alcance.

El 24 de noviembre cuando el Su-24 ruso fue derribado por F-16 turco sobre el territorio sirio, murieron el piloto Oleg Peshkov —al catapultarse tras ser atacado desde tierra— y otro militar ruso que participaba en la operación de rescate del copiloto.

El ejército sirio se apresta a desatar una batalla de gran envergadura en dirección a Raqqa

En un artículo publicado en el sitio gazeta.ru, el analista militar ruso Yuri Larogov anuncia una “gran batalla” en Siria para impedir el avance del ejército turco en el norte y el desmembramiento de Siria en pedazos.

Larogov estima que dicha batalla se producirá en el término de dos meses, siendo Raqqa la dirección que tomará la ofensiva, donde no solamente atacarán las posiciones del Califato Islámico, sino también las del Frente Al-Nosra, ya que ambas organizaciones están fuera de las conversaciones de Astana.

Desde comienzos de este año la prensa iraní viene lanzando un dardo tras otro contra Erdogan, un bien índice de que el eje que se había formado durante la Guerra de Siria empieza a resquebrajarse. Según los iraníes el bombardeo ruso en el que murieron tres soldados turcos no fue ningún error sino una advertencia claramente dirigida a poner los límites a la intervención turca en el norte de Siria.

El analista ruso considera que el ejército turco pretende imponer por su cuenta las “zonas de seguridad” de las que habló Trump, para lo cual ha ocupado una gran parte de territorio en el norte de Siria, obligando al gobierno de Damasco a denunciar la invasión ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ahora la prensa rusa se une a la iraní y Larogov asegura que el ejército sirio debe tomar el control de Al-Bab, desalojando a los turcos de la ciudad. La “gran batalla” de Siria tiene el visto bueno de Rusia porque Turquía no está cumpliendo con los compromisos contraídos con Rusia, lo que califica como “un golpe de Estado”. Recientemente el nuevo director de la CIA, Mike Pompeo, ha estado en Ankara, su primer viaje después de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El gobierno turco tiene buenas expectativas, por lo que han empezado a emitir declaraciones cada vez más confusas, especialmente sobre el asalto a Raqqa, una tarea complicada a la vista de las debilidades que ha mostrado el ejército turco para capturar Al-Bab.

Un indicio de que las relaciones de Erdogan con Estados Unidos pueden mejorar es la inminente suspensión de la ayuda del Pentágono a las milicias kurdas de PYG, que van a ser sustuitidas por Emiratos Árabes Unidos. Eso explica que en la reciente gira de Erdogan por varios países árabes se haya suspendido su visita a Abu Dabi sin ninguna clase de explicaciones.

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