La web más censurada en internet

Mes: octubre 2016 (página 5 de 11)

La cocaína viajaba en el coche oficial de la Guardia Civil

El fiscal ha remitido un escrito al Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid en el que acusa a dos guardias civiles que prestaban servicio en el Aeropuerto de Barajas de formar parte de una banda criminal que el año pasado introdujo cocaína de contrabando por la aduana. Además de ellos, pide varios años de cárcel para otras personas pertenecientes a la misma banda.

Como ocurre en estos casos, las informaciones no dan los nombres ni las fotos de los guardias civiles, aunque se sabe que son el cabo Salvador M. E. y el sargento Julio R. P. Ambos estaban en contacto con un ciudadano de origen dominicano y con un colombiano que se encontraba en libertad condicional y que había sido condenado a diez años de prisión por narcotráfico.

Cada uno de los miembros de la banda tenía una función diferente. Edgar tenía los contactos con Latinoamérica e informaba a Hildemar de los nombres de personas que estaban dispuestas a hacer de mulas, metiendo cocaína en el interior de su organismo o en su equipaje. El dominicano luego facilitaba estas identidades a los guardias civiles, que se encargaban de consultar las bases de datos para ver si tenían antecedentes penales. Si no los tenían, eran idóneos para hacer el trabajo. Si contaban con delitos en sus mochilas, los miembros de la banda les descartaban.

Además los guardias civiles se encargaban de facilitar la entrada de las mulas una vez que pisaban suelo español. Según la Fiscalía, la banda fracasó en varios intentos de introducir cargamentos de cocaína a través de la Terminal 4 del aeropuerto, hasta que el 10 de julio del año pasado lograron ejecutar su plan cuando un colombiano que tenía residencia legal en España, Jairo A. T. R., fue seleccionado para cruzar la frontera.

Aterrizó en Barajas y uno de los guardias civiles fue a recibirle al pie del avión con su vehículo oficial de la Guardia Civil. Le recogió, le subió en el asiento de copiloto y lo llevó a la zona VIP del aeropuerto, también conocida como sala de autoridades. El guardia civil le dijo a los policías nacionales que comprueban la identidad que su acompañante era un coronel colombiano que “tenía mucha prisa porque iba a acudir a un acto de la Guardia Civil”.

Así consiguió que la policía hiciera la vista gorda y que los guardas de seguridad tampoco registraran ni comprobaran su equipaje, donde Jairo llevaba 13,5 kilos de cocaína.

Los sondeos electorales son mecanismos de manipulación de los votantes

Después de las elecciones de junio, el diario “El Mundo” titulaba así una información: “Descalabro de las encuestas ante los resultados del 26-J”. Se refería al hecho de que todos los sondeos previos a las elecciones -y hay que remarcar lo de todos- vaticinaron el famoso “sorpasso” de Podemos al PSOE, que nunca llegó a producirse (1).

Ese tipo de “descalabros” estadísticos son mucho más corrientes de lo que el lector supone. Se daría cuenta de ello si en cualquiera de los comicios que hay por el mundo (en los países “democráticos” claro) prestara más atención a los sondeos que a las elecciones y comparara ambos. Tras unas elecciones el “descalabro” electoral siempre es portada de cualquier periódico: fallaron las previsiones y las encuestas. No es que se equivoquen unas u otras empresas especializadas que venden demoscopia, sino algo peor: se equivocan absolutamente todas. Aún no sabemos por qué subsisten ese tipo de empresas, por qué siguen ganando dinero y por qué hay quien sigue encargando ese tipo de encuestas que siempre fallan. ¿Acaso la estadística no es una ciencia?, ¿o es una ciencia muy poco exacta?

Evidentemente que la estadística es una ciencia y que cualquier sondeo realizado con unos mínimos criterios de rigor no debería fallar jamás. Los electores no cambian su decisión de voto de la noche a la mañana.

Esa no es la cuestión. Los sondeos sirven -sobre todo- para forjar esa imagen que llaman grotescamente “el pueblo soberano”, es decir, que las elecciones son actos espontáneos, libres, incondicionales y, por lo tanto, muy difíciles de predecir de antemano. Evidentemente que no es así. Las elecciones están dirigidas de tal manera que el voto se sujete a un cierto grado de control, que puede ser mayor o menor pero que siempre existe.

Una de las maneras de controlar una elecciones son, precisamente, los sondeos, lo cual está reconocido por la propia ley electoral, que prohíbe publicarlos cinco días antes de las elecciones, precisamente para que no influyan sobre ellas. Pero tomen nota del busilis: la prohibición no es realizar encuestas, sino publicar sus resultados.

Ya saben: el que hace la ley hace la trampa. En las últimas elecciones se publicaron sondeos electorales hasta el último día… en “El Periòdic d’Andorra”(2), es decir, manipulación hasta el final para intoxicar a los votantes con el famoso “sorpasso”.

En mayo del año pasado, la manipulación de las elecciones
británicas mediante sondeos adquirió tales dimensiones que el organismo que supervisa la
publicación de encuestas, el “British Polling Council”, ordenó la apertura de una investigación.

El CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas, es una institución pública que se dedica a realizar sondeos todos los días sobre los asuntos más insospechados que cabe imaginar. La mayor parte de esos sondeos no se publican a los cuatro vientos, es decir, nadie les concede dimensión informativa, lo mismo que a otros sondeos privados o reservados que realizan empresas particulares.

Cualquiera puede dirigirse a la sede del CIS en Madrid para pedir información estadística sobre cuestiones de lo más variadas, es decir, que aparentemente la información es accesible, e incluso podemos admitir que toda ella es abierta y pública, que no esconden nada (aunque nos extrañaría). Es pública pero no se publica. ¿Por qué? Por dos motivos. El primero es que un sondeo que no se divulga no condiciona sus resultados, es decir, es más fiable. El segundo es que ese tipo de sondeos fiables se los queda el gobierno y deja el resto, la morralla, para que se los coman los perros.

La argumentación se debe leer también a la inversa: un sondeo que se publica es porque pretende condicionar el voto en una determinada dirección, de tal manera que cuanto más publicidad se le da, mayor es la manipulación que se pretende.

Los sondeos son profecías que se cumplen -o se niegan- a sí mismas, la parte más importante de cualquier campaña electoral. Casi ningún periodista pregunta a los candidatos por su programa electoral; lo que le pregunta es su opinión sobre la última encuesta. Un sondeo le da al futuro votante la máxima confianza por su aparente neutralidad y le orienta sobre el sentido de sus intenciones de voto.

Como además no sólo se publica una única encuesta sino varias realizadas por empresas diferentes, el elector supone que nadie le oculta nada, es decir, que no hay otras encuestas que las que se han publicado, lo cual es falso.

El punto de partida de cualquier sondeo electoral también es falso, por falta de objetividad. Salvo que aún quede algún ingenuo que crea en la neutralidad de la prensa, hay que tener en cuenta que quienes contratan los sondeos son los medios de comunicación, cuya neutralidad es cero. Luego tampoco los sondeos que publican pueden ser neutrales nunca. ¿O el que paga ya no manda?

De la misma manera que los periódicos y los periodistas tienen mil triquiñuelas para manipular la información, hay mil millones de triquiñuelas en los sondeos que los especialistas conocen a la perfección y que se enseñan en los primeros cursos de sociología de las universidades de Estados Unidos. Lo llaman “ingeniería social”.

Este es el panorama que tenemos las “democracias avanzadas”: en unas elecciones los partidos políticos jamás van a cumplir sus programas  electorales, es decir, con lo que prometen, los medios de comunicación jamás van a contar nada verosímil y los sondeos están a esa misma altura. De ahí sus famosos “descalabros”.

Hay, además, otro aspecto que tampoco habrá pasado desapercibido a un lector medianamente sagaz: como suele ocurrir con las encuestas del CIS, de un mismo sondeo, e incluso de unas mismas elecciones, los medios de comunicación y los políticos pueden obtener -y obtienen- conclusiones completamente dispares.

Tenemos que confesar que a nosotros nos chiflan los sondeos; pero los que más nos gustan son los que no se publican.


(1) http://www.elmundo.es/espana/2016/06/26/57703f14268e3e5d1a8b4612.html
(2) http://sondeos.elperiodic.ad/quinto-sondeo-elecciones-generales-26j.html

La filtración de los correos de Yahoo destapa a los servicios secretos franceses

El 22 de setiembre Yahoo anunció la filtración durante años de los contenidos de 500 millones de cuentas de correo electrónico, añadiendo que habían sido pirateadas por alguien que “actuaba por cuenta de un Estado”, es decir, echando balones fuera, como si no tuviera nada que ver con ellos. Es mentira: fueron ellos mismos, Yahoo, los que entregaron la información a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Como si fuera un alivio, Yahoo asegura que las claves de acceso a las cuentas estaban cifradas. Todo lo demás estaba listo para ser servido al instante; el descifrar una clave puede llevar entre uno y tres minutos.

La revista “Le Canard Enchaîné” ha descubierto que entre los usuarios afectados se encuentra la DRM francesa, la Dirección de Inteligencia Militar, que es uno de los clientes del servicio Yahoo de correo electrónico. Por ejemplo, si el lector quiere participar en un concurso para suministrar teléfonos móviles a los espías franceses, tiene que dirigirse a la cuenta pfcbfb@yahoo.fr.

Pero no son los únicos organismos públicos afectados por la piratería. También ha alcanzado a los fusileros de la Marina de Toulon, al Cuerpo de Reacción Rápida y al Hospital Percy de Instrucción del Ejército de Clamart. Otros organismos militares, dentro y fuera de Francia, también utilizan cuentas abiertas en Hotmail, Google y otros servicios corrientes en internet.

No tiene remedio. El pirateo de las cuentas de Yahoo se remonta, como mínimo, a 2014, por lo que es un poco tarde para que el gobierno francés o cualquier otro usuario tome ninguna medida de seguridad.

En este tipo de asuntos lo peor es esa concepción, tan ampliamente extendida, sobre todo entre los informáticos, de que internet, como cualquier otra técnica, es en sí misma neutral, que todo depende del uso -bueno o malo- que se haga con ella.

Nada más lejos de la realidad. Las ingenierías y todas las técnicas son instrumentos de dominación; favorecen la dominación y, al mismo tiempo, son consecuencia de ella.

En lo que a las modernas técnicas digitales concierne, domina el imperialismo estadounidense, habiéndose convertido en una herramienta fundamental de su hegemonía. No se trata sólo de internet sino de toda clase de equipos físicos, empezando por los ordenadores, los radares, los móviles, las alarmas, los semáforos, los satélites, las impresoras, los enrutadores, las cámaras de videovigilancia, los misiles, las tarjetas de red, los aparatos de aire acondicionado…

Todos esos dispositivos -y otros- funcionan con programas informáticos, servidores, claves, buscadores y sistemas operativos y lógicos fabricados por monopolios estadounidenses y, por lo tanto, controlados por ellos.

Además, todos los equipos están conectados a internet, una red bajo la supervisión de los monopolios estadounidenses y del propio gobierno de Estados Unidos.

Sólo muy recientemente algunos países, empresas y usuarios particulares, han comenzado a ver las orejas al lobo, con la particularidad de que los informáticos más ineptos, que son bastantes, califican como “censura” el intento de algunos países, como China, de escapar del control asfixiante que ejerce el imperialismo sobre los equipos, los programas e internet en su conjunto.

En mayo de este año saltó la noticia de que Google y Microsoft habían iniciado el tendido de un cable submarino entre Bilbao y Virginia, Estados Unidos (1), poniendo de manifiesto que las modernas comunicaciones digitales van por esa vía, un millón de kilómetros de cable de fibra óptica aproximadamente que, como cualquier otro canal de comunicación, no sólo está en manos privadas sino que pasa por Estados Unidos.

No es ninguna casualidad que dos empresas típicas de internet, como Google y Microsoft, desempeñen un papel que antes estaba reservado a las empresas de telecomunicaciones. Internet, las empresas de internet y Estados Unidos amenazan con devorarlo todo y parece que quienes nos oponemos a ello somos unos retrógrados enfrentados a las nuevas tecnologías. Se vuelven a equivocar. Lo que proponemos se resume en lo siguiente:

1. Es cada vez más necesario, sobre todo como consecuencia del clima de guerra que se va extendiendo en todo el mundo, erradicar el espionaje informático y afianzar la seguridad de las comunicaciones.

2. Para una persona, una empresa o un país, la independencia significa acabar con la sumisión tecnológica hacia el imperialismo, que se basa en el monopolio de sus grandes multinacionales. Al acabar con la dependencia, se acaba también con el chantaje permanente, el bloqueo y las sanciones que unos (los imperialistas) imponen sobre los demás y que afectan -sobre todo- al terreno tecnológico, digital e informático.

3. Para un país que quiera escapar de las trampas del imperialismo es imprescindible desarrollar una industria digital autóctona, crear sus propios microprocesadores, sistemas operativos, programas, buscadores, cables submarinos y satélites de comunicaciones.

Un usuario que quiera ahorrar dinero deberá hacer lo mismo: abandonar toda esa basura de última generación que los monopolios estadounidenses han metido en su móvil, en su ordenador, en su tablet, en su vida, en definitiva (porque hoy nuestra vida es un móvil y una red social… “made in USA”). No es de extrañar que un monopolista cualificado como Steve Ballmer, el capo de Microsoft, haya equiparado a los sistemas operativos derivados de Linux con el comunismo (2) por ser de código abierto, libres, a diferencia de la porquería que ellos venden: Windows, MSN, Hotmail, Bing, Outlook

(1) http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-05-27/un-gigantesco-cable-submarino-de-microsoft-y-facebook-unira-bilbao-y-eeuu_1207125/
(2) http://www.theregister.co.uk/2000/07/31/ms_ballmer_linux_is_communism/

 

Filipinas revisa su alianza con Estados Unidos y bascula hacia China

Duterte, nuevo presidente de Filipinas
En 2012 China se apoderó a las bravas del atolón Scarborough, de 150 kilómetros cuadrados, situado en el Mar de China Meridional, cuya soberanía reivindica Filipinas.

El gobierno filipino llevó el litigio al Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya que en julio resolvió que la reivindicación china sobre el atolón carecía de fundamento y que el gobierno de Pekín había violado los derechos soberanos de Filipinas.

Antes de esta resolución, Manila había estrechado -aún más- sus vínculos militares con Washington, con quien mantiene un tratado desde 1951, firmdo durante la Guerra Fría. En virtud de ese acuerdo, comenzaron a patrullar conjuntamente las aguas jurisdiccionales filipinas del Mar de China Meridional.

La asistencia militar del Pentágono tiene un componente “antiterrorista”, por lo que los comandos de operaciones especiales intervienen activamente en la lucha contra la guerrilla comunista.

Así estaban las cosas hasta que esta primavera llegó al gobierno un personaje muy singular, Rodrigo Duterte, un tipo del estilo Trump en ciertos aspectos que ha empezado a hacer muchas cosas de otra manera, empezando por llamar “hijo de puta” a Obama. Así, literalmente, algo a lo que nadie se había atrevido hasta ahora.

Duterte ha dado un vuelco de 180 grados al alineamiento internacional de Filipinas, empezando por eliminar las patrullas marítimas conjuntas con Estados Unidos sobre sus aguas jurisdiccionales y siguiendo por una petición dirigida a los consejeros y tropas gringas para que se larguen de Filipinas.

Para ello no ha utilizado los canales diplomáticos habituales, siempre tan discretos, sino que lo ha dicho públicamente esta mañana en una entrevista a la cadena de televisión Phoenix de Hong-Kong.

Ante tamaño petardo, el entrevistador ha estado rápido y le ha preguntado si tenía pensado realizar maniobras militares conjuntas con Rusia y con China, y Duterte no lo ha dudado ni un momento y ha respondido que sí, añadiendo lo siguiente: “Ya he dado tiempo de sobra a los americanos para que jueguen con los soldado de Filipinas”.

“Las recientes maniobras navales con la US Navy serán las últimas”, ha manifestado a la televisión. “Ya está programado. No quiero que mis soldados sean humillados”, ha concluido el Presidente filipino, que también quiere acabar con la compra de material militar a Estados Unidos en exclusiva. El mercado chino está a la vista. Las conversaciones entre ambos países ya han comenzado y se pueden mover miles de millones de dólares.

Estados Unidos no sólo tiene dificultades en Oriente Medio, sino también en el núcleo primordial de sus preocupaciones, que es la cuenca del Pacífico.

El siguiente paso será poner en dificultades a Duterte. Para ello cuentan Filipinas con una sucursal del Califato Islámico dispuesta emprender una contrarrevolución de colores como en Siria para acabar con otro dictador.

Dos guardias civiles borrachos provocan una pelea en un bar de Altsasu

Una asamblea popular celebrada en la localidad de Sakana, en Nabarra, denuncia que los medios de comunicación han manipulado la pelea en un bar de la localidad, que fue provocada por los dos guardias civiles borrachos, un teniente y un sargento.

A pesar de ello, la Policía Foral no ha detenido a los borrachos sino a dos personas a las que acusa de haber tomado parte en la pelea.

La pelea tuvo lugar en las inmediaciones de un bar sobre las cinco de la mañana. Los guardias civiles fueron increpados y les pidieron que abandonaran el local. No hubo ninguna agresión multitudinaria, como afirman los medios, sino todo lo contrario, ya que tres personas han sufrido contusiones.

Uno de los detenidos no tiene relación con los hechos y al otro lo detuvieron tras una carga policial a las puertas de la comisaría de la Policía Foral contra quienes exigían la libertad de los detenidos.

La población se congregó para pedir explicaciones por la detención del joven y aprovecharon para detener a otro más. La reunión estuvo vigilada de cerca por decenas de guardias civiles equipados con material antidisturbios, que hicieron uso de sus porras contra varios de los presentes.

El movimiento Ospa! de Altsasu ha denunciado “la situación de represión” que se vive en la localidad nabarra contra quienes quieren aclarar los hechos ocurridos, y recuerdan que la violencia policial en forma de amenazas, agresiones y controles de carretera es cotidiana.

Es habitual la presencia de policías y guardias de paisano en los espacios de ocio, mencionando que en el último Ospa Eguna fueron expulsados varios policías de los conciertos que se celebraban.

Ospa! afirma que “no hubo ninguna emboscada” y critica a los medios de comunicación e instituciones que han propalado la versión de la Guardia Civil. Aseguran que en Altsasu “hay un gran escarmiento en torno a estas situaciones, pues muchas veces han utilizado la manipulación y tergiversación”.

Denuncian que la actitud de los guardias civiles borrachos fue provocadora, que empujaron y amenazaron con frases como “te voy a matar” o “te voy a meter un tiro entre ceja y ceja”, lo que desembocó “en todo lo demás”.

Esos dos millones de europeos a los que les niegan hasta los papeles

La presidenta letona Viķe-Freiberga
El 13 de abril del año pasado el presidente estonio, Toomas Hendrick Ilves, pretextando la anexión de Crimea por Rusia, puso el grito en el cielo de que su país también estaba amenazado y pidió la presencia de tropas de la OTAN en su país.

Habitualmente, para lavar a la cara a este tipo de personajes, como el presidente estonio, se les califica como “nacionalistas”. Pero la presencia de tropas extranjeras en el propio país no parece muy propio de “nacionalistas”.

Cuando los dirigentes actuales de los países bálticos recuerdan su antigua incorporación de la URSS, utilizan el término “ocupación”, que para ellos es sinónimo de sufrimiento. No tendríamos ningún inconveniente en creerles a pies juntillas si nos explicaran la diferencia entre una ocupación (la de la URSS) y otra (la de la OTAN).

Pero como no lo explican, seguramente porque para ellos la OTAN no es un ejército extranjero sino algo de su misma sangre, tenemos la sospecha de que su punto de vista no es nacional sino de clase.

No pueden tener ningún punto de vista nacional ni nacionalista porque los dirigentes bálticos tienen muy poco de bálticos, ya que vivieron toda su vida fuera de su país. Eran refugiados que incluso nacieron en Estados Unidos o Canadá, que es donde se han formado. Su pasaporte es gringo y su cultura es gringa. Puestos a elegir, prefirieron Estados Unidos a la URSS, lo cual no parece una opción de tipo nacionalista, sino más bien de clase.

No entraremos ahora a divagar sobre nuestras habituales suspicacias derivadas de que Estados Unidos no le concede a cualquiera un permiso de residencia, y mucho menos un pasaporte. Pregunten a los millones de espaldas mojadas por el trato que reciben de la policía de inmigración estadounidense y los motivos de dicha discriminación.

Los dirigentes políticos bálticos y los del este de Europa, en general, son unos zipayos a la inversa. Cuando tras la caída del Muro de Berlín en 1990 los países bálticos recuperaron su independencia, todos esos exiliados desembarcaron en su país como una legión extranjera. Si ellos desembarcaron en masa en 1990, ¿por qué no pueden hacerlo ahora las tropas de la OTAN?

Si de Estonia pasamos a Lituania, su presidenta, Dalia Grybauskaitė, es doctora honoris causa en la Universidad de Georgetowon, como Aznar, y tampoco vivió nunca en su país, lo mismo que el citado Ilves. La letona Vaira Viķe-Freiberga que metió a su país con calzador en la OTAN y en la Unión Europea, fue profesora de sicología en la Universidad de Montreal entre 1965 y 1998. Se la puede ver posando para una revista de la OTAN.


En el este de Europa, la burguesía no es como en Londres; siempre fue mucho más allá de su clase social. Por ejemplo, el padre del dirigente polaco Donald Tusk, que presidió el Consejo de Europa, luchó en la Wehrmacht contra su propio país (y contra la URSS, por supuesto). ¿Les parece un nacionalista o más bien un fascista?

Si en lugar de poner encima de la mesa todos esos nombres bálticos que nos suenen más bien poco, ponemos los de Brzezinski o Soros, tendremos una imagen un poco más aproximada del personal político que tiene la burguesía en el este de Europa. El gobierno de este tipo de elementos, forjados a imagen y semejanza del III Reich, es lo que explica que en los países bálticos haya dos millones de apátridas: rusos a los que no les reconocen ninguna nacionalidad.

Como los países bálticos pertenecen a la Unión Europea ese tipo de situaciones aberrantes hay que explicarlas con otras palabras: hay dos millones de europeos indocumentados por el hecho de ser rusos y en el mundo actual no tener un documento de identidad es como no tener ninguna clase de derechos.

Son las cosas que tiene la Unión Europea, los campeones de la libertad y los derechos humanos. Pero no se descuiden: la culpa de eso seguro que también la tiene Rusia.

La resistencia del gobierno de Siria ha descubierto el baile de máscaras

El desertor Riad Hijab
Juan Manuel Olarieta

Cuando tras la desestabilización en Siria se formalizan los bandos, se inicia un goteo continuo de deserciones de políticos, funcionarios, diplomáticos y militares que cambian de bando y se unen a los que ya estaban exiliados desde tiempo atrás. Si el gobierno sirio era una dictadura sanguinaria, los desertores no eran precisamente ajenos a ella sino oportunistas que cambiaron de chaqueta cuando la cosa se puso fea.

Entre los desertores hay dos a mencionar específicamente. Uno es el general Manaf Tlass, que desertó en julio de 2012 junto con otros 23 oficiales del ejército regular. Pocos meses después en unas declaraciones a la prensa pidió que “la comunidad internacional” entregara armas a la oposición y reconoció que quien le había sacado del país habían sido los servicios secretos franceses (1).

Otro caso singular ocurrió al mes siguiente (6 de agosto), cuando desertó el Primer Ministro Riad Hijab dos meses después de su nombramiento, uniéndose a la oposición en Qatar a cambio de dinero: 10 millones de dólares y un sueldo mensual de 20.000 dólares para él, así como indemnizaciones para 34 miembros de su familia, que fueron pagados por Qatar.

Los desertores no eran sólo oportunistas que cambiaron de chaqueta sino mercenarios a sueldo de países extranjeros, traidores de la peor especie, gentuza sin principios ni moral de ninguna especie.

A comienzos de este año vimos a Hijab ejerciendo como portavoz de la oposición en las conversaciones de paz de Ginebra por cuenta de sus amos del Golfo.

Con los militares que desertan, los imperialistas y los países del Golfo y Turquía crean, financian y adiestran al llamado “ejército libre de Siria” demostrando que, desde el primero momento, la oposición no tenía ninguna pretensión pacífica.

La prensa imperialista presentó un relato unilateral de los hechos en el que faltaban muchos muertos, justamente aquellos que cayeron en el bando del gobierno. Al contar sólo los muertos de un bando, la prensa imperialista transmitió la imagen de una actuación desproporcionada, una fuerza organizada (policía, ejército) que disparaba indiscriminadamente contra una multitud desarmada.

Los atentados terroristas desempeñaron un papel fundamental en la desestabilización. Se trataba de acciones como las siguientes:

– los incendios de sedes oficiales, edificios públicos y del partido Baas
– el asesinato a tiros el 23 de marzo de 2011 de dos soldados en Deraa, los primeros de un total de 88 militares que murieron asesinados sólo en el primer mes de la desestabilización
– el asesinato de 10 militares el 11 de abril en la carretera de Banias
– el 6 de junio grupos armados mataron a 120 soldados y policías en Jisr Al-Chughur
– el 16 de noviembre el “ejército libre de Siria” atacó las instalaciones de los servicios de inteligencia
– el 23 de diciembre se produjeron dos atentados con coche bomba contra edificios de la policía de Damasco que mataron al menos a 40 personas
– el 6 de enero de 2012 murieron 26 personas en Damasco en un atentado suicida

En el primer año del levantamiento, las fuerzas gubernamentales sirias padecieron más de la mitad de las 5.000 bajas que se produjeron en Siria. Pero los portavoces del imperialismo sólo hablaban de la otra mitad, como si no hubiera más.

El corresponsal del diario alemán Bild, Jurgen Todenhofer, acusó a los terroristas de “matar deliberadamente a los civiles para luego presentarlos como víctimas del gobierno”. Describió la “masacre como una estrategia de márketing”, como uno “de los hechos más desagradables que jamás me he encontrando en un conflicto armado”.

Al mismo tiempo que Al-Qaeda cometía toda clase de atentados en Siria, las ONG (Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Médicos Sin Fronteras) desviaban la atención de las miradas, acusando al gobierno de Bashar Al-Assad de cometer crímenes contra la humanidad.

Los atentados terroristas acabaron poniéndose en un primer plano frente a las protestas. A partir de entonces cambió el lenguaje, incluso el de la ONU: ya no hablaban de “represión” sino de “combates”. Al principio de la guerra sólo había un protagonista; ahora hay dos; antes los reproches se dirigían a una parte exclusivamente, al gobierno, y ahora a ambas.

La demagogia mediática cambia y deja de tomar partido. Antes era favorable a la oposición; ahora empieza a aparecer el típico “ni unos ni otros”.

También empieza el carrusel de treguas y altos el fuego. El 21 de marzo de 2012 de Consejo de Seguridad de la ONU envía a Kofi Annan de mediador con el primero de muchos planes de paz, en donde la palabra “paz” significa en realidad “golpe de Estado” y destitución de Al-Assad.

Nunca, ni en las guerras más veteranas, como las de las FARC en Colombia o los naxaliltas en India, se han visto tales tipos de actuaciones vergonzosas por parte de la ONU para ocultar una agresión internacional concertada contra un país. El lema de los imperialistas, repetido hasta el hartazgo una y otra vez, es que no se debía negociar con los terroristas… salvo en Siria.

La guerra empezó como un baile de máscaras y, en cinco años, las caretas se fueron viniendo abajo. Fue un destape progresivo, tanto del imperialismo como de la ONU. En la primera fase, los primeros no querían aparecer para nada; era una guerra civil, un asunto puramente interno. A partir de la creación del CNS empiezan a asomar la cabeza, pero dicen que sólo apoyan a la oposición “pacífica”, luego llamada “moderada”. Después tuvieron que reconocer que también envíaban armas, que entrenan a fuerzas militares, pero sólo a la oposición “moderada”, no a los yihadistas…

Aún era una guerra entre intermediarios en la que los imperialistas tiran la piedra y esconden la mano.

Ha sido una farsa detrás de otra. Nunca hubo ningún movimiento pacífico, nunca hubo una oposición “moderada” o no yihadista. Desde el primer momento el fundador y máximo dirigente del “ejército libre de Siria”, el coronel Riyad Al-Assad, declaró a Al-Qaeda como “nuestros hermanos en el islam”(2).

En setiembre de 2014 otro comandante del mismo “ejército”, Bassel Idris, reconoció públicamente: “Colaboramos con el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra” porque “hemos llegado a un punto en el que debemos colaborar con cualquiera contra la iniquidad y la injusticia”(3).

A pesar del carácter yihadista del “ejército libre de Siria”, la guerra nunca ha tenido un carácter confesional; nunca ha sido un enfrentamiento entre los alevitas y los sunitas porque sólo una de las partes tiene ese carácter, mientras todos los demás credos religiosos -absolutamente todos- apoyan al gobierno.

El “ejército libre de Siria” nunca existió como tal. Siempre fueron unas siglas vacías de contenido bajo las cuales se cobijaron 70 grupos yihadistas diferentes cuya colaboración depende del territorio que ocupen.

El referido “ejército” es otro grupo mercenario, creado, armado y financiado por los imperialistas, los países del Golfo y Turquía desde el primer momento. Sin embargo, a pesar de los apoyos, nunca lograron convertirse en los protagonistas que estaban destinados a ser, por lo que las primeras portadas fueron ocupadas por otros, fundamentalmente por Al-Qaeda, cuya sucursal, el Frente Al-Nosra, aparece en internet en enero de 2012 bajo la dirección de Suleiman Jaled Derwich (Abu Mohammad Al-Jolani), un sirio que regresaba de la guerra de Afganistán.

Entonces Al-Nosra era mucho más parecida a una organización terrorista que al ejército en el que se ha convertido ahora. Tras su aparición se produjeron los siguientes atentados terroristas:

– el 10 febrero de 2012 dos atentados con coche bomba reivindicados por el Frente Al-Nosra en Alepo causan centenares de muertos y heridos
– el 17 de marzo dos coches bomba matan a 27 personas y hieren a otras 140 en Damasco delante de la dirección de la policía criminal y un centre de inteligencia
– el 27 de abril de 2012 un atentado suicida en el centro de Damasco mata a 11 y hiere a decenas de personas
– el 10 de mayo de 2012 un doble atentado con coche bomba en Damasco causa más de 60 muertos y unos 400 heridos
– el 17 de julio el ministro sirio de Defensa, cuñado de Bashar Al-Assad, y un general de jefe de la célula de crisis, son asesinados en un atentado en pleno centro de Damasco reivindicado por el “ejército libre de Siria”. Dos días después muere a consecuencia de las heridas el jefe de seguridad, Hicham Ijtiar
– el 3 de octubre de 2012 más de 50 personas mueren en Alepo en un triple atentado reivindicado por el Frente Al-Nosra

Notas:

(1)http://www.romandie.com/news/_Manaf_Tlass_affirme_avoir_ete_exfiltre_par_les_services_francais95100920121955.asp
(2) www.longwarjournal.org/archives/2013/03/free_syrian_army_com.php
(3) http://www.middleeasteye.net/columns/endless-enemies-how-us-supporting-islamic-state-fighting-it-1621962798

Bashar Al-Assad con su antiguo amigo Manaf Tlass

¿Por qué cometen sus crímenes en nombre de la ‘comunidad internacional’?

Nkurunziza, Presidente de Burundi
Es una tautología: los imperialistas invocan a la “comunidad internacional” para cometer sus crímenes porque son imperialistas.

Cuantitativamente los imperialistas son una parte insignificante de la población mundial, pero cualitativamente, por su fuerza y su poder, son la parte más importante.

Es algo que sólo ocurre en las grandes potencias. A un gobierno africano no se le ocurre jamás hablar en nombre de la “comunidad internacional”. Ningún país africano tiene sus intereses repartidos por todo el mundo, a diferencia de las grandes metrópolis.

A base de repetirlo, nos hemos acostumbrado a ese lenguaje. Escuchamos a Obama con naturalidad hablar con la “comunidad internacional” pero esas mismas expresiones nos sorprenderían en boca del Presidente de Burundi. Incluso nos ofenderían y más que un periodista pondría el grito en el cielo: ¡qué atrevimiento!

En un mundo capitalista es lógico que las sociedades no funcionen como una asamblea de personas sino como una empresa por acciones. Quienes votan no son las personas sino las acciones; lo que cuentan no son las personas sino los intereses.

Nadie ha elegido a los imperialistas para que hablen de la manera en que lo hacen, y mucho menos para que pretendan que sus propios intereses no son tales, es decir, no son intereses mezquinos y criminales, sino humanitarios y altruistas.

Incluso es hasta normal y lógico que en la medida en que todas las sociedades humanas se van perfilando al estilo de la sociedad de Estados Unidos, sea la Casa Blanca quien hable en nombre de la humanidad.

Podemos salir a la calle a preguntar a la gente que nos rodea si alguna vez han comido cuscús. Lo más probable es que ni siquiera conozcan lo que es el cuscús. Sin embargo, saben lo que es una hamburguesa, una pizza o un perrito caliente.

Lo mismo ocurre con cualquier expresión cultural, como el cine. Todos los espectadores del mundo han visto muchas películas sobre la guerra de Vietnam, pero ninguna elaborada en Vietnam.

Una vez que el mundo se ha convertido en estadounidense, le tratan como trata la policía a los estadounidenses, sobre todo si son negros.

Si la policía en Estados Unidos mata sus propios ciudadanos sin contemplaciones, ¿qué puede esperar el resto del mundo, que ni siquiera tienen la ciudadanía?

La lógica policial es exactamente la de los portavoces de la Casa Blanca. La policía mata a una persona a tiros para beneficio de todos los demás. El que importa no es el muerto sino el vivo.

Lo mismo ocurre en el mundo: lo que importa no es Siria sino la “comunidad internacional”, que somos todos los demás, es decir, que nos convierten en cómplices de casi 300.000 muertes.

La “comunidad internacional” somos todos y cada uno de nosotros. Todo lo hacen por nuestro bien. Es como los partidos españoles institucionalizados: siempre ponen a “España” por delante de sus propios intereses. “España” son ellos.

A pesar de que sobrevivimos en una sociedad capitalista, no encontramos más que altruismo por todas partes. Todos trabajan y se sacrifican por nosotros. Todo lo hacen por nosotros.

¿De qué nos quejamos? En los sesenta los negros se quejaban por sus derechos civiles; ahora se quejan porque los matan. Algunos siempre encuentran alguna excusa para quejarse. Nunca están satisfechos.

En Siria los planes del imperialismo se han vuelto contra sus patrocinadores

Es todo un síntoma: la visita de Putin a Estambul esta semana ha contrastado con la anulación de una visita a París que hubiera debido realizarse inmediatamente después.

El acuerdo para la construcción de un gasoducto capaz de trasladar a Turquía 15.000 millones de metros cúbicos, es más que un síntoma. Se trata de una cantidad tan fabulosa que, según el diario ruso Kommersant, ha sido el punto más importante de la visita. Lo realmente significativo es que antes ese gas pasaba por Ucrania, que en 2018 se quedará fuera de juego… si todo sigue como hasta ahora, lo cual no es seguro.

El objetivo del gasoducto no es abastecer a Turquía de gas, sino que Turquía se convierta en un exportador del gas ruso. El Turk Stream son dos gasoductos y la construcción del segundo de ellos dependerá de las actuales negociaciones entre Rusia y la Unión Europea, lo que equivale a anular las actuales sanciones y que Bruselas presione sobre los fascistas de Kiev para tratar de hacerles entrar en razón (si es que eso es posible).

Por lo tanto, el gas ruso que se dirige a Turquía puede ayudar a resolver al menos dos problemas importantes, a pesar de la torpeza de que hace gala Hollande desde su llegada al Elíseo en París.

Más que una ocurrencia de Putin, el truco procede de Erogan y es el siguiente: como la excusa que ponen en Bruselas para la llegada del gas ruso por el sur crea una situación monopolística que beneficia a Rusia, Gazprom se asociará a una empresa conjunta con Turquía capaz de sortear el veto comunitario, o al menos servir de excusa para ello.

El negocio no sólo beneficiaría a Turquía en el sentido económico, sino que ayudaría, tanto a Rusia como a Turquía, en las negociaciones que mantienen con la Unión Europea.

Un tercer factor a tener en cuenta de la entrevista entre Putin y Erdogan es la presencia del jefe del Estado Mayor del ejército turco, el general Hulusi Akar, para poner de manifiesto que no sólo se habló de gas sino de Siria.

El plan de Putin es que Turquía no se limite a cerrar la frontera con Siria sino que desempeñe un papel mucho más activo en la derrota de los yihadistas. El director del centro Rusia-Oriente-Occidente, Vladimir Sotnikov, ha asegurado al diario Kommersant (*) que existe un acuerdo secreto entre ambas partes, Turquía y Rusia, aunque lo califica como puramente “circunstancial y forzado”.

Según Sotnikov, en lo que a Siria respecta, Erdogan no es un aliado ni fiel ni a largo plazo. Antes el gobierno de Erdogan actuaba forzado por su aislamiento internacional; ahora por su aislamiento respecto a las potencias occidentales.

Quien le ha ayudado a salir de esa situación ha sido Putin. Pero eso no significa, asegura Sotnikov, que Erdogan pretenda aprovechar las dificultades de Rusia en provecho propio.

Es muy probable que el pronóstico de Sotnikov sea equivocado. Tiene buen parte de razón cuando apunta los motivos puramente del giro de Turquía, que no puramente circunstanciales. Sin embargo, hoy los gasoductos, como las líneas ferroviarias del siglo XIX, son instrumentos de comunicación; crean lazos permanentes entre los países. El tendido del Turk Stream apunta directamente a una colaboración a largo plazo entre ambos países que seguirá reafirmándose en el futuro.

Lo más probable es que a través de Rusia, desde Turquía a Irán se establezca una estrecha colaboración que impida a Estados Unidos mantener las manos libres en una región, como ha las ha tenido durante más de medio siglo.

La Guerra de Siria ha creado un precedente irreversible en Oriente Medio. Los planes del imperialismo se han vuelto contra sus patrocinadores y es muy difícil que logren recuperar el terreno que han perdido en sólo un año de intervención militar rusa.

(*) http://www.kommersant.ru/doc/3113535

Los desafíos del eje euroasiático a la hegemonía de Estados Unidos

Fuller, antena de la CIA en Estambul
Graham E. Fuller

Tal vez recuerden el término “Eurasia” de las clases de geografía en Secundaria. El término ya no se emplea mucho en las discusiones políticas de Occidente, pero debiera usarse, porque ahí es en donde la más importante y más profunda acción política se va a desarrollar en el mundo en que entramos en el siglo XXI. Estados Unidos, que pone el acento tan intensamente sobre el “confinamiento” de Rusia, del Califato Islámico y de China, se arriesga a errar en la visión estratégica euroasiática, que es la más importante.

Eurasia es la mayor masa del mundo, y abarca Europa y toda Asia; es decir, los centros más antiguos y grandes de la civilización humana.

¿Qué es, pues, el euroasiatismo? Este término ha significado cosas diferentes en épocas diferentes. Hace un siglo, los Kissinger de la época habían inventado teorías sobre un enfrentamiento estratégico profundo e inevitable entre las potencias navales (Reino Unido/Estados Unidos) y las potencias continentales/terrestres (Alemania, Rusia). La “Eurasia” significaba principalmente Europa y Rusia al oeste. Efectivamente, ¿que necesidad había de hablar de la propia Asia? La mayor parte de lo conocido en Asia era algo subdesarrollado, y estaba bajo el control del Imperio británico (India, China) o de Francia (Indochina) y no tenía ninguna voluntad de independencia. El Japón era la única “potencia asiática” verdadera, y que irónicamente ha desarrollado sus propios destinos imperiales imitando a Occidente, y por consiguiente ha llegado a entrar en conflicto con la potencia imperial norteamericana en el Pacífico.

Está claro que hoy todo ello es diferente. Eurasia significa cada vez más una “Asia”, en la que lo “Euro” hablaría más modestamente. Además, China se ha convertido en el centro de Eurasia, al ser la mayor economía del mundo. Sin sorpresa, China (como el mundo musulmán) manifiesta una tendencia resueltamente “antimperialista” basándose en lo que considera su humillación a manos de Occidente (y de Japón) en el curso de los dos últimos siglos, un eclipse sucedido en el transcurso de una de sus dinastías más declinantes. Pero China está allí de nuevo, y está decidida a aplicar todo su peso y su influencia. India es también ahora una potencia que se desarrolla rápidamente con un alcance regional. Y Japón, adormecido, representa todavía una potencia económica formidable, que tal vez desarrolle una mayor relevancia militar regional.

El significado del término “euroasiático” ha cambiado mucho, pero aún sugiere una rivalidad estratégica. En una época en la que Estados Unidos declara formalmente su intención de dominar militarmente el mundo (“dominación total”, era la doctrina oficial del Pentágono en 2000) el concepto del “euroasiatismo” responde a ello con vigor. Y no solamente en China, sino en la nueva importancia de países como Rusia, Irán, incluso Turquía. Proporciona un sentido al eclipse de la potencia occidental dominante ante la nueva potencia asiática.

Este concepto no se limita a lo militar o a lo económico. Hay también una connotación cultural. La cultura rusa ha mantenido desde hace dos siglos un vivo debate sobre si Rusia formaba parte de Occidente o encarna una cultura diferente euroasiática separada. Los euroasiatistas representan una fuerza importante en el seno del pensamiento estratégico y militar ruso (aunque Putin, de forma curiosa, no adopta plenamente esta visión del mundo).

La idea es vaga, pero culturalmente importante; trata sobre la identidad rusa. Es una cultura eslava, pero con profundas raíces euroasiáticas e incluso un pasado turco y tártaro. Recordemos que por dos veces, históricamente, ha sido el moderno Occidente quien ha incendiado Rusia. De ello dan testimonio las invasiones de Napoleón y Hitler hasta las puertas de Moscú. Hoy la OTAN avanza cada vez más profundamente en torno a la periferia rusa. Los euroasiatistas desconfían, son incluso hostiles a Occidente, considerándolo como una amenaza permanente para la “Santa Madre Rusia”. El “euroasiatismo” aflorará siempre bajo la superficie de la visión estratégica rusa del mundo.

La nueva Unión Económica Euroasiática de Rusia tiene un fin económico, al menos de Bielorusia, de unión con los Estados de Asia central y otros, en un conjunto económico euroasiático. Rico en petróleo, Kazajistán fue de hecho el autor del concepto, buscando el mantenimiento de relaciones con Occidente. Pero basta con mirar su situación en un mapamundi para ver que las opciones reales a largo plazo se encuentran determinadas. Rusia no puede ahora ser la estrella económica a la que ligar su porvenir, pero es uno de los numerosos vehículos euroasiáticos, y no son excluyentes unos de otros, sino opciones que aportarán una mayor seguridad.

China se mueve en direcciones increíblemente ambiciosas con la creación de una nueva banca de inversiones, una infraestructura en Asia que han firmado 57 Estados incluyendo la mayoría de Estados europeos, Canadá y Australia, pero visiblemente sin Japón hasta ahora, ni Estados Unidos. Esto crea un nuevo eje euroasiático, que es el instrumento de la banca central china. China está igualmente proyectando nuevas redes de transportes masivos (el cinturón de la ruta de la seda terrestre y la Ruta de la Seda marítima, “One Belt – One Road”, a través de Eurasia, uniendo China con Europa, Medio Oriente, Asia central y del sur y Extremo oriente por vías ferroviarias, marítimas y carreteras. La “Estrategia Euroasiática” de China es una realidad en pleno auge. Si, existen sospechas y rivalidades entre Rusia y China, y con India y Japón. Pero el fuerte impulso económico y desarrollista de estas propuestas difiere netamente de aquel más orientado a la “seguridad” de las organizaciones americanas con sus implicaciones militares inquietantes.

Washington no solamente ha combatido estas iniciativas chinas y euroasiáticas sin éxito, sino que son las políticas estadounidenses, en especial las políticas que identifican Rusia y China como los presuntos enemigos, las que han acercado en numerosas cuestiones a estos dos países, ahora unidos por una desconfianza común respecto a las ambiciones militares mundiales de Estados Unidos.

Por otra parte, antes de la Segunda Guerra Mundial Japón tenía su propia doctrina sobre el “euroasiatismo”, un intento de agitar pueblos y territorios contra la dominación colonial de Asia. “Gran Asia Oriental, Esfera de prosperidad común”. Esta estrategia hubiera podido ser eficaz si no hubiera estado acompañada por las propias invasiones militares brutales de Japón en los países del Asia Oriental, destruyendo la credibilidad de los japoneses. Hoy, Japón no se ha movido de su posición; deberá hacer frente a la realidad de la potencia china en el Este. ¿Y qué dirigente japonés podría seriamente perseguir una política de largo alcance de hostilidad hacia China, apoyando una estrategia norteamericana del Pacífico, concebida para aislar a China? Y especialmente cuando China y Japón se han convertido en socios gigantescos de comercio y de inversiones.

Irán está muy interesado por lo que suponga equilibrio frente a las presiones geopolíticas de Estados Unidos y busca la adhesión a estas instituciones de desarrollo económico rusas y chinas. Irán es “euroasiático”, y una potencia natural de la “Ruta de la Seda”.

Turquía se ha introducido en el juego euroasiático, una vez más. Desde los inicios del partido, para el AKP (las políticas exteriores de Erdogan con la visión del ministro de Asuntos Exteriores de la época, Davotoglu), Turquía ya no se limita a ser una potencia occidental, sino que también ha proclamado sus intereses geopolíticos (casi cien años después de la caída del Imperio Otomano) en Oriente Medio y Eurasia. Al fin y al cabo, los turcos son originarios de Eurasia, y migraron al oeste del lago Baikal hace mil años. Esto significa que hay serios lazos con Rusia, combinados con lazos étnicos, culturales e históricos profundos con Asia central y con China. Turquía, como Irán y Pakistán busca formar parte de esas redes rusas y chinas. Entre ciertos políticos nacionalistas turcos y oficiales militares, contando con numerosos kemalistas laicos, el euroasiatismo es una tendencia capaz de extender las opciones geopolíticas de Turquía, para explorar los lazos estratégicos y culturales con Eurasia. Refleja igualmente una expresión de desconfianza ante los esfuerzos occidentales y norteamericanos para dominar la región.

Para Turquía no es cuestión de uno u otro. Puede buscar formar parte de Europa (y de la OTAN), pero no renunciará a las grandes opciones alternativas geoestratégicas hacia el Este, con crecimiento de la influencia económica, las carreteras y el ferrocarril para materializarlo.

En resumen el nuevo euroasiatismo no se presenta ya a la manera del siglo XIX y de las potencias navales. Es un reconocimiento de que la era de la dominación occidental mundial, y en especial de Estados Unidos está acabada. Washington ya no puede dirigir (o permitir) una oferta a más largo plazo para dominar Eurasia. En términos económicos, ningún Estado de la región, incluyendo a Turquía, estaría tan loco como para dar la espalda a este creciente potencial euroasiático, que ofrece igualmente equilibrio estratégico y opciones económicas.

Existen, desde luego, enormes fallas que recorren Eurasia; étnicas, económicas, estratégicas y un cierto grado de rivalidad. Pero cuanto más intente Washington contener o sabotear el euroasiatismo como una verdadera fuerza ascendente, mayor será la determinación de los Estados de formar parte de ese mundo euroasiático en desarrollo, aunque no se rechace a Occidente.

A todos los países les gusta disponer de soluciones de recambio. No les gusta estar endeudados con una sola potencia mundial que busca la guerra. El relato de unos Estados Unidos de los que depende todo el orden mundial ya no es aceptado por el mundo. Y además ya no es realista. Parece una falta de visión que Washington continúe poniendo el acento en la expansión de las alianzas militares mientras que la mayoría del mundo está a la busca de una mayor prosperidad y busca su propia influencia en la región. Cabe indicar que los gastos militares de China son alrededor de una cuarta parte de los gastos norteamericanos.

Fuente: http://grahamefuller.com

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