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Día: 5 de octubre de 2016 (página 1 de 1)

Podemos de Euskadi rejodiendo que es gerundio

B.

Recibo un cable -como se decía antes-, un «guasap», donde se dice que el día 4 de este mes Podemos se abstuvo en las Juntas Generales de Gipuzkoa (grafía vasca) en contra de la dispersión de los presos políticos de ETA por iniciativa de EHBildu. El PNV y hasta el PsoE votaron a favor y el PP en contra. Pero esto «ninis» podemitas se abstienen y su pena es que no hay presos fascistas dispersados para poder ejercer de «ninistas», ni siquiera tienen esa excusa para poder ir de «equidistantes» y lavarse las manos ponciopilatescamente.

Me recuerdan estos pecosos con acné al movimiento que hubo en Euskadi en los años 80-90 fomentados por las cloacas del Estado español para contrarrestar el dominio de las calles vascas por parte de la Izquierda Abertzale (antes de su degeneración reformista) que se llamaba «Gesto por la Paz», «Basta Ya», etc. Era la imagen «cívica» dentro de la «guerra sucia» planificada por el Estado en las «indómitas provincias vascongadas». Esa guerra de baja intensidad la ganó el fascismo estatal español y los líderes de esos movimientos (?) antivascos hicieron carrera política, fueron premiados. Igual que lo serán estos oportunistas y arribistas de medio pelo, pero con una diferencia o, al menos, un matiz, y es que hay que reconocer, nobleza obliga, que aquellos se batieron, en cierto modo, el cobre exponiéndose a enfrentamientos con miembros abertzales, mientras que éstos parvenus lo han recibido todo hecho sin ni siquiera arriesgarse a que los llamen lo que son: quintacolumnistas en tierras vascas para disputar el caladero electoral de la izquierda abertzale. Si a aquellos primeros provocadores la prensa adicta les pintaba de «héroes», a estos no hace falta porque el País Vasco ya está «normalizado».

Y ello gracias, en buena medida, a los Otegi y compañía que, encima, hace guiños a esta gente «de izquierdas» para hacer «otra política». Eso sí, entre «demócratas» y es que, quien no lo vea así, quien siga diciendo que el rey va desnudo, es un ultraizquierdista o un conspiranoico o, peor, un puto comunista. Vade retro.

Buenos días.

Un año de Rusia en Siria

Así democratizan a Siria
Tomás Navarro
Invadida por los Cien Mil Hijos del Yihadismo que Occidente quiso ver como rebeldes, el legítimo Gobierno de Damasco, con sus fronteras desguarnecidas con Turquía, Iraq, Líbano y Jordania y tras cuatro años de preservar a la Siria útil de los zarpazos del terrorismo, no abandonó a la emblemática Alepo sino que se atrincheró para resistir semejante embate. Nunca antes un Ejército convencional como el sirio se había enfrentado a otro perfectamente pertrechado pero con estrategias y tácticas propias de grupos terroristas. Así y tomando por rehenes a la población civil a la que ha sometido por el terror a sus postulados inhumanos, Daesh, Al Nusra y las mutaciones siguientes, apostaron porque Alepo fuese la capital del Califato de Levante. Pero el rápido aprendizaje  antiterrorista de la fuerzas armadas gubernamentales sirias ralentizó el avance yihadista y continuó, como desde el primer día, conservando el oeste de la ciudad.

Ningún medio mediático occidental de importancia, y menos aún de España, se interesó por las víctimas que a cientos, incluidos niños, mujeres y ancianos, eran reventados a diario por las bombas del yihadismo en su primerizo avance para tomar los barrios leales al Gobierno de Damasco. Los terroristas con sus misiles, tanques, artillería pesada y morteros atacaban hospitales, mercados, escuelas, centros administrativos, mezquitas e iglesias reduciéndolas a escombros. Con camiones bomba, coches bomba y grupos yihadista suicidas lo intentaron todo ensangrentando al Alepo que no quiso rendirse al yihadismo exterminador. Miles y miles de sirios inocentes fueron y son asesinados en esta danza macabra de barbarie yihadista en Alepo, mientras Occidente emitía propaganda antigubernamental calificando a los asesinos de “rebeldes” e intentando intoxicar a la opinión pública europea con supuestos “líderes” que “apostaban por democratizar a Siria”.

Sin embargo, la tozuda realidad se imponía y los supuestos demócratas sirios salían por las redes sociales decapitando, crucificando, ahogando o quemando en jaulas a inocentes y arrancándoles el corazón para morderlo a los soldados y civiles sirios que se oponían a su barbarie. Y de nuevo un espeso silencio interesado alejó a Alepo de las primeras páginas y titulares de los grandes medios de comunicación (que no de información) occidentales incapaces de señalar a la guerra siria como una genuina conspiración donde sus gobiernos apostaron por Arabia Saudí, Qatar, Israel, Turquía y EEUU por el derribo violento del régimen sirio sin disponer de un plan alternativo y real para el país tal como hicieron en Iraq y Libia. Al no conseguir en dos años derribar al presidente sirio Bashar al Asad por la fuerza mercenaria del yihadismo aliado bajo cuerda con los intereses occidentales, las fuerzas armadas sirias, con apoyo libanés del Hezbolá y de Irán, comenzaron a reconquistar, sobre todo, las provincias del campo pues las ciudades, salvo la partida Alepo y la ocupada Raqqa, todas permanecieron leales al gobierno del país. Homs o Hama, pese a los daños, ninguna es comparable a Alepo ni en su importancia estratégica desde tiempos de los faraones egipcios ni en su significado político donde con Turquía a la cabeza se intentó separar a la región del resto de Siria para instalar un Sunnistán donde Ankara aspiró durante unos meses la idea de trasladar a la población kurda existente en sus provincias del sureste, de mayoría kurda. Los armenios, que ya saben cómo las gastan los turcos, elevaron el grito al cielo cuando de nuevo los militares turcos y los yihadistas colaboradores de los mismos arrasaron aldeas cristianas armenias en suelo sirio.

Tras solicitarle Damasco su ayuda a Moscú, el Kremlin acudió a la defensa de Siria hace ahora un año. En un año la situación está al revés. Ahora son los yihadistas los asediados en Alepo y de ahí la continua manipulación de la realidad ofreciendo imágenes de guerra donde siempre dejan caer que son los rusos y los sirios del régimen quienes bombardean a los inocentes barrios yihadistas. Nunca dicen que antes de cualquier raid aéreo se informa con octavillas a la población civil que, impedida por los yihadistas en sus movimientos, los ponen de escudos humanos para luego acusar a rusos y sirios leales de “ensangrentar a civiles”. Lo cierto es que cuando se reconquiste el resto de Alepo el negocio de la guerra en el norte y centro de Siria irá a menos. Y si finalmente cae en manos gubernamentales, todos cuantos colaboraron a desestabilizar a Siria perderán la apuesta que hicieron creyendo que cortándole a China, Rusia e Irán la Ruta de la Seda, sus grandes movimientos energéticos desde Asia Oriental hasta Europa pasarían por las tiranías árabes del Golfo Pérsico para seguir siéndolo aún más. Alguien no ha hecho bien su trabajo en Occidente. Pero Rusia para sorpresa de muchos y hasta ahora, ha sido el Estado más respetuoso con la legalidad internacional en el conflicto, por mucho que les pese a otros. Siria con Rusia no es lo mismo que EEUU con la Arabia Saudí ni como Turquía con la Unión Europea. Así les va.

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/2382284/ano/rusia/siria.html

Los cultivadores del cretinismo parlamentario

El cretinismo parlamentario, decía Marx, es una enfermedad incurable (*). Desde que apareció a mediados del siglo XIX aún no ha se ha inventado ninguna vacuna que la remedie. Es más, hay medios e intelectuales que cultivan y propagan esa enfermedad meticulosamente, como si acabaran de descubrirla.

Se trata de una dolencia típica de la pequeña burguesía, que no va más allá en sus concepciones políticas que en su sistema de vida material. Ambos son muy limitados, dice Marx, porque la pequeña burguesía no da más de sí. Por eso lleva ese nombre: todo en ella es tamaño pequeño.

Los cretinos se expresan en medios repletos de expresiones cretinas, empezando por “la izquierda” y “la derecha”, un tipo de expresiones introducidas en España por los carrillistas en la transición y que procede de la Revolución Francesa, es decir, de la burguesía.

Leo que en Europa hay un auge de la “extrema derecha” porque han sacado muchos votos. Los cretinos no tienen en cuenta más que ese tipo de datos. Si hay muchos votos, es un éxito y si hay pocos es un fracaso o una crisis.

El termómetro mide la temperatura y los votos la fuerza o la debilidad de un partido político, y ambos son evanescentes: van y vienen. Si al mediodía hace calor, por la madrugada hace frío. Un partido es fuerte en unas elecciones y en las siguientes se ha convertido en flojo.

Los partidos políticos no son nada por sí mismos; lo que son o dejan de ser ni siquiera lo dicen sus votos, sino algo peor: su número de votos. No son otra cosa. Van bien si hay votos y en caso contrario empiezan los problemas internos.

Los cretinos creen que si tienes muchos votos es porque tu actividad institucional ha sido buena y si bajan es porque no lo ha sido. Todo se mueve en torno a esas actividades, no al trabajo sindical, vecinal, juvenil, cultural… Se trata de actividades que no dan votos y, por lo tanto, tampoco los quitan.

El cretinismo parlamentario es como el vudú o cualquier otra concepción mágica. No tiene en cuenta más que unas elecciones que se celebran de vez en cuando, no la realidad cotidiana.

Por ejemplo, antes de tener votos, la “extrema derecha” ha apaleado trabajadores inmigrantes o quemado albergues de refugiados, que son delitos penados con la cárcel, a pesar de lo cual nadie tomó nunca medidas contra los responsables. Es como si a un perro rabioso el Estado no le pusiera un bozal, ni lo sujetara con una correa. A la menor oportunidad el perro fascista va a salir corriendo a morder al primer moreno que encuentre, y eso -a la larga- merece una recompensa electoral.

El cutrerío no ve más que votos que, como decía Marx, son las trompetas de Jericó que van a derribar todas las murallas que se pongan por delante: “Los demócratas creen en las trompetas, cuyos toques habían derribado las murallas de Jericó. Y cuantas veces se enfrentan con las murallas del despotismo intentan repetir el milagro”.

La izquierda está en crisis porque tiene muy pocos votos. Cuando en 1975 los revisionistas tenían la mitad de los votos en Italia, todo iba muy bien; la izquierda no estaba en crisis, sino todo lo contrario: lo consideran como una etapa de apogeo.

Lo mismo que los cretinos, los místicos y los creyentes creen que las palabras son mágicas. “El verbo se hizo carne”, dice el Evangelio. Las palabras altisonantes (radicales, revolucionarias) alejan a “la gente”, mientras que los eufemismos parece que ayudan a acercarla. Lo mismo ocurre con los programas y las consignas.

Todos los partidos políticos, pero especialmente los de la clase obrera, son como el pescado: se empiezan a pudrir por la cabeza. Su fuerza no sólo son los votos sino -principalmente- su dirección ideológica y política, su estrategia. Por el contrario, los grupos pequeño burgueses alardean de lo contrario: de su falta de dirección, de su horizontalidad. Por eso no se pudren nunca y reaparecen una y otra vez con distintos formatos. No tienen rumbo, no saben lo que quieren. Van a donde los lleva el viento.

(*) Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Barcelona, 1971, pg.133.

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