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Mes: septiembre 2016 (página 5 de 11)

Cuando los imperialistas pagaban el precio de la carne de cañón construyendo mezquitas

Mezquita de Wilmersdorf, en Berlín
En los primeros años del pasado siglo los dominios coloniales de los imperialistas eran tan remotos que nunca se habían preocupado por saber nada sobre ellos ni sobre sus habitantes. La Primera Gran Guerra imperialista cambió aquello.

Los países imperialistas necesitaban lanzar a la batalla a su carne de cañón: los millones de personas que poblaban sus dominios coloniales, muchos de los cuales eran musulmanes.

Se produjo un fenómeno aún más preocupante: los musulmanes hablaban de liberación, e incluso de revolución algunos de ellos, como Shakib Arslan, el abuelo del actual dirigente druso libanés Walid Jumblatt, un conocido agitador panislamista de Ginebra.

El islam atrajo la atención de los imperialistas. Si el saber es poder, hace 100 años el imperialismo no sabía nada. Si querían sostener sus dominios necesitaban poner la oreja, obtener información y, además, ser capaces de digerirla, de entenderla.

En el islam las mezquitas han desempañado en papel de las universidades. La del barrio berlinés de Wilmersdorf la construyeron en 1920 los misioneros de Ahmadiyya de la región de Penjab, entonces bajo el Imperio Británico, para convertirse en un lugar en el que se pudieran celebrar discusiones políticas, religiosas y filosóficas.

La Guerra imperialista había decepcionado a muchos alemanes, que culpaban de ella a la civilización cristiana y buscaban otras alternativas.

Hoy algo así resultaría extraño en cualquier país de Europa, que quiere prohibirlo todo en nombre de la lucha contra el islam, una lucha fantasmal como pocas veces se ha visto en Europa y, desde luego, cínica.

En la época de Weimar la capital alemana tenía una intelectualidad musulmana muy apreciada, que no sólo se componía de emigrantes sino también de autóctonos interesados por las culturas orientales. Entonces aún había quien quería saber, quien buscaba y quien hacía preguntas.

La situación no era muy diferente en otros países de Europa, como Inglaterra u Holanda. Pocos recuerdan ya aquel florecimiento intelectual, que les gustaría olvidar para siempre, lo mismo que a exponentes suyos tan cualificados como Hugo Marcus, un erudito judío y homosexual que estudió la influencia histórica del islam sobre la cultura europea.

Marcus era uno de los administradores de la mezquita de Wilmersdorf. Se convirtió al islam en 1925, cambió su nombre por el de Hamid y dirigió la revista de la mezquita, donde publicó artículos sobre Spinoza, Kant, Goethe, Nietzche, entre otros.

Los mismos que construyeron esa mezquita, construyeron la de Shah Jahan en Woking, Inglaterra, que también atrajo a numerosos intelectuales. Fue encargada en 1889 por Gottlieb Wilhem Leitner, un orientalista políglota anglo-húngaro que trabajó como intérprete durante la Guerra de Crimea y realizó numerosos viajes por los países musulmanes..

Tras la muerte de Leitner, la mezquita quedó abandonada y la compró un abogado hindú, Khwaja Kamaluddin, miembro de la cofradía Ahmadiyya, antes de estallar la Primera Guerra Mundial.

Entre los habituales de aquella mezquita se encontraba Harry St. John Philby, el padre del famoso Philby, el espía soviético, que también era espía y vivió muchos años en Arabia saudí.

En 1905 Francia había aprobado la hoy famosa ley declarando la laicidad del Estado, pero la guerra imperialista necesitaba hacer una distinción con los musulmanes: en 1925 la República financió la construcción de la Gran Mezquita de París y diez años después también les construyó un hospital en Bobigy.

El dispendio desató las iras de los católicos, que se sintieron discriminados. No entendían que tanto el hospital como la mezquita eran el precio que pagaba el colonialismo francés por la carne de cañón musulmana que había sacrificado su vida para salvar a la metrópoli y como dijo el alcalde de París “para defender la civilización”.

Entonces la civilización colonial francesa aún no tenía, como ahora, apellidos, es decir, no era “cristiana” exclusivamente.

Lo mismo ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis se presentaron en los Balcanes, el Cáucaso y Crimea como los más ardientes defensores del islam. Para contrarrestar la campaña nazi (y seguir utilizando a los musulmanes como carne de cañón), Inglaterra financió la construcción de dos mezquitas en Londres.

Fuente: http://foreignpolicy.com/2016/05/05/when-europe-loved-islam-interwar-weimar-republic-wilmersdorf-mosque/

43 años después del golpe de Estado que derrocó a Allende en Chile

Salvador Allende
Ejército de Liberación Nacional

Un 11 de septiembre, de 1973, fue asesinado por fuerzas norteamericanas y la oligarquía de su país, el electo presidente de Chile, Salvador Allende. Con su muerte dijimos, una vez más y en aquel entonces, que las vías legales para acceder al poder estaban cerradas para el pueblo.

El Secretario de Estado de los EEUU, Henry Kissinger, lo dijo sin rodeos, no se puede dejar prosperar cambios socialistas, así sea por medios pacíficos, porque sería un mal ejemplo mundial, que pronto seguirían en otros países, como Italia. De esta manera justificó la intervención de los EEUU, para derrocar al primer presidente socialista de Chile.

Hoy los EEUU siguen haciendo lo mismo, al buscar revertir los cambios democráticos y soberanos instaurados por diversos gobiernos progresistas y revolucionarios del continente. Otra vez, no resisten cambios que lesiones sus intereses, así hayan sido logrados por medios legales y pacíficos.

El dilema de cambio al interior de cada país sigue siendo idéntico al de hace 43 años. Si las fuerzas políticas mayoritarias optan por un camino de cambio favorable al pueblo y la nación, ¿las Fuerzas Armadas lo respetan, o, lo agreden como hizo Pinochet y los militares chilenos?

Hay un sector de unas Fuerzas Armadas nacionales que sí respetan las decisiones mayoritarias de la sociedad a la que sirven; que se encuentra en pugna con el camino de los militares entrenados en las escuelas de contrainsurgencia de los EEUU.

Cada camino tiene un doctrina y una geopolítica que lo alumbran. Los del camino pro estadounidense siguen viendo al pueblo como el enemigo interno a atacar, mientras los otros lo ven como el soberano a quien sirven.

La geopolítica que guía al camino soberanista y democratizador, se basa en dejar de considerar a estos pueblos, como vasallos de la potencia imperial; mientras los seguidores de Washington siguen inscritos en los planes de guerra global de la OTAN.

Los retos de hoy son los mismos, que en Chile del 73: ¿Son viables los caminos legales para que el pueblo tome el poder? ¿Las Fuerzas Armadas están para servir al pueblo o para subordinarse ante la potencia imperialista?

Las respuestas las pueden dar las elites dominantes de los EEUU y del régimen colombiano; pero es la sociedad quien decide el destino del país.

Fuente: http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/militancia/777-43-anos-despues-del-golpe-de-estado-en-chile

¿Ha perdido la Casa Blanca el control sobre los militares del Pentágono?

Ayer dos F-16 y dos A-10 de la fuerza aérea de Estados Unidos bombardearon la ciudad siria de Deir-Ezzor, donde el ejército regular sirio combatía a las milicias del Califato Islámico, asesinado a unos 80 soldados e hiriendo a otros 120.

Estados Unidos ha dejado claro que su enemigo no es el Califato Islámico sino el ejército regular sirio. Se trata, además, de una advertencia muy clara a Rusia, que no sale de asombro por la desfachatez que demuestran en Washington. Delante de sus narices, desde el primer minuto, los yihadistas están aprovechando la tregua para agruparse y reamarse.

No es ningún error, como dice el Pentágono en su comunicado con falsas excusas. Las aeronaves no tenían ningún motivo para sobrevolar la zona, y menos en pleno alto del fuego. Pero los imperialistas firman todo y no cumplen nada. Para ellos el cese el fuego y los acuerdos firmados son papel mojado. Los rusos jamás van a conseguir ninguno sus objetivos llevando a Estados Unidos a sentarse en una mesa de reuniones.

Como ya nadie escucha la voz de los realmente afectados, los sirios, han tenido que ser sus valedores, los rusos, quienes exijan la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU que, justamente, el día anterior había desconvocado su reunión por la falta de acuerdo entre estadounidenses y rusos.

Vitali Churkin, cabeza de la delegación rusa en la ONU, exige que Estados Unidos difunda el acuerdo firmado entre Kerry y Lavrov para demostrar “urbi et orbi” quiénes son los que están incumpliendo de manera descarada el acuerdo. ¡Como si cupiera algún tipo de dudas al respecto!

Unas horas antes de que se conociera el bombardeo de Deir Ezzor, DebkaFiles, es decir, el servicio de inteligencia israelí, publicaba una información que ofrece otro punto de vista diferente sobre este mismo asunto y que cabe calificar de premonitorio. Según los israelíes, el secretario de Defensa, Aston Carter, y el Pentágono ni aceptan ni reconocen los acuerdos firmados por Kerry, pasando por encima del mismísimo Obama.

Para justificar su rechazo, Carter se apoya en una ley votada en el Conreso que prohibe cualquier clase de cooperación militar con Rusia tras las anexión de Crimea en 2014 y la guerra en Ucrania.

Si eso es cierto, la Casa Blanca ha perdido el control, pero no ya de la Guerra de Siria, sino de su propia cocina. Se trataría de un verdadero amotinamiento de los militares estadounidenses, que habrían empezado a actuar por su cuenta y riesgo.

Que Obama es un verdadero pelele, ha sido evidente desde el primer día de su mandato, por lo que no es de extrañar que el Pentágono pase olímpicamente de él. Como ha dicho el embajador ruso Churkin, es preferible pensar eso y no que el bombardeo sobre Deir Ezzor sea una provocación militar indirecta contra Rusia. Es demasiado pronto para que empiecen los escalofríos.

Ya hasta nos metemos con Chomsky, ¡qué osadía!

Bianchi

Y es que entre cierta intelectualidad reputada de “izquierdas y progre” Noam Chomsky funge de santón y gurú cuya sola palabra quita el hipo y los pecados del mundo. Lo último que leemos es en el rotativo “La Jornada“ mexicana que antetitula “Chomsky alerta que el malestar social amenaza la democracia” y ya nos enfrentamos a una ambigüedad semántica que poco aclara e invita a preguntar, casi infantilmente, a qué clase de “democracia” se refiere, ¿no es cierto? Parece ser que el lingüista y filósofo de 87 años y profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha declarado en una entrevista en Cambridge recién que la escasa popularidad de los actuales candidatos a la Presidencia de Estados Unidos -Trump y Clinton- no es algo excepcional, sino que forma parte “de un gran malestar social que amenaza a la democracia”. Suponemos, es seguro, que se refiere a la “democracia” entendida a la occidental manera, a la hollywoodiense manera.

No es infrecuente en los trabajos y artículos de Chomsky la utilización de conceptos como “lucha de clases”, “solidaridad”, “igualdad” que no nos deben inducir a error. Su igualdad es la igualdad de los jugadores libres en el “verdadero” mercado como quien juega unas manos de póker en una mesa (libre, por supuesto). Su solidaridad es la solidaridad de los individuos aislados persiguiendo intereses personales (o sea, un liberal clásico que va de “ácrata”), y su “lucha de clases” es la indignada retórica “antiimperialista” en combinación con el oportunismo y la conciliación en las cuestiones “malditas” y peliagudas, las más fundamentales, por ejemplo, Oriente Medio y el Estado de Israel donde se tienta la ropa, no sabemos si por su condición de judío o qué. También a Einstein, judío alemán, le ofrecieron la Presidencia del recién creado Estado de Israel y dijo que no, gracias, y todavía no había empezado a ejercer el terrorismo de Estado masivamente (sus organizaciones paraestatales, sí) contra árabes y palestinos.

Puede ser que, acercándose a cierta línea roja, se detenga porque perciba que, como persona del sistema que es y al que pertenece, simplemente no puede traspasarla sin sufrir daños en sus propias carnes. Eso es todo.

Buenas tardes.

El plan del imperialismo no consiste sólo en dividir Siria sino también Turquía

Los medios de comunicación son parte integrante del imperialismo, de manera que cuando fabrican un demonio, el típico déspota que vulnera los derechos humanos de un pueblo sufrido, algo está a punto de ocurrir.

En tales situaciones las noticias se adentran en el terreno de la sicopatología para describir a sátrapas enfermizos, alcoholizados, brutales… Una obra maestra de estas características es la que en muy poco tiempo han logrado los medios de comunicación de todo el mundo con Trump, un elemento tan odiado que a su lado Clinton parece una bendición.

Con el inestimable apoyo de las ONG, los noticiarios crean ogros aborrecibles, verdaderos muñecos de feria a los que todos retorceríamos el pescuezo: Noriega, Bokassa, Gadafi, Kim Jong-Un…

Erdogan también está entrando en los manuales de la sicopatología. El calificativo más suave con el que califican es el de Sultán, aunque nadie de los que utilizan este tipo de términos sabe lo que es un sultán, ni diferenciarlo de un califa, un emir o un visir. En cualquier caso es alguien que actúa por motivos egocéntricos y personales, busca su engrandecimiento propio, un poder personalista o un régimen presidencialista.

Dicen que entre sus disparatados planes está la reconstrucción del Imperio Otomano, aunque los que hablan así nunca se han preocupado de mirar un mapa del siglo XIX. No saben lo que es Turquía ni tampoco lo que fue el Imperio Otomano, pero debe quedar pinturero en un artículo de amplio consumo intelectual.

Este tipo de afirmaciones, avaladas por la reciente invasión del norte Siria, transmiten la impresión de que el actual gobierno del AKP es expansionista.

Es el típico fraude que determinados medios “progres” nos sirven en bandeja para ponernos a la cola del imperialismo porque desde hace 200 años está sucediendo todo lo contrario y, en el nuevo reparto del mundo que intenta ahora el imperialismo en Oriente Medio, Turquía no es sujeto sino objeto; es comida, no es comensal.

No hay más que mirar los mapas para apercibirse de que tanto el plan Yinon, elaborado por Israel en 1982, como el Yaalon, diseñado en 2014, persiguen la fragmentación de Turquía, lo que explica que Erdogan dijera en octubre de 2014 que “Lawrence de Arabia es un enemigo peor que el Califato Islámico” (1).

Erdogan se quedó corto: ni el Califato Islámico ni ningún otro grupo yihadista han sido nunca enemigos para Turquía, al menos hasta hace muy poco tiempo. Más bien han sido una remedio, un instrumento utilizado contra Siria. Su verdadero enemigo ha sido el PKK porque es el instrumento del imperialismo para la balkanización de Turquía.

El asunto se presenta justamente al revés al otro lado de la frontera, donde el Califato Islámico y los yihadistas han sido los enemigos, mientras que el PKK ha sido un remedio, un instrumento para devolver el golpe a Turquía.

El PKK, el Califato Islámico y los diferentes grupos yihadistas siempre han sido complementarios en lo sustancial. El PKK nunca ha luchado contra el Califato Islámico, hasta que en 2014 el Califato Islámico atacó al PKK en Kobane, marcando un viraje en la Guerra de Siria porque a partir de entonces es cuando el Califato Islámico se convierte en el objetivo militar del imperialismo.

Eso significa que la apuesta del imperialismo es el PKK o, en otras palabras, que su objetivo es la balkanización de Turquía y que, por su parte, el gobierno de Ankara está empeñado en impedirlo. Así se explica el golpe de Estado del 15 de julio. Al imperialismo ya no le interesa Turquía. Hace años que Ted Galen Carpenter, miembro del Instituto Cato y colaborador de la publicación “National Interest”, viene preconizando que Estados Unidos debe desprenderse de buena parte de los aliados que tiene repartidos por el mundo, entre los que menciona a Turquía. Tras el golpe de Estado ha repetido su propuesta: hay que deshacerse de Turquía, un país al que califica de “gamberro”(2), “el miembro más problemático de la OTAN”(3).

El respaldo del imperialismo al PYD en Siria es un respaldo al PKK contra Turquía, el intento de reproducir en Turquía lo que han intentado en Siria. Para lograrlo el imperialismo va a desestabilizar el país, no sólo a través del PKK, sino de lo que hasta ahora ha sido la oposición interna, e incluso de organizaciones revolucionarias turcas.

Lo que algunos califican de autoritarismo por parte de Erdogan, es todo lo contrario. Está en una situación de extraordinaria debilidad e intenta sostenerse en pie. Es una situación que abre unas posibilidades insospechadas para el movimiento revolucionario.

Notas:
(1) Jamie Dettmer, Turkish President Declares Lawrence of Arabia a Bigger Enemy than ISIS, The Daily Beast, 13 de octubre de 2014, http://www.thedailybeast.com/articles/2014/10/13/turkish-president-declares-lawrence-of-arabia-a-bigger-enemy-than-isis.htm
(2) http://www.cato.org/blog/enough-america-must-distance-itself-its-rogue-turkish-ally
(3) https://www.aspeninstitute.it/aspenia-online/article/nato%E2%80%99s-most-problematic-member-authoritarian-turkey

Snowden cambia de chaqueta

Hace tres años Snowden pidió asilo político en Rusia, que le fue concedido. Desde su huida de Estados Unidos ha estado denunciando la vigilancia obsesiva que los imperialistas ejercen sobre todo el mundo.

Ahora ha empezado a criticar también las medidas de seguridad adoptadas por Rusia, lo que no es una actitud inocente sino que forma parte de su arrepentimiento y sus intentos de buscarse la vida en su país, en el que está acusado del crimen más grave: traición.

Esta semana pidió un indulto a Obama para no entrar en la cárcel. El precio es el de rebajar el tono de sus críticas y seguir haciendo méritos para que se lo concedan porque quiere regresar a Estados Unidos.

Pero hay algo aún más sospechoso. Su petición es paralela a otra orquestada por varias ONG que han empezado a apoyarle, como Amnistía Internacional, American Civil Liberties Union y Human Rights Watch.

Es tanto como decir que entre bambalinas Soros empieza a mover los hilos porque Human Rights Watch no es más que una correa de transmisión entre Soros y el Departamento de Estado y la American Civil Liberties Union está financiada por el omnipresente Soros.

Es más, el antiguo presidente de la American Civil Liberties Union, Aryeh Neier, también fue presidente del Instituto Open Society de Soros.

Este tipo de ONG están enfrentadas al gobierno de Putin, que prohibió su actividad en Rusia a causa de que estaban financiadas por fuentes extranjeras, es decir, que eran otros tantos caballos de Troya dentro de Rusia.

Soros es un multimillonario húngaro conocido por su feroz enfrentamiento con Rusia, donde ha financiado numerosos grupos de oposición al gobierno de Putin, hasta el punto de llamar a la guerra de agresión.

“Edward se ha comprometido a nuestro lado. Es el momento de que nosotros nos pongamos también a su lado”, dijo ayer Soros.

Los periodistas reconocen las presiones políticas a las que están sometidos

Un estudio de la Universidad de Amsterdam, realizado entre más de 500 periodistas españoles, revela que la gran mayoría ha recibido influencias directas del medio a la hora de publicar determinado contenido.

El estudio titulado “Percepciones políticas, económicas y organizacionales de los periodistas. Una amenaza para la libertad de prensa” señala que los periodistas españoles están sometidos a una gran presión política. Los políticos intentan controlar la información para cumplir sus expectativas.

Hay además una gran presión económica, debido a que los medios normalmente no generan ingresos suficientes para subsistir por su cuenta, y esto provoca que se produzca una reducción de la calidad del contenido, y guía a los periodistas a evitar publicar determinado contenido para no ahuyentar a posibles anunciantes.

En relación a las presiones que la organización somete a los periodistas, se ha encontrado que la organización posee una estructura dominante, y que los periodistas están sometidos a los objetivos de la organización, a las rutinas y a la influencia de dueños y editores.

Un 76,5 por ciento de los periodistas ha afirmado haber recibido alguna vez presiones políticas. Un 92,2 por ciento afirman haber recibido influencias directas de sus dueños a la hora de publicar cierto contenido, y un 88,5 por ciento afirma percibir las influencias de las expectativas económicas del medio como una influencia económica que limita su libertad de prensa. También, un 52,9 por ciento de los periodistas considera que su congruencia ideológica está alejada 2 puntos o más en el espectro ideológico, respecto al medio para el que trabajan.

El estudio también señala que “los periodistas con contrato indefinido perciben una mayor libertad de prensa y menos presiones externas e internas” y que “las mujeres periodistas, reciben más influencias económicas y de su organización que un periodista del genero opuesto”.

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/2016/09/15/confirman-las-presiones-continuas-sobre-los-periodistas-en-espana

La cara oculta de los pantanos de Franco

‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, emitido en TV3, Canal Sur y TV Castilla La Mancha, rescata la historia, hasta ahora desconocida, de los trabajadores que construyeron las grandes obras hidráulicas impulsadas por el franquismo.

Aquellas gigantescas obras, situadas buena parte de ellas en el Pirineo aragonés y catalán, inundaron pueblos y zonas cultivables, desplazaron forzosamente a la población autóctona y generaron una gran emigración.

El documental recoge los testimonios de trabajadores de la época, alcaldes, ingenieros, técnicos, periodistas y maestros que narran las duras condiciones de trabajo y relatan los accidentes que quedaron silenciados. ‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, rinde homenaje a todos los que participaron en penosas condiciones en aquellas obras.

El único comunista que subió a los altares y fue santificado por el Vaticano

Las fotografías de la guerra civil que han adquirido un aura mítica se sitúan casi unánimemente en la imaginería del combate de la república contra el fascismo: el miliciano caído de Capa, los guardias de asalto de Centelles, la alpargata pisando una esvástica de Català Pic, la joven Marina Ginestà, de Juan Guzmán… Pero tras la adquisición por la agencia Efe en 1987 del archivo de Hans Guttman (el brigadista alemán que llegó a Barcelona con su cámara, adoptó el nombre de Juan Guzmán y acabó consolidando una carrera como fotoperiodista en México), empezó la difusión de una imagen, hasta entonces inédita, que fue utilizada como icono de la persecución religiosa contra el clero español: una instantánea tomada por Guzmán en 1936 que supuestamante mostraba a un sacerdote, desgreñado, mirando serenamente, casi alegre, a la cámara «instantes antes de ser fusilado», según el pie de foto de la fototeca de Efe.

El hombre de la imagen fue identificado rápidamente como el sacerdote Martín Martínez Pascual, fusilado en Valdealgorfa, Teruel, el 18 de agosto de 1936 (y beatificado en 1995). Se han escrito páginas y páginas sobre cómo el sacerdote de la foto «espera con un gran coraje una ráfaga de balas que le envíen directamente al cielo con la corona del martirio puesta»; se han filmado y representado reconstrucciones de su muerte, se han editado estampas con su efigie y la imagen ilustró la portada del libro “El holocausto católico” del periodista Santiago Mata. Sin embargo, todo este material hagiográfico está equivocado. La publicación del libro “Live Souls” (Comanegra), con imágenes inéditas de la guerra civil del voluntario inglés Alec Wainman, lo confirma: definitivamente, la imagen ante la que muchos devotos han rezado no es la del beato, y con toda probabilidad ni siquiera es la de un sacerdote, y mucho menos instantes antes de su muerte.

Wainman fotografió a esa misma persona 36 días después de la muerte del beato Martínez Pascual y nueve días después de la fecha real en que posó ante Guttman. Y no en cualquier circunstancia: ese barbudo desconocido está en primera línea del sitio de Huesca, en un sector ocupado por milicianos de la UGT y el PSUC, voluntarios británicos y la centuria Thaelmann, compuesta por comunistas alemanes, con el mono de faena del Ejército, cartuchera reglamentaria al cinto y departiendo sonriente con sus compañeros.

La primera señal, aparte del uniforme, la despierta la datación de la fotografía de Wainman: en el libro “Live Souls” se apunta que podría ser el sacerdote, pero con la fecha del 23 de septiembre de 1936. El hijo de Wainman, Serge Alternés, ha confirmado a este diario que la fecha es correcta: se corresponde con las indicadas en el diario de su padre, en sus salvoconductos y en las notas adjuntas al rollo de película. Alternés nos facilita copias de los negativos anteriores y posteriores a la fotografía: en uno de ellos se ve un paisaje en el que destacan la ermita de San Jorge, en Huesca, y la vía de ferrocarril, desde un lugar que puede determinarse, con precisión, junto al Castillo de Pompién, al lado de Pompenillo, la posición más adelantada de las milicias de la república, a pocos metros ya de las afueras de la sitiada Huesca.En la foto de Wainman ese misterioso personaje reaparece, pues, a pocos kilómetros de donde lo fotografío Guttman, y bastantes días más tarde. En el siguiente negativo ya aparece un caserón en el que Wainman está recogiendo a heridos en su ambulancia para trasladarlos a la retaguardia, en un recorrido que dejó escrito que lo llevó a Huesca, Pompenillo y Grañén. El edificio no ha podido ser identificado.

[…] El personaje de la fotografía de Hans Guttman no podía ser el beato: la imagen estaba localizada en Siétamo, en el frente de Huesca, no en Teruel. Unos siguen aferrándose a la identificación y han sostenido que el alemán no identificó bien el lugar, y que la foto se tomó en Valdealgorfa; otros han propuesto, como alternativa, a otros sacerdotes fusilados en Huesca en ese mes de agosto, como mosén Antonio Vilellas, de quien se dice que se incorporó a una columna antes de ser ejecutado (aunque, según el erudito local de Siétamo Ignacio Almudévar, la familia no lo reconoció en la foto y además fue ejecutado mucho antes del 23 de septiembre).

[…] El pie de foto con que la fototeca de Efe ha difundido la imagen es contundente («agosto de 1936. Sacerdote capturado por las fuerzas republicanas, instantes antes de ser fusilado –pie de foto original-«), pero presenta bastantes problemas. Para empezar, el reportaje no corresponde al 1 de agosto como consta en la fototeca: las imágenes inmediatamente anteriores a la del supuesto sacerdote en las tiras de negativos archivadas por Efe muestran a los milicianos de la columna Carlos Marx en Siétamo, conquistada tras duros combates el 13 de septiembre de 1936, así como la profanación del cadáver del sargento de la Guardia Civil Antonio Javierre, padre del que sería cardenal Antonio María Javierre, nada más tomar el pueblo. La imagen del misterioso barbudo tomada por Guzmán, además, muestra el perfil del pico Gratal, visto desde algún lugar no muy lejano a Siétamo. Así pues, nuestro personaje no pasa por Teruel, sino que aparece en Huesca, en dos sectores del frente donde se está combatiendo, el 13 y el 23 de septiembre.

[…] Cada rollo de película de Guzmán iba acompañado  de un papelito con algunas indicaciones sobre el contenido del reportaje. Es muy posible que la descripción de una foto se adjudicase a otra del mismo rollo. Aunque en esa fecha y lugar, tras examinar los expedientes de la Causa General de las localidades de los alrededores, no consta ningún asesinato de sacerdote. Quizá Guttman confundió la situación, o quizá la nota corresponde a otro momento, o al escribirla años más tarde en México la memoria le falló y le complicó la vida a quienes acabaron poniendo orden en su archivo […]

Sea cual sea […] es muy posible que muchos devotos hayan pasado años encomendando sus plegarias ante la fotografía de un miliciano comunista.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/fotografia-sacerdote-guerra-civil-wainman-guzman-5352007

Una manifestación de 150 millones de trabajadores

Esta noticia es la típica que el lector jamás va a encontrar en ningún noticiario, ni periódico, ni radio, pero ocurrió en India el 6 de setiembre y la convocaron 10 sindicatos para defender los servicios públicos.

La gigantesca protesta, en la participaron uno de cada ocho hindúes, estaba dirigida contra la política económica del Primer Ministro, Narendra Modi, que quiere privatizar los servicios públicos.

Los sindicatos exigían que el gobierno garantizara la seguridad social y la protección de la salud para todos los trabajadores.

Como tantos otros países, la India es una país cuya imagen está absolutamente deformada por el “efecto lupa” de las grandes cadenas de intoxicación, que siempre muestran determinado tipo de información y siempre silencian las de otro tipo. Se trata de crear el mito de que ya no hay ni clases sociales, ni luchar de clases.


India es el típico país en el que no existe movimiento obrero ni revolucionario porque nadie habla de ellos. Las agencias de prensa sólo se refieren a ella para relatar la pobreza, las enfermedades, el pacifismo gandhiano, los desastres ecológicos y los tipismos folklóricos y religiosos.

No existen noticias tales como la lucha sindical en India contra el trabajo precario en la industria de la automoción, una campaña iniciada el viernes en Chennai, Bengaluru y Pune.

El lector se puede quedar sorprendido al enterarse de que el 28 de febrero de 2012, hace muy pocos años, los 11 sindicatos de ámbito nacional convocaron una jornada de huelga junto con 50.000 sindicatos más pequeños que agrupan a 100 millones de trabajadores.

Como en cualquier otro país, la actuación sindical no es lo que parece y buena parte de las movilizaciones tratan de contener un movimiento obrero que crece y se desarrolla a pasos agigantados, sobrepasando los estrechos cauces sindicales en los que quieren encajonarlos.

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