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Día: 18 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

¿Ha perdido la Casa Blanca el control sobre los militares del Pentágono?

Ayer dos F-16 y dos A-10 de la fuerza aérea de Estados Unidos bombardearon la ciudad siria de Deir-Ezzor, donde el ejército regular sirio combatía a las milicias del Califato Islámico, asesinado a unos 80 soldados e hiriendo a otros 120.

Estados Unidos ha dejado claro que su enemigo no es el Califato Islámico sino el ejército regular sirio. Se trata, además, de una advertencia muy clara a Rusia, que no sale de asombro por la desfachatez que demuestran en Washington. Delante de sus narices, desde el primer minuto, los yihadistas están aprovechando la tregua para agruparse y reamarse.

No es ningún error, como dice el Pentágono en su comunicado con falsas excusas. Las aeronaves no tenían ningún motivo para sobrevolar la zona, y menos en pleno alto del fuego. Pero los imperialistas firman todo y no cumplen nada. Para ellos el cese el fuego y los acuerdos firmados son papel mojado. Los rusos jamás van a conseguir ninguno sus objetivos llevando a Estados Unidos a sentarse en una mesa de reuniones.

Como ya nadie escucha la voz de los realmente afectados, los sirios, han tenido que ser sus valedores, los rusos, quienes exijan la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU que, justamente, el día anterior había desconvocado su reunión por la falta de acuerdo entre estadounidenses y rusos.

Vitali Churkin, cabeza de la delegación rusa en la ONU, exige que Estados Unidos difunda el acuerdo firmado entre Kerry y Lavrov para demostrar “urbi et orbi” quiénes son los que están incumpliendo de manera descarada el acuerdo. ¡Como si cupiera algún tipo de dudas al respecto!

Unas horas antes de que se conociera el bombardeo de Deir Ezzor, DebkaFiles, es decir, el servicio de inteligencia israelí, publicaba una información que ofrece otro punto de vista diferente sobre este mismo asunto y que cabe calificar de premonitorio. Según los israelíes, el secretario de Defensa, Aston Carter, y el Pentágono ni aceptan ni reconocen los acuerdos firmados por Kerry, pasando por encima del mismísimo Obama.

Para justificar su rechazo, Carter se apoya en una ley votada en el Conreso que prohibe cualquier clase de cooperación militar con Rusia tras las anexión de Crimea en 2014 y la guerra en Ucrania.

Si eso es cierto, la Casa Blanca ha perdido el control, pero no ya de la Guerra de Siria, sino de su propia cocina. Se trataría de un verdadero amotinamiento de los militares estadounidenses, que habrían empezado a actuar por su cuenta y riesgo.

Que Obama es un verdadero pelele, ha sido evidente desde el primer día de su mandato, por lo que no es de extrañar que el Pentágono pase olímpicamente de él. Como ha dicho el embajador ruso Churkin, es preferible pensar eso y no que el bombardeo sobre Deir Ezzor sea una provocación militar indirecta contra Rusia. Es demasiado pronto para que empiecen los escalofríos.

Ya hasta nos metemos con Chomsky, ¡qué osadía!

Bianchi

Y es que entre cierta intelectualidad reputada de “izquierdas y progre” Noam Chomsky funge de santón y gurú cuya sola palabra quita el hipo y los pecados del mundo. Lo último que leemos es en el rotativo “La Jornada“ mexicana que antetitula “Chomsky alerta que el malestar social amenaza la democracia” y ya nos enfrentamos a una ambigüedad semántica que poco aclara e invita a preguntar, casi infantilmente, a qué clase de “democracia” se refiere, ¿no es cierto? Parece ser que el lingüista y filósofo de 87 años y profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha declarado en una entrevista en Cambridge recién que la escasa popularidad de los actuales candidatos a la Presidencia de Estados Unidos -Trump y Clinton- no es algo excepcional, sino que forma parte “de un gran malestar social que amenaza a la democracia”. Suponemos, es seguro, que se refiere a la “democracia” entendida a la occidental manera, a la hollywoodiense manera.

No es infrecuente en los trabajos y artículos de Chomsky la utilización de conceptos como “lucha de clases”, “solidaridad”, “igualdad” que no nos deben inducir a error. Su igualdad es la igualdad de los jugadores libres en el “verdadero” mercado como quien juega unas manos de póker en una mesa (libre, por supuesto). Su solidaridad es la solidaridad de los individuos aislados persiguiendo intereses personales (o sea, un liberal clásico que va de “ácrata”), y su “lucha de clases” es la indignada retórica “antiimperialista” en combinación con el oportunismo y la conciliación en las cuestiones “malditas” y peliagudas, las más fundamentales, por ejemplo, Oriente Medio y el Estado de Israel donde se tienta la ropa, no sabemos si por su condición de judío o qué. También a Einstein, judío alemán, le ofrecieron la Presidencia del recién creado Estado de Israel y dijo que no, gracias, y todavía no había empezado a ejercer el terrorismo de Estado masivamente (sus organizaciones paraestatales, sí) contra árabes y palestinos.

Puede ser que, acercándose a cierta línea roja, se detenga porque perciba que, como persona del sistema que es y al que pertenece, simplemente no puede traspasarla sin sufrir daños en sus propias carnes. Eso es todo.

Buenas tardes.

El plan del imperialismo no consiste sólo en dividir Siria sino también Turquía

Los medios de comunicación son parte integrante del imperialismo, de manera que cuando fabrican un demonio, el típico déspota que vulnera los derechos humanos de un pueblo sufrido, algo está a punto de ocurrir.

En tales situaciones las noticias se adentran en el terreno de la sicopatología para describir a sátrapas enfermizos, alcoholizados, brutales… Una obra maestra de estas características es la que en muy poco tiempo han logrado los medios de comunicación de todo el mundo con Trump, un elemento tan odiado que a su lado Clinton parece una bendición.

Con el inestimable apoyo de las ONG, los noticiarios crean ogros aborrecibles, verdaderos muñecos de feria a los que todos retorceríamos el pescuezo: Noriega, Bokassa, Gadafi, Kim Jong-Un…

Erdogan también está entrando en los manuales de la sicopatología. El calificativo más suave con el que califican es el de Sultán, aunque nadie de los que utilizan este tipo de términos sabe lo que es un sultán, ni diferenciarlo de un califa, un emir o un visir. En cualquier caso es alguien que actúa por motivos egocéntricos y personales, busca su engrandecimiento propio, un poder personalista o un régimen presidencialista.

Dicen que entre sus disparatados planes está la reconstrucción del Imperio Otomano, aunque los que hablan así nunca se han preocupado de mirar un mapa del siglo XIX. No saben lo que es Turquía ni tampoco lo que fue el Imperio Otomano, pero debe quedar pinturero en un artículo de amplio consumo intelectual.

Este tipo de afirmaciones, avaladas por la reciente invasión del norte Siria, transmiten la impresión de que el actual gobierno del AKP es expansionista.

Es el típico fraude que determinados medios “progres” nos sirven en bandeja para ponernos a la cola del imperialismo porque desde hace 200 años está sucediendo todo lo contrario y, en el nuevo reparto del mundo que intenta ahora el imperialismo en Oriente Medio, Turquía no es sujeto sino objeto; es comida, no es comensal.

No hay más que mirar los mapas para apercibirse de que tanto el plan Yinon, elaborado por Israel en 1982, como el Yaalon, diseñado en 2014, persiguen la fragmentación de Turquía, lo que explica que Erdogan dijera en octubre de 2014 que “Lawrence de Arabia es un enemigo peor que el Califato Islámico” (1).

Erdogan se quedó corto: ni el Califato Islámico ni ningún otro grupo yihadista han sido nunca enemigos para Turquía, al menos hasta hace muy poco tiempo. Más bien han sido una remedio, un instrumento utilizado contra Siria. Su verdadero enemigo ha sido el PKK porque es el instrumento del imperialismo para la balkanización de Turquía.

El asunto se presenta justamente al revés al otro lado de la frontera, donde el Califato Islámico y los yihadistas han sido los enemigos, mientras que el PKK ha sido un remedio, un instrumento para devolver el golpe a Turquía.

El PKK, el Califato Islámico y los diferentes grupos yihadistas siempre han sido complementarios en lo sustancial. El PKK nunca ha luchado contra el Califato Islámico, hasta que en 2014 el Califato Islámico atacó al PKK en Kobane, marcando un viraje en la Guerra de Siria porque a partir de entonces es cuando el Califato Islámico se convierte en el objetivo militar del imperialismo.

Eso significa que la apuesta del imperialismo es el PKK o, en otras palabras, que su objetivo es la balkanización de Turquía y que, por su parte, el gobierno de Ankara está empeñado en impedirlo. Así se explica el golpe de Estado del 15 de julio. Al imperialismo ya no le interesa Turquía. Hace años que Ted Galen Carpenter, miembro del Instituto Cato y colaborador de la publicación “National Interest”, viene preconizando que Estados Unidos debe desprenderse de buena parte de los aliados que tiene repartidos por el mundo, entre los que menciona a Turquía. Tras el golpe de Estado ha repetido su propuesta: hay que deshacerse de Turquía, un país al que califica de “gamberro”(2), “el miembro más problemático de la OTAN”(3).

El respaldo del imperialismo al PYD en Siria es un respaldo al PKK contra Turquía, el intento de reproducir en Turquía lo que han intentado en Siria. Para lograrlo el imperialismo va a desestabilizar el país, no sólo a través del PKK, sino de lo que hasta ahora ha sido la oposición interna, e incluso de organizaciones revolucionarias turcas.

Lo que algunos califican de autoritarismo por parte de Erdogan, es todo lo contrario. Está en una situación de extraordinaria debilidad e intenta sostenerse en pie. Es una situación que abre unas posibilidades insospechadas para el movimiento revolucionario.

Notas:
(1) Jamie Dettmer, Turkish President Declares Lawrence of Arabia a Bigger Enemy than ISIS, The Daily Beast, 13 de octubre de 2014, http://www.thedailybeast.com/articles/2014/10/13/turkish-president-declares-lawrence-of-arabia-a-bigger-enemy-than-isis.htm
(2) http://www.cato.org/blog/enough-america-must-distance-itself-its-rogue-turkish-ally
(3) https://www.aspeninstitute.it/aspenia-online/article/nato%E2%80%99s-most-problematic-member-authoritarian-turkey

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