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Día: 11 de julio de 2016 (página 1 de 1)

Los ejércitos de las potencias imperialistas se preparan para luchar contra su propia población

Hace un par de años la revista “Army Times”, dirigida a los militares norteamericanos, reveló que el ejército de Estados Unidos llevaba meses entrenándose para librar batallas en las grandes ciudades del país, no contra otros ejércitos sino contra su propia población (1).

“Cuando el Ejército norteamericano mira hacia el futuro se ve actuando en las grandes megalópolis en expansión, en densos espacios congestionados en los que los grupos criminales y extremistas florecen casi sin ser detectados por las autoridades, aunque pueden alcanzar elevados niveles de poder al mismo tiempo que socavan la autoridad del Estado democrático”, afirmaba la revista.

El Pentágono está convencido de que las urbes de Estados Unidos serán -cada vez más- su próximo gran campo de batalla. Pero hasta la fecha ningún ejército ha luchado nunca en el interior de una ciudad de gran tamaño.

Como los recientes sucesos de Dallas ponen de manifiesto, en el futuro la policía de Estados Unidos tendrá de enfrentarse a importantes ataques armados para los que no están capacitados, por lo que deberán ser auxiliados por tropas del ejército que, incluso, deberá tomar el mando en algunas ocasiones.

El jefe del Estado Mayor, Raymond T. Odierno, afirmó que “es inevitable que en algún momento se recurrirá al Ejército de los Estados Unidos para operar en una megaciudad, y en la actualidad el Ejército no está preparado para hacerlo”.

Odierno explicaba que el desencadenante de ese tipo de guerra civil en las ciudades radica, entre otros, en la miseria cada vez mayor de amplias masas de la población, la “creciente disparidad de ingresos”, lo cual exigirá que el ejército salga a la calle para “tomar medidas”.

Para imaginar cómo sería una intervención de este tipo, el Pentágono simuló un “juego de guerra” en el que las tropas debían combatir en un escenario urbano contra sus propios ciudadanos.

En el juego, un Equipo Rojo, que representaba a las organizaciones armadas que ponían contra las cuerdas al Estado, practicaba varias estrategias para derrotar al ejército: sofisticados ataques con virus informáticos, tácticas ofensivas de guerra electrónica, manipulación de datos, manifestaciones, motines y desórdenes callejeros.

El resultado de la batalla simulada fue de fracaso para el ejército: la rotura de una presa ficticia provocó un enorme desastre, cayeron partes fundamentales de las instituciones locales y las organizaciones armadas se apoderaron de las calles sin que nada ni nadie fuera capaz de hacerles frente.

El teniente general Herbert Raymond McMaster, responsable de la interpretación de la simulación, explicó que el juego había demostrado que la infantería debe aprender a ampliar su capacidad de acción, que debe ser más autónoma y, sobre todo, más rápida y eficaz.

En los próximos años los escuadrones de infantería debían tener apoyo aéreo, así como capacidad de acceder a vídeos en tiempo real que muestren el estado de la situación en diferentes zonas. “Una de las cosas más importantes será la capacidad de fuego que puedan alcanzar los escuadrones, especialmente con armas disparadas desde el hombro, así como el desarrollo de plataformas móviles o voladoras capaces de incrementar el fuego de precisión”.

En sus tácticas de juego, el ejército utilizó chorros de energía dirigida (armas láser o de energía electromagnética) que permitían a los soldados reducir sus necesidades logísticas e interferir en la capacidad de ataque con misiles de los enemigos.

Tras la experiencia, el general anunció que “para luchar contra el enemigo urbano del futuro, drones o aviones pueden ser de mucha ayuda, pero la victoria final solamente llegará a pie de tierra. Para obligar verdaderamente a los enemigos, se necesita a seres humanos en contacto con otros seres humanos”.

No sólo el ejército estadounidense está convencido de que las ciudades serán los grandes campos de batalla del mañana. Hace apenas un año, el ejército australiano publicó su “Informe sobre las guerras terrestres del futuro” que llega a las mismas conclusiones.

Los militares australianos escribieron que “la aparición cada vez en mayor medida en las ciudades de zonas no reguladas, o territorios fuera de control en los que las leyes y las normas no se aplican, ofrece un refugio potencial para el crimen organizado, para los terroristas y para los insurgentes, a partir de los cuales se pueden organizar y operaciones de ataque al ordenamiento legal”.

Por su parte, fuentes de la inteligencia francesa han revelado que las fuerzas de seguridad del país galo se están preparando para afrontar “masivos disturbios civiles, protagonizados por inmigrantes radicalizados apoderándose de barrios enteros”, según informó el año pasado el periódico británico “The Telegraph” (2).

El ejército francés está preparando ya planes de contingencia para “reconquistar el territorio nacional” y recuperar áreas enteras en las ciudades, en el caso de que la población inmigrante obtenga armas y se convierta en “abiertamente hostil” a la República.

Hay un montón de jóvenes inmigrantes de cuarta generación muy enojados por su situación y la perspectiva de radicalización es cada vez más probable”. Las redes islamistas han estado adquiriendo de contrabando rifles automáticos Kalashnikov y misiles anti-tanque, que ya han introducido en Francia, según el diario británico.

La guerra sucia llega al interior del Ministerio del Interior

Como ha demostrado muchas veces, al Ministerio del Interior la legalidad le importa un bledo. La legalidad es para los demás, mientras que ellos tienen patente de corso.

La clandestinidad -la suya- tampoco le preocupa; sólo la de los demás. Por eso han creado grupos secretos de policías que actúan secretamente. ¿Qué tienen que ocultar?

Sus métodos fascistas de actuación son harto conocidos. Uno de ellos es lanzar a la policía contra organizaciones políticas. Que sean legales o ilegales les da igual. Ellos no entienden esa diferencia; la dejan para políticos y periodistas de medio pelo.

En Catalunya el Ministerio del Interior ha desatado toda una operación para orquestar montajes políticos contra los independentistas, algo a lo que están bastante acostumbrados desde hace años. Pero al final la operación se ha vuelto contra ellos y se han quedado con el culo al aire.

La operación ha quedado al descubierto con las grabaciones dentro del despacho mismo del ministro, lo cual debería servir para que más de uno abriera los ojos: el Ministerio del Interior no es quien vigila sino que, a su vez, es vigilado porque hay quien está por encima suyo.

Al quedarse con el culo al aire, al Ministerio la mierda le sale por todas partes. Ahora resulta que se están dando prisa para borrar las huellas de la Operación Catalunya: un pendrive con información confidencial ha desaparecido de la unidad secreta de policías que actuaban contra los independentistas (*).

Ahora tienen que investigar a los investigadores. Hace aproximadamente año y medio, la unidad secreta presentó un pendrive con información relevante para sus investigaciones a agentes de la Comisaría General de Policía Judicial encargados de perseguir delitos de corrupción en Catalunya.

No hay rastro de los datos. La policía judicial se plantea pedir explicaciones al entonces responsable de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas, un enlace con el CNI para la Operación Catalunya, que fue cesado de su cargo en abril del año pasado.

La “pérdida” de esa documentación se produce en el marco de una guerra de bandas dentro de la Policía Nacional que tiene como protagonistas a dos comisarios que durante la pasada legislatura participaron en la Operación Catalunya.

Uno es el propio Marcelino Martín-Blas y otro es el comisario Villarejo. Este último ha declarado ante el juez que ambos participaron en la sucia campaña represiva diseñada para combatir el independentismo en Catalunya, inventando casos de corrupción contra dicho movimiento político.

Villarejo ha admitido estos hechos durante su declaración en el Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid. A este comisario le investigan por otra grabación, que parece haberse convertido en el deporte favorito de la policía nacional: la de una reunión en la que participó el comisario Martín-Blas, otros policías y dos agentes del CNI.

(*) http://www.elespanol.com/espana/20160706/137986921_0.html

Más información:

El Ministerio del Interior sigue siendo una cloaca
https://mpr21.info/2015/03/en-menos-de-24-horas-el-ministro-del.html

Las conexiones de los periodistas con la policía para orquestar montajes políticos
https://mpr21.info/2016/07/las-conexiones-de-los-periodistas-con.html

El director de ‘El País’ es un soplón del CNI
https://mpr21.info/2015/03/el-director-de-el-pais-es-un-soplon-del.html

Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html

Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán (y 2)
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html

Villarejo: un comisario de policía pluriempleado y millonario
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-un-comisario-de-policia.html

La guerra de Irak fue una guerra por el petróleo de Irak

Los gobiernos estadounidense y británico se pelearon con dureza por el control del petróleo iraquí tras el derrocamiento de Sadam Hussein, según ha revelado el informe Chilcot. Tony Blair parecía más preocupado que los estadounidenses por la idea de que los críticos vieran la invasión como una guerra por el petróleo: les decía que sería muy perjudicial que se viera que los dos países “se llevaban el petróleo de Irak”.

Pero sir David Manning, asesor en política exterior de Tony Blair, dijo a Condoleezza Rice, la asesora de seguridad nacional de Estados Unidos, el 9 de diciembre de 2002 en Washington que Reino Unido aún quería más parte del botín.


“Sería inapropiado que el Gobierno entrara en debates sobre ningún reparto de la industria del petróleo iraquí”, dijo. “Sin embargo, es esencial que nuestras empresas [británicas] tengan acceso en igualdad de condiciones a este y otros sectores”.

Altos cargos del gobierno británico convocaron a un equipo de BP a una reunión sobre las perspectivas para el sector de la energía de Irak el 23 de enero de 2003, dos meses antes de la invasión, que acabó en mayo.

Más adelante en ese mismo año, la empresa petrolera británica comenzó una revisión técnica del campo de Rumaila, el segundo más grande del mundo. Para 2009, BP se había hecho con un contrato de servicios para aumentar la producción del campo, que tiene 20.000 millones de barriles de petróleo extraíble.

Edward Chaplin, el embajador británico en el Irak ocupado, habló de favorecer “los intereses de BP y Shell” cuando mantuvo conversaciones con el primer ministro provisional de Irak, Ayad Allawi, el 13 de diciembre de 2004.

Blair le había dicho al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en una reunión en mitad de la invasión el 31 de marzo de 2003, que hacía falta tener una imagen más clara de cómo sería un Irak post-Sadam para “esbozar un futuro político y económico y disipar el mito de que estábamos ahí para hacernos con el petróleo”.

Sin embargo, ese mismo año, una comunicación interna del Gobierno para Geoff Hoon –el entonces ministro británico de Defensa– antes de unas conversaciones con su homólogo estadounidense, Donald Rumsfeld, hablaba de la necesidad de “igualdad de condiciones: grandes contratos para reconstruir Irak. Puesta a salvo de las vidas británicas. Expectativas de igualdad de condiciones para las empresas de Reino Unido en el petróleo y otros sectores”.

El embajador británico en Naciones Unidas, sir Jeremy Greenstock, identificó los presupuestos y el petróleo como los dos ejemplos más claros de asuntos en los que Reino Unido no fue consultado por la autoridad provisional establecida para gobernar Irak por la coalición coordinada por Estados Unidos.


“No vimos nada en absoluto en el sector del petróleo, la autoridad provisional lo mantuvo en manos estadounidenses, porque querían gestionarlo ellos”, dijo a los investigadores de Chilcot, según se cita en el informe final.

Al mismo tiempo, una comunicación entre dos funcionarios británicos el 6 de septiembre de 2004 se titulaba “Estrategia energética para Irak” y destacaba que Reino Unido sacaría provecho de Irak, que tiene algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. “El desarrollo del sector energético de Irak será complementado con la implicación creciente de las empresas británicas, que llevará a una inversión sostenida en los próximo cinco o diez años y un negocio considerable para Reino Unido”.

BP ha declinado hacer declaraciones.

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/EEUU-Reino-Unido-pelearon-petroleo_0_535096840.html

Aniversario sangriento de la ‘independencia’ de Sudán del sur

Salva Kiir y Riek Machar
Los combates en Juba, la capital de Sudán del sur, entre los partidarios del presidente Salva Kiir y los del vicepresidente Riek Machar, no conocen tregua y han causado 150 muertos, a pasar de que el sábado se cumplió el quinto aniversario de la “independencia” del país.

En agosto del año pasado se firmó una breve tregua entre ambas facciones, que se combaten mutuamente desde diciembre de 2013. El país nace de una división sangrienta que ha conducido a otra, no menos sangrienta.

Sudán del sur es el Estado más joven del mundo. Si Sudán logró la independencia de Egipto, luego Sudán del sur logró la suya propia porque el imperialismo quiere imponer el minifundismo como medio de dominación en todo el mundo y, en particular, en la cuenca del Nilo, donde recursos naturales, como el petróleo, abundan.

Este año no ha habido ninguna celebración para recordar cinco amargos años de “independencia”. Si hubiera algo que celebrar no habría con qué hacerlo porque el hambre asola a la población.

El viernes por la noche se escucharon disparos en los alrededores del Palacio Presidencial en el que los cabecillas de las facciones enfrentadas se pusieron de acuerdo para lo único que son capaces: un comunicado oficial. El día anterior otro tiroteo mató a varios partidarios del presidente Kiir y al día siguiente se volvieron a escuchar disparos, ráfagas de ametralladora e incluso lanzamiento de obuses durante media hora.

El sábado un portavoz oficial del vicepresidente reconoció que los disparos había causado 150 muertos, aunque la cifra puede aumentar. Por su parte, los cabecillas no han dado explicaciones y califican los enfrentamientos de “desgraciados”, como si llovieran del cielo.

Durante el aniversario, las patrullas de soldados y milicianos recorrieron unas calles tan desérticas como las despensas de los sudaneses.

Desde la reanudación de los combates en diciembre de 2013, los muertos se cuentan por decenas de miles y el número de personas que vagan por los caminos huyendo de los tiroteos se calcula en tres millones. Uno de cada cinco ha abandonado su casa, su familia, su tierra y sus pertenencias. Otros cinco millones dependen de la ayuda exterior para sobrevivir.

El acuerdo “de paz” firmado el año pasado supuso el retorno del vicepresidente Machar a Juba y la formación de un gobierno de unidad nacional con su rival Kiir. Es papel mojado. En la calle los combates siguen. En junio, en Wau los combates obligaron a 88.000 personas a huir.

Wau se ha convertido en la segunda ciudad más importante del país después de que otras más grandes, como Malakal, Bor y Bentiu fuesen parcialmente destruidas durante la guerra.

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