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Día: 18 de mayo de 2016 (página 1 de 1)

Otra píldora

B.

Se ha puesto de moda, o asi parece, que la Fiscalía de Audiencias y Tribunales y los abogados de los acusados por actividades políticas se pongan de acuerdo en rebajar la pena cuando no evitar la condena y, consiguientemente, la entrada en la cárcel. Incluso quienes se oponen a ello, como las ultrarreacionarias y fascistas organizaciones que dicen ser «víctimas del terrorismo», como la AVT o Dignidad y Justicia, acaban por aceptar ese pacto, y no recurrirlo, claro que, y esto no se dice, quien recula es el acusado, que reconoce los cargos y el daño causado, y no la acusación particular o popular que se siente satisfecha y con el deber cumplido.

El presidente de Sortu, Hasier Arráiz, acaba de ser condenado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco -en todo dependiente de la «justicia» española- a dos años de prisión (que no cumplirá) y a inhabilitación, al igual que ocurrió con sus 35 compañeros del proceso basado en la redada de Segura (un pueblo guipuzcoano donde estaban reunidos para, según la judicatura, «tratar de reorganizar la ilegalizada Batasuna», o algo así) tiempo atrás y esta vez por la Audiencia Nacional.

Es decir, se llega a unos acuerdos poco menos como si estuviéramos ante un acto de conciliación en Magistratura tratando un contencioso administrativo de tipo laboral, civil o mercantil, pero en modo alguno «político». Como , por ejemplo, no tiene ese carácter la declaración de David Marjaliza cuando «canta» hasta la parrala señalando quienes estaban implicados en la red de corrupción «Púnica» buscando, como «arrepentido», como delator, como chivato, incluso entre estos chorizos y manguis, su beneficio personal. A los efectos viene a ser casi lo mismo, a pesar de que un militante de Ekin, también absueltos por medio de un pacto esta semana, declara que «si lo hemos firmado (el pacto) es porque nos parece aceptable pero no quiere decir, de ninguna manera, que se haya hecho justicia« (negrita nuestra). Y, en el caso de Arráiz, la cosa se las trae porque, para eludir la cárcel, tiene que reconocer una integración en ETA ¡¡¡que no existió jamás!!! Muy fuerte. De los tiempos en que los acusados se plantaban ante el tribunal alegando no reconocerlo como juez de su causa política y apelando al «pueblo vasco» como único juez a esto, a los «nuevos tiempos y ciclos».

Y es que todo parece válido con tal de, como dicen los líderes abertzales, «vaciar las cárceles». No importa cómo ni la manera. Maneras que si importan al Estado interesado en el pacto que implica la, dicho claramente, humillación del vencido por un Estado que se siente vencedor, pero no vengativo en este caso, porque también esta interesado en ir vaciando las cárceles. Vengativo lo será -y es- con quien no traga sus cláusulas de «reinserción», sus horcas caudinas.

Allá cada cual con sus procedimientos para salir de los «makos», como dicen los militantes vascos. Todos los antifascistas y demócratas les queremos ver en la calle, pero no de cualquier manera, sino gritando AMNISTÍA.

¿O vale todo?

Juicio en Gijón contra la cúpula de Anonymous

Hoy el juzgado de lo penal número 3 de Gijón ha iniciado un juicio contra tres personas de Anonymous a los que la policía considera como la cúpula de esta organización en España. Les acusa de un sabotaje informático para bloquear las web del Congreso, de la Junta Electoral Central y de UGT en mayo de 2011.

La Fiscalía solicita penas de cinco años y cuatro meses de prisión para dos de los acusados y de cinco años para el tercero por los delitos de grupo criminal y de daños.

Dicho grupo está constituido por numerosos usuarios informáticos de España y de otros países que, entre otras actividades, organizaban de forma concertada sabotajes de Denegación de Servicio Distribuido (denominados DDoS).

Dichos sabotajes consisten en la saturación de un entorno informático o una página web mediante peticiones simultáneas de forma que no tiene capacidad suficiente para responder, se colapsa y queda sin funcionamiento e inaccesible para los usuarios.

La fiscalía sostiene que, con motivo de las elecciones locales y autonómicas del 22 de mayo de 2011, el colectivo Anonymous preparó dos de estos sabotajes con la finalidad de entorpecer el proceso electoral.

De esta forma, y bajo el nombre de operación «Spanish Revolution», organizaron un sabotaje contra el entorno informático de la Junta Electoral Central, residente en el Congreso de los Diputados, contra la página web del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y contra la de la Cámara Baja.

El sabotaje afectó de forma importante al normal funcionamiento de los servicios de correo electrónico y a la página web de la Junta Electoral obstaculizando los trámites previos al proceso electoral de forma que sus buzones de correo recibieron en dos días casi 350.000 mensajes, lo que colapsó su funcionamiento.

El imperialismo no va a regresar al patrón oro

Juan Manuel Olarieta

El artículo de Michelle Jamrisko y Elizabeth Dexheimer que publica la agencia Bloomberg (1) es otra perla de los tópicos y vulgaridades que envuelven a la teoría y a la política económica del imperialismo, incapaz de salir de la profunda crisis en la que está sumido. Merecería ser analizado detalladamente en cualquier aula, no sólo de economía sino de filosofía, al más puro estilo marxista.

La burguesía y sus teóricos jamás asocian el capitalismo a las crisis y, por lo tanto, para ellos el concepto de “crisis” no lo tienen en su vocabulario.

Cuando se refieren a cualquier crisis, como la actual, la entienden en un sentido subjetivo, vinculada a algún tipo de fallo humano, aun error de la política económica o a un factor que ellos consideran extraño a la economía “pura”.

Pero a la fuerza ahorcan y cuando la realidad de la crisis se muestra tozuda, buscan nuevas teorías o desempolvan las viejas, de las que siempre se burlaron en sus manuales. “Lo alternativo se ha convertido en corriente dominante”, dice Jesse Hurwitz, economista para Estados Unidos del Barclays Capital.

Pero la burguesía y sus economistas siguen inmersos en sus ilusiones subjetivas: creen que en algún sitio hay una herramienta olvidada de política económica que les va a sacar del atolladero y, puestos a buscar novedades, se han fijado en el viejo patrón oro.

Ahora, 35 años después, podríamos saborear nuestra venganza y regodearnos del “fracaso” del monetarismo, de la Escuela de Chicago y demás teorías económicas burguesas que han prevalecido estos últimos años. Pero sería incurrir en el mismo error que la burguesía: lo que ha fracasado no son unas u otras teorías sino que el capitalismo está en crisis y, por lo tanto, en su estado “natural”, del que no va a salir con ninguna teoría ni con ninguna política económica, ni vieja ni nueva.

De lo que nos regodeamos es de que el tiempo haya vuelto a demostrar que, en plena crisis, los escritos de Marx sigan de plena actualidad y muestren su precisión y su predicción, la misma que nos lleva a asegurar que el patrón oro no va a volver al capitalismo porque la historia no es reversible, no da marcha atrás.

Pero no será porque no lo intenten una y otra vez, no solamente Rusia y China, como es conocido, sino el mismo Estado de Texas, que se ha independizado del Banco de la Reserva Federal y ha creado su propio banco central, con su propias reservas de oro (2).

Los mismos buenos deseos expresó Donald Trump el año pasado a la cadena de televisión WMUR. Le gustaría volver al patrón oro, pero hay una pequeña gran pega: es muy difícil “porque no tenemos oro. Lo tienen otros lugares”. Podría haber añadido que no tienen oro y, además, tienen muchas deudas, que se pagan con emisiones crecientes de dólares de papel.

Hablando de deudas… Los lectores que conozcan la historia del movimiento obrero recordarán que en 1914 uno de los motivos de la ruptura de los comunistas con la socialdemocracia fue la aprobación de los créditos con los que en Europa los imperialistas financiaron la Primera Guerra Mundial.

Por eso es erróneo hablar de “neoliberalismo” y “financiarización” como si se tratara de alguna novedad. El endeudamiento masivo es consecuencia del imperialismo desde su mismo origen. Aunque no lo cuenten en los manuales de economía, ese endeudamiento condujo al abandono del patrón oro y a la inflación para forzar a las masas a pagar los gastos de la guerra.

El patrón oro no puede regresar, como tampoco el capitalismo premonopolista. La crisis necesita de emisiones masivas de papel moneda y de un endeudamiento gigantesco. El tercer pilar de esa ecuación es, naturalmente, la guerra imperialista.

Notas:

(1) http://www.bloomberg.com/latam/2016/05/17/impulso-de-brexit-acelera-oleada-de-salidas-a-bolsa-en-amsterdam/
(2) http://www.thenewamerican.com/usnews/constitution/item/23115-texas-contracts-to-build-nation-s-first-state-gold-bullion-depository

Las negociaciones ‘de paz‘ están favoreciendo a los yihadistas

El ministro ruso Serguei Lvrov
El Grupo Internacional de Apoyo a Siria, llamado Giss, que son los 17 países involucrados primero en la agresión y luego en la “resolución” de la guerra, se reunió ayer en Viena para acelerar la transición en Damasco.

Durante la conferencia de prensa posterior, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov definió bastante bien tanto la posición rusa como el rumbo general de las negociaciones. Según el ministro, Moscú “no apoya al régimen sirio de Bashar Al-Assad sino que combate al terrorismo”.

Para Lavrov se trata de “eficacia” porque sobre el terreno, Rusia no encuentra mejores fuerzas para esa lucha que el ejército regular y sus aliados.

El alto el fuego no ha mejorado la perspectiva rusa sobre la guerra. No hay más que leer la prensa internacional para apercibirse de que los imperialistas han vuelto a poner a Rusia a la defensiva, obligando a sus diplomáticos a tener que dar explicaciones por su apoyo al gobierno de Damasco.

Pero, ¿por qué tienen que ser ellos los que den explicaciones y no los imperialistas que han desatado la guerra?

El caso es que, una vez que al problema le han dado un giro de 180 grados, todo vuelve a aparecer al revés: ayer no se habló en Viena sobre la manera más rápida de acabar con las agresiones del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra sino de acabar lo más rápidamente posible con el gobierno de Damasco o, dicho en otras palabras, de “acelerar la transición política”.

Este planteamiento se pone encima de la mesa cuando en los campos de batalla continúan los choques y, al mismo tiempo que charlaban en Viena, los yihadistas tomaban un hospital en Deir Ez-Zor.

No se habló para nada de aplastar a las organizaciones yihadistas, por lo que si en Damasco se emprende una transición política en medio de la guerra, el chantaje está servido y algunos van a poder jugar con dos barajas, la de la legalidad y la de la ilegalidad, como ya está ocurriendo, de hecho.

En Viena los negociadores han ratificado la fecha de 1 de agosto para crear un ente de transición, pero no han puesto fecha para aplastar al Califato Islámico y al Frente Al-Nosra.

Es más, a partir de un determinado momento, tras la captura de Palmira, el avance del ejército regular se ha frenado de manera ostensible, y no sólo se han atascado en Alepo sino que en la misma Palmira, las fuerzas del Califato Islámico vuelven a estrechar el cerco sobre sus posiciones.

La conclusión es obvia: hasta la fecha las negociaciones están perjudicando militarmente al ejército regular.

La premura de los imperialistas y sus secuaces tiene por objeto crear una falsa impresión para el futuro, absolutamente intolerable: la de situar al gobierno de Al-Assad como máximo responsable de la guerra. Todo indica que la “paz” sólo llegará a Siria con la caída del gobierno actual que, a fin de cuentas, eran los planes de los imperialistas (y de Arabia saudí y Turquía) desde el comienzo.

Se puede decir eso mismo de otra manera, para que nadie se llame a engaño: el replanteamiento de la guerra de Siria en las negociaciones de paz significa que a los imperialistas el famoso terrorismo les sigue importando un bledo y que su objetivo no es otro que acabar con Bashar Al-Assad. ¿Debemos sorprendernos por ello?

Todo lo expuesto no significa que en Damasco la situación pueda continuar como si nada hubiera ocurrido y que el gobierno actual no deba hacer concesiones políticas y económicas. No se trata de eso, sino de a quién debe hacer esas concesiones.

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