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Día: 16 de abril de 2016 (página 1 de 1)

Las 28 páginas que estremecieron al mundo

Nos referimos a las 28 páginas del informe sobre los atentados contra las Torres Gemelas que Bush declaró secretas, y basta que lo sean para que pique el morbo.

El informe fue elaborado en 2002 por sendos comités de la Cámara y el Senado de Estados Unidos y el senador que los presidió, Bob Graham, lucha ahora por que se hagan públicas. Hasta se ha abierto una página web sobre el asunto (28pages.org), que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de la campaña a las elecciones presidenciales.

Cuando Lenin dijo que en la etapa imperialista la burguesía entraba en su estado de decrepitud, o se quedó muy corto o es que la burguesía va de mal en peor. Está llegando al delirio colectivo.

La cadena CBS ha dedicado un programa especial a las 28 páginas, en el momento justo en el que Obama se dispone a visitar a sus amigos saudíes y ha quedado al descubierto que a los 15 saudíes implicados en los atentados quien les dio el visado de entrada a Estados Unidos fue… la CIA.

Obama es partidario de la desclasificación del texto, pero la confusión se multiplica porque ni un bando ni otro defiende sus posiciones por los mismos motivos, por lo que subyace en este asunto: a nadie le preocupa ya esclarecer los hechos, las responsabilidades mediatas e inmediatas de la muerte de 2.000 personas y el montaje orquestado en torno a las mismas.

Cuando Estados Unidos organiza uno de esos montajes, se ve obligado luego a organizar otros adicionales para encubrir el primero. Además, todos sospechamos que detrás de cada una de sus acciones no hay más que montajes e intentos de encubrimiento, hasta que no vemos más que montajes por todas partes, uno detrás de otro.

Todo hubiera sido mucho más sencillo si las 28 páginas nunca se hubieran declarado secretas, pero eso nos hubiera privado del morbo que envuelve toda esta historia, que no se acabará nunca. Ahora mismo en Estados Unidos se habla más de las 28 páginas secretas que de los atentados en sí.

Un funcionario de la Casa Blanca ha dicho que Obama desclasificará las 28 páginas dentro de dos meses, lo cual en plena campaña electoral se analiza -malévolamente- como un intento de retardar la desclasificación, es decir, todo lo contrario de lo que parece.

La posición de Obama, si es que tiene alguna definida, es consecuencia de las presiones internas e internacionales. De ahí su visita a los jeques saudíes poco antes de despedirse de la presidencia, que acaba de demostrar su absoluta falta de personalidad política, algo común a los presidentes de Estados Unidos al menos desde los tiempos de Reagan.

La desclasificación (o no) de los papeles va acompañada del estilo político de Washington, dominado por los bajos fondos de los grupos de presión y el intercambio de maletines y contratos repletos de petrodólares. Nada nuevo, pues.

La mayor parte de quienes han leído las 28 páginas dicen que no hay nada interesante y, desde luego, nada que incrimine a Arabia saudí en los atentados contra las Torres Gemelas. Pero es lo mismo que ocurre con la agresión contra Siria: tampoco hay nada que les incrimine. Lo que más ciega no es la oscuridad sino el resplandor.

Si las páginas carecen de relieve criminal, no se entiende el motivo por el que se declararon secretas. Si los príncipes de Riad no aparecen en ellas, no tiene sentido que su embajada hable de represalias económicas en caso de que se puedan leer abiertamente.

Una de las consecuencias del enredo es que la tensión entre Estados Unidos y Arabia saudí sigue creciendo, no sólo entre ambos países sino entre las mismas camarillas dominantes en ellos, que lanzan mensajes contradictorios a cada momento, en donde las 28 páginas no son el detonante sino el arma arrojadiza. Da lo mismo lo que se esté escrito en ellas; ya tienen vida propia.

Los atentados de las Torres Gemelas, las 28 páginas y la guerra de Siria son parte de lo mismo, aunque lo más destacado es constatar, una vez más, las profundas divisiones internas, en donde todo sirve de excusa para los implacables ajustes de cuentas que caracterizan al podrido universo político de Washington.

Obama no es diferente de Trump, que también ha prometido publicar las 28 páginas, aunque por motivos diferentes a los esgrimidos por Obama. Trump ha denunciado la siniestra diplomacia que lastra la política exterior de Estados Unidos vinculándola a los sátrapas saudíes.

Hablar del candidato Bernie Sanders es hablar de Israel y el oscuro grupo de presión AIPAC que defiende los intereses israelíes en los pasillos de Washington, es decir, supone mostrarse favorable a Arabia saudí… pero por intereses propios, ya que es muy posible que de las 28 páginas el Mosad no salga bien parado. No podía quedarse al margen de un atentado de las dimensiones de las Torres Gemelas.

Sanders es el primer judío con posibilidades de llegar a la Casa Blanca, pero sus relaciones con la mafia AIPAC no son buenas precisamente. Sus críticas a Israel dividen a los judíos de Estados Unidos. Los que siguen fielmente el dictado de Tel Aviv han llamado a votar a… Hillary Clinton.

Lo de menos son las 28 páginas. El final de Obama presenta todos los síntomas de una descomposición galopante en el centro mismo del imperialismo y es dudoso que quien le suceda sea capaz de coser todas las costuras que se han roto y volver a recuperar la iniciativa.

Los cristianos sirios son partidarios de Bashar Al-Assad

El obispo caldeo Antoine Audo
Hace un par de semanas el obispo caldeo (o sea, cristiano) de Alepo, Antoine Audo, viajó a Ginebra para participar en una campaña internacional de Caritas en defensa de la paz en Siria. Aprovechando la ocasión convocó una conferencia de prensa en la sede de la ONU que los medios de comunicación han silenciado, como buenos perros de prensa que son.

Resumimos las palabras del obispo porque son otros tantos ladrillazos que no tienen desperdicio.

Empezó diciendo que, cualquier que sea su confesión religiosa, la mayoría del pueblo sirio apoya a Bashar Al-Assad, “que se merece un respeto”. Mientras el 80 por ciento de los cristianos defienden al actual gobierno, las milicias yihadistas carecen de apoyo popular.

Añadió luego que los cristianos en Siria no se sienten perseguidos, en contra de la infame propaganda contra el islam, en general, y contra Bashar Al-Assad, en particular.

El tercer ladrillazo en la cabeza fue cuando dijo que una solución política en Siria no se puede imponer desde el exterior.

Estados Unidos, afirmó Audo, debe respetar a los sirios. Junto con los rusos Washington puede poner fin a la violencia presionando sobre los actores regionales y locales.

A partir de ahí empezó a atacar lo que calificó como “propaganda occidental” contra el gobierno sirio y, especialmente, contra Al-Assad, aún reconociendo que no les puede exonerar de toda la responsabilidad por lo sucedido.

Las tres catedrales de Alepo han sido casi totalmente destruidas y centenares de personas secuestradas y luego liberadas en las aldeas cristianas, las últimas a comienzos de este mismo año.

Los yihadistas atacaron a los
cristianos, según el obispo, porque querían desestabilizar a la población de Homs y de
otras ciudades. Sin embargo, tras cinco años de guerra, no lo lograron.

Para Alepo la tregua actual ha supuesto un alivio y la llegada de agua y la electricidad que faltaban desde hacía seis meses. Pero es demasiado pronto para asegurar que los cristianos volverán a las iglesias.

Antes de la guerra, en Siria había 1,5 millones de cristianos, que tras los años de guerra se han reducido a 500.000. En Alepo había 160.000 y en la actualidad quedan unos 40.000 y están en las zonas controladas por el ejército regular.

El motivo de la guerra, según el obispo, es que el mundo árabe marcha rezagado ante las presión secularizadora a la que se le quiere someter.

También aludió a la naturaleza militar del Estado, que no logra desarrollar económicamente al país y no tiene el coraje de mirar de cara el problema de los antagonismos étnicos y religiosos en la región.

Ante las dificultades, el obispo confesó que se sentía decepcionado de occidente y de la posibilidad de buscar una solución. La violencia y la intolerancia no reflejan la realidad de la sociedad siria, concluyó el obispo.

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (2)

Si el lector busca documentación sobre experimentación médica con seres humanos, la mayor parte de las referencias le remiten al III Reich y los campos de concentración de aquella época. Es una manera como cualquier otra de tapar un capítulo muy negro de la historia.

La utilización de seres humanos como conejillos de Indias por los matasanos ni empezó con el III Reich ni acabó con su derrota en la Segunda Guerra Mundial.

La medicina cierra los ojos ante una evidencia que no tiene relación con la salud del cuerpo sino con la de las clases sociales. Desde tiempos inmemoriales los matasanos han formado parte de las clases dominantes y de su dominación clasista, utilizando sin ninguna clase de escrúpulos a los sectores más desamparados de la población para sus experimentos y ensayos. Si el experimento sale bien se utiliza en beneficio de los poderosos y si sale mal se entierra al miserable.

En el siglo XIX pocos médicos fueron más idolatrados que James Marion Sims, considerado como el “padre de la ginecología”. En su memoria se erigió una estatua de bronce entre la Quinta Avenida y la calle 103, frente a la Academia de Medicina de Nueva York, la primera de Estados Unidos que homenajea a un galeno.

El doctor Sims utilizó mujeres esclavas y negras para experimentar con ellas sin necesidad de pedir su consentimiento. Bastaba pedírselo a sus amos esclavistas. En otros casos el matarife buscaba esclavas con determinadas dolencias para comprarlas y experimentar con ellas, como hoy los laboratorios compran ratones y los encierran en jaulas con los mismos fines. Nunca experimentó con mujeres blancas.

Las esclavas tampoco necesitaron nunca ningún tipo de anestesia. Bastaba con un poco de opio y con atarles las manos fuertemente para que no se pudieran retorcer a causa del dolor. Los experimentos de Sims estaban a medio camino entre la medicina y el sadismo.

El galeno documentó meticulosamente sus experimentos, por lo que conocemos detalles como los nombres de pila aquellas esclavas (Anarcha, Betsy, Lucy), a las que ningún científico se ha dignado levantar un monumento.

La mayor parte de aquellas mujeres morían poco después de la intervención quirúrgica a causa de las infecciones. En caso contrario, al matarife no le importaba repetir la tortura con la misma mujer.

En ocasiones, repitió sus experimentos hasta treinta veces con la misma, hasta que acertaba con la cirugía. Luego trasladaba su descubrimiento a las mujeres blancas, aunque esta vez utilizando anestesia para que no sufrieran en la mesa de operaciones.

Empezó a ganar fama y luego a ganar dinero, llegando a edificar un hospital para quien pudiera pagar sus tratamientos. Fue el cirujano de la emperatriz Eugenia de Montijo, la mujer de Napoleón III, y de la nobleza europea.

De 1876 a 1877 le nombraron presidente de la Asociación Médica Americana, que es muy famosa porque tiene una publicación de esas que califican de “prestigiosas” entre los científicos, una de las que dictan el “ordeno y mando” de la práctica de la medicina en el mundo entero.

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