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Día: 3 de abril de 2016 (página 1 de 1)

Ni los votantes de Podemos quieren a Pablo Iglesias

Pocas organizaciones políticas han defraudado tanto en tan poco tiempo como Podemos, que da síntomas de desplomarse a marchas forzadas.

Sus propios votantes han sido los últimos en enterarse y han tenido que pasar por un trago difícil de digerir. La dispersión interna y los cambalaches de todo tipo les han colocado en donde nunca quisieron estar: con la costra más que con la casta.

Hasta el momento sus votantes parecían “hooligans” que se negaban a ver la sinuosa trayectoria de cabecillas, como Iglesias, Errejón y compañía, que desde el principio dieron prueba de carecer totalmente de principios, y cuando no hay principios no hay nada. Más que descontentos ahora se sienten decepcionados.

Entre los dirigentes de las organizaciones políticas parlamentarias, Pablo Iglesias es el peor valorado por sus propios votantes. El cabecilla de Podemos sólo cuenta con la aprobación de un 37 por ciento de sus propios votantes, según una encuesta de Metroscopia que publica hoy el diario El País.

Si hoy se celebraran elecciones Podemos perdería prácticamente cinco puntos con respecto a su actual representación parlamentaria. Se quedaría con sólo un 15,9 por ciento de los votos.

Para ellos el futuro será bastante peor. Les corresponderá jugar el mismo papel testimonial que antes jugó UPyD. Como no tienen nada que hacer, protestarán por todo para mantener su aura, algo que siempre proporciona algunos votos.

Dentro de dos años se dejarán de pagar las pensiones

Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social entre los años 2004 y 2011 con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, alerta de que en dos años no se podrán abonar las pensiones debido al déficit que acumula el sistema, 18.475 millones de euros, lo que supone un 1,71 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), y denuncia, además, que su pago se ha realizado con cargo al Fondo de Reserva y no a cuotas.

En opinión de Granado, es el “peor” déficit de la Unión Europea al no haber ningún país que se acerque en términos absolutos a la mitad y en términos relativos supere el 1,5 por ciento. “La situación es brutal”, afirma.

Granado lamenta que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, haya culpado a las comunidades autónomas de la desviación del objetivo de déficit para 2015 cuando ninguna tiene más que el año pasado y critica que el Estado haya dejado la financiación de todas las políticas activas de empleo y las bonificaciones fiscales en la Seguridad Social. “En los presupuestos del 2016 la propia administración de la Seguridad Social valora en 3.700 millones de euros el coste de las bonificaciones. De ese dinero, el Estado solo paga una tercera parte. Si lo pagara todo, la Seguridad Social tendría 2.400 millones menos de déficit pero no quiere hacerlo”, apuntó.

También lamenta la mala gestión que se ha hecho durante estos años de la Seguridad Social que ha provocado “la congelación de las pensiones, reducido las reservas a la mitad y encaminado al sistema a déficit creciente”.

El exsecretario de Estado no dudó en criticar que las aportaciones de las empresas a los planes de pensiones coticen porque es una medida que no ha servido de nada. “Dijeron que con este sistema iban a sacar 5.000 millones y no han sacado ni un euro. Hasta la propia Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha pedido que lo quiten porque no funciona”, añadió.
 

Con los actuales salarios y de seguirse con esta política económica la situación de la Seguridad Social, en opinión de Granado, va a ser cada vez más complicada debido a que se ha gastado más de lo que ha ingresado.

“Además el Estado ya le ha dado al presupuesto de la Seguridad Social más de 12.000 millones de euros por pago de pensiones no contributivas y de cotizaciones de los desempleados y el déficit sigue creciendo. El primer problema que debe solucionar la economía española, si queremos ser serios, no es que las comunidades autónomas gasten más o menos sino que el fondo de reserva sobreviva porque al ritmo que va en dos años se acaba y no vamos a poder pagar las pensiones. Esto es muy serio”.

En este sentido, Octavio Granado apuntó la necesidad de hacer más aportaciones al fondo de reserva hasta que la Seguridad Social, que en la actualidad cuenta con 35.000 millones de euros, recupere “una dinámica capaz de generar ingresos”.

Otra de las medidas que plantea es que no se destine parte de las cotizaciones a financiar la formación profesional. “Seguimos dedicando 8 de cada 1.000 euros a la formación profesional cuando la tendría que financiar el Estado y dárselo a las comunidades autónomas y que ese porcentaje pasara a las pensiones”, añadió.

Fuente: http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z44A58209-9368-E217-FC0C263795F26D28/20160402/granado/alerta/dos/a por cientoC3 por cientoB1os/no/podran/pagar/pensiones

Rumores de golpe de Estado en Turquía

Enrique Montánchez

Obama ha dejado caer a su aliado turco, el autoritario presidente Tayyip Erdogan, tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y Rusia para acabar con la guerra en Siria y expulsar al Estado Islámico de la región. Los hechos hablan por sí solos: El mandatario norteamericano se ha negado a entrevistarse con Erdogan en la Cumbre de Seguridad Nuclear celebrada en Washington (sólo hubo un fugaz intercambio de palabras en un pasillo), al tiempo que le acusaba con duras palabras de deteriorar la democracia, separar a Turquía de la modernidad y reprimir la libertad de expresión. Erdogan había acudido a la Cumbre en medio de insistentes rumores de la prensa turca de que el Ejército prepara un golpe de Estado.

Los medios de comunicación próximos al gobernante partido islamista AKP recogen desde hace semanas insistentes rumores de que el Ejército prepara un golpe de Estado para derrocar a Erdogan, que se ha convertido en un político incómodo para Occidente al cambiar las reglas del juego como resultado del acuerdo de Estados Unidos y Rusia para poner fin a la guerra en Siria y expulsar al Estado Islámico de la región. La situación en Turquía es tan delicada que ha obligado al Estado Mayor a asegurar públicamente que “la disciplina, la total obediencia y la cadena única de mando son esenciales para las fuerzas armadas turcas […] no es posible que exista una acción ilegal fuera de la cadena de mando”.

El ejército turco cuenta con un importante historial de golpes de Estado al derrocar gobiernos civiles en 1960, 1971 y 1980. En su intento de acallar la libertad de expresión, el ejército ha iniciado acciones legales contra los medios de comunicación que han publicado informaciones sobre los rumores de golpe militar.

Erdogan se ha convertido en un elemento incómodo para Estados Unidos tras el acuerdo alcanzado por Obama y Putin para rebajar la tensión ruso-estadounidense, cuyo primer fruto es el citado alto el fuego parcial en Siria (siguen los ataques contra el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra), condición para que el régimen de Damasco y los grupos de oposición negocien una salida democrática para el país, que incluye el exilio del dictador Al-Asad.

En este contexto se interpreta el viaje de Erdogan a Washington, con la excusa de asistir a la Cumbre de Seguridad Nuclear, pero con el único objetivo de entrevistarse con Obama y saber si sigue contando con el apoyo de Estados Unidos o los militares, apoyados por Washington y la OTAN, están forzando que abandone el poder. La Administración norteamericana no tenía prevista ninguna reunión formal entre ambos mandatarios, lo que demuestra hasta qué punto Washington ha enfriado las relaciones con su hasta ahora aliado Erdogan.

Medios diplomáticos europeos aseguran que las reglas del juego han cambiado tras el acuerdo Obama-Putin: durante los últimos cinco años el autoritario Erdogan ha contado con la complicidad de Washington, que no impidió que el servicio de inteligencia turco (MIT) prestase todas las facilidades logísticas al Estado Islámico, convirtiendo la frontera turco-siria en una concurrida avenida donde los terroristas transitaban entre uno y otro lado sin problema alguno, los yihadistas heridos se reponían en hospitales de campaña turcos y las armas fluían ininterrumpidamente hacía Siria.

A ello se suma que Erdogan y sus hijos se han lucrado del millonario negocio del petróleo robado por el Estado Islámico en los yacimientos sirios e iraquíes y vendido a Occidente a través del territorio turco. Una operación desconocida por la opinión pública hasta que el Kremlin mostró fotografías aéreas y vídeos con las caravanas de miles de camiones cisterna, a modo de oleoductos sobre ruedas.

De cómo ha cambiado la percepción de Washington y Erdogan ha pasado a ser un apestado, dan cuenta las durísimas palabras de Obama al término de la Cumbre de Seguridad Nuclear en relación a las restricciones de la libertad de prensa y las duras condiciones de trabajo de los periodistas turcos: “Creo que el enfoque que han estado tomando hacia la prensa podría llevar a Turquía por un camino que sería muy preocupante […] le he recordado al presidente Erdogan que llegó al poder con la promesa de la democracia y que Turquía ha sido históricamente un país en el que una profunda fe islámica ha vivido unida con la modernidad y con una creciente apertura […] ese es el legado que él [Erdogan] debe perseguir, en vez de una estrategia que implica la represión de la información y el cierre de debate democrático”.

En Washington se ha escenificado el comienzo del tiempo de descuento para un autoritario Erdogan, enfrentado a Estados Unidos y Rusia.


Fuente: http://www.mil21.es/noticia/492/3-GUERRA-MUNDIAL/Obama-deja-caer-a-Erdogan-en-medio-de-rumores-de-golpe-de-Estado.html

El retorno de los tontos útiles

El título de un encuentro-debate organizado el pasado marzo en la librería EDMP, en el distrito XII de París, ha sido “¿A dónde va Rusia?”. Una librería cooperativa, sindicalista, revolucionaria, “emancipadora”, etc. En pocos palabras, anarquista. En la convocatoria, una caricatura de Putin como el Drácula de la estepa y de la tundra ya daba una idea de la respuesta. Lo mismo que la temática anunciada: “La situación sociopolítica y económica actual, los movimientos de protesta, la represión de la sociedad civil, la situación de los prisioneros políticos”. Los intervinientes se presentaban como “militantes antiautoritarios de Moscú”. La iniciativa emanaba del Colectivo Koltchenko, que toma el nombre de un “militante sindicalista, anarquista, ecologista, antifascista” ucraniano, Alexandre Koltchenko, que se opuso a la anexión de Crimea. Lo que le ha servido para recibir, por parte de los jueces, “rusificados” por esta anexión, una pena de 10 años en campos de trabajo. Uno de los “buenos”, en resumen.Un mogollón de organizaciones progresistas francesas firmaron un llamamiento para su liberación […]

Esta iniciativa parece a priori justificada, aunque los argumentos de las organizaciones en el origen repiten punto por punto las de las ONG “antitotalitarias” financiadas por el millonario estadounidense Georges Soros. Por lo que fuera, esos mismos no habían rechistado ni se habían movido para indignarse, ni aún menos pretendido saber más después de la masacre de decenas de manifestantes ucranianos “pro rusos” refugiados en la Casa de los Sindicatos de Odesa el 2 de mayo de 2014, unos quemados vivos o asfixiados, otros rematados a golpes de barra tras arrojarse por las ventanas para escapar al incendio. Una operación de “limpieza” instigada por grupos neonazis, cuyo papel en la seudo revolución de Maidan y sus prolongaciones serían supuestamente “muy sobreestimadas por la propaganda rusa”, si creemos a los avispadillos de Alternative Libertaire que, como sus colegas en el hexágono, detectan a los fachas en todos los sitios menos en donde están.

Pero no sólo los activistas neonazis ucranianos constituyeron los grupos de choque armados y con cascos que sitiaron e invadieron después la Casa de los Sindicatos de Odesa, como lo testimonian numerosos vídeos filmados por gente que nada tienen que ver con el servicio de información ruso. Su objetivo era “liquidar la chusma pro rusa”, pero el desarrollo de la operación no podría haberse efectuado sin que las autoridades locales intervinieran, dando prueba la policía presente de una notable pasividad, mientras que los bomberos del cuartel que está a algunos minutos batían el récord de lentitud para acudir.

Podría extrañar que en Francia partidos, sindicatos y asociaciones clasificados como de izquierda o de extrema izquierda se hagan eco, sobre estos sucesos, de las mentiras soltadas por los heraldos habituales de la cruzada euro-atlantista. Pero hay que saber lo que atormenta a los ex troskos, altercapitalistas, social-liberales, ciudadanistas y otros anarcoides: para ellos, la historia del socialismo calificado erróneamente de “real” no se detuvo con la caída del muro de Berlín. La Rusia de Putin, a sus ojos, no es más que una prolongación de la URSS de Stalin. Y el enemigo, para ellos, continúa en el Este, dejando a un lado sus fanfarronadas “antiliberales”.

Ciertamente, el mundo capitalista ha cambiado, reconocen; pero, bajo otro nombre, el “totalitarismo soviético” ha sobrevivido. Prefieren implicarse y cantar en el coro “putinófobo”, indiferentes o ignorantes por lo que concierne a Ucrania, ante el incremento del poder de organizaciones fascistas muy reales como Svoboda o Pravy Sektor, con apoyos en las instancias gubernamentales ucranianas.

Dadas estas condiciones, no hay que extrañarse de que  nuestro autoproclamados “antifas” se hayan unido ahora, siendo conscientes de ello, a los militantes del euro-nazismo “sin complejos”, para dar una versión negacionista en tiempo real de los cambios ocurridos en Ucrania desde 2014.

Como se ha hecho habitual, los anarcoides, en especial, meten en el mismo saco el imperialismo “occidental”, al que no se atreven a llamar por su nombre, y que sin embargo es más agresivo y belicoso que nunca, y al gobierno ruso, en el que observan, como en la época de la guerra fría, el espectro recurrente del estalinismo. Es lo que corresponde a la cómoda posición del “ni… ni…”, que colocando unidos a estos dos enemigos del género humano, se ponen de hecho bajo la protección del primero, y se pasan, lo admitan o no, al campo de euro-maidanófilos otanistas. Bien lejos de la fidelidad al combate de militantes comunistas contra toda forma de capitalismo, de imperialismo y de poder estatal.

¡Desde luego que sí! Repitámoslo, hay muchos más idiotas útiles trabajando objetivamente para el imperialismo que en su contra. Ambientes privilegiados aunque se jactan de marginalidad en el mundo del capitalismo globalizado, nuevos principiantes, efectivamente idiotas e útiles, haciendo de fanfarrones de la “subversión” bajo la bandera de la “emancipación”. Se imaginan en las barricadas del coraje y de la abnegación, una forma de darse buena conciencia a bajo coste.

Hay que decir que el imperialismo paga mejor; e, incluso cuando no paga, proporciona más fácilmente al buen bohemio-burgués-izquierdoso su pequeño confort material, su pequeña seguridad profesional o, al menos, no le prohíbe el paso a toda tipo de salón, sala de conferencias y coloquios o incluso cafés-restaurantes más o menos periféricos, en donde el neo-pequeño burgués radicalizado no arriesga nada en absoluto (en tanto que los yihadistas no están interesados) teniendo además ese estremecimiento de placer, esa impresión de felicidad de tener la “valentía” de “luchar” por delegación  en campos de batalla situados a millares de kilómetros contra un enemigo fantasma que no amenaza en nada su vida cotidiana y sus pequeños compromisos diarios con los dominantes. Por el contrario: ¡esta impresión justifica su cobardía!

¡Denuncias a Saddam, a Assad, a Gadafi, a Milosevic, a Nasrallah! ¡Cuánto escalofrío combatiente de bajo coste! ¡Cuántos “nuevos Hitler” destituidos en un clic o en un “debate” en el que todo el mundo está de acuerdo en quien es el malo a abatir! Y cuando se puede tocar algo peor, la reencarnación de Stalin en el Kremlin, ¡qué éxtasis! Entonces es mucho mejor que un videojuego en el imperio de lo virtual. Olvidadas las infamias de nuestros gentiles “aliados”: Mohamed VI, hijo de Hassan II, el sanguinario amigo marroquí de Francia, el colombiano Uribe que dio luz verde a las milicias paramilitares para exterminar a los campesinos recalcitrantes, Netanyahu, que sueña con borrar al pueblo palestino del mapa del “Gran Israel”, y los príncipes del absolutismo democrático de las arenas de Arabia saudí y de Qatar, sin olvidar al nuevo sultán que reina en las orillas del Bósforo, que copia el modelo israelí de terrorismo de Estado para aplastar la resistencia del pueblo kurdo. ¿Con qué avión Rafale nuestro amigo el príncipe Salman, ahora condecorado por nuestro pequeño timonel, machaca hospitales, civiles y monumentos históricos de Yemen? Silencio, algunos gruñidos desaprobadores y escasos por parte de la “izquierda”. más vale pasar página. La Legión de Honor, para el asesino saudí en Siria mediante los yihadistas. Pero Putin, ¡qué horror! Porque luchar aquí y ahora contra el imperialismo y las guerras que causa exige un poco más de fuerza de carácter y de decisión que las fanfarronadas verbales de los marxistas académicos y otros radicales de campus. Y un poco más de riesgos y de incertidumbres, con el estado de urgencia en acción.

A fin de cuentas, este “ni-nismo” de pacotilla no es más que la elección de búsqueda de este mínimo de seguridad para esos “felices escogidos” de la rebelión de confort, más o menos bien instalados en la sociedad del precariado garantizado para todos. Esta sub-clase “media”, política y moralmente mediocre, o mejor dicho, esta “capa social”, que mantiene una cobertura sagrada, mercenarios involuntarios del sistema, se denominaban en la antigua Roma los “clientes”. Como sus antepasados, saben berrear tranquilamente los slogans, radicales o no. Están ahí, en realidad, fingiendo oponerse a los dominantes, pero sin llegar al enfrentamiento.

Juegan un poco el papel, digan lo que digan, de perros guardianes “soft”, (el “smart power” lo exige), apoyando objetivamente mediante su silencio o haciéndose eco débil de la propaganda de guerra oficial, todas las aventuras mortíferas de un “imperio” (como dirían dos de sus gurús, la pareja Negri-Lordon), del cual no llegan a discernir ni la naturaleza ni las fronteras.

Entre los jóvenes lumpen “post-coloniales” de los extrarradios, (que nuestros dirigentes de la verdadera derecha y de la falsa izquierda saben enviar a saltar por los aires para eliminar “a un dictador que no merece estar sobre la tierra”, como dice Laurent Fabius), y los pequeño burgueses blancos y limpios que critican en su burbuja el “neo-liberalismo” y la “oligarquía”, sin reflexionar concretamente en los medios organizativos y estratégicos susceptibles de poner fin a su dominio, están los grandes burgueses mundializados de la jet set, que  tienen todas las facilidades para acentuar la presión sobre los que nos hacen vivir a todos: los trabajadores de aquí y los del mundo.

J.P.Garnier y B.Drweski http://www.comite-valmy.org/spip.php?article6999

El Banco Santander despedirá a 3.000 trabajadores

El Banco Santander ha anunciado una reestructuración interna que se va a saldar con el cierre de alrededor de 450 oficinas y el despido de unos 3.000 trabajadores de los 24.000 que trabajan en España.

Hace años que el banco es un gigante con los pies de barro. Se ha quedado obsoleto y quiere reajustar el negocio a un estado de crisis permanente y el desarrollo de las fuerzas productivas.

La bajada de los tipos de interés, que están en negativo, ha puesto en jaque su negocio tradicional: prestar dinero cobrando un interés. Con los tipos tan bajos, el capital financiero incluso pierden dinero al prestarlo, lo que condiciona totalmente su actividad y su desarrollo, ya que se están comiendo el margen de intereses de la banca.

El banco puso la carne en el asador con un negocio importado del Reino Unido: la cuenta 1,2,3 que lleva aparejada la contratación de otros productos. Trata de convertir las sucursales en un mercadillo para vender un poco de todo, además de préstamos.

La banca tradicional está en declive. El 80 por ciento de la generación que nació a finales del siglo pasado no pisará nunca una oficina bancaria, ya que gestionan sus finanzas desde el móvil.

En el futuro las cuentas bancarias se gestionarán desde las terminales, lo que no solo ahorra tiempo a los clientes sino, sobre todo, las sustanciosas comisiones. La burocracia bancaria, pues, se aligerará y se tendrá que adaptar al mundo digital… además de la crisis capitalista.

Las nuevas empresas digitales hacen la competencia a los viejos bancos de toda la vida, como el Santander. Actualmente ya acaparan una tercera parte de los depósitos bancarios.

El año pasado el BBVA ya se reestructuró para convertirse en el primer banco digital del mundo.

‘Los yihadistas son héroes a los que hay que levantar un monumento en Bruselas’

No lo decimos nosotros, señor fiscal de la Audiencia Nacional; quien enalteció el terrorismo fue el ministro belga de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, hace tres años durante una entrevista en la radio Bel-RTL.

En alusión a los yihadistas belgas que partían a combatir en la guerra de Siria el ministro belga dijo entonces: “Tal vez se les construya un monumento como héroes de una revolución”.

Fue exactamente el 26 de abril de 2013 y, naturalmente, eran otros tiempos. En Siria había una “revolución” mientras que ahora la “revolución” la tienen en Bruselas y a los ministros europeos ya no les hace ninguna gracia.

La Unión Europea no es un mercado libre, como dicen. Exporta “revoluciones”, pero no admite ni la importación, ni que le devuelvan el género. Es el peculiar estilo canallesco, cínico e hipócrita de quien se cree el ombligo del mundo, el sello de fábrica “Made in Europa”.

El detalle lo relató Bahar Kimyongür en una entrevista concedida a la periodista suiza Silvia Cattori con un ilustrativo título en el que calificaba a los yihadistas que entonces viajaban a Siria de “mercenarios de la OTAN” (*).

Todo aquella furia contra el gobierno de Bashar Al-Asad se ve ahora de otra manera. Suena obsceno, sucio, repugnante… “¿No han dejado marchar los servicios secretos de los países europeos a esos jóvenes con total consciencia de la amplitud del fenómeno?”, preguntaba la periodista de manera retórica. Naturalmente que sí: los servicios secretos de los países europeos permitieron la marcha de esos jóvenes con total consciencia de lo que iba a suceder tarde o temprano.

Para dejar claro que la yihad no es un fenómeno propio de Oriente Medio sino europeo, Kimyongür habla de “euroyihad”:

“Los primeros belgas que se inscribieron en el conflicto sirio lo hicieron en 2011. Se trataba esencialmente de belgas de origen sirio. La internacionalización de la yihad en Siria tuvo como pioneros a los veteranos de la guerra contra Gadafi. Erdogan presentó a estos combatientes libios como sus invitados de honor. Oficialmente, su presencia en Turquía se debía a razones médicas. Pero, muy rápidamente, los libios instalaron campamentos terroristas a los largo de la frontera turco-siria. Era a finales del verano de 2011. La proliferación de redes de reclutamiento desde Europa hacia Siria aparece en 2012. En las calles de Bruselas los rumores abundaban sobre el viaje de este o aquel ‘mudjadhid’. En marzo de 2013, coincidiendo con el anuncio de la creación de la Task Force Syrie por el ministro belga de Interior, envié a los padres de los yihadistas una carta de aviso apuntando a la complicidad de las autoridades belgas en la partida de sus hijos”.

Todo el mundo lo sabía. Desde 2011 los vecinos de la OTAN y de la Unión Europea en Bruselas no hablaban de otra cosa. Estaba al cabo de la calle, de los barrios y de los bares. El 8 de mayo de 2014 se celebró a plena luz del día en un local de Bruselas una reunión de lo que entonces calificaban como “combatientes internacionales en Siria”.

Los yihadistas no se crearon en las redes sociales, como tratan de hacer creer las cadenas de televisión, como La Sexta en España. Los países de la Unión Europea pusieron a la población inmigrante en los brazos de su mejor aliado, Arabia saudí, que dirige las mezquitas de los barrios, paga a los imanes y organiza al lumpen: “Históricamente, Arabia Saudita tiene el monopolio de la educación religiosa de musulmanes arabófonos en Bélgica”, comenta Kimyongür.

Desde 1979 tanto Marruecos como los saudíes, en plena complicidad con los servicios secretos europeos, tratan de frenar la influencia revolucionaria del chiísmo entre la juventud inmigrante de los barrios de Alemania, Francia, Holanda, Bélgica… Se levantan mezquitas con imanes wahabitas y se queman las mezquitas con imanes chiítas, como la de Anderlecht en 2012. El imán de la mezquita, Abdellah Dahduh, fue asesinado. El terrorista que prendió fuego a la mezquita explicó más tarde que su acto fue motivado por la guerra de Siria.

Esa complicidad impulsa el desarrollo de sectas takfiríes como Sharia4Belgium, que gozan de libertad de movimientos. Cuando en 2012 Sharia4Belgium anunció que se autodisolvía para ir a combatir en Siria, no sólo nadie trató de impedirlo, sino que a los políticos aquello les pareció estupendo. Lo que no vale para Bélgica, vale para Siria.

En las ciudades más importantes de Europa aparecieron agencias de viaje, “tour operadores”, hoteles y toda la parafernalia propia de un reclutamiento abierto y masivo que no necesitaba estampar visados en los pasaportes porque nadie los exigía en ninguna frontera entre Londres y el aeropuerto de Hatay, en Turquía, el más cercano a territorio sirio. Era un caso claro de “barra libre”.

Gracias a organizaciones como Sharia4Belgium y otras la Unión Europea quedaba en un segundo plano, como si la guerra de Siria no fuera con ellos. En realidad, en Bruselas estaban entusiasmados con que sus enemigos se mataran mutuamente, cuanto más mejor. “Incluso jóvenes menores de edad han podido coger el avión en el aeropuerto de Bruselas-Nacional sin autorización paterna, lo que en principio está estrictamente prohibido”, comenta Kimyongür en la entrevista. La policía hizo la vista gorda; lleva años haciendo la vista gorda.

Sin embargo, Sharia4Belgium fue sólo una de las varias redes de reclutamiento de yihadistas. Además de ella, existieron otras magrebíes, sirias, libanesas, chechenas. Otros jóvenes acudieron al norte de Siria a través de Turquía sin pasar por ningún intermediario.

Con el transcurso del tiempo, la pregunta que le hizo la periodista a Kimyongür suena ahora a premonición: “¿Sabrá el gobierno belga gestionar el regreso de los yihadistas?” Pero el asunto no es si una periodista ya pensaba en las consecuencias de aquel reclutamiento masivo, sino si ese pensamiento estaba también en el gobierno belga. ¿O acaso no pensaba en nada?

(*) http://www.silviacattori.net/article5532.html

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