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Día: 2 de abril de 2016 (página 1 de 1)

La masacre rifeña

Los españoles cortan las cabezas a los moros
Juan Manuel Olarieta

Asqueados de la humillaciones y abusos que padecían, en 1921 los rifeños del norte del Magreb se levantaron en armas contra los colonialistas españoles, proclamando su independencia. La criminal monarquía española respondió de la única manera que sabe: con una sanguinaria guerra que dejó un saldo desolador, con miles de muertos.

Naturalmente los muertos eran los obreros y campesinos más humildes, utilizados como carne de cañón para defender los intereses de Alfonso XIII y su cortejo. Para no ser enviados a aquella carnicería, muchos obreros y campesinos se vieron obligados a automutilarse cruelmente.

En la masacre se incubó una casta de oficiales del ejército español sin escrúpulos, llamados desde entonces “africanistas” (Franco, Sanjurjo o Millán Astray) que demostraron luego sus artes en el aplastamiento de la sublevación asturiana y poco después en la guerra civil.

Poniendo al descubierto su verdadero naturaleza carnicera, los militares españoles no vacilaron en emplear por vez primera en la historia gas mostaza y fosgeno contra una población civil indefensa, algo prohibido por las leyes internacionales. Pero España nunca ha entendido de legalidades cuando se trata de aplastar una rebelión. Todos los medios les parecen pocos.

Los heroicos rifeños insurrectos estaban dirigidos por un dirigente guerrillero, Abdelkrim El-Jatabi, que ocasionó a los militares hispanos una humillante derrota en la batalla de Annual, que los libros de historia aún califican como un “desastre”.


Lejos de abandonar Marruecos a sus habitantes, la rancia oligarquía dominante espoleó a los capitostes uniformados, que se aprestaron a resarcirse de su absoluta ineptitud con una cruel venganza. “Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición”, decía el alto comisario español en Marruecos, el general Dámaso Berenguer, al entonces ministro de la Guerra en un telegrama.

Al año siguiente el gobierno del abuelo del actual monarca español, Juan Carlos, compró gas mostaza a empresas francesas y alemanas, lucrándose personalmente en uno de los negocios más sucios pero más rentables de la monarquía española. En 1923 Alemania inició sus suministros de gas y levantaron una fábrica militar de armanento químico en las proximadades de Madrid, La Marañosa, que aún sigue en funcionamiento.

La aviación española gaseó sin compasión campos de cultivo y aldeas indefensas para arrasar la retaguardia de la guerrilla rifeña. Utilizaron gas mostaza, fosgeno y otros componentes químicos altamente tóxicos.

El empleo de gas mostaza estaba prohibido internacionalmente desde el Tratado de Versalles de 1919. Sin embargo, el Reino Unido lo usó contra el Ejército Rojo en 1919 durante la guerra civil.

Una de las principales propiedades del gas mostaza es que es vesicante, es decir, produce ampollas cuando entra en contacto con la piel humana. También causa profundas alteraciones en el genoma de los tejidos expuestos, inhibiendo la división celular y provocando mutaciones cuyos efectos se manifiestan durante generaciones.

El Rif es una región montañosa muy aislada y la población ni siquiera sabía con qué les bombardeaban. No eran capaces de identificar la enfermedad; hablaban del “akhenzir”, un término bereber que identificaba los síntomas que todo el mundo padecía. Los más ancianos hablaban de un humo amarillo y de que les ardía la piel o de que se asfixiaban.

Abdelkrim El-Jattabi

España jamás ha reconocido la masacre, nunca se ha realizado una investigación y los hechos se han mantenido en el secreto más riguroso. Se ignora cuantas personas murieron, pero desde el bombradeo químico de 1923 el cáncer y las y enfermedades pulmonares son una plaga en la región. Durante los años 60 y 70 del siglo pasado seguían muriendo miles de rifeños.

Los responsables del Instituto Oncológico de Rabat admiten que el 60 por ciento de sus pacientes provienen de la región de Alhucemas y Nador y que existe un estrecho vínculo entre el bombardeo con gas mostaza en 1921 y la multiplicación de los casos de cáncer de laringe y de estómago en en el norte de Marruecos.

Un grupo de rifeños de Alhucemas fundó el 8 de julio de 2000 la Asociación de Víctimas del Gas Tóxico, que exige a la monarquía española y a los países que le suministraron el armamento químico que, al menos, pidan disculpas por los crímenes cometidos.

En febrero de 2007 el Congreso de los Diputados rechazó una propuesta para que el España asuma sus responsabilidades por asesinar con gases tóxicos a miles de inocentes en la colonia norteafricana. Las Cortes fascistas se volvieron a cubrir de gloria. El silencio de los medios fue todavía más ilustrativo. El crimen siempre necesita esa clase de complicidades, que no se acabaron con Alfonso XIII.

Mientras tanto la Audiencia Nacional sigue buscando genocidas por todo el mundo, hasta las mismas cumbres del Tibet. Es mucho más fácil: podría empezar por los que tiene más a mano y declarar criminal de guerra a Alfonso XIII.

Fuente: http://civilizacionsocialista.blogspot.com.es/2009_02_01_archive.html

Rusia despliega armas nucleares en Siria

El miércoles el sitio israelí DebkaFile mostraba la foto de un camión ruso en la base de Hmeimim, en Siria, capaz de lanzar dos misiles tierra-tierra de corto alcance Iskander (SS-26 en la nomenclatura de la OTAN). Se trata del mejor misil de su especie y hasta ahora Rusia sólo lo tenía desplegado en Kaliningrado.

Aunque se le llame corto alcance, Iskander tiene un recorrido de 500 kilómetros, es decir, que es capaz de alcanzar casi cualquier punto de Oriente Medio, incluidos Arabia saudí y Turquía. Es prácticamente invulnerable, puede alcanzar un blanco en movimiento y cambiar de objetivo sobre la marcha.

Como bien recuerda DebkaFile, este misil puede trasladar cabezas nucleares a velocidades supersónicas, lo que convierte a la base de Hmeimim en el centro de misiles más sofisticado de Oriente Medio, dice DebkaFile. La señal de radio que controla sus movimientos está codificada de tal manera que ni los drones y los Awacs puede interceptarla.

Según los israelíes, Iskander se puede lanzar desde tierra, aviones o satélites espaciales. A su sistema de navegación no le afectan las condiciones meteorológicas adversas ni los sistemas anti-misiles.

Una pieza importante del rompecabezas de Oriente Medio se ha quebrado: Israel ya no tiene el monopolio nuclear en la región. Es cierto que Israel mantiene excelentes relaciones con Rusia. Pero no es capaz de influir en la política exterior de Rusia como influye en la estadounidense. Algo que se le ha escapado de las manos…

Cuando todos creían que los rusos se habían marchado… están más presentes que nunca. En la Guerra Fría aprendimos que las armas nucleares tienen un poderoso efecto disuasorio. Son armas silenciosas. No hace falta ni disparar para que el adversario te tome en consideración.

Es imposible juzgar mejor las bazas, con el añadido de que Putin -de nuevo- ya lo había advertido. En un discurso afirmó que esperaba que no fuera necesario emplear armas nucleares contra el Califato Islámico. Entonces se refería a los misiles Kalibr, que podía lanzar desde submarinos emplazados en el Mar Negro o en el Mediterráneo. Ahora los tiene en el mismo teatro de operaciones.

Fuente: http://www.debka.com/article/25333/Russian-nuclear-capable-Iskander-missiles-deployed-in-Syria

Colonialismo e islam

Una fuente recurrente de “noticias” para las televisiones de los países islámicos es paralela a cualquier otra televisión del mundo. Se trata de la moda. Las grandes marcas internacionales, como Marks&Spencer, han diseñado algo tan paradójico como el “burkini”, una prenda que responde al neologismo: a medio camino entre el burka y el bikini. Su precio en internet es de 62,95 euros.

A nadie se le ocurre pensar que la moda es un fenómeno espontáneo, de tal manera que, de repente, a la gente, tanto en Occidente como en Oriente, se le ocurre vestir con una u otra prenda. La moda la imponen empresas comerciales por motivos comerciales.

No creemos que sea necesario explicar que dichas empresas son occidentales, que para desarrollar su negocio cuentan con la complicidad de los medios de comunicación y que sus mercancías se introducen a través de la burguesía, que es quien puede pagarlas. Vestimos a imitación de la burguesía local cuyo papel es intermediario respecto a las multinacionales. Lo que decimos de la ropa se puede extender a los perfumes, las barras de labios, el calzado, el rimel, el jabón, el maquillaje, el esmalte de uñas o la peluquería.

En esto no hay ninguna diferencia entre Oriente y Occidente, protestantes e islamistas. La empresa sueca H&M tiene una línea “islámica” de diseño de ropa que se propaga a través de una intensa campaña publicitaria en la que estimula a las musulmanas a que sean “chics” y, a la inversa, para ser “chic” hay que ser musulmana.

No resulta, pues, nada singular que en el mundo islámico la moda también se apoye en campañas de publicidad atosigantes, que tienen a la mujer como diana principal. Su resultado es imponer -a quienes puedan pagar su precio- eso que ahora llaman “un estilo de vida”.

Un anuncio publicitario de una cadena de televisión de un país islámico muestra a una mujer joven que conduce un coche descapotable portando un velo de colores vivos que el aire ondea como si fuera una bandera. Los nuevos ricos no quieren vestir de gris y negro, como los gañanes de pueblo. Están dispuestos a pagar lo que sea para diferenciarse.

Antes se llamaba “alta costura” porque los destinatarios de la moda eran los aristócratas, especuladores y grandes capitalistas que acaparaban tanto las revistas de moda como las de cotilleo. Los demás queremos imitarles. Sus ropas y sus mansiones con piscina subyugan nuestra imaginación.

Como todo lo demás, ese “estilo de vida” que imita a lo islámico, no tiene nada que ver con el islam. Su origen está en el origen de todo: en el imperialismo. La empresa japonesa Uniqlo va a poner en los escaparates de sus tiendas de Londres un muestrario de sus últimos “hijabs” o velos islámicos. La multinacional Dolce&Gabbana también ha anunciado el lanzamiento de una colección de velos y túnicas “islámicas” llamada “Abayas”.

Los países que, como Francia, han prohibido el velo por ser “islámico”, además del ridículo, han hecho un pésimo negocio. La Meca de la moda ha dejado pasar el tren delante de sus narices.

El islam -un cierto islam- está de moda. Quien lo ha puesto de moda son los colonialistas, cuya religión es diferente. La moda no es más que una metáfora de la penetración colonial en los países islámicos. El colonialismo, como la moda, no inventa nada nuevo; se apoya en lo que hay, lo transforma y lo prostituye todo a cada paso.

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