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Día: 25 de enero de 2016 (página 1 de 1)

Los alemanes se han volcado en apoyo de los refugiados (3)

Por eso que dicen de que empezar un artículo con números es aburrido: 176 fueron los ataques contra alojamientos para refugiados en Alemania solamente hasta finales de junio [de 2015]. En todo 2014, no llegaron a 200, así que puede verse con claridad el aumento. El tipo de ataque: piedras, cócteles molotov que provocan incendios, pintadas de esvásticas… de todo. En la mayoría de los casos la agresión es contra albergues en planificación, en obras, en los que aún no están viviendo refugiados en el interior. En otros casos, como pasó el 11 de julio en el pueblecito de Böhlen, incluso disparan fuego real contra un albergue en el que están viviendo refugiados dentro.

Alemania tiene un problema de racismo y en todos los medios, en el centro de la sociedad, se encuentra ahora mismo este debate, porque cada semana el corazón se sobrecoge con una nueva noticia de muestras de xenofobia. El viernes 24 de julio [de 2015], en Dresde, delante de unas carpas que habían montado para acomodar a un millar de refugiados, tuvo lugar una manifestación del partido neonazi NPD, así como otra demostración en defensa de los refugiados. Según cuenta la prensa, habrían sido unos 200 neonazis y unos 350 defensores de los refugiados. Los primeros, al parecer, atacaron a los segundos con piedras y botellas rotas provocando tres heridos, uno de ellos de gravedad.

[…] Los racistas extremos son muchos menos que los racistas de andar por casa o que, sobre todo, los antiracistas. Y, de ese modo, en el pueblito de Freital, en Sajonia, semana tras semana medio pueblo se dedicaba a manifestarse delante de un asilo de inmigrantes. La mayoría huidos y traumatizados, explicaban en la televisión pública que estaban muertos de miedo y con razón no se atrevían a salir solos o por la noche. Hasta que todo el país se enteró y se organizaron autobuses, un concierto antifascista y hasta el colectivo de artistas Dies Irae llevó a cabo una acción de guerrilla urbana colocando publicidad pro-refugiados en las paradas de autobús. Los eslóganes no tienen desperdicio: “El zorro es listo y se hace el tonto, el nazi hace lo contrario” o “Los nazis comen falafel en secreto”. El jefe del partido de izquierdas Die Linke, Michael Richter, sabe a que se están enfrentando en Freital: su coche salio volando por los aires después de que desconocidos colocaran un explosivo en la noche del domingo 26 de julio.

Este inconveniente de cara más radical que le ha surgido a la sociedad alemana es en realidad la punta del iceberg del pensamiento egoísta y miedoso de una buena parte de la sociedad alemana, como las manifestaciones del movimiento Pegida pusieron de manifiesto. Los “patriotas europeos contra la islamización de occidente” han dado la nota durante meses mezclando conceptos y expandiendo una cultura de negación de la diversidad y de rechazo al extranjero. Si bien estas protestas por fin se han calmado en los últimos meses [de 2015], su trabajo de propaganda ha calado entre determinados sectores sociales.

Pegida se distancia de los ataques a inmigrantes, a albergues para refugiados y hasta de las manifestaciones que tienen lugar justo en frente de las residencias de refugiados. Sin embargo, miembros del movimiento han demostrado, sobre todo en internet, lo peligrosos que pueden llegar a ser, amenazando a periodistas, deseándoles la muerte y tratando de asustarles para que no informasen de una forma negativa sobre el movimiento. Y es que internet es el lugar donde el problema alemán actual más patente queda: cientos y cientos de comentarios en páginas de Facebook y en blogs llenos de odio y miedo a los extranjeros que vienen huyendo de las guerras o quién sabe de qué.

[…] Las condiciones en que los refugiados son alojados en Alemania son más que dudosas en muchos casos. Ahora el ejército, en un generoso acto, ha puesto cuarteles con capacidad para 3.500 personas a disposición de los refugiados. Por suerte, podrán vivir en un verdadero ambiente carcelario en medio de la nada. Con la puerta abierta, pero con un billete a ninguna parte, ya que en muchos casos no hay ni autobús de línea ni ellos tienen dinero para pagarlo.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/libertades/27463-alemania-tiene-problema-racismo.html

El debate de La Haine sobre la amnistía es el beso de Judas

Juan Manuel Olarieta
El “debate” abierto por La Haine en torno a la amnistía está agotado antes de empezar. De la propia lectura de los textos publicados se desprende que no es realmente un “debate” y que no puede haber nada parecido a un “debate” porque no hay nada que debatir.

No se puede hablar de si una reivindicación, como la amnistía, es “idónea” o no. Ese “debate” de salón lo tendrán quienes, como los administradores de La Haine o los que participan en él, se encuentran en la calle, pero en ningún caso los que están represaliados políticos, sus familias, los solidarios, los antifascistas y los abertzales.

Es como preguntarle a un obrero si un aumento salarial es “idóneo” en el “actual contexto” y abrir un “debate” en torno a ello. Como si hubiera alguna duda.

No hay “debate” porque la idoneidad de la lucha por la amnistía empieza al minuto siguiente de que alguien resulte encarcelado por su lucha política y sólo acaba cuando el último de ellos sale a la calle, es decir, cuando deja de haber presos políticos.

Todo lo demás es charlatanería.

El único verdadero debate es el siguiente: una parte de la izquierda abertzale se ha traicionado a sí misma abandonando los postulados que habían constituido sus señas de identidad desde más de 40 años, entre ellas la lucha por la amnistía.

Para que haya un “debate” tiene que haber un interlocutor, y en este caso no lo hay. Con los traidores, los renegados y los vendidos no se debate: se combate.

El “debate” de La Haine no sólo no trata sobre esto sino que pretende ocultarlo, es decir, hacer el juego a los traidores, que no han abandonado la lucha armada, como ellos insinúan; han abandonado la lucha.

Cuando los renegados de la izquierda abertzale hablan de que se presenta un “nuevo escenario político” se les olvida aclarar que lo único que ha cambiado en Euskal Herria es que ellos se han bajado los pantalones hasta los tobillos. No ha cambiado nada más.

Cuando púdicamente La Haine habla del “actual contexto” se refiere a lo mismo, porque en lo que a las cárceles respecta el contexto de represión no es actual sino muy viejo y no ha cambiado. En absoluto.

En el “debate” de La Haine se trata de hablar sobre la amnistía “en Euskal Herria”, que es como hablar del movimiento obrero relatando sólo las movilizaciones de una única fábrica.

La lucha por la amnistía no es una lucha sólo “del pueblo vasco” sino de todos los represaliados políticos, sus familiares y los solidarios con ellos, que son cada vez más y cada vez más duramente, dentro y fuera de Euskal Herria.

¿Acaso los renegados creen que ellos han patentado alguna lucha?, ¿quieren hacernos creer que realmente ellos van a seguir luchando?

Una parte de un determinado movimiento político que ha decidido abrirse las venas, ni puede decidir por los demás, ni comprometer a los demás, sino al contrario. Es un estímulo para continuar lo que ellos han abandonado. Un estorbo menos. Nos aligeran el equipaje.

Es cierto lo que dice La Haine en su presentación de este falso “debate”, acudiendo a una expresión de Brouard: durante muchos años la izquierda abertzale ha sido una punta de lanza contra el régimen remozado durante la transición.

Sería bueno subrayar eso de “hace muchos años” porque ahora mismo lo que fue punta de lanza se ha convertido en el culo del mundo.

¿Por que no abrimos un debate sobre eso?

Fuente: http://amnistiapresos.blogspot.com.es/2016/01/el-debate-de-la-haine-sobre-la-amnistia.html

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