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Día: 8 de diciembre de 2015 (página 1 de 1)

Nada, nada, no me creo nada

Bianchi

Nada de nada, «rien de rien», «nothing at all». Fiel a mí mismo y a mi línea «conspiranoica», no me creo ni ostia ni de la misa la mitad y de ésta ni media.

Hablo del reciente tiroteo, presunta balacera, en San Bernardino (California) con un saldo de 14 víctimas en un centro para discapacitados. El gobierno estadounidense, con Obama a la cabeza, ya ha calificado de atentado islamista la masacre. Miente. Y su macabra creación, el llamado Estado Islámico, al reivindicarlo, como quien pasa por allí y aprovecha para apuntarse un tanto, que esa impresión da, también miente.

Hay varios puntos oscuros, pero sólo citaré uno, a saber: si los «terroristas» abatidos, Syed Rizwan Farook y su esposa Tashfeen Malik, habían iniciado un (supuesto) fuego cruzado con la policía durante su huida en el coche negro, entonces ¿cómo es que las ventanillas del auto estaban subidas? Porque estaban subidas. Pregunta fácil y sencilla, ¿no es cierto? Pues nadie se la hace. Al contrario, permiten a «la canallesca», a la prensa, entrar -como Pedro por su casa- a la vivienda de la pareja ¿muerta?, ¿asesinada? tocándolo y revolviéndolo todo, ¿cuándo se ha visto tamaña chapuza policíaca? Todavía puedo ver a la corresponsal de TVE entrando en la casa con emoción como quien asiste a una ejecución en la silla eléctrica a la que, por cierto, eran muy aficionados por aquellos pagos.

Conclusión: la pareja fue ejecutada a sangre fría por la policía sin que hubiera,  además,  ningún tiroteo. También cabe concluir que ya ni se molestan en guardar las apariencias (bajar las ventanillas de la camioneta -que en alguna foto parecen rotas y no bajadas previamente para disparar- negra donde iban armados con AR-15, armas «largas»), total ¿para qué? Ya ha dicho Obama que es un «atentado» y a tomar por saco.

A ver qué inventan la próxima vez… aunque no creo que superen la imaginación de Florentino cuando dijo que la alineación del Real Madrid en la Copa contra el Cádiz… «no fue indebida».  Y se quedan más anchos que largos.

El calentamiento planetario se ha convertido en una religión

A principios de año, en su carta de dimisión, Rajendra Pachauri, el dirigente del IPCC, el organismo de la ONU encargado del clima, afirmó que la lucha contra el calentamiento planetario era su religión.

En febrero Pachauri, que dirigía el organismo internacional desde 2002, tuvo que dimitir, acusado de acosar sexualmente a una funcionaria bajo su cargo.

El papa Bergoglio ha hecho lo mismo: ha convertido el calentamiento del planeta en parte de la religión católica al promulgar la encíclica “Laudato si” a principios de este año. En ella aborda algunas cuestiones clave del asunto: el reconocimiento de la responsabilidad humana, la defensa del decrecimiento, el abandono de las energías llamadas “fósiles” y, sobre todo, caridad, mucha caridad hacia los países pobres.

El domingo Bergoglio pidió a los ministros de los 195 países reunidos en la cumbre sobre el clima de París (COP21) que tengan “valor” para adoptar “decisiones importantes” para las “generaciones futuras”.

“¿Qué tipo de mundo deseamos transmitir a los que vendrán tras nosotros, a los niños que están creciendo?”, preguntó Bergoglio durante el Ángelus ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, en Roma.

“Por el bien de la casa común, de todos nosotros y de las generaciones futuras, se deben emprender todos los esfuerzos en París para mitigar los impactos de los cambios climáticos y, al mismo tiempo, para luchar contra la pobreza y aumentar la dignidad humana”.

“Las dos cuestiones van a la par”, insistió, recordando su encíclica sobre el medioambiente. “Rezamos por que el Espíritu Santo ilumine a quienes deben tomar decisiones tan importantes, y les dé valor para conservar siempre como criterio preferente el bien soberano de toda la familia humana”, añadió el papa argentino.

Tras su gira por África, Bergoglio afirmó que el mundo está “al borde del suicidio” y que la comunidad internacional reunida en la cumbre de París debe lograr un acuerdo “ahora o nunca” .

En los primeros días de la reunión de París, cientos de religiosos fueron a París a ayunar, hablaron a la prensa, conversaron con las altas esferas mundiales y rezaron mucho. El sábado a la noche en una capilla del centro de París, los creyentes, muchos de ellos postrados en el suelo, cantaron y oraron para que dios salve al mundo del calentamiento.

La fe “es algo mucho más visceral” que la ciencia, dijo Caroline Bader de la Federación Luterana Mundial, cuya sede está en Ginebra.

Bader dijo que un grupo de líderes de diversas religiones le entregó a los negociadores de la ONU un pliego con 1,8 millones de firmas para que detengan el calentamiento del planeta.

El hermano Alois Taize, integrante católico de un monasterio ecuménico, pidió lo mismo en sus oraciones. Durante una misa enardeció sus feligreses para que despierten y hagan lo más que puedan para evitar que el mundo se caliente.

El físico John Schellnhuber, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias, dijo que durante 11 años ha ido a los cónclaves internacionales y que al final los negociadores de la ONU siempre salieron con las manos vacías.

Además de creyente, Schellnhuber es científico. Participó en la fundación del Instituto Postdam para Investigaciones sobre Cambio Climático, en Alemania. Durante un evento religioso, el sábado dijo que la religión aún ha calado en los negociadores de París, pero es optimista al respecto, porque “saben que serán recordados por cómo respeten la encíclica”.

Aquí no estamos de acuerdo con este religioso-científico. Nosotros creemos que los que se reúnen en París serán más bien recordados por su respeto a las leyes de la geofísica.

¿Qué hace un buque español de la OTAN en el Mar Negro?

En el Mar Negro las provocaciones navales se han convertido en moneda corriente. Tres fragatas portamisiles de la OTAN, entre ellas una española, se han unido al destructor estadounidense Ross entrando en el Mar Negro en medio de la escalada de tensión entre la alianza imperialista y Rusia.

La flotilla incluye al Francis Almejida (Portugal), el Blas de Lezo (España) y el Winnipeg (Canadá).

Dichas naves pueden permanecer en la zona no más de 21 días, según establece la Convención de Montreux sobre el Paso por los Estrechos para buques de países que no bordean el mar Negro.

Tras agravarse las relaciones turco-rusas por el derribo de un avión ruso en la frontera entre Turquía y Siria el pasado 24 de noviembre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, prometió un pleno apoyo al «derecho de Turquía a proteger su espacio aéreo y fronteras».

El Ross, un destructor de clase Arleigh Burke, está dotado del sistema Aegis, capaz de interceptar misiles balísticos. Cuenta con lanzamisiles de crucero tipo Tomahawk, misiles tierra-aire RIM-156 SM-2 y misiles antisubmarino RUM-139 VL-Asroc. El destructor también puede transportar un helicóptero Sikorsky SH-60 Seahawk.

En medio de la peligrosa escalada militar, el sábado Turquía capturó cuatro buques rusos en el puerto de Samsun, en el Mar Negro como represalia por un acto semejante de Rusia contra navíos turcos, a los que impidió llegar al puerto de Novorossisk.

La ley del embudo en Euskal Herria

El señor Gil de San Vicente es un conocido y reconocido demagogo cuya abigarrada escritura es un reciclado de distintos tipos de basuras intelectuales, entre las que prevalece un trotskismo sazonado por encima con virutas vasquistas. La presentación de su última escoria, “El problema español y el nacionalismo del Partido Comunista de España” (*) provoca muchas pésimas sensaciones, la mejor de las cuales es repugnancia.

Es natural que alguien así se haya propuesto “dar la vuelta a la historia del problema español” cuando lo que en realidad hace es dar la vuelta a la historia; y punto. Manipularla, falsificarla, retorcerla, desfigurarla… Inventarse la historia e inventarse historias son típicos tanto del trotskismo como del nacionalismo, del vasco y del español.

Sólo el lenguaje (“el problema español”) ya denota el origen de clase de tales bodrios. Es la terminología de la intelectualidad burguesa que cavila sobre la “España invertebrada”, sobre “España como problema”, sobre el “ser de España” y su “esencia imperecedera”. Toda esta diarrea intelectual sólo demuestra una cosa: que lo mismo que todos los burgueses, Gil no sabe lo que es España.

En el caso de Gil es posible que el problema se haya originado en su cuna pero, en cualquier caso, le conduce a una contradicción: la chabacanería vasquista, de la que él es un buen ejemplo, se lamenta de que los españoles les digan lo que tienen que ser, pero al revés la cosa no funciona, y algunos vascos se han atribuido la tarea de decirles a los españoles lo que han sido, lo que son, lo que deben ser, lo que tienen que ser, lo que pueden y lo que no pueden.

Este tipo de escritos proliferan porque la burguesía de un pueblo expoliado de sus derechos, como el vasco, acumula mucho resentimiento desde hace años y tiene ganas de revancha. Quiere hacer con “los españoles” lo mismo que han hecho con ellos, pagarles con su propia moneda. Por ejemplo, los vascos pueden ser nacionalistas, pero los españoles no.

No seré yo quien niegue que esa discriminación tiene un cierto fundamento porque ambos nacionalismos (el vasco y el español) no se pueden poner en el mismo plano, ya que responden a situaciones políticas opuestas. Como siempre que ocurren ese tipo de simplificaciones (“todos son iguales”) hay que dejar bien claro que uno (el nacionalismo vasco) es reactivo frente al otro (el nacionalismo español), que es dominante sobre él, le oprime y le mantiene en una situación de subordinación.

Eso es cierto. Ahora bien, requiere una explicación que Gil no expone, lo cual conduce -por más que con su verborrea disimule cuanto pueda- a una verdadera ley del embudo según la cual los españoles tienen que pasar de ser imperialistas, de tenerlo todo, a no tener nada.

Eso es intolerable y, por mi parte, no estoy dispuesto a admitir ni la más leve insinuación en tal sentido. A los grupúsculos liliputienses y a sus compinches, como Gil, estoy dispuesto a tolerarles su bazofia trotskista, su anticomunismo, su manipulación de la historia, sus fraudes, su patrioterismo chabacano y muchas cosas más, excepto que con sus porquerías pretendan enfrentar a vascos y españoles, y divulgar que la conquista de los derechos de unos supone una pérdida para los otros.

Lo digo por un motivo bien sencillo de entender: se llama internacionalismo de verdad, que nada tiene que ver con las elucubraciones de Gil. Creo que no hará falta reiterar que el internacionalismo es lo contrario del nacionalismo, de cualquier clase de nacionalismo, y que conduce a dejar bien claro lo siguiente:

Primero: somos realmente los internacionalistas (y no los nacionalistas) los únicos que defendemos de una manera consecuente la lucha contra la opresión nacional, entre otras cosas porque no sólo defendemos la de una de ellas, sino las de todas

Segundo: la lucha contra la opresión nacional se dirige contra un Estado, no contra ninguna otra nación, ni pueblo

Tercero: el pueblo español está interesado en lo mismo que los pueblos oprimidos; por lo tanto, no pierde absolutamente nada, sino al contrario, gana, con cuantos derechos conquisten las nacionalidades oprimidas

En todas sus variantes, la burguesía de las nacionalidades oprimidas (la vasca, la catalana, la gallega) no tiene claro ninguno de esos principios elementales que derivan del internacionalismo. Es más: se oponen a ellos. Creen que han patentado la lucha contra la opresión nacional en el Registro correspondiente de la Propiedad Intelectual.

No se trata de un problema ideológico, de dos teorías o puntos de vista diferentes, el nacionalismo y el internacionalismo. Se trata de algo mucho peor: ninguna de las burguesías nacionalistas logrará nunca sus objetivos porque no saben cuál es el origen de su problema, contra quién están luchando. Les duele algo, se lamentan, lloran pero no saben por qué. En consecuencia, tampoco pueden saber cómo remediarlo y de ahí sus peligrosas divagaciones.

En su insondable mediocridad, que denota su marchamo clasista, imaginan que la causa de sus problemas son “los españoles” y quizá todos partidos “españoles” como el PCE u otros que son “españolistas”, como les gusta decir. Quizá sea cosa de diglosia, del idioma español, que se impone al vernáculo y le oprime. O quizá de la cultura española, que solapa a la vasca y no permite que se desarrolle.

El texto de Gil es buena muestra del seguidismo que el patrioterismo vasco hace del patrioterismo español en todos y cada uno de sus pequeños y grandes complejos: el idioma español no es sólo el idioma de España, ni es patrimonio de los españoles.

Cualquiera es capaz de entender que el aprendizaje de otro idioma no va, per se, en detrimento del materno y que una cultura, per se, nunca puede obstaculizar a otra. No se conocen casos así. La opresión nacional no es un problema cultural, y mucho menos es un problema de cualquier tipo de cultura, sino en todo caso de un determinado tipo de cultura que, como cualquier ideología, expresa y sirve a un tipo muy determinado de clase social, de política y de Estado.

Donde hay un oprimido tiene que haber un opresor, y si los primeros quieren liberarse de los segundos deben identificarle exactamente porque de lo contrario inventarán fantasmas, molinos de viento que ocultan a los verdaderos opresores contra quienes deben combatir.

Los diversos grupos patrioteros que forman parte de la burguesía liliputiense prefieren buscarse enemigos ficticios, de cartón, antes que enfrentarse con quien realmente tiene la sartén por el mango, que es España, la única España realmente existente, un Estado con una determinada naturaleza de clase.Las consecuencias son obvias: frente a un enemigo de cartón, coaliciones de cartón, como Iniciativa Internacionalista, y formas de lucha acartonadas, como las electorales.

Con tanto cartón, más que a una batalla política, los liliputienses nos llevan a las fallas. Ya sólo nos queda prenderle fuego a los “ninots” y hasta el año que viene, hasta las siguientes fiestas, o hasta las siguientes elecciones.

(*) https://www.boltxe.eus/2015/12/04/el-problema-espaol-y-el-nacionalismo-del-partido-comunista-de-espaa/#Prlogo-al-libro-El-nacionalismo-imperialista-del-Partido-Comunista-de-Espaa-Crtica-de-una-historia-de-dominacin

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