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Día: 14 de noviembre de 2015 (página 1 de 1)

¿Una estrategia de diversión del Califato Islámico?

Esta mañana el Califato Islámico ha reivindicado los atentados de París en un comunicado oficial.

El movimiento yihadista ha explicado que para cometer los ataques sus miembros portaban cinturones explosivos y armas automáticas, añadiendo que la operación había sido cuidadosamente preparada.

El comunicado afirma que los ataques pretenden demostrar que Francia es y seguirá siendo un objetivo privilegiado mientras mantenga la misma política en Oriente Medio.

Por su parte, Al-Qaeda ha condenado dichos ataques: “En mi nombre y en nombre de Al-Qaeda denuncio enérgicamente los criminales ataques de París”, ha escrito Hani Sbai, uno de los miembros de Al-Qaeda más activos en las redes sociales.

A través de Sbai, Al-Qaeda afirma que el Califato Islámico ha ejecutado la operación en respuesta al bombardeo por Francia hace dos días de los pozos de petróleo de Dar Ezzour.

El periodista argelino Kharroubi Habib ha publicado esta mañana un artículo en el diario Le Quotidien d’Oran (*) en el que califica los atentados de París como “una sanguinaria operación de diversión” por parte del Califato Islámico.

Habib pone en el mismo plano dichos atentados con los de Beirut del día anterior y el derribo del avión ruso sobre el Sinaí el 31 de octubre.

La ofensiva del Califato Islámico responde a la derrota militar que está padeciendo en Siria tras la intervención aérea de Rusia en la guerra.

La coalición internacional dirigida por Estados Unidos ha seguido una estrategia de contención del Califato Islámico en Siria, afirma Habib, de tal manera que la continuación de la guerra sólo pudiera perjudicar al gobierno de Damasco.

Por el contrario, ha sido Rusia quien se ha propuesto acabar con el movimiento yihadista. La estrategia de diversión que ha adoptado el Califato Islámico fuera de Siria demuestra que se encuentra el borde de una derrota militar segura en Siria, concluye Habib.

(*) http://www.lequotidien-oran.com/index.php?news=5221086

La NASA se apunta descubrimientos científicos soviéticos

El reciente “descubrimiento” de la NASA de que los vientos solares arrastran los iones de la atmósfera de Marte y casi han acabado con ella no es una novedad, debido a que en los años 1970 la Unión Soviética ya había llegado a esa conclusión, según afirma el investigador principal del Laboratorio de Viento Solar de la Academia de Ciencias de Rusia, Oleg Vaisberg.

Oleg Vaisberg asegura que el organismo estadounidense “sólo detalla las evaluaciones recibidas por las estaciones interplanetarias soviéticas, pero no presenta ninguna información nueva”, según informó la agencia TASS.

De acuerdo con este científico, en los años 70 las estaciones interplanetarias soviéticas Marte-2, Marte-3 y Marte-5 analizaron este fenómeno en el planeta rojo y “los datos nos permitieron llegar a la conclusión de que su atmósfera perdía una gran cantidad de iones, alrededor de 250 gramos por segundo”.

Oleg Vaisberg recordó que “tanto el satélite soviético Fobos-2 en 1988 como la sonda Mars Express confirmaron estos resultados” y opinó que “es una pena que nuestros colegas de la NASA no hayan mencionado” nada al respecto.

Fuente: https://actualidad.rt.com/ciencias/191227-cientificos-rusos-conocer-descubrimiento-nasa

Las bobadas de Pérez-Reverte sobre la guerra civil

David Becerra

Cuando Gulliver naufraga en Lilliput y con el tiempo llega más o menos a integrarse en la vida social de ese pueblo habitado por seres diminutos, se sorprende al descubrir que esas personas en apariencia inofensivas se encuentran en guerra permanente con sus iguales que viven en una isla vecina, en Blefuscu. El enfrentamiento tiene su causa en el modo en que cascan los huevos: unos deciden hacerlo por la parte gruesa, mientras que los otros lo hacen por la parte superior del huevo, más estrecha. A los ojos de Gulliver, el motivo que desencadena la guerra resulta absurdo. Como absurdas -extrapola el lector- son todas las guerras; las causas son siempre ridículas en comparación con las nefastas consecuencias de un conflicto bélico.

Sin embargo, lo que no cuenta la novela de Jonathan Swift es que seguramente si Lilliput se enfrenta a Blefuscu no es por la forma de cascar los huevos; la causa se encontraría en la necesidad de conquistar el territorio vecino y expoliar sus riquezas. Los huevos no son más que el pretexto para iniciar la guerra, el discurso ideológico -o la trampa- que toda clase dominante requiere para legitimar una guerra. Las guerras no son absurdas; al contrario, son siempre políticas.

‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’, de Arturo Pérez-Reverte -publicada por Alfaguara e ilustrada por Fernando Vicente-, les hace a sus lectores la misma trampa que los liliputienses le hicieron a Gulliver. Despolitiza la Guerra Civil convirtiéndola en un absurdo, como si el pueblo español, en guerra constante contra sí mismo, hubiera iniciado una guerra por su vocación sempiterna de no saber convivir en paz. La Guerra Civil se describe como un absurdo, como si en vez de causas políticas –la agresión del fascismo contra un Gobierno legítimo y democrático– encontrara su motivo en la forma de cascar los huevos.

Una guerra fratricida

‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’ nos habla de un absurdo -no de un conflicto histórico. Desde el prólogo mismo se encarga su autor de desplazar cualquier lectura histórica -política y social- de la guerra a favor de un relato fratricida de la misma. «Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano». No hay conflicto político, simplemente un enfrentamiento entre hermanos, supuestamente iguales.

Como decía el filósofo español -exiliado en México- Adolfo Sánchez Vázquez, «al presentar la guerra como una guerra entre hermanos, igualmente brutales o igualmente nobles, como si los agresores y los agredidos, los verdugos y las víctimas, fueran igualmente culpables o inocentes, se pretende ocultar que la sangrienta Guerra Civil le fue impuesta al pueblo español por el fascismo nacional y extranjero, y que aquel, al resistir la agresión en las condiciones más desventajosas, no hacía más que cumplir con lo que su dignidad exigía». El relato fratricida borra, pues, las verdaderas causas que determinaron el conflicto y asimismo diluye las responsabilidades de los autores de la barbarie al presentar la guerra como un enfrentamiento entre hermanos.

Del mismo modo, se subraya en el libro que la guerra dio lugar a los llamados «móviles personales», esto es, que «bajo pretextos políticos se realizaron robos y solventaron venganzas personales». Estamos de nuevo ante un intento de mostrar la Guerra Civil como un conflicto despolitizado donde los hechos no sucedieron por cuestiones políticas sino que fue un escenario donde se escenificaron rencillas personales, protagonizas por personajes movidos por el odio y el rencor. Llama la atención que en un libro tan breve como este, se conceda tanta importancia a sucesos que, como señala el historiador José Luis Ledesma, «no parece que puedan explicar toda, ni siquiera una parte considerable, una violencia que solo era posible en el marco de la guerra». ¿Por qué -tendremos que preguntarnos- no se habla de las causas políticas, que fueron las que en verdad desencadenaron la guerra, y sí el libro se detiene en estos anecdóticos crímenes personales? Parece que subyace un interés por borrar la historia de esta historia.

La Guerra Civil tuvo sin duda ese componente fratricida que enfrentó a familias, hermanos, padres e hijos, e incluso a vecinos; pero su lectura no puede reducirse a eso. No se puede negar que, en la guerra, participaron sentimientos como el odio o la venganza, y deben reconocerse como síntomas del conflicto, pero no como elementos determinantes que lo originan. Confundir las causas con las consecuencias, lo determinante y lo determinado, puede provocar un falseamiento total o parcial de la historia. Y eso sucede en ‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’ de Pérez-Reverte.

Visión teleológica de la República

El libro de Arturo Pérez-Reverte reproduce una visión de la República que coincide sobremanera con la que se encargaron de edificar los historiadores revisionistas -y mucho antes, los mismos ideólogos del franquismo. La República se define en el libro de Reverte como sinónimo de caos, de inestabilidad, de conflicto constante en las calles. Todo ello para justificar “la confrontación inevitable”. Según su descripción, la República estaba condenada a desembocar en una guerra civil. La descripción de la República se hace desde su final; se ofrece en el libro una definición teleológica que borra la sustancialidad o la autonomía histórica del periodo republicano -que solo existe para explicar la guerra, reduciendo la República a mera causa o antecedente.

Cuando se hace crítica literaria -y acaso no otra cosa se debe hacer ante un libro de historia que en el fondo no hace más que ofrecer una ficción de lo que fue la Guerra Civil-, es más importante leer los silencios que las palabras escritas. En el silencio se puede observar el compromiso del texto con el poder.

En ‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’, llaman la atención sus múltiples -y significantes- silencios. De la misma manera que el libro se detiene a presentar el periodo republicano como un estado de caos permanente, no dice ni una sola palabra de sus logros y reformas. Ni reforma agraria, ni voto femenino, ni reforma educativa aparecen en el libro. Ni una palabra.

Poner silencio sobre este asunto no solo contribuye a que el lector desconozca la verdadera historia de la República, sino que además sirve al autor para presentar la Guerra Civil como ese absurdo que se propone presentar: Reverte no muestra el golpe de Estado como una reacción de la oligarquía ante las reformas republicanas, sino como el resultado de una tensión entre «dos fuerzas enfrentadas» -quienes no se sabe muy bien por qué se enfrentan-  que, por medio de un relato equidistante que sobrevuela todo el texto, se reparten las responsabilidades entre los dos ‘bandos’. Pero, hay que recordarlo una vez más, la República no era un bando, sino un Gobierno legítimo y democrático. Entre víctimas y verdugos no hay simetría.

El final feliz de la transición

La importancia que el libro concede a la República no se la concede sin embargo al franquismo. Suele ocurrir en muchos libros sobre la Guerra Civil, que incluyen en un mismo volumen República y guerra, en vez de hacer lo que sería más oportuno: Guerra Civil y franquismo -donde sí existe una relación inmediata de causa/efecto. Los efectos sobre el imaginario colectivo son evidentes: se vincula la Guerra Civil -y las connotaciones negativas que carga el conflicto- con la República y no con el franquismo. La estructura de un libro -y la distribución de sus temas-  nunca es inocente.

Reverte apenas se detiene a explicar la dictadura. Salta rápidamente de la Segunda Guerra Mundial y de la existencia del maquis a la modélica transición. El libro termina con un final feliz protagonizado por dos grandes hombres -el rey Juan Carlos y Adolfo Suárez- que con grandes gestos decidieron traer la democracia a España. «España -dice Reverte- se convirtió en una monarquía parlamentaria por decisión personal del rey Juan Carlos». Ni una palabra más, ni una sola referencia a las luchas y a la resistencia del pueblo español que sufrió torturas y cárceles por pretender conquistar la libertad y la democracia; ni una sola palabra a los héroes anónimos que, desde las calles y la clandestinidad, hicieron posible que la correlación de fuerzas cambiara para que el régimen no pudiera perpetuar su poder. Esos personajes anónimos son borrados de la historia para convertir en héroe al monarca que heredó del dictador la jefatura del Estado y que juró fidelidad a los principios del Movimiento.

La desconfianza hacia los jóvenes

El libro de Reverte sobre la guerra civil está dirigido -lo dice el subtítulo- a los jóvenes. Parece que Reverte anda, de un tiempo a esta parte, preocupado por la adquisición de conocimiento de los jóvenes. Sin embargo, más bien parece que lo que pretende es limitar su conocimiento. Hace un año presentó a los jóvenes una edición recortada de ‘El Quijote’ (que analizamos aquí). Inquieta la visión que pueda tener Pérez-Reverte de los jóvenes. A juzgar por el estilo de su texto, pareciera que cree que son limitados, incapaces de leer textos complejos, con una extensión mayor que los 600 caracteres que, más o menos, ocupa cada uno de los 30 capítulos del libro. Se intuye, en esta obra, a un autor que desconfía de la inteligencia de sus lectores. Y, cuando eso ocurre, el peor beneficiado es siempre el libro.

Por otro lado, el libro no cumple su función didáctica. El libro habla de grandes acontecimientos que tuvieron lugar en el transcurso de la guerra -desde el caso Unamuno, hasta Guernica, pasando por algunas de las batallas clave, como la de Brunete o la del Ebro-, pero nunca se indican las fechas. El lector tiene que acudir a los anexos del libro y consultar la cronología para poder ubicar en el tiempo histórico lo que está leyendo.

La historia desaparece de este ensayo histórico. Pero no es un descuido. Forma parte del proyecto de deshistorizar la Guerra Civil. Al borrar las huellas históricas -las causas políticas y sociales que determinaron la existencia de la guerra-, el lector saca la conclusión de que los españoles se mataron por una causa absurda y ridícula como es la de cascar un huevo por su parte ancha o estrecha. Pero la Guerra Civil no fue eso, sino un golpe de Estado fascista que reacciona contra las reformas -esas que no aparecen- que puso en marcha un Gobierno legítimo durante la República. Arturo Pérez-Reverte nos ha hecho trampa como le hicieron a Gulliver: nos oculta el verdadero móvil que hay detrás de una guerra. Puede parecer que una guerra es absurda y que no es posible encontrar explicación a la misma; pero sí es posible encontrarla, simplemente hay que tener voluntad de querer hacerlo. En la historia, no en los huevos.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-11-11/perez-reverte-guerra-civil-contada-a-los-jovenes_1091187/

Seattle en estado de emergencia por el aumento de la miseria

La ciudad de Seattle, en la costa oeste Estados Unidos, ha declarado el estado de emergencia por el aumento de la miseria urbana y la cantidad de personas que carecen de hogar.

Por lo general, los estados de emergencia se proclaman después de los desastres naturales, como terremotos y huracanes. Ahora el desastre es de tipo social. “Básicamente estamos diciendo lo que podríamos decir después de un terremoto”, dijo el alcalde Ed Murray. “Han muerto más personas en la ciudad que en algunos desastres naturales”.

En septiembre, las ciudades de Los Ángeles y Portland, también declararon el estado de emergencia por el gran número de personas viviendo en las calles. En octubre lo hizo Hawai.

Seattle tiene 670.218 habitantes. Forma parte de uno de los condados con mayores ingresos de Estados Unidos. Al menos media docena de las grandes multinacionales estadounidenses tienen sede en esta ciudad, pero nadie está a salvo de la bancarrota del capitalismo, si siquiera en Estados Unidos.

El alcalde calificó la situación tan devastadora como la que dejan los huracanes, las inundaciones o los incendios. El pasado invierno contabilizaron más de 10.000 personas sin vivienda y 3.000 escolares de la ciudad pertenecen a familias sin hogar. “Más de 45 personas han muerto en las calles de la ciudad de Seattle este año”, dijo el alcalde.

“Estoy solicitando ayuda de emergencia al gobierno estatal y federal para responder a las necesidades urgentes de los que son víctimas de esta crisis y para hacer frente a las causas fundamentales”, añadió.

El alcalde dijo que las personas sin hogar en Seattle son una tragedia humana “pocas veces vista en la historia de nuestra ciudad”, mientras que el gobernador del condado, Dow Constantine, dijo que la situación en todo el condado se ha convertido para miles de personas en “igual de devastadora como las inundaciones o los incendios”.

Constantine señaló que el tiempo ha comenzado a cambiar, haciendo la vida más difícil y peligrosa para las personas que viven a la intemperie. “La lluvia está aquí. Los meses más fríos pronto estarán sobre nosotros”, dijo durante una conferencia de prensa.

El último invierno la organización humanitaria One Night Count, registró 3.772 personas sin hogar en el condado, incluyendo más de 2.800 en Seattle, un aumento del 21 por ciento durante 2014. Además, había 2.993 personas en viviendas temporales y 3.282 en refugios para indigentes en el condado. Un total de más de 10.000 personas.

En el condado unas 3.000 personas se convierten cada mes en personas sin hogar, según los registros de asistencia pública del estado.

Desde septiembre 66 personas sin hogar han muerto en el condado, según datos de la Oficina del Médico Forense, y 47 murieron en las calles de Seattle, señaló el alcalde.

Murray dijo que el estado de emergencia de Seattle llegará a su fin sólo después de que haya una “reducción significativa en el número de personas que mueren en nuestras calles y una reducción significativa en el número de niños en edad escolar que no tienen hogar”.

Declaró que la ciudad destinará a esta emergencia 5 millones de dólares adicionales, procedente de la venta de propiedades públicas. Este dinero sufragará unas 100 camas en albergues, además de campañas de prevención y divulgación de la ayuda que ofrece la ciudad.

Constantine propuso dos millones de dólares en fondos adicionales. Ese dinero pagaría un mínimo de 50 camas en albergues en Seattle, proporcionaría 20 viviendas temporales para las personas que salen de centros de rehabilitación de drogas, aumentarían los incentivos a los propietarios para que alquilen apartamentos a los veteranos sin hogar y financiaría otros programas.

Francia paralizada bajo el estado de emergencia

Anoche Francia quedó paralizada cuando el gobierno impuso el estado de emergencia tras una cadena de atentados que han dejado al menos 128 muertos.

1.500 militares se han desplegado en París, donde el gobierno ha impuesto el primer toque de queda desde 1944, pidiendo a los habitantes que no salgan de casa si no es necesario.

El estado de emergencia supone el cierre de las fronteras “para que las personas que han cometido estos crímenes puedan ser detenidas”. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha aclarado que las estaciones de tren y los aeropuertos seguirán funcionando.

No obstante, en París la policía ha cerrado varias líneas de metro. También ha ordenado el cierre temporal de espacios públicos como salas de cines y conciertos, el arresto domiciliario de cualquier persona considerada peligrosa, la confiscación de armas y mayores competencias para efectuar registros.

El Ministerio de Educación, por su parte, ha informado a través de un comunicado que los centros escolares y universitarios de la región parisina de Isla de Francia permanecerán cerrados este sábado.

La mayor parte de los muertos se produjeron tras una toma de rehenes en la sala de conciertos Bataclan. La policía asaltó el lugar para detener la masacre que se estaba produciendo. Al menos cinco terroristas fueron abatidos por la policía en diferentes lugares de la capital francesa.

Además, tres terroristas entraron en el bar Le Carillon abriendo fuego y matando a varias personas y provocando numerosos heridos.

Los atentados han dejado un total de unos 250 heridos, de los que 99 se encuentran en un estado de “urgencia absoluta”.

Hasta el momento nadie ha reivindicado los seis ataques, casi simultáneos.

Asesinado un dirigente de Hezbolá en los atentados de Beirut

Entre las 45 víctimas de los dos atentados del jueves en Beirut se encuentra Hajj Hussein Yaari (Abu Murdata), un dirigente de la milicia chiíta libanesa Hezbollah que combate en Siria en apoyo del gobierno de Damasco.

Los atentados, cometidos en Ain el Sikkeh, un barrio chiíta del sur de Beirut, se sucedieron a una veintena de metros de distancia. El segundo de ellos aumentó el número de víctimas mortales al estallar ante aquellos que habían acudido a ayudar a los heridos de la primera explosión.

El canal de la televisión libanesa LBC aseguró que había otros dos terroristas, uno de los cuales logró escapar y otro que fue abatido antes de que lograra detonar la carga explosiva adherida a su cuerpo.

Las acciones muestran todas las trazas de haber sido preparados y dirigidos por Israel, aunque han sido reivindicadas por el Califato Islámico en internet. El comunicado indica
que los suicidas eran un palestino y un sirio y que los herejes, en
referencia a los chiítas, no les pueden amenazar.

Más de 230 personas fueron heridas. El lugar de las explosiones fue a unos 200 metros del hospital Al-Rassoul Al-Azzam, gestionado por Hezbollah. Uno de los suicidas trató de penetrar en la mezquita chiíta del barrio, pero se lo impidió una persona que luego resultó muerta por la explosión. No obstante, logró impedir que el número de muertos fuera aún mayor.

Además, el ejército libanés desactivó 10 kilos de explosivos conectados a cinco detonadores en el maletero de un vehículo en ciudad de Trípoli. Hace siete días se produjeron otros dos ataques en Arsal, fronteriza entre Líbano y Siria.

Durante 2013 y 2014 los barrios libaneses chiítas fueron objeto de nueve atentados terroristas cuya autoría fue asumida por Al-Qaeda y el Califato Islámico como represalia por la participación de Hezbolá en la guerra siria.

Como consecuencia de los atentados, Hezbollah ha ordenado a sus milicianos que eviten agruparse o permanecer en zonas muy pobladas.

Líbano acoge a más de un millón de refugiados sirios, lo que representa un cuarto de su población. El mayor general Abbas Ibrahim, jefe de la Seguridad General libanesa, asegura que dentro de los campamentos de refugiados “se esconden células terroristas durmientes”.

La prensa está ahora como en tiempos de Franco

La censura en España fue uno de los temas centrales de la portada del “New York Times” a finales de octubre. El reportaje alertaba sobre el control político y empresarial de los medios de comunicación sobre los medios de comunicación.

El autor del artículo, Raphael Minder, reflexionaba sobre diferentes temas como las presiones políticas, el control y falta de objetividad, las medidas del gobierno de Rajoy o la ley mordaza.

En el reportaje del “New York Times” el periodista Juan Pedro Velázque-Gaztelu aseguró que “se ha perdido la independencia editorial a la hora de tener en cuenta grandes empresas, especialmente bancos” y añade: “Creo que no ha habido peor época para la libertad de expresión en España desde la muerte de Franco.

El artículo ha desatado la indignación de los editores de prensa españoles, que han quedado con el culo al aire. Especialmente a Juan Luis Cebrián y a su diario “El País” se les muestra como lo que son y han sido siempre: unos meros serviles de las empresas y de los políticos.

En el “New York Times” Miguel Ángel Aguilar ponía en duda la objetividad y la credibilidad del diario del grupo Prisa: “Trabajar en El País solía ser el sueño de cualquier periodista español, pero ahora hay gente tan indignada que incluso lo están dejando”.

Cebrián ha reaccionado desatando la caja de los truenos contra Aguilar. Ha despedido al periodista por “deslealtad”.

El “New York Times” se centró en el control que ejerce el PP sobre la radio y televisión pública desde que se aprobó la ley de 2012 que permite al Gobierno nombrar al presidente de la entidad sin el consentimiento de los demás partidos políticos. También hace referencia a las denuncias de trabajadores del ente público sobre la censura en los servicios informativos.

En relación a la censura, el “New York Times” también tenía en cuenta la salida de Pedro J. Ramírez de El Mundo a raíz de que sacase a la luz los famosos mensajes de “Luis, sé fuerte” que Rajoy envió a Bárcenas tras ser enviado a prisión.

La prensa española ha abierto la veda contra el “New York Times”. El capo Cebrián ha presionado a la AEDE, la patronal de los diarios, para que emita una declaración
institucional en nombre de todos los diarios de España.

Como su lacayo José Luis Sáinz es el presidente de la AEDE no le ha sido difícil convencer a Unidad Editorial y a Vocento, los otros dos principales asociados para que lancen todas sus armas contra el diario estadounidense.

De esta manera, a última hora de la tarde de ayer enviaron un comunicado institucional de protesta.

La primera base militar china fuera de su territorio

En mayo el presidente djibutí, Ismail Omar Guelleh, anunció las conversaciones que su país mantenía con China para el establecimiento de la primera base militar del país asiático en el puerto de Obock, al norte de Djibuti.

La situación del enclave africano no puede ser más estratégica. Es la puerta de entrada al Mar Rojo; tiene un pie en África y otro en la Península Arábiga. Es un país en manos del imperialismo. En virtud de acuerdos recién rubricados, son las tropas francesas las que aseguran su defensa, pero también Estados Unidos y Japón tienen presencia militar.

Los días 7 y 8 de noviembre estuvo en Djibuti el jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación, general Fang Fenghui, que se entrevistó con el Presidente Guelleh y los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores.

El portal oficial de internet China Military ha comentado que el general Fang ha transmitido el deseo de China de profundizar en la cooperación entre ambos países y sus respectivos ejércitos. Según Fang, para China el enclave africano tiene una gran importancia y está dispuesta reforzar los intercambios entre ambos países al más alto nivel.

El general chino aprovechó al visita para saludar a la tripulación de la fragata china Sanya que hacía escala en Djibuti, dentro del plan de despliegue de la Armada china en el Océano Índico.

La visita de Fang ha relanzado los comentarios sobre la posible instalación de una base militar china en el país africano, la primera en su historia. El diario “Global Times”, ligado al gobierno de Pekín, ha expuesto las inquietudes que dicho plan supondría.

“Global Times” asegura que una base militar china en Djibuti serviría para suministrar carburante a los buques que crucen el Océano Índico y a apoyar las misiones contra al piratería y el terrorismo.

Más información:
La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti

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