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Día: 26 de octubre de 2015 (página 1 de 1)

Blackwater recluta mercenarios para combatir en Yemen

Es otro síntoma del fracaso de Arabia saudí en su agresión contra Yemen: después de la llamada de socorro a las tropas sudaneses, ahora recurren a los mercenarios de Blackwater, que llegan bajo la cobertura de militares colombianos.

Así lo ha denunciado el periodista yemení Abdallah Ben Amer en el sitio “Yemen Press”. Según Ben Amer los mercenarios ya actúan en Colombia como contratistas de seguridad por cuenta del ejército regular.

Blackwater es una empresa nacida en 1996 como una forma de privatización de las funciones tradicionalmente encomendadas al ejérecito.

Una de sus primeras intervenciones fue en la batalla de Faluya, durante la guerra de Irak.

El carácter criminal de la empresa quedó claro en abril de este año cuando un mercenario fue condenado a cadena perpetua y otros tres a 30 años de cárcel por haber provocado un tiroteo en 2007 en Bagdad que dejó 17 personas muertas.

Los mercenarios utilizaron rifles de francotirador, ametralladoras y lanzagranadas contra personas inocentes, mujeres y niños.

No ha sido el único revés legal. También fue condenado por exportación ilegal de armas, por lo que cambió de nombre hasta en dos ocasiones desde entonces: primero Xe y luego Academi.

Entre 2002 y 2012 Blackwater percibió millones de dólares en contratos privados del gobierno para proteger convoyes, edificios, instalaciones militares y funcionarios en países atacados por Estados Unidos.

Las cloacas del Ministerio del Interior siguen saliendo a la luz

La tarea de la policía es detener a los malos, lo cual va sobre ruedas… hasta que los malos son los policías. ¿Quién vigila al vigilante?

Es lo que ha ocurrido con la llamada “mafia china” (Operación Emperador), uno de esos nombres absurdos con que les gusta aparecer a los policías en las noticias para inflar su ego menguante.

En el despliegue de la policía contra la “mafia china” ocho de los que aparecen implicados son… policías. Pero como está por medio la Audiencia Nacional se pueden imaginar lo que han hecho los jueces: hacer la vista gorda precisamente con los policías implicados.

Entre ellos está Miguel Ángel Gómez Gordo que, a pesar de aparecer relacionado con un lugarteniente de Gao Ping, el juez Fernando Andreu archivó su asunto aprovechando el mes de agosto para que no se notara mucho.

El comisario general de Policía Judicial, José Santiago Sánchez Aparicio, máximo responsable de la lucha contra el crimen organizado y la corrupción, pidió personalmente el archivo del sumario contra el policía corrupto, a pesar de que no está bajo su mando.

Pero la cosa no ha quedado ahí. Además el Ministerio del Interior le ha ascendido al policía corrupto a inspector-jefe. Para que no le queden dudas a nadie.

El policía corrupto recibió más de 6.000 euros en regalos de Yong Ping, alias “Miguel el Calvo”, uno de los cabecillas de la “mafia china”. Entre los regalos había entradas para el estadio Santiago Bernabéu.

El mafioso también le cambió un billete de turista que tenía el policía para volver de un viaje a China por otro de primera clase.

El policía tiene un hermano, Andrés, que también es policía y guardaespaldas de María Dolores de Cospedal cuando era presidenta del gobierno autonómico de Castilla-La Mancha. Poco antes de la derrota electoral de Cospedal, reingresó en la Policía y cinco meses después le han condecorado con la Medalla al Mérito Policíal con Distintivo Rojo.

En una época de duros recortes del gasto público, la medallita le da derecho a una pensión de por vida con el 10 por ciento del sueldo.

Cuando dejó de ser guardaespaaldas de Cospedal, le destinaron a la Dirección Adjunta Operativa de la policía, donde trabaja con el comisario Carlos Santamaría Vilches del que ya hemos hablado en otra ocasión aquí:


Crónica de una confabulación policial

En la Dirección Adjunta Operativa de la policía también trabaja otro comisario, José Manuel Villarejo Pérez, célebre por múltiples y oscuros chanchullos, de los que hemos hablado aquí en varias ocasiones:

– El comisario Villarejo desata una guerra interna dentro de la policía
– El Ministerio del Interior sigue siendo una cloaca  


Eso sí: en la próxima campaña electoral todos los candidatos se llenarán la boca hablando de lucha contra la corrupción… ¿A qué corrupción se refieren?

Esos pueblos que oprimen a otros pueblos…

Tras la Segunda Guerra Mundial la ola descolonizadora dio lugar al nacimiento de la India que, más que un país, es todo un continente, un mosaico de castas, naciones y religiones, unas dentro de otras.

La dilatada lucha contra el colonialismo británico se prolongó tras la independencia, en cierta manera, convirtiendo a la India en uno de los motores del bloque de países no alineados que siempre mantuvo buenas relaciones con la URSS.

Pero la India también es una buena prueba de las carencias del nacionalismo burgués. Con la independencia la burguesía india no solucionó nada; cambió el problema de sitio.

Del seno de la India surgieron otros movimientos tan nacionalistas como el indio y opuestos a él. Por ejemplo, poco después de que la India lograra su independencia surgió Pakistán que, a su vez, logró su independencia.

No hay más que recordar las guerras de Cachemira para comprender que la independencia de la India no solucionó el problema nacional y la de Pakistán tampoco. Ambos países, poseedores de bombas atómicas, son enemigos mortales. El odio feroz de Pakistán hacia la India lo llaman el “síndrome bengalí”, que ha causado un millón de muertos y diez millones de desplazados.

Aunque tiene un nombre sicopatológico, dicho síndrome no tiene un origen neuronal sino político: lo nutrió el imperialismo británico. No es posible entender ningún movimiento nacional sin poner al descubierto las políticas de los imperialistas.

Pakistán es uno de esos países sin identidad propia. Busca en la religión algo que por sí mismo no tiene. Lo mismo que India, es otro mosaico de pueblos enfrentados al gobierno central de Islamabad a sangre y fuego. En 1971 ya perdió un pedazo al aparecer “Pakistan oriental” (Bangla Desh) y puede perder otros, como Baluchistán, donde hay un importante movimiento guerrillero.

Por reacción frente a la India, el gobierno de Islamabad se ha alineado históricamente siempre con los sectores más negros del imperialismo. No es casualidad que, lo mismo que en Oriente Medio, la reacción pakistaní se haya vestido con las ropas del peor islamismo. No tiene otras… salvo el ejército, la verdadera columna vertebral del Estado.

Desde la década de los setenta del pasado siglo, el ejército pakistaní emprende una profunda campaña de islamización del país para acabar con los movimientos independentistas locales y crear una unidad nacional ficticia.

Como en cualquier otra parte del mundo, en Pakistán los movimientos nacionales son una forma que tienen los imperialistas para repartirse el mundo y, como cualquier otro botín, los bocados siempre pueden ser más pequeños cada vez. Así se demostró en los Balcanes hace veinte años y se sigue demostrando hoy en Kurdistán.

La burguesía local esconde ese aspecto de la lucha nacional porque la independencia es la parte del botín que le corresponde a ella.

Pero bajo un internacionalismo de pacotilla otros también esconden que las naciones tienen un derecho legítimo a decidir su propio futuro y a independizarse.

En la opresión nacional hay dos aspectos fundamentales sin los cuales no es posible entender ni siquiera lo más elemental de la misma en la época imperialista en la que vivimos actualmente. El primero es que la lucha nacional no es más que la forma que adopta la lucha internacional en un punto geográfico determinado. El segundo es que la opresión nacional no es el problema de uno (el oprimido) sino el de dos (el oprimido y el opresor).

Un diputado americano de las Cortes de Cádiz, Dionisio Inca Yupanqui lo resumió así en 1810: “Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre”. Se lo decía a aquellos diputados españoles que tanto hablaban de libertad y de lucha contra la opresión, en nombre de las nuevas naciones americanas que querían su independencia.

En aquel momento España luchaba por la suya contra Francia. Quería su independencia pero no admitía la de las colonias americanas, que en algunos casos (Filipinas, Cuba, Puerto Rico) se demoró casi un siglo entero.

Como el problema nacional es internacional su única solución es también internacional y, por lo tanto, internacionalista, es decir, es una tarea que corresponde a la única clase social que tiene una dimensión internacional: la clase obrera.

Miércoles, manifestación por la amnistía en Bilbao

Manifestación por la amnistía
Bilbao, Plaza del Sagrado Corazón
miércoles 28 de noviembre, a las 6

En esta rueda de prensa, junto a quienes formamos parte del Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión, están participando trabajadores y trabajadoras, deportistas, personas del mundo de la cultura y miembros y representantes de distintos agentes sociales y políticos de Euskal Herria y de fuera de Euskal Herria. Quienes estamos aquí y también quienes aparecen en la lista que pondremos a vuestra disposición al final, coincidimos en la necesidad de reivindicar la amnistía y, por lo tanto, nos adherimos a la manifestación convocada para el 28 de noviembre a favor de la amnistía y compartimos la siguiente lectura:

Las razones que empujaron a las represaliadas políticas a la lucha, es decir, la opresión nacional y social, siguen vigentes y las refugiadas, deportadas y presas políticas no son una cuestión del pasado. Hoy en día siguen quedando unos 430 presos políticos, entre ellos varios a los que les quedan condenas de 30 años de cárcel. Otros, en cambio, siguen sin poder volver a casa porque podrían ser detenidos.

Estas personas son militantes políticas que están presas, deportadas o permanecen huídas por ser coherentes con lo que pensaban. Estos militantes son parte de una cultura política que lleva décadas viva y que aún mantiene miles y miles de seguidores. Por lo tanto, es fácil llegar a la conclusión de que mientras estas militantes no estén en casa libres el conflicto no estará resuelto.
    
Solo la amnistía puede dar una solución definitiva al conflicto que Euskal Herria vive con los estados, ya que para nosotros la amnistía, además de la libertad de presos, refugiados y deportados políticos, reúne la superación de las razones que son la fuente del conflicto, o lo que es lo mismo, la superación de la opresión nacional y social. La superación del conflicto y la desaparición de represaliados son dos caras de la misma moneda: mientras haya represaliados políticos no podrá darse por superado el conflicto y mientras haya conflicto no podremos garantizar que no haya más represaliados.

Por todo ello, queremos hacer un llamamiento a Euskal Herria a participar en la manifestación que partirá el 28 de noviembre a las 6 de la tarde (18:00) desde el Sagrado Corazón de Bilbo, para reivindicar la amnistía.

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