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Día: 29 de julio de 2015 (página 1 de 1)

Los helicópteros estadounidenses transportan a los dirigentes del Califato Islámico

Un helicóptero estadounidense aterrizó en la región montañosa de Salahuddin Hamrin, según declaró el lunes una fuente de la inteligencia irakí a la agencia de noticias iraní Fars. “Un helicóptero estadounidense fue visto en la región de Al-Riyadh, cerca de la montaña de Hamrin”, informó por su parte el diario en lengua árabe Al-Maluma.

La fuente consultada añadió que el helicóptero transportaba a varios dirigentes del Califato Islámico hacia un destino desconocido. “No es la primera vez que un helicóptero se posa en la región montañosa de Hamrin”.

Varios testigos oculares confirmaron los vuelos de helicópteros estadounidenses en la zona de Havija, controlada por el Califato Islámico y situada al sudeste de Kirkuk. Los vuelos tienen por objeto sacar a los jefes militares takfiristas fuera de la zona.

Los testigos afirman que aviones estadounidenses han sobrevolado las regiones gobernadas por los takfiristas muy frecuentemente durante el último año y sus misiones no tenían nada que ver con la guerra ni tampoco con las incursiones aéreas.

El 28 de febrero una unidad de las fuerzas populares irakíes conocida por el nombre de Hashad Al-Shabi abatió un helicóptero del ejército estadounidense que transportaba armas para el Califato Islámico en la zona occidental de la provincia de Anbar.

Para demostrar el papel desempeñado por la aviación estadounidenses, las fuerzas de Hashad Al-Shabi publicaron en internet las fotos del helicóptero derribado.

El mismo mes de febrero el jefe de seguridad del Parlamento irakí y del comité de defensa, Hakem Al-Zameli, anunció que los helicópteros de la coalición contra el Califato Islámico dirigida por Estados Unidos suministraban armas y alimentos a los terroristas en la zona sur de Tikrit.

Al-Zameli dijo estar en posesión de documentos y fotos que mostraban que los helicópteros Apache de Estados Unidos lanzaron en paracaídas armas y alimentos al Califato Islámico. Poco después, el mismo responsable irakí reveló que el ejército de Irak abatió dos aviones británicos porque transportaban armas para los terroristas de la provincia de Anbar.

“El comité de seguridad nacional y de defensa del Parlamento irakí tiene acceso a fotos de dos aviones británicos que se estrellaron cuando transportaban armas para el Califato Islámico”, declaró Al-Zameli al centro de información en lengua árabe del Consejo Supremo Islámico de Irak.

Además, añadió que el Parlamento irakí había pedido explicaciones a Londres por el incidente.

Por su parte, un diputado irakí desveló que el gobierno de Bagdad había recibido informes diarios de varios testigos y fuerzas de seguridad en la provincia de Anbar sobre numerosos vuelos efectuados por los aviones de la coalición bajo mando estadounidense que descargaban armas y suministros para el Califato Islámico en las zonas controladas por los takfiristas.

El diputado explicó que Estados Unidos prefiere una situación caótica en la provincia de Anbar, próxima a las ciudades de Kerbala y Bagdad porque no quiere que la crisis engendrada por el Califato Islámico se termine.

El acuerdo militar de Grecia con Israel descubre el alineamiento de Syriza con el imperialismo

El reciente artículo de Manlio Dinucci en el periódico italiano Il Manifesto (*) confirma que las organizaciones reformistas del sur de Europa, y Syriza en particular, desempeñan el papel de peones de brega de la OTAN en regiones estratégicas, como Oriente Medio, los Balcanes y el norte de África.

Comenta Dinucci que las alarmas de Israel se dispararon con la llegada de Tsipras al gobierno de Atenas, ya que Syriza había venido sosteniendo la causa del pueblo palestino de manera retórica o verbal, de cara a la galería. ¿Rompería Tsipras el acuerdo militar con Israel?

El susto sólo duró siete meses porque el gobierno griego no ha tardado en desnudar sus vergüenzas. Panos Kammenos, ministro de Defensa, rindió la visita de rigor a Tel-Aviv, donde el 19 de julio firmó un nuevo acuerdo militar con su homólogo griego, Moshe Yaalon.

Kammenos, fundador de Anel, un nuevo partido reaccionario griego, socio de gobierno de Syriza, permitiría que Israel realice maniobras militares en suelo griego. Para dar una idea del compromiso asumido por ambas partes, Dinucci asegura que Israel sólo ha firmado un acuerdo de esa naturaleza con Estados Unidos.

El acuerdo también establece la cooperación de ambos países en la industria de guerra y la seguridad marítima, lo cual comprende, dice Dinucci, los yacimientos de gas que Isreal, Chipre y Grecia consideran comprendidos dentro de su zona económica exclusiva, lo cual pone a Turquía fuera de juego e incrementa la tensión en la región.

Más vergonzosas han sido las declaraciones de Kammenos contra Irán, que siguen el dictado de Israel al pie de la letra: “También Grecia está en el radio de acción de los misiles iraníes; si uno sólo de ellos logra alcanzar al Mediterráneo, podría ser el fin de los Estados de esta región”, dijo el ministro de Atenas.

Al mismo tiempo, el jefe de marina de guerra helena, el vicealmirante Evangelos Apostolakis, firmó con los israelíes un acuerdo de cooperación sobre unos supuestos “servicios hidrográficos” no aclarados.

El acuerdo militar con Israel, dice Dinucci, forma parte de la estrategia de Estados Unidos y la OTAN, que tiene por objeto forjar una amplia alianza hacia el este y hacia el sur para integrar en su órbita a países como Israel, Arabia saudí, Ucrania, Grecia y otros.

El secretario general de la OTAN, Stoltemberg, ha mostrado su satisfacción por el acuerdo que Tsipras ha alcanzado para mantener a Grecia dentro del euro. “Es importante para toda la OTAN”, ha dicho, porque Grecia es un “aliado sólido” que gasta más del 2 por ciento de su PIB en defensa, algo que sólo alcanzan Gran Bretaña y Estonia.

Para la OTAN, añade Dinucci, es particularmente importante la base aeronaval de Suda, en Creta, utilizada de manera permanente por Estados Unidos y que desempeñó un papel decisivo en la agresión contra Libia y ahora contra Siria. Actualmente, el nuevo acuerdo firmado por el gobierno de Tsipras permitirá que sea utilizada también por Israel.

(*) http://ilmanifesto.info/il-patto-militare-grecia-israele/

Franco, hijoputa

N.B.

Hay truco en el título. Contaremos una breve historia que bien puede pasar por historieta ya que se puede prestar a lo tragicómico siendo, como es, real y verídico lo que diremos a pesar de, como decimos, su trasfondo jocoserio.

¿Se han preguntado ustedes alguna vez por qué se conoce a los árbitros de fútbol españoles por sus dos apellidos? Eso sólo pasa aquí. El árbitro -murciano- Ángel Franco Martínez ya era uno de los más prestigiosos cuando una tarde, a principios de los años setenta del siglo pasado, le convocaron en el piso del canónigo de la catedral de Murcia. Debía asistir a una reunión sobre el partido Real Sociedad-Athletic de Bilbao que tenía que pitar ese fin de semana en el estadio de Atocha donde se jugaba el derby vasco. El trencilla -que diría Matías Prats Sr. o Miguel Ors- pensó que lo citaban para «comprarlo» o algo parecido (los árbitros en el Benito Villamarín, por ejemplo, cuando se iban a cambiar en el vestuario minutos antes del partido, se encontraban con un Rolex en el cajoncito de la mesa: lo podías coger o no, nadie te obligaba). Pero no. Ya en tierra vasca un sacerdote y el secretario del ministro de la Gobernación (hoy Interior), Tomás Garicano Goñi, le «sugirieron» que se pusiera enfermo. No entendía nada hasta que cayó en la cuenta de que en aquella época se estaba celebrando un consejo de guerra en Burgos contra varios miembros de ETA, el célebre «Proceso de Burgos» de 1970. El referé fingió lesionarse en un entrenamiento, «¿qué iba a hacer?», se preguntó.


Era imaginable, y no digamos en una final de Copa del Generalísimo con la asistencia del general Franco en el palco, que le dedicaran gritos desde las gradas, pero esta vez al árbitro Franco Martínez, de «Franco, hijoputa», «Franco, cabrón» -lo típico en cualquier partido con un público bravo y no de tenis, ¿no es cierto?- lo que llegaría a oídos del Caudillo. Eso no podía ser. A partir de entonces, a los trencillas había que conocerles por sus dos apellidos, como sucede en la actualidad con los Undiano Mallenco o antes con Díaz Vega, Iturralde González e incluso el difunto Guruceta Muro o el pizpireto Andújar Oliver. Antes se les conocía por su primer apellido citando, no siempre, pero sí con frecuencia, su nombre de pila: (Pedro) Escartín, por ejemplo, o (Juanito) Gardeazabal. La irrupción en los rotativos de un joven árbitro de apellido Franco podía prestarse a frases maledicentes y/o ambiguas en crónicas como «Franco (el árbitro) es muy malo», «Franco se cargó el partido», «Todos culpan a Franco» y sentencias similares que facilitaban las críticas veladas al dictador lo que motivó que, en adelante, se les llamara por sus dos apellidos, ya se dijo, y sin excepción.

España, el Estado español, es el único país donde a los árbitros de fútbol se les borra el nombre de pila y se les coloca el apellido paterno y materno. Franco tuvo la culpa, pero no el árbitro pimentonero, sino el Generalísimo: «cuando arbitraba en el extranjero, me llamaban simplemente Martínez», decía… Franco Martínez.

Suena a coña y chirigota, pero cosas veredes, oiga.

El hombre del clavel

Nikos Beloyannis
Juan Manuel Olarieta
Durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi de Grecia, Nikos Beloyannis fue uno de los comunistas que dirigió la lucha armada contra el fascismo. Nació en Amaliada, en el Peloponeso, en 1915, en el seno de una familia acomodada y estudió Derecho en Atenas.

En los años treinta fue detenido y encarcelado en la prisión de Akronauplia por el régimen fascista de Metaxas. Tras la ocupación nazi de Grecia en 1941, los fascistas griegos le pasaron al preso a los nazis alemanes.

En 1943 se fugó de la cárcel, incorporándose al ELAS, el Ejército Popular de Liberación Nacional, en el Peloponeso, con Aris Veluchiotis. Luego, durante la guerra civil griega fue comisario político del DSE, el Ejército Democrático de Grecia. Tras la derrota de la guerrilla comunista, en 1949 fue uno de los últimos en abandonar el país.

En junio de 1950 regresa clandestinamente al interior de Grecia para reorganizar el Partido Comunista, entonces ilegalizado. Le detienen el 20 de diciembre de aquel mismo año, acusado de ser un espía de la Unión Soviética. Además le detuvieron a su compañera, Helli Ioannidu, que se encontraba embarazada en aquel momento. Su hijo nacerá en agosto del siguiente año.

Hasta el momento del juicio, el 19 de octubre de 1951, le encerraron en una celda de castigo iluminada día y noche. Los fascistas orquestaron en Atenas el típico montaje judicial, para el que llevaron a casi 100 comunistas al banquillo. Uno de los jueces era Georgios Papadopulos que, poco más tarde, entre 1967 y 1974, dirigió la dictadura militar.

Beloyannis negó todas las acusaciones e insistió en el carácter patriótico de la lucha armada durante la resistencia contra la ocupación nazi (1941-1944), la intervención británica (1944-1946) y la posterior guerra civil (1946-1949). El 16 de noviembre el consejo de guerra le condenó a muerte a él y a otros 11 comunistas.

El 15 de febrero de 1952 se repitió la farsa judicial ante el Tribunal Permanente del ejército. Esta vez era 28 el número de acusados, entre ellos Helli Ioannidu, la compañera de Beloyannis. Las nuevas acusaciones volvían a ser de espionaje, por el descubrimiento el 14 de noviembre de varias radios clandestinas en Falera.

Durante el juicio, las fotos muestran al dirigente comunista con una sonrisa en los labios y un clavel rojo en la mano, una imagen que dará la vuelta al mundo y quedará inmortalizada por Picasso. Desde entonces los claveles rojos se convirtieron en otro de los símbolos del movimiento obrero y revolucionario internacional.

A pesar de las movilizaciones internacionales en contra del montaje judicial, el 1 de marzo de 1952 el Tribunal Militar Permanente volvió a condenar a muerte a Beloyannis.

Fue ejecutado en el campo de Gudi en la madrugada del 30 de marzo de 1952, un domingo, cuando no se ejecutaba la pena de muerte. Con él murieron ante el pelotón de ejecución, otros comunistas valerosos, como Dimitris Batsis, Nikos Kalumenos e Ilias Argyriadis.

En 1980 Nikos Tzimas rodó la película “El hombre del clavel” con música de Mikis Theodorakis sobre la vida y la muerte de Beloyannis. En el este de Berlín se levantó una estatua en su memoria y en Hungría se bautizó una ciudad con su nombre que durante décadas albergó a los refugiados políticos griegos que tuvieron que huir de su país por su lucha contra el fascismo.

Beloyannis, “El hombre del clavel”, no sólo fue un ejemplo de la lucha de los comunistas contra el fascismo en todo el mundo sino, además, un símbolo de los crímenes del imperialismo durante la Guerra Fría.

Retrato de Picasso

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