La web más censurada en internet

Día: 2 de junio de 2015 (página 1 de 1)

Internet es una ratonera (5)

El consejo de ministros alemán ha aprobado el almacenamiento preventivo, sistemático e indiscriminado de datos telefónicos y comunicaciones a través de Internet durante diez semanas. Alemania ya aprobó una normativa similar en 2008, pero el máximo tribunal del país la declaró inconstitucional dos años más tarde. Los últimos atentados terroristas en París, según ha explicado el portavoz de gobierno, ha reabierto el debate y aconsejado retomar el proyecto.

«Se trata de un buen compromiso entre libertad y seguridad», ha defendido el secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, Peter Tauber, aunque ha admitido que la aplicación concreta de la ley estará sometida a ciertas lagunas. «Por ejemplo, no es el Estado el que almacena los datos, sino las compañías telefónicas», ha explicado.

La ley contempla que las compañías deberán esperar el plazo establecido para borrarlos y garantizar el acceso a los datos en cualquier investigación respaldada por un juez y en el curso de una investigación por delitos graves. Son considerados delitos graves como asesinato, homicidio, pornografía infantil o soborno.

Hace cinco años, los argumentos de la sentencia del Tribunal Constitucional fueron que «no es lícito el almacenaje de datos de forma masiva y durante medio año sin sospecha concreta». Los magistrados consideraron que el almacenaje de datos violaba la privacidad garantizada en la ley de telecomunicaciones y que a través de esos datos pueden ser elaborados perfiles de desplazamiento y personalidad y se puede llegar a conclusiones que afectan la esfera íntima de las personas.

Asimismo, los jueces del Constitucional alemán determinaron que las empresas de telecomunicaciones no son capaces de garantizar la seguridad de los datos que están obligadas a conservar y concluyeron que el almacenamiento de datos constituye «una injerencia mayor con una dimensión desconocida hasta ahora para el orden jurídico».

«Los plazos de almacenamiento son en esta reforma de aquel proyecto inicial considerablemente menores y el acceso a los datos más difícil», ha señalado el promotor de la norma y ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas. «Posiblemente una ley como esta no habría visto la luz en Alemania si estuviese gobernando solamente un partido en lugar de una gran coalición», se ha quejado el parlamentario de Los Verdes Hans-Christian Ströbele.

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/27/5565ec4ae2704ebc738b4590.html

El nuevo ciclo, el viejo y toda la vida igual

Leemos y escuchamos tantas veces, especialmente a Otegi y luego a Errejón, que ha empezado un nuevo ciclo que nos hemos planteado: ¿en qué se diferencia del anterior? Como nunca nos lo explican, hemos llegado a la conclusión de que estamos entendiendo mal: lo que ha empezado es un nuevo circo, con nuevos números, nuevas atracciones, nuevos payasos y trapecistas. Si fuera el circo de toda la vida resultaría aburrido a más no poder. Para que el público que ya ha visto la actuación vuelva a pasar por caja siempre hay que cambiar algo. Los pequeños cambios previenen los grandes, los necesarios y los imprescindibles. Las nuevas atracciones son propias de quienes quieren que el circo siga siendo el mismo circo, el de siempre.

Para llevar la contraria, aquí empezaremos a hablar no de las nuevas atracciones sino del circo mismo, de toda esa banda a la que llaman “clase política”, que son más de lo mismo, la de toda la vida, un compendio de caciques provincianos, cotillas, garrulos, zafios, ramplones, mediocres y… no podemos seguir en esta línea porque, es tal el desprecio que nos transmiten, que agotaríamos los insultos del diccionario y acabaríamos en los juzgados.

Cuando vemos y oímos a personajes como Rajoy, Aznar, Pedro Sánchez, Cayo Lara, Rita Barberá y demás miembros de “la casta”, entendemos mejor a aquellos personajes fatuos y grotescos de la Restauración que en tiempos del franquismo se convirtieron en oscuros y sucios burócratas, absorbidos por el día a día y la rutina de estar sentados todos los días en una oficina llena de legajos.

Para encontrar un prototipo del político español basta abrir el callejero de Madrid y tomar un nombre al azar: Romero Robledo, por ejemplo, ministro de la Gobernación (Interior) durante la Restauración, presidente de las Cortes… en fin un señorito andaluz que jamás conoció otro oficio que ese, el de político. Como ministro del ramo, Romero Robledo no inventó el pucherazo sino que lo elevó a la categoría de arte electoral. Como en aquella época no había urnas se utilizaban pucheros y al acabar la jornada electoral se volcaba el contenido de las papeletas que, por casualidad, siempre caían del mismo lado: el que desde Madrid ordenaba aquel ministro.

De ahí procede la palabra, auténtica sabiduría popular que conserva la memoria histórica mejor que los archivos, de donde han desaparecido los documentos y cartas relativos a las manipulaciones de Romero Robledo, quien ha pasado a la historia, por cierto, con el nombre sarcástico de “El Gran Elector”. Lo mandó quemar todo, pero eran tantos los papeles que no pudo borrar el rastro de sus manejos por completo.

En aquella época los apaños electorales eran curiosos. Algunos diputados salieron elegidos por una circunscripción en la que no se habían presentado. ¿Qué más da? ¿No quería Usted ser diputado? ¿Qué importancia tiene que lo sea por Segovia y no por Córdoba? En un país dominado por la superficialidad todo da lo mismo. ¿No quería Usted ser diputado? ¿Qué importancia tiene que lo sea por el partido conservador o por el liberal? Entonces si no te gustaba un partido te pasabas al otro, como hizo el propio Romero Robledo varias veces. O creabas el tuyo propio. Más allá del nombre era difícil encontrar la diferencia entre unos y otros.

Es lo mismo que comentó Adolfo Suárez, cuando le cesaron de uno de los cargos que ocupó bajo el franquismo. Quería ser ministro de algo. ¿De qué? Da lo mismo. Lo importante era ser ministro.

La superficialidad política tiene cosas singulares. Lo mismo que hoy, también la Restauración procedía de un golpe de Estado. Montado en su caballo, con el sable en la mano, en 1874 el general Pavía introdujo a las tropas en Las Cortes para acabar con la Primera República. Pero eso nunca importó nada a los diputados que vinieron después. Todo era normal. A nadie se le ocurrió impugnar la legitimidad de aquel régimen político en el que medraron personajes como Romero Robledo.

Cuentan los cronistas que cierto día Romero Robledo empezó a discutir con un conocido catedrático (y parlamentario a la vez) en los pasillos del Congreso y le dijo: “En efecto, Usted es una persona extraordinaria, pero yo soy aún más extraordinario que Usted; para discurrir Usted necesita el apoyo de los libros y las bibliotecas, y yo no los necesito; si Usted hubiera sido andaluz, se hubiera Usted aburrido mucho en el mundo, y yo, en cambio, lo habría pasado muy bien”.

Era característico de la clase dominante de aquella época. Romero Robledo presumía de tener una casa muy grande en Madrid, tanto como de que en ella no había libro alguno. No necesitaba ningún tipo de información para hablar durante horas en el Congreso. A pesar de ello, como los demás fantoches, acumulaba títulos, como el de presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, Presidente del Círculo de Bellas Artes o académico de la de Ciencias Morales y Políticas. En fin, Romero Robledo impartía lecciones de moralidad y acumulaba títulos al mismo ritmo que vaciaba su cabeza.

Como buen ministro del Interior, para apañar las elecciones y otras tareas propias del cargo, tenía una tropa legal y otra paralela. Entonces la llamaban “la partida de la porra”. La integraban los peores sujetos reclutados de los bajos fondos de Madrid, la “manolería”. Las altas esferas (marqueses, políticos, financieros) se mezclaban así con las más bajas (cesantes, quinquis, rufianes). El jefe era el ministro, pero el dinero lo ponía el Duque de Sesto. Muchas páginas se han escrito sobre la unidad dialéctica del palo y la zanahoria, y bastantes coinciden en Romero Robledo. Donde no llegaba el pucherazo, el enchufe y la recomendación, llegaba la intimidación.

Antes de la Restauración, durante el reinado de Amadeo de Saboya, a pesar de su juventud, Romero Robledo ya fue subsecretario de Gobernación en el Ministerio de Sagasta. Estuvo, pues, entre quienes prohibieron la Primera Internacional por decreto. Eran sujetos de esa calaña, profundamente inmorales, los que calificaban de “inmoral” al movimiento obrero, que entonces era tanto como decir “terrorista”. También era todo normal, lógico, de cajón, propio de quienes han hecho de “la política“ su profesión y han logrado que los demás, la inmensa mayoría, aborrezca esa “política“. Lo peor de todo es que no conocen otra. Todo les parece más de lo mismo. Incluidos nosotros.

Los imperialistas bloquean las negociaciones sobre desarme nuclear

Tras casi cuatro semanas de negociaciones, la Conferencia Internacional de Evaluación del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) ha fracasado rotundamente como consecuencia del bloqueo impuesto por las potencias imperialistas.

El fracaso ha sido particularmente frustrante para las organizaciones pacifistas internacionales que tenían depositadas muchas esperanzas en esta Conferencia, que se celebra poco antes del 70 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, que se cumplirá en agosto. Sin embargo, no sólo no ha habido ningún progreso significativo hacia el desarme sino que han revertido algunos compromisos ya existentes.

Según varios diplomáticos, Israel, el único país de Oriente Medio con armas nucleares, fue el único país que ha salido victorioso con este fracaso, ya que no respalda la propuesta de realizar una conferencia internacional para un Oriente Medio sin armas de destrucción masiva.

Canadá, cuyo actual gobierno es “más proisraelí que el propio Israel”, Estados Unidos y Gran Bretaña dijeron que no podían aceptar el proyecto de acuerdo, contenido en el documento final, que convocaría a la conferencia propuesta sobre Oriente Medio para el 1 de marzo del año que viene.

“Quizá sea paradójico, entonces, que estos tres Estados impidieran la adopción de este documento final en nombre de Israel, un país con armas nucleares que ni siquiera es parte del TNP”, destacó Ray Acheson, directora de Reaching Critical Will, el programa de desarme de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad.

“Esta Conferencia de Examen demostró, más allá de toda duda, que seguir confiando en el liderazgo de los Estados con armas nucleares o sus aliados… es inútil”, concluyó Acheson.

Joseph Gerson, coordinador de desarme de American Friends Service Committee, una organización estadounidense de derechos humanos, también considera que Washington es el principal responsable del fracaso de la conferencia de este año, así como lo fue en la de 2005. “Es decir, Estados Unidos e Israel, aunque Israel es uno de los pocos países que aún no firmó el TNP”, precisó.

En lugar de culpar a Israel, Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña culpan a la víctima, dice Gerson, al sostener que Egipto hizo fracasar la conferencia cuando solicitó que la declaración final reiterara el llamamiento a la creación de una Zona Libre de Armas Nucleares en Oriente Medio.

Estados Unidos envió a “un funcionario estadounidense de alto nivel” a Israel “para discutir la posibilidad de una transacción” en el borrador del documento final. “Israel aparentemente se negó, y los compromisos ostensibles” del presidente estadounidense “Barack Obama con un mundo sin armas nucleares se derrumbaron ante la intransigencia israelí”, según Gerson.

Gerson opina que lo peor es que el fracaso de la Conferencia socava la credibilidad del TNP, al aumentar el peligro de la proliferación de las armas nucleares y no hacer nada para contener las carreras armamentistas, mientras que las potencias nucleares “modernizan” sus arsenales. El fracaso de la conferencia acrecienta el peligro de una catástrofe nuclear, advirtió.

El Tratado de No Proliferación Nuclear fue elaborado en 1964 por la URSS y Estados Unidos como consecuencia de las negociaciones entre Kennedy y Jruschov derivadas de la crisis de los misiles de Cuba. Es el único Tratado Internacional que se ha firmado varias veces, primero para incorporar a Gran Bretaña, luego a China, que entonces estaba intentando llevar a cabo su primera explosión nuclear y finalmente a Francia.

El Tratado pretendió cerrar un elenco de países con armas nucleares e impedir que los demás pudieran hacer lo mismo. Fracasó porque a las cinco potencias originarias, que son también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se les sumaron luego otros cuatro países más, Corea del norte, India, Israel y Pakistán.

También fracasó porque a cambio de cerrar el club, las grandes potencias asumieron el compromiso de eliminar progresivamente las armas nucleares, que jamás cumplieron. Por el contrario, con el tiempo su arsenal nuclear ha ido creciendo. Actualmente disponen de unas 20.000 cabezas nucleares repartidas en unas 5.000 armas, la mitad de ellas en estado de máxima alerta operativa.


John Burroughs, director ejecutivo del Comité de Abogados sobre
Política Nuclear, afirma que en los últimos 20 años los compromisos sobre desarme realizados por
las conferencias de evaluación del TNP no es que
no hayan sido lo suficientemente sólidos, sino que no fueron aplicados
por los Estados poseedores de armas nucleares.

La prensa suele utilizar este Tratado para atacar periódicamente a Corea del norte, un país que lo firmó, aunque en 2003 tuvo que apartarse de él como consecuencia del continuo hostigamiento del imperialismo.

La misma manipulación han empezado a utilizar contra Irán, a pesar de que no posee armamento nuclear.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies