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Día: 12 de marzo de 2015 (página 1 de 1)

Rothschild especula con la deuda soberana de Ucrania

Desde hace dos años el fondo estadounidense de inversiones Franklin Templeton, el mayor de Europa y uno de los mayores del mundo, viene comprando deuda soberana de Ucrania para la rama americana de la familia Rothschild (1), hasta el punto de que en pleno golpe de Estado, llegó a detentar una tercera parte de ella.

En aquel momento la agencia Bloomberg situaba a Ucrania como uno de los países en quiebra, lo cual indica que el objetivo de la adquisición de los Rothschild no puede ser de tipo económico, ya que sería una inversión ruinosa.

No es la primera adquisición de este tipo que realizan los buitres carroñeros del imperialismo. Ni la quiebra del Estado ni la posterior guerra han paralizado las maniobras especulativas de los Rothschild, sino todo lo contrario. Seguramente tienen una información sobre lo que va a ocurrir que todos los demás ignoramos.

El 10 de noviembre el Financial Times informó de que la compra de bonos ucranianos por estos especuladores internacionales ascendía a 5.000 millones de dólares. Al parecer, aumentaron discretamente las adquisiciones aprovechando las vacaciones de agosto.

Además ayer el Fondo Monetario Internacional aprobó un nuevo rescate financiero para los golpistas por valor de 17.500 millones de dólares y cuatro años de duración para sostener la economía de guerra y de paso revalorizar la cartera del clan Rothschild.

El rescate ha sido posible porque la ministra ucraniana de Finanzas, Natalie Jaresko, es en realidad una ciudadana estadounidense nacida en Chicago y funcionaria del Departamento de Estado de Washington a la que le concedieron la nacionalidad ucraniana cuando el año pasado se preparaba el golpe de Estado en Kiev.

Según algunas informaciones (2), hace dos años el diputado ucraniano Sergui Arbuzov y el antiguo ministro de Finanzas, Yuri Kolobov, visitaron de manera privada el San Mateo, la sede del fondo de inversiones Franklin Templeton para negociar el apoyo financiero de los Rothschild al anterior gobierno de Viktor Yanukovitch.

Se da la circunstancia de que el 5 de marzo de este año la policía española detuvo en un lujoso chalet de Altea (Alicante) a Yuri Kolobov, de quien la prensa dijo que había sido puesto en busca y captura internacional por el nuevo gobierno golpista.

“Más que una victoria en el campo de batalla, lo que Ucrania necesita es negociar con sus acreedores internacionales”, titulaba el Wall Street Journal el 5 de febrero. Pero negociar también es una tarea para los Rothschild, que han propuesto la creación de un consorcio de acreedores. Su filial francesa ha manifestado su voluntad de mediar en las negociaciones entre el Ministerio de Finanzas de Kiev y los acreedores para reestructurar la deuda, que es una de las principales condiciones para la concesión del segundo tramo de ayuda financiera aprobada por el imperialismo para seguir sosteniendo la guerra.

Los prestamistas están a la espera de las propuestas de Kiev, que se deberían conocer a mediados de este mes de marzo, según ha declarado el delegado de Rothschild en Rusia y los países de la Confederación de Estados Independientes, Giovanni Salvetti. Según él, los negociadores se preparan para afrontar condiciones muy difíciles.

Salvetti ha indicado que los puntos de vista sobre esta cuestión varían según los prestamistas. Algunos prefieren esperar a las propuestas del gobierno ucraniano, mientras que otros quieren establecer algunas reglas estrictas y rápidas.

“De momento la fundación y los prestamistas participan en un intercambio de puntos de vista y discuten sobre el reparto de las responsabilidades y el programa de acción”, ha manifestado Salvetti.

Según el Fondo Monetario Internacional, la deuda pública ucraniana se situará este año en el 94 por ciento del PIB y su deuda exterior en el 158 por ciento debido a la fuerte devaluación de la moneda local y de los créditos contraídos por el gobierno, cuyas arcas están vacías.

Hace dos años la deuda pública de Ucrania era de 73.000 millones de euros, un cifra que suponía el 41 por ciento del PIB del país. Diez años antes era de sólo 13.000 millones de euros, un 29,36 por ciento del PIB.

El año pasado la deuda per cápita fue de 1.211 euros por habitante; en 2003 la deuda por persona era de sólo 274 euros.

A pesar de la bancarrota, el gobierno golpista de Kiev se ha planteado como objetivo cumplir en 2020 con los requisitos necesarios para solicitar el ingreso en la Unión Europea.

(1) Rothschild Group предложила стать посредником в переговорах по украинскому госдолгу, 10 de marzo, http://business.vesti-ukr.com/91936-rothschild-group-predlozhila-stat-posrednikom-v-peregovorah-po-ukrainskomu-gosdolgu
(2) Valentin Katasonov, Financial Vultures Start to Circle Over Ukraine, 13 de noviembre de 2013, http://www.strategic-culture.org/news/2013/11/13/financial-vultures-start-to-circle-over-ukraine.html

¿Una Tercera Guerra Mundial?

Boaventura de Sousa Santos

Todo indica que se está preparando una tercera guerra mundial, si entendemos por «mundial»  una guerra que tiene su principal teatro de operaciones en Europa y repercute en diferentes partes del planeta. Es una guerra provocada unilateralmente por los Estados Unidos, con la complicidad activa de Europa.
Su blanco principal es Rusia y, en forma indirecta, China. El pretexto es Ucrania. En un raro momento de consenso entre demócratas y republicanos, el Congreso estadounidense aprobó, el 4 de diciembre pasado, la Resolución 758, que autoriza al presidente a adoptar medidas más agresivas para sancionar y aislar a Rusia, a proporcionar armas y otro tipo de apoyo al gobierno de Ucrania y a fortalecer la presencia militar de EE.UU. en los países vecinos de Rusia. La escalada de provocaciones a Rusia tiene varios componentes que, en conjunto, constituyen una segunda Guerra Fría. A diferencia de la primera, en ésta Europa es un participante activo, aunque subordinado a EE.UU., y ahora se asume la posibilidad de una guerra total y, por lo tanto, nuclear. Varias agencias de seguridad ya están haciendo planes para el día después de un enfrentamiento nuclear.
La provocación occidental tiene tres componentes: sanciones para debilitar a Rusia, instalación de un gobierno satélite en Kiev y guerra de propaganda. Las sanciones son conocidas. La más insidiosa es la baja del precio del petróleo, que afecta de manera decisiva las exportaciones rusas, ya que el petróleo es una de las principales fuentes de financiación del país. El presupuesto de Rusia para 2015 fue elaborado previendo que el barril de petróleo iba a costar 100 dólares. La reducción del precio, combinada con otras sanciones y con la devaluación del rublo, agravará peligrosamente el déficit presupuestario.
Además, esta reducción ocasionará graves problemas en otros países considerados hostiles (Venezuela, Irán y Ecuador). La reducción del precio del petróleo es posible gracias al pacto celebrado entre EE.UU. y Arabia Saudita, a través del cual EE.UU. protege a la familia real (odiada en la región) a cambio de que se mantenga la economía de los petrodólares (transacciones mundiales de petróleo en dólares), sin la cual el dólar colapsaría como reserva internacional y, con él, la economía de EE.UU., el país con la mayor y más obviamente impagable deuda del mundo.
El segundo componente de la provocación es el control total del gobierno de Ucrania, para transformar este país en un Estado satélite. El respetado periodista Robert Parry informa que la nueva ministra de Finanzas de Ucrania, Natalie Jaresko, es una ex funcionaria del Departamento de Estado, una ciudadana estadounidense que obtuvo la nacionalidad ucraniana días antes de asumir el cargo. Hasta ahora presidió varias empresas financiadas por el gobierno norteamericano, creadas para trabajar en Ucrania. Ahora se entiende mejor la explosión, en febrero pasado, de la secretaria de Estado norteamericana para Asuntos Europeos, Victoria Nulland: «A la mierda la Unión Europea». Lo que quería decir era: «¡Maldición! Ucrania es nuestra. Pagamos para eso».
El tercer componente es la guerra de propaganda. Los grandes medios de comunicación y sus periodistas están siendo presionados para difundir todo lo que legitime la provocación occidental y para ocultar todo lo que la ponga en cuestión. Los mismos periodistas que, después de mantener reuniones en Washington y en las embajadas de Estados Unidos, llenaban las páginas de los diarios con la mentira de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, ahora las llenan con la mentira de la agresión de Rusia contra Ucrania.
Pido a los lectores que imaginen el escándalo mediático que estallaría si se supiera que el presidente de Siria nombró ministro a un iraní al que días antes había concedido la nacionalidad siria. O que comparen el modo en que se informó sobre las protestas en Kiev en febrero pasado y sobre las protestas en Hong Kong en las últimas semanas. O que evalúen la relevancia que se le dio a la declaración de Henry Kissinger, para quien es temerario que se esté provocando a Rusia. Otro gran periodista, John Pilger, dijo recientemente que si los periodistas hubiesen resistido la guerra de propaganda, quizá se podría haber evitado la guerra de Irak, en la que ya murieron 1.455.590 iraquíes y 4.801 soldados estadounidenses. ¿Cuántos ucranianos morirán en la guerra que se está preparando? ¿Y cuántos no ucranianos?
¿Estamos en democracia cuando el 67 por ciento de los estadounidenses está en contra de la entrega de armas a Ucrania y el 98 por ciento de sus representantes votó a favor? ¿Estamos en democracia cuando los países europeos en la OTAN son conducidos, a espaldas de los ciudadanos, hacia una guerra contra Rusia en beneficio de los Estados Unidos? ¿O cuando el Parlamento europeo sigue con sus cómodas rutinas mientras están preparando al continente para ser el próximo teatro de guerra y a Ucrania, la próxima Libia?
Las razones de la locura
Para entender lo que está pasando, es necesario tener en cuenta dos hechos: la declinación de Estados Unidos como país hegemónico y el negocio altamente rentable de la guerra. La declinación del poder económico-financiero de EE.UU. es cada vez más evidente. Después del 11 de septiembre de 2001, la CIA financió el llamado Proyecto Profecía, diseñado para prever posibles nuevos ataques contra EE.UU. a partir de movimientos financieros extraños y de gran envergadura. Con diferentes formas, ese proyecto ha continuado y uno de sus participantes prevé un próximo crash del sistema financiero a partir de las siguientes señales: Rusia y China, los mayores acreedores de EE.UU., han estado vendiendo los títulos del Tesoro estadounidense y, en cambio, han estado comprando enormes cantidades de oro; extrañamente, esos títulos vienen siendo adquiridos en grandes cantidades por misteriosos inversores belgas, y muy por encima de la capacidad de este pequeño país; tanto Rusia como China están utilizando cada vez más sus monedas y no los petrodólares en las transacciones de petróleo (todos recuerdan que Saddam y Khadafi intentaron utilizar el euro y el precio que pagaron por esa osadía); finalmente, el FMI se prepara para que el dólar deje de ser, en los próximos años, la moneda de reserva y sea sustituido por una moneda global, los SDR (derechos especiales de giro, por su sigla en inglés). Para los creadores del Proyecto Profecía, todo esto indica que un ataque contra EE.UU. está cerca y que, para defenderse, los norteamericanos deben mantener los petrodólares a toda costa, asegurándose un acceso privilegiado al petróleo y al gas, deben contener a China y debilitar a Rusia, para lo que lo ideal sería provocar su desintegración, al estilo de Yugoslavia. Curiosamente, los «expertos» que ven en la venta de deuda una actitud hostil por parte de potencias agresoras son los mismos que aconsejan a los inversores estadounidenses proceder de la misma manera, es decir, deshacerse de los títulos públicos, comprar oro e invertir en bienes sin los cuales los seres humanos no pueden vivir: tierra, agua, alimentos, recursos naturales, energía.
Transformar las obvias señales de declinación en previsiones de agresión busca justificar a la guerra como medio de defensa. Hoy la guerra es altamente rentable debido a la superioridad de EE.UU. en la conducción bélica, el suministro de equipamiento y los trabajos de reconstrucción. Y la verdad es que, como escribió Howard Zinn, EE.UU. ha estado constantemente en guerra desde su fundación. Además, a diferencia de Europa, la guerra nunca se libra en suelo estadounidense, salvo, claro, que se trate de una guerra nuclear. El 14 de octubre pasado, The New York Times difundió un informe de la CIA sobre el suministro clandestino e ilegal de armas y el financiamiento bélico en los últimos 67 años en muchos países, entre ellos Cuba, Angola y Nicaragua. Noam Chomsky dijo que ese documento sólo podía tener el siguiente título: «Sí, nos declaramos como el Estado terrorista más importante del mundo. Estamos orgullosos de eso».
Un país en declive tiende a volverse caótico y errático en su política internacional. Immanuel Wallerstein dice que los EE.UU. se transformaron en un cañón descontrolado, un poder cuyas acciones son imprevisibles, incontrolables y peligrosas para sí mismos y para los demás. La consecuencia más dramática es que esta irracionalidad repercute y se intensifica en la política de sus aliados. Al dejarse envolver en esta nueva Guerra Fría, Europa no sólo actúa contra sus propios intereses económicos, sino que pierde la relativa autonomía que había logrado construir en el plano internacional después de 1945. Europa tiene todo el interés en seguir intensificando sus relaciones comerciales con Rusia y en contarla como proveedora de petróleo y gas. Las sanciones contra Rusia pueden llegar a afectar más a Europa que a Rusia. Al alinearse con el militarismo de la OTAN, donde EE.UU. tiene total preponderancia, Europa pone su economía al servicio de la política geoestratégica norteamericana, se vuelve energéticamente más dependiente de EE.UU. y sus estados satélites, y pierde la oportunidad de ampliarse con la entrada de Turquía en la Unión Europea. Y lo más grave es que esta irracionalidad no es un mero error de evaluación sobre los intereses de los europeos. Es muy probablemente un acto de sabotaje por parte de las élites neoconservadoras europeas para volver a Europa más dependiente de EE.UU., tanto en el plano energético y económico como en el plano militar. Por eso, la profundización de la participación en la OTAN y el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y EE.UU. (la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) son las dos caras de la misma moneda.
Puede argumentarse que la nueva Guerra fría, tal como la anterior, no desembocará en un enfrentamiento total. Pero no olvidemos que, cuando comenzó, la Primera Guerra Mundial fue considerada una escaramuza que no duraría más que unos pocos meses. Duró cuatro años y costó entre 9 y 15 millones de muertes.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-262898-2014-12-30.html

La oposición política a Putin en Rusia

Ángel Ferrero
Horas después de su asesinato, Borís Nemtsov era presentado por algunos medios occidentales como “líder de la oposición”, y su figura, magnificada. En el mar de tricolores rusas que acompañaba la marcha del domingo en su memoria sobresalía, aquí y allá, alguna bandera de partidos cuyo nombre resulta, cuanto menos, oscuro para el lector occidental, como Solidarnost o PRP-Parnas, del que Nemtsov era copresidente. El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) no asistió a la marcha y mantuvo la convocatoria de una manifestación anticrisis bajo el lema “Primavera roja”, y los grupos nacionalistas también estuvieron ausentes. “Oposición monolítica desde luego que no existe; de hecho, prácticamente no existe oposición”, le dijo el pasado domingo a este periodista un moscovita, con el proverbial aplomo que caracteriza a los ciudadanos de este país.
Efectivamente, en Rusia no existe ninguna fuerza que hegemonice la oposición a Vladímir Putin. Según la última encuesta del Centro Levada, un 57% de los rusos quieren que Putin sea reelegido presidente en 2018 (22% en 2013). El principal partido de la oposición parlamentaria, el PCFR (19,2% de los votos en las elecciones de 2011; 92 escaños en la Duma), se enfrenta a un envejecimiento de su militancia y una serie de problemas estructurales, de discurso e imagen pública que impiden su crecimiento. Le sigue Rusia Justa de Serguéi Mirónov (13,2% de los votos; 64 escaños), un partido putativamente socialdemócrata, miembro de la Internacional Socialista, pero en el que milita, por ejemplo, Yelena Mizulina, la diputada artífice de la legislación contra la propaganda homosexual en Rusia. Cierra el arco parlamentario el Partido Liberal Demócrata del histriónico Vladímir Zhirinovsky (11,7% de los votos; 56 escaños), un partido que en realidad no es ninguna de ambas cosas que dice ser, sino un partido nacionalista-populista del que se rumorea desde hace años que fue creado con la intención de dividir el voto de los comunistas.
Cuando los medios occidentales se refieren a la oposición en Rusia, se refieren, sobre todo, a la oposición extraparlamentaria, y en particular a los liberales. La base de apoyo de éstos es urbana, relativamente joven y se concentra en las ciudades de la parte europea del país.
Fuente: http://www.lamarea.com/2015/03/10/quien-es-quien-en-la-oposicion-rusa/

Un agente boliviano de la CIA coordina la campaña sicológica contra Venezuela

Andrés Sal.lari
José Miguel Humire nació en Bolivia, pero en la CIA todos lo llaman Joe. Diría que José Miguel remite demasiado a su cuna quechua; Joseph Michael Humire suena mejor, y así lo conocemos mediante los medios de comunicación hegemónicos, donde se lo acepta como especialista en temas de seguridad y operaciones de contrainsurgencia.
El agente Joe ejerce actualmente como integrante de un ejército de analistas-opinólogos que tienen la misión de alimentar la guerra mediática y psicológica en contra de Venezuela y la Revolución Bolivariana.
La estrategia es presionar para lograr el aislamiento político de Nicolás Maduro a nivel regional y global. Este aislamiento mediante la demonización pública del ejecutivo de Maduro, es el mejor caldo de cultivo para justificar un posible derrocamiento. O sea, preparar nuestras mentes y corazones para que todos estemos convencidos de que un golpe de Estado en Venezuela es justo y necesario.
Cabe destacar que el agente Joe no está solo, en su cruzada lo acompañan “prestigiosas” entidades como el Instituto Cato, la Atlas Economic Research Foundation, la Fundación Heritage, el Center for Secure Free Society, la Fundación Panamericana para el Desarrollo, la Fundación Internacional Libertad y el famoso Faes de José María Aznar.
A ellos les gusta denominarse Think Tanks (tanques del pensamiento), su supervivencia garantizada por el financiamiento de la CIA está en casi todos los casos bien documentada (lea “La CIA y la Guerra Fría Cultural” de Frances Stonor Saunders).
Impulsan sus líneas estratégicas mediante seminarios, conferencias, cursos, publicaciones y -la frutilla del postre- apariciones como analistas en los grandes medios de comunicación.
El agente Joe es el exponente que analizaremos en este caso, sus constantes viajes por nuestro continente para denunciar los atropellos del gobierno bolivariano y su obsesión por Irán lo hacen merecedor de estás líneas.
Recuerdo la primera vez que me llamó la atención, era julio de 2013 y el agente Joe fue invitado a exponer nada más y nada menos que ante Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos; allí aseguró muy suelto de cuerpo que Irán podría haber financiado total o parcialmente la construcción de una nueva instalación de entrenamiento militar del ALBA en las afueras de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Semejante aseveración que olía demasiado a una operación de guerra psicológica en contra de Bolivia y el ALBA, me impulsó a convertirme en uno de sus fans.
No fui el único, la analista Mary O´Grady se sintió igualmente fascinada por la figura del agente Joe y en base a su exposición se animó a arriesgar que la Bolivia del “narcococalero” Evo Morales sería la próxima Afganistán. No lo hizo en su blogg al que acceden sus padres y sus primos, sino en una pomposa columna del -otra vez- “prestigioso” Wall Street Journal.
El agente Joe presenta dos caras: intelectual y hombre de acción. Como intelectual dirige el Centro de Estudios para una Sociedad Libre y Segura. Como hombre de acción integró el cuerpo de Marines de Estados Unidos, con participación militar activa en Liberia e Irak.
Su fachada intelectual le permite participar periódicamente como analista en medios de información como CNN, Fox News o NTN 24 de Colombia. Su línea es indefectiblemente de ultraderecha, contra el ALBA y abiertamente anti iraní. La mejor muestra de ello es su última investigación publicada en un texto titulado “La estrategia de penetración iraní en América Latina” cuyo coautor es el asesor –por no decir agente- de la CIA y el Mossad, Ilan Berman.
Gracias a su membresía a la mayor organización terrorista del globo, la CIA, el agente Joe Humire puede presumir en su curriculum de haber fungido como instructor de inteligencia de la Marina de Estados Unidos. Como se ha visto, su status le ha alcanzado para esparcir sus matrices de opinión extremistas ante el Congreso de Estados Unidos, y también ante el brasileño y el canadiense.
En su faceta de admirador de las aventuras de Rambo y cia, el agente Joe aterrizó en junio de 2006 en Santa Cruz de la Sierra para asistir (formalmente) a un curso de “manejo de crisis y conflictos internos”. Su presencia y la de un grupo que lo acompañaba, fue descubierta y denunciada por el recientemente asumido gobierno de Evo Morales, quien justamente enfrentaba un proceso desestabilizador con epicentro en la mencionada ciudad. Más creíble es que la estadía del agente Joe obedeciera al impulso de esa desestabilización por parte de la CIA.
Cuando en junio de 2013 las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje global de Estados Unidos sacudieron a buena parte del mundo, el agente Joe fue uno de los destacados voceros mediáticos en defensa de las labores de la CIA. De manera tal que si Ud. viera en alguno de los mencionados medios de comunicación hegemónicos –o en cualquier otro) al especialista Joseph Michael Humire denunciando el peligro por la influencia de Irán en América Latina o analizando la necesaria salida del poder de Maduro, le pido por favor tenga en cuenta tres datos fundamentales:
1. Joseph Michael (en realidad José Miguel) –o simplemente el agente Joe- Humire es un asalariado de la CIA.
2. (insisto) Sus jefes le han encomendado formar parte del grupo de especialistas-opinadores que apuntan todos sus cañones en contra de Venezuela, con el propósito de consolidar matrices de opinión contrarias al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, con el objetivo de justificar su derrocamiento ante la opinión pública regional y global.}
3. El objetivo final de toda esta operación psicológica es volver ubicar a un títere en la presidencia de Venezuela, recuperar el control de su petróleo y asestar un durísimo golpe al inédito proceso de emancipación que vive nuestra América.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195775

China y Latinoamérica forman una pareja estable

China está haciendo amigos justo delante de las narices de Estados Unidos. “Lo que estamos viendo no es simplemente un juego económico. Es un juego económico que también tiene un trasfondo político y estratégico”, dice Ilan Berman, vicepresidente del American Foreign Policy Council en Washington.
Fuera de los vínculos económicos, Berman señala que China ha ayudado a financiar la planta de energía nuclear de Argentina, a lanzar el primer satélite de Bolivia y se especula que está ayudando a Venezuela a iniciar su propio programa de aviones no tripulados.
Aunque Estados Unidos sigue siendo el socio comercial número uno de América Latina, China ya está superándolo en algunos lugares. El gigante asiático está por delante en comercio con Brasil, Argentina, Perú y Venezuela. China necesita de las abundantes materias primas de la región, como el petróleo y la soja, mientras que algunos países latinoamericanos están desesperados por el dinero en efectivo que China les proporciona.
En una señal de las cambiantes alineaciones, los países latinoamericanos formaron una alianza en 2010 llamada CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que excluye a Estados Unidos y Canadá. Hace dos meses, los países de la CELAC celebraron una gran reunión. En vez de ir a Washington, fueron a Pekín para realizar la primera conferencia formal entre ambas partes.
Por supuesto, la nueva amistad no es totalmente alegre. Ambas economías se están desacelerando. La demanda de bienes está disminuyendo en China, y América Latina se encuentra al final de un auge de materias primas, lo que pone presión a la relación.
Pero el potencial de relaciones a largo plazo es fuerte. El presidente de China, Xi Jinping, se ha comprometido a duplicar el comercio entre su país y América Latina en la próxima década a 250.000 millones de dólares. “China es una fuente de financiamiento y mercados de exportación sin presiones para adherirse a prácticas de transparencia, mercados abiertos y democracia al estilo occidental”, dice Evan Ellis, experto en América Latina y profesor de la U.S. Army War College.
Venezuela es un buen ejemplo. A medida que la economía del país se tambalea -algunos incluso la han bautizado como la peor del mundo- China intervino, prestando miles de millones a la nación de América del Sur a cambio de petróleo. 
Los bancos chinos prestaron 22.000 millones de dólares a América Latina el año pasado. Eso es más de lo que el Banco Mundial y el Banco Interamericano enviaron a a la región en conjunto, según Margaret Myers, experta de Inter-American Dialogue. “Estos países realmente han dado la bienvenida a China con los brazos abiertos”, dice Myers.
Mientras tanto, las empresas estadounidenses están perdiendo interés en América Latina. La inversión directa de empresas estadounidenses en América Latina ha disminuido casi 20 por ciento desde 2011, según datos del Departamento de Comercio.
A pesar del reciente anuncio de restablecer relaciones con Cuba, América Latina sigue estando en un nivel bajo entre las prioridades políticas de Estados Unidos, dicen algunos. Su aletargada atención hacia América Latina ha permitido que China lo capitalice. “A medida que el capital occidental se retira de América Latina… hay un vacío allí. ¿Por qué no querrían los chinos llenarlo?” dice David Morton, un experto en mercados emergentes y director de estrategia de renta variable de Rocaton Investment Advisers.
Fuente: http://www.cnnexpansion.com/economia/2015/03/04/la-gran-jugada-de-china-contra-eu-america-latina

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