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Día: 26 de febrero de 2015 (página 1 de 1)

Jetas y vagos

N.B.
La pillada a Celia Villalobos, mientras ejercía de presidenta del Congreso -tercera institución en importancia de la nación, como gusta decir el stablishment-, jugando al candy crush (aplasta chuches), que confieso no saber ni que existía tal divertimento que ha debido generar la típica adicción maníaca, demuestra, por si hacía falta, la catadura moral de lo que antes se llamaba- impropiamente- clase política, concepto en desuso desde que entró en circulación en la jerga política el término casta que, para que no se diga de nosotros, encontramos muy certero y apropiado para definir y calificar a esta caterva, a esta banda de parásitos.

Y es tal su soberbia, que pillada in fraganti y sin defensa, ni siquiera se considera en la obligación de pedir, aunque sea a regañadientes, unas protocolarias disculpas, no, qué va, dice esta polichinela, negando la mayor, que estaba leyendo periódicos digitales ¡¡como si eso la hiciera mejor!! Y ello mientras hablaba en la tribuna el Presidente del Gobierno Rajoy, ¡¡su Presidente!! He aquí una clara muestra, un ejemplo vivísimo, de lo que les importa, no ya su propio partido, su Presidente, la sesión de la Cámara donde debatían eso tan rimbombante que llaman «El estado de la nación», sino, sobre todo, el pueblo español al que dicen representar estos payasos.

La aguerrida Villalobos, esa mujer «echada p’alante» según es fama, que empezó militando, como su marido Arriola, asesor de Aznar y del actual Gobierno, en lo que dan en llamar «extrema izquierda» como el padre de Pablo Iglesias y el de Iñigo Errejón, la que llama «tonto» a su chófer del coche oficial, la que va de «graciosa» ejerciendo de andaluza, como si por el mero hecho de ser andaluz ya te sientas tú obligado a reír, y él, el anadaluz, a hacerte reír, esta mujer, digo, se tapa, se oculta y se va por la puerta de atrás sin contestar a la «canallesca» con tal de no reconocer que la han pillado con el carrito del helado. A tal punto llega la soberbia y chulería de esta gentuza, por no hablar de sus sueldos, dietas, prebendas y congruas varias.

En China los empapelan, y si meten la mano a la caja pública, los fusilan.

Los judíos queman tanto las iglesias como las mezquitas

24 horas después del incendio perpetrado por los judíos en el interior de una mezquita cercana a Belén, en la Cisjordania ocupada por Israel, anoche han vuelto a quemar un edificio de la Iglesia ortodoxa griega en la parte antigua de Jerusalén.

Para no dejar dudas sobre su autoría, los fundamentalistas judíos, además, pintaron en los muros consignas despectivas hacia Jesucristo y otras de tipo racista, como «Redención de Sión».

La noticia ha sido difundida por la portavoz de la policía, Luba Samri, quien ha concretado que la parte del edificio incendiada es la que los cristianos utilizaban como seminario.

«Aparentemente las motivaciones de los autores del incendio son nacionalistas», ha precisado la portavoz para eludir las motivaciones religiosas de la provocación. «Los bomberos lograron controlar el incendio con rapidez y nadie resultó herido», añadió la policía.

El edificio, utilizado para estudios teológicos, se encuentra cerca de las rampas de acceso a la parte vieja de Jerusalén, en la puerta de Jaffa.

Bajo la consigna del «precio a pagar», los fundamentalistas judíos llevan a cabo agresiones y actos de vandalismo desde hace años contra los lugares de culto, tanto cristianos como musulmanes. Durante 2013 y 2014 se registraron en Israel y en el territorio ocupado de Cisjordania una veintena de ataques contra centros de culto tanto cristianos como musulmanes, sin que la policía haya detenido nunca a los autores.

Hace dos años el ejército israelí impidió a los cristianos ortodoxos palestinos llegar hasta Jerusalén para celebrar la Semana Santa.

Irak derriba dos aviones británicos cargados con armas destinadas a los fundamentalistas

Ayer la agencia de prensa iraní FAR News informó que el ejército irakí había derribado dos avionnes británicos cargados con armas destinadas al Califato Islámico.

«El Comité para la Seguridad Nacional y la Defensa del Parlamento irakí ha tenido acceso a las fotografías de dos aviones británicos que han sido derribados cuando transportaban armas para el Califato Islámico», ha declarado Hakem Al-Zameli, presidente de dicho Comité, según una nota en árabe del Centro de informacion del Consejo Supremo Islámico irakí.

El incidente ha sido difundido por los medios extranjeros y alternativos, pero no ha sido mencionado por la prensa imperialista de Estados Unidos y Europa.

Hakem Al-Zameli, un relevante parlamentario irakí, ha añadido que diariamente el actual gobierno de Bagdad recibe informes de las fuerzas de seguridad de la provincia de Al-Anbar sobre envíos de armas para el Califato Islámico que aviones de Estaos Unidos y Gran Bretaña dejan caer en paracaídas.

El parlamentario ha afirmado que sosteniendo al Califato Islámico Estados Unidos quiere provocar el caos en Irak.

Otros parlamentarios irakíes lamentan esta situación. «Hemos descubierto armas fabricadas en Estados Unidos, en los países europeos y en Israel en las regiones bajo control del Califato Islámico en la región de Al-Baqdadi«, afirma la revista Al-Ahad citando a Jalaf Tarmuz, jefe del Consejo Provincial de Al-Anbar.

Tarmuz ha añadido que en Ramadi también han descubierto armas fabricadas en Europa y en Israel. «Estados Unidos deja armas al Califato Islámico con la excusa de que no saben dónde se localizan sus posiciones y se esfuerzan por manipular la realidad con ese tipo de argumentos», dijo.

En diciembre los medios públicos irakíes afirmaron que la fuerza aérea de Estados Unidos había lanzado armas por segunda vez en las zonas controladas por el Califato Islámico.

Estados Unidos envía armas a los terroristas por avión
https://mpr21.info/2015/02/estados-unidos-envia-armas-los.html

 

Washington legaliza la marihuana

A partir del mediodía de hoy entra en vigor la llamada Iniciativa 71 que legaliza el consumo de marihuana en la capital de Estados Unidos, Washington DC, después de que fuese aprobada el pasado mes de noviembre por una amplia mayoría.

La Iniciativa 71 permite a los mayores de 21 años poseer poco más de 50 gramos de marihuana y cultivar hasta seis plantas en casa, aunque esta medida no se aplica a los sectores de la ciudad bajo autoridad federal.

Tras aprobarse la iniciativa, el Congreso intervino, prohibiendo al Distrito de Columbia, al que pertenece Washington DC, promulgar un marco regulatorio para la venta o la imposición de impuestos sobre la marihuana. Por lo tanto, deberá ser plantada y consumida en casa.

La pena para un individuo detenido por fumar o consumir marihuana en público puede ser de hasta 60 días de cárcel o una multa de 500 dólares. Por su parte, los dueños de restaurantes y negocios que permitan a los clientes consumir marihuana podrían perder su licencia comercial.

«Vamos a defender la letra y el espíritu de la iniciativa que fue aprobada el año pasado, y vamos a establecer un Grupo de Trabajo de la Iniciativa 71 para coordinar nuestros esfuerzos de cumplimiento, de sensibilización y de compromiso», ha explicado el alcalde del Distrito, Muriel Bowser, en un comunicado.

Las elecciones del pasado mes de noviembre en Estados Unidos sirvieron para renovar el Senado y Congreso, así como para elegir a los gobernadores de multitud de estados. No obstante, muchas personas también estaban llamadas a votar sobre medidas que afectan a sus comunidades locales como la legalización del consumo de marihuana.

Los votantes de Oregón y Alaska, en la costa oeste, y la capital, Washington DC, aprobaron la iniciativa de legalización de la marihuana por lo que millones de estadounidenses podrán poseer la planta y posiblemente comprarla en un futuro cercano.

El estado de Florida también estaba llamado a las urnas para legalizar la marihuana medicinal. Se registró un 57,5 por ciento de los votos favorables, pero no alcanzó el 60 por ciento necesario.

Historia de una misa

Nicolás Bianchi

Recién muerto el Papa Karol Wojtyla, en abril de 2005, oí decir a un obispo que, si algo tenía en especial el difunto, era una «gran experiencia de Dios». ¿Le vio, le conoció? Es asombrosa la capacidad de invención de la jerarquía eclesiástica para despachar la trayectoria de un pontífice con frases que, realmente, no dicen nada: ¿la experiencia de Dios? He aquí un buen asunto para la hermenéutica óntico-ontológica y para los éxtasis místicos. Sin ánimo de ironía, diré que reconozco haber estado impresionado al ver a Wojtyla, alias Juan Pablo II, al pie del cañón y morir con la tiara puesta, como quien dice, ¿no es cierto? Hay quien ha llamado a eso «ostentación del sufrimiento» como si fuera algo indecente y hasta obsceno tamaña exhibición para mentes con escrúpulos. Es posible.  También lo es que el papa se lo tomara como un personal calvario, un Gólgota expiatorio. Quiero pensar que sus dotes interpretativas -fue actor de joven- no llegaran a esos paroxismos cuasimasoquistas. Por cierto que Wojtyla quiso ser de chaval portero de fútbol y, ya adolescente, trabajó en una cantera tomando contacto con los obreros. Unos trabajadores que los nazis quisieron fusilar como represalia de alguna acción guerrillera antinazi. Fue un comandante del Ejército Rojo soviético, el doctor Vasily Sirotenko, quien, sin por supuesto sospecharlo, los salvó, incluido el futuro papa, en 1944 en Cracovia. Paradojas de la vida sobre todo si se piensa en la visceral deriva anticomunista del polaco y su papel en la «caída del comunismo». Por no hablar de Lech Walesa, líder del sindicato polaco «Solidaridad» (Solidarnösc) a quien alguien definió como «tragahostias y meapilas». Pero dejemos esto.

Aquí sólo escribiremos de la vertiente política de su papado y no de sus pastorales y encíclicas ya de por sí asaz reaccionarias. Recordaré los entresijos de un episodio muy comentado «estos días» (al final, en el asterisco, se explicará este anacronismo) a diferencia del nulo comentario sobre «affaires» sonados en su momento como el escándalo del Banco Ambrosiano, las figuras de Marcinkus, el mafioso Michele Sindona, el banquero Calvi que apareciera «suicidado» en el puente londinense de Blackfriars o el blanqueo de dinero en el Estado de la Ciudad del Vaticano. Me refiero a la escena que todo el mundo pudo ver por televisión (Nota: me remito, otra vez, al asterisco. NB) en la cual el entonces ministro nicaragüense del Frente Sandinista, Ernesto Cardenal, sacerdote católico, se arrodilló ante el papa, de visita en Managua (en 1983), recibiendo una visible reprimenda y admonición de éste a quien era su anfitrión. Cardenal, en los años 80, vio y explicó así su genuflexión que, como se verá, fue un gesto de respeto no correspondido.

«Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución», decía una gran manta en el aeropuerto cuando llegó el Papa. Lo de «revolución» es claro que sobraba a ojos del Santo Padre que vive en Roma. Lo que más le disgustaba al papa de la revolución de Nicaragua es que fuera una revolución ¡que no perseguía a la Iglesia! El hubiera querido un régimen como el de Polonia, que era anticatólico en un país mayoritariamente católico y, por lo tanto, impopular. De las primeras cosas del papa cuando pisó suelo nicaragüense fue la humillación pública que me hizo -habla Cardenal- en el aeropuerto enfrente de todas las cámaras de televisión. El nuncio ya me había advertido que eso podía pasar. El papa no quería que ninguno de los sacerdotes en el gobierno (como Miguel Escoto, por ejemplo) estuviera recibiéndolo en el aeropuerto. Lo que menos quería era una revolución apoyada masivamente por los cristianos como la nuestra, en un país cristiano. ¡Y lo peor de todo para él es que fuera una revolución con sacerdotes! No era así la posición del cardenal Casaroli (una especie de ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano), el secretario del Estado (Vaticano) del que se hablará más adelante.

La noche antes de la gran misa del papa en Managua, en la misma plaza, gobierno y pueblo celebraron juntos los funerales de 17 muchachos colegiales que habían sido matados por la «contra» antisandinista. Se esperaba allí del papa al menos una palabra a favor de la paz. El gobierno hizo todo lo posible para que la plaza de Managua, en la misa del papa, se llenara de gente, Así fue que en la plaza hubo unas 700. 000 personas. Nicaragua tenía entonces 3 millones de habitantes. También la derecha acarreó (sic) por su parte lo más que pudo, unas 50.000 personas lideradas por el Padre Carballo. Sorpresivamente, la misa empezó con una alocución del arzobispo Obando. Tanto que se esforzó la revolución en colmar esa plaza de gente y fue para que a esa multitud la hablara ahora el archienemigo de la revolución. En todas las negociaciones previas, en las que hasta lo más nimio se discutió, no se había contemplado que Obando hablara. Y monseñor Obando dio la bienvenida al Papa comparando su llegada a Nicaragua con la visita que una vez Juan XXIII había hecho a una cárcel de Roma. Me chocó -sigue Cardenal- esa comparación de Nicaragua con una cárcel, pero más me chocó el aplauso de toda la plaza. ¿Era que todo el pueblo se había vuelto contra nosotros?

Las lecturas de la misa no fueron inocentes. Se veía que habían sido escogidas ex-profeso contra los sandinistas. Del Antiguo Testamento fue leído lo de la Torre de Babel: los hombres que se quisieron igualar a Dios. Del Nuevo lo del Buen Pastor: solamente Cristo lo es; los otros son ladrones y salteadores. El tema de la homilía papal fue el de la unidad de la Iglesia, lo que equivalía a ser un ataque a la llamada «Iglesia Popular»: los cristianos revolucionarios a los que se nos acusaba -habla Cardenal- de querer destruir esa unidad. El tono -incluso gritos- acusatorio era claro. Era evidente que el Papa odiaba la revolución sandinista. Y había llegado a Nicaragua a pelear. Lo desconcertante era que en cada final de frase la plaza estallaba en aplausos y vivas al Papa. Hubo un momento en que pensé que la revolución se venía abajo. Pero entonces fue que cesaron los grandes aplausos; los que aplaudían ya eran sólo los 50. 000 que había «acarreado» el P. Carballo y el resto de la plaza empezó a protestarle al papa. Y protestando más y más conforme se van dando cuenta de que el papa, al hablar de la Iglesia, está hablando contra la revolución y contra los sacerdotes de la revolución. Y que, por lo tanto, no fue como muchos dijeron después, un ataque hecho al Papa premeditadamente por la revolución, sino que el Papa atacó primero a la revolución. Repetidas veces el papa había declarado que Nicaragua era su «segunda Polonia». Él creía que había un régimen impopular, rechazado por la gran mayoría cristiana, y que su presencia beligerante provocaría una sublevación popular contra los comandantes de la Dirección Nacional que estarían presentes en la plaza. Que bastaba que él hablara contra la revolución sandinista y tendría el respaldo masivo de esa plaza. Y el Papa llegó a Nicaragua a desestabilizar la revolución. Si el Papa no hubiera estado equivocado, la noticia mundial de ese día habría sido que el pueblo de Nicaragua rechazaba la revolución. Pero como el pueblo defendió su revolución y rechazó al papa, la noticia mundial fue «el agravio que se hizo al Papa en Nicaragua». Primero las madres de los 17 jóvenes asesinados comenzaron a pedirle al papa una oración por sus hijos y no les hizo ni caso. Se vio humillado por la multitud por primera vez en la historia moderna. Se le ve desconcertado y hace amagos de querer irse del altar. Al final de la misa, la bendición papal apenas la pudo hacer ahogado por una muchedumbre cantando el himno del Frente Sandinista.

Casaroli, de quien prometimos volver, contemporizador, diplomático, dijo que verían cómo enmendaban eso en Roma. Pero no hubo ni enmienda ni propósito (de la enmienda). Casaroli fue destituido de su cargo y enviado a una recóndita parroquia en Italia. Mientras, Obando fue nombrado cardenal y lo primero que hizo fue presentarse a los exiliados nicaragüenses en Miami. Lo que dijo el Vaticano y la prensa capitalista del mundo entero fue que el régimen marxista (?) de Nicaragua había ultrajado al Sumo Pontífice. Se habló de sacrilegio y de profanación de la misa papal. El Papa ni habló de paz ni rezó por los caídos. Igualmente se señaló que en los países latinoamericanos donde había guerrillas, el papa siempre se dirigía a los guerrilleros exhortándolos a que depusieran las armas. Solamente no lo hizo en Nicaragua que, curiosamente, sufría una «contra» financiada por Reagan.

Wojtyla se fue de Managua en un taxi con su «colega» Obando al aeropuerto sin cruzar palabra. Se fue «quemao» y con ánimo vengativo este pastor de almas. Ahora que le descubren «milagros» y anuncian la canonización de Juan Pablo II, «el Grande», esa papolatría, puede decirse que su verdadero milagro fue la caída del Muro de Berlín y la derrota del sandinismo. No me extraña que lo santifiquen a toda hostia, y nunca mejor dicho.

(*) Este artículo fue escrito cuando recién murió Juan Pablo II en 2005. Permaneció inédito hasta hoy. Eso explica algún anacronismo en su contenido.

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