La web más censurada en internet

Mes: diciembre 2014 (página 3 de 7)

Jesucristo con dos pistolas

Nicolás Bianchi

Hablar de si la figura de Jesucristo existió o no existió históricamente se ha convertido ya en una cuestión bizantina o discutir sobre el sexo de los ángeles. Ya tanto da si existió como si no. Es casi indiferente. Sobre todo si miramos a las consecuencias –muy reales– de su «invención» que va desde un humilde pesebre en Palestina a las riquezas y fastos del Estado Vaticano, incluidos sus sótanos.

Tampoco entraremos en casuísticas cristológicas -de la que se ha hecho una «ciencia»: la Cristología– sobre el Jesús histórico o el Cristo de la Fe, ni la clarísima correspondencia entre el paganismo -y el paganismo no es ateísmo, ojo- egipcíaco de Horus, Osiris, etc. Horus era de hecho el arquetipo del Cristo pagano milenios antes de la aparición del cristianismo que todo lo copiaba y de todo se aprovechaba como, por ejemplo, la tiara o toca que se encasqueta el Papa en la testa es copia del dios persa Mitra. El egiptólogo inglés Gerald Massey (1828-1907) descubrió casi doscientos casos de la correspondencia inmediata entre el material egipcio mítico y las escrituras cristianas. Desde el nacimiento en un establo hasta la muerte por crucifixión acompañados ambos -hasta en esto coinciden- por dos ladrones. Como decimos, el cristianismo es una especie de agujero negro que todo lo succiona si le sirve. Y si no, no.

Aquí escribiremos como si Jesucristo sí hubiera existido. Empezaremos en plan heavy diciendo que Jesucristo (en adelante JC) jamás condenó la violencia. Jesús -suponiendo que existiera- no fundó ninguna Iglesia en cuanto organización dispuesta a perpetuarse sine die y sub speciae eternitatis, o sea, toda la puta vida. dicho en cristiano y que viene al pelo en este caso. Ni se le pasó por la cabeza al Maestro. El Nazareno (*) nace y crece en un ambiente de alta sensibilidad mesiánica. Mientras el hijo de María tenía su vista clavada en el futuro inminente de la venida del Reino de Dios, aquí y ahora y no ad calendas graecas, o sea, cuando a las ranas les crezca el pelo o nieve en el infierno. Y se esperaba una «liberación» -con la llegada de algún Mesías- sólo para el pueblo judío en excluvidad. Son las narraciones evangélicas las que se proponen desvincular a Jesús del entorno hebreo de sus días, desjudaizarlo. Porque JC no fue «cristiano», sino judío. Y un judío revoltoso. Su crimen, de cara a los romanos ocupantes, fue proclamarse «rey de los judíos», un delito de sedición, un delito político de los peores que se castigaban con la crucifixión. Para los romanos JC era un malhechor (lo de «terrorista» todavía no se había inventado). En Marcos 1.15 Jesús proclama, al igual que el Bautista, que «cumplido es el tiempo y el Reino de Dios está cercano». Ya no hay espera, pues el tiempo se ha cumplido. Jesús, un nacionalista judío, pero no el único, no tenía paciencia (la Iglesia Tarsiota -de Pablo de Tarso, a quien los esenios llamaran «El Embustero» por transformar la realidad en favor del poder establecido y acercó a los gentiles el cristianismo, universalizándolo-, sí). Verdaderamente creía en un demiurgo que expulsaría al invasor romano. Cuando muere en la cruz, Jesús no se siente instrumento ni marioneta de ningún arreglo teológico o soteriológico diseñado por el Altísimo. No esperaba ese desenlace trágico, no estaba en el guión. De ahí su desgarrador bramido: Eloi, lamma sabacthani («Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). Sólo le faltó añadir, «joputa», pero no consta en las Escrituras.

Había algo indisociable en el mesianismo de la época: lo religioso y lo político, o sea, entre el Reino de Dios y el destino de Israel. Por eso del Bautista -de San Juan Bautista- apenas se habla, porque era casi un zelote (un «etarra» diríamos hoy, como los que defendieron Masada). Y a Jesús se le «despolitiza», pues Jesús, es obvio, es puro amor, y más en tiempos de «humanismo navideño» como en este mes donde hasta el personaje dickensiano Mr. Scrooge se humaniza, ¿no es cierto? Sucede que en Lucas 22. 49-50 le preguntan al Maestro (cuando le prenden en Getsemaní): «Señor. ¿herimos con la espada?». Y responde: «Dejadles, no haya más», o sea, que no haya bronca. No se condena la violencia, sino que se toma una prudente decisión. Y ello porque para detener a Jesús se le envía nada menos que una cohorte (no inferior a 400 hombres) al mando de un tribuno (judío). Es fama que Pedro, el impulsivo futuro fundador de la Iglesia, le corta una oreja, esto es, desoreja a un esbirro del Sumo Sacerdote, es decir, que iban armados.


La ética de Jesús, su escatología mesiánica, causó pavor en el stablishment judeo-romano. Jesús era hostil frente al ocupante romano y sus colaboracionistas aborígenes. Un Jesús de este tenor era inmanejable para la (posterior) Iglesia. No era plan. Había que adulterar su figura mediante una interpretación espiritualizante y apolítica, irenista, de su supuesto fundador. Este Jesús inexistente quedó troquelado para el resto de la Historia como un ser evanescente alejado de toda preocupación terrena en el cuarto Evangelio: «mi Reino no es de este mundo». Si lo fuera, lo volverían a crucificar.

Nota.- No queremos convertir a JC en un «revolucionario» avant la lèttre ni forzar nada, no estamos aquí para eso. Sólo desvelamos -o completamos- lo que otros callan u omiten. Eso es todo y esa es la intención.

(*) Nazareno no porque fuera de Nazareth, sino término que viene a ser algo así como «guardián de la ley», que es como se lo toma Jesús cuando expulsa del templo a los mercaderes, una muestra de su enorme celo por el incumplimiento de las leyes más puras del judaísmo. El melenudo y bíblico Sansón era, por ejemplo, un nazareno, o sea, un militante, como si dijéramos.

Entrevista a Pablo Hasel

«La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar»

El juzgado de instrucción número tres de Lérida requirió el pasado jueves a Youtube la retirada del vídeo Menti-Rós, de Pau Rivadulla, cuyo nombre artístico es Pablo Hasél. La letra de la canción arremete contra el alcalde de la ciudad, Angel Rós, del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Al cierre de este artículo, el vídeo todavía está disponible en la red. Las rimas más polémicas son las que aluden a la muerte violenta del edil: «Te mereces un tiro»; «Que alguien le detone/mientras desayune y café se tome»; «Se merece un navajazo en el abdomen». La canción también denuncia actitudes políticas: «Deja a los bancos acumular pisos vacíos/y otros en bancos muriéndose de frío».

La pasada primavera, la Audiencia Nacional condenó al rapero a dos años de cárcel por el contenido de sus rimas. ¿Un ejemplo de sus canciones? «No me da pena tu tiro en la nuca, pepero/ me da pena el que muere en una patera». También ha escrito sobre la muerte violenta del socialista José Bono (con un piolet), del lehendakari Paxi López (con un coche-bomba) o de la familia real: «Pena de muerte a las infantas patéticas/por gastar nuestra pasta en operaciones de estética».

El conflicto interesó a nombres destacados de la escena política: Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, expresó públicamente que «no se puede juzgar la disidencia frente al sistema de Hasél como apología del terrorismo», mientras que el periodista Hermann Tertsch calificó sus discos como «potencial para nuevo terrorismo antisistema». ¿Disidencia o terrorismo? Hasél accedió a una entrevista con El Confidencial a cambio de publicar sus respuestas íntegras. «Ya ando cansado de que me censuren o manipulen», explica.

PREGUNTA. ¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión en España?

RESPUESTA. La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar de verdad. Hay infinitos ejemplos que demuestran cómo los fascistas tienen libertad incluso para amenazar de muerte y no pasa absolutamente nada. Por ejemplo, se puede escribir la frase: «Si los catalanes ejercen el derecho de autodeterminación, correrá la sangre». A los fascistas no les condena nadie cuando matan, así que tampoco va a pasarles cuando amenazan. En cambio, seguro que tarde o temprano irán a por ti si atacas al poder sin medias tintas y llegas a bastante gente.

P. ¿Cuál es su situación tras la condena a dos años de la Audiencia Nacional?

R. Se recurrió al Tribunal Supremo, pero es casi seguro que acaben diciendo lo mismo, pues a menudo son hasta peores.

P. ¿Cree que en España la libertad de expresión es menor que otros países occidentales? El rapero Ice-T no fue la cárcel por la canción Cop Killer (Asesino de policías), ni tampoco Paris por el tema Bush Killa, donde fantaseaba con un atentado contra Bush padre.

R. Sí, ni siquiera en EEUU, el país más genocida de la historia, hay tan poca libertad de expresión. Allí hay raperos que hablan de lucha armada contra el gobierno o contra la policía y jamás han sido detenidos. También es un factor a tener en cuenta que yo apoyo a un partido revolucionario ilegalizado como es el PCE(r). A lo que más teme el sistema es a la organización comunista. Mi partido es consecuente en los hechos, no como otros que sólo lo son de nombre. Por eso, en la canción en la que más hincapié hicieron en mi detención fue en Libertad camarada Arenas, dedicada al secretario general del PCE(r), condenado a cadena perpetua encubierta, sin haber pegado un tiro en su vida y al que se le ha negado hasta la asistencia médica. Allí no hablaba de culpables tiroteados.

P. ¿Por qué cree que el terrorismo es un asunto tan delicado si ha desaparecido de Europa?

R. La lucha armada es uno de los asuntos más incómodos, por supuesto, pero ha habido juicios contra periodistas por destapar fechorías de la familia real, por ejemplo. Lo hemos visto con el caso de la portada de El jueves, los procesos contra militares que denuncian los desmanes del ejército y contra Arnaldo Otegi por referirse a Juan Carlos I como «el rey de los torturadores». Hay cosas que intentan ocultarse, por ejemplo la situación de las presas políticas, donde se violan los derechos humanos. Si van a por mí no es solamente por no condenar la lucha armada de los oprimidos contra los opresores.

P. Hombres G tiene una canción de apología del terrorismo, que se titula Matar a Castro. ¿La censura es una cuestión ideológica?

Sí. También hay grupos nazis en total impunidad que hablan de asesinar a inmigrantes. No voy a citar nombres para no darles publicidad. Es lógica esta diferencia en un Estado que asesina a inmigrantes hasta con cámaras de seguridad grabando. No creo que se deba poner en un mismo plano el discurso nazi y el comunista porque defendemos posturas totalmente opuestas. Eso interesa a los medios de manipulación, que a la hora de la verdad acaban defendiendo a los nazis, como se ha visto en el caso de Jimmy, de los Riazor Blues. No es lo mismo atacar a un político rico a costa de nuestra precariedad o miseria que a un inmigrante inocente. Tampoco es equiparable apoyar la lucha armada contra las injusticias que apoyar la violencia del estado que las perpetúa. Yo denuncio a los que sostienen este sistema criminal. Eso no tiene nada que ver con defender que un nazi pueda decir que hay que asesinar a una persona por su color de piel. Precisamente, yo lucho contra la libertad que hoy en día tiene esa escoria. Su libertad es nuestra cárcel, por eso o mandan los capitalistas o mandamos nosotros, la inmensa mayoría. No es posible el término medio porque mientras estén arriba habrá explotación e injusticias.

P. ¿No hay solución con las normas del sistema?

R. Mientras los capitalistas tengan el poder, no existirá libertad para decir lo que digo. En Cuba hay raperos que van de la mano con los yanquis que quieren invadirlos y la Policía jamás les han entrado a casa como a mí. Me refiero a grupos de hip-hop como Los Aldeanos. En el Estado español ese delito, el de apoyar a una potencia que quiera invadir, está penado con muchísimos años de prisión. Aun así, ellos atacan a un gobierno del pueblo y yo ataco a un Estado burgués enemigo del pueblo, tampoco puede ponerse en el mismo plano. Allí son demasiado blandos con sus enemigos y aquí no tienen escrúpulos con quien defiende a la gente.

P. ¿El hip-hop contribuye a la lucha política?

R. El rap nació como música no controlada por el sistema, otra cosa es que la industria supiera de su poder e invirtiera millones en hacerla esclava suya, quitándole contenido revolucionario. En EEUU se decía que «el rap es la CNN de los barrios”, en el sentido de que contaba lo que los medios de manipulación ocultaban. Gran parte de esa esencia se ha perdido, pero estoy convencido de que, poco a poco, se irá recuperando, porque la misma situación obliga a posicionarse y a denunciar. Aunque no se haya leído a Lenin, los raperos pueden ver lo que pasa en las calles. El rap anticapitalista ha concienciado a muchos jóvenes y así seguirá siendo, le guste al poder o no. Si quieren ejercer la censura, saldrán muchos más.

P. ¿Qué opina del cambio de clima político en España? Después de la explosión social del 15M llegaron los disturbios de Gamonal, el empuje de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la defensa social de Can Vies, el auge de las tertulias políticas en horario de máxima audiencia con protagonismo para Ada Colau, Podemos o el Sindicato de Trabajadores Andaluces (SAT)… ¿Qué expectativas políticas tiene?

R. El SAT, Ada Colau y Podemos tienen algo en común: son pacifistas. Por eso el Estado no les teme en exceso. Salen diciendo: “Nosotros sólo apoyamos la lucha pacífica”. Eso es algo que le conviene al Estado en el sentido de que paran luchas más contundentes. Si no frenaran esa rabia, en las calles habría más gamonales y por lo tanto, más conquistas. Hay militantes del SAT que piensan distinto, pero sus voceros tienen ese discurso apagafuegos. Renegar de la violencia revolucionaria, que es autodefensa ante los ataques de la burguesía, es renegar de muchísimos derechos que hoy tenemos gracias a esas formas de lucha y también es legitimar la represión. Sólo hace falta ver a Pablo Iglesias tras las marchas de la dignidad del 22 de marzo de este año diciendo que el peso de la ley tenía que caer sobre quienes se habían defendido a pedradas de la brutalidad policial, como si fuera un tertuliano de Intereconomía. Alguien que condena la autodefensa del movimiento popular no está en nuestro bando, menos si lo hace a conciencia como él y no por ignorancia, que es distinto.

P. ¿Hay libertad de expresión en la política?

R. No verás en horario de máxima audiencia, ni en ningún otro, a anticapitalistas que hablen claro como Juan Manuel Olarieta (detenido por dar una charla) o como Pepe Balmón, porque el sistema sí teme su discurso, que llevado a la práctica es el único que puede solucionar esto. No hay más solución que la revolución que acabe con la raíz del problema: el capitalismo. Podemos es otro partido del sistema que no pretende acabar con este y que ya tiene un programa que es una burla y que hasta el PSOE de hace años superaba. Retrasa la conciencia haciendo creer que con el capitalismo hay salidas dignas. Aquí realmente gobierna la oligarquía financiera: gane Podemos o no, ellos seguirán en el poder.

P. ¿Hay alternativas al sistema?

R. La única alternativa a la barbarie es el poder de la clase obrera. Habrá represión hasta que nos hagamos con el poder. Cuanto más fuerte esté el movimiento revolucionario, más represión habrá, aunque a la vez podremos conquistar algunos derechos fruto de luchas contundentes. Gamonal y Can Vies hicieron acobardarse a los ayuntamientos a base de barricadas, no de debates suaves en platós. Todavía está por llegar lo peor de la crisis capitalista y todo lo que conlleva. Un militante revolucionario tiene mucho que ganar y a la vez muchos palos que soportar.

Fuente: El Confidencial, 13 de diciembre, http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-12-13/pablo-hasel-la-libertad-de-expresion-termina-cuando-empiezas-a-molestar_589897/

Pero ‘Podemos’ tiene carta blanca para enaltecer el terrorismo:

Más información: A Pablo Hasel le cierran sus cuentas en las redes sociales

Goma 2 contra el ejército fascista

«Si queréis saber más, preguntad a los adultos, pero no os creáis todo lo que os cuenten». Era una de las terribles frases que aparecían en «El libro rojo del cole», una de las publicaciones secuestradas y censuradas por la Audiencia Nacional en 1979. En España hay frases como esa que no se pueden pronunciar porque te detienen y te meten en la cárcel.

En 1969 los pedagogos daneses S. Hansen y J. Jensen publicaron en Dinamarca el «Pequeño Libro Rojo del Cole»; en 1970 se editó la versión alemana; en 1971 la inglesa y la japonesa; en 1972 la italiana. Una pequeña editorial mexicana hizo la primera versión en castellano. Luego una editorial española revisó y actualizó la edición mexicana para publicarla en nuestro país.

La transición era un mal momento para la pedagogía (y para cualquier otra idea innovadora). El adoctrinamiento fascista se sintió amenazado por el libro, la autoridad ridiculizada, los valores religiosos cuestionados y los tabúes expuestos sin recato.

En el Congreso la UCD de Adolfo Suárez intentaba aprobar la LOECE, la primera ley que regulaba el funcionamiento de los centros de enseñanza, con la pretensión descarada de perpetuar los privilegios de las escuelas privadas católicas. El libro fue denunciado por la Federación de Padres de Familia, un tentáculo del Vaticano y la Conferencia Episcopal.

El ministro de Cultura, el fascista Ricardo de la Cierva, dijo que el libro era «absolutamente intolerable y atentatorio contra las más elementales normas de la convivencia cívica». El ministro de Educación, José Manuel Otero, dijo que «el libro tiene pronunciamientos que no están de acuerdo con la Constitución. Fomenta el ataque a las normas educativas legales y viola los criterios de moralidad aceptados en la sociedad española», entre otras cosas. Pero el ministro no se conformó con decir lo que pensaba sino que pasó a la acción, ordenando a la inspección del Ministerio que retirara el libro de los colegios en los que se había distribuido.

El diario Abc publicó un editorial en el que arremetía violentamente contra el libro. Para el citado periódico la obra era un «conjunto de proposiciones antisociales, inmorales, falaces, antidemocráticas, contrarias a la dignidad humana, seudocientíficas y, quizá, delictivas en no pocos casos». Más adelante, el editorial quitaba definitivamente este quizá y pedía acciones por vía judicial e «incluso, dada la naturaleza del asunto, su específica gravedad, por procedimiento de oficio».

El coronel Pardo Zancada llegó a escribir en una revista especializada en temas castrenses que el «El libro rojo del cole» era goma 2 para el ejército. Meses después, durante el 23-F, el referido coronel trató de dar un golpe de Estado, posiblemente para impedir que la gente lea y, sobre todo, que la gente piense. ¿No tenemos bastante ya con TVE (entonces la única y unificada cadena de televisión)?

El problema del coronel golpista es que no era capaz de diferenciar un libro de la goma 2. Realmente triste para él. Pero al aparecer goma 2 de por medio el asunto quedó asimilado al terrorismo puro y duro. Había que poner en marcha a Supermán, o sea, a la Audiencia Nacional. El juez fascista Varón Cobos, gran inquisidor de aquel garito, instruyó una causa delirante, que ha marcado una de las épocas más gloriosas del fascismo judicial. No tuvo empacho en comenzar por detener al editor en su domicilio y luego enviarle a la cárcel en prisión incondicional, sin fianza. Luego procesó también a los impresores y a otros editores que se solidarizaron con el libro.

No cabía duda. Todos ellos eran miembros de una peligrosa banda organizada, o del entorno, y ya saben cómo se las gasta la Audiencia Nacional en estos menesteres en los que pensadores, editores y libreros quieren comernos el coco. Varón Cobos no podía permitirlo.

Era la época del destape, cuando el cine y las revistas se llenaron de desnudos. Durante la transición el erotismo y la pornografía cutre crearon la ilusión de que en España la censura había desaparecido. Algunos no cayeron en la cuenta de que la abundancia de tetas ocultaba la escasez de ideas.

Descargar ‘El libro rojo del cole’:
http://josechuferreras.files.wordpress.com/2011/12/el-libro-rojo-del-cole-1.pdf

Documental de TVE sobre la censura del libro:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-libro-rojo-del-cole/1011214/

¿Saben Ustedes que en este país se censuraron muchos libros durante la transición (y se siguen censurando)?, ¿serían capaces de calcular cuántos?

Respuesta: en los cuatro años que van de 1976 a 1979 la censura expedientó 555 libros. En los años sucesivos los jueces continuaron la tarea de los censores.

El banco más sucio de todos los bancos

El BCCI fue un banco con una corta historia de sólo 20 años y según la revista Time (29 de julio de 1991) fue “el banco más sucio del mundo”. Lo fundó Agha Hasan Abedi, un chiíta, en Pakistán en 1972. Abedi había nacido en India y reunió una gran fortuna con la especulación antes de que su primer banco fuera nacionalizado por el presidente pakistaní Alí Bhutto.

Su segundo banco lo creó con un afán político: iba a guardar los depósitos de los chiítas, muchos de los cuales, por razones ideológicas, se niegan a dejar su dinero a las instituciones financieras de los imperialistas occidentales.

Enemigo de Bhutto, Abedi era íntimo amigo del siniestro general Zia ul-Haq que gobernó pakistán después de dar un golpe de Estado en 1977 y ahorcar a Alí Bhutto. Si Abedi quería un banco islámico, el general ul-Haq quería un Estado islámico.

Aunque Abedi tenía mucho dinero, necesitaba mucho más, y como nunca dependió de ningún banco central, cayó pronto en manos de tres grandes familias: los Gokal de Pakistán, los Ben Mahfuz de Arabia saudí y los Geith Pharaon de Abu Dhabi. Ante la permanente falta de liquidez del banco, estos tres jeques del petróleo ponían dinero a cambio de acciones, lo cual alteró un poco la religión del banco: del chiísmo se convirtió al sunismo en su peor versión, la wahabita.

La necesidad de liquidez procedió, en primer lugar, de la ampliación internacional del negocio a países tan exóticos como Luxemburgo o las Islas Caimán, donde se registró como ICIC (International Credit & Investment Company), el mismo nombre con el que abrió una sucursal en Karachi dirigida por el hijo del general ul-Haq.

Cuando un banco necesita liquidez, dinero en efectivo, se convierte en una lavadora: pinta de blanco el dinero negro. Para ello admite depósitos procedentes del tráfico de drogas, del tráfico de armas, de la prostitución y de la delincuencia. Es lo más barato porque es gratis.

Una de las fuentes de blanqueo de los bancos son las gigantescas fortunas, que convierten en depósitos. Ese fue el papel que cumplió el BCCI con los ahorros del general Noriega, un tipo que no era chiíta precisamente, y cuyos dólares procedían, a su vez, del tráfico de drogas.

Como se trata del crimen, del verdadero y auténtico crimen organizado, este tipo de bancos, lo mismo que los paraísos fiscales, son un imán para los espías y policías del mundo entero. No sólo meten las narices en ellos sino que hacen algo más fácil aún: los crean.

Así ocurrió con el BCCI. Cuando en 1979 el ejército soviético se despliega en Afganistán, el dinero de la CIA, de Arabia saudí y de Pakistán con destino a los talibanes y Al-Qaeda pasa por el BCCI y, sobre todo, por su sucursal en Karachi. Es dinero fresco, es mucho y se renueva durante mucho tiempo.

Los jeques no tardaron en darse cuenta de que la CIA les estaba dejando solos, de manera que pidieron un compromiso mayor por parte de los imperialistas, lo que explica la entrada en el accionariado del Bank of America, que obtiene casi una tercera parte del capital del BCCI.

Posteriormente el director ejecutivo del Bank of America, Roy P. M. Carlson, se unió a Safeer, una empresa de consultoría de Teherán fundada por el antiguo director de la CIA y embajador de Estados Unidos en Irán, Richard Helms.

Carlson también se convirtió en presidente del Banco Nacional de Georgia, que tenía problemas y que fue comprado en secreto por el BCCI con la ayuda de Ghaith Pharaon que, a su vez, en 1976, recompró la participación del Bank of America en el BCCI. Todo volvió a quedar en casa, muy cerca del Golfo.

El Banco Nacional de Georgia era cliente de Kissinger Associates que, a su vez, también era consejero de la Banca Nazionale di Lavoro a través de la cual se financiaban las armas destinadas a Saddam Hussein durante la guerra con Irak. El socio de Helms en Safeer, el magnate iraní de negocios Rahim Irvani, controlaba el Melli Group del que Carlson era presidente. Irvani fundó una empresa off-shore para  ocultar que el BCCI recompró el banco de Clark Clifford, que había sido jefe del Pentágono: el First American Bank.

El BCCI no fue más que una de tantas burbujas de los ochenta, santo y seña de la Escuela de Chicago, de esos que en las Facultades de Economía de todo el mundo predican “más mercado y menos Estado”. Lenin diría que se trataba de un ejemplo de la descomposición del capitalismo financiero. Todo era de papel. No había préstamos, no había economía productiva. El banco vivía de apuntes contables. Las armas se cambiaban por drogas, por lo que ambas cosas eran imprescindibles: muchas drogas y muchas guerras. Era el modelo económico Afganistán, el no va más del “neoliberalismo” de los ochenta. Dependía de que la guerra no se acabara nunca, no sólo la de Afganistán sino otras, como la que enfrentó a Irán con Irak, a los sandinistas con la contra…

Los banqueros eran mitad contables, mitad espías, mitad de traficantes. Dos directores de la CIA, Richard Helms y William Casey, “trabajaron” en el banco, lo mismo que Adnan Khashoggi, traficante de armas y vecino de Marbella, lo mismo que Manucher Ghobanifar, uno de los nombres del Irangate…

La lista se puede alargar tanto como uno quiera, sobre todo si ponemos a la filial del BCCI en las Islas Caimán (ICIC), en relación con el Banco de América Central, creado por Wells Fargo. Todo les fue muy bien hasta que llega el Estado, o mejor aún, el cambio de Estado: hasta que en 1979 la revolución nicaragüense les estropeó el negocio los banqueros estuvieron estrechamente relacionados con los Somoza, con la exportación de azúcar de caña y con el cártel de Medellín.

Aquel fatídico 1979 fue un mal año para los negocios del imperialismo: sandinistas en Managua, chiítas en Teherán y soviéticos en Kabul.

Uno de los consejeros de las operaciones americanas del BCCI era Jack Stephens que, simultáneamente, era consejero y accionista de Harken, la empresa petrolera de la familia Bush, primero director de la CIA y luego primer presidente con dinastía propia en la Casa Blanca.

Todo se empezó a desmoronar como un castillo de naipes cuando en 1989 los soviéticos abandonaron Afganistán, que es tanto como decir que el diluvio de dinero se detuvo, la policía encarceló a dos miembros de la filial del BCCI en Tampa (Florida) acusados de tráfico de drogas y, finalmente, Estados Unidos invadió Panamá para detener a Noriega.

Una vez cumplida su función, en 1991 Estado Unidos clausuró el banco más sucio de una manera sucia que es típica del capitalismo financiero: atrapando los depósitos pertenecientes a pequeños y grandes depositantes como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y varios bancos centrales del Tercer Mundo, como los de Pakistán, Zambia, Senegal y Nigeria. Si el banco fue un fraude, su cierre fue otro aún mayor, posiblemente el más gigantesco de la historia. Lo había escrito Marx en un lenguaje bíblico: “Los expropiadores serán expropiados”.

El fiscal de Manhattan que investigó las actividades del BCCI dijo a la revista Time: “Desde el inicio de nuestra investigación, en marzo de 1990 no recibimos ninguna ayuda del Ministerio de Justicia. En realidad, interfieren con nuestra investigación y aleccionan a los testigos para que no cooperen con nosotros”. También ahí había mucho que tapar.

África no quiere al Tribunal Penal Internacional

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, acaba de pedir a los países africanos que abandonen el Estatuto de Roma por el que se creó el Tribunal Penal Internacional, que mantiene abiertos varios procesos contra dirigentes del continente.

Museveni ha lanzado este mensaje en los actos de celebración del Día de la Independencia de Kenia, una semana después de que el Tribunal Penal Internacional decidiera archivar el caso por crímenes contra la humanidad contra el presidente de este país, Uhuru Kenyatta. «Yo, personalmente, presentaré una moción en la próxima Cumbre de la Unión Africana para que el continente retire su adhesión a el Tribunal Penal Internacional», dijo Museveni durante la ceremonia, celebrada en la capital keniata.

Museveni acusó al tribunal internacional de ignorar la voz de África y establecer un programa para atacar a los dirigentes del continente. El mandatario ugandés, que estuvo acompañado en Kenia por los presidentes de Ruanda y Ghana, Paul Kagame y John Dramani Mahama, respectivamente, se mostró satisfecho de que el Tribunal Penal Internacional hubiera archivado el caso contra Kenyatta, al carecer de pruebas suficientes para implicarlo en la muerte de miles de personas tras las elecciones de 2007.

«En el mismo sentido, el tribunal también debe considerar la retirada de los cargos contra el vicepresidente William Ruto», quien está siendo juzgado por los mismos delitos por los que se investigó a Kenyatta. Museveni consideró una falta de respeto a los votantes de Kenia que el vicepresidente esté siendo procesado por el Tribunal. «Nosotros, la Unión Africana, pedimos que se aplazaran los casos de Kenia hasta que el presidente y el vicepresidente abandonaran su cargo, pero nos desairaron», ha dicho el presidente ugandés.

Por su parte, el presidente de Kenia acusó a el Tribunal Penal Internacional de amenazar la estabilidad de su país. «Estoy convencido de que el Tribunal Penal Internacional es una amenaza real para la esperanza de nuestro país, para la reconciliación nacional y la estabilidad duradera», manifestó. Kenyatta dijo que el tribunal «no ofrece ninguna promesa clara de justicia para las víctimas de la violencia postelectoral, que traumatizó a este país hace unos años».

Tras las elecciones de diciembre de 2007, 1.300 personas fueron asesinadas y más de 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la ola de violencia. La Fiscalía de el Tribunal Penal Internacional investigaba al presidente de Kenia y a su vicepresidente por supuestamente orquestar y financiar la matanza.

A finales del año pasado la Unión Africana pidió a el Tribunal Penal Internacional que los gobernantes africanos en el cargo no sean juzgados. El carácter político y discriminatorio de sus juicios quedó patente cuando no emprendió ninguna clase de juicio contra los racistas sudafricanos por los crímenes cometidos durante el apartheid.

El gulag en Estados Unidos

La FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias) es la institución de Estados Unidos que desde 1978 se encarga de poner remedio a desastres naturales como huracanes, terremotos, incendios o inundaciones. Al estilo de «Protección Civil» en España, uno de los objetivos de la FEMA es auxiliar a los que se hayan quedado sin vivienda.

Aunque desde su creación han sucedido muchos desastres «naturales», como el del huracán Katrina de Nueva Orleans, la gente se ha quedado tirada en la calle sin recibir ningún tipo de ayuda. Los objetivos reales de la FEMA parecen, pues, ir por otro lado: se trata de grandes campos de internamiento para mantener encerrada a la población en caso de guerra o revolución. La competencia de la FEMA se extiende, más bien, a desastres que no son tan «naturales», sino sociales, como revueltas y motines en los barrios depauperados de las grandes ciudades.

Existen unos 800 campos de concentración de ese tipo en Estados Unidos preparados para entrar en funcionamiento. El más conocido es el de Guantánamo, que ha destapado un episodio que los imperialistas estadounidenses siempre quisieron ocultar. La población indígena de Estados Unidos ya había sido recluida en campos de concentración (camufladas como reservas indias) y también se utilizaron para internar a los parados tras la crisis de 1929 y durante la II Guerra Mundial para encerrar a unos 200.000 ciudadanos de origen japonés.

Tras la Segunda Guerra Mundial la Ley McCarran reconstruyó antiguos campos ya utilizados y desde su surgimiento la FEMA ha ido abriendo otros nuevos en lugares apartados, camuflados en ocasiones como aeródromos, bases militares, para ocultar su auténtica finalidad: Estados Unidos se prepara para una nueva guerra imperialista en la cual, además de muchos muertos, habrá también muchos presos.

Tras la caída de las Torres Gemelas en 2001, el fiscal general del Estado John Ashcroft anunció que los campos de concentración iban a albergar «por tiempo indeterminado» a lo que calificó como «combatientes enemigos», bien entendido que no se refería sólo a los extranjeros sino también a los propios ciudadanos estadounidenses «destituidos de sus derechos constitucionales», aclaró Ascroft al diario Los Angeles Times.

En 1987 el director de la FEMA dijo en unas declaraciones al Miami Herald que había dictado una orden ejecutiva para que los campos de concentración pudieran acoger, si fuera necesario, a poblaciones sometidas a la ley marcial, una vez suspendida la vigencia de la Constitución.

Aquel mismo año, en el contexto del escándalo Irán-Contra, el coronel Oliver North se descubrió como el arquitecto del plan militar de defensa civil Rex 84 dirigido por el director de la FEMA, Louis Giuffrida.

En el mes de enero de este año un camionero de Atlanta llamado Dale Bohannon descubrió cientos de miles de ataúdes de plástico negro, modelo militar, almacenados en un antiguo campo de trigo. Un equipo de la televisión de Atlanta filmó el tétrico escenario de los ataúdes alineados en filas compactas sobre el suelo. El tamaño de los ataúdes era tan grande que cabían tres cadáveres. Estaban preparados para enterrar a dos millones de personas.

El camionero había descubierto un futuro cementerio, de los que hay varios repartidos por la extensa geografía, anexos a los campos de concentración, cada uno de ellos capaz de internar de manera inmediata a medio millón de personas, rodeados de alambradas de espino, torres de vigilancia, centrales de energía y vías de acceso. El que está en Arizona dispone incluso de un tren que atraviesa la entrada principal, una imagen exacta al campo de concentración de Auschwitz.

En los campos se alinean barracones sin ventanas, comedores y lugares de trabajo, ahora vacíos, como si esperaran a sus inquilinos. ¿Cómo es posible que unos barracones deshabitados estén protegidos? Si sus moradores van a ser las víctimas de catástrofes naturales, ¿por qué tienen medidas de seguridad?, ¿por qué los campos se ubican en lugares remotos y apartados?

El futuro no está tan lejano. Actualmente algunos de ellos ya se han puesto en funcionamiento para recluir en ellos a los «espaldas mojadas» que atraviesan ilegalmente la frontera con México. En octubre del año pasado la prensa (*) informó que en Carolina del norte habían empezado a internar también a los mendigos. El ayuntamiento de Columbia ha creado una unidad especial de policía para proteger la «calidad de vida» de sus vecinos, que consiste en meter en furgones a los vagabundos que ven por calle y llevarlos al campo de concentración más cercano. A los mendigos se equiparan aquellos otros que son sorprendidos por las patrullas de «calidad de vida» orinando en un árbol del parque.

El mes pasado a un equipo de la cadena de televisión NBC se le ocurrió introducirse en uno de los campos de concentración cercano a Nueva York para rodar un programa cultural. Creían que estaba abandonado y cuando aún no habían sacado las cámaras de sus fundas, unos guardianes uniformados les ordenaron marcharse del lugar. No se puede filmar.

Los modelos Abou Ghraib y Guantánamo no tienen que ver con la guerra de Afganistán. Ni siquiera tienen que ver con que acusen a alguien de algún tipo de delito común. Tampoco se celebra ninguna clase de juicio, no hay abogado, ni recurso, ni límite temporal del encierro… Por la cara. En Estados Unidos a eso lo llaman «calidad de vida»; en otros sitios lo llaman fascismo.

(*) Massimo Bonato: Usa. North Carolina. I campi di concentramento Fema per i senza fissa dimora, http://www.tgvallesusa.it/2014/12/usa-north-carolina-campi-di-concentramento-fema-per-senza-fissa-dimora/

Alí Babá nos enseña su cueva

N. B.

(Al final verán el por qué del título.) Cuando en 1951 el Parlamento iraní decide nacionalizar su petróleo comienzan las presiones de EE. UU. y Gran Bretaña que desembocaron en un golpe de Estado organizado por la CIA (Operación Ajax) derrocando al presidente electo Mosaddeq y estableciendo la dictadura monárquica del Sha de Persia, Reza Palevhi, amigo y aliado de los intereses de Occidente y que incluso fue el único país del mundo que llegó a contar con los modernos aviones F-14 estadounidenses (usados recientemente por el Gobierno iraní, por cierto).

En 1979 el pueblo iraní destrona al Sha en la Revolución Islámica y se instaura la República Islámica del Ayatolá Jomeini (que vivía sin sobresaltos hasta entonces en su exilio parisino)… y ahí comienzan los problemas para Irán. Solo un año después, en 1980, el vecino Irak invade Irán dando comienzo a una guerra terrible de desgaste que duró ocho largos años. Desde entonces no han cesado las presiones, ataques, sanciones, etc. de Occidente (encabezados por USA y GB) contra Irán que, casualmente, dicho sea de paso, es el cuarto país del mundo en producción de petróleo y el tercero en cuanto a reservas.

Últimamente la indesmayable batalla de desinformación se empeña en hacer creer a la «opinión pública», que se dice, que en Irán lapidan a las mujeres (adúlteras), que ahorcan a homosexuales en gruas («argumento» favorito del búnker, la caverna, el tea party, que abomina del matrimonio homosexual, pero se la suda), que odia a los judíos y quiere destruir Israel, que niega el holocausto (la Shoah) judío (no serían los primeros «revisionistas» que lo hicieran, a todo esto), que quiere fabricar una bomba atómica (como las que posee el Estado de Israel, este sí), etc, etc.

Al expresidente Ahmadineyad se le pintó como el mismísimo diablo (Satán fue Saddam Hussein), un islamista radical, que, de tan «radical» que era, renunció a su sueldo como Presidente de Irán y cobra el sueldo de profesor universitario, que es lo que es, o sea, como quien fuera ministro con el PSOE Corcuera, antiguo obrero (electricista) de Altos Hornos de Vizcaya, y hoy inaugurando bodegas de Vega-Sicilia entre trago y trago. No hay más que verle -a Ahmadineyad- vestido con una chaqueta de lujo, camisa blanca sin corbata, con siete bugas de alta gama propios y uno oficial, gastos de representación y un palacio que te cagas, que para eso son «orientales» y les va el oropel y el derroche cosa mala.

Igualico, igualico, que el Portal de Transparencia que se acaban de sacar de la manga donde se pueden ver, eso dicen porque no faltan mil pegas técnicas, los honorarios de eso que dan en llamar «clase política» -y otros, «casta»– que no les llega ni para pipas, oiga, pobrecillos. Y todavía hay lameculos rastreros que dicen -es el mantra que quieren hacer colar como consigna- que están mal pagados comparados, no con un puto obrero, con sus homólogos europeos, o sea, con otros ladrones.

Será por eso que meten la mano a la caja, al saco y al cazo: porque no les llega a fin de mes. Se comprende…

La crisis deja a más de medio millón de personas desahuciadas de sus viviendas

Entre julio y septiembre de este año el número total de desahucios fue de 13.341, lo que supone un 7,3 por ciento más que en el mismo periodo de 2013, según la estadística presentada hoy por el Consejo General del Poder Judicial sobre los efectos de la crisis en los órganos judiciales.

El promedio ronda los 5.000 desahucios mensuales, es decir, unos de 60.000 cada año. Desde enero de 2008 hasta septiembre de este año se contabilizaron en España 360.125 desahucios, según dichas cifras. A un promedio de dos personas por vivienda se puede decir que en España el capitalismo ha dejado a más de medio de millón de personas, como mínimo, sin hogar.

El informe correspondiente a los nueve primeros meses de este año indica que del total de lanzamientos (que incluyen todo tipo de inmuebles, no solo viviendas), el 43,4 por ciento se derivó de ejecuciones hipotecarias y algo más de la mitad, un 51,3 por ciento, se produjo por impagos del alquiler y el 5,2 por ciento restante obedeció a otras causas.

La estadística pone de manifiesto que los lanzamientos derivados de ejecuciones hipotecarias aumentaron un 22,1 por ciento, mientras que los acordados en procedimientos regulados en la Ley de Arrendamientos Urbanos disminuyeron un 4,2 por ciento.

Este nuevo incremento se suma a una lista de cifras sobre desahucios que no siempre coinciden. Es dato todavía es difícil de calcular ya que los organismos que miden este aspecto, como el CGPJ, el Banco de España y ahora el INE, no toman la misma la vara de medir.

Por comunidades autónomas, los nuevos datos del CGPJ recogen que en Cataluña se produjeron el 22,2 por ciento del total, seguida de la Comunidad Valenciana, con el 16,4 por ciento; Andalucía, con el 15,8 por ciento, y Madrid, con el 11,6 por ciento.

En cuanto a las ejecuciones hipotecarias iniciadas en este tercer trimestre, la cantidad ascendió a 16.767, lo que supone el 1,4 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.

No obstante, atendiendo a la evolución interanual, destacan los datos de Extremadura y Baleares, con un aumento respecto al tercer trimestre de 2013 del 46,6 por ciento y del 45,2 por ciento, respectivamente, además de Aragón (31,3 por ciento), Murcia (21 por ciento) y Asturias (17 por ciento).

El informe incluye también el número de lanzamientos solicitados a los servicios comunes de notificaciones y embargos, aunque el órgano de gobierno de los jueces advierte de que éstos no existen en todos los partidos judiciales, por lo que el dato permite medir la evolución, pero no indica valores absolutos.

Bajo la premisa de que un lanzamiento solicitado a un servicio común no supone que éste lo haya ejecutado, los datos arrojan que el número de lanzamientos pedidos a los servicios comunes fue de 13.342 (un 6,1 por ciento menos), de los que 8.851 terminaron con cumplimiento positivo, un 23,1 por ciento más.

Los procedimientos monitorios por los que se reclaman deudas personales presentados en los juzgados de Primera Instancia fueron 144.262, lo que se traduce en un incremento de 14,5 por ciento.

Llévate tu dinero a otro sitio

En Estados Unidos los grandes bancos no quieren clientes. Ahora mismo se están reuniendo con los más importantes de ellos para informales de las nuevas normas bancarias, que son insólitas: no sólo no les van a pagar un céntimo por sus depósitos, por grandes que sean, sino que les van a cobrar. Se llaman tipos de interés negativos.

Se trata de los bancos estadounidenses más grandes, esos que tienen tales dimensiones que los Estados no les pueden dejar que quiebren. Su nueva norma está importada de los bancos europeos: llévate tu dinero a otro sitio. Según el Wall Street Journal (*) entre ellos están JP Morgan, City Group, HSBC, Deutsche Bank y el Bank of America.

Los clientes son preferentes: multinacionales, fondos de invesiones, aseguradoras y bancos menores. A partir del día 1 de enero deberán pagar por dejar enormes cantidades de dinero en cuentas corrientes o depósitos a la vista. En tiempos de crisis este tipo de ingresos son un riesgo adicional para los bancos: son los primeros que desaparecen en cuanto los rumores empiezan a circular.

Se trata de que el dinero que duerme en los bancos vaya a parar a los mercados, a la bolsa, o bien se transforme en capital productivo.

¿Por qué se está produciendo este fenómeno? Porque la crisis del capitalismo, como dijo Marx, es una crisis de superproducción, de excedentes que no encuentran salida, lo cual no sólo ocurre con las mercancías sino también con los propios capitales.

Ellen Brown dice que la burbuja de derivados, que alcanza cifras astronómicas que se sitúan entre los 800 billones y los 2 cuatrillones, está a punto de explotar y se llevará por delante a los bancos más pequeños, dejando sólo a aquellos a los que los gobiernos no pueden dejar quebrar a causa de su tamaño. La bancarrota de los bancos más pequeños se sustanciará capturando los ahorros de los incautos que aún guardan sus ahorros en libretas, cuentas corrientes y depósitos parecidos.

Esta crisis no se caracteriza tanto por la escasez como por lo que Marx llamaba «plétora», por la exhuberancia y el derroche. La opulencia de unos pocos choca con la miseria de la mayoría. Los bancos, decía Marx, son «uno de los vehículos más eficaces de las crisis y la especulación»(2).

(1) Banks Urge Clients to Take Cash Elsewhere, Wall Street Journal, http://www.wsj.com/articles/banks-urge-big-customers-to-take-cash-elsewhere-or-be-slapped-with-fees-1418003852?mod=WSJ_LatestHeadlines
(2) El Capital, Fondo de Cultura Económica, tomo III, pg.567.

¡ Muera la inteligencia !

El 10 de mayo de 1933 una turba enfurecida de estudiantes nazis se juntaron en Berlín. Llevaron más de 20.000 libros cargados en camiones para arrojarlos a las llamas de un hoguera. La escena se repitió en otras ciudades de Alemania y fue retransmitida en directo por la radio. Unas semanas antes habían comenzado a retirar los libros de las bibliotecas públicas y de las academias.

Lo mismo ocurrió durante la transición. En lugar de multiplicar las ediciones de libros, se censuraron y las librerías fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tesión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos dieciseis meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías fueron objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traido de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas.

Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujenron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973) y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las librerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transción: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran policías de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.


Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange.

El año pasado se produjo otro asalto fascista a la librería Blanquerna de Madrid, donde la Generalitat celebraba con algunos diputados la Diada de Catalunya. Como los fascistas no se aplican la ley de partidos a sí mismos, este año los asaltantes se presentaron a las elecciones europeas.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies