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Día: 5 de diciembre de 2014 (página 1 de 1)

En Ucrania algunos perros de la guerra son islamistas

Según informa la agencia de prensa rusa Regnum, Samantha Lewthwaite, también conocida como «La Viuda Blanca», buscada desde el año pasado por la Interpol, resultó muerta a finales de octubre como consecuencia de los disparos de un francotirador ruso cerca de la frontera de Ucrania con las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk.

«La Viuda Blanca» combatía como fracotiradora en las filas del batallón Aidar, en apoyo al gobierno fascista de Kiev y fue muerta por un disparo certero de otro francotirador ruso que combate en defensa de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk.

Lewthwaite era de origen inglés: había nacido hace 30 años en Irlanda del norte. Era hija de un soldado británico y creció en las afueras de Londres, convirtiéndose al Islam con 17 años. En 2002 cursó estudios religiosos en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres y unos meses después se casó con el terrorista Lindsay Germaine, de origen jamaicano. En 2004 nació su primer hijo.

Su marido fue uno de los cuatro autores del atentado suicida con bomba contra el metro de Londres en 2005 en el que 56 personas fueron asesinadas. En ese momento la joven estaba embarazada y dio a luz a su segundo hijo poco después.

Tras la muerte de su marido, se incorporó a la rama somalí de Al-Qaeda, llamada Shebab. La Interpol le buscaba por su participación en el ataque terrorista el año pasado contra el centro comercial Westgate de Nairobi (Kenia), donde murieron 67 personas. Estados Unidos había ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por cualquier información sobre su paradero. Recientemente, algunos medios habían informado de que se encontraba combatiendo en Siria contra el gobierno de Damasco.

Al mismo tiempo que Lewthwaite caía abatida, la policía rusa detenía a la banda GTA, un nombre que utilizan los medios de comunicación rusos para referirse a una asociación de criminales. Uno de sus integrantes murió en un tiroteo y otros diez fueron detenidos en una urbanización cerca de Moscú.

La banda sembraba de clavos las carreteras cercanas a Moscú y mataban a los ocupantes de los vehículos cuando se detenían para cambiar las ruedas. Unas 20 personas murieron de esa manera. Según fuentes de la policía moscovita, los miembros de la banda eran originarios de Asia central y pertenecían a los movimientos wahabitas radicales.

La policía de la capital rusa sostiene que ese tipo de crímenes servían de entrenamiento antes de enviar a los miembros de la banda a cometer atentados terroristas en Irak y Siria.

El analista polaco Mateusz Piskorski, fundador del Centro de Análisis Geopolíticos, confirma las afirmaciones de la policía rusa y, además, sostiene que ese tipo de bandas criminales y terroristas están organizadas por Estados Unidos y sus aliados (*). Cometen numerosos asesinatos, atentados suicidas, secuestros y ejecuciones de oponentes políticos, principalmente en Oriente Medio y Ucrania.

Según Piskorski es razonable comparar las actividades de Pravy Sektor y las fuerzas de policía que sostienen al gobierno de Kiev con las del Califato Islámico y otras organizaciones que operan en Oriente Medio. Tanto sus objetivos como sus métodos son muy similares, y a veces los combatientes son los mismos.

Mercenarios de todas las regiones del mundo combaten junto al ejército de Kiev, tanto originarios de Europa occidental como de países musulmanes o de las provincias del este de China.

«Alguien podría pensar que se trata de una alianza exótica, pero está claro que denominador común es el poder central, que es la parte contratante y organizadora de las acciones. Es evidente que las mismas organizaciones y Estados influyentes están detrás del incendia que asola Oriente Medio y Ucrania».

En Ucrania es muy activa una empresa militar privada, llamada «Private Military Corporations». Como «Academy», para la que trabajan los mercenarios polacos. Su soldada ronda los 500 dólares. En países muy diferentes es una paga muy atractiva para los «perros de la guerra». El problema de los mercenarios polacos -dice Piskorski- es que son soldados de élite de las fuerzas especiales, por lo que han debido de obtener previamente permiso del Estado Mayor del ejército de su país.

Estas informaciones priueban que las fuerzas polacas están implicadas directamente en la guerra de Ucrania, en la que se han producido graves crímenes contra la humanidad. En el futuro Polonia se puede ver involucrada en esos crímenes, entre otras razones porque organizaciones fascisrtas como Pravy Sektor aparecieron en Polonia por vez primera.

Hay numerosas pruebas que demuestran que las personas asociadas a Pravy Sektor ya estaban presentes en los distritos de la provincia de Podkarpacie, en Polonia, donde llevaron a cabo varios operativos. «En Polonia a ninguno de nosotros nos gustaría tener que lidiar con grupos de este tipo», añade Piskorski. «Son grupos que han recurrido a la violencia, y no hay que descartar que un día ejerciten este tipo de violencia en el territorio de Polonia».


(*) Islamist Dogs of War in Ukraine, 2 de diciembre, http://journal-neo.org/2014/12/02/islamist-dogs-of-war-in-ukraine/

El Califato Islámico es otra criatura de la CIA

En una declaración oficial el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Massud Jazayeri, confirmó ayer con documentos en su poder que el Califato Islámico fue creado por la CIA.

«Aunque Washington pretende combatir al Daesh [Califato Islámico en árabe], tenemos documentos que prueban que este grupo es un producto de la CIA», dijo el general iraní.

Según el oficial, el hecho de que desde un principio las Fuerzas Armadas de Estados Unidos hayan suministrado armas y municiones al Califato Islámico, demuestra la naturaleza falaz de las declaraciones de Obama sobre su lucha contra el terrorismo takfirista.

Por el contrario, Irán hace todo lo posible por aportar su ayuda al pueblo irakí por un deber humanitario e islámico para erradicar el terrorismo en el país vecino, dijo el general Jazayeri en una entrevista emitida por la cadena de televisión iraní Al-Alam, que emite en árabe.

Jazayeri recordó que Irán rechazó formar parte de la coalición internacional dirigida por Estados Unidos. «Irán estima que al golpear exclusivamente desde el aire, la coalición, además de ineficaz, sirve a los objetivos occidentales, que consisten en derrocar al poder en Siria», dijo.

Al principio el Emirato Islámico actuaba en Siria principalmente, donde combatían a las tropas gubernamentales. Después esta organización takfirista se activó en Irak, apoderándose de importantes territorios, de los que actualmente ha perdido la mitad gracias al ejército irakí y a las fuerzas populares.

Desde agosto, Estados Unidos y sus aliados de la coalición bombardean las posiciones takfiristas en Irak, que el 23 de setiembre extendieron a Siria.

Los eufemismos no abandonan Afganistán

El pasado 30 de septiembre el nuevo presidente afgano, Ashraf Qani Ahmadzai, firmó un «acuerdo» con Washington y la OTAN para prolongar la ocupación militar con casi 10.000 soldados estadounidenses a partir de año que viene. Lo de calificarlo como un «acuerdo» es un eufemismo para referirse a una nueva imposición por parte del imperialismo contra Afganistán.

Donde dije digo… El «acuerdo» contraviene otro «acuerdo» alcanzado en 2010 durante la cumbre de la OTAN de Lisboa para traspasar la seguridad de Afganistán a las fuerzas locales, proceso que debía concluir este año.

En virtud del nuevo «acuerdo» entre el gobierno del Afganistán y Estados Unidos, los imperialistas podrán mantener una parte de sus tropas en Afganistán durante otros dos años más «como máximo», que seguramente será otro eufemismo con el que Obama quiere decir que se irán cuando les de la gana.

El 22 de noviembre pasado el New York Times era un poco más explícito. Hablaba de un «decreto confidencial» firmado Obama que amplía la presencia de las tropas imperialistas en Afganistán. El decreto autoriza a las unidades estadounidenses a organizar operaciones «contra el movimiento talibán y otros grupos armados que representan una amenaza para las tropas de EEUU o el Gobierno de Afganistán». También permite el uso de la aviación estadounidense -cazas y drones- en los operativos de las fuerzas de seguridad afganas.

Según el New York Times, la decisión de ampliar la misión fue «fruto de largos y acalorados debates que agudizaron las discrepancias» internas entre los partidarios de retirar las tropas para no poner en riesgo las vidas de los soldados y el Pentágono que exigía que las tropas estadounidenses finalizaran su misión.

También hay que escuchar lo que dicen fuera de Washington. Ayer representantes de más de 60 países se reunieron en Londres para abordar la situación del país asiático, la sociedad civil, la corrupción y las reformas políticas, entre otros, en una gestión de apoyo “al primer traspaso de poderes democrático de la historia” de Afganistán.

Más eufemismos: ¿traspaso de «poderes»?, ¿«democrático»?

Al término de la Conferencia el nuevo presidente afgano se flageló la espalda diciendo que “somos nosotros los responsables” de lo que ocurre en el país”, lo cual es sorpredente para un país que padece una ocupación militar desde hace 35 años. “En nuestra larga historia, los afganos sólo hemos necesitado apoyo militar directo en los últimos 30 años. Esperamos no necesitarlo nunca más”.

¿Sólo? ¿Le parecen pocos 30 años a Qani?

Lo que nadie quiere reconocer en público es que, además de tropas, el nuevo «acuerdo» autoriza a Estados Unidos a mantener y reforzar las 200 bases militares actualmente existentes y crear otras nuevas.

Tampoco nadie quiere reconocer en público que el «acuerdo» autoriza a las fuerzas especiales estadounidenses a irrumpir en los domicilios privados de la población afgana, una claúsula a la que -por cierto- se opuso Karzani.

El «acuerdo» tampoco menciona la presencia de empresas privadas de seguridad, es decir, de mercenarios cuyo número, posiblemente, no esté contabilizado en el «acuerdo».

Tampoco es posible saber si con la salida de las tropas, Obama se va a llevar las plantaciones de opio para cosecharlas en el jardín de la Casa Blanca o si las dejará tal cual están para seguir financiando la ocupación con la venta de heroína por todo el mundo.

Eso sí: a finales de año los telediarios del mundo entero mostrarán «urbi et orbi» las imágenes de las «ultimas tropas» estadounidenses abandonando sus bases en Afganistán. No se lo pierdan.

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