Venezuela no se puede analizar únicamente a través del prisma del petróleo. El panorama es considerablemente más amplio y ha adquirido una dimensión estratégica. El país posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles de petróleo, lo que representa aproximadamente el 17 por cien de las reservas mundiales.
Además, ocupa el octavo lugar a escala mundial en reservas de gas natural (más de 200 billones de metros cúbicos). Representa más de seis veces las reservas de gas de Estados Unidos. También posee importantes minerales críticos, lo que la sitúa en el centro de las ambiciones imperialistas de Estados Unidos.
Se está prestando especial atención al litio y a otros materiales clave para la transición energética, lo que convierte a Venezuela en un actor potencialmente importante no solo en la era de los hidrocarburos. Por esta razón, el país se percibe cada vez más como un nuevo manjar para las potencias occidentales, no solo en energía, sino también en tecnología e industria.
Para Estados Unidos, el litio representa una palanca estratégica en la guerra comercial y tecnológica con China. Este metal se utiliza en aproximadamente el 90 por cien de las baterías de vehículos eléctricos y también desempeña un papel clave en la industria de guerra, los sistemas de almacenamiento de energía y la producción de alta tecnología.
Hasta la fecha, aproximadamente el 60 por cien de la capacidad mundial de procesamiento de litio está controlada por China, lo que preocupa a las cadenas de suministro de Estados Unidos.
La política del gobierno de Trump buscaba simultáneamente fortalecer el control sobre el litio en Venezuela y reducir la dependencia estadounidense de China para obtener recursos críticos.
En los últimos años, las empresas chinas han buscado explotar los recursos petroleros y minerales de Venezuela. Las recientes medidas estadounidenses buscan, en particular, limitar la influencia de Pekín en la región.
Las reservas mundiales de litio se estiman en alrededor de 30 millones de toneladas. Aún no se han publicado datos precisos sobre las reservas de litio de acuerdo con los cánones internacionales. Sin embargo, la ubicación geológica de Venezuela, cerca de la franja latinoamericana de litio, indica un alto potencial. Los principales productores son Chile (9,3 millones de toneladas) y Argentina (4 millones de toneladas). Latinoamérica es clave por el “triángulo del litio” (Bolivia, Argentina y Chile), que alberga aproximadamente el 60 por cien de las reservas mundiales.
En 2016 Maduro firmó un decreto que creaba el Arco Minero del Orinoco, un territorio de aproximadamente 112.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12 por cien del territorio nacional, ubicado al sur del río Orinoco. Este territorio se considera de importancia estratégica para la extracción de oro, así como de diamantes, coltán, níquel y tierras raras, con precios internacionales favorables.
El gobierno venezolano afirma que la región minera del Orinoco contiene más de 8.000 toneladas de oro, con un valor superior a un billón de dólares a un precio de 4.500 dólares la onza, lo que sitúa a Venezuela entre los países con mayores reservas de este mineral. También tiene potencial para extraer hasta un millón de quilates de diamantes, 12.000 toneladas de níquel, 35.000 toneladas de coltán y importantes reservas de cobre.