Un campo de batalla discreto en los fondos marinos

Las grandes potencias dependen cada vez más de sus marinas de guerra, que deben ser capaces de actuar en grandes profundidades debido, entre otras cosas, a la creciente dependencia económica de las infraestructuras submarinas, como cables de telecomunicaciones, gasoductos o el mismísimo túnel bajo el Canal de la Mancha.

Si ahora sabemos que los estrechos marítimos son importantes, las infraestructuras submarinas lo son aún más. Son uno de esos campos de batalla discretos, a los que pocos prestan atención. En 2022 el atentado contra el gasoducto NordStream lo volvió a recordar. El 97 por cien de las comunicaciones entre Estados Unidos y Europa pasan por los cables submarinos.

Un cierto lenguaje, típico de los informáticos, ofrece una imagen distorsionada de la realidad. Hablan de “nubes” y de “sitios virtuales” como si las redes fueran inmateriales, espíritu puro, ocultando los gigantescos centros de datos y 1,3 millones de kilómetros de cables bajo el agua.

En el Ministerio de Defensa ruso hay una Dirección de Operaciones en Aguas Profundas (GUGI o Unidad Militar 40056) que despliega buques, como el Yantar, dedicados a la investigación oceanográfica.

Pero a la OTAN no le engaña nadie y saben de buena tinta que es un buque que vigila y detecta las infraestructuras submarinas occidentales, sobre todo en los mares Báltico y del Norte. La base naval del Yantar es Olenya Guba, cerca de la península de Kola, en el Ártico.

El capitán del buque es el contraalmirante Konovalov, de la 29 Brigada de Submarinos de Propósito Especial, una unidad que opera los sumergibles especiales para la GUGI. Un militar de tan alto rango subraya la importancia del Yantar, que es capaz de operar submarinos tripulados y no tripulados especializados en misiones específicas bajo el agua. Entre estos sumergibles se encuentran dos de tres hombres, llamados Rus y Konsal, capaces de sumergirse hasta 6.000 metros de profundidad.

Ya antes del comienzo de la Guerra de Ucrania, la OTAN sospechaba que las actividades de la Marina rusa tienen por objeto a los cables submarinos y en 2016 la Unión Europea aprobó la directiva NIS, actualizada en 2022, para proteger las redes digitales.

Actualmente el cuidado de los cables se ha convertido en una obsesión, que se explota con la permanente “amenaza rusa“. En 2022 Francia expuso su estrategia militar para controlar los fondos marinos y el 9 de abril, durante una audiencia en la Asamblea Nacional, el jefe de Estado Mayor de la Marina, el almirante Nicolas Vaujour, mencionó el envío de drones submarinos (alquilados, por cierto) para ver lo que habían hecho los buques (rusos) “que pasan por encima de nuestros cables con bastante regularidad”. Cuando un buque permanece “demasiado tiempo” sobre nuestros cables, tenemos a ver lo que ha pasado, “con el fin de detectar y reparar, si es necesario, todas estas capacidades”.

En enero del año pasado, el secretario británico de Defensa, John Healey, denunció las actividades del Yantar afirmando que había sido sorprendido “rondando por encima de infraestructuras submarinas críticas”. A causa de ellos, había autorizado a un submarino de ataque nuclear de la Marina a emerger cerca del buque para “demostrarle claramente que estábamos vigilando cada uno de sus movimientos secretos”.

Periódicamente Healey vuelve a la carga con la misma letanía. Recientemente dijo que los submarinos rusos están en el Atlántico para cortar los cables (*). “El Yantar es un buque espía ruso utilizado para recopilar información y cartografiar las infraestructuras críticas del Reino Unido”.

Durante una conferencia de prensa, el ministro asumió que durante un mes la Marina “y sus socios” habrían vigilado a tres submarinos rusos mientras navegaban cerca de cables y gasoductos submarinos situados en la zona económica exclusiva de Reino Unido. Los rusos aprovecharon que los ojos estaban puestos en Oriente Medio, añadió.

Para tensar la cuerda aún más, el ministro ha cambiado las reglas de enfrentamiento de la Marina británica para permitir a sus submarinos acercarse aún más a los mercantes rusos.

Los sospechosos habituales son, pues, los mercantes rusos, y por eso ni en Francia ni en Reino Unido mencionan que no sólo se acercan cada vez más sino que han pasado a atacarlos y secuestrarlos directamente. El objetivo no es sólo impedir que cualquier tipo de buque ruso, tanto civil como militar, pueda cruzar los estrechos marítimos, sino impedirles la navegación por completo, incuso en aguas abiertas.

(*) https://www.dailystar.co.uk/news/latest-news/breaking-uk-warns-putin-serious-36988763

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies