El ex primer ministro israelí Naftalí Bennett realizó recientemente duras declaraciones sobre Turquía y su presidente, Erdogan, calificando a Ankara de nueva amenaza estratégica para la seguridad israelí.

Bennett acusó a Turquía de apoyar no solo a Irán, sino también a varios grupos en Oriente Medio que Israel considera como “organizaciones terroristas”.

En una entrevista, Bennett describió a Erdogan como un “adversario sofisticado y peligroso que busca cercar a Israel”. Instó a Israel y a sus aliados a no ignorar las acciones de Ankara y a desarrollar una política integral de contención.

Enfatizó que esa estrategia no debe limitarse a Teherán; también deben tomarse medidas sistémicas contra Turquía.

Sus declaraciones sugieren que Israel debería reconocer formalmente a Turquía como un estado hostil.

Bennett se refirió a las fuerzas políticas islámicas como un “eje monstruoso”. Afirmó que Qatar y Turquía, actuando en Siria y Gaza, estaban fortaleciendo redes vinculadas a la Hermandad Musulmana.

También comentó que Doha ejercía influencia financiera y política sobre ciertos dirigentes israelíes, añadiendo así una dimensión política interna a sus comentarios.