Largas filas de motocicletas colapsan las gasolineras de Pakistán y el gobierno ha aumentado un 43 por cien el precio de la gasolina y un 55 por cien el del diésel, lo que ha provocado protestas en todo el país.
El viernes estallaron protestas en Lahore, la capital de Punjab, exigiendo al gobierno que revierta la subida de precios. “El gobierno ha lanzado, de la noche a la mañana, una ‘bomba de gasolina’ sobre su pueblo”, decía un manifestante. “Nuestro país no puede sostener esta situación. Hay que detener esta tormenta inflacionaria”, añadió.
En respuesta a la crisis energética, la capital, Islamabad, anunció la gratuidad del transporte público. “Todo el transporte público en Islamabad será gratuito para el público en general durante los próximos 30 días”, escribió Mohsin Naqvi, el ministro de Interior. El gobierno aportará aproximadamente 1,25 millones de dólares a la iniciativa, añadió.
La ministra principal de Punjab, la provincia más poblada de Pakistán, ha aprobado subsidios específicos para camiones y autobuses. Maryam Nawaz Sharif instó a las distrbuidoras a no trasladar el aumento de los costos a los pasajeros.
“Es un momento que exige responsabilidad colectiva, compasión y unidad en aras del interés nacional”, escribió. El gobierno de la provincia de Sindh, donde se encuentra Karachi, la ciudad más grande de Pakistán, anunció subsidios similares para motociclistas y pequeños agricultores.
Además, el gobierno ha anunciado una serie de medidas de austeridad para ahorrar combustible, entre las que se incluyen la implementación de una semana laboral de cuatro días en muchas oficinas gubernamentales y la extensión de las vacaciones escolares, además de las lecciones en línea.
Alrededor del 25 por cien de los 240 millones de habitantes de Pakistán viven en la pobreza. El gobierno aumentó los precios del combustible un 20 por cien a principios de marzo y luego se resistieron a nuevos incrementos durante semanas, alegando que podían absorber el alza de los precios del petróleo crudo y no trasladarla a los consumidores.
Varios países asiáticos han aumentado los precios de los combustibles o implementado otras medidas para afrontar la carestía. El jueves, Bangladesh incrementó en un 29 por cien los precios del gas utilizado para cocinar y del gas comprimido utilizado en algunos vehículos.
A principios de esta semana, el Fondo Monetario Internacional advirtió que las economías vulnerables, como la de Pakistán, no solo se ven presionadas por el aumento de los precios de la energía, sino también por las interrupciones en las cadenas de suministro.
El 28 de marzo anunció que había alcanzado un acuerdo preliminar con Pakistán para liberar un nuevo préstamo de 1.200 millones de dólares como parte de sus medidas de apoyo al gobierno.