La relatora de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, publicó el viernes un informe en el que acusa a Israel de utilizar sistemáticamente la tortura contra los detenidos palestinos desde el comienzo de la guerra de Gaza el 7 de octubre de 2023.
El informe documenta la detención de más de 18.500 personas desde el inicio de la guerra en Gaza, entre ellas al menos 1.500 menores. Se estima que unos 9.000 palestinos permanecen detenidos y que más de 4.000 han sido víctimas de desapariciones forzadas. Estos datos se basan en el análisis de más de 300 testimonios recabados directamente por la relatora.
Albanese describe el trato a los detenidos como “abuso físico y psicológico de una brutalidad excepcional”. El informe describe estas prácticas como un “castigo punitivo colectivo” llevado a cabo a una escala sin precedentes en la historia documentada desde el inicio de la guerra.
La relatora sigue bajo el fuego de las potencias occidentales, que tratan de silenciar los crímenes israelíes y lograr su destitución. El mes pasado Francia y Alemania volvieron a la carga en su contra, tras las declaraciones que realizó en un foro en Doha.
Las presiones ponen de manifiesto la complicidad de los países europeos en los crímenes israelíes.
El documento se presentó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Tras los debates, el Consejo tiene la facultad de adoptar resoluciones u ordenar investigaciones adicionales.
Detener a un niño para obligar a hablar al padre
Soldados israelíes torturaron a un niño de 18 meses, en el centro de Gaza, con el fin de presionar a su padre para que hablara durante un interrogatorio.
El canal Palestina TV ha difundido imágenes que mostraban las heridas del niño, identificado como Karim, después de que fuera detenido por las tropas israelíes cerca del campamento de refugiados de Al Maghazi, en el centro de Gaza.
El padre del niño, Osama Abu Nassar, estaba traumatizado tras la muerte de un caballo que utilizaba para ganarse la vida. Mientras llevaba a su hijo a comprar provisiones, fue atrapado en un tiroteo cerca de su casa y obligado por los soldados israelíes a dejar a su hijo en el suelo y dirigirse a un puesto de control militar cercano, donde fue desnudado e interrogado.
Según un informe médico, los israelíes torturaron al niño delante de su padre, incluso quemándole una pierna con cigarrillos, pinchándole y clavándole un clavo en la pierna.
El informe indica que el niño presentaba quemaduras causadas por cigarrillos y heridas punzantes en la pierna debido a la inserción del clavo.
Los israelíes torturaron al niño durante 10 horas antes de dejarlo herido en manos de la Cruz Roja. El padre sigue detenido. La familia suplica a las organizaciones internacionales que lo liberen para que pueda cuidar del bebé.