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El ejército regular sirio ataca el sudeste de Idlib y puede entrar en combate con las tropas turcas

Ayer por la noche el ejército regular sirio lanzó un ataque en el eje sudeste de la provincia de Idlib. Una plétora de proyectiles de artillería y misiles tierra-tierra cayeron sobre las defensas yihadistas.

Los principales objetivos del ejército fueron las trincheras y los puestos militares de Al-Qaeda (HTS, Frente Al-Nosra) en las ciudades de Al-Tamanah, Khuwayn, Babulin, Haish, Jarjanaz, Um Jalalalalal y Mashirfah Shmaliyah.

El Acuerdo de Sochi, firmado por Rusia y Turquía el 17 de setiembre, pende de un hilo y cada vez son más los que apuestan por una solución militar “a sangre y fuego”.

Turquía no ha podido (o no ha querido) cumplir sus compromisos para lograr una solución negociada. Sus tentáculos del llamado “ejército libre de Siria” debían haber fagocitado a Al-Qaeda y demás facciones yihadustas, pero ha sido al revés, como expusimos ayer.

Desde el principio el ejército sirio se preparó para la solución militar, movilizando los mayores recursos desde el comienzo de la guerra, lo que se ha visto favorecido por la desaparición de otros frentes que antes estaban diseminadas por la mayor parte del territorio sirio.

Otros tiran por la calle de enmedio. Dicen que para aplicar el Acuerdo de Sochi es al menos necesaria una acción militar, aunque sea parcial, contra Al-Qaeda. Es la única forma de que Turquía se tome en serio la determinación del gobierno de Bashar Al-Assad de poner fin a la guerra y acelerar la aplicación del Acuerdo de setiembre.

En Sochi Turquía se comprometió a separar a los “extremistas” de la “oposición moderada” dispuesta a participar en una solución negociada. Pero si bien eso quizá podría solucionar el problema de los yihadistas, no solucionaba el problema de los turcos. ¿Quién sacaba a los turcos del norte de Siria?

Erdogan declaró que la retirada de sus tropas de las zonas ocupadas en el norte de Siria está condicionada a la celebración de elecciones en las que participarán los sirios de allí. Esto explica el retraso de Turquía en la aplicación del Acuerdo de Sochi, que busca garantías de su participación en cualquier futuro proceso político sirio a cambio de su retirada.

Este planteamiento no sólo daría a Erdogan la opción de sentarse a negociar la paz, sino que era una posibilidad por la que suspiraban también en países europeos, como Alemania o Francia.

El gobierno sirio ha vuelto a jugar sus cartas con gran habilidad. En lugar de oponerse al Acuerdo, lo ha apoyado e incluso el ministro de Asuntos Exteriores Walid Al-Mouallem, declaró que Turquía era “capaz de cumplir sus compromisos con el acuerdo de Idlib” y que en Damasco habían recibido “garantías” por parte de Lavrov sobre la aplicación del Acuerdo.

Es lo más viejo de la historia: “si vis pacem para bellum” (si quieres la paz prepárate para la guerra). Tras la firma del Acuerdo, donde menos sorprendieron las provocaciones yihadistas fue en Damasco.

El ejército sirio ha estudiado todos los escenarios posibles que le permitirán ganar la batalla final. La pregunta que queda en el aire es la siguiente: si la estalla batalla por Idlib, ¿se librará sólo contra los yihadistas o también contra los turcos?

Turquía inicia la disolución del llamado ‘ejército libre de Siria’ en el norte

Ayer Abu Jula, dirigente de los Mártires de Al-Sharqiyah, anunció la disolución de su grupo y la entrega de todas sus armas y vehículos en el norte de Alepo.

“Debido al deterioro de mi salud y a ciertos actos criminales, que han sido cometidos por ciertos grupos de ciertas facciones e imputados a los Mártires de Al-Sharqiyah, anuncio la disolución completa de la agrupación de los Mártires de Al-Sharqiyah”, dijo Abu Jula en un mensaje grabado en vídeo.

Más tarde, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos reveló que Turquía y varios grupos del llamado “ejército libre de Siria” habían impulsado a Abu Jula a tomar esa decisión a fin de castigarlo por lanzar un ataque no autorizado contra el ejército regular en Tadef, que está protegido por el acuerdo de desmilitarización.

Durante el ataque, que tuvo lugar el 5 de julio, Abu Jula y sus combatientes capturaron Tadef tras matar e herir a varios soldados sirios. En ese momento, fuentes cercanas a los Mártires de Sharqiyah afirmaron que el ataque tenía por objeto apoyar a los militantes en el sur de Siria, que estaban luchando para detener el avance del ejército regular.

Abu Jula y sus milicianos se retiraron de la aldea el mismo día, unas horas más tarde. Sin embargo, parece que Turquía no está dispuesta a tolerar a cualquiera que se atreva a desobedecer sus órdenes en el área controlada del Escudo del Éufrates.

El incidente con Abu Jula envia un mensaje muy claro a otros grupos del llamado “ejército libre de Siria” que operan en el norte, muchos de los cuales están violando el acuerdo de desmilitarización en Idlib, que ha sido aprobado por Turquía.

El culebrón interno dentro de la Iglesia Ortodoxa llega a Turquía

Como decíamos ayer, al Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla se le ha ocurrido entrar en el juego que Estados Unidos se trae en Ucrania.

Tras orquestar en 2014 el golpe de Estado en Ucrania, el embajador Pyatt fue enviado a Grecia, lo cual merece una explicación sucinta: desde 1923 Turquía sólo reconoce a la Iglesia Ortodoxa no canónica, mientras que el Patriarcado de Constantinopla está principalmente vinculado a Grecia. Hay unos 9.000 fieles ortodoxos en Turquía frente a más de 3 millones en Grecia.

En otras palabras: es la religión la que sirve a la política, y no al revés. Por lo tanto, las batallas políticas multiplican las batallas teológicas dentro de la Iglesia Ortodoxa, lo mismo en Ucrania, que en Rusia, que en Turquía, que en Grecia.

El Patriarca de Constantinopla tiene poco, pues, de Constantinopla; ni siquiera de Estambul. El gobierno turco nunca ha podido admitir que 9.000 fieles ortodoxos dependan de una autoridad religiosa extranjera que, además, usurpa el nombre de Constantinopla. En consecuencia, el Estado crear su propia autoridad religiosa.

Cuando hace unos días el referido Patriarcado de Constantinopla toma partido a favor de Ucrania, la autoridad ortodoxa turca aprovecha para marcar distancias y ponerse en un primer plano con una ocurrencia feliz: presenta una demanda ante los tribunales contra el Patriarcado de Constantinopla.

De acuerdo con el Tratado de Lausana de 1923 y la legislación turca, el Patriarcado de Constantinopla no tiene poder para enviar exarcas al extranjero, ni para reconocer una Iglesia autocéfala, como la ucraniana, cuyo título es honorífico, no pudiendo prestar servicios religiosos a los griegos que viven en Turquía.

En términos políticos: el Patriarca de Constantinopla se puede convertir en un exiliado dentro de Constantinopla (Estambul), si es que le permiten quedarse en el país.

Ahora, si levantamos el telón un poco más lo que vemos es la larga mano de Rusia, que ya avisó de que utilizaría sus buenas relaciones diplomáticas con Turquía para atacar al Patriarcado, al que sólo le queda el apoyo de la OTAN, Estados Unidos y Grecia.

Es un tema apasionante para los historiadores: volvemos a los siglos XVI y XVII.

El paso que no quiere dar Erdogan

Darío Herchhoren

La situación de Turquía es realmente paradógica si tenemos  en cuenta los bandazos que viene dando el gobierno turco de Erdogan. Veamos: Turquía ha pasado de robar el petróleo sirio comprándolo a precio de saldo y llevándolo a territorio turco a través de una flota de camiones cisterna, propiedad de una empresa a cuyo frente estaba su hijo, el actual ministro de finanzas turco, a ser garante del proceso de paz en Siria junto a Rusia e Irán. Esto ocurrió hasta la intervención de la aviación rusa en la guerra contra Siria, orquestada por los USA, Gran Bretaña y Francia.

Como consecuencia de la intervención de la potente aviación rusa, la guerra en Siria sufrió un cambio de dirección y el ejército sirio pasó de defenderse del terrorismo yihadista a perseguirlo y está a punto de acabar con él.

El gobierno turco estuvo albergando y armando al movimiento yihadista con la intención de acabar con el gobierno sirio de Bachar Al-Assad con el objetivo de apoderarse de su petróleo. Baste decir que en los territorios ocupados por el «estado islámico», operaban camiones cisterna que compraban el petróleo sirio a los yihadistas y lo transportaban a territorio turco, mediante camiones propiedad de una empresa turca cuya titularidad pertenecía a un hijo de Erdogan, que es actualmente ministro de economía y gestiona la maltrecha economía turca y la caída de la lira.

La aviación turca en su intervención en Siria derribó un caza ruso Sujoi, dentro del espacio aéreo sirio, ocasionando la muerte de uno de sus pilotos, lo cual llevó al gobierno ruso a cerrar la entrada de alimentos turcos, especialmente frutas, verduras y pollo a territorio ruso, provocando graves quebrantos a la economía turca, muy dependiente de la exportación de esos productos.

Ese quebranto llevó a que nueve meses después, Erdogan pidiera disculpas públicas a Rusia, y viajó a Moscú a presentar sus pésames. Pero Turquía ocupa el norte de Siria diciendo que lo hace persiguiendo a las milicias kurdas que encuentran refugio y apoyo en Siria, pero en realidad con la intención de pintar algo en el futuro de Siria, y ello muestra a las claras que Turquía tiene una política exterior aventurerista y errática, y que pretende nadar y guardar la ropa a la vez, que es una pretensión muy dificil.

Paralelo con ello, la moneda turca que es la lira turca se desploma como consecuencia de los nuevos aranceles que aplica el imperio USA al acero y al aluminio turcos, y ello implica una herida mortal a su economía basada en un solo cliente.

Pero en realidad, Erdogan, quiere estar en todos lados a la vez. Se encuetra con que su aliado y protector norteamericano no es tal. Más bien es su enemigo que intenta sacarlo de en medio, y ello está confirmado con la participación de la CIA en el intento fallido de golpe de estado contra él, que por cierto le fue alertado por los servicios de seguridad rusos.

Turquía es un socio de la OTAN, y tiene el ejército más poderoso de la alianza después del USA, y por lo tanto es muy importante. Pero a la par de todo ello, ese ejército gracias a la política errática de Erdogan es muy poco fiable para la OTAN, y Erdogan si quiere mantener su gobierno más temprano que tarde deberá dar el paso y sacar a Turquía de la OTAN, con lo cual el flanco este de la OTAN quedará al descubierto.

Para ello deberá cerrar la base de Incirlik que alberga la mayor concentración de fuerzas aéreas de la alianza, y acercarse a Rusia y a Irán. Pero Erdogan es y ha sido siempre un peón de occidente y ello le causa unas angustias enormes. ¿Cómo es posible con los favores que le ha hecho a la OTAN y a USA que lo traten así? Es posible que Erdogan caiga víctima de su propio ejército que con un golpe de estado lo elimine, pero si eso no ocurre no tiene más camino a seguir que abandonar a sus viejos amigos, y cambiar el rumbo si no quiere desaparecer.

Turquía intenta superar la crisis de su moneda fuera de los cauces tradicionales del imperialismo

El hundimiento de la divisa turca coincide con el 10 aniversario de la crisis financiera mundial, lo que es un pésimo augurio porque revela que, en contra de todos los pronósticos sobre los “brotes verdes”, el desplome no sólo no se ha superado sino que se ha agravado.

Además, la crisis de la libra coincide con la de otras monedas locales por todo el mundo, un indicativo mucho peor que opera en la dirección indicada.

Los “expertos” coinciden en señalar que la causa de los problemas de la moneda turca es la política de tipos de interés bajos de Erdogan (“los altos tipos de interés enriquecen a los ricos y empobrecen a los pobres”), aunque eso no es privativo del gobierno de Ankara sino que lo comparte con el mundo capitalista, empezando por la Reserva Federal de Washington y siguiendo por el Banco Central europeo.

Lo que a partir de ahora ocurra en Turquía es muy interesante porque se va a poder comparar con sus vecinos de Grecia. ¿Saldrá peor parada Turquía, que se enfrenta a la crisis con sus propias fuerzas, que Grecia con la “ayuda” de la Unión Europa?

Hay varios datos que diferencian la crisis de Turquía respecto de otras. El primero de ellos es que quienes están en apuros no son los bancos sino empresas privadas, que acaparan un 60 por ciento de las deudas.

El segundo es que los acreedores son esos mismos que echan pestes de Erdogan (sultán, islamista) pero le han prestado todo el dinero que ha necesitado. Se trata de bancos europeos, como el BBVA a través de su filial local Garanti.

Por lo tanto, en caso de quiebra de Turquía, los bancos europeos tendrán que ser rescatados otra vez, es decir, que la banca europea recibirá un dinero que no se entrega directamente a Erdogan por la conocida demagogia política en su contra.

Ante esta situación, no es que el Fondo Monetario Internacional no haya querido ayudar a la moneda turca, sino que ni siquiera se lo han pedido desde Ankara, donde Erdogan hace tiempo que ha hecho su apuesta en la dirección opuesta, a China (aunque Qatar tambien ha empezado a rascarse el bolsillo).

La Ruta de la Seda ya ha llegado a Turquía. China ha abierto una línea de crédito de 3.600 millones de dólares para apoyar a los sectores privado y bancario y a las instituciones públicas; dos bancos chinos operan in situ para garantizar el comercio en yuanes; China comprará centrales nucleares para los turcos, así como líneas ferroviarias de alta velocidad…

La crisis económica de Turquía no sólo amenaza con llevarse a Erdogán por delante

Los 16 años que lleva Erdogan con las riendas de Turquia en las manos se explican por una larga etapa de prosperidad económica. Cuando en 2002 se convirtió en Primer Ministro, Turquía salía de una recesión. Su predecesor, Kemal Derviş, había implementado importantes reformas económicas y Erdogan se llevó los réditos.

Como en tantos otros lugares, no ha habido ninguna política económica misteriosa sino la llegada de inversiones extranjeras y lo que aquí llamamos “ladrillo”, un binomio propenso a la especulación y la corrupción.

Turquía tiene un déficit comercial crónico. Importa más bienes y servicios de los que exporta y tiene que pedir prestado dinero del exteror para pagar la diferencia. El dinero fluyó hacia la construcción, especialmente en Estambul: viviendas, centros comerciales, más de 10.000 mezquitas, puentes, aeropuertos y un suntuoso palacio de 1.000 habitaciones para Erdogan.

Los tipos de interés de los bancos turcos cayeron, pero se mantuvieron altos en comparación con otros, como los de la Unión Europea, por lo que el endeudamiento se contrajo en euros y dólares. Esa es siempre la trampa: se pagan menos intereses siempre que los tipos de cambio no cambien.

Pero cambiaron. La libra se desploma literalmente, casi cada minuto. De 0,30 dólares hace dos años ha pasado a 0,15 en la actualidad.

Las empresas y los bancos turcos tienen que devolver 150.000 millones de dólares en divisas, a pesar de que obtienen sus ingresos en libras, es decir, que están en bancarrota, lo mismo que el país en su conjunto, y los bancos que concedieron los créditos, que no saben si cobrarán, entre ellos algún banco español.

Nadie quiere prestar dinero a Turquía. Las malas relaciones con Estados Unidos impiden la obtención de un préstamo del FMI. Cuando pueden contratar un préstamos, los intereses son prohibitivos.

Pronto Turquía no podrá pagar sus importaciones, especialmente por los hidrocarburos que necesita.

Estados Unidos está al acecho. El plan norteamericano actual es utilizar las dificultades económicas de Turquía para derribar a Erdogan. Las medidas son las mismas que contra otros países: bloqueo, sanciones económicas, amenazas. Ayer Trump publicó el siguiente mensaje en Twitter:

“Acabo de autorizar una duplicación de las tarifas aduaneras sobre el acero y el aluminio turcos porque su moneda, la libra turca, baja rápidamente en relación a nuestro dólar, muy fuerte”.

El acero es uno de los mayores productos de exportación de Turquía. Las importaciones de Estados Unidos suponen 1.000 millones de dólares anuales. Por su cabían dudas, la Casa Blanca ha reconocido que el aumento de las tarifas aduaneras es por motivos de seguridad, no comerciales.

Inmediatamente después Erdogan llamó por teléfono a Putin, posiblemente para pedirle un préstamo de emergencia. El lunes le esperan a Lavrov en el aeropuerto de Ankara.

Bulgaria da marcha atrás y quiere transportar el gas ruso a Europa

Rectificar es de sabios, sobre todo si quienes te presionaron para cerrar las puertas a Rusia no te dan ni las migajas. Como otros países del este de Europa, Bulgaria lleva años haciendo el ridículo para que les permitan sentarse a la sombra alargada de la OTAN.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena y el viernes de la semana pasada el gobierno de Sofia inauguró una nueva sección de su gasoducto de tránsito hacia Turquía, aumentando su capacidad y añadiendo la posibilidad de flujos bidireccionales, ya que este país balcánico vuelve a ofrecer el transporte de gas ruso desde el gasoducto TurkStream hacia Europa.

El nuevo enlace doble de 20 kilómetros en el sudeste de Bulgaria aumentará la capacidad del gasoducto Transbalcánico a 15.700 millones de metros cúbicos (BMC) de gas al año, frente a los 14 BMC actuales, y ayudará a aumentar la seguridad del suministro de gas.

“Ahora hemos construido un gasoducto que permitirá flujos reversibles para que podamos obtener gas de Turquía, Azerbaiyán y Rusia”, dijo el primer ministro Boyko Borissov en la ceremonia oficial, a la que también asistió el ministro turco de Energía Fatih Donmez.

Sofia también ha lanzado una licitación para la construcción de un gasoducto de 11 kilómetros de longitud con el fin de proporcionar un enlace de mayor capacidad entre la nueva sección del lazo y la frontera turca. Sin embargo, el proceso se suspendió porque una empresa búlgara ha reclamado las condiciones de la adjudicación.

Actualmente, Gazprom de Rusia envía alrededor de 13 mil millones de metros cúbicos de gas a través de Ucrania y Bulgaria a Turquía. Sin embargo, los envíos podrían detenerse el próximo año, ya que Moscú espera que la primera línea TurkStream entre en funcionamiento. Turkstream forma parte de los planes del Kremlin para eludir Ucrania, actualmente la principal ruta de tránsito del gas ruso hacia Europa, y reforzar su posición en el mercado europeo del gas.

Consta de dos líneas con una capacidad anual de 15.700 millones de m3 cada una que pasarán bajo el Mar Negro hasta Turquía. La primera línea, ya terminada, se destinará al consumo local.

La segunda línea debería cruzar Turquía hacia el sudeste y centro de Europa.

Bulgaria ha dicho que quiere servir como punto de entrada a Europa, pero Rusia todavía no ha decidido si este gasoducto transportará gas a través de Bulgaria o Grecia.

Sofia espera llegar a un acuerdo con Moscú, Ankara y Bruselas para que parte del gas ruso de TurkStream pueda ser transportado por Bulgaria a Serbia, Hungría y Austria, mientras que parte de este gas puede ser comercializado en su plataforma de gas prevista.

https://www.novinite.com/articles/191455/Bulgaria+Expands+Pipeline+to+Turkey+in+Bid+for+Russian+Gas

Turquía llama a las puertas del grupo de países BRICS

El presidente turco Erdogan ha expresado su deseo de unirse al grupo de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), anunció el domingo el diario turco Hürriyet.

“Somos parte del G20 con estos cinco países. Me gustaría que consideraran los pasos necesarios para permitirnos unirnos a este grupo y tomar nuestro lugar entre los BRICS», dijo Erdogan, quien añadió: “Si nos aceptan en este grupo, se llamará BRICST”.

Los miembros del BRICS reaccionaron positivamente a la propuesta. “En particular, China se ha declarado a favor de la ampliación”, prosiguió Erdogan. Según Pekín, existe un inmenso potencial de asociación en el sector económico, la inversión y los proyectos de desarrollo.

El hecho de que Erdogan haya sido invitado a la 10 Cumbre anual del BRICS en Johannesburgo es una prueba de que la posibilidad de ingreso es real.

No obstante, en la cumbre Putin dijo que por el momento no estaba prevista la ampliación, aunque no descartó esta posibilidad por completo. “No tenemos la intención de aumentar formalmente el número de miembros del BRICS en este momento porque los formatos actuales muestran su eficacia. Pero eso no significa que la organización esté cerrada y las puertas cerradas. Sencillamente, es una cuestión que no puede resolverse espontáneamente. Debe ser analizado cuidadosamente”, dijo.

El ingreso de Ankara al eje Rusia-China sería un grave revés para Estados Unidos y Europa, según el periódico ruso Vzgliad (*), porque ningún país es capaz de sustituir el papel que Turquía ha desempeñado en la región desde 1945.

El grupo BRICS ha creado un banco de desarrollo y un fondo de reserva de divisas para contrarrestar al FMI y al Banco Mundial y, en definitiva la influencia de Estados Unidos y la Unión Europea.


Turquía no es el único país que muestra su interés por entrar en el
grupo. En tiempos de Cristina Kirchner, Argentina, la segunda economía
más grande de Sudamérica, también expresó su deseo de unirse al BRICS.

(*) https://vz.ru/economy/2018/7/30/934846.html

Estados Unidos da la espalda a los kurdos y firma con Turquía un acuerdo de expulsión

La hoja de ruta firmada en Washington por el titular de Exteriores turco, Mevlut Çavusoglu, y el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, concluirá sus objetivos en un plazo de seis meses. El documento propone un plan para la expulsión del YPG de Manbij; así como los civiles afiliados de las instituciones locales; el despliegue de una fuerza policial compuesta por efectivos de Turquía y Estados Unidos; y una nueva autoridad gubernamental. “Cuando el modelo de Manbij esté completo, aplicaremos otros similares en otras áreas de Siria ocupadas por los terroristas del YPG”, ha insistido Çavusoglu, después de recordar que el plan permitirá el regreso de los refugiados y desplazados sirios.

De esta manera el Gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan consuma su proyecto para eliminar elementos de la guerrilla kurda de su área fronteriza. Después de la toma de Afrín el pasado mes de marzo, y la creación de una zona de seguridad entre Jarabulus y Azaz en 2017, el acuerdo bilateral con Estados Unidos supone un paso más para alejar a la facción kurdo-siria de su territorio. “Es la confirmación de una determinación conjunta para combatir el terrorismo”, ha publicado el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el encuentro, en el que ha hecho referencia a “recuperar la seguridad y la estabilidad en Manbij”, por el “Grupo de Trabajo de Estados Unidos y Turquía sobre Siria”, una iniciativa proyectada el pasado mes de febrero para recuperar las relaciones bilaterales.

En un período de campaña tan decisivo ante las elecciones generales del 24 de junio, el ejecutivo turco centra sus esfuerzos en éxitos militares que cosechan buenos resultados en los índices de popularidad. La definitiva victoria en Manbij, uno de los feudos limítrofes de la facción kurda, será un logro para el partido político de Erdogan. Es por ello que a menos de tres semanas de la cita electoral, el Ministro de Interior Suleyman Soylu ha sugerido que una posible operación militar sobre Qandil —el área montañosa del Kurdistán iraquí desde donde el PKK dirige sus operaciones— “es una cuestión de tiempo”. Además, recientemente el ejército turco ha doblado su presencia en el norte de Irak en 11 bases militares.

Por su parte, Estados Unidos tiene planes a largo plazo en el noreste de Siria pero necesita la aprobación de los demás países de la región. Así pues, Washington podría haber solicitado a Turquía la retirada de sus aliados kurdos proxy al este del río Eufrates puesto que necesita una fuerza local para justificar la presencia de sus tropas. Para que el área sea económicamente viable los efectivos norteamericanos están enseñando a los kurdos a trabajar la producción de petróleo y gas en el área de hidrocarburos más rica del territorio nacional, asegura Tony Badran, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD). “Así como a desarrollar un futuro comercio de ese crudo con Jordania, Turquía o el Kurdistán iraquí”, señala.

https://elpais.com/internacional/2018/06/05/actualidad/1528207931_677983.html

Turquía amenaza a la OTAN con el cierre de la base aérea de Inçirlik

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, asegura que su gobierno tiene derecho a impedir que Estados Unidos acceda a la base aérea de Incirlik, debido a la política hostil de Washington.

“Estamos tratando de normalizar las relaciones con Estados Unidos. Para que mejoren, Estados Unidos debe tomar medidas contra Manbij, extraditar a Gulen y otros sospechosos, y como no han hecho nada de esto, nuestro pueblo dice que cerremos las bases de Incirlik y Kurecik”, dijo Cavusoglu en una entrevista a la cadena A Haber TV.

Sin embargo, destacó que Turquía tiene una hoja de ruta coordinada con Estados Unidos para resolver el problema de Manbij. “Pero si no hay esperanza, al final Turquía demostrará su fuerza. Somos un país independiente y, de una manera u otra, tomaremos medidas a nuestra discreción”, dice.

Turquía ha acusado repetidamente a Estados Unidos de violar su promesa de retirar a los combatientes kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG) en la ciudad de Manbij, en el norte de Siria. Las milicias de YPG arrebataron la ciudad a los terroristas del Califato Islámico en junio de 2016.

YPG es la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que no sólo Ankara sino también Washington, reconocen como una organización terrorista. Aunque Washington reconoce al PKK como una organización terrorista, apoya y coopera directamente con YPG en Siria. Ha sido una de las razones fundamentales por las que las relaciones entre Washington y Ankara han colapsado en los últimos años, a pesar de ser no sólo aliados de la OTAN, sino también dos de sus miembros más importantes.

Las tensiones también alcanzaron su punto máximo en octubre, cuando Turquía detuvo a un funcionario del consulado estadounidense por sus vínculos con el religioso exiliado Fethullah Gulen, a quien Ankara culpa del intento de golpe de Estado de 2016. Turquía criticó a Estados Unidos por negarse a extraditar a Gulen. Otros gobiernos occidentales han criticado a Turquía por la represión posterior al golpe.

Extraoficialmente el gobierno turco también responsabiliza a Estados Unidos por el intento de golpe y vincula a Gulen con la protección de que disfruta en Estados Unidos.

Durante mucho tiempo Estados Unidos ha utilizado a Turquía como barrera, contra primero contra la URSS y luego contra Rusia. Sin embargo, a partir de 2016, tras el fracaso del golpe, Turquía inició un cambio que expresa su poder y su papel como potencia regional. Ankara ha dado un giro y salir de la esfera directa de la manipulación estadounidense. Desde entonces, hay una mayor cooperación entre Turquía y Rusia en una serie de cuestiones, desde los mercados energéticos hasta la resolución final del conflicto en Siria, con la que Turquía se comprometió inicialmente por el lado proamericano.

https://www.fort-russ.com/2018/05/will-turkey-shut-down-natos-incirlik-air-base/

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