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Las contradicciones por encima de las unidades: el Mediterráneo oriental y la Guerra de Libia

Sarraj y Erdogan ayer en Estambul
Ayer el Presidente de Libia, Fayaz Al-Sarraj, estuvo en Estambul charlando con Erdogan y la agencia de noticias Anadolu lanzó una catarata de siete despachos, uno detrás de otro, que ponen de relieve la importancia que el Mediterráneo oriental tiene para Turquía.

Recapitulando, el gobierno de Ankara está presente desde 1973 en una parte de Chipre que nadie reconoce.

Desde este año ha invadido militarmente el norte de Siria (Rojava), resucitando los tampones fronterizos posteriores a la Primera Guerra Mundial.

Ha firmado un memorándum sobre fronteras marítimas con Libia y prepara un despliegue militar en Libia para hacer frente a Haftar, que actualmente ha desatado una segunda ofensiva para capturar Trípoli.

El gobierno de Trípoli es el que la ONU reconoce oficialmente, así que Turquía se siente reforzado y bien alineado, no como en Chipre.

No obstante, la posición de Sarraj es ficticia porque nadie respeta el embargo de armas y en Libia numerosas potencias hacen un doble juego en beneficio de Haftar.

Si Turquía envía tropas a Libia no sólo cambiará la situación de la guerra civil y el norte de África sino de todo el Mediterráneo oriental.

El norte de África fue parte del Imperio Otomano. Hasta el sultán Mehmet Alí, Egipto formó parte de él, lo mismo que Libia (hasta 1911), Túnez (hasta 1956) y, en menor medida, en Argelia, donde la regencia otomana se separó de la Sublime Puerta mucho antes de la caída de Argel en 1830.

El mes pasado Ankara y Trípoli ya firmaron una prórroga del acuerdo militar, al que añadieron la delimitación de las fronteras marítimas, con la mirada puesta en los yacimientos de gas.

Recientemente un barco de la Armada turca expulsó a un barco israelí y a otro chipriota de una zona de exploración, no muy lejos del yacimiento Leviatán.

Libia es un país productor de petróleo ligero muy fácil de refinar y, además, hay una gigantesca capa freática bajo el Sáhara libio, factores que explican la rivalidad de ciertas potencias y su interés en mantener la guerra civil.

Grecia ha expulsado al embajador libio y ha condenado enérgicamente el pacto entre Turquía y Libia. Egipto ha hecho lo propio. Israel se lamenta de no poder meter la cuchara…

Turquía se mueve para que algunos países ribereños se decidan a apoyar a Sarraj de una manera más decidida, entre ellos Italia y Argelia.

Los que son aliados en otras regiones, se enfrentan en Libia y por Libia. No hay una causa común, más allá de la retórica diplomática. Por ejemplo, los países de la OTAN están divididos. Los de la Unión Europea también.

Turquía y Rusia van de la mano en Siria, mientras que en Libia aparecen en bandos enfrentados…

La guerra civil libia pone de manifesto los intereses de los Estados por encima de las grandes superestructuras políticas y militares. Las contradicciones están por encima de las unidades. ¡Sálvese quien pueda!

El ejército sirio rechaza un ataque de yihadistas uigures en el noreste de Latakia

El jueves por la noche unidades del Ejército sirio se enfrentaron con grupos terroristas que intentaron atacar posiciones del ejército, mientras que aviones de combate rusos destruyeron un convoy terrorista que iba en camino para apoyar a los grupos atacantes chinos.

Los atacantes pertenecían al Partido de Turkestán, integrado por terroristas uigures chinos que operan en las ciudades de Kansba y Ruwaisa, en el noreste de Latakia. Cuando se infiltraron en las posiciones del ejército sirio se produjeron enfrentamientos violentos que resultaron en la muerte y heridas a varios militantes armados.

Los aviones de combate rusos atacaron a un convoy militar del Partido del Turkestán mientras se dirigía desde Yisr al Shugur hacia los frentes de enfrentamiento en el noreste de Latakia para apoyar a los grupos atacantes uigures.

Junto con los terroristas chechenos y uzbekos, los chinos de Turkestán han desempeñado un papel importante en el control de las instalaciones militares en el norte y el noroeste de Siria, donde han establecido sus bases en Idlib y el norte de Latakia con sus familias, que emigraron con ellos para luchar en Siria.

El Partido de Turquestán en el Levante es conocido por su proximidad ideológica a la organización yihadista Frente Al-Nosra, una de las marcas comerciales de Al Qaida en Siria.

Tras la invasión turca del norte de Siria, una parte de las tropas que acompañan a las fuerzas regulares son milicias uigures que, como muestra la imagen, alternan distintivos propios junto a las insignias del ejército turco.

Estados Unidos hará todo lo posible para mantener a Turquía dentro de la OTAN

Robert O’Brien, asesor de Seguridad Nacional
Estados Unidos hará “todo lo posible” para mantener a Turquía dentro de la OTAN, dijo ayer el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Robert O’Brien en medio de las tensiones entre Washington y Ankara. 

“Turquía es miembro de la OTAN. Desempeña un papel muy importante. Perder a Turquía como aliado no sería, por lo tanto, algo bueno para Europa o Estados Unidos”, dijo al canal CBS. Es un gesto de apaciguamiento pocos días antes de que el miércoles Trump y Erdogan se reunan en Washington.

Actualmente hay muchos puntos de desacuerdo entre los dos países: ofensiva turca en el noreste de Siria contra las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos, votación en el Congreso de Estados Unidos sobre el genocidio armenio, solicitud de extradición del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Pensilvania…

O’Brien también mencionó la compra por parte de Ankara de misiles antiaéreos rusos SS-400, que Washington considera incompatible con los acuerdos de defensa de la OTAN. “No hay espacio para los SS-400 y las compras rusas y ese es el mensaje que el Presidente [Trump] enviará [a Erdogan] cuando esté en Washington”, dijo el asesor.

Tras la visita de Ergogan, Trump recibirá al día siguiente en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en un contexto de fuerte crítica a la Alianza Atlántica, recientemente juzgada con muerte cerebral por el Presidente francés Macron.

El jueves también se celebrará en Washington una reunión de ministros de la coalición militar que ha invadido Siria, solicitada con urgencia por la diplomacia francesa después de que Trump anunciara a principios de octubre la retirada de las tropas estadounidenses.

Criticado por su propio bando por esa decisión, Trump ha indicado desde entonces que un “pequeño número de soldados estadounidenses” permanecerían en el país “para proteger los yacimientos petrolíferos”, aunque su objetivo es presionar al gobierno de Damasco en las negociaciones que mantiene en Ginebra con la oposición para reformar la contitución.

“Habrá menos de mil, eso es seguro. Probablemente alrededor de 500, tal vez 600”, advirtió ayer el general Mark Milley, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, en la cadena ABC.

Bashar Al-Assad no quiere convertir a Turquía en un enemigo de Siria

Ayer en una entrevista a la televisión siria, Bashar Al-Assad aseguró que no quería convertir a la vecina Turquía en un enemigo, a pesar del despliegue militar turco en el norte del país, que ha provocado un enfrentamiento entre ambos ejércitos.

«Debemos asegurarnos de no convertir a Turquía en un enemigo», dijo Assad en la entrevista. «Aquí es donde entra en juego el papel de los [países] amigos», dijo en referencia a Rusia e Irán.

Sin embargo, desde hace dos días se están produciendo combates muy violentos entre soldados sirios y turcos en Tell Al-Ward, cerca de la ciudad de Hassakah, en el norte de Siria.

En la entrevista el presidente sirio calificó a su homólogo turco Erdogan como «enemigo» por su política hostil contra el gobierno de Damasco.

A lo largo de la Guerra de Siria, con más de 370.000 muertos desde su estallido en 2011, Turquía ha apoyado a los grupos yihadistas contra el gobierno de Damasco. El ejército turco y las milicias asociadas a él también han llevado a cabo operaciones militares al otro lado de la frontera.

La ofensiva lanzada el 9 de octubre permitió que Turquía capturara una franja fronteriza de 120 kilómetros a expensas de la principal milicia kurda de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG).

La operación se suspendió en virtud de dos acuerdos separados con el gobierno turco.

Ankara quiere crear una zona de seguridad de unos 30 kilómetros de profundidad en territorio sirio, con el fin de evitar los movimientos kurdos a través de la frontera.

El objetivo es también repatriar a algunos de los 3,6 millones de refugiados sirios acogidos por Turquía desde 2011.

La ofensiva de Ankara dio a Damasco la oportunidad de desplegarse, por primera vez desde 2012, en varias zonas del norte de Siria como resultado de la petición de ayuda de los kurdos, que fueron abandonados por Washington a su suerte. El 7 de octubre Trump ordenó la retirada de sus tropas, lo que fue percibido como una traición por los kurdos.

«La entrada del ejército sirio [en el norte] significa la entrada del Estado», dijo Assad en la entrevista, añadiendo que la recuperación de la soberanía nacional en estas áreas y el desarme de las milicias kurdas será gradual.

En cuanto al acuerdo entre Ankara y Moscú, que prevé patrullas conjuntas turco-rusas a lo largo de la frontera, el Presidente sirio lo calificó de temporal. «Debemos distinguir entre objetivos estratégicos […] y enfoques tácticos», añadió.

Assad también se refirió a la situación en la región de Idleb, en el noroeste del país, que fue objeto de un acuerdo entre Rusia y Turquía en septiembre de 2018, que sigue siendo letra muerta. «Los turcos no han respetado ese acuerdo, pero gradualmente liberaremos Idlib […] mediante operaciones militares», dijo. 

La región de Idleb es el último gran bastión yihadista en Siria.

Primeros enfrentamientos entre tropas sirias y turcas a lo largo de la frontera común

Esta mañana han comenzado los primeros combates entre el ejército turco y el sirio después de la invasión ordenada por Erdogan el 9 de octubre.

Siete soldados sirios han muerto y otros 14 han resultado heridos. Cinco fallecieron por fuego de artillería, mientras que otro fue asesinado por las milicias yihadistas que acompañan a las tropas turcas.

Por su parte, el ejército sirio ha aniquilado a cuatro combatientes turcos.

Los combates vulneran el reciente acuerdo alcanzado entre Ankara y Moscú, que ha desplegado a la policía militar y decenas de vehículos blindados en el norte de Siria para patrullar la frontera con Turquía (*).

El fuego de artillería de las tropas de Ankara se dirigió contra el ejército regular sirio y hubo ametrallamientos cerca de la aldea de Al-Assadiya, junto a la frontera.

Se trata de los primeros combates entre ambas partes desde el lanzamiento de la ofensiva de Ankara para expulsar a las fuerzas kurdas de la frontera.

En la provincia de Hasakah el ejército turco han atacado por tierra y desde drones blancos al ejército regular.

Los ataques de Turquía tuvieron como objetivo zonas residenciales. Un niño resultó herido en la pierna en la aldea de Abu Rasin, situada al este de la ciudad de Ras Al-Ain. El menor está ingresado en el hospital de Tal Tamr.

Los enfrentamientos se producen mientras las fuerzas sirias se despliegan en las zonas fronterizas cerca de Turquía para proteger a los ciudadanos de la agresión turca.

Ayer la agencia local de noticias SANA dio a conocer el despliegue de unidades del ejército regular en el norte de la ciudad fronteriza de Hasaka, un desplazamiento que ha blindado más de 90 kilómetros de las fronteras con Turquía. El tramo comprende el campo oriental de Ras Al-Ain y la ciudad de Qamishli.

Por el momento, las unidades militares sirias están presentes en más de 20 aldeas y localidades, mientras otras se dirigen hacia el este, para sellar el resto de la frontera con Turquía. En total, la frontera terrestre y marítima entre ambos países se extiende 822 kilómetros.

Ante la invasión turca, el gobierno de Damasco ha recordado que no se quedará de brazos cruzados y enfrentará a cualquier país que invada su territorio. Asegura, asimismo, que seguirá luchando contra el terrorismo y la ocupación extranjera de sus tierras hasta lograr la victoria definitiva.

(*) http://grozny-inform.ru/news/politic/113721/, https://life.ru/t/%D0%BD%D0%BE%D0%B2%D0%BE%D1%81%D1%82%D0%B8/1250777/pieriebrosku_rossiiskikh_voiennykh_politsieiskikh_v_siriiu_sniali_na_vidieo

El cuento de los ‘rebeldes moderados’ de Siria que crearon los imperialistas acaba en un baño de sangre

Las cadenas de intoxicación se hacen los escandalizados con los crímenes cometidos por las milicias que acompañan al ejército de Turquía en su invasión del norte de Siria: ejecuciones de presos, decapitaciones de cadáveres, asesinatos de políticos y periodistas…

En la prensa estadounidense, los portavoces y columnistas denuncian a los pelotones de ejecución, bandidos, piratas y asesinos en serie que “deberían ser barridos de esta tierra”.

Son lágrimas de cocodrilo. Esos criminales no son sicópatas reclutados aleatoriamente por la calle. La mayor parte de ellos procede de lo que antes llamaban “ejército sirio libre”, es decir, aquellos famosos “rebeldes moderados” adiestrados por la CIA y la OTAN que hasta ahora las cadenas de intoxicación alababan tanto, frente al malvado “carnicero de Damasco”.

En el futuro habrá muchas noticias como la siguiente: un informe publicado por SETA, un grupo turco de expertos partidarios de Erdogan, pinta un panorama impresionante de la colaboración de Estados Unidos con los criminales: “De las 28 facciones [que componen las fuerzas mercenarias turcas], 21 fueron apoyadas anteriormente por Estados Unidos y tres a través del programa antiyihadista del Pentágono. 18 de esas facciones fueron equipadas por la CIA a través de […] un centro de operaciones conjunto de los ‘Amigos de Siria’ que apoyan a la oposición armada. 14 de las 28 facciones también habían recibido misiles antitanque americanos”(*).

En el norte de Siria están todos esos que antes los políticos imperialistas y los intoxicadores consideraban como la alternativa política al malvado “carnicero de Damasco”, incluidos los Cascos Blancos, propuestos para el Premio Nobel de la Paz.

Los crímenes de guerra no son casualidad; se entrenan exactamente igual que las demás operaciones militares imperialistas.

(*) https://setav.org/en/assets/uploads/2019/10/A54En.pdf

Turquía suspende su ofensiva militar en el nordeste de Siria tras llegar a un acuerdo con Estados Unidos

Turquía ha suspendido durante cinco días su ofensiva en el nordeste de Siria y pondrá fin a la misma si las milicias kurdas de YPG se retiran de la franja fronteriza durante ese plazo, anunció ayer el vicepresidente estadounidense Mike Pence en Ankara.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, confirmó el acuerdo, con la matización de que “estamos suspendiendo la operación, no la estamos deteniendo”. “Sólo podremos detener la operación cuando [los kurdos] se hayan retirado completamente de la región”, añadió.

Para permitir la retirada de los kurdos “en un plazo de 120 horas, todas las operaciones militares de la Operación Venero de Paz serán suspendidas y la operación se detendrá completamente una vez que la retirada se haya completado”, dijo Pence a los periodistas tras más de cuatro horas de negociaciones con Erdogan.

Por supuesto, nadie ha consultado al gobierno de Siria, ni tampoco a los kurdos, lo que pone de manifesto que ambas partes están condenadas a entenderse.

Las milicias kurdas tendrán que retirarse de una franja de 32 kilómetros de profundidad desde la frontera que los turcos esperan que se convierta en una “zona de seguridad” para ellos.

Llamada Venero de Paz, la ofensiva turca contra las milicias kurdas de YPG en el noroeste de Siria, lanzada el 9 de octubre, provocó una protesta internacional. Antes de la ofensiva turca, los estadounidenses y los turcos habían comenzado a crear la “franja de seguridad” mediante patrullas militares conjuntas que se acabaron cuando Estados Unidos sacó a sus tropas del norte de Siria.

Los imperialistas apoyan a YPG mientras que Turquía los considera como “terroristas” por ser una prolongación en Siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha estado llevando a cabo la lucha armada en Turquía desde 1984.

Las negociaciones de Ankara muestran el carácter errático de la política imperialista en Oriente Medio. Trump parecía haber dado luz verde a la ofensiva antes de instar a Ankara, ante las protestas de otros imperialistas, incluidos sus propios parlamentarios, así como sus secuaces, a que pusiera fin a la misma y sancionara a Turquía.

Al final la Casa Blanca ha tenido que claudicar de nuevo. Pence anunció que las “sanciones infernales” se levantarán cuando Turquía ponga fin a la ofensiva de conformidad con el acuerdo alcanzado ayer.

Acusado de dejar que Turquía ataque a los peones kurdos en Siria, Trump logró finalmente un acuerdo que le permite calmar su situación interna a corto plazo, lo que también se considera como una capitulación ante las exigencias turcas.

Erdogan dijo que nunca cesaría la ofensiva militar en Siria y cuando Pence y Pompeo estaban en el avión rumbo a Ankara dijo que no recibiría a ninguno de ellos. Al final capituló, pero no fue el único.

Después de once días de crisis interna, que ha incluido a la OTAN, Pence dijo que había arrebatado un “alto el fuego” a Erdogan tras más de cuatro horas de negociaciones.

Por su parte, los turcos dicen que no es un “alto el fuego” porque el término no está incluido en la declaración conjunta.

La clave del acuerdo es que el plazo de cinco días termina el martes de la semana que viene, justo cuando Erdogan se reúne con Putin en Moscú.

Las tropas británicas también se preparan para abandonar Siria

Cientos de soldados de las Fuerzas Especiales británicas serán retirados de Siria si el ejército estadounidense se retira por completo, dice el diario británico The Times.

La decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de la frontera entre Siria y Turquía ha sorprendido a todos, incluido el Reino Unido, que se encuentra entre los aliados más leales a Estados Unidos.

La decisión, aparentemente improvisada, de Trump “cegó” al gobierno británico que, probablemente, no fue informado de la conversación telefónica entre Trump y Erdogan, de la que resultó la decisión de retirar las tropas estadounidenses.

La decisión de Trump de retirar las fuerzas estadounidenses de una parte significativa del noreste de Siria expondrá a las fuerzas especiales británicas que operan en la región a situaciones excepcionales de vulnerabilidad, lo que requerirá su retirada total.

Se desconoce el número exacto de soldados de las Fuerzas Especiales británicas, que se presume que son miembros de los regimientos de élite del Servicio Aéreo Especial (SAS), pero las estimaciones oscilan entre las varias decenas y algunos cientos.

Lucy Fisher, corresponsal del Times, dice en un tuit que el número de tropas de las Fuerzas Especiales británicas que operan en Siria no excede unos pocos cientos.

En el mismo tuit, Fisher dice que estos soldados británicos dependen de las fuerzas estadounidenses para obtener recursos, transporte, infraestructura e ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).

Mientras tanto, a los 1.000 militares estadounidenses estacionados en el norte de Siria se les ordenó abandonar el país, dijo un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato, después del inicio de la ofensiva dirigida por Turquía.

“Estamos ejecutando la orden”, agregando que Estados Unidos dejará un pequeño contingente de 150 soldados en la base de Al Tanf, en el sur de Siria.

Rusia no permite que las tropas turcas penetren más de 5 kilómetros en territorio sirio

Ayer Rusia advirtió a Turquía de que sus tropas no pueden penetrar más de cinco kilómetros en territorio sirio y se mostró en contra de su presencia permanente en ese país. «Estamos en contra de que las tropas turcas sean desplegadas de manera permanente en territorio sirio», dijo Alexandr Lavrentiev, representante del Kremlin para Siria.

Lavrentiev, que hizo estas declaraciones en Abu Dabi en el marco de la visita de Putin a Emiratos Árabes Unidos, recordó el acuerdo sirio-turco de Adana, suscrito en 1998 para hacer frente a las preocupaciones de Ankara en materia de seguridad.

En virtud de dicho pacto, precisó, las tropas turcas podían penetrar cinco kilómetros en territorio sirio para combatir al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado terrorista por Ankara.

Destacó que el propio Erdogan aseguró que, una vez concluya la operación militar contra los «grupos terroristas», las tropas turcas serán retiradas del norte de Siria.

Lavrentiev estimó en unos 12.000 los terroristas del Califato Islámico que se encuentran en prisiones en el noreste de Siria que podrían ser liberados si las milicias kurdas abandonan sus posiciones, de lo que ya alertó Putin el pasado viernes.

En cuanto a la presencia del ejército sirio en la zona, resaltó que los kurdos le permitieron acceder, previo acuerdo, a los territorios bajo su control y confirmó que los soldados sirios ya han entrado en Manbij.

«La operación continuará mientras la amenaza terrorista no sea eliminada… Proseguirá hasta que cumplamos plenamente los objetivos que nos hemos planteado», ha afirmado hoy Erdogan durante la VII cumbre de países turcomanos que tiene lugar en Bakú.

Erdogan subrayó que la operación contra los «terroristas» en las zonas fronterizas con Siria transcurre según el plan presentado por Ankara ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

«Pido a los países hermanos que apoyen a Turquía en la lucha contra el terrorismo», señaló, y adelantó que Ankara se propone crear una zona de seguridad en todo el noreste sirio hasta la frontera con Irak.

El dirigente turco manifestó que Ankara tiene dos objetivos: «la eliminación de la amenaza terrorista y el retorno de los refugiados».

«En siete días de operación hemos limpiado de terroristas mil kilómetros cuadrados de territorio. Garantizamos la seguridad de nuestras fronteras», recalcó.

En cuanto a los refugiados sirios, estimó que en la primera etapa regresará al país árabe un millón de personas y, en la segunda, dos millones.

El 9 de octubre Turquía inició una invasión militar para expulsar de esa región a las milicias kurdosirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG), aliadas de Estados Unidos.

Todos los caminos de Oriente Medio conducen a Moscú

Base aérea de la OTAN en Inçirlik, Turquía
Turquía nunca hubiera podido atacar el nordeste de Siria sin la aprobación de Estados Unidos porque, una vez que los yihadistas han fracasado, las milicias kurdas son el único brazo armado que tienen los imperialistas en la zona.

Es sabido que los imperialistas traicionan a sus peones en todas partes, ya que no los consideran más que como carne de cañón, de los que pueden desahacerse en cuanto dejan de necesitarlos.

Por lo demás, es una traición por partida doble: la de Estado Unidos a los kurdos sigue a la traición de los kurdos al gobierno de Damasco.

Turquía sigue jugando con dos barajas. Como dijo Erdogan en su reciente discurso ante la ONU, “el mundo es más grande que cinco”, en referencia a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y los Estados Unidos.

Tiene razón Erdogan: por sí mismos los cinco han demostrado su incapacidad para imponer su política en Oriente Medio. La Guerra de Siria es la mejor prueba de ello. Necesitan contar con los actores que se mueven sobre el terreno.

Turquía mantiene buenas relaciones con Rusia y, al mismo tiempo, sigue siendo importante para Estados Unidos. Pero no es el juguete que fue durante la Guerra Fría. La presencia de Rusia en la región le proporciona poderosos argumentos y un margen de maniobra mucho mayor.

Rusia y Siria se oponen a la agresión turca, pero no tienen ninguna prisa. Les basta con esperar a que los kurdos se pongan en sus brazos. En Moscú hablan de la posición “maximalista” de los kurdos en su relación con el gobierno de Damasco. Eso significa que llevan tiempo negociando con ellos y que hasta la fecha no han logrado ponerse de acuerdo por un motivo evidente: los kurdos creían en su protector y no necesitaban más. Creían que estaban en una posición de fuerza, cuando en realidad no tenían otra fuerza que no fuera el Pentágono.

Ahora se dan cuenta de su verdadera dimensión. Incluso es posible que hayan aprendido quiénes son sus únicos amigos, una lección básica por la que empieza cualquier cursillo rápido de estrategia.

Turquía le sirve en bandeja al gobierno de Damasco la unidad territorial de Siria, una de las claves de la guerra iniciada en 2011. Una reciente declaración del Ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, dijo que Ankara había “apoyado y seguirá apoyando la integridad territorial de Siria desde el comienzo de la crisis”.

Rusia sólo se opone a la incursión turca de boquilla porque quiere ampliar su cooperación con Ankara, más allá de la Guerra de Siria. Moscú quiere asegurarse de que no va a haber enfrentamientos a gran escala, que serían la excusa perfecta para que grupos del estilo Al-Qaeda o el Califato Islámico desembarcaran en el Cáucaso, como ocurrió hace 20 años.

El ataque turco refuerza muy especialmente la posición rusa, que quiere desempeñar un papel mediador en Oriente Medio, en general, entre los los turcos y los sirios, entre los kurdos y los sirios y entre los kurdos y los turcos. Todas las partes involucradas estarían de acuerdo en un punto clave: que el intermediario está en Moscú.

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